De: Gustavo Pérez Hinojosa <gperezhinojosa@gmail.com>
Asunto: [foro_centenario] "¿Qué (no) hacer?" Miguel Mazzeo (texto completo)
Para: foro_centenario@yahoogroups.com, "genera cion" <generacion_resurgimiento@yahoogrupos.com.mx>, "UNIVERSIDAD SOCIALISTA JOSE CARLOS MARIATEGUI" <uspjcm@gmail.com>
Fecha: domingo, 28 septiembre, 2008 11:17
Apuntes para una crítica de los regímenes emancipatorios
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"No hay otros mundos pero están en éste"
Paul Elouard
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Prólogo
"Sin Teoría Revolucionaria no hay revolución"
V. I. Lenin
"Teorizar lo hecho"
Ernesto Che Guevara
Este nuevo libro de Miguel Mazzeo (escritor que a pesar de su juventud ya podríamos catalogar
de prolífico) viene a sumarse a los serios (aunque no numerosos) intentos de aportar a la
revitalizació n de la literatura política de izquierda en la Argentina. En este campo, la mayor
parte de los trabajos se ubican en la variable «histórica», intentando la reconstrucció n de
hechos, la revaloración de protagonistas, el análisis de procesos; en este sentido se han
logrado aportes importantes, entre los cuales se cuentan algunos del propio Mazzeo. Otro
camino muy transitado dentro de la «literatura política» muestra numerosos trabajos de origen y
estructura periodísticas en formato libro, biografías "no autorizadas" , etc., donde conviven
desde investigaciones serias hasta simples actos de oportunismo (comercial o político).
La vertiente que me interesa señalar
-y que se corresponde con este libro- es la que ha volcado esfuerzos en indagar sobre problemas teóricos y, en especial, acerca de conceptos
que guiaron y guían el accionar de los militantes populares; aun de los que creían y creen que
la frase del Che que está al comienzo de la página, acerca de teorizar desde la práctica,
significa obviar toda indagación teórica, en oposición a la anterior. Creemos que es un error
contraponerlas, ya que a nuestro entender se articulan perfectamente: toda teoría está basada
en la práctica. "La materia piensa", asegura Lenin con razón.
En la mencionada corriente indagatoria de conceptos se inscribe el presente texto de Miguel. Y
-
a diferencia de muchos intentos semejantes- lo hace calando el bisturí sin falsos pudores ni alevoso oportunismo, ubicado en la posición del militante popular comprometido con la
transformació n revolucionaria de la sociedad. Las cuestiones fundamentales tratadas en el
texto son las que permanentemente nos han acuciado y acucian a los militantes de izquierda: el
Estado, el poder, la organización política; con el agregado de un tema al que no siempre (al
menos en la Argentina) hemos atendido: la Nación. El tratamiento está solventado no sólo por
una indudable erudición, sino, fundamentalmente, basado en una práctica en el seno de
sectores sociales populares. Las preguntas enunciadas, las respuestas esbozadas, las
propuestas explicitas o implícitas, son las que, en el movimiento popular, se efectúan los
militantes que además de las tareas buscan sus fundamentos, sus objetivos, sus porqués y
paraqués. Esto es así, a pesar que Miguel enuncia con modestia que "se trata simplemente de
reflexión militante que pretende: por un lado ordenar y generalizar ideas surgidas al calor de las
luchas populares recientes". Creo que el resultado va mucho más allá y será una fuente de
consulta y debate indispensable.
Ahora bien, estamos convencidos que
prologar un libro no significa necesariamente prolongarlo.
Es decir, ni explicarlo (no lo necesitan ni el autor ni el lector) ni emitir opiniones acerca de los mismos temas, polemizando o aplaudiendo las afirmaciones o negaciones que
emergen del texto. Pero sí creemos pertinente opinar acerca de qué significado tiene para el
activismo la aparición de ciertos textos y de éste en particular. (Cierto: para el activismo que
piensa que el marxismo no es un dogma, ni las fuentes son textos sagrados en los que
- apenas
- hay que tener capacidad o suerte en ubicar el versículo correcto para encontrar la respuesta acertada; en nuestro caso, somos ateos de todo dios). Por lo tanto, desde este punto
tomamos distancia del cuerpo principal del libro y nos limitaremos a señalar algunos aspectos
de la relación teoría-militancia. Muy breves reflexiones, que solicitamos sean tomadas sólo
como tales, acerca de dos temas considerados esenciales y que tuvieron y tienen que ver con
la actividad práctica.
Algunos de los que provenimos de antiguas militancias solemos afirmar que la derrota de los
setenta no fue estrictamente por desconocimiento teórico o por mala aplicación de verdades
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reveladas. En toda pelea hay, al menos, dos contrincantes. La militancia popular milita para el
cambio; la burguesía, claro, se opone con todas sus armas; y golpea, actúa, opera, milita, legal
e ilegalmente. Esos son detalles
-importantes, no hay duda-, pero detalles. Fue así hace cien, cincuenta, treinta años y lo es ahora. Pero este reconocimiento de que hubo una derrota, que
siempre es por relación de fuerzas o por cómo son utilizadas, no invalida que ya por entonces
(los años sesenta y setenta del siglo pasado), era posible verificar la necesidad de
inventar (nosotros, los militantes) nuevas fórmulas de accionar, basadas en criterios o conceptos acerca
del Estado y la organización política, nuestras mayores falencias teóricas, según nuestra
opinión.
En la época señalada, prevalecía largamente una visión instrumentalista del Estado y el diseño
más valorado era el efectuado por Lenin en
El Estado y la Revolución; se soslayaba que el modelo tomado no era el Estado capitalista que las clases dominantes habían forjado en la
Argentina, y sus formas de dominación condicionados por las formas particulares de la lucha de
clases en el país; más aún,
que ni siquiera en la Revolución de octubre se siguió el proceso de desmembramiento o destrucción que el señalado en el texto del gran
revolucionario ruso
(texto que, acertadamente, Mazzeo propone leerlo en clave anarquista). En cuanto a organización revolucionaria, si bien hubo intentos de buscar formas menos rígidas,
más descentralizadas, etc., es obvio que el modelo de
¿Qué hacer?, incluidas las deformaciones y tergiversaciones del estalinismo, orientaron la mayoría de las estructuras.
¿Por qué en ambos casos se toma a Lenin? Valga la aclaración, pero está muy claro: sus
obras eran las más consultadas, las formas orgánicas por él expresadas eran las más
seguidas, habían sido aplicadas en la formación de la mayoría de los partidos comunistas y el
local no fue una excepción. En muchos casos, las formas excesivamente centralizadas
(principal crítica al modelo organizacional leninista) eran aplicadas en estructuras que
abarcaban diversas posiciones políticas; en no pocos casos, hasta en organizaciones que
asumían el peronismo como identidad política. Sabemos que difícilmente haya acuerdo en
esto, pero si bien se leía con avidez a Trotsky o a Mao, la referencia obligada a la hora de
plantear una estructura era el leninismo.
En algunos terrenos, por ejemplo en aquellas organizaciones que asumían la lucha armada, la
organización celular podía ser más estricta en orden a la seguridad; pero la pirámide concluía
en el Comité Central, Ejecutivo, etc. Vladimir Ilich Ulianov era para todo el mundo el creador y
líder de la primera revolución proletaria; si bien
-paradojalmente- de sus textos principales poco quedó en la práctica soviética, era el más grande intelectual de la filosofía de la praxis
(Gramsci
dixit). Por otra parte, estábamos imbuidos de la certeza de la inmediatez del hecho revolucionario. Y, como afirma Lukács, "La idea leninista de la organización presupone la
realidad de la revolución, la actualidad de la revolución". La presunción de la cercanía sumaba
méritos a textos imbuidos de certezas preciadas, de jacobinismo atrayente.
Ahora bien, y en los dos casos: ¿es culpable Lenin de nuestras incompletas o incorrectas
lecturas, o de nuestra irredenta vocación copista, que repetimos en corrientes maoístas,
castristas y
-muchos después- hasta sandinistas? En ese entonces -generalizando y simplificando
-, estábamos convencidos de que el Estado era una especie de fortín al cual los indios sólo teníamos que asaltarlo en el momento apropiado. Pero, buscando otros referentes:
¿no nos decía Gramsci que el Estado es el espacio donde las clases dominantes reproducen
las condiciones de su dominación y obtienen
consenso para ello? Esa palabrita allí instalada no era nueva en la literatura marxista, pero otro de los grandes nos lo mostraba con mayor
claridad aún y no lo tuvimos en cuenta, como tampoco el concepto de hegemonía que de allí se
desprendía y que también (¿otra casualidad?) ya había sido tenida en cuenta en otros textos
de autores clásicos.
En cuanto a organización basada en aplicaciones muy particulares de orientaciones de
¿Qué hacer?,
bastardeadas por la burocracia y esclerosada por la mediocridad, ¿es también Lenin culpable de que hayamos decidido que nuestro ciclo lectivo concluía en 1917, año más, año
menos? Es posible rastrear rasgos de rigidez burocrática y hasta de manipulación del conjunto
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en el modelo explicitado en el multimencionado texto, pero Lenin también fue el creador de la
más grande consigna revolucionaria: «Todo el poder a los soviets». También podríamos
habernos quedado en ella, desarrollarla, defenderla, aplicarla. Más que encontrar fallas en el
texto cuestionado, la tarea pasa por encontrar las causas, los pasos que llevaron a que esa
consigna derivara en algo parecido a «Todo el poder al aparato del Partido», hecho deleznable
así haya que reconocer las presiones que soportaba la joven revolución. En otra dirección:
Lenin
-y no sólo él- era muy agresivo a la hora de los debates; partiendo de que la suerte de la revolución estaba en juego si prevalecían otras ideas, no valían los buenos modales; a
Bogdanov, por ejemplo, lo criticó muy duramente en varias oportunidades,
pero no lo mandó a fusilar
-como reconoce Karl Korsh que no era apologista de Lenin, precisamente- ni organizó los paródicos y brutales juicios de Moscú. No se trata de defender al viejo revolucionario de sus
jóvenes agresores, mucho menos en este libro, donde eso no ocurre. Simplemente, que en el
caso de Lenin nos parecen muy equivocadas dos posiciones antagónicas entre sí:
En primer lugar la postura acrítica, que llega a ser dogmática, de matriz religiosa, que remite a
posturas del catolicismo (inmodificació n del dogma, infalibilidad del Papa). Compañeros que
nos merecen el mayor respeto, en la práctica política siguen creyendo que, un siglo después,
Lenin debe hacernos los deberes. Esta actitud no solamente es nada marxista, sino tampoco
leninista; ninguno de ellos se quedó con lo "aprendido", ni Marx con Hegel, ni Lenin con
Plejanov, por citar ejemplos. Además, de hecho se ignora que desde el marxismo han surgido
valiosos aportes para problemas centrales y que los cambios en las formas de dominación
necesitan respuestas también novedosas.
La otra posición, por lo general cargada de oportunismo, es buscar (y extraer con fórceps) en
las posiciones leninistas la raíz de todos nuestros males, y el origen
fatal e inexorable de las lacras del estalinismo, burocratizació n e intolerancia incluidas. Esta postura nos recuerda la
frase de Eric Hobsbawn: "La destrucción del pasado, es decir de los lazos sociales que
vinculan la experiencia contemporánea del individuo con la de generaciones anteriores, es uno
de los fenómenos más característicos y extraños de las postrimerías del siglo XX". Más
conocedor de ciertos oportunismos folclóricos, John William Cooke asegura en una carta a un
compañero: "Si Lenin no tomaba el poder en Octubre, hubiera quedado como un espía
alemán".
Lejos de las dos posturas señaladas, la reflexión que pretendemos no se basa en un tercerismo
conciliador, sino buscamos que del análisis de las situaciones concretas (en este caso de la
etapa sesentista y setentista) surja una autocrítica que no se acote en la parte «operativa» de
la praxis política, sino que además abarque los conceptos teóricos que fundamentaron ese
accionar. Allí, según creemos, no sólo pasa por saber si leímos bien o no a los clásicos, o si
ignoramos olímpicamente a Luxemburgo, Gramsci, Korsch o a Pannekoek, Mariátegui o Mella,
Silvio Frondizi o John William Cooke; pasa por no advertir que, además de fuentes donde
abrevar para aprender, lo eran para comparar, mejorar y, sobre todo, pensar con cabeza
propia,
para crear nosotros mismos -desde nuestra práctica y desde nuestra realidad- una teoría revolucionaria novedosa
. Que de eso se trataba. Que de eso se trata. Es decir: de los postulados leninistas no deben extraerse enseñanzas perennes, como no debe
hacerse de ningún texto marxista. La grandeza del Jefe de la Revolución Soviética, estribó
fundamentalmente en responder a un determinado desarrollo de las clases dominantes con una
propuesta que, en primera instancia fue exitosa. Y lo fue porque fue asumida por millones de
personas, lo cual no significa que hoy debiera serlo. Aunque redundar es síntoma de débil
retórica, repetimos que hoy ser revolucionario es militar
creando, no por afán de originalidad, sino porque es necesario. Desde el marxismo siempre se propuso analizar con espíritu crítico;
al pasado debemos abordarlo con ese espíritu que, en rigor, significa "acercamiento" . Desde
allí, y para reafirmar que no es posible criticar sin ubicarse en el contexto histórico, recordemos
que Argentina 2000 no es Rusia en 1900; se nos ocurre que, en la posibilidad de un diálogo
intrahistórico, Lenin podría contestar la interpelación de algunos como dicen que hizo un jefe
sandinista a un político argentino, "todólogo" él. En la reunión, respondiendo al que lo criticaba
por los errores cometidos en la guerra contra Somoza, dijo: "Es cierto, nos equivocamos; tal
vez porque ustedes no estaban..."
