lunes 29 de septiembre de 2008

Rv: 5° JORNADA NACIONAL DE FILOSOFIA MARXISTA

- El lun, 29/9/08, ELVIS ARAPA DIAZ <redfire_mlm4@hotmail.com> escribió:


 

UNIVERSIDAD NACIONAL SAN CRISTOBAL DE HUAMANGA

CÍRCULO DE INVESTIGACIÓN Y PROYECCIÓN SOCIAL JOSÉ F. W. LORA CAM
INSTITUCIÓN CAFÉ FILOSÓFICO "FLOR DE RETAMA"
CENTRO POLÍTICO CULTURAL ALFIL


5º JORNADA NACIONAL DE FILOSOFÍA MAXISTA
"El Marxismo en el Perú… y la realidad peruana"

07, 08 y 09 de octubre del 2008

EN HOMENAJE A MARIÁTEGUI Y LOS 80 AÑOS DE LA PUBLICACIÓN DE LOS '7 ENSAYOS DE LA INTERPRETACIÓN DE LA REALIDAD PERUANA'

 

La Comisión Organizadora convoca a participar en calidad de asistentes y/o ponentes en la 5º Jornada Nacional de Filosofía Marxista, que se realizará en  Ayacucho - Huamanga, en la Universidad San Cristóbal de Huamanga, del 07 al 09 de octubre del 2008.

 

DENOMINACIÓN:

"El Marxismo en el Perú… y la realidad peruana"

 

HOMENAJE: A JOSE CARLOS MARIÁTEGUI y al 80 aniversario de los 7 Ensayos de la Interpretación de la Realidad Peruana.

 

ORGANIZACIÓN:

La organización y realización de la 5º Jornada de Filosofía Marxista está a cargo de la Institución Café Filosófico Flor de Retama, Círculo de Investigación y proyección social José F. W. Lora Cam y el Centro Político Cultural ALFIL.

 

SEDE:

La sede de la V Jornada es la ciudad de Huamanga, Universidad Nacional de San Cristóbal de Huamanga.

 

LUGAR Y FECHA:

Las actividades a desarrollarse en dicha Jornada tendrán lugar en la Facultad de Ciencias, los días 07, 08 y 09 de octubre del 2008.

 

EJES TEMÁTICOS:

 

  • El marxismo en el Perú.
  • Mariategui y los 7 Ensayos de la Interpretación de la Realidad Peruana.
  • Gnoseología y Teoría del Conocimiento Marxista
  • Antropología Filosófica y Antropología Marxista
  • Lógica y Lógica Dialéctica
  • Ética y Ética Marxista
  • Epistemología y Marxismo en la Ciencia
  • Estética y Estética Marxista
  • Filosofía Política e Ideología Marxista
  • Filosofía de la Religión y Ateísmo

·        Marxismo Contemporáneo

·        La Educación en el Perú y su Problemática.

·        Desarrollo del marxismo (etapas).

·        Marxismo y revisionismo.

      

 

ASISTENCIA E INSCRIPCIONES:

 

El ingreso a las distintas actividades académicas es libre. Aquellos participantes que deseen una constancia, credencial y carpeta de trabajo (fólder, programa oficial, resúmenes, etc.) deberán efectuar el respectivo pago determinado por la comisión organizadora.

Las inscripciones para la participar en calidad de ponente o asistente (con derecho a constancia), se efectuarán en la Institución Café Filosófico Flor de Retama. Los ponentes de otras ciudades podrán inscribirse por el e-mail de la Jornada (v_jornafil@hotmail.com).

 

Asistente:

Estudiantes: S/. 10.00  Nuevos Soles.

Profesionales y público en general: S/. 15.00 Nuevos Soles.

 

Ponente:

Estudiantes: S/. 20.00 Nuevos Soles.

Profesionales y público en general: S/. 25.00 Nuevos Soles.

 

 

PLAZOS PARA PARTICIPAR:

 

Los ponentes podrán inscribirse hasta el 30 de setiembre enviando con anticipación el título y resumen de las ponencias en 10 líneas, además de la ponencia en su integridad. La inscripción en calidad de asistente se realizará hasta el día 07 de octubre (inauguración del evento).

 

FORMATO Y DINÁMICA PARA LA PRESENTACIÓN DE PONENCIAS:

 

Formato A4, Arial 12, doble espacio. 120 minutos sesiones plenarias (incluido intervenciones del público),  60 minutos sesiones simultáneas (incluido intervenciones del público). Se aperturará según se solicite: Mesas redondas, Debates, talleres, etc.

 

ANTECEDENTES:

 

La organización de la 5º Jornada Nacional Filosofía Marxista fue otorgada a la Universidad Nacional de San Cristóbal de Huamanga en la sesión de elección de sede en la IV Jornada Nacional de Filosofía Marxista, desarrollada en la Universidad Nacional de San Agustín, realizado en Arequipa los días 27, 28 y 29 de setiembre del 2007.

 

El Movimiento Estudiantil ALFIL funda en el año 2004 la I Jornada Nacional sobre Filosofía Marxista, teniendo como antecedentes una serie de eventos menores también sobre la filosofía del proletariado.

 

I Jornada Anual Filosófica Marxista

"Vigencia del Marxismo en el Contexto Mundial"

En homenaje a Carlos Marx – Genio del Milenio

5, 6 y 7 de mayo del 2004.

 

II  Jornada Nacional Filosófica Marxista

" La Filosofía Antes y Después de Marx y Engels. Una evaluación crítica del papel de la filosofía".

En homenaje a Federico Engels

28, 29 y 30 de noviembre del 2005.

 

Tercera Jornada Nacional de Filosofía Marxista

"Acerca de Lenin y los Fundamentos del Leninismo. Un desarrollo histórico del marxismo"

En homenaje a V. I. Lenin

25, 26 y 27 de octubre del 2006.

 

IV Jornada Nacional de Filosofía Marxista

" La Filosofía como instrumento de Revolución Cultural"

En Homenaje a Mao Tse Tung.

27, 28 y 29 de Setiembre del 2007.

 

INFORMACIÓN GENERAL:

 

Para la información que requiera el participante sobre la Jornada se publicará en el Blog del CEFMA: http://cefma-unsa.blogspot.com, allí se consignará las bases de las ponencias, los costos de los participantes, las actividades a desarrollarse, los participantes invitados, las variadas posibilidades de alojamiento y alimentación.

La información específica se brindar por medio del correo electrónico del evento. v_jornafil@hotmail.com

 

CONTACTOS:

Móvil:

066- 966912074 (Ayacucho)

054- 958507284 (Arequipa)

Blog:

http://cefma-unsa.blogspot.com

Correo electrónico:

v_jornafil@hotmail.com

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


¡Haz tu clic solidario y ayuda a África! ¡Puedes empezar ahora!

Rv: [foro_centenario] (Parte IV) La Reunión de Barranco y el Partido Socialista



--- El mar, 30/9/08, miguel aragon <perunuevo2020@yahoo.com.mx> escribió:
De: miguel aragon <perunuevo2020@yahoo.com.mx>
Asunto: [foro_centenario] (Parte IV) La Reunión de Barranco y el Partido Socialista
Para: "us-jcm" <universidad_socialista_jose_carlos_mariategui@yahoogroups.com>, "C80A" <comite_pro_80_aniversario_creacion_heroica_de_jcm@yahoogroups.com>, nuevo_peru@yahoogrupos.com.mx, "peru-cuba" <amistad-peru-cuba@yahoogroups.com>, "patria libre" <patria_libre@yahoogroups.com>, generacion_resurgimiento@yahoogrupos.com.mx, foro_centenario@yahoogroups.com, "Fer rcd" <fer_sm_rcd@hotmail.com>, "integracion" <integracion.estudiantil@gmail.com>, partidosocialistaperuano@yahoogroups.com, "Partido Comunista Peruano" <partidocomunistaperuano@hotmail.com>
CC: "Valquiria" <silvia.anaisnin@gmail.com>, "Ramón" <ragarro2002@gmail.com>, "anita" <malimba2@yahoo.com>, "german" <germanvilcarino@yahoo.com>, "ever" <maguinae@yahoo.com>, "Roca" <espartaco71@hotmail.com>, "Walter" <pioneroazul@hotmail.com>, "primo" <nestor_primo@hotmail.com>, "Charlie" <charliejohn_vladimir@hotmail.com>, "Manuel F." <mf73sc@hotmail.com>, "alycia" <alycia_asto@hotmail.com>, "urs" <urs_lambayeque@hotmail.com>, edboma2@yahoo.com, "Vargas" <eduardovargas01@aol.com>, "Daniel" <daniel_fer_sm@yahoo.es>
Fecha: martes, 30 septiembre, 2008 12:07

__,_._,

¡ Y solamente faltan 08 días…!

 

LA REUNION DE BARRANCO

 Y EL PARTIDO SOCIALISTA (IV)

(07 de octubre de 1987)(*)

Por Ramón García

 

CONSECUENTES

Constituido el Partido Socialista, la lucha interna se inicia como lucha en dos frentes, el determinismo económico y el volitismo político. Los documentos conocidos signan el proceso de esta lucha.

Ricardo Martínez.- Había publicado en Amauta-16 (julio de 1928) su artículo Polémica y Acción, donde plantea sibilínamente que "toda polémica de interpretació n es vana, intelectual, burguesa". Y en Amauta-17 (setiembre de 1928) inicia su serie El Movimiento Obrero de 1919, donde refiriéndose al "desdichado Partido Socialista del Perú" señala que "sólo sirve de obstáculo a la labor de los obreros organizados".

Eudocio Ravínes.- Había iniciado en Amauta-10 (diciembre de 1927) su análisis sobre La actual Etapa del Capitalismo; y la continúa  en Amauta-16 con La Etapa del Monopolio Capitalista, hasta Amauta-19 (nov-dic 1928) con El Capital Financiero, y Amauta-21 (feb-mar 1929) y Amauta-22 (abril 1929) con Los Instrumentos del Capital Financiero. Este análisis está hasta ahora vigente.

En estas circunstancias, José Carlos Mariátegui comienza a publicar en Amauta-17 su famosa Defensa del Marxismo, edita 7 Ensayos, publica Labor  como "extensión de la labor de Amauta". Así se amplía la presencia del Partido Socialista en más y más frentes.

Orientando la lucha interna, escribe el prólogo al folleto de Ricardo Martínez; le critica que "Juzga los hechos a la distancia, sin relacionarlos suficientemente con el ambiente histórico dentro del cual se produjeron", y concluye que "Prefiero hallarlo intransigente, impetuoso, a hallarlo criollamente oportunista y equívoco". En el mismo mes, 31 de diciembre de 1928, le escribe una carta a Eudocio Ravines proponiéndole: "Si usted encontrara la posibilidad de venir, nos aportaría  un refuerzo precioso".

            El proyecto político de José Carlos Mariátegui se pone a prueba en el Congreso Sindical Latinoamericano de Montevideo (mayo) y la Conferencia Comunista Latinoamericana (junio) de 1929. A ellas asiste el Partido Socialista con cinco delegados: Hugo Pesce, Julio Portocarrero, José Bracamonte (pilotó de la Marina Mercante Nacional, fundador de la Federación de Tripulantes del Perú), Juan Peves (dirigente campesino de Ica, fundador de la Federación de Yanacones) y Carlos Saldías (dirigente textil).

            La delegación peruana llevó a las reuniones internacionales los documentos constitutivos del Partido Socialista, las Tres Tesis Fundamentales, la Hoja de Vida de José Carlos Mariátegui, 7 Ensayos, Defensa del Marxismo, Labor.  Y de manera no oficial llevó el folleto de Ricardo Martínez  y el proyecto de Programa elaborado por Eudocio Ravines en la célula de París.

            Así, la delegación peruana fue la mejor documentada pero no la mejor compenetrada del proyecto político que defendía. Ocurrió entonces lo insólito. Los 7 Ensayos fueron suplantados por el Movimiento Obrero [de Ricardo Martínez], el Esquema del Problema Indígena fue suplantado por el Problema de las Razas en América Latina; y, lo que es más grave, los Principios Programáticos fueron suplantados por el proyecto de Programa [de Eudocio Ravines]. En resumen, el Frente Unido fue suplantado por el "bloque obrero-campesino", y el Partido Socialista por el "Partido Comunista". El gran proyecto político del partido proletario de masas fue reducido a simple "táctica". Y siendo el gran aporte de José Carlos Mariátegui a la teoría y praxis del marxismo, es considerado hasta el presente como su mayor "error", el cual él mismo se "apresuró a corregirlo" al final de su existencia.

 

            1930

            La crisis mundial aceleró la crisis nacional. En este marco, se agudiza la lucha interna en el Partido Socialista.

            Mientras se realizaban las reuniones anteriores, Eudocio Ravines y Jacobo Hurwitz asisten al II Congreso Antiimperialista, de Francfort (julio de 1929) donde José Carlos Mariátegui es elegido miembro del Consejo General de la Liga contra el Imperialismo. Después de la reunión, Eudocio Ravines viaja a Moscú, colabora en la preparación de la Carta del Buró Sudamericano de la Internacional Comunista al Partido Comunista del Perú (publicada después en la Correspondencia Sudamericana , Nº 26, mayo de 1930) y se ofrece para organizar el Partido Comunista del Perú. Regresa a París, y a mediados de diciembre emprende el regreso al Perú. Cubre la ruta El Havre-Rio de Janeiro-Buenos Aires. Prepara ahí El problema Indígena en América Latina (publicado en El Trabajador Latinoamericano, marzo-abril de 1930), donde respalda la autodeterminació n. Sigue la ruta Buenos Aires-Tucumán- La Paz-Puno. En Puno y Cusco declara constituido el Partido Comunista. Sigue la ruta Puno-Arequipa- Mollendo- Callao. Y se enfrenta así al Partido Socialista, a mediados de febrero de 1930.

            En estas circunstancias, José Carlos Mariátegui presenta su renuncia el 1º de marzo, no sin antes presentar cuatro Mociones: de Adhesión al Congreso Antiimperialista de Francfort, de Independencia de Clase del Partido Socialista, de Afiliación a la Tercera Internacional , y de creación de los Secretariados de Asuntos Femeninos y de Asuntos Juveniles.

            Las razones son obvias. La represión de noviembre de 1929, esta vez contra el "complot judío", no pesó tanto como la necesidad de preparar condiciones para empeñar la lucha en condiciones favorables. Igualmente la deserción del grupo norteño de Luciano Castillo, Fernando Chávez, Alcides Spelucín el 16 de marzo, tampoco peso tanto  como la necesidad de enfrentar la desviación de derecha de Martínez y la desviación de izquierda de Ravines.

            Abrumado por la tensión, el 20 de marzo se agrava la enfermedad crónica de José Carlos Mariátegui. El 16 de abril nacía a la inmortalidad. El socialismo peruano sufría su primera gran derrota.

 

AHORA

            En 1918 aparecían en la escena política dos personajes singulares, Mariátegui y Haya. Desde esa fecha la lucha política se lleva entre dos socialismos. Esta lucha se expresa vívidamente en dos voces de orden, la Revolución Libertadora , de Haya, y la Revolución Socialista , de Mariátegui.

            El proyecto político de Haya se expresó sucesivamente en "Hacia la Verdad por la Razón , hacia la Justicia por el Amor", "Por la Emancipación de América Latina", "Por la Segunda Independencia ", "Contra el Imperialismo Yanqui", "Por el Interamericanismo Democrático sin Imperio".

            El proyecto político de Mariátegui se expresó nítidamente en su Advertencia, prólogo a sus 7 Ensayos: "Tengo una declarada y enérgica ambición: la de concurrir a la creación del socialismo peruano"

            Estos proyectos gravitan más que nunca, ahora que el Estado peruano denota toda su caducidad, inepcia y podredumbre. Es decir, ahora más que nunca está vigente el dilema planteado por Mariátegui en Aniversario y Balance: Capitalismo o Socialismo. Este es el problema de nuestra época.

 

(*) Nota.-

El artículo  La Reunión de Barranco y el Partido Socialista, escrito por Ramón García el 7 de octubre de 1987, con motivo del 59º Aniversario del Partido Socialista del Perú,  fue publicado en el Suplemento de Análisis y Debate "Políticos", del periódico "CAMBIO", el 15 de octubre de 1987. Este ensayo, más que artículo, forma parte de un libro todavía inédito.

Para facilitar su difusión y lectura por correo electrónico, lo estamos reproduciendo en cuatro partes. Esta es la última  parte. Recomendamos su reenvío a todos los interesados, y la difusión de la serie completa como folleto impreso.

Atendiendo a la consulta de varios de nuestros lectores, algunos de los cuales, por su juventud no conocen varios de los documentos que el autor menciona  en el texto, vamos a continuar la serie con la difusión de otros documentos. En los próximos días  difundiremos el "Acta de Constitución" y el "Programa"  del "Partido Socialista del Perú".  

Los que no tengan la serie completa,  solicitarla a Miguel Aragón, al e-mail perunuevo2020@ yahoo.com. mx También pueden revisar las listas de documentos de los Grupos de Correo que solidariamente nos están acogiendo, a las cuales les estamos muy sinceramente agradecidos.

            Se recomienda su reenvío a todos los interesados.

Lima, Tercera difusión, lunes 29 de setiembre de 2008. Segunda difusión, jueves 05 de octubre de 2006. Primera difusión, lunes 13 de diciembre de 2004. El Editor

  ___




¡Todo sobre Amor y Sexo!
La guía completa para tu vida en Mujer de Hoy:
http://mx.mujer. yahoo.com/
__._,_.___
Actividad reciente
Visita tu grupo
Yahoo! Avatares
¿A qué esperas para
crear el tuyo?
Yahoo! Correo
Lee tu correo desde
cualquier lugar.
Mi Yahoo!
Tu correo, tus RSS
y mucho más...
.

__,_._,___

EL ESPACIO Y EL TIEMPO SUBJETIVOS DE LA SEDICENTE FILOSOFIA APRISTA

Desde el número 3, VANGUARDIA viene publicando una amplia y detallada refutación del esperpento reaccionario “Espacio-Tiempo-Histórico” que Haya de la Torre ha pretendido introducir en el demagógico y nazi fascista proceso del apra con el mote rimbombante de “filosofía del aprismo”.

Enfocamos hoy otros aspecto del mencionado esperpento, el que deseamos refutar en forma exhaustiva, por mucho que nuestra refutación –hablando en términos que la guerra puso de moda- haya logrado a estas horas silenciar totalmente las baterías sedicentemente ideológicas de Incahuasi.



HAY INDIVIDUOS que no pueden pensar sino por medio y a través de las palabras. Psicologías verbalistas, mentalidades en donde bullen las formas las formas aherrojando y triturando las ideas. Contextura espiritual del clásico personaje que tan genialmente creara y echara a caminar por el mundo el famoso portugués Eca de Queiroz, en el “Epistolario de Fádrique Mendes”.

Pacheco ha tenido en América más discípulos y seguidores que Don Quijote o el propio Sancho. Las constituciones políticas de estos países han corrido el riesgo de ser modificadas poniendo como condición indispensable para ser Presidente de facto, Magistrado o dignatario, ser Pacheco, pertenecer a la escuela criolla del Pachequismo.

La “Filosofía Aprista” es, comprobadamente, la más alta, la más preciosa, la más calificada expresión del pachequismo. Las grandes palabras adquieren sonsonetes resonantes que las impregnan de un sentido “pachequístico”. En el “Espacio-Tiempo-Histórico” de Haya de la Torre asistimos a la evolución de lo “cantinflico” a lo “pachequístico”. En Cantinflas –nos referimos al cómico genial- a la palabra se le ha sacado su vértebra, su tuétano y su espíritu; la palabra es arrastrada como guiñapo, y hacinada en la jeringonza, hasta tornarse caricatura del discurso parlamentario de polítiquero ignorante, de capitulero audaz.

Parece como que Pacheco, Cantinflas perdiese su envoltura grosera y caricaturesca, para disfrazarse con los sagrados ornamentos de la metafísica. La palabra en Pacheco, no sólo pierde vértebra, tuétano y espíritu –como en Cantinflas- sino que se le han introducido elementos estrafalarios, impregnados de brujería, de ensalmos de curandero, de cábalas de sortilegio.

Eca de Queiroz no pensó jamás que su personaje iba a encarnarse tan perfecta y gananciosamente en la política peruana. El “Espacio-Tiempo- Histórico” es una de las producciones excelsas del pachequismo.

EN SU TESIS destinada a refutar a Hegel y a Marx porque “la filosofía de cada uno de ellos es la Filosofía de su época”, Haya proclama que el Tiempo no es Tiempo, ni el Espacio es espacio. El Espacio deja de ser Extensión Objetiva, de tres dimensiones, mensuarable y material , y el Tiempo, asimismo, no es más Duración Objetiva, posible de medida, para transformarse en invenciones antojadizas, en fantasmas subjetivos, en el tiempo aprista y en el espacio aprista.

“El Tiempo Histórico –afirma Haya de la Torre en su artículo- no es una medición de períodos como si se tratara de una nueva cronología. Es subjetivamente la intuición y sentido del tiempo individual y social vinculados consciente y funcionalmente al modo de vivir, trabajar y desenvolverse de los pueblos”.

El tiempo cronológico, tal como lo entendemos y lo sentimos todos, tal como lo comprende y lo establece la Ciencia, ese no es el tiempo del señor Haya y de su apra. Es un tiempo que se escoge y se estira, que es “individual” en unos casos y “social” en otros, que se vuelve intuición como quería el idealista y reaccionario francés Henry Bergson.

Según este famoso Tiempo Histórico el Calendario Gregoriano vale tanto como la carabina de Ambrosio; los períodos de rotación y translación de la tierra y el movimiento del Sistema Solar dentro del plano de nuestra Galaxía, equivalen a la fantasía de cualquier cuento para niños. La Astronomía no es una Ciencia sino el vasto entretenimiento de soñadores y distraídos caballeros.

Según este tiempo subjetivo, este tiempo-intuición, cualquier deudor tramposo puede invocar ante los Bancos, o ante sus acreedores, que el vencimiento no es el que marca la fecha escrita en la letra de cambio sino aquel que corresponde a su peculiarísima intuición subjetiva.

Según Haya, el Tiempo transcurre en concordancia con nuestro criterio, al capricho de cada cual, según “la intuición” de cada ser viviente. Hay tantos “Tiempos” como individuos, o como “observadores” para hablar en la misma jerga que el filósofo del aprismo ha capturado a la terminología einsteniana.

El Espacio, para Haya, es también subjetivo, asunto de la intuición de cada ser pensante. No es una Extensión Objetiva, mensurable que existe independientemente de nuestra conciencia y de nuestras facultades espirituales, sino un producto de nuestra imaginación , de nuestra estado de ánimo, de nuestro buen o mal humor.

Elevar la cantinflería hasta los cielos de la Metafísica pachequística, para venir a parar en el absolutismo de Luis XIV sosteniendo al final de cuentas, “El Tiempo soy yo” y “El Espacio también soy Yo”, no valía la pena. La paranoia megalomaniaca del señor Haya le hace adoptar postura de autócrata, hasta con el Espacio y con el Tiempo. Para Inca Paz, ni el Espacio ni el Tiempo existen independientemente de nuestra conciencia, de nuestra imaginación, de nuestra voluntad, sino que son siervos de Incahuasi, yanaconas de Inca Paz. Este absurdo filosófico tiene su nombre en el diccionario de la Filosofía: se llama solipsismo y constituye el pantano más desdichado en el que puede caer cualquier filosofante idealista.


PARA la Ciencia y para la Filosofía Marxista, el Tiempo y el Espacio, no son Categorías Metafísicas, ni fenómenos subjetivos, sino fundamentalmente, hechos concretos y objetivos. El Espacio existe como hecho real, como función de la materia que lo invade que lo ocupa y que lo llena; y el Tiempo existe también como hecho real, como función del movimiento que transcurre en ese tiempo, que lo hace sensible y mensurable. Nuestra conciencia puede creer o imaginar o querer que un Espacio sea diminuto o gigantesco. Pero ese Espacio no será ni mayor ni menor de lo que real, objetivamente es, independientemente de nuestro imaginar o nuestro querer. Exactamente lo mismo respecto del Tiempo.

Cuando el hombre de Ciencia acepta el Espacio Objetivo y el Tiempo objetivo y rechaza el tiempo y el espacio subjetivos, ese hombre de Ciencia está adoptando una posición filosófica materialista, lo quiera o no lo quiera. Y si abandona tal posición deja de hacer ciencia para caer en el terreno de lo fantástico, de lo falso, de lo anticientífico.

Con su Tiempo subjetivo, con su Espacio intuido, Haya de la Torre no hace sino repetir las tontas y reaccionarias elucubraciones que en las más diversas páginas, nos dieron Henry Bergson, en Francia; Martin Heideger, Karl Jaspers y los filósofos del nazismo en Alemania.

Ufano y audaz, el gran señor de Incahuasi prosigue su discurso de Pacheco. Sin bajar la voz, sin aminorar su liturgia, con toda la pompa que corresponde a las grandes palabras de Cantinflas, Pacheco nos dice solemnemente que su Filosofía toma en consideración tres factores que son repetidos constantemente a través de la trama del esperpento. Estos tres factores que el señor Haya eleva como tres columnas de su estructura son: Espacio. Tiempo y Movimiento.

Ya vemos lo que le sucede al Espacio y lo que le pasa al Tiempo apristas. Se hacen subjetivos, se hacen solipsistas, se reducen al fin a un capricho, a una arbitrariedad, a un supremo y despectivo me da la gana. Quedan en calidad de militantes apristas, sometidos a disciplina, actuando según las intuiciones del Jefe Máximo o de acuerdo con el ritmo del tam-tam del bombo de Antenor Orrego.

VEAMOS ahora lo que le va acontecer a este “Movimiento” aprista. Haya sienta bien claro que lo que entiende por Movimiento es dinamismo. Y el dinamismo, esto es el Movimiento, sólo, de por sí, no existe en ninguna parte. Nadie ha visto al movimiento, ni la mitad del Movimiento, ni la décima parte del Movimiento. El Movimiento no existe, ni puede ser concebido ni enunciado solo, aisladamente, como lo hace Haya, sino íntima, etrna, indisolublemente vinculado a la Materia, a la masa.- No hay Materia sin Movimiento, ni Movimiento sin Materia. Y ésta es la única concepción válida que acepta la Ciencia y que la realidad comprueba y ratifica.


Por esto, cuando entramos en el campo de la Filosofía Aprista, y nos encontramos con el Tiempo subjetivo, el Espacio Subjetivo y el Movimiento aislado de la materia, tenemos que escapar como de un asilo de insanos o de una trastienda de demagogos.

El Movimiento abstracto, aislado, separado de la masa material y concreta es un absurdo anti-científico; es una concepción falsa que ataca los principios más elementales de todas y cada una de las ciencias.

El Tiempo Subjetivo y el Espacio Subjetivo, son fabricaciones antojadizas, fantasía absurdas, invenciones supersticiosas semejantes a las quye hablan de duendes, de almas en pena, de brujas y aparecidos. Ni la Física, ni la Mecánica, ni la Astronomía, ni ciencia alguna, pueden aceptar de ninguna manera, la existencia de un Tiempo Subjetivo y de un Espacio Subjetivo, es decir de tiempos y espacios que se estiran y se encojen a voluntad del individuo, del observador o del ser pensante. Si la ciencia rechaza categóricamente tales elementos como fantasías y absurdos, como falsedades y retórica, mal pueden ser aceptados por la Filosofía.

Esta fabricación del señor Haya –denominada pachequisticamente “Filosofía Aprista”- nos da la impresión de un hombre que atrasando su reloj moviendo las manecillas hacia atrás, creyese y quisiese hacernos creer que fabrica tiempo, o que, al contrario, adelantando el reloj jurase por su dios y por su dama, por sus antepasados y por toda la prosapia de los Pachecos, que es capaza de acelerar el ritmo de las horas o el proceso de los días. De este hombre pensaríamos lo mismo exactamente que de aquel argentino Baigorria, que hacia llover a su voluntad y que se denominaba Fabricante de Lluvias. El señor Haya no nos dice que fabrica lluvias, pero si que fabrica Tiempo y que fabrica Espacio. A esto conduce directamente su concepción del Tiempo Subjetivo y del Espacio Subjetivo. Si para el “fabricante de lluvias” hubieron calificaciones precisas cuando actuaba sólo en el terreno municipal y policíaco, no pueden ser otras las que corresponden a una situación idéntica que tiene la agravante de ser planteada en el terreno de la política de un pueblo, en la marcha de un partido que pretende hacerse el arbitro totalitario de los destinos del Perú.


ooooooo

Lenin: del Estado a la revolución

Luis Felipe López-Espinosa
Universidad de Málaga (España)
Estudiante de pregrado (4º curso) de Filosofía

Málaga (España)

luisfl-e@hotmail.com


¿Por qué hay que leer a Lenin? ¿Por qué proponemos aquí una lectura de Lenin en vez de, por ejemplo, de Marx? La elección no es por supuesto arbitraria. Está claro que toda lectura de Lenin presupone una previa lectura de Marx, y especialmente del Marx de El capital. Más aún, toda lectura de Marx tiene que comenzar por El capital –para no caer en los humanismos de cierta lectura, por ejemplo la lectura otrora de moda de los Manuscritos de 1844. Pero sí que podemos apuntar una idea, la de que Lenin añade algo a Marx: y es justamente lo que le añade lo que ha de ser objeto de estudio. ¿Por qué Marx ha podido ser «revisado», y Lenin no? ¿Cuál es el núcleo del pensamiento leniniano que, a pesar de los generales malentendidos, resulta claramente incontrovertible –imposibilitando toda tarea de asimilación y digestión de su trabajo–? O como diría Zizek, ¿cuál es el núcleo del pensamiento leniniano que toca lo Real (traumático)? Y es que, guste o no (y guste o no, en primer lugar, a sus intérpretes estalinistas), Lenin propone una cierta lectura de Marx, una lectura que pone en primer plano el elemental propósito emancipatorio del marxismo, que lo convierte en una magnífica herramienta de subversión: ni capitalismo, ni socialdemocracia, ni tampoco socialismo –sino comunismo. Pero vayamos por partes.


Derrida hablaba de cómo lo realmente incómodo de ciertos autores está en no atenerse a los registros esperados (y bien fortificados por la Academia): así el propio Derrida es incómodo al entrecruzar el estilo literario con el filosófico (al negar por tanto el límite entre literatura y filosofía), como Sade es incómodo no por escribir literatura libertina (que constituía todo un género en la Francia de su tiempo) ni por hacer filosofía (que de hecho suele plagiar a los ilustrados ateos), sino por mezclar de manera inquietante la pornografía más contundente con disertaciones sobre, verbigracia, la existencia de Dios.

Y Althusser es precisamente quien da en el blanco cuando en su Lenin y la filosofía nos pone sobre la pista: Lenin es incómodo por mezclar la filosofía y la política. Lenin hace filosofía, pero no hace la filosofía que se espera que haga un filósofo:

La verdadera cuestión se refiere justamente a esa práctica tradicional, que Lenin vuelve a poner en entredicho al proponer una práctica completamente distinta de la filosofía.1

Una práctica de la filosofía que conlleva según Althusser un conocimiento, una Teoría (materialismo dialéctico) que tiene por objeto a la propia práctica teórica (incluida la misma filosofía, y es ahí donde le duele a ésta). Pero sobre todo, lo que colma el vaso es ¡¡que Lenin es un político!! ¿Cómo puede la filosofía soportar la idea de tener algo que aprender no ya de un filósofo, sino de un político? Y añadiríamos nosotros: lo peor del caso es que ni siquiera es puramente un político.

Cuando Lenin, el 4 de abril de 1917, lee sus famosas tesis, ¿quién habla, el político o el filósofo? ¿Un político que en medio de la explosión de libertades de la primera revolución de febrero parece volverse loco (no lo digo yo, lo dice la misma Krupskaya) y en vez de hacer lo que se esperaba de él, hacer «política» y luchar por unas «elecciones libres», presenta ¡unas tesis!, delirantes en palabras de Plejanov, en las que caracteriza esa misma libertad, la ausencia de violencia contra las masas, y «la confianza inconsciente de éstas en el gobierno de los capitalistas, de los peores enemigos de la paz y del socialismo»2, como los elementos constitutivos de la transición desde la primera etapa de la revolución (la de completa sumisión del proletariado) a su segunda etapa, la que pone todo el poder en manos del proletariado y el campesinado? ¿O un filósofo que «malinterpretó» la Lógica de Hegel y en vez de, una vez más, «hacer lo que cabría esperar» de un filósofo (al cabo, que se esté quietecito, que filosofe cuanto quiera pero no saque los pies del tiesto) tomó un tren sellado a través de Alemania para leer un panfleto que hablaba de revolución? Porque incluso así dicho, ni la filosofía del político ni la política del filósofo entran en los cánones preestablecidos.


El leninismo es un cuestionamiento de nuestras certezas más profundas, de aquellas en las que nos hemos criado: más que una identificación incondicional con no se sabe bien qué tipo de «extremismo», supone la «deconstrucción» del propio campo en el cual se distribuyen las distintas fuerzas en conflicto (y en el cual se puede clasificar lo normal y lo «extremo»). Un par de ejemplos. En El izquierdismo, enfermedad infantil del comunismo, obra que todo el mundo cree conocer con solo leer su título, Lenin combate tanto el conservadurismo como el aventurerismo izquierdista; pero esto no significa que su propuesta sea, como rezaba la doctrina estalinista, que la línea correcta del partido tenga que oscilar entre una y otra desde una política «de centro». El verdadero mensaje del texto es que el plano en el que hay que disponer la práctica política no es el de la frívola elección entre «izquierda» y «derecha» (como quien escoge té o café, azúcar o sacarina). Contra la metáfora espacial, lo que Lenin rescata es la lucha de clases –el capital de un lado, los trabajadores de otro– y una consecuente toma de partido por los intereses de clase de éstos. El segundo ejemplo que hay que citar es el de El Estado y la revolución: como en el caso anterior, lo que tenemos es la abolición de toda moral abstracta y de todo apriorismo, y el uso del Estado como herramienta subordinada a los intereses de la clase trabajadora y la hipótesis de su extinción en la medida en que dejase de ser necesario para llevar a cabo su función.

En un caso como en otro, tenemos la plasmación más exacta de lo que Lenin, tal vez en un exceso, llega a llamar la «moral comunista»3. Jacques Lacan formulaba la ética del psicoanálisis con el siguiente aforismo: no cedas en tu deseo. No dejes de ser sujeto deseante, no te rindas ante la satisfacción. La ética de Lenin, si se la puede llamar así, es justamente una ética del deseo, aunque se trate de un deseo revolucionario: no cedas en tus intereses de clase; sus últimos escritos, durante la etapa de la «edificación socialista», dedicados a proyectar el futuro desarrollo hacia la sociedad comunista, tienen que ver con esta ética que no se acomoda a los logros alcanzados –a la inversa, el periodo estalinista del «socialismo en un solo país» supone la vuelta a la autocomplacencia, tanto por conformarse con el socialismo (que no puede ser más que un medio más a tener en cuenta como tal, y por consiguiente imperfecto) como por regresar a las dimensiones de la política internacional clásica (basadas en el Estado-nación). Hay un interesante paralelismo entre la Escuela de Lacan y el Partido de Lenin: ambos personajes eran afectos a la escisión, a la disolución, incluso a ser excomulgados. Ambos lo fueron, de un modo o de otro, en vida o «en efigie», en lo cual tenemos que situarlos en la nada menospreciable compañía de otro gran excomulgado, literalmente hablando: Spinoza, el judío hereje de Ámsterdam. Persistir en el deseo significa que el objetivo no es alcanzar un equilibrio estable y satisfactorio, sino elevar el nivel del conflicto. Persistir en el deseo significa que la felicidad, la satisfacción, son imposibles; no hay descanso, no hay vacaciones: dejar de hacer política (rendirse en la consecución de esos intereses de clase) es perderlo todo, puede que por mucho tiempo.


Preliminares a la lectura de Lenin y de El Estado y la revolución

1

El Estado y la revolución constituye en cierto sentido la obra menos circunstancial y más teórica de Lenin si exceptuamos otras ya directamente filosóficas (Cuadernos filosóficos, Materialismo y empiriocriticismo)4; el tema naturalmente es la teoría marxista sobre el Estado, en cuya exposición bucea entre los textos más importantes de Marx y de Engels al respecto, si bien les da una forma coherente y lógica convirtiendo referencias aisladas, dispersas o ambiguas en un auténtico sistema político. Así, El Estado y la revolución se presenta de hecho como una cierta práctica de la lectura: el texto no es sino la elaboración de un cuaderno intitulado como El marxismo acerca del Estado, donde Lenin anotó y comentó laboriosamente una serie de citas de Marx y Engels, así como pasajes de obras de otros autores desde Kautsky a Bernstein5.

Por consiguiente, el texto (como toda la obra del autor) se encuadra no ya en la tradición marxista sino en un retorno a Marx (me atrevería a decir que análogo al famoso «retorno a Freud» de Lacan). Lenin, al modo de los filósofos del Renacimiento, constata que la teoría marxista y en concreto la teoría del Estado se ha «embrollado»6 por parte de las escolásticas de la II Internacional, y resulta más claro regresar a las fuentes. En su regreso, Lenin no solo lee: también reestructura y formaliza, toma partido por una cierta lectura. Una lectura que se compromete con una táctica, que es la táctica del Partido Obrero Socialdemócrata de Rusia, el luego más conocido –con tristes connotaciones, una vez más estalinistas– como Partido Comunista (bolchevique).

Y más aún, Lenin en esta obra se funda también en un previo retorno a Hegel, plasmado en los Cuadernos filosóficos. Lenin escribe su cuaderno sobre el Estado desde el exilio en Suiza entre 1914 y 1915, donde no sólo se dedica a jugar al ajedrez con Tristan Tzara frente al célebre Cabaret Voltaire. Lenin, alejado de toda posibilidad de intervenir políticamente, se dedica al estudio en la biblioteca de Berna; pero, y hablando precisamente de Voltaire, ese estudio no significa el «cultivar su jardín» de Cándido: Lenin no deja nunca de ser un político, y su apoteósica lectura de (entre otros) Hegel no es una lectura ociosa. Para empezar, es una profesión de materialismo militante: en la Lógica, la obra más idealista del idealismo alemán, Lenin declara haber encontrado más materialismo que en ninguna otra obra de Hegel7. De este modo, a partir de su lectura Lenin elabora una filosofía acorde no sólo con la moderna ciencia experimental (y por tanto, con los estudios económicos de un marxismo que aspira a ser ciencia), sino también con la práctica del proletariado revolucionario: una teoría del conocimiento no solo como reflejo de la realidad, sino como interacción con ésta en una síntesis de producción teórica y producción política. Por eso es tan importante esta excursión dialéctica, sobre la cual puede Negri declarar:

Sin la convicción del poder radicalmente innovador de la praxis el gradualismo y el reformismo son invencibles. Sin la capacidad de conducir la abstracción determinada y el método de la tendencia a la fuerza resolutiva de la praxis colectiva, el universo humano se representa como una ley implacablemente contraria a los oprimidos. Sin la fuerza de un proyecto teórico que ilumine los procesos de la praxis, la reapropiación de las masas de la alegría de gestionar el poder se convierte en algo imposible.8


2

Diré de paso que Lenin no fue (como se nos ha querido hacer creer desde posturas ora estalinistas, ora democrático-liberales) el clarividente e iluminado líder revolucionario que al frente de un puñado de agitadores dio un golpe de Estado, como nunca tuvo en el Comité Central mayor poder que cualquier otro de sus miembros –por ejemplo Stalin, que estableció monumentales redes clientelares desde su puesto de Secretario General del Partido. Tampoco nos importa demasiado a estas alturas el individuo detrás del nombre «Lenin» (el individuo ahí está en la Plaza Roja, expuesto por obra del estalinismo) nombre cuya única utilidad sería enlazar cierta ingente colección de textos, y es que precisamente a los textos nos atenemos. Ya son agotadoras las eternas y aburridas disputas morales sobre la Unión Soviética y el Gulag, o las tímidas disculpas del estudioso cuando rompe miles de reglas no escritas de etiqueta liberal. Por eso es preciso un ejercicio de honestidad y de valentía intelectuales y leer a Lenin más allá de Lenin: leerlo no con la vista en el pasado (con lo que siempre nos parecerá a destiempo, viejo, muerto) sino leerlo en nuestro momento honradamente, sin ingenuidades pero igualmente sin prejuicios: traer a Lenin a nuestros problemas, no meter en su obra problemas que no son de su tiempo y que inevitablemente no puede resolver.


3

Se ha convertido en un lugar común la descalificación de eso que sea marxismo según una mera estadística comparativa entre su plasmación histórica (estalinista)9 y lo que han podido suponer el nazismo o el liberalismo. Lo espeluznante de esta crítica empírica es que en su «objetividad» va estableciendo clasificaciones que escamotean un estudio más racional de las estructuras de los mismos Estados y gobiernos en cuestión. Si es por víctimas directas, es probable (o eso dice la doctrina oficial) que el nazismo fuese preferible al estalinismo, la democracia liberal al nazismo, y habría que resolver que la cumbre de la civilización sería el mundo feliz de Huxley.

Tan cómodo procedimiento que evita tener que estudiar el núcleo de estas formas, es asimismo un método estático que silencia la realidad de que ni comunismo, ni liberalismo, ni siquiera nazismo (basta constatar su resurgimiento)… son doctrinas completas, cerradas y sistemáticas que coincidirían con determinadas realizaciones históricas. No somos historiadores: lo que nos tiene que importar del liberalismo o del comunismo no es sino cierto bagaje teórico que hay que ordenar en vistas a comprender un momento concreto que no son por supuesto los años veinte o treinta sino nuestro momento concreto.

Por eso hay que leer a Lenin. Si lo leyéramos veríamos cómo procede un buen político, independientemente por ahora de su programa: adaptando su actividad según una visión a veces acertada y a veces errónea de cuál es la estructura social en la que está introduciendo sus propuestas, modificando sus posiciones, cediendo o negociando cuando sea necesario, o sosteniéndose implacable en los momentos clave.


Del Estado a la Revolución

Releamos este texto clave de El Estado y la revolución:

El Estado es producto y manifestación del carácter irreconciliable de las contradicciones de clase. El Estado surge en el sitio, en el momento y en el grado en que las contradicciones de clase no pueden, objetivamente, conciliarse. Y viceversa: la existencia del Estado demuestra que las contradicciones de clase son irreconciliables.10

El Estado es una máquina: su producto es la dominación de una clase sobre otra, pero sus condiciones materiales (su combustible) son las contradicciones de clase irreconciliables. No en vano nos hemos referido a cómo Lenin leyó a Hegel; y es que casi parece el calco de otro pasaje de éste referido por cierto a la inexistencia de un Estado sólido en la Norteamérica de su tiempo:

…pues un verdadero Estado y un verdadero gobierno solo se produce cuando ya existen diferencias de clase, cuando son grandes la riqueza y la pobreza y cuando se da una relación tal que una gran masa ya no puede satisfacer sus necesidades de la manera a que estaba acostumbrada11.

La elección del texto no resulta azarosa, porque Lenin anota a propósito del mismo en sus Cuadernos filosóficos, subrayado y con triple exclamación al margen que:

La inmigración en América elimina el “descontento”, y “se garantiza la continuación de la existencia del orden civil contemporáneo”… (pero este Zustand [orden] es “riqueza y pobreza”12

Para Hegel el Estado tal como lo describe no había surgido en esa Norteamérica –era innecesario– porque aún no habían diferencias de clase concentradas en un mismo espacio ni, por consiguiente, lucha de clases que hiciesen necesaria la intervención del Estado. Y es la colonización de nuevos territorios y la extensión de la población por toda Norteamérica (en definitiva, es el imperialismo) lo que dislocando, o lo que es lo mismo deslocalizando las diferencias de clase garantiza la estabilidad del orden; orden que como bien anota Lenin es riqueza y pobreza –pero escindidas, invisibles la una para la otra.

Para Lenin como para Hegel, el Estado surge cuando se manifiestan agudas contradicciones entre clases; para ambos, el Estado es la solución impuesta para hacerles frente. Pero bajo el aparente optimismo del texto hegeliano, en el que podríamos leer la tópica palabrería sobre el Estado como encarnación del Espíritu, se esconde el germen de la respuesta de Lenin: que dicha solución es la coacción de la gran masa insatisfecha. En efecto, no dice Hegel que el Estado vaya a satisfacer a esa gran masa, sino que el Estado surge al tiempo que dicha insatisfacción, por supuesto para sostener la diferencia entre la riqueza y la pobreza.

De hecho, la postura hegeliana de que el Estado es la solución de los conflictos de clase es superada, llevada un paso más adelante cuando Lenin plantea (posibilidad inimaginable para Hegel) que el Estado no pueda seguir amortiguando esa lucha de clases: es entonces cuando tiene lugar una revolución proletaria («cuando los “de abajo” no quieren y “los de arriba” no pueden seguir viviendo a la antigua»13). Únicamente cuando se acumula todo un sistema de contradicciones en el seno de una «crisis nacional general», cuando se da una contradicción fundamental entre dos condiciones (Trabajo y Capital) que a su vez son compuestas por un sinnúmero de contradicciones internas puede darse el paso de la revolución «a la orden del día», basada en la contradicción en general (la de las clases), a la «situación revolucionaria»; para activar la revolución es precisa una acumulación de circunstancias y corrientes «que puedan “fusionarse” en una unidad de ruptura»14.


Para concluir: Lenin en el siglo XXI

Lo primerísimo que tendríamos que aprender de Lenin fue su valentía por pensar, por pensar de nuevo desde cero ante la coyuntura –y por pensar siempre desde un sectarismo consecuente con una bien delimitada concepción de los intereses de clase. En una Europa en guerra, donde los chovinismos nacionales habían llevado incluso a que los partidos de la II Internacional se alineasen con sus propios gobiernos (como hizo con entusiasmo el SPD de Kautsky, llegando a votar a favor de los créditos militares), en un clima de confrontación nacionalista de la que al menos al comienzo no se libraron ni siquiera un Wittgenstein o un Freud, Lenin fue una de las pocas inteligencias que antepuso los intereses particulares de la clase obrera frente a los señuelos de «unidad» con los intereses de un capitalismo en guerra. Hasta el punto de atravesar media Europa en un vagón sellado para leer sus llamadas «tesis de abril», y sobre todo para defenderlas.

Pero en segundo lugar hay que añadir también la valentía leninista de autoborrarse: una vez más frente a la doxa habitual al respecto, lo cierto es que Lenin nunca intenta imponer en sus textos una doctrina cerrada, sino más bien nos invita a pensar en cada momento, a cada tiempo, la orientación de nuestra práctica teórica y de nuestra práctica política –algo que nos muestra con su propio ejemplo, con esa lectura de Marx que, tan a menudo, se rechaza por rígida o por ortodoxa ¡apelando justamente a una ortodoxia marxista, apelando a una lectura literal de Marx por la cual resolvemos que Lenin malinterpretó esto o aquello, o manipuló dudosamente las citas!

Estos dos elementos (pensamiento concreto de la coyuntura, y pensamiento antidogmático que apela a una constante innovación teórica), son quizás los que nos convienen para entender la posibilidad de apelar a un leninismo para el siglo XXI: un leninismo que no se define sólo por sus contenidos o su tradición teórica, sino por haberla interiorizado y estudiado con el detenimiento preciso como para haberse dado cuenta de que hay que continuarla en una coyuntura que ha cambiado.

Tristemente, Lenin ha sido leído exclusivamente (y con no poca demagogia) como teórico de la dictadura del proletariado, del Estado socialista. Tristemente, porque el concepto de socialismo ha quedado contaminado por el estalinismo. Y tristemente porque demasiado a menudo se ha olvidado el verdadero mensaje leninista. Recordemos esa frase suya sobre que

De la consolidación de tal o cual “matiz” puede depender el porvenir de la socialdemocracia rusa durante muchísimos años15

Por eso no es casual que Lenin apelase al cambio de nombre del POSDR por el de Partido Comunista: Lenin no es socialista sino comunista, y el socialismo es para él un medio para tal fin. Porque ya lo decía Marx en El dieciocho brumario (y para entender esta sentencia, hay que recordar que Marx no era un anarquista):

En su lucha contra la revolución, la república parlamentaria se vio finalmente obligada a reforzar con medidas represivas los medios y la centralización del poder gubernamental. Todas las revoluciones perfeccionaban esta máquina en lugar de quebrarla. Los partidos, que pugnaban alternativamente por el poder, consideraban la toma de este monstruoso edificio estatal como el botín principal del vencedor.16

HOMENAJE A WASHINGTON DELGADO

ASOCIACION AMIGOS DE MARIATEGUI
CASA MARIATEGUI


Homenaje


WASHINGTON
DELGADO
El escritor y su poesía...





MIERCOLES 1 DE OCTUBRE 7 p.m.








CASA MARIATEGUI
WASHINGTON 1946
Cercado de Lima




Ingreso libre

QUIEBRA DE UNA IDEOLOGÍA (NEOLIBERAL)

César Lévano
SALUD CLASISTA
EDICIÓN Nº 90 SEPTIEMBRE 2008

El sistema financiero mundial está en quiebra. Ese hecho y su consecuencia, la intervención del Estado en pos de una absorción, más que un salvamento, marcan la bancarrota de gigantes, pero también la del neoliberalismo. El sábado último, la televisión alemana transmitió una mesa redonda de especialistas de varios países. La representante del Financial Times de Londres fue categórica: “Hay que regular el sistema financiero”.

Eso mismo ha comenzado a reclamar los sindicatos de la Gran Bretaña. Hay una razón de fondo: después del crash bancario se vislumbra el del empleo. O sea que se viene lo peor. La explicación es simple. Si, a partir de la ruina financiera, se va a producir un bajón industrial, el empleo se va a derrumbar. El pánico empieza, pues, a cundir.

Entretanto, la propuesta del presidente Bush de adquirir hasta 700 mil millones de dólares de activos hipotecarios hoy en manos de bancos quebrados, encuentra oposición en el Congreso de su país. Muchos denuncian en ello el surgimiento de un populismo de nuevo cuño: favorable a los multimillonarios. Esto se trae abajo la ideología del mercado libre y la libre empresa como garantía de éxito.

Hace ya varios días denunciamos la irresponsabilidad con que el gobierno de Alan García y las autoridades económicas y monetarias se despreocupan de las consecuencias de esta gran crisis para la vida de los peruanos. Algo más, el presidente García se ha dado el lujo de recomendar la desaparición del Mercosur y de la Comunidad Andina. Empujado por su facundia y su soberbia, demuestra una ignorancia que sería risible si no fuera peligrosa. Porque justamente una de las tablas de salvación puede consistir, como lo ha señalado ayer Gonzalo García en este diario, en fortalecer lazos con el Mercosur, que encabezan Brasil y Argentina, y en vigorizar la economía interna, el agro ante todo, amenazado de ruina por el TLC con Estados Unidos. El optimismo panglossiano de los García es semejante al de los gobernantes de Estados Unidos días antes del gran crash de octubre de 1929.

John Kenneth Galbraith recuerda en su extraordinario libro The Great Crash lo siguiente: “La noche del 29 de setiembre (de 1929), el Dr. Julios Klein, subsecretario de Comercio, amigo del presidente Hoover, había dicho: “El principal punto que quiero subrayar es la salud fundamental de la gran masa de las actividades económicas”. Poco después, algunos millonarios se estaban arrojando desde una ventana de un rascacielos y miles de neoyorquinos formaban cola en espera de un plato de sopa gratis.

Klein, dicho sea de paso, fue quien asesoró al dictador Manuel Odría en la introducción temprana del neoliberalismo en el Perú. “Usted fregó la cosa, mister Klein”, comentaría Manuel Seoane, el “Cachorro”, desde el destierro.


LA CRISIS FINANCIERA MUNDIAL Y EL FRACASO DEL NEOLIBERALISMO DESREGULADOR

Manuel Rodríguez Cuadros

Al anunciar la más grande intervención de su gobierno en los mercados, como la única solución a la crisis financiera, el Presidente Bush justificó la estatización de gran parte del sistema financiero norteamericano, señalando que “el riesgo de no actuar sería mucho mayor, más presión sobre nuestros mercados financieros causaría pérdidas de empleo masivos, devastaría las cuentas de ahorro de las pensiones, erosionaría más aún el valor de las casas y secaría la fuente de los préstamos para nuevas casas, coches y estudios. Son riesgos que los americanos no pueden permitirse”.

A partir de esta decisión y con el consenso negociado de los demócratas, el gobierno norteamericano a través de una agencia estatal anticrisis adquirirá las hipotecas “tóxicas” (impagables) de los bancos hasta por un valor de 700 mil millones de dólares. A esta cifra hay que añadir 900 mil millones de dólares del presupuesto nacional que la Reserva Federal utilizó para adquirir los activos de las agencias Fannie Mae y Freddie Mac, tomar el control de la aseguradora AIG – la número uno del mundo – refinanciar y otorgar garantías a las hipotecas con riesgo de no pagarse, otorgar un crédito de salvación a Morgan Stanley y comprar Bearn Steearn. El paquete de intervención estatal en los mercados financieros, que se suponían eficientes y transparentes y se revelaron ineficientes y transgresores del riesgo moral, llega así a más de 1.6 billones de dólares. El 15% del PBI norteamericano. Esto sin contar el costo de las intervenciones de los bancos centrales europeos en su propio sistema financiero, contagiado por las hipotecas subprime.

Llega, así, a su fin el fundamentalismo neoliberal que durante 30 años pregonó la desregulación extrema de los mercados. La desregulación afiebrada e ideológica ha implosionado y se ha revelado ineficaz, incompetente e irresponsable. Ha significado, en la generación de la crisis, la extrema privatización de colosales ganancias para sus operadores y, en la solución del desastre que ha creado, la socialización de las pérdidas también en magnitudes colosales. El desastre que han producido los ultraliberales en economía y neoconservadores en política, lo paga ahora inocentemente el ciudadano y el Estado norteamericano.

La adquisición estatal de los activos contaminados permitirá que el estallido de la burbuja financiera no conduzca al desplome de la economía real. Y eso es bueno. Pero la superación de la crisis tomará un tiempo. Los expertos señalan que la fase aguda de afectación de los mercados financieros se prolongará hasta el tercer trimestre del 2009. Y terminará probablemente a fines del 2010. Pero su fase crónica “double dip o triple dip” (doble o triple recaída) puede abarcar un periodo de seis o siete años.

John McCain que impulsó y se comprometió con la doctrina neoliberal de la desregulación, hoy abjura de ella – creo sinceramente – reclamando una sensatez macroeconómica que revalorice la regulación estatal. Barack Obama, limpio de compromisos con la intervención en Irak y el pensamiento económico neoliberal, con honestidad, releva a su adversario de toda responsabilidad directa en la crisis. Pero recuerda que la culpa es de la “filosofía económica que él defiende”. Obama coincide con Bush en la creación de la agencia estatal anticrisis, pero plantea con inteligencia y sensibilidad una diferencia fundamental. “No hay que socorrer sólo a Wall Street (las finanzas), sino también a Main Street (la economía del ciudadano de a pie).


MODELO NEOLIBERAL SE FUE AL TACHO

Carlos Noriega (Entrevista)
El economista Gonzalo García, quien fue miembro del Directorio del Banco Central de Reserva (BCR) durante el gobierno de Alejandro Toledo, analiza en esta entrevista la profundidad de la crisis económica mundial que ha remecido el sistema financiero internacional y sus repercusiones en el Perú. Su primera conclusión es que esta crisis representa el final del modelo neoliberal. García cuestiona con severidad la política económica del actual gobierno, advierte que las medidas que está tomando para enfrentar la crisis mundial ahondarán los problemas y critica duramente al actual directorio del BCR, al que acusa de falta de manejo y credibilidad. (1) La construcción de carreteras debe ser el motor de la economía, manifiesta el especialista. (2) Según García, la crisis estaba más cantada que ‘La Cumparcita’. (3) “Esta crisis es la más grave del sistema capitalista”, sostiene Gonzalo García.
¿Cuál es la magnitud de esta crisis económica mundial, que ya ha producido una serie de quiebras en el sistema financiero norteamericano? Lo que está ocurriendo en Estados Unidos es una catástrofe. Esta crisis es considerada como la más grave del sistema capitalista desde la gran depresión de los años treinta.
¿Estamos en el punto más grave de la crisis o sólo en el comienzo? Esto ha sido como la bomba atómica. Ha explotado el sistema, que es el momento más grave, pero ahora se vienen los efectos de la crisis: recesión, deflación, quiebras, desempleo. La crisis no va a durar menos de un año y van a haber altísimos costos, que van a afectar seriamente los ahorros de las familias. Se habla de inyectarle aproximadamente un billón de dólares al sistema financiero. Ese dinero hay que crearlo y eso significa que se viene un alza de las tasas de interés y si eso ocurre se muere una generación completa de empresas que no van a poder sostener sus obligaciones financieras. Esto va a crear una onda deflacionaria a nivel mundial, debido a una caída de los precios.
¿Cómo quedan los neoliberales después de que Bush, abanderado del libre mercado, respondiera a la crisis con la intervención del Estado en la economía? En los hechos se ha dado una estatización de la economía norteamericana. Esto ha dejado en ridículo a todo el coro neoliberal. Lo que está ocurriendo es que Bush se tiene que rendir ante la evidencia de la crisis y la imposibilidad de la economía de autorregularse y la vacuidad del discurso neoliberal. Esto ha echado a la basura el discurso neoliberal con el que han estado engañando a la gente.
¿Qué futuro tiene el modelo neoliberal después de esta crisis? La crisis lo ha tumbado. Esto es la liquidación abrumadora de todos los postulados neoliberales. Esta es una crisis terminal del neoliberalismo. No entiendo cómo algunos bellacos siguen acomodando el discurso neoliberal para tratar de entender una crisis que significa la destrucción de todo lo que han dicho.
Si es una crisis terminal del modelo neoliberal entonces, ¿qué se viene después de la crisis? Una economía regulada. Esa regulación puede ser estatal, institucional, social, pero todos coinciden en que se requiere una autoridad que regule la economía.
¿Qué efectos va a tener esta crisis en el Perú? El efecto mundial de la crisis va a ser una deflación global y una tendencia a la recesión, lo que va a impactar directamente en la demanda y los precios de las exportaciones peruanas, basadas fundamentalmente en los minerales, con lo que el sector público va a tener menos ingresos. De otro lado, las exportaciones no tradicionales ya no van a tener mercados y van a tener que buscarse mercados dentro del país. También van a bajar las remesas en dólares que llegan al país. Otro efecto va a ser el retiro de las inversiones extranjeras. En un primer momento el dólar se va a revaluar, pero el tipo de cambio va a oscilar y eso va a generar incertidumbre. La economía se va a enfriar. El próximo año el crecimiento va a bajar al menos tres puntos del PBI.
Con esta crisis está bajando el precio del petróleo y subirá el del oro, lo que va a beneficiar a la economía peruana… Sin duda eso es positivo, pero no va a compensar los efectos negativos de la crisis.
¿Qué debe hacer el Perú para enfrentar esta crisis? Debe orientar su crecimiento hacia adentro y hacia América Latina, a través de la construcción de infraestructura vial. Eso debió hacerse hace tiempo, porque esta crisis está más cantada que ‘La Cumparcita’, pero no se hizo. Con la crisis encima, ahora debe apoyarse a los sectores que producen alimentos para crear lo que se llama soberanía alimentaria y se debe invertir en construir carreteras para unir los mercados internos…
Pero eso pasa por inversión pública y el gobierno está en una etapa de reducción de la inversión pública. Eso pasa por varias modalidades de inversión, una de ellas pública, efectivamente, pero también por concesiones y fórmulas público-privadas. Hay que llevar las inversiones en carreteras a su máxima potencialidad. Detrás de las carreteras hay una serie de industrias, como la del fierro o el cemento. La construcción de carreteras debe ser el motor de la economía. El Estado tiene que ser un vector principal de inversión, un elemento dinámico acompañado del sector privado.
¿Cómo queda con esta crisis la apuesta que hizo el gobierno por el TLC con Estados Unidos como factor clave del crecimiento económico? Queda liquidada. Lo primero que va a hacer el próximo gobierno norteamericano es echarle candado a los TLC, porque Estados Unidos va a cerrar sus mercados para enfrentar la recesión.

¿Vamos a pagar el error de sacrificar nuestras relaciones con la región a cambio del TLC con Estados Unidos? Así es. Nos olvidamos del Mercosur, de la Comunidad Andina, miramos por encima del hombro a nuestros socios de la región, y ahora en esta crisis vemos que esos son nuestros mercados naturales. Hay que recomponer las relaciones económicas con la región. Podemos crear las condiciones de expansión de nuestra economía vinculándola a los países de la región.

“LAS HORAS DEL MINISTRO DE ECONOMÍA ESTÁN CONTADAS”
El presidente del BCR, Julio Velarde, ha dicho que como consecuencia de la caída de precios por la crisis mundial la inflación podría reducirse prácticamente a cero… Eso es cierto, pero lo que él no dice es que si los precios caen y el próximo mes la inflación es cero, lo que se le viene al Perú es una deflación, lo que va a producir que el precio de venta sea inferior al costo de producción. Eso puede estar muy bien en el corto plazo para los consumidores, pero produciría la quiebra de prácticamente todo el aparato productivo y la pérdida de ingresos y empleos.
¿Cómo evalúa la actual gestión del BCR? Constitucionalmente el BCR es el responsable de la estabilidad de los precios, pero todos opinan sobre la inflación menos el BCR. Esto demuestra una falta de conducción. El actual directorio del BCR le quitó seriedad a la política cambiaria y ha perdido credibilidad. Eso crea expectativas inflacionarias. En los últimos tres años la inflación ha sido mayor que lo previsto por el BCR. Se le debe exigir al directorio del BCR que cumpla con los niveles inflacionarios que ha previsto y si no consigue eso, entonces debe irse.
¿Qué opina de la estrategia del gobierno de enfrentar la crisis económica bajando aranceles y reduciendo el gasto público? Con la baja de aranceles no sólo no han bajado los precios, sino que han subido. Nadie se explica por qué se han bajado los aranceles a los yates o automóviles de lujo, que sólo beneficia a un grupo de gente adinerada. Con la baja de aranceles el Estado ha dejado de percibir una cantidad muy importante de ingresos. El actual Ministro de Economía es un especialista en reducir el gasto público, a eso se ha dedicado muchos años en el Fondo Monetario Internacional. En Rusia hizo eso y casi logra que los comunistas retornen al poder. En un contexto de recesión y deflación mundial como el actual, lo que debe hacerse es subir los aranceles y aumentar el gasto público; es decir, todo lo contrario a lo que el gobierno está haciendo. Para tener más recursos el gobierno debe poner un impuesto a las sobreganancias de las mineras y otras empresas. El equipo económico de Valdivieso es el mismo que estuvo durante el gobierno de Fujimori y de Belaúnde, y con esta fórmula de bajar aranceles y reducir gasto público produjo las crisis de 1982 y 1995, y ahora nos está llevando a una tercera crisis. Las horas del ministro de Economía hay que contarlas con los dedos.


EL NUEVO HORIZONTE DE LA ECONOMÍA MUNDIAL

César Lévano (Entrevista)
Los nuevos datos de la realidad, interpretados a la luz de una firme visión democrática y socialista. Theotonio dos Santos, economista y sociólogo brasileño de prestigio internacional, traza aquí el nuevo panorama de la economía y la política de América Latina y el mundo. Dos Santos gano celebridad temprana como forjador de la teoría de la dependencia. Nacido en 1936 en Minas Gerais, creó, muy joven, un Seminario de lectura de El Capital de Carlos Marx. Fundó luego, con otros jóvenes socialistas, la Organización Política Obrera. En los años 60 participó en el movimiento de las favelas y de las Ligas Campesinas. Un Tribunal militar lo destituyó de su cátedra en Brasilia y lo condenó a prisión como “autor intelectual de la penetración subversiva en el campo”. En el destierro, en Chile, sufrió los atropellos del fascismo de Pinochet: su casa fue expropiada y convertida en centro de torturas. En el exilio, siguió enseñando en universidades de América, Europa y Asia. Tiene hoy un papel destacado en la política de Brasil.

CL: Hay ya señas de recesión en Estados Unidos. ¿Qué repercusiones puede tener esto en América latina? TDS: En primer lugar es muy importante considerar que la economía estadounidense vive hoy a partir de una actuación muy artificial del Estado. El Estado es allí un gran inversor, sobre todo en el sector militar, y produce un déficit fiscal enorme. En contra de todas las orientaciones que el neoliberalismo impone, está aumentando el déficit de una manera espectacular.

CL: LOS SEGUROS CAROS EN LA CRISIS DE EEUU TDS: Segundo punto: la economía norteamericana depende en extremo del exterior, y tiene un déficit comercial gigantesco. Lo que salva un poco la situación es que los países que tienen excedentes de exportación a Estados Unidos lo utilizan para comprar títulos de la deuda pública norteamericana. Eso compensa en parte el déficit tan grande. Pero una economía que trabaja así está siempre amenazada de recesión, porque si el Estado baja sus inversiones y reduce gastos, inmediatamente se produce una situación de recesión.

Junto a todo esto está un enorme desarrollo del sector financiero, porque esta deuda pública colosal es manejada por el mercado financiero, lo cual aumenta enormemente el margen de especulación financiera en el país. Lo que pasa es que ese sector financiero ha entrado en formas de especulación muy por encima de lo razonable. No es tanto el caso del sector inmobiliario, sino de la securitización del sector inmobiliario. Es la securitización de las deudas garantizado por un tipo de seguro que claramente no tenía recursos para garantizar esos préstamos, y como los préstamos fueron a sectores sociales que no tenían cómo pagarlo, llegó un momento en que la gente ya no podía pagar y hay una tendencia a una inflación muy grande de precios de los inmuebles. El resultado es lo que está generando la recesión a partir de la caída de la demanda del sector inmobiliario, que es muy importante en la economía de Estados Unidos. Pero esto es un detalle dentro de los grandes problemas de la economía norteamericana y de la economía mundial.

Yo no creo que esta recesión vaya a ser muy profunda. Debe ser una rebaja de la tasa de crecimiento de Estados Unidos, que posiblemente va a bajar un 2 o 3 %, que es mínimo. También es importante que el Banco Central de Estados Unidos no sea como los nuestros, que ponen el problema de la inflación en primer lugar. Ellos están obligados, incluso por ley, a mantener el nivel de empleo en primer lugar. El Presidente del Banco Central americano ha bajado la tasa de interés y tiende a bajarla más, para aumentar el crecimiento económico. Entonces con eso también se va a neutralizar el impacto negativo del sector inmobiliario y financiero.

El tercer punto es el siguiente: se está produciendo en Estados Unidos una deflación, por que los precios de las casas cayeron de manera dramática. Esto puede ayudar a la economía para no tener una amenaza inflacionaria durante la crisis. Entonces, tenemos este problema de baja del crecimiento, por un periodo que no será muy largo. No creo que se llegue propiamente a un no crecimiento.

En cuanto a las repercusiones, es necesario ver que le economía estadounidense ha perdido mucho de su posición en la economía mundial. Hoy China es el factor más importante en el aumento de la demanda de productos agrarios y materias primas: igual que la India, aporta una demanda nueva en la economía mundial. Rusia tal vez no utiliza todavía su potencial de demanda. En América Latina está aumentando mucho el comercio entre nosotros. Ya no dependemos tanto del comercio con Estados Unidos. Brasil por ejemplo, tiene su mayor mercado de exportación en Europa, y recién después Estados Unidos. Entonces la economía americana ya no tiene esa centralidad que tenía, por lo que el impacto no será tan importante como lo fue en otros momentos.


BOLIVIA: BRASIL FRENÓ PLAN DE GUERRA CIVIL
CL: ¿Como ve la situación conflictiva que afronta Evo Morales en Bolivia, país tan importante para América del sur, incluido Brasil? TDS: Es una zona conflictiva. Siempre existieron intereses diversificados en Santa Cruz, Sucre. Hay una postura racista muy fuerte en las regiones con mayor crecimiento industrial, que no cuentan básicamente con mano de obra indígena. Esas regiones piden mayor autonomía. Con la elaboración de la nueva constitución puede haber problemas también, porque pide mayor descentralización a favor de las comunidades indígenas. Los grandes empresarios se sintieron un poco estimulados a confrontarse con Evo Morales en un momento en que sectores de la derecha de Brasil estuvieron estimulando una confrontación, incluso armada. El diario O’Globo, que es uno de los principales del país, publicó en primera página la existencia de 13 mil hombres armados en Santa Cruz listos para una confrontación con el fin de derrocar al presidente Evo Morales. Pero el gobierno de Brasil tomó una decisión muy fuerte en contra de eso. Dijo que era una amenaza para la seguridad de toda América Latina y que, entonces, no se puede jugar con la idea de una guerra civil en Bolivia. Se adoptó una posición muy firme ante el gobierno norteamericano, para que no estimulara esa perspectiva de guerra civil.

Hay otro tema importante: el ejército boliviano es indígena y jamás apoyaría las pretensiones separatistas de los racistas, incluso puede haber una confrontación que no creo que sería muy favorable para los racistas. Estos tienen que moderar sus pretensiones. Hay en este momento una negociación que aceptaron.


LULA HA RENOVADO APOYO A CUBA
CL: ¿Cuál es el significado de la reciente visita del presidente Lula a Cuba? TDS: Es muy importante que un país como Brasil tenga una posición de apoyo a Cuba. Además, Brasil tiene interés en fortalecer la investigación petrolera en el Caribe, porque la empresa brasileña Petrobrás maneja la tecnología de aguas profundas. Es seguramente la empresa más calificada para realizar exploraciones petroleras en el Caribe. Petrobrás tiene un interés muy antiguo en eso y el gobierno brasileño tiene el propósito de establecer una refinería en Cuba. En parte, se trata de una estrategia de Petrobras para asumir un importante rol internacional a partir de la tecnología con la que cuenta.


EL NEOLIBERALISMO ESTÁ DERROTADO
CL: ¿Cuál es, en general, el panorama político y económico del mundo y de América Latina al iniciarse el 2008? TDS: El movimiento social mundial que surge en contra de la globalización y que tuvo una expresión inesperada, mucho mayor de lo que se podía esperar, en Seattle, Estados Unidos, domina el panorama. Los sindicatos de los trabajadores de Estados Unidos se aliaron con el movimiento de las ONG y otros, para detener las políticas de la Organización Mundial de Comercio. A partir de ahí queda claro que no existen condiciones para sostener un pensamiento económico único. Las elecciones posteriores fortalecen propuestas alternativas, que se van radicalizando. El caso venezolano lo demuestra en 1998. El propio gobierno de Brasil entra en una crisis muy violenta. Tiene que realizar una devaluación de la moneda, que desmoraliza totalmente al gobierno de Fernando Henrique Cardoso y abre camino para la victoria de Lula en el 2002.

En el resto de América Latina, el fracaso argentino abre camino para la recuperación de un peronismo más a la izquierda, que se radicaliza un poco más a la llegada del gobierno de Néstor Kirchner, urgido por un gran movimiento de masas, que se expresa en el lema: ¡que se vayan todos! Fue un movimiento muy radical, con ciertos elementos anarquistas en un momento. Después tuvimos en Bolivia la desagregación total de la gran propuesta neoliberal boliviana. En Chile, se produjo el paso de los democristianos a los socialistas en la dirección del gobierno, manteniendo el frente de la Concertación pero con una nueva ubicación, no muy radicalmente distinta, aunque con matices importantes.

Esto se va luego generalizando en América Latina. El caso de Ecuador, por ejemplo, donde tres presidentes fueron sucesivamente depuestos por los indígenas. En el caso de Bolivia, se trata de un movimiento indígena que adquiere una fuerza colosal que se va imponiendo, hasta llegar a la victoria de Evo Morales. Se va formando así una mayoría latinoamericana contra el neoliberalismo.

En el caso brasileño en la primera vuelta de las elecciones presidenciales de 2002, José Serra, el candidato de la derecha, obtuvo el 23 por ciento, y los otros tres candidatos de oposición al gobierno de Enrique, el 77 por ciento. En la segunda vuelta, Lula alcanzó 66 por ciento de los votos. La derrota neoliberal fue, entonces, muy profunda. El hecho de que el gobierno de Lula haya mantenido un compromiso con la política neoliberal se explica por la fuerza ideológica que tuvo el pensamiento único y el grado de atención que los partidos, incluso de izquierda, habían dado a las tesis neoliberales.