Atención: ni antes éramos idiotas o ciegos, ni ahora las sabemos todas. En aquel tiempo
vivíamos una época de revoluciones triunfantes; la iniciada en 1917, fortalecida en 1949,
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cercana a partir de 1959: Esas revoluciones triunfantes no mostraban demasiadas diferencias
bajo la apurada y ansiosa mirada de nuestra impaciencia. Es claro que hubo voces (algunas
ahora magnifican su número y volumen) y es cierto que hubo advertencias y hasta propuestas
de organización y construcción distintos. Pero la tendencia general era impuesta por la
necesidad de apurar el paso y, otra vez, las propuestas organizativas pensadas para
momentos de crisis revolucionaria eran las más aceptadas. Ni idiotas ni analfabetos, tal vez sí
trasladamos mecánicamente experiencias triunfantes,
soslayando que cada revolución busca y necesita su propia originalidad.
La originalidad que sí tuvieron los soviéticos, los chinos, los vietnamitas, los cubanos.
La etapa de recomposición política que atravesamos (otro acierto de este libro es la descripción
de los nuevos modelos organizacionales) necesita, a nuestro entender, de la recuperación de la
capacidad crítica, que no debe ser, por supuesto, hacer tabla rasa con todo lo anterior. Significa
asumirse partícipes de una revolución que necesita revitalizar sus fundamentos desde la
práctica, desde el seno de las masas trabajadoras, populares que son (somos) los necesarios
hacedores de la transformació n social que, mal que les pese a muchos, sigue llamándose
revolución; que necesitará de una organización realmente participativa y auténticamente
democrática; que no deberá desdeñar formas de delegación, por controlada que ésta fuere; y
también una ética que reconozca la necesidad de forjar conjuntamente nuevas relaciones
sociales, basadas en la solidaridad en libertad y en la ética guevarista su fundamento moral. El
hombre del siglo XXI, nosotros mismos, al decir del insoslayable Ernesto Guevara, el Che para
más datos.
Creemos que los trabajadores y sectores populares estamos en la búsqueda de nuevas formas
de participación social y política; la aparición de experiencias como la de los zapatistas y el
MST de Brasil son buenos ejemplos. Entre nosotros, esa búsqueda se hace especialmente
notable a partir de la explosión del 2001. Y, vale recordar, se busca cuando no se tiene; o
cuando lo que se tiene no alcanza. Es decir: los modelos organizacionales se agotaron, tal vez
por causas endógenas, tal vez
-y especialmente- porque respondían a realidades que ya no existen. Pero lo central sigue vigente: sin organización ni teoría, renovada permanentemente
por la práctica, difícilmente haya revolución. No se necesita demasiada "formación" para luchar
contra la injusticia, pero tomar el aspecto teórico como aspecto secundario o dejarlo en manos
de "especialistas" , es apostar a dos problemas ya vividos y no superados: la perpetua
repetición de errores o la formación de elites vanguardistas.
Como reflexión final, van algunas preguntas. Todo hace parecer que no hay grandes cambios
en las estructuras de las organizaciones de izquierda "tradicionales" . Ahora bien, en los nuevos
modelos, que declaran (o declaman) ser participativos, horizontalistas, democráticos, ¿no hay
muestras de soberbia, autoritarismo ni manipulación de la voluntad colectiva?; con permiso,
otra pregunta: ¿han logrado ser democráticas, participativas y además (además) ser eficaces?
Son avances, búsquedas, pero falta. Basta de arar con viejos bueyes, dice la canción de Silvio
Rodríguez, no tirar al niño con el agua sucia, dice la sabiduría popular; habrá que inventar.
Buena tarea, parte inescindible de la lucha, que es lucha de clases.
Por último, como militante popular al servicio de la revolución, tal y como la entiendo, saludo
alborozado la aparición de
¿Qué (no) hacer? La provocadora profusión de preguntas, la búsqueda de respuestas, la valentía de un texto lúcido y jugado, representan un aporte
fundamental en esa búsqueda que menciono en el párrafo anterior.
Miguel Mazzeo refuerza con este libro su papel de intelectual orgánico en el estricto sentido de
Gramsci. Y no es arbitraria esta cita: creo firmemente que este valioso compañero se inscribe
en esta senda de elaboradores de las preguntas necesarias, de los propulsores de las
respuestas polémicas, de las que el gran revolucionario italiano fue uno de los más destacados.
Este libro me exime de aseveraciones que corren por mi cuenta; lo demuestra por sí mismo.
Bienvenido.
Manuel Suárez
Avellaneda, febrero 2005
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Introducción
"adónde ir cuando todos vienen en sentido contrario
cuando el horóscopo indica que no debes viajar,
cuando el otoño golpea sus ramas sobre tu corazón
cuando el tedio se instala a vivir contigo y sólo
pides un poco de clemencia al viento de la desidia,
adónde ir cuando el gigante olvido te aprisiona las sienes"
Hugo Vera Miranda
"Los pueblos no pueden dejar de haber aprendido"
Simón Rodríguez
En el periodo historico que se extiende de 1976 a 2001 se consumo la ofensiva reaccionaria mas
exitosa y prolongada de toda la historia argentina. La dictadura militar (1976-1983) creo las
condiciones politicas, sociales y culturales para una efectiva incrustacion del modelo neoliberal. El
terrorismo de Estado (que en nuestro pais tiene como antecedente inmediato el terror paraestatal
ejercido desde 1974) contribuyo a saldar la crisis de hegemonia a favor de las clases dominantes.
A partir de la sistematica desestructuracion de las organizaciones populares y de su cultura, de la
patologizacion de la politica y la implementacion de un modelo de acumulacion radicalmente
desocializante (un modelo de "saqueo", en sentido riguroso) que ponia en crisis a la sociedad
salarial tradicional, con el despliegue de un patron socio-espacial que discrimino a los pobres y,
dentro de ellos, a las mujeres y a los jovenes, comenzo a cristalizarse la desarticulacion social.
El retorno de la democracia no revirtio este proceso de mutaciones estructurales, por el contrario,
en otro contexto, con nuevos actores, lo profundizo. A partir de 1983 se fue consolidando el
paradigma representacionalist a de la politica y su corolario: una logica de espectadores. La utopia
fue reemplazada por la eficiencia, el heroismo por el hedonismo. Inexorablemente, entraron en
crisis los viejos paradigmas de organizacion- estructuracion del trabajo y sus correspondientes
colectivos de identificacion. La ausencia de un conflicto central y permanente como representacion
masiva reforzo la fragmentacion de las expresiones resistentes.
El "transformismo"
1 de buena parte de la dirigencia politica y sindical tradicional, que paso a jugar roles orientadores en beneficio del bloque de poder, complemento el panorama desolador
caracteristico de las decadas del 80 y el 90. Tal vez, el espacio mas autentico, el refugio mas
visible y relativamente ecumenico haya sido el movimiento de derechos humanos. Pero su
legitimidad moral no se hizo extensiva al plano politico. Y tampoco tenia por que hacerse. Se dio
asi un proceso dialectico de articulacion de los intereses de las clases dominantes y de
desarticulacion de los de las clases subalternas.
1
El transformismo consiste en "La incorporación 'molecular' al gobierno conservador y moderado, de intelectuales aislados y grupos enteros de radicales y demócratas de la tendencia opuesta. Tal gobierno
se caracteriza por una aversión a la participación popular en la vida estatal, por el conservadurismo, por
las reformas hechas en base a la dictadura sobre todas las demás clases subalternas y una hegemonía
limitada a la propia clase. El transformismo efectúa una radicalizació n dosificada del grupo moderado y un
empobrecimiento del radical, estableciéndose así un equilibrio entre ambas tendencias en el gobierno del
Estado [...] El transformismo constituye una prueba de la fuerza hegemónica del grupo dirigente en el
Estado. En los niveles intelectual, moral y político [...]" (Kanoussi y Mena, 1985:97-98). Los autores
agregan que: "El transformismo es el método por excelencia del devenir Estado de una clase débil, que
necesariamente debe excluir a las masas y aliarse a las viejas clases para llegar al poder y mantenerse
ahí..." (
ibíd.p. 98). El concepto de transformismo también ha sido utilizado por Eduardo Basualdo para explicar la articulación entre modelo de acumulación, forma de Estado y régimen político en la Argentina
de los años 80 y 90. Ver: Basualdo, Eduardo M.;
Sistema Político y modelo de acumulación en la Argentina
, Buenos Aires, FLACSO/Editorial UNQUI/IDEP, 2001. 6 www.lahaine. org
Estas decadas fueron de una inconmensurable mediocridad que se manifesto en todos los planos y
que no tiene parangon en nuestra historia. Resultaron tiempos duros para las fuerzas populares, y
para el pensamiento critico del sistema capitalista. Tiempos de paralisis para el movimiento
practico y de sequia teorica. Este infortunio historico hizo que un par de generaciones (con
profundo abatimiento debo incluir a la mia) perdieran el turno y la oportunidad del rechazo. Si la
revolucion es un tiempo donde todo se torna posible, la contrarrevolucion indudablemente es un
tiempo abyecto, caracterizado por la incapacidad de pensar proyectos originales, un tiempocamaleon
que se quedo sin colores, como decia el poeta Vladimir Maiacovsky.
La caida del muro, la crisis de los socialismos reales (o la "comunidad socialista") y de los
movimientos de liberacion nacional, mas alla de sus limitaciones, e incluso de sus aberraciones,
menoscabaron la conciencia emancipatoria en general. Su decadencia implico un cambio en la
correlacion internacional de fuerzas, creo un clima propicio para el transformismo por cooptacion
ideologica y deterioro la capacidad defensiva de la clase obrera. Esa decadencia respondio en buena
medida a las falencias y contradicciones de esas experiencias. Entre otras, que se sostuvieran en
falsas certezas y en metadogmas (redencion proletaria, destino comunista irrefrenable, "desarrollo" ,
etc.) o en la inalterable disposicion para ver la realidad a partir de una proyeccion retroactiva, que
consistia en edificar un futuro garantizado que alentaba la pasividad y desalentaba la iniciativa y la
creatividad de las clases subalternas.
Al modo de los etnologos evolucionistas (es solo una metafora) que emprenden el camino
descendente para construir el presente, podriamos concebir a la izquierda tradicional o al
nacionalismo populista como expresiones vivas del devenir humano, pero reflejo de una "cultura
anterior". La situacion planteada durante las ultimas decadas del siglo XX –del corto siglo XX al
decir de Eric Hobsbawm– nunca debio ser pensada como accidente o como la suma de
desagradables episodios circunstanciales. Alli hubo una ruptura que no quisimos o no supimos ver.
Ruptura de una tradicion, de un mundo material y de representaciones, de una cultura, de un
imaginario politico y de un conjunto de formas de lucha.
Estamos de acuerdo con lo que el escritor Mempo Giardinelli pone en boca del ex oficial
revolucionario paraguayo Bartolome Gaite: "La confianza historica no es, no debe ser, un
argumento pasatista, una manera de aguantarse la desdicha y sonar con lo que puedan hacer otros,
los mas jovenes. No. Ratificado. La confianza historica es un compromiso permanente, es una
obligacion militante que se renueva todos los dias. Porque la revolucion, adentro o afuera, en el
triunfo o en la derrota, es un hecho dinamico, que jamas se detiene. Se detienen los hombres, los
que se quiebran, pero no la revolucion" (Giardinelli, 2004:224).
Pero, objetivamente, los 80 y los 90 ofrecieron un contexto emporcado para la confianza historica,
para ratificar el compromiso permanente, para renovar la obligacion militante. La busqueda de algo
que parecia cada vez mas incierto desasosegaba. El desdibujamiento de los viejos itinerarios
lastimo la voluntad. La constatacion de una tendencia a nivel mundial se troco en reconocimiento
de la misma como hecho determinante. La nocion de "actualidad de la revolucion" se torno
inverosimil. Muchos vacilaron. Pocos, muy pocos, se dedicaron a pensar como "habitar"
dialecticamente esa tendencia, para excederla. Algunos se aferraron a los viejos principios, a
lugares eticos que, aunque aparentemente inoperantes y complementarios de la monotonia, por un
tiempo salvaron del naufragio a unos cuantos dignos y les permitieron llegar enteros a la nueva
etapa. Otros, en cambio, desistieron de toda esperanza y se entregaron a la idea posibilista de la
inamovilidad de los fundamentos de la sociedad burguesa.
Desde esta realidad y estos condicionamientos, las clases subalternas totalizaron y se totalizaron, y
comenzaron a reorganizarse en torno a un conjunto de practicas originales. A partir de la segunda
mitad de los 90 asistimos a una recomposicion del campo popular en Argentina, a un incipiente
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proceso de autonomizacion
2, tenue al comienzo y mas importante a medida que nos acercabamos al tercer milenio. Comenzaron a desarrollarse por todo el pais una gran cantidad de organizaciones
populares, muchas de ellas con perfiles ineditos y con capacidad de invencion social. Al
movimiento de trabajadores desocupados o movimiento piquetero, a la revitalizacion del
movimiento campesino y del movimiento cooperativo deben sumarsele los distintos encuentros de
organizaciones sociales, las experiencias de ocupacion y autogestion de empresas quebradas o
abandonadas y su puesta en produccion bajo gestion obrera, los micro emprendimientos no
capitalistas, el movimiento de las asambleas barriales, el desarrollo de colectivos de cultura
contrahegemonica y comunicacion alternativa y, en el marco del movimiento estudiantil, las
experiencias de las distintas catedras libres (especialmente la Catedra Ernesto Che Guevara) y de
las agrupaciones independientes. Las luchas, aunque defensivas, de un sector del movimiento
obrero tambien fueron importantes, incluso, en contra de lo que muchos piensan, la sobrevivencia
de algunas organizaciones de izquierda (especificamente los partidos).
Junto al desenvolvimiento de todas estas experiencias se fue incrementando la densidad asociativa
de las clases subalternas ("humus" necesario para cualquier accion colectiva) y la fe intensa y el
entusiasmo que escapan siempre a los controles exteriores; junto a ellas tambien las palabras
desusadas o nuevas bellos nombres para la trascendencia colectiva que comenzaron a resonar cada
vez con mayor intensidad: autonomia, horizontalidad, accion directa, construccion en redes,
contrahegemonia, poder popular, contrapoder, antipoder, multiplicidad del sujeto, etc.