Metamorfosis TDS: La India era, o parecía ser, un país de parias y fakires encantadores de serpientes. De pronto, el mundo, sobre todo los países desarrollados, se han encontrado con un país que tiene centros científicos y electrónicos de alto nivel. Jóvenes especialistas indios en electrónica son reclutados por universidades y empresas de Alemania o Estados Unidos. Para el 2050, con 1,601 millones de habitantes, será el país más poblado de la tierra. Tendrá un PBI cercano al de Estados Unidos y muy superior al de toda Europa en ese momento.

(1) Theotonio dos Santos es a la vez un luchador y un científico social, que aporta conocimientos y orientación.

(2) Niño de la India: la computadora y el dios Ganesh.

(3) Lula Da Silva: En el 2050, Brasil, China, Rusia e India dominarán la economía mundial. Brasil no exporta sólo materias primas.

(4) Hu Jintao: Presidente de China, cuyo crecimiento impetuoso es ahora decisivo para el resto del mundo.


CAPITALISMO Y CULTURA

Theotonio Dos Santos es autor del libro: Del Terror a la Esperanza; Auge y Decadencia del Neoliberalismo (Monte Ávila.Caracas, 2007). Es también Coordinador de la Cátedra Real de la UNESCO.

CL: ¿Qué ha aportado a la educación el neoliberalismo? TDS: El pensamiento neoliberal vivió aislado en la Universidad de Chicago desde la II Guerra hasta la contratación de esta Universidad en 1974, para asesorar el gobierno de Pinochet. Desde entonces una ofensiva espectacular llevó al dominio de varias universidades por este pensamiento que representa un retroceso de las ciencias sociales al pensamiento del siglo XVIII. El Banco Mundial y el FMI programaron las políticas educacionales de los gobiernos del Tercer Mundo como un enorme mecanismo de preparación de trabajadores para las empresas privadas.

CL: Entonces, ¿qué clase de educación necesitan nuestros pueblos? TDS: Necesitamos formar trabajadores calificados, pero sobre todo ciudadanos con amplia responsabilidad social y capaces de desarrollar una visión crítica del entorno económico, social y cultural que nos llevó a la dependencia y subdesarrollo.

CL: ¿Hay nuevas corrientes pedagógicas? TDS: El pensamiento de Paulo Freire es una referencia fundamental en los países como el Perú. La pedagogía del oprimido permite formar pueblos conscientes, movilizados en contra de esta terrible máquina de explotación y expropiación que nos impide romper los límites a nuestro desarrollo.

CL: ¿Qué relación hay entre educación y política? TDS: La educación es el instrumento fundamental de formación de conciencias transformadoras, capaces de ejercer efectivamente la democracia, que es la gran conquista política del siglo XX.

CL: ¿El capitalismo está en crisis? TDS: La crisis del capitalismo es profunda a pesar de las apariencias de un enorme éxito económico y político presentado por los medios. El grado de desequilibrios que desarrolló la economía mundial capitalista bajo la hegemonía de las ideas neoliberales prepara un nuevo periodo de crisis de largo plazo, difícilmente permitirá la subsistencia de la propiedad privada y el “libre mercado”, como principios organizadores del mundo contemporáneo. Ahora mismo el éxito económico de China y países periféricos demuestra el rol creciente de una perspectiva más social y de supervivencia para la humanidad.

Este solo será posible a través de una Civilización Planetaria, fundada en la solidaridad, equidad, pluralismo y democracia.

domingo 28 de septiembre de 2008

Rv: [foro_centenario] MARTES 30: MARIATEGUI, REGIONALISMO Y CENTRALISMO HOY. Seminario 7 Ensayos - UNMSM‏



--- El dom, 28/9/08, walter f. <pioneroazul@hotmail.com> escribió:
De: walter f. <pioneroazul@hotmail.com>
Asunto: [foro_centenario] MARTES 30: MARIATEGUI, REGIONALISMO Y CENTRALISMO HOY. Seminario 7 Ensayos - UNMSM‏
Para: udp-unidad_del_pueblo@gruposyahoo.com, wanka_mayo@gruposyahoo.com, generacion_resurgimiento@yahoogrupos.com.mx, la_fep_es_una_sola@yahoogrupos.com.mx, foro_centenario@yahoogroups.com, cgtp-redjuvenil@googlegroups.com, chimu@yahoogroups.com
Fecha: domingo, 28 septiembre, 2008 2:35

La Cátedra Libre Luis de la Puente Uceda tiene el agrado de invitarles a la siguiente sesión del Seminario "Mariátegui, los 7 Ensayos y la Realidad Nacional", evento de reflexión y debate en torno a la vigencia de los aportes del Amauta al estudio y transformació n de la realidad peruana.
 
REGIONALISMO Y CENTRALISMO HOY
ACTUALIDAD DEL VI ENSAYO DE JOSÉ CARLOS MARIÁTEGUI
Martes 30 - 2:30 p.m.
 
Expositores:
Pedro Francke
Economista - Catedrático PUCP
Abraham Llanos
Director de la Unidad de Post Grado de Ciencias Económicas - UNMSM
Héctor Béjar
Sociólogo. Catedrático en Ciencias Sociales y Ciencia Política - UNMSM
Lugar:
SALÓN DE GRADOS DE LA FACULTAD DE CIENCIAS ECONÓMICAS - UNMSM
 
INGRESO LIBRE

Auspician:

-Unidad de Posgrado de Ciencias Sociales –UNMSM

-IIPPLA: Instituto de Investigaciones del Pensamiento Peruano y Latinoamericano
Coorganiza:
Integración Estudiantil. 
--CERTIFICACIÓN: POR EL SEMINARIO 
Cátedra Libre LUIS DE LA PUENTE UCEDA
Escríbenos a catedralibre. ildepu@gmail. com


Reveal your inner athlete and share it with friends on Windows Live. Share now!
__._,_.___
Actividad reciente
Visita tu grupo
Yahoo! Avatares
¿A qué esperas para
crear el tuyo?
Yahoo! Correo
Lee tu correo desde
cualquier lugar.
Mi Yahoo!
Tu correo, tus RSS
y mucho más...
.

__,_._,___

Reflexiones del compañero Fidel:

EL SOCIALISMO DEMOCRÁTICO
ESPECIAL PARA CUBADEBATE

2008-09-26


No deseaba escribir una tercera reflexión consecutiva, pero no puedo dejarla para el lunes.

El "capitalismo democrático" de Bush tiene una respuesta exacta: el socialismo democrático de Chávez. No habría forma más precisa de expresar la gran contradicción entre el Norte y el Sur de nuestro hemisferio, entre las ideas de Bolívar y las de Monroe.

El gran mérito de Bolívar es haberlo planteado cuando no existían los medios modernos de comunicación y ni siquiera el Canal de Panamá. Tampoco existía el imperialismo de Estados Unidos; eran simplemente las Trece Colonias de habla inglesa que, unidas, se independizaron en 1776 con la ayuda de Francia y España.

Cual si fuese capaz de ver a través de los siglos, El Libertador proclamó en 1829: "... los Estados Unidos que parecen destinados por la Providencia para plagar la América de miserias a nombre de la Libertad."


Hugo Chávez es un soldado venezolano en cuya mente germinaron de modo natural las ideas de Bolívar. Basta observar cómo transitó su pensamiento por etapas diversas del desarrollo político a partir del origen humilde, la escuela, la academia militar, la lectura de la historia, la realidad de su país y la humillante presencia del dominio yanqui.

No era general ni tenía a sus órdenes los institutos armados; no dio ni podía dar un golpe, no quería ni podía esperar. Se rebeló, asumió la responsabilidad por los hechos, convirtió la prisión en escuela, se ganó al pueblo y lo conquistó para su causa desde fuera del poder; ganó las elecciones a través de una Constitución burguesa, juró sobre el moribundo documento una nueva ley de leyes, chocó con ideas preconcebidas de izquierda y derecha e inició la Revolución Bolivariana en las más difíciles condiciones subjetivas de toda la América Latina.

Durante diez años, desde la Presidencia de su país, Chávez no ha dejado de sembrar ideas incesantemente dentro y fuera de su Patria.

Ninguna persona honesta puede dudar de que en Venezuela hay una verdadera revolución en marcha, y que allí se desarrolla una excepcional lucha contra el imperialismo.

Debe señalarse que Chávez no descansa un minuto, lucha dentro de Venezuela y a la vez viaja sistemáticamente a las capitales de países de América Latina y a naciones importantes de Europa, Asia y África. Se comunica hora por hora con la prensa nacional e internacional, no teme abordar cualquier tema, es escuchado con respeto por los principales líderes del mundo, hace uso correcto y eficaz del poder real de su Patria como país que posee las mayores reservas de petróleo probadas del mundo, unido a la existencia de abundante gas, y elabora un programa nacional e internacionalista que no tiene precedentes.

Cuando firma un acuerdo de asociación de Gazprom de Rusia y PDVSA de Venezuela para la búsqueda y explotación de hidrocarburos, está creando un consorcio en ese campo que no tiene igual en el mundo. Su asociación económica con China, Rusia, países de Europa y otros con recursos abundantes de América Latina y África, desata fuerzas liberadoras para abrir paso a un mundo multipolar. No excluye a Estados Unidos del suministro de energía y el intercambio comercial. Es una concepción objetiva y equilibrada.


Plantea para su propia Patria una revolución socialista, sin excluir importantes factores productivos.


Para nuestra Patria, en un momento histórico en que ha sido golpeada por la naturaleza y los embates criminales del decadente imperio, constituye un verdadero privilegio contar con la solidaridad de Chávez. Jamás se escuchó una frase tan internacionalista y solidaria como la que dirigió a nuestro pueblo: "¡La tierra de Venezuela es también tu tierra!"



El imperialismo trata de liquidarlo políticamente o eliminarlo a cualquier precio, sin reparar en que su muerte constituiría una catástrofe para Venezuela y para la economía y la estabilidad de todos los gobiernos de América Latina y el Caribe.



Mis conversaciones con él se caracterizan por el punto de vista que sostengo de que en este instante lo más importante es salvar a Venezuela de la embestida política del gobierno de Estados Unidos. Durante su última visita discutimos sobre la magnitud del apoyo que ya nos brinda y el que desea brindarnos, y nuestra sugerencia de que concentre el máximo de recursos posible en la batalla interna que hoy libra contra la ofensiva mediática y los reflejos condicionados sembrados durante muchos años por el imperialismo.

Desde ahora hasta el 23 de noviembre la batalla que se libra es de gran trascendencia, y no deseamos que el apoyo a Cuba sea tomado como pretexto para golpear a la Revolución Bolivariana.


Los 92 obreros de la construcción venezolanos integrantes de las Brigadas Socialistas de Trabajo Voluntario, enviados a edificar viviendas en Pinar del Río, constituyen todo un símbolo de nuestra época.

Se viven instantes de mucha importancia. La consulta popular para aprobar la nueva Constitución en Ecuador pasado mañana tiene gran trascendencia. Chávez se reunirá el lunes en Brasil con el presidente Lula. Esta noche hay un debate televisado Obama-McCain. Todas son noticias importantes.

Por ello no quiero dejar para el lunes estas líneas, ya que Chávez mañana sábado estará de regreso en su Patria y hablándole de nuevo a su pueblo el domingo. Él siempre utiliza algo de estas reflexiones en su batalla.




Fidel Castro Ruz

Septiembre 26 de 2008

5 y 56 pm

Rv: [socialismo_revolucionario] Chile: La expulsión de José Miguel Vivanco de Venezuela, CS nº194



--- El dom, 28/9/08, socialismo.revolucionario <socialismo.revolucionario@yahoo.com.ar> escribió:
De: socialismo.revolucionario <socialismo.revolucionario@yahoo.com.ar>
Asunto: [socialismo_revolucionario] Chile: La expulsión de José Miguel Vivanco de Venezuela, CS nº194
Para: socialismo_revolucionario@gruposyahoo.com.ar
Fecha: domingo, 28 septiembre, 2008 7:07

Un Mundo Socialista es Posible

Correo Semanal n°194 , Socialismo Revolucionario , Chile, 28 de septiembre de 2008

correosemanal@ gmail.com

Iniciativa por un Partido de los Trabajadores

____________ _________ _________ _________ ______

Chile: La expulsión de José Miguel Vivanco de Venezuela



El cinismo de la derecha y del gobierno chileno

 

Celso Calfullan, Socialismo Revolucionario CIT Chile.

 

24 de septiembre del 2008.

 



En líneas generales uno no puede estar de acuerdo con la expulsión de ninguna persona, en ningún país del mundo y no importa si este personaje es chileno o no.



Pero lo que no podemos aceptar es el cinismo de los representantes de la UDI y RN, que salen condenando este hecho, haciendo gárgaras con el tema de los derechos humanos. Estos mismos personajes apoyaron a la dictadura de Pinochet en Chile y también apoyaron el asesinado, tortura y desaparición de miles de chilenos, sin decir absolutamente nada, bueno esto último no es correcto, por que por años ellos negaron que eso fuera verdad.

 

El cinismo de la Concertación.

Los gobiernos de la Concertación han expulsado a varios ciudadanos españoles, italianos y argentinos de este país, sólo por visitar algunas comunidades mapuche en el sur del país y no se enteraran de los atropellos a que son sometidos por el gobierno chileno y en ese caso parece que las expulsiones fueron correctas y no representaban ninguna violación de los derechos de las personas expulsadas y todavía menos de los mapuche.

 

Los Derechos Humanos y el sesgo político que hay detrás.

La derecha y la Concertación siempre están muy dispuestos para acusar las violaciones a los DD.HH. en países como Cuba, Venezuela, Bolivia o donde les indiquen sus amos Norteamericanos.

Pero la derecha y la Concertación nunca hacen mención de las violaciones a los DD.HH. que realizan los Norteamericanos en Guantánamo, parece que las torturas aplicadas por los Estados Unidos, no son violaciones a los derechos humanos. Algo similar ocurre con las violaciones a los DD.HH. en China, parece que en ese caso son más importantes los acuerdos económicos bilaterales, que los derechos humanos de los chinos, así podríamos seguir con una lista interminable de ejemplos.

 

Viva la libertad de expresión de la derecha.

Otro ejemplo fue cuando Hugo Chávez cerró un canal de televisión en Venezuela, la derecha y la Concertación rasgaron vestiduras e hicieron gárgaras con la defensa de la libertad de expresión.

Pero hace pocos días los fascistas y esclavistas de Santa Cruz (para los que no lo saben en las haciendas de Santa Cruz, todavía existen indígenas que son esclavos), se tomaron y destruyeron un canal de televisión y cerraron varias radioemisoras en Santa Cruz, de nuevo en este caso no tuvieron la misma actitud y no hubo llamados a defender la libertad de expresión.

Lo mismo hizo la prensa de casi todo el continente que es controlada por los grandes grupos económicos de derecha, ellos prácticamente ocultaron todos los acontecimientos llevados acabo por la derecha fascista boliviana.

 

Estados Unidos: Viva la democracia, siempre y cuando sea de derecha.

En los Estados Unidos, son tan democráticos, que si alguna vez tuviste la osadía de criticar las políticas del imperio, ellos se reservan el derecho a dejarte entrar al país o no, es como si te expulsaran antes de entrar al país, esto si es democracia, no la de Chávez.

 

Celso Calfullan.

Socialismo Revolucionario

____________ _________ _________ _________ _________ _________ ___ 

 

Contáctate con nosotros a srcitchile@gmail. com

Visítanos en http://correosemana l.blogspot. com (informativo cotidiano)

http://revistasocia lismorevoluciona rio.blogspot. com

http://juventudyluc ha.blogspot. com (sección de las luchas estudiantiles)

Para ver el contenido de todos los articulos de esta edicion vaya a:
http://correosemana l.blogspot. com/

Para suscribirse escribanos a: correo_semanal- subscribe@ gruposyahoo. com.ar

y para
Cancelar suscripcion:
correo_semanal- unsubscribe@ gruposyahoo. com.ar

 __._,_.___

Y! Respuestas
Gente real te
responde
Yahoo! Messenger
Llam?de PC a PC
sin costo alguno
Barra Yahoo!
Acceso rápido a
servicios Yahoo!
.

__,_._,___

Rv: [foro_centenario] BOSQUE DE PALABRAS: Rosina Valcárcel, "Carta a Gladys Basagoitia". Envio de Julio Carmona... escultor de almas



--- El dom, 28/9/08, Walter Saavedra <ching_tien_tao@yahoo.com> escribió:
De: Walter Saavedra <ching_tien_tao@yahoo.com>
Asunto: [foro_centenario] BOSQUE DE PALABRAS: Rosina Valcárcel, "Carta a Gladys Basagoitia". Envio de Julio Carmona... escultor de almas
Para: "accion humana" <accionhumana@yahoogroups.com>, "ahuj-ahuj" <AHuA@yahoogrupos.com.mx>, "antropologosenred" <antropologosenred@gruposyahoo.com>, "bolivia-politica" <bolivia-politica@gruposyahoo.com.ar>, "Ching Tien Tao" <ching_tien_tao@gruposyahoo.com>, "Cuba politica" <cuba-politica@yahoogroups.com>, "foro centenario" <foro_centenario@yahoogroups.com>, "gato encerrado" <gatoencerrado@yahoogroups.com>, "d glocal" <dglocal@yahoogrupos.com.mx>, "interquorum" <interquorum-peru@yahoogroups.com>, "peru" <peru@gruposyahoo.com>, "valetodo" <valetodo@yahoogroups.com>
Fecha: domingo, 28 septiembre, 2008 7:52

--- El dom 28-sep-08, Julio Carmona <te.educa2008@ gmail.com> escribió:
 
Fecha: domingo, 28 septiembre, 2008, 7:16 pm


El día de hoy, domingo 28 de septiembre de 2008, se ha publicado en BOSQUE DE PALABRAS, el siguiente texto de Rosina Valcarcel:

CARTA A GLADYS BASAGOITIA

Vale más canción humilde que sinfonía sin fe. J.C.



Gaviota: Me despertó el eco de tu voz
Tu franca misiva intensa y honda
La síntesis lúcida de tus avatares y desventuras
Los ciclos de la existencia en Italia
Tu salud herida Tu cuerpo vulnerable
Tu alma sensible Esa lánguida caída
Que vivimos las escritoras mujeres
Del llamado Tercer Mundo
Los amores invencibles Las ausencias
Los afectos platónicos Las amistades
Los recuerdos bajo el Puente y la Alameda
Cantando valses junto a César y Chabuca
Rodolfo y tú me llevaron al Negro Negro
Escuchamos blues y versos irreverentes
Entre sudores y chilcanos de pisco
¿Impedimos pisotear a la rosa y al jazmín?
Ese pensarnos laguna o manantial
Mariposas ambarinas sobre la tierra
Defendiendo a las mujeres carbonizadas
A las sin nombre A las presas
A Tomasa y Micaela A Juana y María
Nuestro ebrio sexo de orquídea hoy duerme
Nuestros fatigados pies desnudos
Hoy descansan a la orilla del abismo
Nuestras cabezas altivas resisten
Entre el alba dorada y el rocío
Hoy estamos quietas y apacibles
Sobre un barco oscuro
Sobre el mar Negro
Entonando un jazz que se ahoga

Rosina Valcárcel,
Lima


--
Julio Carmona

Miembro del Comité de Redacción de la Revista Digital argentina
<www.redaccionpopula r.com>
Colaborador de la Revista Digital española
http://www.municipa lidadycultura. es
También se me puede escribir a:
<juliocesarcarmona@ yahoo.com>,
< te_educa2003@ yahoo.es>,
<te_educa2005@ hotmail.com>

No dejes de visitar los siguientes blogs:
http://www.mesterde obreria.blogspot .com
http://www.papelesp aralahistoria. blogspot. com
http://nuevaspagina slibres.blogspot .com
http://vosquedepala brasvives. blogspot. com
http://teeducaUNP. blogspot. com

 
De: Julio Carmona <te.educa2008@ gmail.com>
Asunto: BOSQUE DE PALABRAS: Rosina Valcárcel, "Carta a Gladys Basagoitia"
A:

-Si estos envíos llegan a tu dirección es porque ella ha llegado a mi agenda de Contactos. Si te molesta recibirlos, házmelo saber para dejar de enviártelos. Gracias.



Yahoo! MTV Blog Rock
¡Cuéntanos tu historia, inspira una canción y gánate un viaje a los Premios MTV!
Participa aquí http://mtvla. yahoo.com/
__._,_.___
Actividad reciente
Visita tu grupo
Yahoo! Avatares
¿A qué esperas para
crear el tuyo?
Yahoo! Correo
Lee tu correo desde
cualquier lugar.
Mi Yahoo!
Tu correo, tus RSS
y mucho más...
.

__,_._,___

Rv: [foro_centenario] El Nombre del Partido



--- El dom, 28/9/08, Santiago Ibarra <santiagoibarra05@yahoo.com> escribió:
De: Santiago Ibarra <santiagoibarra05@yahoo.com>
Asunto: [foro_centenario] El Nombre del Partido
Para: foro_centenario@yahoogroups.com, "Generación Resurgimiento" <generacion_resurgimiento@yahoogrupos.com.mx>, barricadacontraculturalantipostmodernista@yahoogrupos.com.mx, "us-jcm" <universidad_socialista_jose_carlos_mariategui@yahoogroups.com>, "Nuevo Peru" <nuevo_peru@yahoogrupos.com.mx>
Fecha: domingo, 28 septiembre, 2008 10:04

Con algunas correcciones de estilo, a partir de la fecha publicaremos cinco artículos del compañero Eduardo Ibarra, vinculados entre sí por un hilo de engarce: la crítica sistemática y la revelación de la trastienda del proyecto de fundar un otro partido socialista. Estos artículos son: El nombre del partido, Apuntes sobre el socialismo peruano, El partido de masas de Mariátegui, Una vez más sobre el nombre del partido y Primera vez tragedia, segunda vez farsa. La publicación de estos artículos se hará los días domingos y miércoles.

 

CEJCM.

 

28.09.08.

 

 

 

 

Año del 87 Aniversario de la Creación Heroica de José Carlos Mariátegui

 

(1921-2008)

 

 

El Nombre del Partido

 

 

 

I

 

En su famoso editorial Aniversario y balance, Mariátegui afirmó con toda claridad: "En Europa, la degeneración parlamentaria y reformista del socialismo ha impuesto, después de la guerra, designaciones específicas. En los pueblos donde ese fenómeno no se ha producido, porque el socialismo aparece recién en su proceso histórico, la vieja y grande palabra conserva intacta su grandeza. La guardará también en la historia, mañana, cuando las necesidades contingentes y convencionales de demarcación que hoy distinguen prácticas y métodos, hayan desaparecido" (t.13, p.249). Esto fue escrito en setiembre de 1928. El 7 de octubre del mismo año, Mariátegui fundaba el Partido Socialista del Perú y, en consecuencia, es indudable que este nombre tiene su explicación en la citada afirmación.

 

II

 

En su tiempo, Marx y Engels evitaron el término "socialista" para denominar al partido, pues este término era utilizado por algunas tendencias burguesas, pequeño burguesas y hasta feudales que, por este solo hecho, lo habían desacreditado. Por eso optaron por el término "comunismo", y, así, titularon Manifiesto del Partido Comunista al programa doctrinario que la Liga de los Comunistas les había encomendado, y en el cual, como se sabe, criticaron el socialismo feudal, el socialismo pequeño burgués, el socialismo alemán o socialismo "verdadero", el socialismo burgués y el comunismo crítico-utópico. Razones de demarcación política obligaron, pues, a los fundadores a renunciar a la utilización del término "socialista" como nombre del partido. Por eso Engels escribió: "en 1887, el socialismo continental era casi exclusivamente la teoría formulada en el Manifiesto. Y así, la historia del Manifiesto refleja hasta cierto punto la historia del movimiento obrero moderno desde 1848. Actualmente es, sin duda, la obra más difundida, la más internacional de toda la literatura socialista, el programa común de muchos millones de obreros de todos los países, desde Siberia hasta California". "Y, sin embargo, cuando apareció no pudimos titularle Manifiesto Socialista. En 1847, se comprendía con el nombre de socialista a dos categorías de personas. De un lado, los partidarios de diferentes sistemas utópicos, particularmente los owenistas en Inglaterra y los fourieristas en Francia, que no eran ya sino simples sectas en proceso de extinción paulatina. De otra parte, toda suerte de curanderos sociales que aspiraban a suprimir, con sus variadas panaceas y emplastos de toda suerte, las lacras sociales sin dañar en lo más mínimo al capital ni a la ganancia. En ambos casos, gentes que se hallaban fuera del movimiento obrero y que buscaban apoyo más bien en las clases 'instruidas'. En cambio, la parte de los obreros que, convencida de la insuficiencia de las revoluciones meramente políticas, exigía una transformació n radical de la sociedad, se llamaba entonces comunista. Era un comunismo apenas elaborado, sólo instintivo, a veces un poco tosco; pero fue asaz pujante para crear dos sistemas de comunismo utópico: en Francia, el 'icario', de Cabet, y en Alemania, el de Weitling. El socialismo representaba en 1847 un movimiento burgués; el comunismo, un movimiento obrero. El socialismo era, al menos en el continente, muy respetable; el comunismo era precisamente lo contrario. Y como nosotros ya en aquel tiempo sosteníamos muy decididamente el criterio de que la 'emancipación de la clase obrera debe ser obra de la clase obrera misma', no pudimos vacilar un instante sobre cuál de las dos denominaciones procedía elegir. Y posteriormente no se nos ha ocurrido jamás renunciar a ella" (prefacio a la edición inglesa de 1888 del Manifiesto Comunista.. Subrayados en el original).

 

El hecho, pues, de que, por una parte, el socialismo era "un movimiento burgués" y el comunismo "un movimiento obrero" y, por otra, de que Marx y Engels sostenían "el criterio de que 'la emancipación de la clase obrera debe ser obra de la clase obrera misma'", determinó que el Manifiesto apareciera con el título de Manifiesto del Partido Comunista. Pero, entonces, quiere decir que las razones que llevaron a los fundadores a elegir la denominación de Partido Comunista no fueron político contingentes sino de principio. Por eso, se comprende que Engels señalara: "posteriormente no se nos ha ocurrido jamás renunciar a ella".

 

En la Crítica del programa de Gotha, Marx habló de "la primera fase de la sociedad comunista" y de "la segunda fase de la sociedad comunista". Pero después el término "socialismo" se consagró como denominación de la primera fase de la sociedad futura, y, así, el término "comunismo" vio reducido su referente a la segunda fase. A propósito de esto, Lenin hizo el siguiente comentario: "la diferencia científica entre el socialismo y el comunismo es clara. A lo que se acostumbra a denominar socialismo, Marx lo llamaba la 'primera fase o la fase inferior de la sociedad comunista. En tanto que los medios de producción se convierten en propiedad común, puede emplearse la palabra 'comunismo', siempre y cuando que no se pierda de vista que éste no es el comunismo completo" (El Estado y la revolución. Subrayado en el original).. La transformació n de los medios de producción en propiedad común, justifica, pues, la terminología de Marx, quien, precisamente, fundamentó científicamente la diferencia entre la primera y la segunda fase de la sociedad comunista. Esta diferencia científica determina la diferencia científica entre los términos "comunista" y "socialista" como nombres del partido y, en general, la diferencia entre el primero de estos términos y todos los otros que han servido o pueden servir circunstancialmente como nombres del partido proletario.

 

En Las tesis de abril, Lenin planteó: "La humanidad sólo puede pasar del capitalismo directamente al socialismo, es decir a la propiedad común de los medios de producción y a la distribución de los productos según el trabajo de cada cual. Nuestro Partido va más allá: afirma que el socialismo deberá transformarse inevitablemente y de modo gradual en comunismo, en cuya bandera campea este lema: 'De cada cual, según su capacidad; a cada cual, según sus necesidades". Por eso afirmó: "Debemos llamarnos Partido Comunista, como se llamaban Marx y Engels".

 

Como se ve, entre las aserciones de Engels y de Lenin sobre el nombre del partido proletario, existe una evidente comunidad de ideas y un indiscutible hilo conductor: el nombre científicamente exacto del partido se deriva del contenido fundamental del marxismo, la misión histórica del proletariado, y no de ninguna otra cosa. Es decir el nombre de "Partido Comunista" es el nombre científicamente exacto, porque expresa nuestra adhesión al Programa Máximo del proletariado revolucionario: la realización del comunismo. Puede decirse, entonces, que el concepto de "comunismo" supone, antecede, abarca el concepto de "socialismo". Por lo tanto, somos socialistas porque somos comunistas, porque vamos más allá de la distribución de los productos según el trabajo de cada cual, porque luchamos por realizar el gran lema "de cada cual, según su capacidad; a cada cual según su necesidad".

 

En El Estado y la revolución, Lenin recordó que "En el prólogo a la edición de sus artículos de la década de 1870 sobre diversos temas, predominantemente de carácter 'internacional' (Internationales aus dem Volksstaat), prólogo fechado el 3 de enero de 1894, es decir, escrito año y medio antes de morir Engels, éste escribía que en todos los artículos se emplea la palabra 'comunista' y no la de 'socialdemócrata' , pues por aquél entonces socialdemócratas se llamaban los proudhonistas en Francia y los lassalleanos en Alemania" (subrayados en el original). Y citó este aserto engelsiano: "Para Marx y para mí era, por tanto, sencillamente imposible emplear, para denominar nuestro punto de vista especial, una expresión tan elástica. En la actualidad, la cosa se presenta de otro modo, y esta palabra ('socialdemócrata' ) puede, tal vez, pasar (mag pacieren), aunque sigue siendo inadecuada (unpassend) para un partido cuyo programa económico no es un simple programa socialista en general, sino un programa directamente comunista, y cuya meta política final es la superación total del Estado y, por consiguiente, también de la democracia. Pero los nombres de los verdaderos partidos políticos nunca son absolutamente adecuados; el partido se desarrolla y el nombre queda" (subrayados en el original).

 

En la última década del siglo XIX, el término "socialdemócrata" , inadecuado como nombre del Partido, podía, en efecto, "tal vez, pasar". Por eso, como señaló Lenin, "Marx y Engels se resignaron a admitir conscientemente el término inexacto y oportunista de 'socialdemocracia' . Porque entonces, después de derrotada la Comuna de París, la historia había puesto al orden del día una labor lenta de organización y educación. No cabía otra. Los anarquistas no sólo no tenían ninguna razón teóricamente (y siguen sin tenerla), sino tampoco desde el punto de vista económico y político. Apreciaban erróneamente el momento, sin comprender la situación internacional: el obrero inglés corrompido por las ganancias imperialistas, la Comuna de París aplastada, el movimiento nacional-burgué s que acababa de triunfar (1871) en Alemania, la Rusia semifeudal sumida en un letargo secular". "Marx y Engels tuvieron en cuenta certeramente el momento, comprendieron la situación internacional y las tareas de la aproximación lenta hacia el comienzo de la revolución social" (Las tesis de abril. Elipsis en el original).

 

Lenin señaló que "El nombre de 'socialdemocracia' es científicamente inexacto, como demostró Marx reiteradas veces, en Crítica del programa de Gotha en 1875, y como repitió Engels, en un lenguaje más popular, en 1894" , y que "la segunda parte de la denominación de nuestro Partido (socialdemócrata) tampoco es exacta desde el punto de vista científico. La democracia es una de las formas del Estado, y nosotros, los marxistas, somos enemigos de todo Estado" (Las tesis de abril. Subrayados en el original). Pues bien. ¿Por qué Lenin señaló que la segunda parte de la denominación, la palabra "demócrata", tampoco es exacta? Evidentemente, porque la primera parte, la palabra "social" (apócope de la palabra "socialismo") no es exacta. El nombre científicamente exacto del partido proletario es el de Partido Comunista. Pero si la palabra "socialismo" no es científicamente exacta como nombre del Partido, la palabra "democracia", a más de inexacta, después de la revolución burguesa de febrero de 1917 se convirtió en una anteojera para el pueblo revolucionario. Esta era y sigue siendo la diferencia entre las dos palabras que componían entonces el nombre del partido de Lenin.

 

Como se ve, Marx y Engels, primero, y Lenin después, hubieron de admitir temporalmente otros nombres que imponían determinadas condiciones concretas. Esto significa que, dadas ciertas circunstancias, lo político contingente se impone sobre lo principista, y, como es lógico, de esta manera se abre una contradicción entre el contenido del partido y su nombre, contradicción más o menos flagrante según sea el caso. Sin embargo, como señaló Lenin, "el nombre del Partido es incomparablemente menos importante que la cuestión de la posición del proletariado con respecto al Estado", y, en consecuencia, en determinadas circunstancias pueden admitirse nombres científicamente inexactos, a condición de que "el Partido no desconozca la inexactitud científica de su nombre y que éste no le impida desarrollarse en la dirección acertada" (El Estado y la revolución). Pero esto no quiere decir que el nombre del partido no tenga ninguna importancia. En realidad, tiene una gran importancia.

 

Lenin escribió: "No hay más salida que la revolución del proletariado" . "Y en un momento así, en que esta revolución comienza, en que da sus primeros pasos… la mayoría… de los líderes 'socialdemócratas' , de los parlamentarios 'socialdemócratas' , de los periódicos 'socialdemócratas' -y son precisamente estos los órganos creados para influir sobre las masas, traiciona al socialismo, vende al socialismo y deserta al campo de 'su' burguesía nacional". "Esos líderes han confundido a las masas, las han desorientado y engañado". "¡Y se pretende que nosotros fomentemos ahora ese engaño, que lo facilitemos, aferrándonos a esa vieja y caduca denominación, tan podrida ya como la II Internacional ! Y finalizó: "Pero nosotros queremos transformar el mundo". "Y tenemos miedo de nosotros mismos. No nos decidimos a quitarnos la camisa sucia a que estamos 'habituados' y a la que hemos tomado 'apego'". "Mas ha llegado la hora de quitarse la camisa sucia, ha llegado la hora de ponerse ropa limpia" (Las tesis de abril. Subrayados en el original. Las elipsis son nuestras). Es decir Lenin desahució el término compuesto "socialdemócrata" y propuso el de Partido Comunista como nombre del Partido, pero, no obstante esto, siguió utilizando el término "socialista", aunque únicamente para designar la teoría marxista, el movimiento marxista, la revolución del proletariado y la primera fase de la sociedad comunista.

 

Parece, pues, un contrasentido que al comunismo científico se le conozca también con el nombre de "socialismo científico", y al término "socialismo" no se le reconozca como nombre científicamente exacto del partido proletario. Pero la cuestión se plantea en realidad de otro modo: por expresar la meta del proletariado revolucionario, el término "comunismo" es el nombre científicamente exacto de la teoría marxista. 

 

Después de la primera guerra mundial la degeneración de los partidos de la II Internacional determinó que los partidos revolucionarios del proletariado adoptaran por lo general el nombre de "comunista". Inclusive el punto 18 de las Condiciones de ingreso en la Internacional Comunista estableció que "todos los partidos que deseen ingresar en la Internacional Comunista deben cambiar su título. Cada uno de los partidos que desee entrar en la Internacional Comunista debe llevar este título: Partido Comunista de tal país (Sección de la III Internacional Comunista). La cuestión del título no es sólo formal, sino una cuestión de gran importancia política. La Internacional Comunista ha declarado una lucha decidida a todo el mundo burgués y a todos los partidos socialdemócratas amarillos. Es necesario que para cada trabajador de filas sea totalmente clara la diferencia entre los partidos comunistas y los viejos partidos oficiales 'socialdemócratas' o 'socialistas', que han traicionado la bandera de la clase obrera".

 

Desechado definitivamente el nombre de "socialdemócrata" , a partir de la III Internacional los partidos proletarios utilizaron, pues, el nombre de "comunista", pero en algunos casos también los de "socialista", "del trabajo" y "de los trabajadores" . Circunstancias muy concretas determinaron que algunos partidos adoptaran otros nombres distintos al de comunista.. El partido del proletariado albanés, por ejemplo, originalmente llamado Partido Comunista de Albania, cambió este nombre por el de Partido del Trabajo de Albania en noviembre de 1948 en oportunidad de su I Congreso. "Esta modificación estaba relacionada con el contenido social de la población del país y del Partido y no alteraba en nada el carácter ni los objetivos de éste. Los campesinos constituían en Albania la mayoría, un 80 por ciento de la población. Esto se reflejaba igualmente en el Partido, cuya inmensa mayoría de militantes eran trabajadores del campo" (Historia del Partido de Albania, Casa Editora Naim Frashëri, Tirana, 1971, pp.346-347). Por su parte, el Partido Comunista de Viet Nam adoptó el nombre de Partido Comunista de Indochina en octubre de 1930 y, en oportunidad de su II Congreso en febrero de 1951, volvió a cambiar su nombre por el de Partido de los Trabajadores de Viet Nam. "Se decidió dejar actuar públicamente al partido con el nombre de Partido de los Trabajadores de Viet Nam" (Historia del Partido de los Trabajadores de Viet Nam, Ediciones Movimiento, Medellín, 1973, p.57). Como se ve, en el primer caso la razón fue la composición social de la población y del propio partido, y en el segundo la necesidad de actuar públicamente. Pero ocurre que, el Partido Comunista de China, por ejemplo, no cambió de nombre, no obstante actuar en un país donde el ochenta por ciento de la población era campesina y, como resultado de esto, un porcentaje igual de su militancia tenía el mismo origen social. Estos hechos merecen un cuidadoso análisis.

 

III

 

En el Perú de las primeras décadas del siglo pasado, el término "socialista" aparecía apropiado para darle nombre al Partido, no por razones de principio sino por razones político contingentes. ¿Cuáles fueron estas razones? Tres muy concretas: 1) la incipiente conciencia política de la clase obrera (con esto tiene que ver esta declaración de Mariátegui de 1927: "Extraviarse en estériles debates principistas, en un proletariado donde tan débil arraigo tienen todavía los principios, no serviría sino para desorganizar a los obreros cuando de lo que se trata es, justamente, de organizarlos" ; 2) Mariátegui pensaba en un partido legal (en octubre de 1928 escribió: "La libertad del Partido para actuar pública y legalmente, al amparo de la Constitución y de las garantías que ésta acuerda a sus ciudadanos, para crear y difundir sin restricciones su prensa, para realizar sus congresos y debates, es un derecho reivindicado por el acto mismo de fundación pública de esta agrupación"), y 3) el socialismo apenas empezaba aquí su proceso histórico y, por lo tanto, conservaba su antigua grandeza.

 

El planteamiento mariateguiano era, pues, correcto. Pero Mariátegui murió en abril de 1930, la reunión del Comité Central del 20 de mayo del mismo año cambió el nombre del partido y hasta su rumbo político y, entonces, la facción reformista de Castillo usufructuó el nombre de Partido Socialista.

 

En un comentario sobre cierta opinión vertida por el médico español Gregorio Marañón en un libro suyo, Mariátegui sostuvo: "En el hombre de ciencia y de cátedra, de espíritu liberal y humanista, que concede sin reservas al partido socialista de su patria, con un certificado de salud, un testimonio de simpatía y confianza, y que predica como un ideal de su tiempo la eugenesia, la palabra comunismo puede suscitar supersticiosas aprensiones, aunque la práctica del único Estado comunista del mundo - la URSS- le enseñe que no existe entre los dos términos más conflicto que el originado por el cisma entre reformistas y revolucionarios, y por la necesidad práctica eventual de distinguir estos dos campos con dos rótulos diversos" (t.18, pp.165-166). Esto escribió Mariátegui un año y tres meses después de haber fundado el Partido Socialista y, como se ve, sigue la lógica de aquella otra afirmación suya en Aniversario y balance, transcrita en el primer párrafo del presente artículo.

 

La necesidad, pues, de distinguir entre reformistas y revolucionarios, determinó que el rótulo de "socialismo" terminara designando a los primeros y el rótulo de "comunismo" a los segundos. Pero ¿por qué fue así precisamente, y no al revés? Porque el rótulo de "comunismo" designa el Programa Máximo del proletariado revolucionario y, en consecuencia, es algo más que un rótulo: es el nombre científicamente exacto del Partido, o sea, el nombre que designa con toda exactitud la meta de realizar el gran lema "de cada cual, según su capacidad; a cada cual, según sus necesidades". La burguesía -pequeña, mediana o grande- puede aceptar y acepta de hecho, en las condiciones del régimen capitalista, la propiedad social bajo la forma de comunidad campesina, cooperativa y empresa estatal, pero de ninguna manera la propiedad común de los medios de producción, y, por esto, algunas tendencias del reformismo se bautizan socialistas, pero no comunistas. Y por eso hay socialismo burgués, pero no comunismo burgués.

 

De hecho (y a pesar de lo dicho más arriba sobre el nombre científicamente exacto de la teoría marxista), en el habla común lo mismo da decir, por ejemplo, "socialismo científico" o "comunismo científico", pero, en cambio, no da lo mismo decir, por ejemplo, "movimiento socialista" que "movimiento comunista", pues en el mundo actual, donde hasta Internacional Socialista tenemos, el primer término sirve para designar el movimiento reformista y el segundo para designar el movimiento revolucionario. Por eso decimos "movimiento comunista" (internacional o nacional) y no "movimiento socialista" (internacional o nacional).

 

En el marco del actual conflicto entre reformistas y revolucionarios, los términos "socialismo" y "comunismo" no son intercambiables, pero en las circunstancias históricas particulares como las del Perú de las primeras décadas del siglo pasado, el primero de dichos términos se presentaba adecuado como nombre del Partido, pues aquí el proceso histórico del socialismo apenas empezaba. En cambio, con respecto a la teoría marxista y a la revolución proletaria, los mencionados términos son intercambiables.

 

Desde luego, el término "socialismo" podrá recuperar su vieja grandeza, mañana, cuando las necesidades de demarcación política hayan desaparecido. Pero la desaparición de estas necesidades sólo será posible en el comunismo, es decir, cuando la lucha contra el oportunismo haya concluido. El mañana al que se refiere Mariátegui es, pues, el mañana comunista, y en modo alguno el presente que vivimos.

 

En su primera conferencia en la UPGP , junio 1923, Mariátegui afirmó: "Una parte del socialismo se ha afirmado en su orientación social-democrá tica, colaboracionista; la otra parte ha seguido una orientación anti-colabortacioni sta, revolucionaria. Y esta parte del socialismo es la que, para diferenciarse netamente de la primera, ha adoptado el nombre de comunismo". "Aquí, como en Europa, los proletarios tienen, pues, que dividirse… en colaboracionistas y anticolaboracionist as, en reformistas y maximalistas". "Yo participo de la opinión de los que creen que la humanidad vive un período revolucionario. Y estoy convencido del próximo ocaso de todas las tesis social-democrá ticas, de todas las tesis reformistas, de todas las tesis evolucionistas" (t.8, pp.21-22. La elipsis y los subrayados son nuestros). Con esta declaración, Mariátegui tomó clara posición con respecto al nombre del Partido y al Estado. Pero tomar posición sobre estas cuestiones en el plano general, no es todavía tomar posición sobre las mismas en el plano nacional. Por eso puede decirse que la posición de Mariátegui sobre el nombre del Partido se tradujo (esta es la palabra exacta) en la siguiente afirmación que aparece nada menos que en el Acta de Constitución del Partido: "De acuerdo con las condiciones concretas actuales del Perú, el Comité concurrirá a la constitución de un partido socialista, basado en las masas obreras y campesinas organizadas" (condiciones concretas, pues, y, además, actuales, lo que significa que fueron las condiciones peruanas de los años veinte del siglo pasado las que llevaron a Mariátegui a la convicción de la pertinencia del nombre de Partido Socialista); y su posición respecto al Estado peruano se tradujo a su vez en todas las líneas y entrelíneas de sus escritos sobre la realidad peruana. Por lo tanto, Mariátegui no negó el nombre científicamente exacto del partido proletario ni su pertinencia en otros países, e, incluso, no negó tampoco que, un cambio en la situación nacional, podía eventualmente favorecer otro nombre del Partido. Así, pues, concretamente, la posición del partido de Mariátegui con respecto al Estado no estaba en serio conflicto con su nombre, pues entonces el socialismo recién empezaba aquí su proceso histórico y, por consiguiente, conservaba su antiguo prestigio. Este es un caso ejemplar en que Mariátegui mostró su dominio de la dialéctica.

 

IV

 

En un conjunto de cuatro artículos publicados bajo el título común de Por qué socialista, Ramón García presenta algunos argumentos para solventar su propuesta de "reivindicar el Partido Socialista". Examinemos, pues, estos argumentos.

 

Pero antes una cuestión especialmente importante. En el artículo El movimiento comunista, García escribe que "Fallecido JCM, el nuevo S.G. Eudocio Ravines envió el 09.05.30 una carta a Luciano Castillo y otros disidentes, firmada a nombre del Partido Socialista. Sólo el 20.05.30 se adoptaría el nombre de Partido Comunista. Es decir, JCM nada tuvo que ver con el cambio de nombre del Partido Socialista". Compartimos esta apreciación, cuya verdad histórica se sostiene en toda la lucha interna desde octubre de 1928 hasta mayo de 1930, como lo sostenemos en otro lugar.

 

Pues bien, en Defensa del marxismo, Mariátegui escribió: "El capitalismo ha dejado de coincidir con el progreso" (p.37). Y en Aniversario y Balance, sostuvo: "Capitalismo o Socialismo. Este es el problema de nuestra época" (t.13, p.249). Y García cita estas afirmaciones, y comenta: "Ésta es precisamente la base para sostener el nombre de Partido Socialista" (El socialismo peruano. El subrayado es nuestro). Incluso insiste: "si el socialismo es el llamado a reemplazar el capitalismo, se entiende entonces el porqué del nombre de Partido Socialista" (ibidem. El subrayado es nuestro). Pero ocurre que, como hemos visto, el argumento de Mariátegui para sostener el nombre de Partido Socialista es uno y único (y suficiente): "En Europa, la degeneración parlamentaria y reformista del socialismo ha impuesto, después de la guerra designaciones específicas. En los pueblos donde ese fenómeno no se ha producido, porque el socialismo aparece recién en su proceso histórico, la vieja y grande palabra conserva intacta su grandeza. La guardará también en la historia, mañana, cuando las necesidades contingentes y convencionales de demarcación que hoy distinguen prácticas y métodos, hayan desaparecido" (el subrayado es nuestro). El porqué de Mariátegui es, pues, distinto al porqué de García. Mariátegui tuvo la prudencia de sostener el nombre de Partido Socialista en un justo argumento político contingente, que precisó con estas palabras que repetimos: "De acuerdo con las condiciones concretas actuales del Perú, el Comité concurrirá a la constitución de un partido socialista". En cambio García, en su afán de parecer sólido, comete la imprudencia de "interpretar" ciertas afirmaciones de Mariátegui en un sentido que no tienen realmente y, por este camino, llega a una conclusión general, válida para todos los países, independiente de toda situación particular: "la base para sostener el nombre de Partido Socialista" es el problema de nuestra época: capitalismo o socialismo; "si el socialismo es el llamado a reemplazar el capitalismo, se entiende entonces el porqué del nombre de Partido Socialista". Con estas afirmaciones, García cosecha dos cosas: la tergiversació n de Mariátegui en punto a las razones del nombre fundacional del partido del proletariado peruano, y, por esta vía, la negación de la tesis de Engels y Lenin sobre el nombre científicamente exacto del partido proletario (se entiende, pues, porqué en ninguno de sus cuatro artículos ni en la introducción a los mismos toma posición explícita sobre esta cuestión). En consecuencia, no sorprende que, tratando de sustentar su "interpretació n" de ciertas afirmaciones de Mariátegui, llegue a decir que "Sólo cinco de los catorce partidos en el Poder llevan el nombre de Partido Comunista" (esto fue escrito en febrero de1988), y que esta "realidad internacional le da la razón a Mariátegui" (El movimiento comunista). ¿Es cierto esto? No, no es cierto, pues, como ha quedado claro, Mariátegui no propuso el nombre de Partido Socialista sino para el Perú de su tiempo y, a lo sumo, para aquellos otros países donde el proceso histórico del socialismo apenas empezaba, y que, sin duda alguna, no era el caso de los países europeos precisamente. Por lo demás, hay un otro aspecto del problema en el cual García no ha reparado. La afirmación mariateguiana de que el problema de nuestra época es capitalismo o socialismo es completamente correcta. Pero también sería correcto afirmar que este problema es capitalismo o comunismo, pues el socialismo no es sino la primera fase de la sociedad comunista. Por lo tanto, esta formulación del mencionado problema es tan legítima como la de Mariátegui y, por vía de consecuencia, también el nombre de Partido Comunista sería tan legítimo como el de Partido Socialista. Sin embargo, hablando exactamente, la cosa no va por allí: como ha quedado sentado, el nombre científicamente exacto del Partido se deriva del contenido fundamental del marxismo, de la misión histórica del proletariado, de la meta de realizar el comunismo, y los otros nombres científicamente no exactos se derivan de circunstancias particulares que no aconsejan el nombre de Partido Comunista. 

 

En la Presentación de "Amauta", Mariátegui escribió: "No se mire en este caso a la acepción estricta de la palabra. El título no traduce sino nuestra adhesión a la Raza , no refleja sino nuestro homenaje al Incaismo. Pero específicamente la palabra 'Amauta' adquiere con esta revista una nueva acepción. La vamos a crear otra vez" (t.13, p.238). Y García comenta: "Igual hizo con la palabra socialista. La creó otra vez" (El lexicón octubrino). Pero ocurre que Mariátegui planteó claramente que a la palabra "amauta" la iban a crear otra vez, porque con la revista a la que daba nombre adquiría "una nueva acepción". Y agregó el maestro: "El objeto de esta revista es el de plantear, esclarecer y conocer los problemas peruanos desde puntos de vista doctrinarios y científicos. Pero consideraremos siempre al Perú dentro del panorama del mundo. Estudiaremos todos los grandes movimientos de renovación políticos, filosóficos, artísticos, literarios, científicos. Todo lo humano es nuestro. Esta revista vinculará a los hombres nuevos del Perú, primero con los de otros pueblos de América, enseguida con los de los otros pueblos del mundo" (ibidem, p.239). Esta es la nueva acepción que adquirió la palabra "amauta" al ser incorporada a un proyecto socialista. En consecuencia, la afirmación de Mariátegui de que "la palabra 'Amauta' adquiere con esta revista una nueva acepción. La vamos a crear otra vez", tuvo verdadero sentido y se justificó plenamente. Pero con la palabra "socialismo" no ocurrió lo mismo. Esta palabra fue utilizada por primera vez en un libro del socialista utópico francés Pedro Leroux publicado en el año 1833, o sea en el marco de la tradición del socialismo utópico, es decir, del socialismo no proletario y, al ser transformado este socialismo en socialismo científico, cobró, como es lógico, una nueva acepción y, de este modo, para decirlo con Mariátegui, fue creada otra vez. Desde entonces la palabra "socialismo" pertenece al lexicón marxista con un determinado significado, y esto quiere decir que, al dar nombre al partido del proletariado peruano, dicha palabra no adquirió ninguna nueva acepción y, por consiguiente, no fue creada otra vez. Lo que ocurrió entonces fue algo mucho más simple: desacreditada en Europa por designar la degeneración reformista, en el Perú de Mariátegui aparecía todavía como adecuada para denominar al partido, pues el socialismo apenas empezaba aquí su proceso histórico y, por lo tanto, su grandeza (es decir su vieja acepción adquirida al ser incorporada al lexicón marxista) se conservaba intacta. El propio Mariátegui sostuvo esto expresamente. Por eso la frase de García, "Lo mismo hizo con la palabra socialista. La creó otra vez", no tiene ningún asidero.

 

Después de escribir, en una nota al pie del libro La organización del proletariado, que el nombre de Partido Socialista obedeció a una cuestión de táctica (*), García muestra ahora una evidente aprensión con respecto a esta palabra. En la introducción a sus cuatro artículos, pregunta: "¿Es cierto que fue por táctica?". Y hace esta pregunta porque, como se ha visto, él cree que el nombre de Partido Socialista no obedeció a una situación concreta particular. Pero, como se ha visto también, el argumento uno y único de Mariátegui (lo que escribió a propósito de Marañón ratifica lo que había escrito en Aniversario y Balance) y su incontrovertible precisión ("de acuerdo a las condiciones concretas actuales del Perú, el Comité concurrirá a la constitución de un partido socialista"), demuestran que su decisión de denominar Partido Socialista al partido del proletariado peruano, fue una decisión táctica. Y no hay porqué temerle a la palabra por el solo hecho de que conocidos oportunistas la han utilizado en medio de argumentos que pretenden que el nombre fundacional del Partido fue un error. Y no fue un error, tal como lo hemos sostenido arriba, es decir, la decisión de Mariátegui no fue una táctica errónea sino una táctica correcta. Pero considerar que el nombre de Partido Socialista, acordado en setiembre de 1928, se desprende del problema de nuestra época y, por lo tanto, del hecho de que el socialismo sucede al capitalismo, son lucubraciones de García y con ellas nada tiene que ver Mariátegui.

 

Mariátegui escribió en la Presentación de "Amauta": "El Perú es un país de rótulos y de etiquetas. Hagamos al fin alguna cosa con contenido" "El título preocupará posiblemente a algunos. Esto se deberá a la importancia excesiva, fundamental, que tiene entre nosotros el rótulo" (t.13, p.238). Precisamente con su idea de "reivindicar el Partido Socialista" en unas circunstancias históricas marcadamente distintas a las que justificaron este nombre en los años veinte del siglo pasado, García se ha revelado prisionero de la importancia excesiva, fundamental, que tiene entre nosotros el rótulo. De este modo ha seguido lo que es contingente y no lo que es sustancial en Mariátegui: su método

 

Los hechos anotados hasta aquí son la base para impugnar los argumentos presentados por García en su propósito de justificar el nombre de Partido Socialista.

 

Después de citar de Aniversario y Balance que la palabra "socialismo" guardará su grandeza "mañana, cuando las necesidades contingentes y convencionales de demarcación, que hoy distinguen prácticas y métodos, hayan desaparecido" , García exclama: "¡Palabras proféticas!". ¿Proféticas? ¿Por qué proféticas? ¿Qué hechos son la realización de las palabras de Mariátegui para que García hable de "palabras proféticas"? Ciertamente, aquellas palabras mariateguianas, escritas en setiembre de 1928, fueron el anuncio público, alusivo, del nombre que ese mismo mes la Reunión de la Herradura le daba al Partido, y, por lo tanto, en modo alguno pueden ser tomadas como proféticas. En consecuencia, la exclamación de García tiene un otro sentido. De hecho, revela su creencia de que el mañana del que habló Mariátegui es el Perú actual (y hasta el mundo actual), es decir que, para él, han desaparecido las necesidades de demarcación entre reformistas y revolucionarios, y, por consiguiente, no es necesario distinguir prácticas y métodos con dos rótulos distintos. Pero esto es falso de toda falsedad, como lo sabe todo marxista. Tanto como ayer, las necesidades de demarcación con respecto al oportunismo están vigentes en el mundo entero, y lo estarán mientras haya lucha de clases, y habrá lucha de clases durante toda la época del imperialismo y de la revolución proletaria.

 

Por otro lado, García afirma que, "Respecto al Partido, ahora se acepta diversidad de nombres". Pero ¿de qué partido habla? Preguntamos, porque, cuando Lenin se planteó el problema de "cómo debe denominarse nuestro Partido", se refirió a un partido marxista y no a un partido oportunista cualquiera; y cuando Mariátegui afrontó el mismo problema, se refirió también a un partido marxista y no a un partido oportunista cualquiera. Pero, en su afán de encontrar pruebas de su aserción, García intenta pasar como marxistas a partidos ideológica y políticamente descompuestos hasta la médula, como, por ejemplo, el Partido Socialista Unificado de Alemania, el Partido Comunista de Checoslovaquia, el Partido Comunista de la Unión Soviética , la Liga de los Comunistas de Yugoslavia. Más todavía, en el colmo del menosprecio por el factor ideológico como el determinante del carácter de clase de un partido, llega a decir que "El Partido de Marx, el Partido de Alemania, se llama precisamente Partido Socialista" (El movimiento comunista). Sin embargo, contra esta arbitraria afirmación, se alza el hecho histórico de que el partido de Marx fue el Partido Socialdemócrata Alemán, que, después de fallecidos los fundadores del comunismo científico, se transformó en un partido completamente revisionista, y, por esto, dejó de ser el partido de Marx y Engels. Como se ha visto arriba, el cofundador del marxismo sostuvo que "los partidos se desarrollan y el nombre queda". Pero también los partidos pueden no desarrollarse sino degenerar. Precisamente la inmensa mayoría de los partidos que García menciona en su curiosa lista (ver El movimiento comunista).cayeron al pantano del revisionismo y sus nombres quedaron. En consecuencia, mal puede hablarse de ellos como ejemplos de que "ahora se acepta diversidad de nombres" (el subrayado es nuestro). Por el contrario, el hecho de que, de esos partidos, quedaran los nombres de "socialista" y de "comunista", fue un factor que contribuyó a confundir a las masas. Y, por lo que se puede ver, no sólo a las masas.

 

La degeneración reformista de los partidos de la II Internacional que impuso después de la primera guerra mundial designaciones específicas en Europa, impuso también con el tiempo iguales designaciones en América Latina. Partidos socialistas ligados a la II Internacional se fundaron entre fines del siglo XIX y comienzos del XX: en 1896 en Brasil y Argentina; en 1904 en Cuba; en 1910 en Uruguay; en 1912 en Chile, por ejemplo. Pero estos partidos resultaron tan oportunistas como la II Internacional , y, así, de su seno salieron los elementos que fundaron partidos comunistas ligados a la III Internacional. De entonces a esta parte, partidos socialistas han ejercido y ejercen el gobierno no sólo en Europa (demostrando su condición de partidos al servicio de la burguesía imperialista) , sino también en nuestro continente (demostrando su reformismo, como en el caso del Movimiento al Socialismo en Bolivia, o su pro-imperialismo, como en el caso del Partido Socialista en Chile, o su antiimperialismo burgués, como en el caso del Movimiento Bolivariano, que, como es de conocimiento común, ha levantado la bandera de un "socialismo del siglo XXI", el cual, por supuesto, es socialismo burgués por donde se le mire). Por lo demás, desde 1951 la Internacional Socialista agrupa a partidos que, en sus respectivos países, compiten con otros partidos conservadores en la defensa del sistema capitalista, y que, como es notorio, forman un movimiento bien financiado, bien organizado, bien publicitado y bien extendido. En un mundo donde la información está globalizada más que ayer y más todavía que anteayer, la domesticada actuación del oportunismo socialista está en la conciencia de las clases trabajadoras de todos los países del mundo. En nuestro país, el reformismo del Partido Socialista de Castillo, primero, y, ahora, el oportunismo del Partido Socialista Peruano, evidencian igualmente que bajo el nombre de "socialismo" se esconde nada menos que la negación del revolucionarismo proletario. Desde hace décadas, pues, tanto en Europa como en América Latina, el nombre de "socialista" sirve para embotar la conciencia política del proletariado y llevar a las masas por el camino del más mediocre reformismo. Ciertamente la camisa del socialismo está sucia.

 

Los excesos de la represión en los tiempos de Stalin, la intervención soviética en Hungría y Polonia, el muro de Berlín, la escisión en el movimiento comunista internacional, la guerra chino-vietnamita, la controversia albano-china, la barbarie camboyana, la caída del revisionismo (que en la conciencia ordinaria de las masas pasó como caída del comunismo), la derrota de varias luchas armadas en Asia y América Latina y, en el plano nacional, la oportunista actuación de varios partidos comunistas y la barbarie senderista, han creado una situación general adversa al comunismo. Ciertamente la camisa del comunismo también está sucia.

 

Estos hechos determinan que actualmente en la escena mundial y, particularmente en la peruana, no se justifiquen las denominaciones de "socialista" y de "comunista", salvo consideración subjetiva. Y, como es obvio, una consideración de tal naturaleza se distingue por hacer caso omiso de los hechos.

 

En el caso que nos ocupa, no es difícil identificar los hechos que, de todos aquellos mencionados más arriba, ha omitido García. Pero subrayemos solamente dos, suficientemente expresivos.

 

En el artículo El movimiento comunista, se lee: "en la reunión del C.C. del 07.09.29, JCM reafirmó la denominación de Partido Socialista. Sólo se opusieron Jacinto Paiva y Luciano Castillo". Pero esto es referir la historia de un modo incompleto. Después del fallecimiento de Mariátegui, la facción reformista de Castillo usufructuó el nombre de Partido Socialista. García silencia este hecho.

 

El Partido Socialista Revolucionario (es expresivo que este partido se llamara "Socialista" y, además, "Revolucionario" ) estuvo comprometido, no obstante su apellido, en el apoyo al gobierno corporativo de Velasco, y, como es de conocimiento común, representaba una posición oportunista en el movimiento popular. García silencia este hecho.

 

Con las disculpas del caso, recordaremos una vez más que Mariátegui señaló claramente que entre los términos "socialista" y "comunista" "no existe" "más conflicto que el originado por el cisma entre reformistas y revolucionarios y por la necesidad práctica eventual de distinguir los dos campos con dos rótulos diversos".

 

Entonces, actualmente ¿existe o no un conflicto originado por el cisma entre reformistas y revolucionarios y, por lo tanto, existe o no la necesidad práctica eventual de distinguir los dos campos con dos rótulos diversos? Como es evidente, este cisma y esta necesidad existen en Europa desde, digamos, la primera guerra mundial, en algunos países de América Latina desde la década de 1920, y, concretamente en el Perú, desde que la facción reformista de Castillo usufructuó el nombre de Partido Socialista. Y es un hecho que, este cisma y esta necesidad, no han desaparecido sino que siguen existiendo en todo el mundo, y, a veces, de un modo aun más marcado.

 

Pero ocurre que, en el marco de esta necesidad contingente de distinguir a reformistas y revolucionarios con los rótulos de "socialistas" y "comunistas" respectivamente, García ha promovido precisamente el rótulo que designa a los reformistas. Pero se entiende que así haya procedido, pues, contrariando a Mariátegui, considera que el nombre de Partido Socialista es una cuestión que se deriva no de una situación concreta particular sino del problema de nuestra época, consideración con la que, además, contraría también, al mismo tiempo, a Engels y a Lenin. Desde luego, no está vedado manifestarse contra ciertas concepciones de los maestros del proletariado, siempre y cuando que estas concepciones sean erróneas o, en su defecto, que su verdad haya caducado históricamente. Pero cualquier marxista sabe que las concepciones de Engels y Lenin sobre el nombre científicamente exacto del partido proletario no son erróneas ni están anticuadas, así como también que la concepción de Mariátegui sobre el nombre fundacional del partido no fue errónea sino correcta, aunque, por razones explicadas más arriba con toda exactitud, su aplicación no sea ahora pertinente.

 

Mariátegui no negó el nombre científicamente exacto del partido proletario y acordó el nombre de Partido Socialista porque este nombre era concretamente apropiado en las condiciones nacionales de su tiempo. Sin embargo, teniendo en cuenta lo esclarecido hasta aquí, es un hecho que los activistas socialistas de ahora no saben que el nombre de su partido es científicamente inexacto y políticamente inadecuado. Y es científicamente inexacto por razones que sería ocioso repetir, y es políticamente inadecuado porque después de casi ochenta años de proceso histórico del socialismo entre nosotros, con Partido Socialista de Castillo, Partido Socialista Revolucionario y Partido Socialista Peruano de por medio (para no hablar sino del plano nacional), no tiene ningún fundamento válido pretender que el nombre de Partido Socialista es pertinente en el Perú de hoy.

 

García declara: "Para el m.c.n. también ha llegado la hora de quitarse la camisa sucia. Ha llegado la hora de ponerse ropa limpia. Ha llegado la hora de fijar la posición del proletariado respecto al Estado". Debemos ponernos ropa limpia" (El partido de Mariátegui). ¿Y qué ropa propone? Pues la ropa del socialismo, lo que, evidentemente, equivale a proponer sacarnos la ropa sucia del comunismo para ponernos la ropa más sucia todavía del socialismo. Y, sin embargo, un sector del movimiento marxista nacional se ha puesto esta camisa sucia. 

 

Pues bien, cualquier marxista que haya asimilado el marxismo "en su esencia misma como teoría del desarrollo de la humanidad", tiene que saber: 1) que la necesidad de demarcación política respecto al oportunismo socialista que pulula en el mundo globalizado de hoy, es una necesidad completamente vigente; 2) que la camisa del socialismo está sucia y que, por lo tanto, ponérsela hoy en día como distintivo de la identidad ideológica del proletariado revolucionario es facilitar el engaño de las masas; 3) que no tener en cuenta estas dos cuestiones equivale a no tener en cuenta la realidad objetiva, y no tener en cuenta la realidad objetiva es caer en subjetivismo.

 

Desde luego, todo colectivo marxista tiene el derecho de llamarse como quiere. Pero es evidente que, al no tener ninguna base que lo justifique realmente, el nombre de Partido Socialista aparece hoy en día como un mero parapetarse detrás de la autoridad de Mariátegui. Empero, como en este mundo hay quienes tienen la razón hasta cuando no la tienen, los socialistas pueden seguir con la camisa sucia que visten.

 

Por otro lado ¿cómo se entiende aquello de que "ha llegado la hora de fijar la posición del proletariado respecto al Estado"? Con el término "proletariado" García no se refiere a la clase obrera sino al movimiento comunista nacional. En consecuencia, lo que sugiere con su afirmación, es que en el Perú se da el curioso caso de un movimiento comunista que no tiene una posición revolucionaria con respecto al Estado, cuando, como lo sabe todo marxista que haya asimilado el marxismo "en su esencia misma como teoría del desarrollo de la humanidad", el movimiento comunista es movimiento comunista justamente porque tiene una posición revolucionaria con respecto al Estado. Por lo tanto, la frase de García resulta siendo un contrasentido y, de hecho, no tiene ningún contenido que no sea su creencia de que, con excepción suya, todos los demás -individuos, grupos y organizaciones- estamos requeteperdidos en la estratósfera, esperando, para volver a pisar tierra, "la hora" de una especie de revelación comunista, perdón, socialista, que nos ilumine para comenzar, por fin, a ser revolucionarios.

 

Ciertamente García se ha equivocado, y se ha equivocado porque ha hecho caso omiso de los hechos e interpretado abusivamente ciertas afirmaciones de Mariátegui. Por eso puede decirse que no ha sabido distinguir lo subjetivo de lo objetivo. Por eso, hay que decir que, sobre el punto, en sus cuatro artículos NO HA DICHO LA VERDAD , TODA LA VERDAD , NADA MÁS QUE LA VERDAD.

 

El nombre del Partido es incomparablemente menos importante que la cuestión de la posición del proletariado con respecto al Estado, pero, de todos modos, la cuestión del título del Partido no es sólo formal, sino una cuestión de gran importancia política. Por eso hay que agregar que el nombre de Partido Socialista, promovido por García, está en abierto conflicto con su posición revolucionaria con respecto al Estado.

 

Escamotear la tesis de Engels y de Lenin sobre el nombre científicamente exacto del partido proletario y, encima, tergiversar a Mariátegui en punto a las razones que justificaron el nombre fundacional del Partido, no es poco. Por eso era necesario decir las cosas como son, y no silenciarlas.

 

V

 

Los nombres de "socialista" y "comunista" están profundamente desacreditados ante las masas. Esto es un hecho. Por otro lado, los nombres de Partido del Trabajo y Partido de los Trabajadores, no se conservan tampoco muy limpios que digamos. ¡Nos hemos quedado sin ropa limpia!

 

Pero, en una circunstancia así, hay que tener presente que Lenin señaló con toda razón que hay que saber elevarse "al punto de vista de que, en la lucha política, hay que elegir a veces el mal menor" (Un paso adelante, dos pasos atrás. Subrayado en el original).

 

En la actualidad, el mal mayor tiene dos nombres: "socialismo" y "comunismo". Y el mal menor también tiene dos nombres: "Partido del Trabajo" y "Partido de los trabajadores" .

 

No podemos, pues, hoy por hoy, llamar a nuestro Partido ni Comunista ni Socialista. Comunistas y socialistas se han llamado durante décadas enteras la mayoría de partidos que estuvieron en el poder y terminaron restaurando el capitalismo. También se llaman, actualmente, comunistas y socialistas, partidos que han echado raíces en el sistema capitalista. Y, en un mundo informativamente globalizado como el actual, todo esto existe como si estuviera en las puertas de nuestras casas. Pero tampoco podemos llamarnos Partido de los Trabajadores, pues este nombre tiene el inconveniente de ser el nombre del partido en el gobierno en el vecino Brasil, que, como es de conocimiento general, aplica una mal disimulada política pro-imperialista. Queda, pues, el nombre de Partido del Trabajo. Este nombre, obviamente, no dice mucho, pero puede permitirnos no cargar con el pasivo de los partidos socialistas y comunistas y, al mismo tiempo, marcar diferencia con respecto al mencionado partido brasilero. La situación mundial y nacional nos impone, pues, este nombre que, por otro lado, representa, de todos modos, la actividad permanente de las clases explotadas, que son, justamente, las clases por cuyos intereses inmediatos e históricos luchamos. Puede pasar, pues, como nombre provisorio de un colectivo marxista, que, en cuanto tal, tiene, como no puede ser de otro modo, una posición revolucionaria con respecto al Estado.

 

Pero, como todo colectivo marxista tiene el derecho de llamarse como quiere, el nombre de Partido del Trabajo puede ser asumido o puede ser ignorado. Después de todo, no siempre las razones pueden más que la razón de la sinrazón.. 

 

VII

 

Actualmente la palabra "comunismo" está desacreditada ante las amplias masas populares. La desacreditaron el oportunismo en general y el revisionismo en particular. Pero, incluso así, sigue siendo legítimamente usada para designar la teoría marxista, el movimiento marxista, la revolución proletaria y la sociedad futura. En consecuencia, igual que la palabra "socialismo", la vieja y grande palabra "comunismo" conserva su grandeza, y la guardará intacta en la historia, mañana, cuando la lucha revolucionaria de los comunistas termine por convencer a las masas de la justeza de su lucha y de su meta.

 

 

Eduardo Ibarra

 

06.04.07.

 




Yahoo! MTV Blog Rock
¡Cuéntanos tu historia, inspira una canción y gánate un viaje a los Premios MTV!
Participa aquí http://mtvla. yahoo.com/
__._,_.___
Actividad reciente
Visita tu grupo
Yahoo! Avatares
¿A qué esperas para
crear el tuyo?
Yahoo! Correo
Lee tu correo desde
cualquier lugar.
Mi Yahoo!
Tu correo, tus RSS
y mucho más...
.

__,_._,___

Rv: [foro_centenario] "¿Qué (no) hacer?" Miguel Mazzeo (texto completo)



--- El dom, 28/9/08, Gustavo Pérez Hinojosa <gperezhinojosa@gmail.com> escribió:
De: Gustavo Pérez Hinojosa <gperezhinojosa@gmail.com>
Asunto: [foro_centenario] "¿Qué (no) hacer?" Miguel Mazzeo (texto completo)
Para: foro_centenario@yahoogroups.com, "genera cion" <generacion_resurgimiento@yahoogrupos.com.mx>, "UNIVERSIDAD SOCIALISTA JOSE CARLOS MARIATEGUI" <uspjcm@gmail.com>
Fecha: domingo, 28 septiembre, 2008 11:17

Miguel Mazzeo

¿Qué (no) hacer?

Apuntes para una crítica de los regímenes emancipatorios

____________ _________ _________ _________ _________ _________ ________

"No hay otros mundos pero están en éste"

Paul Elouard

____________ _________ _________ _________ _________ ___

1 www.lahaine. org

Prólogo

"Sin Teoría Revolucionaria no hay revolución"

V. I. Lenin

"Teorizar lo hecho"

Ernesto Che Guevara

Este nuevo libro de Miguel Mazzeo (escritor que a pesar de su juventud ya podríamos catalogar

de prolífico) viene a sumarse a los serios (aunque no numerosos) intentos de aportar a la

revitalizació n de la literatura política de izquierda en la Argentina. En este campo, la mayor

parte de los trabajos se ubican en la variable «histórica», intentando la reconstrucció n de

hechos, la revaloración de protagonistas, el análisis de procesos; en este sentido se han

logrado aportes importantes, entre los cuales se cuentan algunos del propio Mazzeo. Otro

camino muy transitado dentro de la «literatura política» muestra numerosos trabajos de origen y

estructura periodísticas en formato libro, biografías "no autorizadas" , etc., donde conviven

desde investigaciones serias hasta simples actos de oportunismo (comercial o político).