Vastago de una nueva realidad, este lenguaje con su horizonte conceptual y sus modos de
percepcion, con su capacidad de traducir los lenguajes y luchas particulares a dimensiones
universales, en algunos casos optimos, logro arraigar en las viejas tradiciones politicas del campo
popular, en los sistemas de ideas heredadas y en la memoria social, e inicio un proceso de "trabajo
entre" inconcluso (notese como nos cuesta no usar aqui el concepto de sintesis). Lo que no impidio
arraigos improductivos, la absorcion por logicas preexistentes o su amenaza permanente y un
conjunto de limitaciones a la hora de contrarrestar la persistencia de las versiones mas puras y
estereotipadas de las viejas y estrictas tradiciones que impulsan la redogmatizacion. En otros casos,
mas que de arraigo cabe hablar de uso oportunista. Sabemos de agrupaciones, pequenas en todo
sentido, que adoptan el discurso de la horizontalidad y la autonomia y que dicen identificarse con
distintos movimientos sociales (desocupados, campesinos) mientras reproducen practicas tipicas de
los 90: la verticalidad, el clientelismo, la puja por espacios y cargos institucionales, el ejercicio de
una representacion sostenida en la apatia y en la desmovilizacion de las bases, la politica (incluso la
micropolitica) como medio de ascenso social o sobrevivencia personal, etc. Asi uno se puede topar
con pseudomilitantes, por ejemplo en la Universidad, que vuelan con John Holloway y caminan
con Franja Morada; o en los barrios, donde encontramos a quienes vuelan con Toni Negri y
caminan con los punteros del Partido Justicialista.
El nuevo lenguaje, aun en el marco de sistemas de arquitectura agradable (como decia Jorge Luis
Borges de los metafisicos de Tlon, "no buscan la verdad, ni siquiera la verosimilitud: buscan el
asombro"), tambien creo su "ortodoxia" y sus especificos infalibles, su "autosuficiencia" y en
algunos casos favorecio la desimplicacion pretendida por las clases dominantes.
Lo que comenzo a ocurrir desde mediados de los 90 y sigue ocurriendo es parte de un proceso de
acumulacion de cambios cualitativos, proceso que no se dio ni continuara como movimiento
circular. No se trato ni se trata de la repeticion de un camino ya recorrido, sino de un movimiento
progresivo y ascencional, del trabajo subterraneo del futuro. De alguna manera, el desarraigo
obligo –como a Racadot, aquel personaje de Maurice Barres– a la originalidad y a mancomunar la
conciencia de clase con la conciencia de soledad. Esta "conciencia" nos develaba que la soledad no
es un estatuto inerte, sino que es una designacion historica y social y que esta vivida en el proyecto
de cada uno como estructura negativa y limitante. Nos vimos entonces situados en una pluralidad
2
Procesos similares, anteriores o paralelos, se registraron en América Latina: la insurrección zapatista en México, la experiencia del Movimiento Sin Tierra en Brasil, el gobierno de Hugo Chávez en Venezuela, el
alza de las luchas campesinas en Ecuador y Bolivia, etcétera.
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de soledades, reunidos sin estar integrados por un sueno comun, por una empresa colectiva. Fue esa
conciencia la que nos impulso a producir, o por lo menos a patrocinar, momentos de comunion
entre los hombres y las mujeres del pueblo, a propiciar la "reunion directa", la praxis unitaria e
inmediata.
El 19 y el 20 de diciembre de 2001, fugaz expresion de la fuerza espabilada de la dialectica, fue
tanto emergente de estos procesos de recomposicion, imperceptibles para la mayoria hasta ese
momento, como prefiguracion de un nuevo ciclo caracterizado por la desarticulacion de la clase
dominante y articulacion de las clases populares. Estamos ante una "epoca", no frente a un
"acontecimiento" , mas alla de la actual recomposicion del regimen politico (o, en sentido mas
amplio, del comando capitalista en el plano politico y social) y del retorno a la "normalidad
estructural" de la sociedad Argentina, que, a largo plazo y a pesar de las actuales ilusiones, carece
de bases solidas. Esta afirmacion no es una expresion de deseos sino una conclusion logica que
surge de un minimo analisis de las tendencias del capitalismo contemporaneo. El porvenir se nos
presenta como un largo tiempo de aprendizaje, un lapso para urdir trabajosa y obstinadamente un
pensamiento emancipador y sencillas mitologias, para desarrollar una conciencia teorica nueva,
organicamente enlazada al desarrollo de las luchas populares, para dejar de ser sujetos ajenos a la
historia, para planificar la irrupcion. Claro, aun falta mucha accion para revertir la derrota social y
politica del campo popular. Frente a nosotros no se extiende una llanura arada. El capitalismo
tiende a naturalizarse cada vez mas. La crisis de representacion no implico un cuestionamiento a la
teoria de la representacion y la subjetividad colectiva sigue aferrada a un conjunto de fetiches
eficaces que perpetuan la confrontacion horizontal entre las clases subalternas. El proceso de
autoorganizacion social, que se extendio entre 1999 y 2003, ha adquirido recientemente nuevos
ritmos, mas lentos y nuevamente imperceptibles. Muchas de las experiencias de autonomizacion
han perdido peso como
atractores sociales. Pero una nueva voluntad (nueva, porque no es resaca de antiguas vicisitudes) ha comenzado a dar sus primeros pasos. Una voluntad que asume su
pequenez como estado de construccion y no como vocacion.
Aunque constituyan nuestro marco obligado de referencia, en este trabajo no analizaremos las
experiencias de recomposicion en detalle, sino que sobrevolaremos los debates politicos e
ideologicos que directa o indirectamente generaron. Asimismo, confeccionamos estos textos no
solo con fragmentos de otras escrituras (leidas con libertad, con predisposicion diafana, pero cerca
de alguna experiencia concreta), sino con las voces que las reprodujeron en contextos de accion.
Vimos como la idea-praxis viva surgia de la accion o era resignificada por esta como clave
discutible del mundo, al decir de Jean Paul Sartre.
No se nos escapa que la autoactividad intensa desarrollada en nuestro pais entre 1999-2003, en un
contexto de crisis, llevo a fetichizar algunas experiencias: las asambleas populares, las
organizaciones de desocupados, la empresas recuperadas, etc., como en otros tiempos ocurrio con
los consejos obreros, o las organizaciones armadas, por ejemplo. Aunque genero un conjunto de
debates, en ellos, casi siempre, la intencion estrategica estaba ausente. Hoy, en un contexto de
reflujo de los procesos de autonomizacion y de recomposicion del papel integrador de las
instituciones de la democracia representativa; con la disipacion de un conjunto de elementos
exogenos que la crisis del mando economico, social y politico del capitalismo proporcionaba; con
la recomposicion de la rentabilidad capitalista se impone un trabajo de desfechitizacion y de
elaboracion de estrategias a largo plazo.
Para evitar confusiones, vale aclarar que estos textos no aspiran al status de "teoria social". Es mas,
lo rechazan abiertamente. Tampoco queremos desarrollar un resumen de la historia conceptual del
Estado, el poder y la Nacion. Se trata simplemente de reflexion militante que pretende: por un lado,
ordenar y generalizar ideas surgidas al calor de las luchas populares recientes y, por otro, sintetizar
alternativas multiples y variaciones sobre un mismo tema y objetivo, y de esbozar una critica a los
modos del saber y el hacer emancipatorio, viejos y nuevos. Es, por lo tanto, el resumen subjetivo y
limitado de una reflexion y una busqueda individual y colectiva. Lo que ofrecemos resulta, en
ultima instancia, una version de un debate inacabado que se viene dando en el seno de la militancia
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popular. Una version que conlleva un posicionamiento en ese debate, que ambiciona la polemica y
que intenta aportar a la unidad de la conciencia fragmentada y heterogenea.
Creemos que estos textos tambien reflejan en parte la experiencia social y politica acumulada por
sectores del campo popular en la Argentina y, en este sentido, pueden verse como testimonio de un
conjunto de militancias, mas alla de las deficiencias en su presentacion y organizacion. Estos textos
son perifericos, bastardos, expiatorios y seguramente transicionales, reacios a asumir un genero
especifico, entre otras cosas porque la mezcla de generos parece ser necesaria para refundar un
pensamiento de las clases subalternas. Nosotros creemos ciegamente en la escritura, recurrimos a
ella como tactica en la guerra de hostigamiento, confiamos en su capacidad para preservar los
hechos y para conjurar la muerte y el olvido. Esa confianza es la que nos moviliza en este quehacer,
junto a la esperanza de formular un par de buenas preguntas. Tratamos de escribir
desde y no sobre
. Un desde que es un entre. Desalentamos cualquier recaida en la politica anacronica. Pero consideramos que algunos de sus
principios abstractos: Nacion, pueblo, soberania, la representacion de una universalidad por parte
de un singular (identificado con los condenados de la tierra, los pobres del mundo, etc.) y otros
principios concretos como la accion sostenida en la corporalidad, en la conciencia, etc. aun
conservan enorme productividad y nos parecen susceptibles de reformulacion y actualizacion,
sobre todo en la periferia. Por otro lado, desconfiamos del radicalismo pospolitico, de sus formas y
tecnologias que perpetuan la imposibilidad del pueblo de acceder a las areas de decision politica.
Asi como Jorge Luis Borges decia que a los parisinos les importaba menos el arte que la "politica
del arte", hoy podriamos identificar a un conjunto de confraternidades locales menos interesadas en
la politica que en la "politica de la politica", menos interesadas en el pensamiento que en el
"pensamiento del pensamiento" .
Desconfiamos profundamente de todo lo que no posee la consistencia de una autodefinicion, como
decia E. P. Thompson. Aspiramos a una sintesis, o por lo menos a la construccion de un campo en
el que puedan articularse elementos de hegemonia cultural y cultura libertaria, de cultura politica y
cultura activista. Un punto de partida comun para diferentes lineas de semantizacion y distribuidor
de significatividad.
Estos materiales que presentamos no tuvieron una confeccion lineal y ordenada. Reconocen como
antecedentes algunos trabajos publicados en las revistas
Periferias, Luta Sociais (Brasil) y en la version digital de la revista
Retruco. En buena medida este trabajo se fue delineando con las discusiones, muchas veces vehementes, que el mismo genero.
Quisiera destacar el aporte de los companeros del Movimiento de Trabajadores Desocupados
Anibal Veron en el Frente Popular Dario Santillan, quienes con su praxis han realizado un aporte
inestimable para la reconstruccion de los horizontes del pueblo, reactivando, junto a las esperanzas
de muchos, la critica teorico-practica a la naturaleza antihumana del sistema capitalista y el debate
teorico-politico sobre los posibles caminos de la emancipacion. Debate que contiene el problema
irresuelto del pasaje de la clase
en sí a la clase para sí y que a su vez remite al problema de la conciencia, la vanguardia y el sujeto, y que tiene como mar de fondo la cuestion de la transicion y
el interrogante sobre las posibilidades y los limites del socialismo en el marco del capitalismo.
Otros trabajos en una linea de reflexion similar, aunque no necesariamente con las mismas
conclusiones, fueron puntos de referencia indispensables. Nuestras coincidencias y diferencias
resultaron fundamentales para la elaboracion de este libro. El intercambio permanente con algunos
"teoricos de base" que vienen cumpliendo funciones imprescindibles de cara a la recomposicion del
campo popular y del pensamiento emancipador, nos ha permitido una experiencia imposible de
reproducir en otros ambitos. Estos temas tambien fueron motivo de debates inconclusos con
companeros de viejas y nuevas lides, ellos sabran encontrarse en las paginas que siguen. Por
supuesto, las limitaciones de este trabajo, sus negligencias y sus distracciones, son responsabilidad
exclusiva del autor.
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Capítulo 1
Crítica a la conciencia ingenua
"Desde siempre un pensamiento de esta clase descubre el conservador: los
supremos teóricos raramente han elegido el compromiso político; seguramente no han
situado frecuentemente sus problemas en el contexto político de la sociedad moderna."
C. Wright Mills
"Y ahora escuchen un simple hecho: Swedenborg no ha escrito ni una verdad nueva. Y ahora
escuchen otro: ha escrito todas las viejas falsedades."
William Blake
Debemos partir de una realidad incontrastable: el debilitamiento del Estado como sintesis de la
sociedad ha llevado en las ultimas decadas a la disgregacion politica, economica, social y cultural,
particularmente en las regiones perifericas. .Se puede renegar del Estado como maxima instancia
de articulacion social en un contexto caracterizado por la pobre existencia de sociedades
fragmentadas, escindidas.. .? .Todo Estado esta condenado a ser controlado por el capital? .Estan
dadas las condiciones historicas para relegarlo a los museos y las bibliotecas como sugeria Pierre
Joseph Proudhon? .Todo Estado es una abstraccion y esta condenado a devorar la vida popular,
como decia Mijail Bakunin? .Podemos afirmar con Max Stirner: "el Estado y yo somos
enemigos"? Siguen las preguntas: .todo Estado es forzosamente totalitario? .Pueden los sectores
populares prescindir de instancias articuladoras ampliadas? .Y estas instancias, en el caso de ser
aceptadas, no terminaran ejerciendo indefectiblemente formas de poder y control "necesarios" para
la consolidacion de un orden social, aun el mas igualitario que podamos concebir? .Fortalecer el
Estado-nacion, ya no sirve para frenar al capital global? Estamos de acuerdo en abjurar del
estatismo, del dirigismo, del aparatismo y de todas las heteronomias sometedoras de las clases
subalternas, pero... .como nos paramos frente al Estado? .La critica al dirigismo implica una critica
a la direccion? .Los "permanentes" son innecesarios y conducen siempre al sustitucionismo y a la
burocratizacion? , .se puede pensar en la complementariedad entre los organismos permanentes y
las asociaciones
ad hoc? .Cuales son las potencialidades y los limites de las micropoliticas? .Puede haber politica radical sin transferencia de sus aspiraciones al conjunto social? .El sufragio universal
es siempre una vil enganifa? Y finalmente: .se puede suponer que una reestructuracion radical de la
sociedad es posible sin que aquellos que la impulsan mantengan el control politico durante el
proceso de la reestructuracion? .Como adecuar la organizacion al proceso historico?