La vertiente que me interesa señalar -y que se corresponde con este libro- es la que ha

volcado esfuerzos en indagar sobre problemas teóricos y, en especial, acerca de conceptos

que guiaron y guían el accionar de los militantes populares; aun de los que creían y creen que

la frase del Che que está al comienzo de la página, acerca de teorizar desde la práctica,

significa obviar toda indagación teórica, en oposición a la anterior. Creemos que es un error

contraponerlas, ya que a nuestro entender se articulan perfectamente: toda teoría está basada

en la práctica. "La materia piensa", asegura Lenin con razón.

En la mencionada corriente indagatoria de conceptos se inscribe el presente texto de Miguel. Y

-a diferencia de muchos intentos semejantes- lo hace calando el bisturí sin falsos pudores ni

alevoso oportunismo, ubicado en la posición del militante popular comprometido con la

transformació n revolucionaria de la sociedad. Las cuestiones fundamentales tratadas en el

texto son las que permanentemente nos han acuciado y acucian a los militantes de izquierda: el

Estado, el poder, la organización política; con el agregado de un tema al que no siempre (al

menos en la Argentina) hemos atendido: la Nación. El tratamiento está solventado no sólo por

una indudable erudición, sino, fundamentalmente, basado en una práctica en el seno de

sectores sociales populares. Las preguntas enunciadas, las respuestas esbozadas, las

propuestas explicitas o implícitas, son las que, en el movimiento popular, se efectúan los

militantes que además de las tareas buscan sus fundamentos, sus objetivos, sus porqués y

paraqués. Esto es así, a pesar que Miguel enuncia con modestia que "se trata simplemente de

reflexión militante que pretende: por un lado ordenar y generalizar ideas surgidas al calor de las

luchas populares recientes". Creo que el resultado va mucho más allá y será una fuente de

consulta y debate indispensable.

Ahora bien, estamos convencidos que prologar un libro no significa necesariamente

prolongarlo. Es decir, ni explicarlo (no lo necesitan ni el autor ni el lector) ni emitir opiniones

acerca de los mismos temas, polemizando o aplaudiendo las afirmaciones o negaciones que

emergen del texto. Pero sí creemos pertinente opinar acerca de qué significado tiene para el

activismo la aparición de ciertos textos y de éste en particular. (Cierto: para el activismo que

piensa que el marxismo no es un dogma, ni las fuentes son textos sagrados en los que -

apenas- hay que tener capacidad o suerte en ubicar el versículo correcto para encontrar la

respuesta acertada; en nuestro caso, somos ateos de todo dios). Por lo tanto, desde este punto

tomamos distancia del cuerpo principal del libro y nos limitaremos a señalar algunos aspectos

de la relación teoría-militancia. Muy breves reflexiones, que solicitamos sean tomadas sólo

como tales, acerca de dos temas considerados esenciales y que tuvieron y tienen que ver con

la actividad práctica.

Algunos de los que provenimos de antiguas militancias solemos afirmar que la derrota de los

setenta no fue estrictamente por desconocimiento teórico o por mala aplicación de verdades

2 www.lahaine. org

reveladas. En toda pelea hay, al menos, dos contrincantes. La militancia popular milita para el

cambio; la burguesía, claro, se opone con todas sus armas; y golpea, actúa, opera, milita, legal

e ilegalmente. Esos son detalles -importantes, no hay duda-, pero detalles. Fue así hace cien,

cincuenta, treinta años y lo es ahora. Pero este reconocimiento de que hubo una derrota, que

siempre es por relación de fuerzas o por cómo son utilizadas, no invalida que ya por entonces

(los años sesenta y setenta del siglo pasado), era posible verificar la necesidad de inventar

(nosotros, los militantes) nuevas fórmulas de accionar, basadas en criterios o conceptos acerca

del Estado y la organización política, nuestras mayores falencias teóricas, según nuestra

opinión.

En la época señalada, prevalecía largamente una visión instrumentalista del Estado y el diseño

más valorado era el efectuado por Lenin en El Estado y la Revolución; se soslayaba que el

modelo tomado no era el Estado capitalista que las clases dominantes habían forjado en la

Argentina, y sus formas de dominación condicionados por las formas particulares de la lucha de

clases en el país; más aún, que ni siquiera en la Revolución de octubre se siguió el

proceso de desmembramiento o destrucción que el señalado en el texto del gran

revolucionario ruso (texto que, acertadamente, Mazzeo propone leerlo en clave anarquista).

En cuanto a organización revolucionaria, si bien hubo intentos de buscar formas menos rígidas,

más descentralizadas, etc., es obvio que el modelo de ¿Qué hacer?, incluidas las

deformaciones y tergiversaciones del estalinismo, orientaron la mayoría de las estructuras.

¿Por qué en ambos casos se toma a Lenin? Valga la aclaración, pero está muy claro: sus

obras eran las más consultadas, las formas orgánicas por él expresadas eran las más

seguidas, habían sido aplicadas en la formación de la mayoría de los partidos comunistas y el

local no fue una excepción. En muchos casos, las formas excesivamente centralizadas

(principal crítica al modelo organizacional leninista) eran aplicadas en estructuras que

abarcaban diversas posiciones políticas; en no pocos casos, hasta en organizaciones que

asumían el peronismo como identidad política. Sabemos que difícilmente haya acuerdo en

esto, pero si bien se leía con avidez a Trotsky o a Mao, la referencia obligada a la hora de

plantear una estructura era el leninismo.

En algunos terrenos, por ejemplo en aquellas organizaciones que asumían la lucha armada, la

organización celular podía ser más estricta en orden a la seguridad; pero la pirámide concluía

en el Comité Central, Ejecutivo, etc. Vladimir Ilich Ulianov era para todo el mundo el creador y

líder de la primera revolución proletaria; si bien -paradojalmente- de sus textos principales

poco quedó en la práctica soviética, era el más grande intelectual de la filosofía de la praxis

(Gramsci dixit). Por otra parte, estábamos imbuidos de la certeza de la inmediatez del hecho

revolucionario. Y, como afirma Lukács, "La idea leninista de la organización presupone la

realidad de la revolución, la actualidad de la revolución". La presunción de la cercanía sumaba

méritos a textos imbuidos de certezas preciadas, de jacobinismo atrayente.

Ahora bien, y en los dos casos: ¿es culpable Lenin de nuestras incompletas o incorrectas

lecturas, o de nuestra irredenta vocación copista, que repetimos en corrientes maoístas,

castristas y -muchos después- hasta sandinistas? En ese entonces -generalizando y

simplificando-, estábamos convencidos de que el Estado era una especie de fortín al cual los

indios sólo teníamos que asaltarlo en el momento apropiado. Pero, buscando otros referentes:

¿no nos decía Gramsci que el Estado es el espacio donde las clases dominantes reproducen

las condiciones de su dominación y obtienen consenso para ello? Esa palabrita allí instalada

no era nueva en la literatura marxista, pero otro de los grandes nos lo mostraba con mayor

claridad aún y no lo tuvimos en cuenta, como tampoco el concepto de hegemonía que de allí se

desprendía y que también (¿otra casualidad?) ya había sido tenida en cuenta en otros textos

de autores clásicos.

En cuanto a organización basada en aplicaciones muy particulares de orientaciones de ¿Qué

hacer?, bastardeadas por la burocracia y esclerosada por la mediocridad, ¿es también Lenin

culpable de que hayamos decidido que nuestro ciclo lectivo concluía en 1917, año más, año

menos? Es posible rastrear rasgos de rigidez burocrática y hasta de manipulación del conjunto

3 www.lahaine. org

en el modelo explicitado en el multimencionado texto, pero Lenin también fue el creador de la

más grande consigna revolucionaria: «Todo el poder a los soviets». También podríamos

habernos quedado en ella, desarrollarla, defenderla, aplicarla. Más que encontrar fallas en el

texto cuestionado, la tarea pasa por encontrar las causas, los pasos que llevaron a que esa

consigna derivara en algo parecido a «Todo el poder al aparato del Partido», hecho deleznable

así haya que reconocer las presiones que soportaba la joven revolución. En otra dirección:

Lenin -y no sólo él- era muy agresivo a la hora de los debates; partiendo de que la suerte de la

revolución estaba en juego si prevalecían otras ideas, no valían los buenos modales; a

Bogdanov, por ejemplo, lo criticó muy duramente en varias oportunidades, pero no lo mandó a

fusilar -como reconoce Karl Korsh que no era apologista de Lenin, precisamente- ni organizó

los paródicos y brutales juicios de Moscú. No se trata de defender al viejo revolucionario de sus

jóvenes agresores, mucho menos en este libro, donde eso no ocurre. Simplemente, que en el

caso de Lenin nos parecen muy equivocadas dos posiciones antagónicas entre sí:

En primer lugar la postura acrítica, que llega a ser dogmática, de matriz religiosa, que remite a

posturas del catolicismo (inmodificació n del dogma, infalibilidad del Papa). Compañeros que

nos merecen el mayor respeto, en la práctica política siguen creyendo que, un siglo después,

Lenin debe hacernos los deberes. Esta actitud no solamente es nada marxista, sino tampoco

leninista; ninguno de ellos se quedó con lo "aprendido", ni Marx con Hegel, ni Lenin con

Plejanov, por citar ejemplos. Además, de hecho se ignora que desde el marxismo han surgido

valiosos aportes para problemas centrales y que los cambios en las formas de dominación

necesitan respuestas también novedosas.

La otra posición, por lo general cargada de oportunismo, es buscar (y extraer con fórceps) en

las posiciones leninistas la raíz de todos nuestros males, y el origen fatal e inexorable de las

lacras del estalinismo, burocratizació n e intolerancia incluidas. Esta postura nos recuerda la

frase de Eric Hobsbawn: "La destrucción del pasado, es decir de los lazos sociales que

vinculan la experiencia contemporánea del individuo con la de generaciones anteriores, es uno

de los fenómenos más característicos y extraños de las postrimerías del siglo XX". Más

conocedor de ciertos oportunismos folclóricos, John William Cooke asegura en una carta a un

compañero: "Si Lenin no tomaba el poder en Octubre, hubiera quedado como un espía

alemán".

Lejos de las dos posturas señaladas, la reflexión que pretendemos no se basa en un tercerismo

conciliador, sino buscamos que del análisis de las situaciones concretas (en este caso de la

etapa sesentista y setentista) surja una autocrítica que no se acote en la parte «operativa» de

la praxis política, sino que además abarque los conceptos teóricos que fundamentaron ese

accionar. Allí, según creemos, no sólo pasa por saber si leímos bien o no a los clásicos, o si

ignoramos olímpicamente a Luxemburgo, Gramsci, Korsch o a Pannekoek, Mariátegui o Mella,

Silvio Frondizi o John William Cooke; pasa por no advertir que, además de fuentes donde

abrevar para aprender, lo eran para comparar, mejorar y, sobre todo, pensar con cabeza

propia, para crear nosotros mismos -desde nuestra práctica y desde nuestra realidad-

una teoría revolucionaria novedosa. Que de eso se trataba. Que de eso se trata.

Es decir: de los postulados leninistas no deben extraerse enseñanzas perennes, como no debe

hacerse de ningún texto marxista. La grandeza del Jefe de la Revolución Soviética, estribó

fundamentalmente en responder a un determinado desarrollo de las clases dominantes con una

propuesta que, en primera instancia fue exitosa. Y lo fue porque fue asumida por millones de

personas, lo cual no significa que hoy debiera serlo. Aunque redundar es síntoma de débil

retórica, repetimos que hoy ser revolucionario es militar creando, no por afán de originalidad,

sino porque es necesario. Desde el marxismo siempre se propuso analizar con espíritu crítico;

al pasado debemos abordarlo con ese espíritu que, en rigor, significa "acercamiento" . Desde

allí, y para reafirmar que no es posible criticar sin ubicarse en el contexto histórico, recordemos

que Argentina 2000 no es Rusia en 1900; se nos ocurre que, en la posibilidad de un diálogo

intrahistórico, Lenin podría contestar la interpelación de algunos como dicen que hizo un jefe

sandinista a un político argentino, "todólogo" él. En la reunión, respondiendo al que lo criticaba

por los errores cometidos en la guerra contra Somoza, dijo: "Es cierto, nos equivocamos; tal

vez porque ustedes no estaban..."

Atención: ni antes éramos idiotas o ciegos, ni ahora las sabemos todas. En aquel tiempo

vivíamos una época de revoluciones triunfantes; la iniciada en 1917, fortalecida en 1949,

4 www.lahaine. org

cercana a partir de 1959: Esas revoluciones triunfantes no mostraban demasiadas diferencias

bajo la apurada y ansiosa mirada de nuestra impaciencia. Es claro que hubo voces (algunas

ahora magnifican su número y volumen) y es cierto que hubo advertencias y hasta propuestas

de organización y construcción distintos. Pero la tendencia general era impuesta por la

necesidad de apurar el paso y, otra vez, las propuestas organizativas pensadas para

momentos de crisis revolucionaria eran las más aceptadas. Ni idiotas ni analfabetos, tal vez sí

trasladamos mecánicamente experiencias triunfantes, soslayando que cada revolución

busca y necesita su propia originalidad. La originalidad que sí tuvieron los soviéticos, los

chinos, los vietnamitas, los cubanos.

La etapa de recomposición política que atravesamos (otro acierto de este libro es la descripción

de los nuevos modelos organizacionales) necesita, a nuestro entender, de la recuperación de la

capacidad crítica, que no debe ser, por supuesto, hacer tabla rasa con todo lo anterior. Significa

asumirse partícipes de una revolución que necesita revitalizar sus fundamentos desde la

práctica, desde el seno de las masas trabajadoras, populares que son (somos) los necesarios

hacedores de la transformació n social que, mal que les pese a muchos, sigue llamándose

revolución; que necesitará de una organización realmente participativa y auténticamente

democrática; que no deberá desdeñar formas de delegación, por controlada que ésta fuere; y

también una ética que reconozca la necesidad de forjar conjuntamente nuevas relaciones

sociales, basadas en la solidaridad en libertad y en la ética guevarista su fundamento moral. El

hombre del siglo XXI, nosotros mismos, al decir del insoslayable Ernesto Guevara, el Che para

más datos.

Creemos que los trabajadores y sectores populares estamos en la búsqueda de nuevas formas

de participación social y política; la aparición de experiencias como la de los zapatistas y el

MST de Brasil son buenos ejemplos. Entre nosotros, esa búsqueda se hace especialmente

notable a partir de la explosión del 2001. Y, vale recordar, se busca cuando no se tiene; o

cuando lo que se tiene no alcanza. Es decir: los modelos organizacionales se agotaron, tal vez

por causas endógenas, tal vez -y especialmente- porque respondían a realidades que ya no

existen. Pero lo central sigue vigente: sin organización ni teoría, renovada permanentemente

por la práctica, difícilmente haya revolución. No se necesita demasiada "formación" para luchar

contra la injusticia, pero tomar el aspecto teórico como aspecto secundario o dejarlo en manos

de "especialistas" , es apostar a dos problemas ya vividos y no superados: la perpetua

repetición de errores o la formación de elites vanguardistas.

Como reflexión final, van algunas preguntas. Todo hace parecer que no hay grandes cambios

en las estructuras de las organizaciones de izquierda "tradicionales" . Ahora bien, en los nuevos

modelos, que declaran (o declaman) ser participativos, horizontalistas, democráticos, ¿no hay

muestras de soberbia, autoritarismo ni manipulación de la voluntad colectiva?; con permiso,

otra pregunta: ¿han logrado ser democráticas, participativas y además (además) ser eficaces?

Son avances, búsquedas, pero falta. Basta de arar con viejos bueyes, dice la canción de Silvio

Rodríguez, no tirar al niño con el agua sucia, dice la sabiduría popular; habrá que inventar.

Buena tarea, parte inescindible de la lucha, que es lucha de clases.

Por último, como militante popular al servicio de la revolución, tal y como la entiendo, saludo

alborozado la aparición de ¿Qué (no) hacer? La provocadora profusión de preguntas, la

búsqueda de respuestas, la valentía de un texto lúcido y jugado, representan un aporte

fundamental en esa búsqueda que menciono en el párrafo anterior.

Miguel Mazzeo refuerza con este libro su papel de intelectual orgánico en el estricto sentido de

Gramsci. Y no es arbitraria esta cita: creo firmemente que este valioso compañero se inscribe

en esta senda de elaboradores de las preguntas necesarias, de los propulsores de las

respuestas polémicas, de las que el gran revolucionario italiano fue uno de los más destacados.

Este libro me exime de aseveraciones que corren por mi cuenta; lo demuestra por sí mismo.

Bienvenido.

Manuel Suárez

Avellaneda, febrero 2005

5 www.lahaine. org

Introducción

"adónde ir cuando todos vienen en sentido contrario

cuando el horóscopo indica que no debes viajar,

cuando el otoño golpea sus ramas sobre tu corazón

cuando el tedio se instala a vivir contigo y sólo

pides un poco de clemencia al viento de la desidia,

adónde ir cuando el gigante olvido te aprisiona las sienes"

Hugo Vera Miranda

"Los pueblos no pueden dejar de haber aprendido"

Simón Rodríguez

En el periodo historico que se extiende de 1976 a 2001 se consumo la ofensiva reaccionaria mas

exitosa y prolongada de toda la historia argentina. La dictadura militar (1976-1983) creo las

condiciones politicas, sociales y culturales para una efectiva incrustacion del modelo neoliberal. El

terrorismo de Estado (que en nuestro pais tiene como antecedente inmediato el terror paraestatal

ejercido desde 1974) contribuyo a saldar la crisis de hegemonia a favor de las clases dominantes.

A partir de la sistematica desestructuracion de las organizaciones populares y de su cultura, de la

patologizacion de la politica y la implementacion de un modelo de acumulacion radicalmente

desocializante (un modelo de "saqueo", en sentido riguroso) que ponia en crisis a la sociedad

salarial tradicional, con el despliegue de un patron socio-espacial que discrimino a los pobres y,

dentro de ellos, a las mujeres y a los jovenes, comenzo a cristalizarse la desarticulacion social.

El retorno de la democracia no revirtio este proceso de mutaciones estructurales, por el contrario,

en otro contexto, con nuevos actores, lo profundizo. A partir de 1983 se fue consolidando el

paradigma representacionalist a de la politica y su corolario: una logica de espectadores. La utopia

fue reemplazada por la eficiencia, el heroismo por el hedonismo. Inexorablemente, entraron en

crisis los viejos paradigmas de organizacion- estructuracion del trabajo y sus correspondientes

colectivos de identificacion. La ausencia de un conflicto central y permanente como representacion

masiva reforzo la fragmentacion de las expresiones resistentes.

El "transformismo" 1 de buena parte de la dirigencia politica y sindical tradicional, que paso a jugar

roles orientadores en beneficio del bloque de poder, complemento el panorama desolador

caracteristico de las decadas del 80 y el 90. Tal vez, el espacio mas autentico, el refugio mas

visible y relativamente ecumenico haya sido el movimiento de derechos humanos. Pero su

legitimidad moral no se hizo extensiva al plano politico. Y tampoco tenia por que hacerse. Se dio

asi un proceso dialectico de articulacion de los intereses de las clases dominantes y de

desarticulacion de los de las clases subalternas.

1 El transformismo consiste en "La incorporación 'molecular' al gobierno conservador y moderado, de

intelectuales aislados y grupos enteros de radicales y demócratas de la tendencia opuesta. Tal gobierno

se caracteriza por una aversión a la participación popular en la vida estatal, por el conservadurismo, por

las reformas hechas en base a la dictadura sobre todas las demás clases subalternas y una hegemonía

limitada a la propia clase. El transformismo efectúa una radicalizació n dosificada del grupo moderado y un

empobrecimiento del radical, estableciéndose así un equilibrio entre ambas tendencias en el gobierno del

Estado [...] El transformismo constituye una prueba de la fuerza hegemónica del grupo dirigente en el

Estado. En los niveles intelectual, moral y político [...]" (Kanoussi y Mena, 1985:97-98). Los autores

agregan que: "El transformismo es el método por excelencia del devenir Estado de una clase débil, que

necesariamente debe excluir a las masas y aliarse a las viejas clases para llegar al poder y mantenerse

ahí..." (ibíd.p. 98). El concepto de transformismo también ha sido utilizado por Eduardo Basualdo para

explicar la articulación entre modelo de acumulación, forma de Estado y régimen político en la Argentina

de los años 80 y 90. Ver: Basualdo, Eduardo M.; Sistema Político y modelo de acumulación en la

Argentina, Buenos Aires, FLACSO/Editorial UNQUI/IDEP, 2001.

6 www.lahaine. org

Estas decadas fueron de una inconmensurable mediocridad que se manifesto en todos los planos y

que no tiene parangon en nuestra historia. Resultaron tiempos duros para las fuerzas populares, y

para el pensamiento critico del sistema capitalista. Tiempos de paralisis para el movimiento

practico y de sequia teorica. Este infortunio historico hizo que un par de generaciones (con

profundo abatimiento debo incluir a la mia) perdieran el turno y la oportunidad del rechazo. Si la

revolucion es un tiempo donde todo se torna posible, la contrarrevolucion indudablemente es un

tiempo abyecto, caracterizado por la incapacidad de pensar proyectos originales, un tiempocamaleon

que se quedo sin colores, como decia el poeta Vladimir Maiacovsky.

La caida del muro, la crisis de los socialismos reales (o la "comunidad socialista") y de los

movimientos de liberacion nacional, mas alla de sus limitaciones, e incluso de sus aberraciones,

menoscabaron la conciencia emancipatoria en general. Su decadencia implico un cambio en la

correlacion internacional de fuerzas, creo un clima propicio para el transformismo por cooptacion

ideologica y deterioro la capacidad defensiva de la clase obrera. Esa decadencia respondio en buena

medida a las falencias y contradicciones de esas experiencias. Entre otras, que se sostuvieran en

falsas certezas y en metadogmas (redencion proletaria, destino comunista irrefrenable, "desarrollo" ,

etc.) o en la inalterable disposicion para ver la realidad a partir de una proyeccion retroactiva, que

consistia en edificar un futuro garantizado que alentaba la pasividad y desalentaba la iniciativa y la

creatividad de las clases subalternas.

Al modo de los etnologos evolucionistas (es solo una metafora) que emprenden el camino

descendente para construir el presente, podriamos concebir a la izquierda tradicional o al

nacionalismo populista como expresiones vivas del devenir humano, pero reflejo de una "cultura

anterior". La situacion planteada durante las ultimas decadas del siglo XX –del corto siglo XX al

decir de Eric Hobsbawm– nunca debio ser pensada como accidente o como la suma de

desagradables episodios circunstanciales. Alli hubo una ruptura que no quisimos o no supimos ver.

Ruptura de una tradicion, de un mundo material y de representaciones, de una cultura, de un

imaginario politico y de un conjunto de formas de lucha.

Estamos de acuerdo con lo que el escritor Mempo Giardinelli pone en boca del ex oficial

revolucionario paraguayo Bartolome Gaite: "La confianza historica no es, no debe ser, un

argumento pasatista, una manera de aguantarse la desdicha y sonar con lo que puedan hacer otros,

los mas jovenes. No. Ratificado. La confianza historica es un compromiso permanente, es una

obligacion militante que se renueva todos los dias. Porque la revolucion, adentro o afuera, en el

triunfo o en la derrota, es un hecho dinamico, que jamas se detiene. Se detienen los hombres, los

que se quiebran, pero no la revolucion" (Giardinelli, 2004:224).

Pero, objetivamente, los 80 y los 90 ofrecieron un contexto emporcado para la confianza historica,

para ratificar el compromiso permanente, para renovar la obligacion militante. La busqueda de algo

que parecia cada vez mas incierto desasosegaba. El desdibujamiento de los viejos itinerarios

lastimo la voluntad. La constatacion de una tendencia a nivel mundial se troco en reconocimiento

de la misma como hecho determinante. La nocion de "actualidad de la revolucion" se torno

inverosimil. Muchos vacilaron. Pocos, muy pocos, se dedicaron a pensar como "habitar"

dialecticamente esa tendencia, para excederla. Algunos se aferraron a los viejos principios, a

lugares eticos que, aunque aparentemente inoperantes y complementarios de la monotonia, por un

tiempo salvaron del naufragio a unos cuantos dignos y les permitieron llegar enteros a la nueva

etapa. Otros, en cambio, desistieron de toda esperanza y se entregaron a la idea posibilista de la

inamovilidad de los fundamentos de la sociedad burguesa.

Desde esta realidad y estos condicionamientos, las clases subalternas totalizaron y se totalizaron, y

comenzaron a reorganizarse en torno a un conjunto de practicas originales. A partir de la segunda

mitad de los 90 asistimos a una recomposicion del campo popular en Argentina, a un incipiente

7 www.lahaine. org

proceso de autonomizacion2, tenue al comienzo y mas importante a medida que nos acercabamos al

tercer milenio. Comenzaron a desarrollarse por todo el pais una gran cantidad de organizaciones

populares, muchas de ellas con perfiles ineditos y con capacidad de invencion social. Al

movimiento de trabajadores desocupados o movimiento piquetero, a la revitalizacion del

movimiento campesino y del movimiento cooperativo deben sumarsele los distintos encuentros de

organizaciones sociales, las experiencias de ocupacion y autogestion de empresas quebradas o

abandonadas y su puesta en produccion bajo gestion obrera, los micro emprendimientos no

capitalistas, el movimiento de las asambleas barriales, el desarrollo de colectivos de cultura

contrahegemonica y comunicacion alternativa y, en el marco del movimiento estudiantil, las

experiencias de las distintas catedras libres (especialmente la Catedra Ernesto Che Guevara) y de

las agrupaciones independientes. Las luchas, aunque defensivas, de un sector del movimiento

obrero tambien fueron importantes, incluso, en contra de lo que muchos piensan, la sobrevivencia

de algunas organizaciones de izquierda (especificamente los partidos).

Junto al desenvolvimiento de todas estas experiencias se fue incrementando la densidad asociativa

de las clases subalternas ("humus" necesario para cualquier accion colectiva) y la fe intensa y el

entusiasmo que escapan siempre a los controles exteriores; junto a ellas tambien las palabras

desusadas o nuevas bellos nombres para la trascendencia colectiva que comenzaron a resonar cada

vez con mayor intensidad: autonomia, horizontalidad, accion directa, construccion en redes,

contrahegemonia, poder popular, contrapoder, antipoder, multiplicidad del sujeto, etc.

Vastago de una nueva realidad, este lenguaje con su horizonte conceptual y sus modos de

percepcion, con su capacidad de traducir los lenguajes y luchas particulares a dimensiones

universales, en algunos casos optimos, logro arraigar en las viejas tradiciones politicas del campo

popular, en los sistemas de ideas heredadas y en la memoria social, e inicio un proceso de "trabajo

entre" inconcluso (notese como nos cuesta no usar aqui el concepto de sintesis). Lo que no impidio

arraigos improductivos, la absorcion por logicas preexistentes o su amenaza permanente y un

conjunto de limitaciones a la hora de contrarrestar la persistencia de las versiones mas puras y

estereotipadas de las viejas y estrictas tradiciones que impulsan la redogmatizacion. En otros casos,

mas que de arraigo cabe hablar de uso oportunista. Sabemos de agrupaciones, pequenas en todo

sentido, que adoptan el discurso de la horizontalidad y la autonomia y que dicen identificarse con

distintos movimientos sociales (desocupados, campesinos) mientras reproducen practicas tipicas de

los 90: la verticalidad, el clientelismo, la puja por espacios y cargos institucionales, el ejercicio de

una representacion sostenida en la apatia y en la desmovilizacion de las bases, la politica (incluso la

micropolitica) como medio de ascenso social o sobrevivencia personal, etc. Asi uno se puede topar

con pseudomilitantes, por ejemplo en la Universidad, que vuelan con John Holloway y caminan

con Franja Morada; o en los barrios, donde encontramos a quienes vuelan con Toni Negri y

caminan con los punteros del Partido Justicialista.

El nuevo lenguaje, aun en el marco de sistemas de arquitectura agradable (como decia Jorge Luis

Borges de los metafisicos de Tlon, "no buscan la verdad, ni siquiera la verosimilitud: buscan el

asombro"), tambien creo su "ortodoxia" y sus especificos infalibles, su "autosuficiencia" y en

algunos casos favorecio la desimplicacion pretendida por las clases dominantes.

Lo que comenzo a ocurrir desde mediados de los 90 y sigue ocurriendo es parte de un proceso de

acumulacion de cambios cualitativos, proceso que no se dio ni continuara como movimiento

circular. No se trato ni se trata de la repeticion de un camino ya recorrido, sino de un movimiento

progresivo y ascencional, del trabajo subterraneo del futuro. De alguna manera, el desarraigo

obligo –como a Racadot, aquel personaje de Maurice Barres– a la originalidad y a mancomunar la

conciencia de clase con la conciencia de soledad. Esta "conciencia" nos develaba que la soledad no

es un estatuto inerte, sino que es una designacion historica y social y que esta vivida en el proyecto

de cada uno como estructura negativa y limitante. Nos vimos entonces situados en una pluralidad

2 Procesos similares, anteriores o paralelos, se registraron en América Latina: la insurrección zapatista en

México, la experiencia del Movimiento Sin Tierra en Brasil, el gobierno de Hugo Chávez en Venezuela, el

alza de las luchas campesinas en Ecuador y Bolivia, etcétera.

8 www.lahaine. org

de soledades, reunidos sin estar integrados por un sueno comun, por una empresa colectiva. Fue esa

conciencia la que nos impulso a producir, o por lo menos a patrocinar, momentos de comunion

entre los hombres y las mujeres del pueblo, a propiciar la "reunion directa", la praxis unitaria e

inmediata.

El 19 y el 20 de diciembre de 2001, fugaz expresion de la fuerza espabilada de la dialectica, fue

tanto emergente de estos procesos de recomposicion, imperceptibles para la mayoria hasta ese

momento, como prefiguracion de un nuevo ciclo caracterizado por la desarticulacion de la clase

dominante y articulacion de las clases populares. Estamos ante una "epoca", no frente a un

"acontecimiento" , mas alla de la actual recomposicion del regimen politico (o, en sentido mas

amplio, del comando capitalista en el plano politico y social) y del retorno a la "normalidad

estructural" de la sociedad Argentina, que, a largo plazo y a pesar de las actuales ilusiones, carece

de bases solidas. Esta afirmacion no es una expresion de deseos sino una conclusion logica que

surge de un minimo analisis de las tendencias del capitalismo contemporaneo. El porvenir se nos

presenta como un largo tiempo de aprendizaje, un lapso para urdir trabajosa y obstinadamente un

pensamiento emancipador y sencillas mitologias, para desarrollar una conciencia teorica nueva,

organicamente enlazada al desarrollo de las luchas populares, para dejar de ser sujetos ajenos a la

historia, para planificar la irrupcion. Claro, aun falta mucha accion para revertir la derrota social y

politica del campo popular. Frente a nosotros no se extiende una llanura arada. El capitalismo

tiende a naturalizarse cada vez mas. La crisis de representacion no implico un cuestionamiento a la

teoria de la representacion y la subjetividad colectiva sigue aferrada a un conjunto de fetiches

eficaces que perpetuan la confrontacion horizontal entre las clases subalternas. El proceso de

autoorganizacion social, que se extendio entre 1999 y 2003, ha adquirido recientemente nuevos

ritmos, mas lentos y nuevamente imperceptibles. Muchas de las experiencias de autonomizacion

han perdido peso como atractores sociales. Pero una nueva voluntad (nueva, porque no es resaca

de antiguas vicisitudes) ha comenzado a dar sus primeros pasos. Una voluntad que asume su

pequenez como estado de construccion y no como vocacion.

Aunque constituyan nuestro marco obligado de referencia, en este trabajo no analizaremos las

experiencias de recomposicion en detalle, sino que sobrevolaremos los debates politicos e

ideologicos que directa o indirectamente generaron. Asimismo, confeccionamos estos textos no

solo con fragmentos de otras escrituras (leidas con libertad, con predisposicion diafana, pero cerca

de alguna experiencia concreta), sino con las voces que las reprodujeron en contextos de accion.

Vimos como la idea-praxis viva surgia de la accion o era resignificada por esta como clave

discutible del mundo, al decir de Jean Paul Sartre.

No se nos escapa que la autoactividad intensa desarrollada en nuestro pais entre 1999-2003, en un

contexto de crisis, llevo a fetichizar algunas experiencias: las asambleas populares, las

organizaciones de desocupados, la empresas recuperadas, etc., como en otros tiempos ocurrio con

los consejos obreros, o las organizaciones armadas, por ejemplo. Aunque genero un conjunto de

debates, en ellos, casi siempre, la intencion estrategica estaba ausente. Hoy, en un contexto de

reflujo de los procesos de autonomizacion y de recomposicion del papel integrador de las

instituciones de la democracia representativa; con la disipacion de un conjunto de elementos

exogenos que la crisis del mando economico, social y politico del capitalismo proporcionaba; con

la recomposicion de la rentabilidad capitalista se impone un trabajo de desfechitizacion y de

elaboracion de estrategias a largo plazo.

Para evitar confusiones, vale aclarar que estos textos no aspiran al status de "teoria social". Es mas,

lo rechazan abiertamente. Tampoco queremos desarrollar un resumen de la historia conceptual del

Estado, el poder y la Nacion. Se trata simplemente de reflexion militante que pretende: por un lado,

ordenar y generalizar ideas surgidas al calor de las luchas populares recientes y, por otro, sintetizar

alternativas multiples y variaciones sobre un mismo tema y objetivo, y de esbozar una critica a los

modos del saber y el hacer emancipatorio, viejos y nuevos. Es, por lo tanto, el resumen subjetivo y

limitado de una reflexion y una busqueda individual y colectiva. Lo que ofrecemos resulta, en

ultima instancia, una version de un debate inacabado que se viene dando en el seno de la militancia

9 www.lahaine. org

popular. Una version que conlleva un posicionamiento en ese debate, que ambiciona la polemica y

que intenta aportar a la unidad de la conciencia fragmentada y heterogenea.

Creemos que estos textos tambien reflejan en parte la experiencia social y politica acumulada por

sectores del campo popular en la Argentina y, en este sentido, pueden verse como testimonio de un

conjunto de militancias, mas alla de las deficiencias en su presentacion y organizacion. Estos textos

son perifericos, bastardos, expiatorios y seguramente transicionales, reacios a asumir un genero

especifico, entre otras cosas porque la mezcla de generos parece ser necesaria para refundar un

pensamiento de las clases subalternas. Nosotros creemos ciegamente en la escritura, recurrimos a

ella como tactica en la guerra de hostigamiento, confiamos en su capacidad para preservar los

hechos y para conjurar la muerte y el olvido. Esa confianza es la que nos moviliza en este quehacer,

junto a la esperanza de formular un par de buenas preguntas. Tratamos de escribir desde y no

sobre. Un desde que es un entre.

Desalentamos cualquier recaida en la politica anacronica. Pero consideramos que algunos de sus

principios abstractos: Nacion, pueblo, soberania, la representacion de una universalidad por parte

de un singular (identificado con los condenados de la tierra, los pobres del mundo, etc.) y otros

principios concretos como la accion sostenida en la corporalidad, en la conciencia, etc. aun

conservan enorme productividad y nos parecen susceptibles de reformulacion y actualizacion,

sobre todo en la periferia. Por otro lado, desconfiamos del radicalismo pospolitico, de sus formas y

tecnologias que perpetuan la imposibilidad del pueblo de acceder a las areas de decision politica.

Asi como Jorge Luis Borges decia que a los parisinos les importaba menos el arte que la "politica

del arte", hoy podriamos identificar a un conjunto de confraternidades locales menos interesadas en

la politica que en la "politica de la politica", menos interesadas en el pensamiento que en el

"pensamiento del pensamiento" .

Desconfiamos profundamente de todo lo que no posee la consistencia de una autodefinicion, como

decia E. P. Thompson. Aspiramos a una sintesis, o por lo menos a la construccion de un campo en

el que puedan articularse elementos de hegemonia cultural y cultura libertaria, de cultura politica y

cultura activista. Un punto de partida comun para diferentes lineas de semantizacion y distribuidor

de significatividad.

Estos materiales que presentamos no tuvieron una confeccion lineal y ordenada. Reconocen como

antecedentes algunos trabajos publicados en las revistas Periferias, Luta Sociais (Brasil) y en la

version digital de la revista Retruco. En buena medida este trabajo se fue delineando con las

discusiones, muchas veces vehementes, que el mismo genero.

Quisiera destacar el aporte de los companeros del Movimiento de Trabajadores Desocupados

Anibal Veron en el Frente Popular Dario Santillan, quienes con su praxis han realizado un aporte

inestimable para la reconstruccion de los horizontes del pueblo, reactivando, junto a las esperanzas

de muchos, la critica teorico-practica a la naturaleza antihumana del sistema capitalista y el debate

teorico-politico sobre los posibles caminos de la emancipacion. Debate que contiene el problema

irresuelto del pasaje de la clase en sí a la clase para sí y que a su vez remite al problema de la

conciencia, la vanguardia y el sujeto, y que tiene como mar de fondo la cuestion de la transicion y

el interrogante sobre las posibilidades y los limites del socialismo en el marco del capitalismo.

Otros trabajos en una linea de reflexion similar, aunque no necesariamente con las mismas

conclusiones, fueron puntos de referencia indispensables. Nuestras coincidencias y diferencias

resultaron fundamentales para la elaboracion de este libro. El intercambio permanente con algunos

"teoricos de base" que vienen cumpliendo funciones imprescindibles de cara a la recomposicion del

campo popular y del pensamiento emancipador, nos ha permitido una experiencia imposible de

reproducir en otros ambitos. Estos temas tambien fueron motivo de debates inconclusos con

companeros de viejas y nuevas lides, ellos sabran encontrarse en las paginas que siguen. Por

supuesto, las limitaciones de este trabajo, sus negligencias y sus distracciones, son responsabilidad

exclusiva del autor.

10 www.lahaine. org

Capítulo 1

Crítica a la conciencia ingenua

"Desde siempre un pensamiento de esta clase descubre el conservador: los

supremos teóricos raramente han elegido el compromiso político; seguramente no han

situado frecuentemente sus problemas en el contexto político de la sociedad moderna."

C. Wright Mills

"Y ahora escuchen un simple hecho: Swedenborg no ha escrito ni una verdad nueva. Y ahora

escuchen otro: ha escrito todas las viejas falsedades."

William Blake

Debemos partir de una realidad incontrastable: el debilitamiento del Estado como sintesis de la

sociedad ha llevado en las ultimas decadas a la disgregacion politica, economica, social y cultural,

particularmente en las regiones perifericas. .Se puede renegar del Estado como maxima instancia

de articulacion social en un contexto caracterizado por la pobre existencia de sociedades

fragmentadas, escindidas.. .? .Todo Estado esta condenado a ser controlado por el capital? .Estan

dadas las condiciones historicas para relegarlo a los museos y las bibliotecas como sugeria Pierre

Joseph Proudhon? .Todo Estado es una abstraccion y esta condenado a devorar la vida popular,

como decia Mijail Bakunin? .Podemos afirmar con Max Stirner: "el Estado y yo somos

enemigos"? Siguen las preguntas: .todo Estado es forzosamente totalitario? .Pueden los sectores

populares prescindir de instancias articuladoras ampliadas? .Y estas instancias, en el caso de ser

aceptadas, no terminaran ejerciendo indefectiblemente formas de poder y control "necesarios" para

la consolidacion de un orden social, aun el mas igualitario que podamos concebir? .Fortalecer el

Estado-nacion, ya no sirve para frenar al capital global? Estamos de acuerdo en abjurar del

estatismo, del dirigismo, del aparatismo y de todas las heteronomias sometedoras de las clases

subalternas, pero... .como nos paramos frente al Estado? .La critica al dirigismo implica una critica

a la direccion? .Los "permanentes" son innecesarios y conducen siempre al sustitucionismo y a la

burocratizacion? , .se puede pensar en la complementariedad entre los organismos permanentes y

las asociaciones ad hoc? .Cuales son las potencialidades y los limites de las micropoliticas? .Puede

haber politica radical sin transferencia de sus aspiraciones al conjunto social? .El sufragio universal

es siempre una vil enganifa? Y finalmente: .se puede suponer que una reestructuracion radical de la

sociedad es posible sin que aquellos que la impulsan mantengan el control politico durante el

proceso de la reestructuracion? .Como adecuar la organizacion al proceso historico?

Particularmente, no dejan de preocuparnos las coincidencias que se pueden encontrar si

comparamos los puntos de vista de algunos intelectuales que, desde la izquierda radical

"autonomista" , se han caracterizado por su embestida contra el eje estatal con los fundamentos mas

caracteristicos de los intelectuales organicos de los mercados y las corporaciones, es decir, los

fundamentos mismos del neoconservadurismo. Existe una region indeterminada donde las formas

impulsadas por algunos espacios de la nueva radicalidad se confunden con las del neoliberalismo,

donde la praxis se vuelve antipraxis, donde nuestras acciones pueden devenir otras. No podemos

olvidar que desde el neoliberalismo, hace tiempo, se promueve la "autonomia" de las

organizaciones de la "sociedad civil" y se cuestionan un conjunto de heteronomias, el Estado

principalmente, aunque tambien los partidos y los sindicatos, menos la peor de todas: la que

produce el mercado capitalista. En un conjunto de iniciativas auspiciadas por el sistema, y que por

lo general son acompanadas por planteos "progresistas" , subyacen maniobras para disminuir el

gasto publico directo (gasto social) e indirecto (por via de la desburocratizacion) . Invariablemente,

favorecen un alejamiento de la politica de parte de las clases subalternas. Asi, el autonomismo

exasperado y superficial, muchas veces termina coincidiendo con las ONGs, el voluntariado social

y otras formas que por su naturaleza atentan contra la "autonomia sustantiva".

11 www.lahaine. org

De todos modos, consideramos que entre los bosquejos de los primeros se encuentran impecables

diagnosticos y propuestas teoricas muy lucidas (claro que alguna de ellas con puntos oscuros de

cara a la militancia concreta), que no dejan de ser disparadores de un debate enriquecedor para la

praxis; lo mismo sucede con los desarrollos de esa raza de intelectuales que sacrifican una aventura

por una metafora o que viven estados de espiritu un tanto desproporcionados con la realidad. O

mejor dicho: que a partir de cierta indiferencia por los hechos y por las formas concretas que asume

la dominacion de clase, de la reivindicacion del silencio como unica posicion frente al Estado, los

partidos y demas instituciones, y del gesto de oponer supuestas alternativas originales, parecen no

tener en cuenta, por un lado, lo inadecuado de ciertos transplantes y, por el otro, las soluciones

potenciales que encierra toda realidad.

Por supuesto, los planteos poco rectilineos como el que proponemos que le atribuyen al Estado

otros roles y dimensiones posibles y que lo conciben como lugar contradictorio tambien implican

riesgos: por ejemplo, la asociacion facil con el eufemismo "burgues" del "sector nacional y

productivo"; la catalogacion instantanea como jacobinos, autoritarios, estatistas, etc., o la

incorporacion al conjunto de los defensores autistas del antiguo regimen emancipatorio.

Las disertaciones sobre la inercia son una clara senal del desconocimiento de las condiciones en las

que vienen desarrollandose las recientes experiencias de lucha del campo popular. Asumir que las

posibilidades de las estructuras y canones antiguos ya no pueden determinar las nuevas practicas y

mensajes, no debe llevarnos al rechazo total de las "viejas" tradiciones de lucha, de los itinerarios

emancipatorios clasicos y de todo lo que no sea novedoso a ultranza. Cabe tener presente que el

significado historico del marxismo se relaciona con su capacidad de asumir o "procesar"

criticamente todas las tradiciones progresistas de la humanidad, anulando, conservando y

elevandolas a un plano mas alto (como sostenia Gyorgy Lukacs, hegeliamente) .

En aras de la originalidad y la creatividad percibimos una operacion de reemplazo de la "conciencia

critica" (por naturaleza integrada a la realidad) por una "conciencia ingenua" o una "conciencia

infeliz", un alma bella que situandose por encima de la realidad busca aprehenderla arbitrariamente

creando instrumentos propios. Debemos tener sumo cuidado y no confundir la "teoria" con los

juegos de palabras o los lenguajes cifrados, la militancia con la mentira misericordiosa o el

voyeurismo intelectual. Debemos desconfiar de los lenguajes esotericos que, como en el caso del

poeta Arthur Rimbaud, mantienen alejado al "publico".

Esta conciencia ingenua tiende a ser funcional con las concepciones prenadas de eurocentrismo. Un

desafio para el campo popular es pensar los problemas vinculados con el Estado, el poder y la

Nacion desde nuestra verdadera condicion, despojandonos tanto de la falsa erudicion como de las

resignificaciones positivas de la barbarie que subyacen ocultas en las reivindicaciones del

particularismo extremo. No se trata de subestimar el aporte de los intelectuales antisistemicos

europeos mas reconocidos, sino de criticarlos y repensarlos desde coordenadas que poseen una

especificidad relacionada con la mayor intensidad de las contradicciones y desequilibrios generados

por la mundializacion capitalista. Pero, en muchos casos, el intelectual radical europeo tiende a ser

un critico soberbio, resignado, fatalista. Piensa cada vez mas lejos de la realidad de las clases

subalternas. Y piensa comodo a larguisimo plazo. Incluso, en ocasiones, le cuesta disimular que en

el fondo consideran a la otredad (o sea, a nosotros) como una antigualla. .Acaso Europa no carece

de realidad revolucionaria y de la "pesada" presencia de las masas"? En terminos de Karl Korsh,

los intelectuales marxistas (y radicales en general) de Europa no encuentran una tarea

revolucionaria para llevar a cabo en la practica, lo que desdibuja su "existencia terrestre". No

encuentran al sujeto. Muy atras quedo aquel tiempo que le permitio a Rosa Luxemburgo proclamar

que de Europa, de los paises capitalistas mas viejos, iba a partir la senal de la revolucion social que

liberaria a todos los hombres. Pareceria ser que, asi como los paises centrales nos transmiten los

costos de sus crisis, sus intelectuales radicales nos quieren transferir los costos de su desencanto.

En nuestro medio, este desencanto se expreso en subterfugios que consistieron en asumir un punto

de vista extremadamente general. Como Augusto Blanqui, se salto de lo politico a lo cosmico, o se

propuso un "socialismo ucronico", instalando el cambio social fuera del tiempo, o lejos, muy lejos

12 www.lahaine. org

(gesto por otra parte tipico de Karl Kautsky). Algunos, como Gorki en 1913, comenzaron la

construccion de Dios.

Pensar el Estado, el poder y la Nacion desde la angustia ocasionada por el hundimiento del

"socialismo real", desde la repulsion del "eurocomunismo" , o desde la desesperanza del "marxismo

occidental", eludiendo la critica de estas experiencias, puede distorsionar nuestra realidad

periferica, la que queremos conocer y transformar. Debemos cuestionar toda subordinacion a

parametros deformantes y a tiempos teoricos que no nos competen demasiado y estar atentos a los

entorpecimientos que impiden la conciencia clara de la realidad de la Argentina neoliberal. Pensar

el Estado, el poder y la Nacion, analizar las tendencias mundiales actuales, desde algun rincon del

conurbano bonaerense o desde el fondo del monte santiagueno, y realizando un balance practico de

la derrota de los 70 y de los obstaculos concretos de las experiencias revolucionarias, puede resultar

poco atractivo para las predisposiciones academicas o para los espiritus politicos "refinados", pero

para nosotros resulta una cuestion de vida o muerte. Porque en nuestra situacion, como decia Ralph

Waldo Emerson, "la imitacion equivale al suicidio". Los latinoamericanos, como afirmaba Simon

Rodriguez, "o inventamos o erramos". En nuestra America, como proponia Jose Carlos Mariategui,

el socialismo no puede ser calco o copia, tiene que ser creacion heroica.

La mirada presuntamente radical, pero transida de eurocentrismo, se caracteriza por el

escepticismo, por las inseguridades respecto de la vigencia de la edad historica que el marxismo

inauguro ideologicamente. Europa hace tiempo que tiene escasas sugerencias que hacer en materia

emancipatoria. Rosa Luxemburgo decia que el desarrollo del marxismo y de la teoria

revolucionaria eran expresion de las necesidades de la actividad practica. Por cierto, la actividad

practica de la izquierda europea deja mucho que desear y alumbra poco. America Latina sera, de

seguro, por largo rato, el locus mas propicio para el desarrollo de las teorias y conceptos

emancipatorios, desarrollo que se alimentara de las necesidades de los movimientos y las

organizaciones populares y que no sera un sucedaneo de la practica. .Cual sera el grado de influjo

de nuestros avances en los paises desarrollados? .Podran potenciar las diversas experiencias de

autoadministracion popular y las luchas obreras y populares?

En lineas generales y siguiendo a Daniel Bensaid (2001:129-158) podriamos caracterizar las ideas

con las que debatimos a partir del acto de subordinar el imperialismo a la mundializacion, la lucha

de clases a las identidades locales, el conflicto a la "diversidad ambivalente", la politica a la

estetica, el comunismo al despotismo burocratico, los procesos a los acontecimientos (o a una

sucesion de acontecimientos) y los objetivos al movimiento. Asimismo, cuestionamos la apologia

de la contingencia, la inconstancia y la intermitencia y la reivindicacion del acontecimiento sin

historia que concibe a la revolucion, o al "cambio social" si se prefiere, como un happening.

El eje del debate que proponemos gira sobre las formas posibles de la autoemancipacion colectiva

en las actuales circunstancias historicas. La cuestion del Estado, el poder y la Nacion, para

nosotros, estan subordinas a este eje. Por lo tanto, la "ocupacion" del aparato del Estado, el

momento de asumir alguna responsabilidad en su "manejo" (no hablamos especificamente de

"toma del poder"), para nosotros constituyen una cuestion "tactica", no "estrategica" . Nuestro

principal interrogante podria formularse asi: .como construir, y llegado el caso ejercer, un poder

politico (estatal) que aporte a la construccion de una nacion popular y democratica y a la

emancipacion de los sectores populares en una perspectiva anticapitalista orientada a superar la

postura defensiva del trabajo?

Como parte del debate es imprescindible realizar un balance practico de las experiencias

revolucionarias de los ultimos dos siglos, en particular del paradigma jacobino–leninista (y de

todos sus "significantes" ); del anarquismo y la ilusion que sostiene que la dominacion de clase

puede suprimirse con la abolicion del Estado y que esa abolicion puede producirse a su vez a traves

de un decreto de autoabolicion de un Estado revolucionario; y por ultimo, de las distintas

experiencias autogestionarias que hoy se pretenden rehabilitar como alternativa, sin tener en cuenta

la evidencia historica en torno a sus limitaciones. No se trata de garantizar el dominio de la

13 www.lahaine. org

discusion historica en el debate actual, de ubicar en el pasado los problemas que nos perturban en el

presente. Pero consideramos que la experiencia acumulada por los trabajadores es una referencia

imprescindible y que, por otro lado, la falta de anclaje concreto en relacion a estas problematicas

suele traducirse en el dominio de la abstraccion reforzada por la tendencia idealista a producir

pensamiento partiendo (exclusivamente) del pensamiento. Y decimos idealista porque,

evidentemente, se termina creyendo que el pensamiento produce lo real. No se puede proceder

como si nada hubiese sucedido, como si no existieran cristalizaciones institucionales, estructuras de

sentimientos, etcetera.

Mas alla de alguna referencia puntual, no debatimos con autores, sino con las aplicaciones

concretas de ciertas concepciones (que obviamente pueden filiarse, tal como lo hacemos en este

trabajo, a intelectuales de renombre) en el contexto del movimiento popular en la Argentina. Vale

aclarar que estas aplicaciones no siempre pretenden ser fieles a los autores. Tratando de analizar y

favorecer distintas practicas sociales se recurre a combinaciones teoricas que suelen estar signadas

por la incoherencia. Por ejemplo, siguiendo a Toni Negri y a Michael Hardt, se plantea la necesidad

de instalar una alternativa a nivel global para resistir al "Imperio" (Negri y Hardt, 2001:216) y,

siguiendo a Guy Debord o a John Holloway, se reivindica la construccion de "momentos de vida",

"ambientes unitarios", "situaciones", etc. Tambien es comun la conciliacion de planteos con un alto

nivel de abstraccion con actitudes que anteponen (u oponen) la practica a la teoria.3 Si, debemos

reconocer una coherencia de fondo en el tipo de critica a la izquierda estatalista y a la

representacion.

No discutimos con estas concepciones porque sentimos atacada nuestra polvorienta biblioteca, sino

porque buscamos reflexionar desde una situacion concreta del campo popular. Entonces, lo que nos

estanca, lo que celebra nuestras limitaciones y nuestros errores se convierte en objeto de critica

pero tambien introduce la necesidad de discutir las alternativas, lo que indirectamente reaviva la

apuesta creativa, original, desde la praxis. Ademas, no se puede negar que este supuesto ataque a

nuestra biblioteca se realiza desde otra biblioteca.

Creemos que muchas de estas concepciones retoman los prejuicios antipoliticos de un "ala" de la

tradicion marxista, es mas, los refuerzan y abonan –!justo ahora!– el desinteres por pensar en

terminos de estrategia revolucionaria, cuando no proponen coartadas voluntaristas. Esta tradicion

antipolitica encuentra arraigo en nuestros dias gracias al contexto favorable que le tributaron las

desviaciones autoritarias del marxismo y gracias a las experiencias historicas que lo invocaron en

los rituales fundantes de Estados todopoderosos.

En ultima instancia, estas reflexiones un tanto desordenadas pueden considerarse una invitacion al

debate, entre companeros, sobre las consecuencias de los procesos de despolitizacion del

marxismo, sobre la necesidad de rescatar a la politica de un destino fatal como campo de lucha

colectiva y sobre las formas posibles de las intervenciones activas y significativas en los procesos

historico-sociales. Un debate en torno a las alternativas estrategicas organizativamente viables y las

formas de mediacion material en la transicion hacia un orden social alternativo al del capital. En

fin, un debate sobre los caminos a trazar para superar la division social jerarquica del trabajo

heredada.

Una de las limitaciones de lo que Perry Anderson denominaba "marxismo occidental", hijo dilecto

de las derrotas del movimiento obrero en las decadas del 30 y el 40, era la primacia otorgada a los

problemas filosoficos por sobre los problemas politicos, lo que se traducia en pesimismo, en

recaida idealista y, basicamente, en una escision entre teoria y practica que signo toda una etapa

historica. Una situacion politica y un clima de ideas similar se nos presentaron en los 90 como

consecuencia de las derrotas de los 70 y los 80. El contexto de los 90 estuvo condicionado por el

fracaso del "socialismo realmente existente", por la identificacion indeliberada del leninismo con el

estalinismo y con cualquier otra instrumentacion politica letal del marxismo y, mas injustificado

3 Vale tener en cuenta lo que György Lukács sostenía al respecto: para él cada vez que se ponía la

práctica delante (e incluso, a veces, en contra) de la teoría se propiciaba abiertamente el estalinismo.

14 www.lahaine. org

aun, del socialismo con el estalinismo. Pero asi como las respuestas revolucionarias llegaron para la

primera etapa, con la formidable ofensiva de los anos 60, hoy han comenzado a gestarse las

respuestas revolucionarias para la segunda etapa. Aunque sin la extension alcanzada en los anos 60,

fragmentos de una generacion de intelectuales jovenes se siente compelida a contrarrestar la

distancia entre teoria y practica y pone el enfasis en la importancia del pensamiento estrategico.

La izquierda verdadera siempre recupera a la izquierda. No debemos hacer tabula rasa de las luchas

historicas en pos de la liberacion nacional y el socialismo. Vale tener presente el principio

dialectico que plantea la continuidad en la discontinuidad y la discontinuidad en la continuidad.

Con inmensa lucidez Istvan Meszaros sostiene que "cambiar de posicion saltando de una tabula

rasa (negritas en el original) a otra sin siquiera intentar justificar el abandono de las creencias antes

todopoderosas y la proclamacion de las certidumbres recien adquiridas (que a menudo son

abandonadas con la misma facilidad cada vez que la conveniencia lo requiera) no puede resultar

mas que en vaciedad carente de principios [...]" (Meszaros, 1999:339).

En la lucha por la emancipacion humana solo hay que ser originales cuando corresponde, no se

puede asumir la originalidad como principio o como meta y plantearla como cuestion "estetica". La

carrera en pos del horizonte de la originalidad puede afectarnos la percepcion de la realidad y

hacernos caer en los artificios insustanciales. John Dewey decia que la originalidad no estaba en lo

fantastico, sino en el nuevo uso de las cosas conocidas. En definitiva, debemos fundar nuestras

politicas en la realidad y no ya en construcciones subjetivas, debemos relacionar la esperanza con

el presente, la "escatologia" con la lucha.

Ante los innumerables problemas que presenta la puesta en marcha de cualquier proyecto de

modificacion radical de la sociedad, aparecen los que se conforman con soluciones idealistas o

tipologicas, soluciones aparentes basadas en imperativos abstractos, pero tal empresa reclama

imperativos afirmativos que cuenten con el aval de las evidencias historicas concretas. Las

anticipaciones filosoficas pueden ser valiosas, pero poco aportan a las necesidades de las

organizaciones populares.

Consideramos que el desarrollo historico, en ocasiones, conduce a bifurcaciones que plantean

alternativas rotundas, pero esta situacion historica excepcional nunca trae consigo las resoluciones

favorables para los oprimidos. Nunca nos indica el camino que hay que tomar. La accion humana

consciente de las victimas siempre resulta clave, pero mucho mas en la hora de las encrucijadas

historicas.

Finalmente, hay que tener en cuenta que el pensamiento unico, que refleja la realizacion del

capitalismo como ideologia, no solo se manifiesta en su version mas dura y fundamentalista; en

realidad esta muestra su faz mas anacronica e ineficaz. Por el contrario, el pensamiento unico se

sostiene en una concepcion con capacidad reproductiva, que permite su arraigo en vastos campos

del quehacer de los hombres y las mujeres, incluyendo la propia conciencia de las clases

subalternas. Ciertas versiones del "consensualismo" (no creer en verdades que no sean fruto de un

consenso, negar la posibilidad de los descubrimientos y los saltos), el "pluralismo ilimitado" (que

niega al sujeto conciente y habla desde una pluralidad de posiciones y sujetos) y otras disposiciones

que ensalzan lo armonico frente a lo antagonico, lo tecnico frente a lo politico, lo natural frente a lo

historico, son sus pilares, en tanto y en cuanto son introyectados y reproducidos por la victimas.

15 www.lahaine. org

Capítulo 2

El elefante existe

"[...] sin estrategia no hay razón alguna para creer que habrá una mano invisible que

garantizará que la transformació n tenga lugar en la dirección deseada, aun cuando se

produzca eventualmente el hundimiento de la economía mundo capitalista [...]"

Giovanni Arrigui, Terence K. Hopkins e Immanuel Wallerstein

"La revolución en general es un acto político. Sin embargo es imposible realizar el socialismo

sin la revolución. El socialismo necesita ese acto político, sí precisa la demolición y la

descomposició n. Mas, allí donde comienza la actividad organizada, allí donde aparece su

finalidad, su alma, el socialismo rechaza la capa política."

Carlos Marx

John Holloway4 afirma que los Estados ya no son centros de poder, que la subordinacion del

Estado al capital cerro el paso a cualquier alternativa de radicalismo estatal. Pero no explica

que hacer frente a ese Estado controlado por "otros" que si lo consideran un instrumento

idoneo de un "antirradicalismo estatal". Tampoco nos explica como disolver el poder sin dejar

de ejercerlo (de alguna manera) en la tarea de disolucion. .Si el Estado es central para la

perpetuacion del capitalismo, para la reproduccion de su dominacion, para la acumulacion de

capital y para el control de las clases subalternas, podemos derrotar a la burguesia sin

disputarle o "anularle" ese dispositivo estrategico? .Cuanto se puede avanzar en la

transformacion radical de la sociedad con un poder politico hostil? Y aun suponiendo que se

avance en la transformacion social contra el sistema en los intersticios del sistema (en ultima

instancia, en sus marcos) .no se plantearia necesariamente, en algun momento, la cuestion del

poder politico?

Estamos de acuerdo en que las nuevas relaciones sociales no pueden comenzar con la "toma

del poder estatal". Anton Pannekoek decia que "el problema de la tactica no consiste en saber

si es posible conquistar muy pronto el poder, ya que en ese caso este solo seria una apariencia 

al caer demasiado temprano en manos de los comunistas sino que consiste en desarrollar en el

proletariado las bases de un poder de clase permanente" (Bricianer, 1975:191). Tampoco le

atribuimos al Estado una funcion cultural fundamental en la transformacion de la sociedad; el

Estado no construye el "hombre nuevo" ni la sociedad libre e igualitaria. El Estado es una

porcion del poder, el ejercicio del poder estatal por parte de las clases subalternas resulta una

instancia instrumental en la perspectiva de la liberacion humana y en el marco de la

construccion de un nuevo sistema hegemonico. Tampoco pensamos al Estado como conclusion

ineludible en el proyecto de construccion de una sociedad futura. Aunque una "politica

popular" no deba orientarse hacia el Estado ni concebirlo como nucleo de la accion

revolucionaria, sigue siendo imprescindible resolver la cuestion del Estado. No se debe pensar

la politica emancipadora desde el Estado, pero es imposible pensarla sin el Estado. El Estado y

la politica estan ahi, atravesados, en algun lugar, entre la actividad practica y la transformacion

del trabajo alienado. La emancipacion requiere entonces de la lucha por el poder del Estado,

contra el poder del Estado y en el Estado. De hecho: luchar contra el poder del Estado, es

luchar por el poder del Estado, aunque no se sepa o se lo niegue.

4 Nos remitimos a distintos trabajos de este autor, en particular a su obra más polémica, Cambiar el

mundo sin tomar el poder. El significado de la revolución hoy, Buenos Aires, Universidad Autónoma

de Puebla-Herramienta, 2002, y a una entrevista realizada por Mabel Thwaites Rey para el Diario

Clarín el domingo 10 de febrero de 2002.

16 www.lahaine. org

Supongamos una hipotetica y maravillosa situacion: el poder popular (o si se quiere el

"antipoder" segun Holloway o el "contrapoder" de Negri) extendido y consolidado. .Esa

situacion, esa correlacion de fuerzas o esta condicion de la lucha de clases, no se expresaria

necesariamente en el Estado? .No sigue siendo necesario resolver de un modo que favorezca

los intereses de las clases subalternas la cuestion del poder estatal, a riesgo de que las fuerzas

populares "pierdan el turno" o irrumpan fantasmalmente, sin consistencia y sin posibilidades

de complementar la hegemonia?

Cuantas veces importantes movilizaciones, hechos (o si se quiere "situaciones") de masas

sirvieron para cuestionar el poder y derribar verdugos y regimenes insoportables pero no

pudieron evitar que otros verdugos, mas o menos camuflados, se encumbraran. En este

sentido, no podemos dejar de remitirnos a los formidables sucesos del 19 y 20 de diciembre

del ano 2001 que, en Buenos Aires, terminaron con un acuerdo entre los partidos tradicionales

(responsables de la crisis) y con Eduardo A. Duhalde en la presidencia y patente de salvador de

la patria.

Esta referencia para nada pretende negar la relevancia historica de los sucesos, tampoco

propone pensarlos en clave de lo que "deberian haber sido". Solo estamos criticando a las

lecturas que, por reificar el "devenir", terminan negando el "porvenir" y rindiendo culto a lo

impredecible. La preocupacion por el porvenir no implica reconocer la necesidad de

externalidades que asignan sentido en forma arbitraria. Se trata de leer el sentido del devenir y

de las aspiraciones y el deseo de los protagonistas y de alli deducir un porvenir posible que no

sea escamoteado.

Hoy, la clase dominante intenta reconstruir el consenso a traves de alternativas subordinadas,

basadas en la "refundacion de la democracia" o en "la alianza de la produccion y el trabajo",

mientras muchos companeros en nombre de una cruzada contra la razon instrumental moderna

se oponen al proceso de constitucion de los sectores populares en fuerza politica; a que las

masas realicen experiencias directas de poder que como instancias de formacion jamas podran

ser reemplazadas por los talleres de educacion popular. .El profundo deseo de que los ensayos

de rebelion social puedan convertirse en ensayos de construccion de bloques populares y

proyectos contrahegemonicos nos convierte en jacobinos incorregibles?

John Holloway, por ejemplo, ha recurrido en reiteradas ocasiones a un ejemplo no muy feliz:

recuerda que el Ejercito Zapatista de Liberacion Nacional (EZLN) no hace mas que inspirarse

en Emiliano Zapata cuando se aparta de la posibilidad de tomar el poder estatal. Holloway,

parece no tener en cuenta que la actitud del lider campesino, paradojicamente en un momento

de gran avance de las fuerzas populares que expresaba, genero un vacio que inmediatamente

ocupo la burguesia mexicana que llevo, por la via de la institucionalizacio n de la revolucion, a

casi ochenta anos de PRI.5 Aqui cabe una digresion. Percibimos una contradiccion insalvable

en el fondo de algunos planteos de Holloway, planteos asumidos a veces en forma acritica por

muchos companeros. Por ejemplo, se reivindica la teoria y la practica del zapatismo como una

via original para repensar las perspectivas de la izquierda y del campo popular en su conjunto

con argumentos y formulaciones que, en caso de desplegarse bajo los auspicios de la

coherencia, llevarian indefectiblemente a ver el programa del zapatismo como estatalista y a su

lucha como una exigencia por reformar la democracia burguesa mexicana. Desde esta

perspectiva, el "mandar obedeciendo" del subcomandante Marcos deberia ser desechado por

sus perspectivas estatalistas y autoritarias, y el proyecto zapatista por reformismo radical de

Estado y por su caracter nacional y patriotico. Algo similar ocurre con el Movimiento Sin

Tierra del Brasil, otra experiencia que suele tomarse como modelo o referencia de lo que

5 En éste, como en otros casos, la historia nos enseña que un proceso de cambio pone a funcionar

automáticamente una inmensa red contrarrevolucionar ia. La revolución, el cambio social, necesita la

energía de una fuerte asociación.

17 www.lahaine. org

precisamente "no es". Como sabemos, para el MST sus tres "columnas" son: moral productiva,

disciplina democrática y dirigencia, aspectos estos ultimos que muchas veces se suelen pasar

por alto.

En relacion a la decodificacion local de la experiencia del MST cabe una reflexion: construir

nueva sociedad en los marcos de la vieja, anticipar el socialismo en las formas concretas son

los pilares del camino mas efectivo a la emancipacion. Esto, para nosotros, hoy, tiene caracter

de certeza. Pero... .cuanto tiempo pueden durar las disrrupciones como estas (podemos incluir

a una parte del Movimiento de Trabajadores Desocupados de la Argentina, entre otros

experimentos) en los marcos de una sociedad nacional capitalista? .Cuales son los limites del

crecimiento acumulativo y de avance en base a hechos de territorializacion organizada?

Sin duda, es mucho mas coherente reconocer en el zapatismo tal como lo hace Raul J.

Cerdeiras la propuesta de una politica a distancia del Estado que busca articular la

"particularidad de una situacion" con la "universalidad formal del Estado" y el intento por

reformular la relacion entre la sociedad, la politica y el Estado: "Aunque se proclame que la

nueva politica sera a distancia del Estado y girara a partir de premisas propias fuera de la

logica del Estado, esto no significa que el Estado desaparezca del horizonte del pensar-hacer la

politica. Tarde o temprano habra que verselas con el. Los zapatistas dicen que hay que

revolucionar el vinculo de la sociedad con el Estado, lo que es prueba suficiente de que sigue

habiendo una 'cuestion' en relacion con ese tema [...]". Mas adelante agrega Cerdeiras: "Si hay

un momento en que una politica de emancipacion, a distancia del Estado, debe tratar con las

politicas de Estado, con las politicas gestionarias, es a partir de crear un espacio nuevo que no

existe de antemano. A falta de otro nombre llamo a ese lugar 'espacio de exigencia' [...]"

(Cerdeiras, 2001:50-53).

Tambien nos parece atinada la posicion del Colectivo Situaciones, en torno a esta

problematica: "Si el Estado no es el lugar privilegiado del cambio no es tampoco un lugar

simplemente suprimible ni tampoco una realidad que se pueda negar. Es si, un lugar que tiende

a permanecer en toda sociedad masiva y compleja y, antes que nada, es a la vez un punto de

vista situacional posible, de un lado y de otro, un elemento presente en las situaciones mas

variadas [...]" (Colectivo Situaciones, 2002:159).

Muchas veces se cuestiona el estatalismo radical de los viejos movimientos antisistemicos y a

sus fallas congenitas para lograr una total ruptura logica y filosofica con el pensamiento

burgues mientras se lo reproduce revindicando la fragmentacion y convirtiendo los hechos en

esencias.

Creemos que debemos ser muy cuidadosos a la hora de determinar cuales son los medios

organicos supuestamente contrapuestos o funcionales a la construccion de una sociedad

igualitaria. Por ejemplo, existe una tendencia a asociar mecanicamente la autonomia, la

horizontalidad y las formas de democracia directa con la desinstitucionaliza cion, cuando en

realidad, la experiencia demuestra que las primeras no necesariamente conducen a la segunda.

Debemos precavernos de la arbitrariedad, tentacion grande ante la indigencia politica. Sobre

todo en estos tiempos de transicion y gran heterogeneidad de las fuerzas antisistemicas y del

pensamiento con afanes emancipatorios, donde lo viejo convive con lo nuevo. Mabel

Thwaites Rey identifica un conjunto de significados del concepto de autonomia: autonomia del

trabajo frente al capital, autonomia en relacion a las instancias de organizacion que puedan

representar intereses colectivos (partidos politicos, sindicatos, etc.), autonomia en referencia al

Estado, autonomia de las clases subalternas respecto de las clases dominantes y, finalmente,

una autonomia social e individual.6 Consideramos que existen niveles de contradicciones entre

6 Ver: Thwaites Rey, Mabel, La autonomía como búsqueda, el Estado como contradicción, Buenos Aires,

Mimeo, 2004.

18 www.lahaine. org

estos significados que se pueden traducir en lineas de accion. O sea: para consolidar la

autonomia en una perspectiva resulta indispensable limitar los alcances de otra.

Percibimos ademas que, en ocasiones, desde la izquierda, al igual que el liberalismo

tradicional, se parte de la escision falsa entre Estado y sociedad civil y se analizan los procesos

de cada esfera por separado, como si estos no tuvieran ningun tipo de interinfluencia y

condicionamientos mutuos. Otra actitud, tambien discutible, consiste en confundir las esferas,

como si fueran exactamente lo mismo, formas de la encarnacion del capital apenas

diferenciadas. Segun Guillermo O'Donnell, "una de las diferencias entre el Estado y el capital

es que este aparece en el momento totalmente abstracto del dinero; en cambio el Estado se

corporiza en instituciones que, aunque postulen un fundamento abstracto, no pueden dejar de

ser, en sus acciones, omisiones e impactos, una esfera concreta habitualmente perceptible

como tal" (O'Donnell, 1978:1190).

Nosotros sin ser demasiado originales, aunque casi heterodoxos en el marco del debate actual

que atraviesa la izquierda argentina, preferimos ver al Estado como momento de una totalidad

social que no se puede escindir de las relaciones sociales, de las formas de acumulacion, de las

modalidades de la ideologia hegemonica y de las formas de dominacion: en definitiva, como

una relacion social y por lo tanto como una "relacion de fuerzas", como contradiccion y lucha

que atraviesa tanto las instituciones como la sociedad.

El Estado es un lazo social basado en una relacion social asimetrica, una relacion de

dominacion y de explotacion. La clase dominante ejerce el poder a traves del Estado y este

vincula a las clases sociales (no media) recurriendo a formas particulares que sirven para

garantizar la dominacion y la explotacion. Pero la mediacion, el vinculo, esta determinado por

la lucha de clases. El Estado desarrolla modalidades de intervencion reproductivas que tienden

a desplazar las contradicciones y a enfrentar las distintas fracciones de las clases subalternas.