Particularmente, no dejan de preocuparnos las coincidencias que se pueden encontrar si
comparamos los puntos de vista de algunos intelectuales que, desde la izquierda radical
"autonomista" , se han caracterizado por su embestida contra el eje estatal con los fundamentos mas
caracteristicos de los intelectuales organicos de los mercados y las corporaciones, es decir, los
fundamentos mismos del neoconservadurismo. Existe una region indeterminada donde las formas
impulsadas por algunos espacios de la nueva radicalidad se confunden con las del neoliberalismo,
donde la praxis se vuelve antipraxis, donde nuestras acciones pueden devenir otras. No podemos
olvidar que desde el neoliberalismo, hace tiempo, se promueve la "autonomia" de las
organizaciones de la "sociedad civil" y se cuestionan un conjunto de heteronomias, el Estado
principalmente, aunque tambien los partidos y los sindicatos, menos la peor de todas: la que
produce el mercado capitalista. En un conjunto de iniciativas auspiciadas por el sistema, y que por
lo general son acompanadas por planteos "progresistas" , subyacen maniobras para disminuir el
gasto publico directo (gasto social) e indirecto (por via de la desburocratizacion) . Invariablemente,
favorecen un alejamiento de la politica de parte de las clases subalternas. Asi, el autonomismo
exasperado y superficial, muchas veces termina coincidiendo con las ONGs, el voluntariado social
y otras formas que por su naturaleza atentan contra la "autonomia sustantiva".
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De todos modos, consideramos que entre los bosquejos de los primeros se encuentran impecables
diagnosticos y propuestas teoricas muy lucidas (claro que alguna de ellas con puntos oscuros de
cara a la militancia concreta), que no dejan de ser disparadores de un debate enriquecedor para la
praxis; lo mismo sucede con los desarrollos de esa raza de intelectuales que sacrifican una aventura
por una metafora o que viven estados de espiritu un tanto desproporcionados con la realidad. O
mejor dicho: que a partir de cierta indiferencia por los hechos y por las formas concretas que asume
la dominacion de clase, de la reivindicacion del silencio como unica posicion frente al Estado, los
partidos y demas instituciones, y del gesto de oponer supuestas alternativas originales, parecen no
tener en cuenta, por un lado, lo inadecuado de ciertos transplantes y, por el otro, las soluciones
potenciales que encierra toda realidad.
Por supuesto, los planteos poco rectilineos como el que proponemos que le atribuyen al Estado
otros roles y dimensiones posibles y que lo conciben como lugar contradictorio tambien implican
riesgos: por ejemplo, la asociacion facil con el eufemismo "burgues" del "sector nacional y
productivo"; la catalogacion instantanea como jacobinos, autoritarios, estatistas, etc., o la
incorporacion al conjunto de los defensores autistas del antiguo regimen emancipatorio.
Las disertaciones sobre la inercia son una clara senal del desconocimiento de las condiciones en las
que vienen desarrollandose las recientes experiencias de lucha del campo popular. Asumir que las
posibilidades de las estructuras y canones antiguos ya no pueden determinar las nuevas practicas y
mensajes, no debe llevarnos al rechazo total de las "viejas" tradiciones de lucha, de los itinerarios
emancipatorios clasicos y de todo lo que no sea novedoso a ultranza. Cabe tener presente que el
significado historico del marxismo se relaciona con su capacidad de asumir o "procesar"
criticamente todas las tradiciones progresistas de la humanidad, anulando, conservando y
elevandolas a un plano mas alto (como sostenia Gyorgy Lukacs, hegeliamente) .
En aras de la originalidad y la creatividad percibimos una operacion de reemplazo de la "conciencia
critica" (por naturaleza integrada a la realidad) por una "conciencia ingenua" o una "conciencia
infeliz", un alma bella que situandose por encima de la realidad busca aprehenderla arbitrariamente
creando instrumentos propios. Debemos tener sumo cuidado y no confundir la "teoria" con los
juegos de palabras o los lenguajes cifrados, la militancia con la mentira misericordiosa o el
voyeurismo
intelectual. Debemos desconfiar de los lenguajes esotericos que, como en el caso del poeta Arthur Rimbaud, mantienen alejado al "publico".
Esta conciencia ingenua tiende a ser funcional con las concepciones prenadas de eurocentrismo. Un
desafio para el campo popular es pensar los problemas vinculados con el Estado, el poder y la
Nacion desde nuestra verdadera condicion, despojandonos tanto de la falsa erudicion como de las
resignificaciones positivas de la barbarie que subyacen ocultas en las reivindicaciones del
particularismo extremo. No se trata de subestimar el aporte de los intelectuales antisistemicos
europeos mas reconocidos, sino de criticarlos y repensarlos desde coordenadas que poseen una
especificidad relacionada con la mayor intensidad de las contradicciones y desequilibrios generados
por la mundializacion capitalista. Pero, en muchos casos, el intelectual radical europeo tiende a ser
un critico soberbio, resignado, fatalista. Piensa cada vez mas lejos de la realidad de las clases
subalternas. Y piensa comodo a larguisimo plazo. Incluso, en ocasiones, le cuesta disimular que en
el fondo consideran a la otredad (o sea, a nosotros) como una antigualla. .Acaso Europa no carece
de realidad revolucionaria y de la "pesada" presencia de las masas"? En terminos de Karl Korsh,
los intelectuales marxistas (y radicales en general) de Europa no encuentran una tarea
revolucionaria para llevar a cabo en la practica, lo que desdibuja su "existencia terrestre". No
encuentran al sujeto. Muy atras quedo aquel tiempo que le permitio a Rosa Luxemburgo proclamar
que de Europa, de los paises capitalistas mas viejos, iba a partir la senal de la revolucion social que
liberaria a todos los hombres. Pareceria ser que, asi como los paises centrales nos transmiten los
costos de sus crisis, sus intelectuales radicales nos quieren transferir los costos de su desencanto.
En nuestro medio, este desencanto se expreso en subterfugios que consistieron en asumir un punto
de vista extremadamente general. Como Augusto Blanqui, se salto de lo politico a lo cosmico, o se
propuso un "socialismo ucronico", instalando el cambio social fuera del tiempo, o lejos, muy lejos
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(gesto por otra parte tipico de Karl Kautsky). Algunos, como Gorki en 1913, comenzaron la
construccion de Dios.
Pensar el Estado, el poder y la Nacion desde la angustia ocasionada por el hundimiento del
"socialismo real", desde la repulsion del "eurocomunismo" , o desde la desesperanza del "marxismo
occidental", eludiendo la critica de estas experiencias, puede distorsionar nuestra realidad
periferica, la que queremos conocer y transformar. Debemos cuestionar toda subordinacion a
parametros deformantes y a tiempos teoricos que no nos competen demasiado y estar atentos a los
entorpecimientos que impiden la conciencia clara de la realidad de la Argentina neoliberal. Pensar
el Estado, el poder y la Nacion, analizar las tendencias mundiales actuales, desde algun rincon del
conurbano bonaerense o desde el fondo del monte santiagueno, y realizando un balance practico de
la derrota de los 70 y de los obstaculos concretos de las experiencias revolucionarias, puede resultar
poco atractivo para las predisposiciones academicas o para los espiritus politicos "refinados", pero
para nosotros resulta una cuestion de vida o muerte. Porque en nuestra situacion, como decia Ralph
Waldo Emerson, "la imitacion equivale al suicidio". Los latinoamericanos, como afirmaba Simon
Rodriguez, "o inventamos o erramos". En nuestra America, como proponia Jose Carlos Mariategui,
el socialismo no puede ser calco o copia, tiene que ser creacion heroica.
La mirada presuntamente radical, pero transida de eurocentrismo, se caracteriza por el
escepticismo, por las inseguridades respecto de la vigencia de la edad historica que el marxismo
inauguro ideologicamente. Europa hace tiempo que tiene escasas sugerencias que hacer en materia
emancipatoria. Rosa Luxemburgo decia que el desarrollo del marxismo y de la teoria
revolucionaria eran expresion de las necesidades de la actividad practica. Por cierto, la actividad
practica de la izquierda europea deja mucho que desear y alumbra poco. America Latina sera, de
seguro, por largo rato,
el locus mas propicio para el desarrollo de las teorias y conceptos emancipatorios, desarrollo que se alimentara de las necesidades de los movimientos y las
organizaciones populares y que no sera un sucedaneo de la practica. .Cual sera el grado de influjo
de nuestros avances en los paises desarrollados? .Podran potenciar las diversas experiencias de
autoadministracion popular y las luchas obreras y populares?
En lineas generales y siguiendo a Daniel Bensaid (2001:129-158) podriamos caracterizar las ideas
con las que debatimos a partir del acto de subordinar el imperialismo a la mundializacion, la lucha
de clases a las identidades locales, el conflicto a la "diversidad ambivalente", la politica a la
estetica, el comunismo al despotismo burocratico, los procesos a los acontecimientos (o a una
sucesion de acontecimientos) y los objetivos al movimiento. Asimismo, cuestionamos la apologia
de la contingencia, la inconstancia y la intermitencia y la reivindicacion del acontecimiento sin
historia que concibe a la revolucion, o al "cambio social" si se prefiere, como un
happening. El eje del debate que proponemos gira sobre las formas posibles de la autoemancipacion colectiva
en las actuales circunstancias historicas. La cuestion del Estado, el poder y la Nacion, para
nosotros, estan subordinas a este eje. Por lo tanto, la "ocupacion" del aparato del Estado, el
momento de asumir alguna responsabilidad en su "manejo" (no hablamos especificamente de
"toma del poder"), para nosotros constituyen una cuestion "tactica", no "estrategica" . Nuestro
principal interrogante podria formularse asi: .como construir, y llegado el caso ejercer, un poder
politico (estatal) que aporte a la construccion de una nacion popular y democratica y a la
emancipacion de los sectores populares en una perspectiva anticapitalista orientada a superar la
postura defensiva del trabajo?
Como parte del debate es imprescindible realizar un balance practico de las experiencias
revolucionarias de los ultimos dos siglos, en particular del paradigma jacobino–leninista (y de
todos sus "significantes" ); del anarquismo y la ilusion que sostiene que la dominacion de clase
puede suprimirse con la abolicion del Estado y que esa abolicion puede producirse a su vez a traves
de un decreto de autoabolicion de un Estado revolucionario; y por ultimo, de las distintas
experiencias autogestionarias que hoy se pretenden rehabilitar como alternativa, sin tener en cuenta
la evidencia historica en torno a sus limitaciones. No se trata de garantizar el dominio de la
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discusion historica en el debate actual, de ubicar en el pasado los problemas que nos perturban en el
presente. Pero consideramos que la experiencia acumulada por los trabajadores es una referencia
imprescindible y que, por otro lado, la falta de anclaje concreto en relacion a estas problematicas
suele traducirse en el dominio de la abstraccion reforzada por la tendencia idealista a producir
pensamiento partiendo (exclusivamente) del pensamiento. Y decimos idealista porque,
evidentemente, se termina creyendo que el pensamiento produce lo real. No se puede proceder
como si nada hubiese sucedido, como si no existieran cristalizaciones institucionales, estructuras de
sentimientos, etcetera.
Mas alla de alguna referencia puntual, no debatimos con autores, sino con las aplicaciones
concretas de ciertas concepciones (que obviamente pueden filiarse, tal como lo hacemos en este
trabajo, a intelectuales de renombre) en el contexto del movimiento popular en la Argentina. Vale
aclarar que estas aplicaciones no siempre pretenden ser fieles a los autores. Tratando de analizar y
favorecer distintas practicas sociales se recurre a combinaciones teoricas que suelen estar signadas
por la incoherencia. Por ejemplo, siguiendo a Toni Negri y a Michael Hardt, se plantea la necesidad
de instalar una alternativa a nivel global para resistir al "Imperio" (Negri y Hardt, 2001:216) y,
siguiendo a Guy Debord o a John Holloway, se reivindica la construccion de "momentos de vida",
"ambientes unitarios", "situaciones", etc. Tambien es comun la conciliacion de planteos con un alto
nivel de abstraccion con actitudes que anteponen (u oponen) la practica a la teoria.
3 Si, debemos reconocer una coherencia de fondo en el tipo de critica a la izquierda
estatalista y a la representacion.
No discutimos con estas concepciones porque sentimos atacada nuestra polvorienta biblioteca, sino
porque buscamos reflexionar desde una situacion concreta del campo popular. Entonces, lo que nos
estanca, lo que celebra nuestras limitaciones y nuestros errores se convierte en objeto de critica
pero tambien introduce la necesidad de discutir las alternativas, lo que indirectamente reaviva la
apuesta creativa, original, desde la praxis. Ademas, no se puede negar que este supuesto ataque a
nuestra biblioteca se realiza desde otra biblioteca.
Creemos que muchas de estas concepciones retoman los prejuicios antipoliticos de un "ala" de la
tradicion marxista, es mas, los refuerzan y abonan –!justo ahora!– el desinteres por pensar en
terminos de estrategia revolucionaria, cuando no proponen coartadas voluntaristas. Esta tradicion
antipolitica encuentra arraigo en nuestros dias gracias al contexto favorable que le tributaron las
desviaciones autoritarias del marxismo y gracias a las experiencias historicas que lo invocaron en
los rituales fundantes de Estados todopoderosos.
En ultima instancia, estas reflexiones un tanto desordenadas pueden considerarse una invitacion al
debate, entre companeros, sobre las consecuencias de los procesos de despolitizacion del
marxismo, sobre la necesidad de rescatar a la politica de un destino fatal como campo de lucha
colectiva y sobre las formas posibles de las intervenciones activas y significativas en los procesos
historico-sociales. Un debate en torno a las alternativas estrategicas organizativamente viables y las
formas de mediacion material en la transicion hacia un orden social alternativo al del capital. En
fin, un debate sobre los caminos a trazar para superar la division social jerarquica del trabajo
heredada.
Una de las limitaciones de lo que Perry Anderson denominaba "marxismo occidental", hijo dilecto
de las derrotas del movimiento obrero en las decadas del 30 y el 40, era la primacia otorgada a los
problemas filosoficos por sobre los problemas politicos, lo que se traducia en pesimismo, en
recaida idealista y, basicamente, en una escision entre teoria y practica que signo toda una etapa
historica. Una situacion politica y un clima de ideas similar se nos presentaron en los 90 como
consecuencia de las derrotas de los 70 y los 80. El contexto de los 90 estuvo condicionado por el
fracaso del "socialismo realmente existente", por la identificacion indeliberada del leninismo con el
estalinismo y con cualquier otra instrumentacion politica letal del marxismo y, mas injustificado
3
Vale tener en cuenta lo que György Lukács sostenía al respecto: para él cada vez que se ponía la práctica delante (e incluso, a veces, en contra) de la teoría se propiciaba abiertamente el estalinismo.
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aun, del socialismo con el estalinismo. Pero asi como las respuestas revolucionarias llegaron para la
primera etapa, con la formidable ofensiva de los anos 60, hoy han comenzado a gestarse las
respuestas revolucionarias para la segunda etapa. Aunque sin la extension alcanzada en los anos 60,
fragmentos de una generacion de intelectuales jovenes se siente compelida a contrarrestar la
distancia entre teoria y practica y pone el enfasis en la importancia del pensamiento estrategico.
La izquierda verdadera siempre recupera a la izquierda. No debemos hacer tabula rasa de las luchas
historicas en pos de la liberacion nacional y el socialismo. Vale tener presente el principio
dialectico que plantea la continuidad en la discontinuidad y la discontinuidad en la continuidad.
Con inmensa lucidez Istvan Meszaros sostiene que "cambiar de posicion saltando de una
tabula rasa
(negritas en el original) a otra sin siquiera intentar justificar el abandono de las creencias antes todopoderosas y la proclamacion de las certidumbres recien adquiridas (que a menudo son
abandonadas con la misma facilidad cada vez que la conveniencia lo requiera) no puede resultar
mas que en vaciedad carente de principios [...]" (Meszaros, 1999:339).
En la lucha por la emancipacion humana solo hay que ser originales cuando corresponde, no se
puede asumir la originalidad como principio o como meta y plantearla como cuestion "estetica". La
carrera en pos del horizonte de la originalidad puede afectarnos la percepcion de la realidad y
hacernos caer en los artificios insustanciales. John Dewey decia que la originalidad no estaba en lo
fantastico, sino en el nuevo uso de las cosas conocidas. En definitiva, debemos fundar nuestras
politicas en la realidad y no ya en construcciones subjetivas, debemos relacionar la esperanza con
el presente, la "escatologia" con la lucha.
Ante los innumerables problemas que presenta la puesta en marcha de cualquier proyecto de
modificacion radical de la sociedad, aparecen los que se conforman con soluciones idealistas o
tipologicas, soluciones aparentes basadas en imperativos abstractos, pero tal empresa reclama
imperativos afirmativos que cuenten con el aval de las evidencias historicas concretas. Las
anticipaciones filosoficas pueden ser valiosas, pero poco aportan a las necesidades de las
organizaciones populares.
Consideramos que el desarrollo historico, en ocasiones, conduce a bifurcaciones que plantean
alternativas rotundas, pero esta situacion historica excepcional nunca trae consigo las resoluciones
favorables para los oprimidos. Nunca nos indica el camino que hay que tomar. La accion humana
consciente de las victimas siempre resulta clave, pero mucho mas en la hora de las encrucijadas
historicas.
Finalmente, hay que tener en cuenta que el pensamiento unico, que refleja la realizacion del
capitalismo como ideologia, no solo se manifiesta en su version mas dura y fundamentalista; en
realidad esta muestra su faz mas anacronica e ineficaz. Por el contrario, el pensamiento unico se
sostiene en una concepcion con capacidad reproductiva, que permite su arraigo en vastos campos
del quehacer de los hombres y las mujeres, incluyendo la propia conciencia de las clases
subalternas. Ciertas versiones del "consensualismo" (no creer en verdades que no sean fruto de un
consenso, negar la posibilidad de los descubrimientos y los saltos), el "pluralismo ilimitado" (que
niega al sujeto conciente y habla desde una pluralidad de posiciones y sujetos) y otras disposiciones
que ensalzan lo armonico frente a lo antagonico, lo tecnico frente a lo politico, lo natural frente a lo
historico, son sus pilares, en tanto y en cuanto son introyectados y reproducidos por la victimas.
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Capítulo 2
El elefante existe
"[...] sin estrategia no hay razón alguna para creer que habrá una mano invisible que
garantizará que la transformació n tenga lugar en la dirección deseada, aun cuando se
produzca eventualmente el hundimiento de la economía mundo capitalista [...]"
Giovanni Arrigui, Terence K. Hopkins e Immanuel Wallerstein
"La revolución en general es un acto político. Sin embargo es imposible realizar el socialismo
sin la revolución. El socialismo necesita ese acto político, sí precisa la demolición y la
descomposició n. Mas, allí donde comienza la actividad organizada, allí donde aparece su
finalidad, su alma, el socialismo rechaza la capa política."
Carlos Marx
John Holloway
4 afirma que los Estados ya no son centros de poder, que la subordinacion del Estado al capital cerro el paso a cualquier alternativa de radicalismo estatal. Pero no explica
que hacer frente a ese Estado controlado por "otros" que si lo consideran un instrumento
idoneo de un "antirradicalismo estatal". Tampoco nos explica como disolver el poder sin dejar
de ejercerlo (de alguna manera) en la tarea de disolucion. .Si el Estado es central para la
perpetuacion del capitalismo, para la reproduccion de su dominacion, para la acumulacion de
capital y para el control de las clases subalternas, podemos derrotar a la burguesia sin
disputarle o "anularle" ese dispositivo estrategico? .Cuanto se puede avanzar en la
transformacion radical de la sociedad con un poder politico hostil? Y aun suponiendo que se
avance en la transformacion social contra el sistema en los intersticios del sistema (en ultima
instancia, en sus marcos) .no se plantearia necesariamente, en algun momento, la cuestion del
poder politico?
Estamos de acuerdo en que las nuevas relaciones sociales no pueden comenzar con la "toma
del poder estatal". Anton Pannekoek decia que "el problema de la tactica no consiste en saber
si es posible conquistar muy pronto el poder, ya que en ese caso este solo seria una apariencia
al caer demasiado temprano en manos de los comunistas sino que consiste en desarrollar en el
proletariado las bases de un poder de clase permanente" (Bricianer, 1975:191). Tampoco le
atribuimos al Estado una funcion cultural fundamental en la transformacion de la sociedad; el
Estado no construye el "hombre nuevo" ni la sociedad libre e igualitaria. El Estado es una
porcion del poder, el ejercicio del poder estatal por parte de las clases subalternas resulta una
instancia instrumental en la perspectiva de la liberacion humana y en el marco de la
construccion de un nuevo sistema hegemonico. Tampoco pensamos al Estado como conclusion
ineludible en el proyecto de construccion de una sociedad futura. Aunque una "politica
popular" no deba orientarse hacia el Estado ni concebirlo como nucleo de la accion
revolucionaria, sigue siendo imprescindible resolver la cuestion del Estado. No se debe pensar
la politica emancipadora desde el Estado, pero es imposible pensarla sin el Estado. El Estado y
la politica estan ahi, atravesados, en algun lugar, entre la actividad practica y la transformacion
del trabajo alienado. La emancipacion requiere entonces de la lucha por el poder del Estado,
contra el poder del Estado y en el Estado. De hecho: luchar contra el poder del Estado, es
luchar por el poder del Estado, aunque no se sepa o se lo niegue.
4
Nos remitimos a distintos trabajos de este autor, en particular a su obra más polémica, Cambiar el mundo sin tomar el poder. El significado de la revolución hoy
, Buenos Aires, Universidad Autónoma de Puebla-Herramienta, 2002, y a una entrevista realizada por Mabel Thwaites Rey para el Diario
Clarín
el domingo 10 de febrero de 2002. 16 www.lahaine. org
Supongamos una hipotetica y maravillosa situacion: el poder popular (o si se quiere el
"antipoder" segun Holloway o el "contrapoder" de Negri) extendido y consolidado. .Esa
situacion, esa correlacion de fuerzas o esta condicion de la lucha de clases, no se expresaria
necesariamente en el Estado? .No sigue siendo necesario resolver de un modo que favorezca
los intereses de las clases subalternas la cuestion del poder estatal, a riesgo de que las fuerzas
populares "pierdan el turno" o irrumpan fantasmalmente, sin consistencia y sin posibilidades
de complementar la hegemonia?
Cuantas veces importantes movilizaciones, hechos (o si se quiere "situaciones") de masas
sirvieron para cuestionar el poder y derribar verdugos y regimenes insoportables pero no
pudieron evitar que otros verdugos, mas o menos camuflados, se encumbraran. En este
sentido, no podemos dejar de remitirnos a los formidables sucesos del 19 y 20 de diciembre
del ano 2001 que, en Buenos Aires, terminaron con un acuerdo entre los partidos tradicionales
(responsables de la crisis) y con Eduardo A. Duhalde en la presidencia y patente de salvador de
la patria.
Esta referencia para nada pretende negar la relevancia historica de los sucesos, tampoco
propone pensarlos en clave de lo que "deberian haber sido". Solo estamos criticando a las
lecturas que, por reificar el "devenir", terminan negando el "porvenir" y rindiendo culto a lo
impredecible. La preocupacion por el porvenir no implica reconocer la necesidad de
externalidades que asignan sentido en forma arbitraria. Se trata de leer el sentido del devenir y
de las aspiraciones y el deseo de los protagonistas y de alli deducir un porvenir posible que no
sea escamoteado.
Hoy, la clase dominante intenta reconstruir el consenso a traves de alternativas subordinadas,
basadas en la "refundacion de la democracia" o en "la alianza de la produccion y el trabajo",
mientras muchos companeros en nombre de una cruzada contra la razon instrumental moderna
se oponen al proceso de constitucion de los sectores populares en fuerza politica; a que las
masas realicen experiencias directas de poder que como instancias de formacion jamas podran
ser reemplazadas por los talleres de educacion popular. .El profundo deseo de que los ensayos
de rebelion social puedan convertirse en ensayos de construccion de bloques populares y
proyectos contrahegemonicos nos convierte en jacobinos incorregibles?
John Holloway, por ejemplo, ha recurrido en reiteradas ocasiones a un ejemplo no muy feliz:
recuerda que el Ejercito Zapatista de Liberacion Nacional (EZLN) no hace mas que inspirarse
en Emiliano Zapata cuando se aparta de la posibilidad de tomar el poder estatal. Holloway,
parece no tener en cuenta que la actitud del lider campesino, paradojicamente en un momento
de gran avance de las fuerzas populares que expresaba, genero un vacio que inmediatamente
ocupo la burguesia mexicana que llevo, por la via de la institucionalizacio n de la revolucion, a
casi ochenta anos de PRI.
5 Aqui cabe una digresion. Percibimos una contradiccion insalvable en el fondo de algunos planteos de Holloway, planteos asumidos a veces en forma acritica por
muchos companeros. Por ejemplo, se reivindica la teoria y la practica del zapatismo como una
via original para repensar las perspectivas de la izquierda y del campo popular en su conjunto
con argumentos y formulaciones que, en caso de desplegarse bajo los auspicios de la
coherencia, llevarian indefectiblemente a ver el programa del zapatismo como estatalista y a su
lucha como una exigencia por reformar la democracia burguesa mexicana. Desde esta
perspectiva, el "mandar obedeciendo" del subcomandante Marcos deberia ser desechado por
sus perspectivas estatalistas y autoritarias, y el proyecto zapatista por reformismo radical de
Estado y por su caracter nacional y patriotico. Algo similar ocurre con el Movimiento Sin
Tierra del Brasil, otra experiencia que suele tomarse como modelo o referencia de lo que
5
En éste, como en otros casos, la historia nos enseña que un proceso de cambio pone a funcionar automáticamente una inmensa red contrarrevolucionar ia. La revolución, el cambio social, necesita la
energía de una fuerte asociación.
17 www.lahaine. org
precisamente "no es". Como sabemos, para el MST sus tres "columnas" son: moral productiva,
disciplina democrática
y dirigencia, aspectos estos ultimos que muchas veces se suelen pasar por alto.
En relacion a la decodificacion local de la experiencia del MST cabe una reflexion: construir
nueva sociedad en los marcos de la vieja, anticipar el socialismo en las formas concretas son
los pilares del camino mas efectivo a la emancipacion. Esto, para nosotros, hoy, tiene caracter
de certeza. Pero... .cuanto tiempo pueden durar las disrrupciones como estas (podemos incluir
a una parte del Movimiento de Trabajadores Desocupados de la Argentina, entre otros
experimentos) en los marcos de una sociedad nacional capitalista? .Cuales son los limites del
crecimiento acumulativo y de avance en base a hechos de territorializacion organizada?
Sin duda, es mucho mas coherente reconocer en el zapatismo tal como lo hace Raul J.
Cerdeiras la propuesta de una politica a distancia del Estado que busca articular la
"particularidad de una situacion" con la "universalidad formal del Estado" y el intento por
reformular la relacion entre la sociedad, la politica y el Estado: "Aunque se proclame que la
nueva politica sera a distancia del Estado y girara a partir de premisas propias fuera de la
logica del Estado, esto no significa que el Estado desaparezca del horizonte del pensar-hacer la
politica. Tarde o temprano habra que verselas con el. Los zapatistas dicen que hay que
revolucionar el vinculo de la sociedad con el Estado, lo que es prueba suficiente de que sigue
habiendo una 'cuestion' en relacion con ese tema [...]". Mas adelante agrega Cerdeiras: "Si hay
un momento en que una politica de emancipacion, a distancia del Estado, debe tratar con las
politicas de Estado, con las politicas gestionarias, es a partir de crear un espacio nuevo que no
existe de antemano. A falta de otro nombre llamo a ese lugar 'espacio de exigencia' [...]"