El Estado reproduce la posicion (dominante) de la clase dominante en el plano material,

politico e ideologico.

El Estado es entonces lugar-momento de la lucha de clases y, aunque su naturaleza sea

capitalista, presenta cristalizaciones que son resultado de las luchas de las clases subalternas.

Esas cristalizaciones pueden funcionar como locus de las confrontaciones contra la

dominacion y la explotacion. Entonces, si asumimos que el Estado es lugar-momento de la

materializacion de las relaciones de fuerza, no cabe la actitud indiferente frente a las

instituciones estatales. Como sostiene Mabel Thwaites Rey: "No es lo mismo tener leyes

laborales protectoras que flexibilizacion total. No es lo mismo contar con prestaciones de

seguridad social, garantizadas legalmente, que dejarlas libradas a las fuerzas de mercado.

Todos los logros historicos de los trabajadores merecen y deben ser defendidos" (Thwaites

Rey, 2004:32).

Finalmente, estamos de acuerdo con una sugerencia estrategica de esta autora que recupera la

dimension contradictoria del Estado: "Hay que luchar contra y en el Estado", lo que implica

luchar por clausurar sus instancias represivas y ampliar las que tienden a una sociabilidad

colectiva.

Algunos aspectos de ciertas criticas de izquierda al eje estatal nos presentan una vision

remozada de las posiciones del anarco-sindicalismo o del sindicalismo revolucionario de fines

del siglo XIX y principios del XX. Queremos decir al respecto que, en los ultimos anos,

hemos notado el surgimiento de una camada de militantes, quienes asumiendose o no como

anarquistas han intentado desarrollar practicas "puras", "no politicas". Asimismo, percibimos

una reactualizacion de las criticas abstractas a la politica, de la negacion "ideologica" del

19 www.lahaine. org

Estado7 y del principio de la no institucionalizacio n de las practicas8 que hace que estas se

queden sin referencia y sin espacio identificable. Por otra parte, en los terminos propuestos por

Goran Therborn, muchas veces se considera al enemigo como un cuerpo extrano mas que

como el ocupante de una posicion de dominio en el marco de un sistema determinado y se

concibe a la revolucion como la eliminacion de agentes extranos y corruptores de un orden

primigenio inmaculado mas que como transformacion de una sociedad surcada por

contradicciones e "imperfecciones"9. Estamos de acuerdo en que "el poder de la clase

trabajadora no reside tanto en sus instituciones representativas como en el antagonismo y

autonomia de los propios trabajadores" (Negri y Hardt, 2001:268), pero esta constatacion no

deberia llevarnos a negar la importancia de estas instituciones.

Por otro lado, las criticas a las que hacemos referencia parecen no tener en cuenta las

implicancias del concepto de hegemonia, ya que parten de las premisas que establecen la

posibilidad de la "actividad libre" de las masas y consideran que la hegemonia de la clase

dominante se puede contrarrestar "espontaneamente". En el mismo sentido, estas criticas no

reconocen como problema la incoherencia politica de las clases subalternas (y la coherencia

relativa de la clase dominante), y tampoco los mecanismos de dominacion ideologica como la

adaptacion, la inevitabilidad, la deferencia, la resignacion y el miedo.10 Ahora bien, nuestro

planteo no deberia entenderse como el reclamo de un "agente externo" que imponga la

"conciencia revolucionaria". Por el contrario, consideramos que la actividad autonoma del

pueblo (que no excluye ni se contradice con los roles militantes o con el "activismo" cuando

asumen un lugar dialectico y "biodegradable" ) es lo que hace posible esa conciencia y la que

favorece la constitucion de fuerza contrahegemonica. No creemos, como Marx, que la practica

genere conocimiento directamente, nuestra posicion esta mas cerca del constructivismo: la

accion genera los instrumentos que permiten asimilar el conocimiento y "construirlo".

Esta actitud autonoma deviene imprescindible de cara al cambio social, porque el sistema del

capital no prepara a los hombres y a las mujeres para una forma de vida solidaria y

cooperativa. Pero esta actividad autonoma, aunque objetivamente contrahegemonica, no

lograra trascender su posicion integrada en la totalidad de la sociedad capitalista (donde las

instituciones estan hechas para perpetuar la hegemonia de la clase dominante) si no apuesta a

construir identidades masivas, herramientas de articulacion y estrategias de poder. Claro que

en el marco de este proceso de construccion tendra que exponerse a fusiones organicas que

incluiran "externalidades" teoricas y practicas. Son las propias organizaciones populares, y no

7 Para el anarquismo el Estado es un poder "autónomo" que se sostiene en la violencia y se mantiene

gracias a la ignorancia y la superstición de las masas. Al igual que los liberales, conciben al Estado sin

sociedad y sin ataduras terrestres.

8

La cerrada oposición a la institucionalizació n de las prácticas y a cualquier forma de intermediació n

estatal precipitó el alejamiento de los anarquistas de la Primera Internacional hacia el año 1872. Los

anarquistas no esbozaron hipótesis convincentes a nivel general en relación con los movimientos de

cambio social. Por otra parte, el anarquismo comparte con el liberalismo la tajante escisión entre

Estado y sociedad.

9 En esta línea se han desarrollado planteos tendientes a concebir la política como el desarrollo

distorsionado de la capacidad asociativa de los seres humanos.

10 El Estado integra un sistema ideológico, va más allá de sus funciones represivas. Este sistema

apunta a consolidar los mecanismos de sometimiento social y las relaciones de dominación a través

de las cuales se produce la apropiación de la voluntad del otro. Siguiendo a Göran Therborn,

podemos identificar distintas formas de dominación ideológica: adaptación (conformidad de los

dominados, obediencia a los dominadores) , inevitabilidad (obediencia por ignorancia de

alternativas) , deferencia (los dominadores son concebidos por los dominados como una casta

aparte), resignación (que lleva a pensar que las alternativas son inviables) el miedo, etc. Estas

formas generan resistencias que también se expresan en formas ideológicas, o sea que la lucha de

clases también se expresa en formas ideológicas. Ver: Therborn, Göran, La ideología del poder y el

poder de la ideología, México, Siglo XXI, 1989.

20 www.lahaine. org

precisamente los revolucionarios en disponibilidad, las que se estan planteando este problema

y las que perciben que no todo lo que se necesita para cambiar la sociedad surge

automaticamente de la autoactividad de las masas. Existen tareas imprescindibles para la

emancipacion que jamas podran ser resueltas por la autoactividad de las masas. Los procesos

autoorganizativos en el campo popular no daran las respuestas a todos nuestros interrogantes.

Nuestro planteo es gramsciano en un par de puntos claves: queremos que el subalterno se

convierta en dirigente, pero consideramos imprescindible que los sectores populares

construyan la hegemonia antes de "llegar al poder". Apostamos por un itinerario en el cual la

toma del poder sea consecuencia de la potencia de la clase que emerge, de la formacion de una

voluntad nacional-popular y de formas organicas de adhesion que permitan que el sentimientopasion

se convierta en comprension. Pensamos el cambio social como proceso prolongado

(con un antes y un despues desdibujado) y no como mero momento de ruptura. De este modo

se torna necesario favorecer por distintos medios la formacion de una conciencia critica de lo

real por parte del pueblo (esto es lucha hegemonica), constituir grupos de hegemonia y asumir

todos los riesgos. Siempre sera mejor que vegetar como seguros e inoperantes grupos

testimoniales. Ahora bien, .se puede "completar" esta hegemonia sin el control del aparato

estatal?

Pero, aun dejando de lado la discusion en torno al concepto de hegemonia11 y las explicaciones

sobre las articulaciones de la base y la superestructura, y de como una clase economicamente

dominante se transforma en dirigente, lo que nos parece mas grave es que no se tome en cuenta

la estrategia del sistema que consiste en dividir y fragmentar a los grupos sociales que

explota.12

El enemigo existe. Los espacios que favorecen la constitucion de vinculos sociales, que no

pasan por la puerta del capital y que construyen la "sociabilidad del hacer", se desarrollan 

indefectiblemente en el marco de un sistema general que limita sus posibilidades de

consolidacion y expansion. Las luchas "prefigurativas" , desde una perspectiva sistemica,

resultan claves para pensar en una transicion a un orden superador al del capital, pero, en el

marco de una sociedad capitalista, inhibidas las posibilidades de realizarse plenamente, su

importancia es, basicamente, politica. Proveen de legitimidad a los proyectos de las

organizaciones populares, muestran la posibilidad de los caminos alternativos, etc. En

contextos de reflujo sirven para resistir desde posiciones de masas. Pero, como las ciudadelas

libertarias, no alcanzan para la negacion de la sociedad total, aunque la justifican. La

"acumulacion", en base a hechos de territorializacion tiene limites. Algo que ha senalado el

propio Movimiento Sin Tierra (MST) de Brasil que de esto sabe largo.

No hace mucho tiempo, Julio Marenales, historico militante del Movimiento de Liberacion

Nacional (MLN)-Tupamaros del Uruguay, sostuvo en la ciudad de La Plata: "Trabajamos por

abajo pero, al mismo tiempo... .que hacemos?, .los dejamos que por arriba hagan lo que se les

antoja, o tratamos por el contrario de meternos ... Porque hay un hecho que no se puede

11 En este sentido resultan interesantes (y discutibles) los planteos del sociólogo brasileño Octavio

Ianni en torno a la cuestión de la Hegemonía. Según este autor, al transformarse las condiciones de

la soberanía de los Estados-nacionales varían las condiciones de construcción de la hegemonía. O

sea, la hegemonía ha cambiado de forma. Afirma Ianni que: "En este momento se plantea el

problema de la hegemonía. Desde que los medios impresos y electrónicos pasaron a tejer un nuevo

mapa del mundo, las posibilidades de construcción, afirmación o transformació n de la hegemonía

pasan a ser condicionadas, limitadas, administradas por un especie de intelectual orgánico no sólo

sorprendente e insólito, sino ubicuo, desterritorializado [...]" (Ianni, 1999:126).

12

Terry Eagleton decía: "Además, si el sistema sobrevive, se debe más a las divisiones sociales

entre los diversos grupos a los que explota que en razón de una coherencia ideológica general. No es

necesario que estos grupos suscriban o interioricen los valores ideológicos dominantes, siempre y

cuando hagan más o menos lo que se les pide [...]" (Eagleton, 1997).

21 www.lahaine. org

obviar, y es la fuerza del enemigo. No jugamos solos, juegan ellos y con una fuerza tremenda.

Entonces, no es lo que vos queres, es lo que vos podes. Vos no podes ignorar que el elefante

existe. Entonces tenes que ir viendo como haces para que no te pasen por arriba [...]"

(Rodriguez, E., 2002).

En la actualidad se reedita una de las tipicas patologias de los intelectuales iluminados: la falta

total de conciencia de los objetivos del enemigo que, por lo general, les ha servido a los

conservadores, liberales y reformistas de toda laya para ocupar espacios y para frustrar

cualquier intento de experiencia estatal por parte del pueblo.

El subcomandante Marcos le dijo una vez al poeta Juan Gelman: "no nos preocupa el enemigo,

nos preocupa como vamos a definir una nueva relacion entre companeros". Por supuesto que la

nueva relacion entre companeros nos parece estrategica. Pero el enemigo no deberia dejar de

preocuparnos, basicamente porque "esta" y distorsiona de mil modos la "nueva relacion entre

companeros".

En otro nivel, percibimos que muchas criticas (nosotros preferimos recurrir al termino

"interpelaciones"13) al jacobinismo- leninismo14 y a toda nocion proxima a la idea de una

"aristocracia radical" y la insistencia en que el enfasis debe estar puesto en el "como" de la

politica dejando de lado las metas y objetivos, estan llevando a la reactualizacion de los

planteos de Eduard Berstein, expresion de la version reformista del estatismo, quien hace cien

anos denostaba la conquista del poder politico y renegaba del objetivo final (o los objetivos

determinados) deificando el "movimiento". Eduard Berstein sostenia que con el desarrollo de

la democracia, la accion sindical y parlamentaria y el cooperativismo se podian resolver las

contradicciones del capitalismo y marchar hacia una "civilizacion superior", sin necesidad de

tocar demasiado la propiedad privada de los medios de produccion. Asi, para Berstein, el

movimiento era todo y los fines, nada. Rosa Luxemburgo, en 1898, ataco esta posicion

afirmando que el movimiento en tanto tal, sin ninguna relacion con el objetivo final (la

conquista del poder politico, la destruccion del Estado), no era nada. Como Berstein, muchos

companeros del campo popular no ven los antagonismos esenciales entre capitalismo y

socialismo, solo sus relaciones organicas.

Curiosamente, mientras se reactualiza este debate, la mayoria de los nuevos movimientos y

organizaciones populares no se plantean la cuestion de los medios y los fines, o del

movimiento y el objetivo: por el contrario, se caracterizan por romper, en la practica, con la

escision medios-fines o movimiento-objetivo , a los que ven como momentos de un proceso

dialectico. Por otra parte, la idea de que el fin no es nada y el desarrollo lo es todo es uno de

los pilares sobre los que reposa la sociedad del espectaculo y la representacion.15

Pero, si volvemos a una cuestion anterior y seguimos en la linea de Therborn, .no es

inapropiado, desde el punto de vista teorico y politico, ampliar el concepto de Estado hasta

hacerlo comprender todo, absolutamente todo aquello que este relacionado con la reproduccion

de un orden social?

13 Consideramos que el acto de "interpelar" al leninismo como forma sustituta de la intervención

popular (tendiente a reemplazar masas por elites, ideología por organización y consenso por fuerza)

no implica "pasarse al bando de la burguesía", por el contrario, lo vemos como una de las tantas

formas de "fidelidad" a las masas, más que a las categorías, a las herramientas tradicionales o a los

micro climas de aparato. En realidad, habría que plantearse la necesidad histórico-polí tica de superar

las posiciones de Lenin.

14 Lenin decía que el partido era un "jacobino unido a la organización del proletariado". En líneas

generales el término "jacobinismo" se ha utilizado para designar formas de centralizació n mecánica y

formas de control basadas en la preeminencia de un grupo reducido de funcionarios.

15 Ver: Debord, Guy, La sociedad del espectáculo, Buenos Aires, Biblioteca de la mirada, 1995,

escolio 14.

22 www.lahaine. org

.No pareceria que Holloway y otros, en un sentido contrario al reduccionismo economicista

(pero igualmente reduccionista) diluye las leyes del movimiento del capital en la politica y en

el Estado? .El Estado es una especie de receptaculo exclusivo del poder o es la instancia que

encarna un poder social (de clase) determinado? .Puede concebirse al Estado como una forma

monoliticamente predefinida? Aunque suene a exageracion, no podemos dejar de ver que por

lo menos una forma de asumir la teoria de la derivacion16 conduce irremediablemente al

inmovilismo, a cierta incapacidad para la praxis concreta y a una mirada antihistorica y

antidialectica.

16 La teoría de la derivación rechaza la idea de la "autonomía relativa" del Estado al verlo como

"derivación lógica" del proceso de acumulación capitalista y la lucha de clases.

23 www.lahaine. org

Capítulo 3

¿Cambiar el Estado cambiando la sociedad?

Es necesario examinar más minuciosamente al Estado. No hay que transformarlo o destruirlo

de cualquier manera. Hay que estudiarlo en su calidad de resumen, de compendio de las

necesidades sociales, de las luchas sociales pasadas o presente, de las verdades sociales".

Henri Lefebvre

"[...] 'El Estado debe desaparecer ¿quién lo dice? El Estado' (seguro que piensa en la Unión

Soviética). Brecht se coloca, artero y afligido ante el sillón en el que me siento y dice,

imitando al 'Estado', al tiempo que mira torvamente a imaginarios interlocutores: 'Ya lo sé,

debo desaparecer' [...]"

Walter Benjamin

Creemos que considerar a las esferas estatales como ambito privilegiado de la accion politica es un

supuesto restrictivo y autolimitante para todas las organizaciones que impulsan proyectos de

transformacion. Es asumir la politica como accion restringida desde el primer paso. El mismo

Marx, ante la experiencia de la Comuna de Paris en 1871 y abjurando transitoria e

inconscientemente de sus tradicionales posturas centralistas y antifederalistas, decia que la clase

obrera no podia plantearse como unico objetivo la toma de la maquinaria estatal en su organizacion

vigente y ponerla en marcha de acuerdo a sus propios fines. Marx afirmaba que la emancipacion

politica por si sola no podia lograr la emancipacion humana. Pero jamas nego la necesidad de la

primera. Para el la revolucion "en general" era un acto politico imprescindible para la realizacion

del socialismo.

Segun Marx el poder politico aparece como medio para hacer efectiva y extensa la organizacion

cooperativa de los trabajadores frente a la resistencia del capital. La politica es entendida de este

modo como el terreno que sostiene (o no) las experiencias autonomas desarrolladas por los

trabajadores. Marx partia del ejemplo suministrado por el movimiento cooperativo al que

consideraba uno de los mas grandes experimentos sociales, pero insistia en que para lograr la

emancipacion de los trabajadores la cooperacion debia alcanzar un desarrollo nacional. En el marco

de esta reflexion introducia un factor clave: "los senores de la tierra y los senores del capital se

valdran siempre de sus privilegios para defender y perpetuar sus monopolios economicos. Muy

lejos de contribuir a la emancipacion del trabajo, continuaran oponiendole todos los obstaculos

posibles".17 Marx planteo la conquista del poder politico como deber, en este contexto. Distinta es,

por lo menos en algunos aspectos, la concepcion de Engels, en quien la cuestion del poder politico

aparece relacionada con una concepcion determinista y marcadamente "etapista". Para el caso de

los paises atrasados Engels tomaba el caso de Espana en la segunda mitad del siglo XIX

consideraba que era necesario eliminar "obstaculos" para agotar las distintas etapas del desarrollo

economico y social. La Republica le parecia una oportunidad para "borrar" las remoras que

afectaban el desarrollo capitalista y por esto favorecia la intervencion politica activa de los

trabajadores.18

Segun Marx, al sustituir la clase obrera a la vieja sociedad civil no habria poder politico

propiamente dicho. Porque para Marx el poder politico era la expresion oficial de los antagonismos

en el seno de la sociedad civil, por lo tanto, al producirse esta sustitucion y al "desacralizarse" las

relaciones sociales (precondicion para la extincion de los aparatos estatales), no seria necesario

17 Marx, Carlos, "Manifiesto inaugural de la Asociación Internacional de los trabajadores". En: AA.VV.,

La primera internacional y el triunfo del marxismo leninismo, Buenos Aires, Editorial Porvenir, 1965, p.

51.

18 Engels, Federico: "Los bakunistas en acción" (Serie de artículos publicados en el periódico

Volsktaat en octubre y noviembre de 1873, con una advertencia preliminar de 1894). En: AA.VV., op.

cit., p. 217.

24 www.lahaine. org

"abolir" el Estado, ya que estaria condenado a transformarse en un objeto obsoleto. El proletariado

seria libre al abolirse a si mismo y a su oponente (la propiedad privada, el capital). Ahora bien, si

existen antagonismos, hay poder politico y si hay poder politico, existen antagonismos.

El necesario punto de partida para fundar lo que se llama una nueva radicalidad es la negacion de la

politica como practica "exclusivamente" estatal y la consideracion de la toma del poder como

"eventualidad". Pero mas alla de las resonancias acratas de estos planteos no expresamos una

cuestion de principios, sino que proponemos una reflexion sobre los cambios en las funciones del

Estado.

Podemos recurrir a un ejemplo historico: Entre los anos 30 y 40, a partir de cambios sociales, el

Estado en Argentina, en el modelo de acumulacion y al interior del propio Estado, se

"autonomizo" y comenzo a ser percibido por los sectores populares como un instrumento politico a

disputar, lo que hizo posible a mediados de la decada del 40 la irrupcion de un proyecto politico de

la burguesia nacional (el peronismo) que integraba a las masas a ese Estado y aceleraba su

politizacion. Podriamos discutir sin ponernos de acuerdo jamas el nivel de "subordinacion" de esas

masas en relacion con ese Estado, pero no la integracion en si misma. Ademas de identificar las

desventajas a largo plazo de toda integracion a un proyecto nacional burgues, no podemos dejar de

reconocer algunos de sus beneficios evidentes para los trabajadores argentinos. Beneficios que, en

esa coyuntura historica excepcional y teniendo en cuenta las contradicciones (de clase) mas

relevantes, convertian los afanes autonomistas del proletariado en distancia imprudente. En lineas

generales, este fue el itinerario clasico del "populismo". Hoy se nos presenta una situacion

totalmente distinta: un Estado con la soberania erosionada y cuyas estructuras estan mas

predispuestas a la exclusion que a la integracion de extensas masas. Las politicas genericamente

denominadas como neoliberales consolidaron relaciones de fuerzas desfavorables a los sectores

populares y la "reforma del Estado" fue uno de los medios utilizados para ese fin. Claro esta que

este proceso no respondio a un "destino natural" sino que implico el compromiso de los grupos

dominantes locales.

La cuestion no pasa por discutir "en abstracto" si el Estado es o no el lugar idoneo para la

instrumentacion de los cambios que consideramos necesarios de cara a los intereses populares. Por

el contrario, nos parece mucho mas fructifero dilucidar si las estructuras de este Estado resultan

adecuadas para producir esos cambios o si no constituyen un limite para ellos. Nos parece que no

tiene sentido discutir si el Estado puede contribuir a la formacion de capital social fomentando el

tejido asociativo y la organizacion popular. Por lo menos en teoria, desde las tribulaciones

planteadas por una posible transicion en la periferia y por el caracter de los medios necesarios para

crear las precondiciones de un regimen justo, no es descabellado pensar en un Estado (claro que no

abundan los ejemplos historicos) que funcione como "agente externo centralizado", que suministre

incentivos selectivos para apuntalar la accion colectiva. Un Estado que institucionalice las

organizaciones que representan los intereses de las clases subalternas y que cree intereses en torno

a los cuales se organice una parte significativa de la sociedad. Un Estado que se "debilite" por su

traspaso de poderes hacia abajo y no un Estado como el actual, debil por trasladar poderes hacia

arriba, hacia las instancias supranacionales. Porque, en contra de aquello que sostiene cierto

anarquismo, tan principista como desentendido del analisis de clase, el Estado no entorpece

cualquier actividad libre. Solo entorpece algunas, mientras permite y promueve otras.

En la Guerra Civil Espanola los liberales y los comunistas atentaron contra las colectividades y las

experiencias de autogestion, lo que llevo a plantear una contraposicion absoluta entre la

autoactividad del pueblo y el Estado. La militante anarquista Federica Montseny sostenia que "en

un extremo, los partidarios de la autoridad y del Estado totalitario, de la economia dirigida por el

Estado y de una organizacion social que militarice a todos los hombres y convierta al Estado en un

gran patron, en una gran celestina; en el otro extremo, la explotacion de las minas, de los campos,

de las fabricas y de los talleres por la propia clase trabajadora organizada en federaciones

sindicales" (Guerin, 1968:165-166) . Pero, esta contradiccion puede no ser tan absoluta, menos en

un contexto periferico y de transicion. Por ejemplo, no es imposible que bancos controlados por el

25 www.lahaine. org

Estado esten al servicio de la autogestion. Una de las dificultades que han debido y deben afrontar

las experiencias de control y gestion obrera de la produccion esta relacionada con el manejo de la

circulacion y la distribucion. Aqui el Estado puede jugar un rol clave, por ejemplo, si garantiza la

compra de la produccion. En otros casos, desde el Estado, se pueden generar oportunidades

politicas que favorecen el desarrollo de procesos de autonomizacion (aunque esto diste de ser

politica de Estado). Esto depende siempre de las inhibiciones relativas del Estado, de la capacidad

politica de las clases subalternas y de la relacion de fuerzas en la sociedad.

En fin, se puede proponer un Estado que no deje de plantear un horizonte utopico, tal como lo

planteaba Bertold Brech: si queremos poner en pie un Estado fuerte de caracter transitorio, es decir,

un Estado que se atrofia a medida que su funcion se atrofia, es decir, un Estado que muera de exito,

hay que dar al gobierno la forma dialectica, es decir, instituir un conflicto saludable.

Posiblemente, valga la pena retomar y rediscutir la clasica concepcion marxista sobre el periodo

transitorio que planteaba una forma peculiar de Estado, forma que implicaba la organizacion del

proletariado como Estado, como gobierno democratico de la clase obrera, un Estado que

comenzaria a extinguirse desde su gestacion y que desapareceria cuando la sociedad sin clases

fuera una realidad. Recordemos que Marx sostenia que el primer acto con el cual el Estado se

presentaba como representante de toda la sociedad, tomando la propiedad de los medios de

produccion en nombre de la misma, era el ultimo acto independiente como Estado, asi cesaba la

ingerencia del poder estatal reemplazando el dominio de los hombres por el gobierno de las cosas y

la gestion del proceso de produccion. Es mas, Marx (y tambien Engels) se negaba a llamar Estado

al Estado proletario, recurria a definiciones como: "la forma politica de la emancipacion social" o

"la forma comunal de organizacion politica". De todos modos, reconocia la necesidad de

"funciones estrategicas" inevitables en un proceso de reestructuracion radical de la sociedad. Lenin,

como veremos, hacia 1917-1918 era fiel a Marx en ese aspecto.

En torno a la cuestion del debilitamiento del Estado, Istvan Meszaros sostiene: "si la clase obrera

tiene la mision historica de producir, mediante la 'nueva forma politica' la emancipacion del trabajo,

y con ello la emancipacion de la sociedad en su conjunto de la tirania social de la division del

trabajo heredada, .como podria una tarea de tal magnitud, complicacion y escala temporal a largo

plazo ser llevada a la practica sobre la base de la reduccion de las funciones del Estado a un

minimo absoluto simplificado cuando, al mismo tiempo, es preciso lograr tambien esa 'armoniosa

coordinacion nacional e internacional' de la produccion y la distribucion que obviamente presenta

un problema de suma complejidad de la que hablaba Marx". Y agrega mas adelante: "De seguro, el

definitivo 'debilitamiento gradual' del Estado resulta inconcebible sin una progresiva reduccion y

simplificacion de sus tareas y su transferencia al cuerpo social, 'que se opera y se gobierna a si

mismo'. Sugerir, sin embargo, que este proceso de reduccion y simplificacion al nivel politico

puede ser cumplido gracias a la inmediata sustitucion del Estado en si por una 'forma politica

nueva' libre de problemas, despues de lo cual las unicas dificultades que quedan se refieren a como

emancipar economicamente a la sociedad de la division del trabajo, es tomar atajos ideales hacia el

futuro" (Meszaros, 1999:1065-1066) . Y por ultimo plantea: "[...] los varios sectores del trabajo

fragmentado y dividido internamente necesitan de la proteccion del Estado durante un periodo

prolongado despues de la revolucion, no solo contra las antiguas clases dominantes sino tambien

contra cada otro de los ubicados dentro del marco de la division social precedente ... Asi,

paradojicamente, ponen a existir y mantienen en existencia a lo largo de todo el proceso de la

reestructuracion radical un poder ejecutivo fuerte sobre ellos mismos" (ibíd., p. 1074).

Tal vez la posicion de los zapatistas respecto del ejercito, instrumento destinado a desaparecer, no

apto para la construccion de una nueva sociedad pero necesario durante todo un periodo, podria

perfectamente hacerse extensiva al Estado en su conjunto. En este sentido, consideramos necesario

un debate en torno a los mecanismos para garantizar que ese Estado "en extincion" ceda

efectivamente su lugar en beneficio de las organizaciones y las comunidades autogestionarias y de

base. O sea, en beneficio de los organos de gestion contrahegemonicos y los verdaderos

instrumentos de liberacion.

26 www.lahaine. org

En torno a este motivo poseemos una bateria de preguntas que consideramos fundamentales, en

primer lugar, porque suponemos que su dilucidacion nos sacaria del eje apocrifo: sociedad civil

buena- Estado malo y, en segundo lugar, porque el abanico de sus posibles respuestas implica

posicionamientos politicos e ideologicos que diferencian al pragmatismo revolucionario (sepa el

lector dispensarnos por lo de "pragmatismo") tanto de la abstraccion de los seductores discursos

ultrarradicales (caracterizados, en ocasiones, por sugerir a los sectores populares en lucha un

abismo infranqueable entre lo cotidiano y el socialismo) como de los insanos ejercicios de nostalgia

del populismo. Van las preguntas: .se puede pensar en lograr esos cambios "desde adentro"? .Es

este Estado susceptible de renovarse democraticamente? .Pueden sus estructuras integrar a los

hombres y mujeres de los que el capital viene prescindiendo? Si nada de esto es factible desde

iniciativas exclusivas del propio Estado (y esa es nuestra recatada opinion), .no se puede, "desde

afuera" y "desde abajo", abrir el Estado a las presiones democraticas por la redistribucion del

ingreso como medio para acrecentar el poder popular?19 .No puede concebirse al Estado como una

arena de intervencion de la sociedad sobre si misma? Por ejemplo, y como hipotesis optima: las

organizaciones populares reemplazando a las elites profesionales y asumiendo responsabilidades en

el desarrollo de las politicas publicas. .No se puede cambiar el Estado a partir de una relacion de

fuerzas favorables a las clases subalternas en el marco de la sociedad civil?20 .El poder popular

autentico acaso no puede hacer de la dominacion politica un instrumento de liberacion? .Y ese

Estado "cambiado" no podria llegar a jugar un rol importante en un sentido inverso al que jugo

favoreciendo los intereses del gran capital y el proceso de globalizacion neoliberal? En fin, un

Estado que avance en su funcion de legitimacion social (hay evidencia historica al respecto) y

retroceda en su funcion de favorecer el proceso de acumulacion a escala mundial.21 Un Estado que

por "democratico" y "popular" que sea no se conciba como la meta final. La meta debe ser la

sociedad igualitaria. La transformacion de la sociedad "desde abajo", implica llegar en algun

momento a un "arriba" que tambien hay que transformar. Y esto es solo una figura, porque en el

caso del Estado, arriba–abajo, puede resultar una topologia simplista.

Somos conscientes que lo antedicho nos conduce a una paradoja. La experiencia historica ha

demostrado que la hostilidad de las clases dominantes condiciona terriblemente a las fuerzas

revolucionarias que asumen el poder estatal. La creencia en que basta con asignarle otros fines a la

maquinaria estatal (despues de su "toma" y posesion por el "partido obrero") para transformarla en

organo de emancipacion demostro ser una peligrosa ilusion.

Vale recordar y analizar los "dos momentos" de Lenin. En marzo-abril de 1917, Lenin proponia

crear un Estado sin ejercito permanente, sin policia, sin funcionarios y que el pueblo tomara el

poder estatal en sus manos (tener presente Las Tesis de abril y El Estado y la Revolución).

Lineamientos generales que persistieron durante los meses posteriores a la toma del poder en

octubre de 1917. Por ejemplo, a comienzos de 1918, en el Tercer Congreso de los Soviets, Lenin

sostuvo la vigencia del ideario anarquista y la posibilidad de su aplicacion concreta. En el VII

Congreso del Partido, en marzo del mismo ano, impulso la socializacion dirigida por organismos

obreros y la reorganizacion de las fabricas como comunas autonomas (autogobernadas) de

productores y consumidores, amen de otras medidas en la perspectiva de lo escrito en La tesis de

Abril y en El Estado y la Revolución. Poco despues comenzara a plantear la necesidad de una

autoridad centralizada. Dejara de ser faena primordial del pueblo la de tomar el poder en sus

manos, sino que la vanguardia del proletariado debera desarrollar un Estado y manejar el poder con

19 En relación a este tema señala Guillermo O'Donnell: "Las limitaciones de atención y de

procesamiento de información determinan que, para que las instituciones del Estado se hagan cargo

de una cuestión, alguien tiene que plantearla "desde afuera", o que "desde adentro" de ellas alguien

tiene que definirla como tal [...]" (ibíd., p. 1179).

20 Gramsci consideraba prioritaria la transformació n de sociedad civil en un plano multidimensional y

entendía a la hegemonía política como un momento que debía ser necesariamente anterior al poder.

21 De hecho, los Estados nacionales en la periferia han abjurado de su función de acumulación

"local". Al no tener políticas productivas propias sus funciones se limitan a hacer atractivo el propio

territorio a los capitales internacionales, es decir, son Estados que apoyan la acumulación a escala

mundial.

27 www.lahaine. org

firmeza. Lo escrito poco antes de la revolucion de octubre, la critica al "antianarquismo" de

Plejanov y la teoria del debilitamiento gradual del Estado, caeran en saco roto, en el abismo exacto

de la "necesidad historica". Las referencias a la Comuna de Paris seran cada vez mas escasas. Se

inauguro el tiempo que conjugo la hiperpolitica de ¿Qué hacer? con la pulsion tecnocratica de los

primeros anos de la decada del veinte.

Es evidente que un Estado sitiado tendera a fortalecerse, lo que contradice el proceso de

debilitamiento. Esto plantea el problema de los tiempos. Una revolucion social es a largo plazo

(pero solo a largo plazo) una revolucion contra el Estado. Pero, esta revolucion contra el Estado

exige una revolucion mundial. La transicion, de todos modos, puede concebirse como la

convivencia de un Estado fuerte hacia fuera y debil hacia adentro.

Meszaros expone claramente esta paradoja: "Puesto que el acto (negritas del original) de la

liberacion no puede ser separado del proceso de la liberacion, y puesto que el Estado politico,

aunque este condicionado, resulta simultaneamente tambien un factor condicionante vital, la

emancipacion socialista de la sociedad del dominio opresor de la esfera politica presupone

necesariamente la transformacion radical de la politica en si. Eso significa que la propugnada

superacion del Estado solo puede ser llevada a cabo mediante la instrumentalidad fuertemente

condicionante del Estado mismo". Y plantea un interrogante fundamental: ".Como convertir al

estado heredado en una formacion genuinamente transicional a partir de la estructura

englobadora y necesariamente autoperpetuadora en la que se ha convertido en el transcurso del

desarrollo capitalista" (Meszaros, 1999: 530).

Puede resultar una grave irresponsabilidad pasar por alto las posibilidades de una mediacion

popular: "lo popular es al mismo tiempo velo de la realidad profunda de la sociedad (y, por

consiguiente, de la del Estado) y punto posible de tránsito hacia su descubrimiento [...]

(negritas nuestras). Por eso tambien lo popular es una mediacion menos digerible para el Estado

capitalista, y para la dominacion en la que esta imbricado, que la ciudadania y la nacion [...]"

(O'Donnell, 1978:1196).

Se nos ocurre, parafraseando el titulo de un trabajo de Holloway, que la pregunta, que remite a un

itinerario politico, seria .como cambiar el Estado cambiando el mundo (o la sociedad)? Asumir la

validez del interrogante dejaria en claro donde vamos a poner nuestros mejores esfuerzos

(reconociendo que la sociedad es el ambito decisivo de la reproduccion y la potencial superacion de

las relaciones de dominacion) sin renegar de la necesidad de una instancia articuladora de los

intereses populares y desarticuladora de los intereses de la clase dominante.

28 www.lahaine. org

Capítulo 4

El socialismo en un solo barrio y el radicalismo pasivo

"[…] las condiciones que rigen el gobierno en las organizaciones formadas por masas son

radicalmente distintas de las que rigen el gobierno de las asociaciones basadas en la relación

personal o de vecindad […]."

Max Weber

"Las reformas sociales arrancadas por medio de la lucha constituyen etapas en el camino

hacia la meta final en cuanto confieren al proletariado un aumento de sus fuerzas. Es sólo

bajo ese aspecto que presentan interés para el socialismo."

Antón Pannekoek

Respecto de los "seductores discursos ultrarradicales" a los que haciamos referencia, creemos que

su principal deficit insistimos: reconociendo que en el marco de una serie de propuestas de lo mas

lucidas y originales consiste en considerar el "micropoder", el "poder local", el "antipoder", el

"contrapoder" , o la situacion concreta con potencial revolucionario como un fin, perdiendo de vista

la totalidad, el horizonte de la conexion dialectica, diluyendo el proceso de emancipacion en actos

individuales, conquistas aisladas y placeres solitarios. Esto puede plantearse con toda soltura desde

una inquietud especificamente intelectual que pretenda mantenerse incontaminada de la

materialidad y de la temporalidad del corto y del mediano plazo, pero deja politicamente desarmada

a las organizaciones populares y, en ocasiones, las lleva a escenificarse a si mismas como

productos esteticos.