(Cerdeiras, 2001:50-53).
Tambien nos parece atinada la posicion del Colectivo Situaciones, en torno a esta
problematica: "Si el Estado no es el lugar privilegiado del cambio no es tampoco un lugar
simplemente suprimible ni tampoco una realidad que se pueda negar. Es si, un lugar que tiende
a permanecer en toda sociedad masiva y compleja y, antes que nada, es a la vez un punto de
vista situacional posible, de un lado y de otro, un elemento presente en las situaciones mas
variadas [...]" (Colectivo Situaciones, 2002:159).
Muchas veces se cuestiona el estatalismo radical de los viejos movimientos antisistemicos y a
sus fallas congenitas para lograr una total ruptura logica y filosofica con el pensamiento
burgues mientras se lo reproduce revindicando la fragmentacion y convirtiendo los hechos en
esencias.
Creemos que debemos ser muy cuidadosos a la hora de determinar cuales son los medios
organicos supuestamente contrapuestos o funcionales a la construccion de una sociedad
igualitaria. Por ejemplo, existe una tendencia a asociar mecanicamente la autonomia, la
horizontalidad y las formas de democracia directa con la desinstitucionaliza cion, cuando en
realidad, la experiencia demuestra que las primeras no necesariamente conducen a la segunda.
Debemos precavernos de la arbitrariedad, tentacion grande ante la indigencia politica. Sobre
todo en estos tiempos de transicion y gran heterogeneidad de las fuerzas antisistemicas y del
pensamiento con afanes emancipatorios, donde lo viejo convive con lo nuevo. Mabel
Thwaites Rey identifica un conjunto de significados del concepto de autonomia: autonomia del
trabajo frente al capital, autonomia en relacion a las instancias de organizacion que puedan
representar intereses colectivos (partidos politicos, sindicatos, etc.), autonomia en referencia al
Estado, autonomia de las clases subalternas respecto de las clases dominantes y, finalmente,
una autonomia social e individual.
6 Consideramos que existen niveles de contradicciones entre 6
Ver: Thwaites Rey, Mabel, La autonomía como búsqueda, el Estado como contradicción, Buenos Aires, Mimeo, 2004.
18 www.lahaine. org
estos significados que se pueden traducir en lineas de accion. O sea: para consolidar la
autonomia en una perspectiva resulta indispensable limitar los alcances de otra.
Percibimos ademas que, en ocasiones, desde la izquierda, al igual que el liberalismo
tradicional, se parte de la escision falsa entre Estado y sociedad civil y se analizan los procesos
de cada esfera por separado, como si estos no tuvieran ningun tipo de interinfluencia y
condicionamientos mutuos. Otra actitud, tambien discutible, consiste en confundir las esferas,
como si fueran exactamente lo mismo, formas de la encarnacion del capital apenas
diferenciadas. Segun Guillermo O'Donnell, "una de las diferencias entre el Estado y el capital
es que este aparece en el momento totalmente abstracto del dinero; en cambio el Estado se
corporiza en instituciones que, aunque postulen un fundamento abstracto, no pueden dejar de
ser, en sus acciones, omisiones e impactos, una esfera concreta habitualmente perceptible
como tal" (O'Donnell, 1978:1190).
Nosotros sin ser demasiado originales, aunque casi heterodoxos en el marco del debate actual
que atraviesa la izquierda argentina, preferimos ver al Estado como momento de una totalidad
social que no se puede escindir de las relaciones sociales, de las formas de acumulacion, de las
modalidades de la ideologia hegemonica y de las formas de dominacion: en definitiva, como
una relacion social y por lo tanto como una "relacion de fuerzas", como contradiccion y lucha
que atraviesa tanto las instituciones como la sociedad.
El Estado es un lazo social basado en una relacion social asimetrica, una relacion de
dominacion y de explotacion. La clase dominante ejerce el poder a traves del Estado y este
vincula a las clases sociales (no media) recurriendo a formas particulares que sirven para
garantizar la dominacion y la explotacion. Pero la mediacion, el vinculo, esta determinado por
la lucha de clases. El Estado desarrolla modalidades de intervencion reproductivas que tienden
a desplazar las contradicciones y a enfrentar las distintas fracciones de las clases subalternas.
El Estado reproduce la posicion (dominante) de la clase dominante en el plano material,
politico e ideologico.
El Estado es entonces lugar-momento de la lucha de clases y, aunque su naturaleza sea
capitalista, presenta cristalizaciones que son resultado de las luchas de las clases subalternas.
Esas cristalizaciones pueden funcionar como
locus de las confrontaciones contra la dominacion y la explotacion. Entonces, si asumimos que el Estado es lugar-momento de la
materializacion de las relaciones de fuerza, no cabe la actitud indiferente frente a las
instituciones estatales. Como sostiene Mabel Thwaites Rey: "No es lo mismo tener leyes
laborales protectoras que flexibilizacion total. No es lo mismo contar con prestaciones de
seguridad social, garantizadas legalmente, que dejarlas libradas a las fuerzas de mercado.
Todos los logros historicos de los trabajadores merecen y deben ser defendidos" (Thwaites
Rey, 2004:32).
Finalmente, estamos de acuerdo con una sugerencia estrategica de esta autora que recupera la
dimension contradictoria del Estado: "Hay que luchar contra y en el Estado", lo que implica
luchar por clausurar sus instancias represivas y ampliar las que tienden a una sociabilidad
colectiva.
Algunos aspectos de ciertas criticas de izquierda al eje estatal nos presentan una vision
remozada de las posiciones del anarco-sindicalismo o del sindicalismo revolucionario de fines
del siglo XIX y principios del XX. Queremos decir al respecto que, en los ultimos anos,
hemos notado el surgimiento de una camada de militantes, quienes asumiendose o no como
anarquistas han intentado desarrollar practicas "puras", "no politicas". Asimismo, percibimos
una reactualizacion de las criticas abstractas a la politica, de la negacion "ideologica" del
19 www.lahaine. org
Estado
7 y del principio de la no institucionalizacio n de las practicas8 que hace que estas se queden sin referencia y sin espacio identificable. Por otra parte, en los terminos propuestos por
Goran Therborn, muchas veces se considera al enemigo como un cuerpo extrano mas que
como el ocupante de una posicion de dominio en el marco de un sistema determinado y se
concibe a la revolucion como la eliminacion de agentes extranos y corruptores de un orden
primigenio inmaculado mas que como transformacion de una sociedad surcada por
contradicciones e "imperfecciones"
9. Estamos de acuerdo en que "el poder de la clase trabajadora no reside tanto en sus instituciones representativas como en el antagonismo y
autonomia de los propios trabajadores" (Negri y Hardt, 2001:268), pero esta constatacion no
deberia llevarnos a negar la importancia de estas instituciones.
Por otro lado, las criticas a las que hacemos referencia parecen no tener en cuenta las
implicancias del concepto de hegemonia, ya que parten de las premisas que establecen la
posibilidad de la "actividad libre" de las masas y consideran que la hegemonia de la clase
dominante se puede contrarrestar "espontaneamente". En el mismo sentido, estas criticas no
reconocen como problema la incoherencia politica de las clases subalternas (y la coherencia
relativa de la clase dominante), y tampoco los mecanismos de dominacion ideologica como la
adaptacion, la inevitabilidad, la deferencia, la resignacion y el miedo.
10 Ahora bien, nuestro planteo no deberia entenderse como el reclamo de un "agente externo" que imponga la
"conciencia revolucionaria". Por el contrario, consideramos que la actividad autonoma del
pueblo (que no excluye ni se contradice con los roles militantes o con el "activismo" cuando
asumen un lugar dialectico y "biodegradable" ) es lo que hace posible esa conciencia y la que
favorece la constitucion de fuerza contrahegemonica. No creemos, como Marx, que la practica
genere conocimiento directamente, nuestra posicion esta mas cerca del constructivismo: la
accion genera los instrumentos que permiten asimilar el conocimiento y "construirlo".
Esta actitud autonoma deviene imprescindible de cara al cambio social, porque el sistema del
capital no prepara a los hombres y a las mujeres para una forma de vida solidaria y
cooperativa. Pero esta actividad autonoma, aunque objetivamente contrahegemonica, no
lograra trascender su posicion integrada en la totalidad de la sociedad capitalista (donde las
instituciones estan hechas para perpetuar la hegemonia de la clase dominante) si no apuesta a
construir identidades masivas, herramientas de articulacion y estrategias de poder. Claro que
en el marco de este proceso de construccion tendra que exponerse a fusiones organicas que
incluiran "externalidades" teoricas y practicas. Son las propias organizaciones populares, y no
7
Para el anarquismo el Estado es un poder "autónomo" que se sostiene en la violencia y se mantiene gracias a la ignorancia y la superstición de las masas. Al igual que los liberales, conciben al Estado sin
sociedad y sin ataduras terrestres.
8
La cerrada oposición a la institucionalizació n de las prácticas y a cualquier forma de intermediació n
estatal precipitó el alejamiento de los anarquistas de la Primera Internacional hacia el año 1872. Los
anarquistas no esbozaron hipótesis convincentes a nivel general en relación con los movimientos de
cambio social. Por otra parte, el anarquismo comparte con el liberalismo la tajante escisión entre
Estado y sociedad.
9
En esta línea se han desarrollado planteos tendientes a concebir la política como el desarrollo distorsionado de la capacidad asociativa de los seres humanos.
10
El Estado integra un sistema ideológico, va más allá de sus funciones represivas. Este sistema apunta a consolidar los mecanismos de sometimiento social y las relaciones de dominación a través
de las cuales se produce la apropiación de la voluntad del otro. Siguiendo a Göran Therborn,
podemos identificar distintas formas de dominación ideológica:
adaptación (conformidad de los dominados, obediencia a los dominadores) ,
inevitabilidad (obediencia por ignorancia de alternativas) ,
deferencia (los dominadores son concebidos por los dominados como una casta aparte),
resignación (que lleva a pensar que las alternativas son inviables) el miedo, etc. Estas formas generan resistencias que también se expresan en formas ideológicas, o sea que la lucha de
clases también se expresa en formas ideológicas. Ver: Therborn, Göran,
La ideología del poder y el poder de la ideología
, México, Siglo XXI, 1989. 20 www.lahaine. org
precisamente los revolucionarios en disponibilidad, las que se estan planteando este problema
y las que perciben que no todo lo que se necesita para cambiar la sociedad surge
automaticamente de la autoactividad de las masas. Existen tareas imprescindibles para la
emancipacion que jamas podran ser resueltas por la autoactividad de las masas. Los procesos
autoorganizativos en el campo popular no daran las respuestas a todos nuestros interrogantes.
Nuestro planteo es gramsciano en un par de puntos claves: queremos que el subalterno se
convierta en dirigente, pero consideramos imprescindible que los sectores populares
construyan la hegemonia antes de "llegar al poder". Apostamos por un itinerario en el cual la
toma del poder sea consecuencia de la potencia de la clase que emerge, de la formacion de una
voluntad nacional-popular y de formas organicas de adhesion que permitan que el sentimientopasion
se convierta en comprension. Pensamos el cambio social como proceso prolongado
(con un antes y un despues desdibujado) y no como mero momento de ruptura. De este modo
se torna necesario favorecer por distintos medios la formacion de una conciencia critica de lo
real por parte del pueblo (esto es lucha hegemonica), constituir grupos de hegemonia y asumir
todos los riesgos. Siempre sera mejor que vegetar como seguros e inoperantes grupos
testimoniales. Ahora bien, .se puede "completar" esta hegemonia sin el control del aparato
estatal?
Pero, aun dejando de lado la discusion en torno al concepto de hegemonia
11 y las explicaciones sobre las articulaciones de la base y la superestructura, y de como una clase economicamente
dominante se transforma en dirigente, lo que nos parece mas grave es que no se tome en cuenta
la estrategia del sistema que consiste en dividir y fragmentar a los grupos sociales que
explota.
12 El enemigo existe. Los espacios que favorecen la constitucion de vinculos sociales, que no
pasan por la puerta del capital y que construyen la "sociabilidad del hacer", se desarrollan
indefectiblemente en el marco de un sistema general que limita sus posibilidades de
consolidacion y expansion. Las luchas "prefigurativas" , desde una perspectiva sistemica,
resultan claves para pensar en una transicion a un orden superador al del capital, pero, en el
marco de una sociedad capitalista, inhibidas las posibilidades de realizarse plenamente, su
importancia es, basicamente, politica. Proveen de legitimidad a los proyectos de las
organizaciones populares, muestran la posibilidad de los caminos alternativos, etc. En
contextos de reflujo sirven para resistir desde posiciones de masas. Pero, como las ciudadelas
libertarias, no alcanzan para la negacion de la sociedad total, aunque la justifican. La
"acumulacion", en base a hechos de territorializacion tiene limites. Algo que ha senalado el
propio Movimiento Sin Tierra (MST) de Brasil que de esto sabe largo.
No hace mucho tiempo, Julio Marenales, historico militante del Movimiento de Liberacion
Nacional (MLN)-Tupamaros del Uruguay, sostuvo en la ciudad de La Plata: "Trabajamos por
abajo pero, al mismo tiempo... .que hacemos?, .los dejamos que por arriba hagan lo que se les
antoja, o tratamos por el contrario de meternos ... Porque hay un hecho que no se puede
11
En este sentido resultan interesantes (y discutibles) los planteos del sociólogo brasileño Octavio Ianni en torno a la cuestión de la Hegemonía. Según este autor, al transformarse las condiciones de
la soberanía de los Estados-nacionales varían las condiciones de construcción de la hegemonía. O
sea, la hegemonía ha cambiado de forma. Afirma Ianni que: "En este momento se plantea el
problema de la hegemonía. Desde que los medios impresos y electrónicos pasaron a tejer un nuevo
mapa del mundo, las posibilidades de construcción, afirmación o transformació n de la hegemonía
pasan a ser condicionadas, limitadas, administradas por un especie de intelectual orgánico no sólo
sorprendente e insólito, sino ubicuo, desterritorializado [...]" (Ianni, 1999:126).