Uno de los efectos de la globalizacion neoliberal es la desterritorializaci on de la politica. El espacio

tradicional de la politica, el Estado-nacion, se torna intrincado y se asume que esta solo puede tener

alguna chance en espacios mas reducidos. El orden neoliberal exige que los macroespacios sean

administrados por politicas "globales", por ejemplo, las que impulsan el Fondo Monetario

Internacional, el Banco Mundial y la Organizacion Mundial de Comercio, a la vez que favorecen

una "redefinicion comunal".

En este aspecto, cierta izquierda no encuentra los caminos para superar la crisis de la politica como

instancia totalizadora y la concibe como un "puro empirismo".22 Esto se refleja, ademas, en una

insistencia sobre el elemento "practica" del nexo teoria-practica, operacion que Gramsci asociaba a

la fase economico-corporati va. De todos modos, en la Argentina, una buena parte de la izquierda

tiene una larga tradicion en cuanto a pretender la conquista de situaciones minoritarias.

Consideramos que una particularidad para hacerse politica necesita convertirse en locus de efectos

universalizadores, necesita articularse al interior de un sistema de demandas, si no corre el riesgo

de circunscribirse al nivel local, a una vida corta, a situaciones especificas y contingentes, a ser

carne de soluciones administrativas. El mismo sistema acepta (o por lo menos tolera) experiencias

de "gobierno en pequena escala" o cualquier tipo de comunidad que no reconoce otro limite que

ella misma. Lo que constituye un anatema, lo que el sistema no puede digerir es la experiencia que

intenta constituirse en una instancia o "momento" de un cambio mas amplio. El capital, como

totalidad organica, se caracteriza por su poder restaurador, si las experiencias locales, que tienden a

superar las presuposiciones materiales del sistema de capital, no transfieren sus aspiraciones a un

conjunto mas amplio se caen. Las relaciones sociales capitalistas no son precisamente las mas

adecuadas para el desarrollo espontaneo de la horizontalidad y la autonomia.

22 Paradójicamente este "empirismo" convive en el seno de la izquierda con el elitismo del formalismo

teórico y las jergas eruditas.

29 www.lahaine. org

El bloque de poder impone su propia dinamica, una dinamica micro-racional empresarial. Un

proyecto popular debe contraponer una dinamica macro-racional social que subordine a la primera

y garantice la implementacion de una democracia genuina, sin aspectos formales fetichizados.

Muchas de las propuestas presentadas en los ultimos anos como elixires magicos, eluden todo tipo

de planteo en torno a los horizontes estrategicos y solo ofrecen lineamientos generales para la

constitucion de grupos de presion. De este modo, podemos llegar a obtener miles de victorias de

detalle a las que, empero, les corresponderan derrotas a gran escala. La particularizacion nos parece

la apuesta a una forma de despolitizacion en un momento en el que necesitamos metas colectivas.

La apuesta por la constitucion de microsujetos en una coyuntura en que se requieren proyectos

transmediatos. Ademas, notamos que la particularizacion es la estrategia de algunos grupos

ultrasectarios, "antiapostolicos" y doctrinariamente intransigentes a los que no les importa ganar la

batalla de la opinion publica, y hasta parecen disfrutar horrorizandola con sus acciones y sus

declaraciones, porque en realidad no piensan ni construyen en perspectiva contrahegemonica.

La cuestion de la opinion publica en el marco de la construccion de un nuevo sistema hegemonico,

popular y democratico no nos parece un tema menor en el actual contexto. Por supuesto, no

estamos utilizando este concepto en el sentido liberal tradicional, nos remitimos a aquello que

puede ser compartido por un conjunto amplio y expresado-comunicad o a traves del lenguaje, pero

que esta expuesto tanto a la tergiversacion a traves de la exageracion de aspectos irrelevantes como

al silencio y la mentira. Relacionamos el concepto de opinion publica con la necesidad de evitar el

aislamiento de las experiencias organizativas y las acciones colectivas del campo popular. Los

sectores dominantes han sido historicamente eficaces en su estrategia de aislamiento y

fragmentacion de este campo; y hay que reconocer que muchas veces el propio campo popular les

facilito la tarea. .Si las practicas que el campo popular desarrolla parten de reivindicaciones

legitimas y de valores universalmente aceptados, por que negarnos a favorecer la interpretacion de

nuestras acciones como una oportunidad para que amplios sectores sociales presionen por

demandas propias?

Otra de las limitaciones politicas y hasta epistemologicas de los discursos a los que hacemos

referencia es que, por lo general, terminan en elaboraciones carentes de cierre que reivindican la

incertidumbre. La normatividad se diluye. Los cuestionamientos a la concepcion estatalista y

burocratica de la revolucion han llevado, en algunos casos, a la exaltacion de los procesos

incompletos, sin fines claros. Es decir, partiendo de una critica a las "desviaciones objetivistas" se

cae en algo que, en ultima instancia, es muy similar.

No hay revoluciones impulsadas por una conciencia de clase previa o por reivindicaciones con

significado social estrictamente revolucionario. Un sistema, un orden determinado de cosas, puede

caer y ser reemplazado por otro superador por las presiones de las acciones sociales especificas

(que pueden ser parciales, reivindicativas, "reformistas") a las que un contexto particular puede dar

implicancias revolucionarias. Pero para que esto sea factible, para que exista ese contexto, resulta

imprescindible la unidad de las fuerzas populares, de sus organizaciones y una voluntad de

universalizar las luchas "locales".

Esta "estrategia de la particularizacion" esta en consonancia con la actitud asumida por Perry

Anderson, quien ante la certeza de la "derrota historica" del marxismo por un lado, y la vocacion de

no ser comparsa del neoliberalismo por el otro, encuentra una salida elegante (e inoperante) en

apoyar cualquier reforma local o parcial, pero negando de antemano cualquier proyeccion basada

en la confianza, en una potencialidad con capacidad de alterar el sistema en su conjunto y que

cuestiona su misma naturaleza.

Como afirma Mabel Thwaites Rey: "aun si se intentan construir, de manera consciente, los ideales

anticapitalistas en las practicas cotidianas, existen problemas muy basicos que condicionan desde el

origen la posibilidad misma de materializarlos. Hay muchas experiencias concretas alimentadas por

los ideales libertarios de autonomia, horizontalidad y democracia directa. Es plausible y alentador

30 www.lahaine. org

que haya grupos que decidan asumir en sus acciones presentes tales principios e ideales. Pero la

cuestion subsistente sigue siendo su extension, replicabilidad y, por ende, viabilidad, como opcion

politica y no como eleccion individual o colectiva en pequena escala o aislada" (2004:18).

El "socialismo en un solo barrio" termina naufragando al apoyarse en una concepcion atomizada e

ingenua del poder. Concibe su propia construccion mientras se desarrolla en forma aislada y

autocontenida, ignorante de los contextos mas generales (la hegemonia burguesa nacional o el

orden mundial capitalista, por ejemplo) y de las otras construcciones populares. Separa las

experiencias de base, creativas, potencialmente desalienantes, de sus condiciones objetivas,

generalizando una parcialidad y extrapolando lo cotidiano a la totalidad social. Este socialismo de

laboratorio, experimento y vitrina, alimenta la autocomplacencia y cierto narcisismo abonado por

los observadores externos. Nutre un conjunto de idealizaciones.

Al respecto, resulta esclarecedor el contrapunto entre Francisco Ferrara, autor del libro (interesante

y valioso, por cierto) Más allá del corte de rutas. La lucha por una nueva subjetividad y Mariano

Pacheco, militante del MTD Anibal Veron en Frente Popular Dario Santillan, abocado

recientemente a la tarea de escribir la historia de la propia organizacion. Ferrara, analizando la

experiencia desarrollada en un barrio del Gran Buenos Aires por un sector de la corriente autonoma

del movimiento piquetero afirma que: "en el espacio donde transcurre su vida se hallan todos los

aspectos de su interes. Su trabajo esta alli, su familia, sus companeros, su asamblea, sus asambleas,

sus ruedas de mate, sus talleres de reflexion, su comedor colectivo, todo se integra a lo largo del dia

proporcionando ocasiones para multiples entrecruzamientos y despliegues. Podria decirse que este

piquetero no esta meramente alli, sino que se halla habitando su espacio cotidiano" (Ferrara,

2003:119-120) .

Pacheco, en torno a esta realidad, o a otra que puede ser identica, propone una mirada distinta:

"Excluidos de un trabajo, del colegio, de la Universidad, de los espacios geograficos centrales

(donde, por ejemplo, se desarrollan las principales actividades sociales, politicas y culturales), los

piqueteros se ven 'obligados' a desarrollar sus actividades en un determinado medio (periferico)

territorial: el barrio; o mas precisamente, la pequena parcela de barrio en donde el Movimiento ha

desplegado sus centros de reunion, de trabajo... Asi, cada vez mas, el piquetero se repliega social y

territorialmente, encerrandose en una especie de gheto. Solo va a la metropoli a manifestarse,

transitando por ciertos lugares siempre como un negado, un excluido, como alguien que no deberia

estar alli. Cuando viaja en subte, lo hace en una 'formacion especial' (denominacion dada por la

empresa Metropolitano a los coches que transportan desocupados manifestantes) , evitando de este

modo que comparta un espacio comun con el resto de los pasajeros, con los 'ciudadanos' . Cuando

entra a un bar, lo hace unicamente para ir al bano (y siempre en caso de toparse con un comerciante

o un mozo solidario, que no se espante del 'aluvion zoologico'). Cuando pasa por un cine o un

teatro, observa desde afuera. En fin, ni siquiera cobra su plan en un banco como el resto de las

personas que reciben subsidios del Estado. Desde el verano de 2002, los planes Jefas y Jefes de

Hogar se pagan en la canchas de futbol de cada distrito [...]" (Pacheco, 2005).

Esta lectura puede parecer aguafiestas. Al provenir de un protagonista directo, perturba. En

realidad, es profunda y es certera porque atiende a los condicionamientos y no hace de la

necesidad, virtud. Se aleja de las contradicciones, la casuistica y el coyunturalismo tipico de

algunos militantes autonomistas. Sin dejar de destacar la importancia innegable de la construccion

de subjetividades y territorialidades alternativas a las del capital y de formas basadas en la

solidaridad frente a un capitalismo que, como decia Maximo Gorki, induce al individualismo

zoologico, recuerda que por si solas no alteran las condiciones de opresion ni la caricaturizacion de

la ciudadania (reforzando el caracter abstracto de la ciudadania impuesto por el sistema).

Asimismo, el "socialismo en un solo barrio", puede verse como una forma de falsa conciencia. Una

forma que sirve para que las clases subalternas no logren discernir su exacta condicion y para que

acepten pasivamente la dominacion, su exclusion de la vida publica y su incompletud. Se favorece

de esta manera un proceso de autoinhibicion de las capacidades populares que solo pueden

desarrollarse con la actividad publica.

31 www.lahaine. org

Otra vertiente que abona la estrategia de la particularizacion se basa en el temor a que una lucha,

una construccion con potencialidad transformadora, sea absorbida, integrada por la logica de

reproduccion del capital. Estos riesgos, efectivamente, existen siempre y hay que asumirlos (y

generar los mecanismos para anularlos o atemperarlos) porque la alternativa suele ser la paralisis y

el aislamiento social y politico. No podemos contrarrestar las dimensiones del capital huyendo de

ellas, ocultandonos, asumiendo la estrategia del anacoreta para evitar los conflictos. No se puede

jugar a las escondidas con el capital.

Resuenan cada vez mas los planteos que conciben un espacio-tiempo separado, de "laboratorio",

para las organizaciones populares, escindido e independizado del resto de la sociedad. Planteos

que se corresponden a unas concepciones estrechas de la autonomia, cercana a las comunas

medievales que Piotr Kropotkin supo idealizar, y de la democracia aldeana directa. Aqui cabe tener

en cuenta las condiciones de la democracia "pura" que planteaba Max Weber: 1) un territorio y un

numero de participantes limitados; 2) escasa diferenciacion social y economica entre los

participantes; 3) niveles homogeneos de informacion, "suficiente instruccion y practica" de los

participantes "en la determinacion objetiva de los medios y fines apropiados"; 4) tareas de gestion y

administracion sencillas y fijas (Weber, 1984, segunda parte, cap. VIII). En estas concepciones,

precisamente, se sostiene una critica ingenua al Estado que propone una especie de retorno a lo que

algunos sociologos y antropologos funcionalistas denominaban "sociedades inferiores" o "sociedad

simples", caracterizadas por sus instituciones multifuncionales (sin la especializacion tipica de las

sociedades "modernas") y por lo rudimentario de su gobierno o por la ausencia lisa y llana del

mismo.

Las utopias –reaccionarias– del retorno a las sociedades simples, y a otras formas perimidas, pasan

por el alto el caracter complejo de nuestras sociedades. La idea de democracia de Juan Jacobo

Rousseau, o el conjunto de inspiraciones habilitadas por la Comuna de Paris de 1871, se basaron en

un modelo comunal de democracia, en la nocion de que las masas, en ambitos acotados, resuelven

el problema del poder (y ellas mismas son practicamente las unicas fuentes del poder). Este tipo

ideal de democracia basada en relaciones de cercania, en la homogeneidad del colectivo y en el

conocimiento mutuo (ideal de gobierno de unidades minimas y homogeneas) hoy tiende a resurgir.

En America Latina la construccion de espacios miticos en mapas simbolicos se baso muchas veces

en experiencias concretas, como Palmares, en Recife (Brasil), simbolo de la libertad de los

oprimidos, espacio de utopias. Estos espacios fueron reconocidos como antecedentes de la guerrilla

latinoamericana de los 60 y los 70, por sus afinidades con la idea de "zona liberada", espacio en el

que las organizaciones revolucionarias construian la nueva sociedad. La diferencia, de todos

modos, radica en el caracter de fuerza propagandistica permanente, generalmente asignado a la

zona liberada, cuyo objetivo principal era avanzar en la liberacion de otras zonas, destacandose el

afan universalizador de estas organizaciones.

En fin, se trata de implementar un nuevo concepto de la politica diferente, directo y practico, de

articular la liberacion politica con la social, regresando la politica al ambito social (una politica de

la "inmanencia"), aunque no subordinandola al mismo. Hay que partir de las experiencias y las

condiciones de vida concretas, vivir en el presente los valores de la sociedad proyectada,

apuntalando las practicas a las que se les insinue el mundo nuevo en las entranas, aunque

trascendiendo las barreras particularistas. Cualquier cambio de magnitud requiere de un sujeto

social fuerte, experimentado, con amplios recursos de movilizacion, con apoyos variopintos,

incluso con mediaciones, aunque se corra el riesgo de las mediaciones marginales. Hay que estar a

la altura de las ilusiones que inspiran las practicas populares y no marchar al futuro con los ojos

vendados.

Muchos de los planteos mas originales difundidos en los ultimos tiempos, profundamente radicales

en sus formulaciones y en los horizontes propuestos, logran que cualquier militante honesto del

campo popular se sienta equivocado, profundizando asi el sentimiento de impotencia y de orfandad

en la que viene desarrollando su busqueda. Estamos de acuerdo en que hay que cambiar las formas

32 www.lahaine. org

de cambiar, pero las formas alternativas cuando se formulan con claridad, cosa que sucede poco a

veces son desconcertantes. Por ejemplo, el movimiento estudiantil y los docentes han luchado y

luchan en defensa de la universidad publica, comprometida con el pueblo y sus luchas, etc. Esta

nos parece una lucha irrenunciable. Debemos reconocer que nunca se nos ocurrio cuestionar, en

aras de una supuesta radicalidad, la existencia misma de la Universidad. La "autoformacion

comunitaria" (no estatal) no nos parece una buena alternativa. Los trabajadores desocupados por su

parte, han reivindicado el derecho al trabajo, a la salud y a la educacion, etc. y han presionado

sobre el Estado para obtener planes de empleo. No todos se han planteado el problema de la

alienacion, o de la futura explotacion de la que serian victimas en caso de acceder al trabajo

"genuino", solo algunos sectores han cuestionado los limites de la division estructural y jerarquica

del trabajo y la dependencia del capital; tampoco han elaborado una vision del Estado que los haya

llevado a desecharlo como instancia susceptible de interceder en su favor, o de alterarlo en sus

roles.

El cambio social exige un proceso de transformaciones, extenso, complejo, contradictorio. De

seguro abrigara un sinnumero de formas contingentes que pueden sobrevenir corrupcion o

insurreccion. Trostsky decia que: "Las tareas del nuevo regimen son tan complejas que no se

podran resolver mas que por la competencia entre diferentes metodos de construccion economica y

politica, mas que por largas 'discusiones' , mas que por la lucha sistematica, lucha no solo del

mundo socialista con el capitalista sino tambien lucha de diversas corrientes y tendencias al interior

del socialismo [...]" (Trotsky, 1975:170).

La obra de Meszaros es, en los ultimos tiempos, una referencia obligada para nosotros. Sus textos

nos parecen de una fecundidad poco comun, pero no estamos de acuerdo con el cuando afirma que:

"[...] lo inmediato puede ser propiamente perseguido solo si es concebido como lo inmediato

estratégico (italicas del original), definido por su inseparabilidad de lo estratégico a largo plazo

(italicas del original) y orientado por la primacia total de esto ultimo. En otras palabras, esos

progresos parciales pueden ser adoptados solamente como objetivos inmediatos viables que no

pueden ser revertidos, y por lo tanto son capaces de adquirir un caracter verdaderamente

acumulativo. Aquellos que podrian objetar que eso es 'maximalismo' deberian abrir los ojos ante el

hecho de que el peor tipo de maximalismo es en realidad la vana persecucion de las 'demandas

minimas' irrealizables –solamente compatibles temporal y tacticamente dados los limites

estructurales del capital". 23

No nos parece muy productiva la polaridad entre lo estrategico (inmediato y a largo plazo) y la

"demanda minima", invariablemente asimilable por el capital. Si bien las practicas que son

inmediatamente estrategicas (y por lo tanto son estrategicas a largo plazo) son cualitativamente

diferentes por sus perspectivas, la "demanda minima", aunque compatible circunstancialmente con

la logica del capital, puede contribuir a un proceso de autoconciencia y, a partir del desarrollo de

una experiencia concreta (nocion fundamental) , a romper con esa logica. En relacion a esta

cuestion decia Pannekoek: "A primera vista puede parecer que se trata simplemente de poner fin a

las aberraciones, de hacer soportable el capitalismo y a la vez perpetuarlo cosa de la que los

reformistas burgueses estan convencidos pero no obstante, la lucha no tarda en demostrar que esas

'aberraciones' forman la esencia del capitalismo y que para combatirlas hay que luchar contra el

sistema en su conjunto" (Bricianer, 1975:70).

Igualmente, nos parece falso el dilema entre la democracia consejista y la democracia

parlamentaria que hoy tiende a reeditarse bajo diversas formas. Lo cierto es que ni una ni la otra,

desde el punto de vista institucional, solucionan los problemas de la relacion entre el Estado y la

sociedad. Asimismo, es falsa la contradiccion entre el gradualismo y el "gran salto". El socialismo

es impensable fuera del marco de una dialectica que involucra continuidades y rupturas, que

combina los cambios graduales con los saltos, con infinidad de quiebres y no con uno solo y

espectacular. De hecho, de haber un solo quiebre posible, habria una sola tarea. En este sentido

23 Ver: Mészáros, Istvan, "Prólogo". En: Rauber, Isabel, Movimientos sociales y representació n política,

Buenos Aires, CTA, 2003, p. 9.

33 www.lahaine. org

cabe reivindicar toda lucha por extender los espacios publicos, todo proceso que impulse la

desmercantilizacion , la participacion y el control desde abajo. El socialismo, como consecuencia

última de la lucha de clases nos exige distinguir entre el objetivo final y los objetivos inmediatos.

Puede que el objetivo inmediato principal consista en incrementar el poder social de las clases

subalternas (poder popular). Ahora bien, el objetivo final difiere del simple agregado de reformas

(y aqui cabe releer la cita de Pannekoek que introduce este capitulo). En esta linea cabe pensar en

la necesaria complementariedad de las funciones de las organizaciones del campo popular: el

fortalecimiento de la situacion de los sectores populares en el seno de la sociedad burguesa y del

sistema capitalista, la creacion de poder propio y las formas posibles para abolir el capitalismo.

La posicion que se deriva de esta contraposicion lleva a plantear la posibilidad de que se alcancen

posiciones que no se pueden revertir y que se acumulan. Esto nos parece un grave error. Podemos y

debemos aspirar a garantizar el mayor grado de solidez de las organizaciones populares, pero no

podemos pensar en esos terminos. Esta posicion lleva a la negacion de toda practica definida de

antemano como alejada de objetivos inmediatos estrategicos (irreversibles y acumulativos) :

idealiza al instituir la nocion de irreversibilidad y plantea una posibilidad acumulativa en terminos

antihistoricos; favorece el sectarismo; deja de lado los tiempos de las distintas experiencias,

etcetera.

Si bien no todas las practicas populares se encaminan estrategicamente desde el vamos hacia una

ruptura con la logica del capital, su propio desarrollo y algunas intervenciones pueden conducirlas

hacia ese horizonte. El rol del sindicalismo durante muchos anos fue el eje central de este debate.

Ante la evidencia de que los sindicatos no eran las herramientas mas adecuadas para abolir el

capitalismo, por compartir con este un mismo plano, algunos militantes minimizaron el papel de los

sindicatos. En la actualidad, deberiamos tener en cuenta otros espacios centrados en logicas

reivindicativas, ademas de los sindicatos, a los que tambien se les niega capacidad de

transformacion revolucionaria y cuyas contribuciones al desarrollo de la solidaridad, la

organizacion y la conciencia de las clases subalternas no se reconoce. Curiosamente, muchos de los

que nos plantean una praxis siempre al limite terminan considerando el tradicional gesto infantil de

negarse a tomar la sopa como un acto de rebelion ("instituyente" ).

.Somos complices en la reproduccion del poder? .Con que fundamentos medianamente sensatos se

nos puede acusar de compartir paradigmas hegemonicos y de aceptar los "limites impuestos"? A

veces, nos parece que algunos juegan el rol del visionario y del reformador social adelantado a su

tiempo y nos miran desde las alturas con cierta pena por nuestra vulgar materialidad. Nosotros

seguimos pensando que la realidad se cambia desde "dentro de ella misma" en un proceso de

acumulacion24 largo y no desde un lugar ideal, que el cambio deviene del interior mismo de las

relaciones fetichizadas. La revolucion nunca es una condicion ideal, sino imperfecta y

contradictoria. Como la felicidad, se construye siempre con materiales deficientes. Por otra parte,

como afirmaba Raymond Williams inspirandose en Gramsci, la creacion de una hegemonia

alternativa requiere de la conexion practica de diversas formas de lucha, "incluso de las formas que

no resultan facilmente reconocibles y que no son fundamentalmente 'politicas' o 'economicas'

[...]" (Williams, 1980:132).

En entrevistas y notas realizadas a algunos militantes de la corriente autonoma del movimiento

piquetero se puede percibir el rostro de la perversion: desde un ensayo significativo, pero que no

deja de ser la encarnacion del desamparo, desde los horizontes exagerados de una parcialidad

modesta (por ejemplo, una panaderia autogestionada) se lapidan en forma despiadada e insolente

todas las experiencias revolucionarias, la Revolucion Francesa, Rusa, China, Cubana, etc. El

autonomismo extremo, en pos de la preservacion de una supuesta pureza, se desentiende de las

24

Cuando hablamos de acumulación, no lo hacemos en términos cuantitativos (sumar militantes o

recursos), sino que nos referimos a la acumulación de saberes, de las mejores tradiciones, de

experiencias de lucha. Esta acumulación implica socializar ese bagaje, garantizar las continuidades de

una tradición que el poder siempre corta, abisma, niega.

34 www.lahaine. org

luchas libradas por organizaciones de la izquierda tradicional o de otros espacios del campo

popular, cuando no las repudia directamente25; suele ser mas intransigente con otras experiencias

del campo popular que con el verdadero enemigo (que se le desdibuja).

Ademas, nos sigue preocupando el problema de la comunicabilidad, la extension y la permanencia

de las luchas y, si bien reconocemos como positiva la nueva "intensidad" alcanzada por estas,

creemos que la primera trilogia sigue siendo clave.

Por otro lado, consideramos inviable para el campo popular una propuesta basada en la "subversion

permanente". Entre el cuestionamiento a la legitimidad de los limites y la sumision a los mismos

existen regiones que ofrecen posibilidades criticas como la reversion o la perversion, que por

supuesto abren el camino de la subversion. Podemos reconocer infinidad de practicas que sin

"llegar al limite" cuestionan al capitalismo y permiten que los sujetos se liberen del fetichismo y la

cosificacion. Podemos tomar un ejemplo historico. A pesar de lo que muchos marxistas sostienen,

las concesiones hechas al trabajo y arrancadas al capital en el contexto del Estado Benefactor, si

bien no alteraron sustancialmente las relaciones de fuerza, tampoco favorecieron automaticamente

las tendencias reformistas. Las instituciones benefactoras, por un lado, pueden concebirse como

parte de un dispositivo de cooptacion que produce efectos fetichizadores, pero, por el otro, como

resultado de una larga lucha de las clases subalternas a nivel mundial (que incluye la experiencia de

los Estados socialistas) . Si bien ese tipo de "conquista" puede terminar legitimando al capital, la

experiencia historica demuestra que tambien puede ser un escalon para nuevas demandas y para la

ampliacion del campo de exigencia.

Los que si tuvieron en claro los alcances de estas concesiones fueron los ideologos del sistema

capitalista que, a comienzos de los 70, comenzaron a plantear el problema de la gobernabilidad

como resultado del incremento de las demandas economicas y la ampliacion de la democracia por

parte de las clases subalternas.

Resulta necesario diferenciar y jerarquizar las distintas acciones del campo popular y tener en

cuenta que aquellas que le preocupan al sistema son las "contrarreivindicaci ones organizadas de la

legitimidad". Es decir, cuando una organizacion no gubernamental reivindica su derecho a

gobernar o cuando desorganiza la legitimidad vigente, que es diferente a la perdida de legitimidad.

Estamos convencidos que estas contrarreivindicaci ones aportan mas a un proceso de liberacion

social que, por ejemplo, las "mutaciones corporales" o los "exodos antropologicos".

Imitando al subcomandante Marcos, muchos companeros y companeras se autodefinen como

"rebeldes" y le rehuyen a la categoria de "revolucionario". La rebeldia es reconocida como

horizonte y la revolucion incluso ha llegado a ser desestimada o concebida como momento

subordinado de la revuelta. La rebelion "etica" contra el capitalismo adquiere prioridad y se

concibe siempre contrapuesta a toda intencion estrategica. Tambien la pobreza fue asumida como

horizonte por Marcos. Al momento de conformarse las Juntas del Buen Gobierno dijo que los

zapatistas habian optado por ser pobres. Pero, resulta que el sufrimiento no "acumula" y tampoco

integra. Esta concepcion lirica de la pobreza puede hallarse en un sector del activismo del

movimiento piquetero, proveniente de los sectores medios, que tiende a considerar que la

preocupacion por la belleza implica una caida en la frivolidad. No es igual el caso del MST de

Brasil, que propone superar la pobreza y su inherente fealdad e impulsa acciones de

"embellecimiento" . Fieles a Dostoievsky, creen que "la belleza salvara al mundo".

"La oposicion a la opresion es consustancial a la existencia de sistemas jerarquicos" (Arrigui,

Hopkins y Wallerstein, 1999:29), pero esta oposicion, si bien es clave, no es suficiente para alterar

estos sistemas. .Cuales son los limites de la rebeldia?: el corto plazo, sus efectos instantaneos, la

discontinuidad. "En realidad, ello ha constituido una gran fuente de poder para los estratos

dominantes del mundo a lo largo de la historia: la no continuidad de la rebelion" (ibíd.:29).

25 Esta visión de la realidad, un tanto distorsionada, llevó a catalogar a la CTA de "traidora" a la clase

obrera.

35 www.lahaine. org

Una verdadera revolucion esta obligada a reinventarse constantemente. Pero la rebeldia no se

reinventa. La rebeldia es la afirmacion del yo, de la propia voluntad, una respuesta al poder, a la

explotacion, a la desigualdad, no es una "construccion" . O sea: la rebelion es inherente a las

sociedades opresivas pero no es suficiente para cambiarlas. Si bien es un punto de partida

imprescindible, no puede considerarse como "experimentacion renovada" o como forma de

articular y canalizar las luchas. Bernd Oelgart sostenia que "un sentimiento de rebelion no es un

arma suficiente para hacer la revolucion (cosa ya sabida desde Lenin) ni tampoco una garantia

suficiente contra el peligro de la recuperacion ideologica (cosas que hemos aprendido

recientemente) [...]" (Olegart, 1971:195).

Los hombres y mujeres han desarrollado infinidad de formas de resistencia al poder, de lucha por la

dignidad, y han elucubrado los mundos deseados a lo largo de la historia. Han proyectado "mitos"

y sistemas verdaderos, justos y agradables hacia el futuro: el reino de Dios sobre la tierra, Cucana,

Pomona, Venusverg, El Paraiso de los Pobres, las Montanas de Azucar, Icaria, etc... Pero el

sufrimiento que se rebela (que sin duda es lo mas sublime de la tierra), la resistencia, la lucha por la

dignidad, por la verdad y la belleza, aunque hayan sido la condicion de posibilidad del cambio, por

si mismas no han servido para cambiar al mundo. Hace falta un "plus" y ese plus es lo que debemos

discutir. El hecho de que este "plus" se haya expresado historicamente en itinerarios fallidos,

experiencias reprobables y hasta perversas, no debe llevarnos a negar su necesidad.

Reconocemos la importancia de los "libretos ocultos" y de las "protopoliticas" pero notamos una

tendencia a exagerar sus capacidades. Las protopoliticas son momentos, solo momentos, en el

proceso de formacion de los movimientos colectivos y las ideologias liberadoras. Un movimiento

popular puede fenecer a poco de dar sus primeros pasos si no logra conformar una o varias

organizaciones, una ideologia liberadora y obtener algun grado de visibilidad publica. Queremos

que las nuevas organizaciones populares escapen al destino de los luddistas que algunos

intelectuales ya les asignaron y al que otros las condenan con su influencia perniciosa.

La teoria de la "rebeldia permanente", al igual que algunas expresiones de la tradicion jacobinoleninista,

deja de lado las problematicas referidas al comportamiento "no rebelde" del sujeto de la

rebelion. Con impulsos romanticos, funda la politica en el deber ser, exclusivamente. Lo que

conduce a la negacion de cualquier transaccion con la realidad (en ultima instancia, lleva a negar la

realidad).

El subcomandante Marcos ha sostenido que la revolucion siempre viene de arriba, pero Marcos,

que tanto alumbro y alumbra, en este punto en particular se confunde y confundio a muchos

companeros, lo que viene desde arriba es una revolucion pasiva, una revolucion autentica viene

desde abajo.

Por ultimo, cabe recordar que la gran empresa asumida por los surrealistas, segun Walter

Benjamin26, fue ganar para la revolucion a las fuerzas de la ebriedad. Seguramente nunca se les

hubiera ocurrido, en su genial locura, ganar para la ebriedad a las fuerzas de la revolucion, que es

precisamente lo que algunos estan proponiendo.

26 Benjamín, Walter, Imaginación y Sociedad. Iluminaciones I, Buenos Aires, Taurus, 1999, p. 58.

36 www.lahaine. org

Capítulo 5

La alternativa estatal-nacional

"La liberación nacional y la revolución social [...] son, en una medida cada vez mayor, el

resultado de una elaboración local y nacional, influida en mayor o en menor medida por

factores externos [...] pero determinada esencialmente y constituida por la realidad histórica

de cada pueblo y lleva al triunfo a través de la superación o de la correcta solución de las

contradicciones internas entre las diversas categorías que caracterizan a la realidad."

Amílcar Cabral

"Y lo nacional ¿qué es? Antepuesto a clasista ¿qué es? Es el lenguaje de Rucci, de Taccone,

de los fascios, de los yanquis [...]."

Agustín Tosco

Asi como se ha destacado el papel de los Estados nacionales en la globalizacion neoliberal

insistimos en la posibilidad de un papel de los mismos en sentido contrario (del neoliberalismo) .

Muchos creen que la lucha contra un enemigo global solo puede ser global. Segun Michael Hardt:

"la alternativa al imperio del capital global y sus instituciones solo se encontrara en un nivel

igualmente global, a traves de un movimiento democratico global".27 Nosotros pensamos que lo

nacional juega un papel fundamental en la lucha contra las tendencias de la globalizacion neoliberal

y que la clave antiimperialista posee renovados alcances. Porque existe un ordenamiento

jerarquico, y por ende, desigual a nivel internacional en el que se inscriben los Estados nacionales.

Porque detras de cada corporacion transnacional hay un emplazamiento nacional con estrechos

vinculos estatales. Porque el capitalismo y la matriz temporo-espacial que le es inherente se

caracterizan por una tension entre la universalizacion- homogeneizacion y la particularizacionfr agmentacion.

De hecho, la nacion puede verse como "saldo" de esta tension. Segun Leopoldo

Marmora: "Esta contradiccion entre el caracter universal de la temporalidad capitalista, por un lado,

y la necesaria existencia del capital en forma de muchos capitales individuales, en relacion de

reciproca competencia y por lo tanto refractarios y hostiles entre si, por el otro lado, condiciona la

necesidad del estado nacional-burgues" (Marmora, 1986:107).

Por su parte Istvan Meszaros afirma que: "los antagonismos estructurales entre el capital

transnacional en expansion y los estados nacionales son inseparables de las profunda contradiccion

entre (1) el monopolio y la competencia, (2) la creciente socializacion de la produccion y la

apropiacion discriminatoria de sus productos y (3) la creciente division internacional del trabajo y

la tendencia de las potencias nacionales mas fuertes a la dominacion hegemonica del sistema global

[...]" (Meszaros, 1999:185).

Creemos, ademas, que lo local podria tener perfectamente, y hasta diriamos que en cierta instancia

necesariamente, la dimension del Estado-nacion. Claro que esta afirmacion no debe confundirse

con la negacion de una totalidad mas amplia y condicionante. Es indiscutible el caracter incompleto

(y hasta inviable) del socialismo en marcos nacionales. Pero, ante la imposibilidad de procesos

simultaneos, lo nacional es punto de partida necesario.

Por otra parte, nos parece incorrecto considerar como contradictorias las formas nacionales (o de

"soberania") y no nacionales (o de globalizacion alternativa) para responder a las fuerzas

dominantes de la globalizacion. Sobre todo, porque los cuestionamientos al orden jerarquico y

asimetrico de la globalizacion, realizado por los que asumen la defensa de las formas nacionales, no

se oponen a los planteos de globalizacion "democratica e igualitaria" o "humanista y solidaria". La

forma nacional reconoce que uno de los rasgos salientes de la globalizacion neoliberal ha sido la

acentuacion de las diferencias entre los paises ricos y pobres y la acentuacion de las diferencias en

27 Hardt, Michael: "Soberanía nacional y militancias en red". En: Diario Clarín, Buenos Aires, sábado 22

de marzo de 2002, Suplemento Cultura y Nación, p. 3.

37 www.lahaine. org

el marco de los propios paises perifericos, a partir de este diagnostico ha fundamentado estrategias

que le asignan un rol preponderante al Estado-nacional.

Creemos que no tiene demasiado sentido oponer, aunque si se pueden comparar, las distintas

formas de lucha contra la forma de globalizacion impulsada por el capital financiero y los

organismos transnacionales.

Lo cierto es que parece improbable que el capital global (y las fuerzas populares) pueda prescindir

del Estado-nacional. Las empresas capitalistas se vinculan con el sistema mundial a traves de la

mediacion del Estado-nacion. El Estado le asegura al capital global la transferencia del excedente,

determina quien gana y quien pierde y modifica los marcos institucionales. La dominacion sigue

organizandose sobre la base de los Estados nacionales y por eso siguen siendo un espacio de

disputa de proyectos, de significados. En este contexto, cabe reactualizar el debate sobre la

capacidad emancipadora de significantes como "nacion" y "patria" (es decir, sobre la "cuestion

nacional") y no propiciar su negacion abstracta. Vale tener pr