12
Terry Eagleton decía: "Además, si el sistema sobrevive, se debe más a las divisiones sociales
entre los diversos grupos a los que explota que en razón de una coherencia ideológica general. No es
necesario que estos grupos suscriban o interioricen los valores ideológicos dominantes, siempre y
cuando hagan más o menos lo que se les pide [...]" (Eagleton, 1997).
21 www.lahaine. org
obviar, y es la fuerza del enemigo. No jugamos solos, juegan ellos y con una fuerza tremenda.
Entonces, no es lo que vos queres, es lo que vos podes. Vos no podes ignorar que el elefante
existe. Entonces tenes que ir viendo como haces para que no te pasen por arriba [...]"
(Rodriguez, E., 2002).
En la actualidad se reedita una de las tipicas patologias de los intelectuales iluminados: la falta
total de conciencia de los objetivos del enemigo que, por lo general, les ha servido a los
conservadores, liberales y reformistas de toda laya para ocupar espacios y para frustrar
cualquier intento de experiencia estatal por parte del pueblo.
El subcomandante Marcos le dijo una vez al poeta Juan Gelman: "no nos preocupa el enemigo,
nos preocupa como vamos a definir una nueva relacion entre companeros". Por supuesto que la
nueva relacion entre companeros nos parece estrategica. Pero el enemigo no deberia dejar de
preocuparnos, basicamente porque "esta" y distorsiona de mil modos la "nueva relacion entre
companeros".
En otro nivel, percibimos que muchas criticas (nosotros preferimos recurrir al termino
"interpelaciones"
13) al jacobinismo- leninismo14 y a toda nocion proxima a la idea de una "aristocracia radical" y la insistencia en que el enfasis debe estar puesto en el "como" de la
politica dejando de lado las metas y objetivos, estan llevando a la reactualizacion de los
planteos de Eduard Berstein, expresion de la version reformista del estatismo, quien hace cien
anos denostaba la conquista del poder politico y renegaba del objetivo final (o los objetivos
determinados) deificando el "movimiento". Eduard Berstein sostenia que con el desarrollo de
la democracia, la accion sindical y parlamentaria y el cooperativismo se podian resolver las
contradicciones del capitalismo y marchar hacia una "civilizacion superior", sin necesidad de
tocar demasiado la propiedad privada de los medios de produccion. Asi, para Berstein, el
movimiento era todo y los fines, nada. Rosa Luxemburgo, en 1898, ataco esta posicion
afirmando que el movimiento en tanto tal, sin ninguna relacion con el objetivo final (la
conquista del poder politico, la destruccion del Estado), no era nada. Como Berstein, muchos
companeros del campo popular no ven los antagonismos esenciales entre capitalismo y
socialismo, solo sus relaciones organicas.
Curiosamente, mientras se reactualiza este debate, la mayoria de los nuevos movimientos y
organizaciones populares no se plantean la cuestion de los medios y los fines, o del
movimiento y el objetivo: por el contrario, se caracterizan por romper, en la practica, con la
escision medios-fines o movimiento-objetivo , a los que ven como momentos de un proceso
dialectico. Por otra parte, la idea de que el fin no es nada y el desarrollo lo es todo es uno de
los pilares sobre los que reposa la sociedad del espectaculo y la representacion.
15 Pero, si volvemos a una cuestion anterior y seguimos en la linea de Therborn, .no es
inapropiado, desde el punto de vista teorico y politico, ampliar el concepto de Estado hasta
hacerlo comprender todo, absolutamente todo aquello que este relacionado con la reproduccion
de un orden social?
13
Consideramos que el acto de "interpelar" al leninismo como forma sustituta de la intervención popular (tendiente a reemplazar masas por elites, ideología por organización y consenso por fuerza)
no implica "pasarse al bando de la burguesía", por el contrario, lo vemos como una de las tantas
formas de "fidelidad" a las masas, más que a las categorías, a las herramientas tradicionales o a los
micro climas de aparato. En realidad, habría que plantearse la necesidad histórico-polí tica de superar
las posiciones de Lenin.
14
Lenin decía que el partido era un "jacobino unido a la organización del proletariado". En líneas generales el término "jacobinismo" se ha utilizado para designar formas de centralizació n mecánica y
formas de control basadas en la preeminencia de un grupo reducido de funcionarios.
15
Ver: Debord, Guy, La sociedad del espectáculo, Buenos Aires, Biblioteca de la mirada, 1995, escolio 14.
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.No pareceria que Holloway y otros, en un sentido contrario al reduccionismo economicista
(pero igualmente reduccionista) diluye las leyes del movimiento del capital en la politica y en
el Estado? .El Estado es una especie de receptaculo exclusivo del poder o es la instancia que
encarna un poder social (de clase) determinado? .Puede concebirse al Estado como una forma
monoliticamente predefinida? Aunque suene a exageracion, no podemos dejar de ver que por
lo menos una forma de asumir la teoria de la derivacion
16 conduce irremediablemente al inmovilismo, a cierta incapacidad para la praxis concreta y a una mirada antihistorica y
antidialectica.
16
La teoría de la derivación rechaza la idea de la "autonomía relativa" del Estado al verlo como "derivación lógica" del proceso de acumulación capitalista y la lucha de clases.
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Capítulo 3
¿Cambiar el Estado cambiando la sociedad?
Es necesario examinar más minuciosamente al Estado. No hay que transformarlo o destruirlo
de cualquier manera. Hay que estudiarlo en su calidad de resumen, de compendio de las
necesidades sociales, de las luchas sociales pasadas o presente, de las verdades sociales".
Henri Lefebvre
"[...] 'El Estado debe desaparecer ¿quién lo dice? El Estado' (seguro que piensa en la Unión
Soviética). Brecht se coloca, artero y afligido ante el sillón en el que me siento y dice,
imitando al 'Estado', al tiempo que mira torvamente a imaginarios interlocutores: 'Ya lo sé,
debo desaparecer' [...]"
Walter Benjamin
Creemos que considerar a las esferas estatales como ambito privilegiado de la accion politica es un
supuesto restrictivo y autolimitante para todas las organizaciones que impulsan proyectos de
transformacion. Es asumir la politica como accion restringida desde el primer paso. El mismo
Marx, ante la experiencia de la Comuna de Paris en 1871 y abjurando transitoria e
inconscientemente de sus tradicionales posturas centralistas y antifederalistas, decia que la clase
obrera no podia plantearse como unico objetivo la toma de la maquinaria estatal en su organizacion
vigente y ponerla en marcha de acuerdo a sus propios fines. Marx afirmaba que la emancipacion
politica por si sola no podia lograr la emancipacion humana. Pero jamas nego la necesidad de la
primera. Para el la revolucion "en general" era un acto politico imprescindible para la realizacion
del socialismo.
Segun Marx el poder politico aparece como medio para hacer efectiva y extensa la organizacion
cooperativa de los trabajadores frente a la resistencia del capital. La politica es entendida de este
modo como el terreno que sostiene (o no) las experiencias autonomas desarrolladas por los
trabajadores. Marx partia del ejemplo suministrado por el movimiento cooperativo al que
consideraba uno de los mas grandes experimentos sociales, pero insistia en que para lograr la
emancipacion de los trabajadores la cooperacion debia alcanzar un desarrollo nacional. En el marco
de esta reflexion introducia un factor clave: "los senores de la tierra y los senores del capital se
valdran siempre de sus privilegios para defender y perpetuar sus monopolios economicos. Muy
lejos de contribuir a la emancipacion del trabajo, continuaran oponiendole todos los obstaculos
posibles".
17 Marx planteo la conquista del poder politico como deber, en este contexto. Distinta es, por lo menos en algunos aspectos, la concepcion de Engels, en quien la cuestion del poder politico
aparece relacionada con una concepcion determinista y marcadamente "etapista". Para el caso de
los paises atrasados Engels tomaba el caso de Espana en la segunda mitad del siglo XIX
consideraba que era necesario eliminar "obstaculos" para agotar las distintas etapas del desarrollo
economico y social. La Republica le parecia una oportunidad para "borrar" las remoras que
afectaban el desarrollo capitalista y por esto favorecia la intervencion politica activa de los
trabajadores.
18 Segun Marx, al sustituir la clase obrera a la vieja sociedad civil no habria poder politico
propiamente dicho. Porque para Marx el poder politico era la expresion oficial de los antagonismos
en el seno de la sociedad civil, por lo tanto, al producirse esta sustitucion y al "desacralizarse" las
relaciones sociales (precondicion para la extincion de los aparatos estatales), no seria necesario
17
Marx, Carlos, "Manifiesto inaugural de la Asociación Internacional de los trabajadores". En: AA.VV., La primera internacional y el triunfo del marxismo leninismo
, Buenos Aires, Editorial Porvenir, 1965, p. 51.
18
Engels, Federico: "Los bakunistas en acción" (Serie de artículos publicados en el periódico Volsktaat
en octubre y noviembre de 1873, con una advertencia preliminar de 1894). En: AA.VV., op. cit
., p. 217. 24 www.lahaine. org
"abolir" el Estado, ya que estaria condenado a transformarse en un objeto obsoleto. El proletariado
seria libre al abolirse a si mismo y a su oponente (la propiedad privada, el capital). Ahora bien, si
existen antagonismos, hay poder politico y si hay poder politico, existen antagonismos.
El necesario punto de partida para fundar lo que se llama una nueva radicalidad es la negacion de la
politica como practica "exclusivamente" estatal y la consideracion de la toma del poder como
"eventualidad". Pero mas alla de las resonancias acratas de estos planteos no expresamos una
cuestion de principios, sino que proponemos una reflexion sobre los cambios en las funciones del
Estado.
Podemos recurrir a un ejemplo historico: Entre los anos 30 y 40, a partir de cambios sociales, el
Estado en Argentina, en el modelo de acumulacion y al interior del propio Estado, se
"autonomizo" y comenzo a ser percibido por los sectores populares como un instrumento politico a
disputar, lo que hizo posible a mediados de la decada del 40 la irrupcion de un proyecto politico de
la burguesia nacional (el peronismo) que integraba a las masas a ese Estado y aceleraba su
politizacion. Podriamos discutir sin ponernos de acuerdo jamas el nivel de "subordinacion" de esas
masas en relacion con ese Estado, pero no la integracion en si misma. Ademas de identificar las
desventajas a largo plazo de toda integracion a un proyecto nacional burgues, no podemos dejar de
reconocer algunos de sus beneficios evidentes para los trabajadores argentinos. Beneficios que, en
esa coyuntura historica excepcional y teniendo en cuenta las contradicciones (de clase) mas
relevantes, convertian los afanes autonomistas del proletariado en distancia imprudente. En lineas
generales, este fue el itinerario clasico del "populismo". Hoy se nos presenta una situacion
totalmente distinta: un Estado con la soberania erosionada y cuyas estructuras estan mas
predispuestas a la exclusion que a la integracion de extensas masas. Las politicas genericamente
denominadas como neoliberales consolidaron relaciones de fuerzas desfavorables a los sectores
populares y la "reforma del Estado" fue uno de los medios utilizados para ese fin. Claro esta que
este proceso no respondio a un "destino natural" sino que implico el compromiso de los grupos
dominantes locales.
La cuestion no pasa por discutir "en abstracto" si el Estado es o no el lugar idoneo para la
instrumentacion de los cambios que consideramos necesarios de cara a los intereses populares. Por
el contrario, nos parece mucho mas fructifero dilucidar si las estructuras de
este Estado resultan adecuadas para producir esos cambios o si no constituyen un limite para ellos. Nos parece que no
tiene sentido discutir si el Estado puede contribuir a la formacion de capital social fomentando el
tejido asociativo y la organizacion popular. Por lo menos en teoria, desde las tribulaciones
planteadas por una posible transicion en la periferia y por el caracter de los medios necesarios para
crear las precondiciones de un regimen justo, no es descabellado pensar en un Estado (claro que no
abundan los ejemplos historicos) que funcione como "agente externo centralizado", que suministre
incentivos selectivos para apuntalar la accion colectiva. Un Estado que institucionalice las
organizaciones que representan los intereses de las clases subalternas y que cree intereses en torno
a los cuales se organice una parte significativa de la sociedad. Un Estado que se "debilite" por su
traspaso de poderes hacia abajo y no un Estado como el actual, debil por trasladar poderes hacia
arriba, hacia las instancias supranacionales. Porque, en contra de aquello que sostiene cierto
anarquismo, tan principista como desentendido del analisis de clase, el Estado no entorpece
cualquier
actividad libre. Solo entorpece algunas, mientras permite y promueve otras. En la Guerra Civil Espanola los liberales y los comunistas atentaron contra las colectividades y las
experiencias de autogestion, lo que llevo a plantear una contraposicion absoluta entre la
autoactividad del pueblo y el Estado. La militante anarquista Federica Montseny sostenia que "en
un extremo, los partidarios de la autoridad y del Estado totalitario, de la economia dirigida por el
Estado y de una organizacion social que militarice a todos los hombres y convierta al Estado en un
gran patron, en una gran celestina; en el otro extremo, la explotacion de las minas, de los campos,
de las fabricas y de los talleres por la propia clase trabajadora organizada en federaciones
sindicales" (Guerin, 1968:165-166) . Pero, esta contradiccion puede no ser tan absoluta, menos en
un contexto periferico y de transicion. Por ejemplo, no es imposible que bancos controlados por el
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Estado esten al servicio de la autogestion. Una de las dificultades que han debido y deben afrontar
las experiencias de control y gestion obrera de la produccion esta relacionada con el manejo de la
circulacion y la distribucion. Aqui el Estado puede jugar un rol clave, por ejemplo, si garantiza la
compra de la produccion. En otros casos, desde el Estado, se pueden generar oportunidades
politicas que favorecen el desarrollo de procesos de autonomizacion (aunque esto diste de ser
politica de Estado). Esto depende siempre de las inhibiciones relativas del Estado, de la capacidad
politica de las clases subalternas y de la relacion de fuerzas en la sociedad.
En fin, se puede proponer un Estado que no deje de plantear un horizonte utopico, tal como lo
planteaba Bertold Brech: si queremos poner en pie un Estado fuerte de caracter transitorio, es decir,
un Estado que se atrofia a medida que su funcion se atrofia, es decir, un Estado que muera de exito,
hay que dar al gobierno la forma dialectica, es decir, instituir un conflicto saludable.
Posiblemente, valga la pena retomar y rediscutir la clasica concepcion marxista sobre el periodo
transitorio que planteaba una forma peculiar de Estado, forma que implicaba la organizacion del
proletariado como Estado, como gobierno democratico de la clase obrera, un Estado que
comenzaria a extinguirse desde su gestacion y que desapareceria cuando la sociedad sin clases
fuera una realidad. Recordemos que Marx sostenia que el primer acto con el cual el Estado se
presentaba como representante de toda la sociedad, tomando la propiedad de los medios de
produccion en nombre de la misma, era el ultimo acto independiente como Estado, asi cesaba la
ingerencia del poder estatal reemplazando el dominio de los hombres por el gobierno de las cosas y
la gestion del proceso de produccion. Es mas, Marx (y tambien Engels) se negaba a llamar Estado
al Estado proletario, recurria a definiciones como: "la forma politica de la emancipacion social" o
"la forma comunal de organizacion politica". De todos modos, reconocia la necesidad de
"funciones estrategicas" inevitables en un proceso de reestructuracion radical de la sociedad. Lenin,
como veremos, hacia 1917-1918 era fiel a Marx en ese aspecto.
En torno a la cuestion del debilitamiento del Estado, Istvan Meszaros sostiene: "si la clase obrera
tiene la mision historica de producir, mediante la 'nueva forma politica' la emancipacion del trabajo,
y con ello la emancipacion de la sociedad en su conjunto de la tirania social de la division del
trabajo heredada, .como podria una tarea de tal magnitud, complicacion y escala temporal a largo
plazo ser llevada a la practica sobre la base de la reduccion de las funciones del Estado a un
minimo absoluto simplificado cuando, al mismo tiempo, es preciso lograr tambien esa 'armoniosa
coordinacion nacional e internacional' de la produccion y la distribucion que obviamente presenta
un problema de suma complejidad de la que hablaba Marx". Y agrega mas adelante: "De seguro, el
definitivo 'debilitamiento gradual' del Estado resulta inconcebible sin una progresiva reduccion y
simplificacion de sus tareas y su transferencia al cuerpo social, 'que se opera y se gobierna a si
mismo'. Sugerir, sin embargo, que este proceso de reduccion y simplificacion al nivel politico
puede ser cumplido gracias a la inmediata sustitucion del Estado en si por una 'forma politica
nueva' libre de problemas, despues de lo cual las unicas dificultades que quedan se refieren a como
emancipar economicamente a la sociedad de la division del trabajo, es tomar atajos ideales hacia el
futuro" (Meszaros, 1999:1065-1066) . Y por ultimo plantea: "[...] los varios sectores del trabajo
fragmentado y dividido internamente necesitan de la proteccion del Estado durante un periodo
prolongado despues de la revolucion, no solo contra las antiguas clases dominantes sino tambien
contra cada otro de los ubicados dentro del marco de la division social precedente ... Asi,
paradojicamente, ponen a existir y mantienen en existencia a lo largo de todo el proceso de la
reestructuracion radical un poder ejecutivo fuerte sobre ellos mismos" (
ibíd., p. 1074). Tal vez la posicion de los zapatistas respecto del ejercito, instrumento destinado a desaparecer, no
apto para la construccion de una nueva sociedad pero necesario durante todo un periodo, podria
perfectamente hacerse extensiva al Estado en su conjunto. En este sentido, consideramos necesario
un debate en torno a los mecanismos para garantizar que ese Estado "en extincion" ceda
efectivamente su lugar en beneficio de las organizaciones y las comunidades autogestionarias y de
base. O sea, en beneficio de los organos de gestion contrahegemonicos y los verdaderos
instrumentos de liberacion.
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En torno a este motivo poseemos una bateria de preguntas que consideramos fundamentales, en
primer lugar, porque suponemos que su dilucidacion nos sacaria del eje apocrifo: sociedad civil
buena- Estado malo y, en segundo lugar, porque el abanico de sus posibles respuestas implica
posicionamientos politicos e ideologicos que diferencian al pragmatismo revolucionario (sepa el
lector dispensarnos por lo de "pragmatismo") tanto de la abstraccion de los seductores discursos
ultrarradicales (caracterizados, en ocasiones, por sugerir a los sectores populares en lucha un
abismo infranqueable entre lo cotidiano y el socialismo) como de los insanos ejercicios de nostalgia
del populismo. Van las preguntas: .se puede pensar en lograr esos cambios "desde adentro"? .Es
este Estado
susceptible de renovarse democraticamente? .Pueden sus estructuras integrar a los hombres y mujeres de los que el capital viene prescindiendo? Si nada de esto es factible desde
iniciativas exclusivas del propio Estado (y esa es nuestra recatada opinion), .no se puede, "desde
afuera" y "desde abajo", abrir el Estado a las presiones democraticas por la redistribucion del
ingreso como medio para acrecentar el poder popular?
19 .No puede concebirse al Estado como una arena de intervencion de la sociedad sobre si misma? Por ejemplo, y como hipotesis optima: las
organizaciones populares reemplazando a las elites profesionales y asumiendo responsabilidades en
el desarrollo de las politicas publicas. .No se puede cambiar el Estado a partir de una relacion de
fuerzas favorables a las clases subalternas en el marco de la sociedad civil?
20 .El poder popular autentico acaso no puede hacer de la dominacion politica un instrumento de liberacion? .Y ese
Estado "cambiado" no podria llegar a jugar un rol importante en un sentido inverso al que jugo
favoreciendo los intereses del gran capital y el proceso de globalizacion neoliberal? En fin, un
Estado que avance en su funcion de legitimacion social (hay evidencia historica al respecto) y
retroceda en su funcion de favorecer el proceso de acumulacion a escala mundial.
21 Un Estado que por "democratico" y "popular" que sea no se conciba como la meta final. La meta debe ser la
sociedad igualitaria. La transformacion de la sociedad "desde abajo", implica llegar en algun
momento a un "arriba" que tambien hay que transformar. Y esto es solo una figura, porque en el
caso del Estado, arriba–abajo, puede resultar una topologia simplista.
Somos conscientes que lo antedicho nos conduce a una paradoja. La experiencia historica ha
demostrado que la hostilidad de las clases dominantes condiciona terriblemente a las fuerzas
revolucionarias que asumen el poder estatal. La creencia en que basta con asignarle otros fines a la
maquinaria estatal (despues de su "toma" y posesion por el "partido obrero") para transformarla en
organo de emancipacion demostro ser una peligrosa ilusion.
Vale recordar y analizar los "dos momentos" de Lenin. En marzo-abril de 1917, Lenin proponia
crear un Estado sin ejercito permanente, sin policia, sin funcionarios y que el pueblo tomara el
poder estatal en sus manos (tener presente
Las Tesis de abril y El Estado y la Revolución). Lineamientos generales que persistieron durante los meses posteriores a la toma del poder en
octubre de 1917. Por ejemplo, a comienzos de 1918, en el Tercer Congreso de los Soviets, Lenin
sostuvo la vigencia del ideario anarquista y la posibilidad de su aplicacion concreta. En el VII
Congreso del Partido, en marzo del mismo ano, impulso la socializacion dirigida por organismos
obreros y la reorganizacion de las fabricas como comunas autonomas (autogobernadas) de
productores y consumidores, amen de otras medidas en la perspectiva de lo escrito en
La tesis de Abril
y en El Estado y la Revolución. Poco despues comenzara a plantear la necesidad de una autoridad centralizada. Dejara de ser faena primordial del pueblo la de tomar el poder en sus
manos, sino que la vanguardia del proletariado debera desarrollar un Estado y manejar el poder con
19
En relación a este tema señala Guillermo O'Donnell: "Las limitaciones de atención y de procesamiento de información determinan que, para que las instituciones del Estado se hagan cargo
de una cuestión, alguien tiene que plantearla "desde afuera", o que "desde adentro" de ellas alguien
tiene que definirla como tal [...]" (
ibíd., p. 1179). 20
Gramsci consideraba prioritaria la transformació n de sociedad civil en un plano multidimensional y entendía a la hegemonía política como un momento que debía ser necesariamente anterior al poder.
21
De hecho, los Estados nacionales en la periferia han abjurado de su función de acumulación "local". Al no tener políticas productivas propias sus funciones se limitan a hacer atractivo el propio
territorio a los capitales internacionales, es decir, son Estados que apoyan la acumulación a escala
mundial.
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firmeza. Lo escrito poco antes de la revolucion de octubre
, la critica al "antianarquismo" de Plejanov y la teoria del debilitamiento gradual del Estado, caeran en saco roto, en el abismo exacto
de la "necesidad historica". Las referencias a la Comuna de Paris seran cada vez mas escasas. Se
inauguro el tiempo que conjugo la hiperpolitica de
¿Qué hacer? con la pulsion tecnocratica de los primeros anos de la decada del veinte.
Es evidente que un Estado sitiado tendera a fortalecerse, lo que contradice el proceso de
debilitamiento. Esto plantea el problema de los tiempos. Una revolucion social es a largo plazo
(pero solo a largo plazo) una revolucion contra el Estado. Pero, esta revolucion contra el Estado
exige una revolucion mundial. La transicion, de todos modos, puede concebirse como la
convivencia de un Estado fuerte hacia fuera y debil hacia adentro.
Meszaros expone claramente esta paradoja: "Puesto que el acto (negritas del original) de la
liberacion no puede ser separado del proceso de la liberacion, y puesto que el Estado politico,
aunque este condicionado, resulta simultaneamente tambien un factor condicionante vital, la
emancipacion socialista de la sociedad del dominio opresor de la esfera politica presupone
necesariamente la transformacion radical de la politica en si. Eso significa que la propugnada
superacion del Estado solo puede ser llevada a cabo mediante la instrumentalidad fuertemente
condicionante del Estado mismo". Y plantea un interrogante fundamental: ".Como convertir al
estado heredado en una formacion genuinamente transicional a partir de la estructura
englobadora y necesariamente autoperpetuadora en la que se ha convertido en el transcurso del
desarrollo capitalista" (Meszaros, 1999: 530).
Puede resultar una grave irresponsabilidad pasar por alto las posibilidades de una mediacion
popular: "
lo popular es al mismo tiempo velo de la realidad profunda de la sociedad (y, por consiguiente, de la del Estado) y punto posible de tránsito hacia su descubrimiento
[...] (negritas nuestras). Por eso tambien lo popular es una mediacion menos digerible para el Estado
capitalista, y para la dominacion en la que esta imbricado, que la ciudadania y la nacion [...]"
(O'Donnell, 1978:1196).
Se nos ocurre, parafraseando el titulo de un trabajo de Holloway, que la pregunta, que remite a un
itinerario politico, seria .como cambiar el Estado cambiando el mundo (o la sociedad)? Asumir la
validez del interrogante dejaria en claro donde vamos a poner nuestros mejores esfuerzos
(reconociendo que la sociedad es el ambito decisivo de la reproduccion y la potencial superacion de
las relaciones de dominacion) sin renegar de la necesidad de una instancia articuladora de los
intereses populares y desarticuladora de los intereses de la clase dominante.
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Capítulo 4
El socialismo en un solo barrio y el radicalismo pasivo
"[…] las condiciones que rigen el gobierno en las organizaciones formadas por masas son
radicalmente distintas de las que rigen el gobierno de las asociaciones basadas en la relación
personal o de vecindad […
]." Max Weber
"Las reformas sociales arrancadas por medio de la lucha constituyen etapas en el camino
hacia la meta final en cuanto confieren al proletariado un aumento de sus fuerzas. Es sólo
bajo ese aspecto que presentan interés para el socialismo."
Antón Pannekoek
Respecto de los "seductores discursos ultrarradicales" a los que haciamos referencia, creemos que
su principal deficit insistimos: reconociendo que en el marco de una serie de propuestas de lo mas
lucidas y originales consiste en considerar el "micropoder", el "poder local", el "antipoder", el
"contrapoder" , o la situacion concreta con potencial revolucionario como un fin, perdiendo de vista
la totalidad, el horizonte de la conexion dialectica, diluyendo el proceso de emancipacion en actos
individuales, conquistas aisladas y placeres solitarios. Esto puede plantearse con toda soltura desde
una inquietud especificamente intelectual que pretenda mantenerse incontaminada de la
materialidad y de la temporalidad del corto y del mediano plazo, pero deja politicamente desarmada
a las organizaciones populares y, en ocasiones, las lleva a escenificarse a si mismas como
productos esteticos.
Uno de los efectos de la globalizacion neoliberal es la desterritorializaci on de la politica. El espacio
tradicional de la politica, el Estado-nacion, se torna intrincado y se asume que esta solo puede tener
alguna chance en espacios mas reducidos. El orden neoliberal exige que los macroespacios sean
administrados por politicas "globales", por ejemplo, las que impulsan el Fondo Monetario
Internacional, el Banco Mundial y la Organizacion Mundial de Comercio, a la vez que favorecen
una "redefinicion comunal".
En este aspecto, cierta izquierda no encuentra los caminos para superar la crisis de la politica como
instancia totalizadora y la concibe como un "puro empirismo".
22 Esto se refleja, ademas, en una insistencia sobre el elemento "practica" del nexo teoria-practica, operacion que Gramsci asociaba a
la fase economico-corporati va. De todos modos, en la Argentina, una buena parte de la izquierda
tiene una larga tradicion en cuanto a pretender la conquista de situaciones minoritarias.
Consideramos que una particularidad para hacerse politica necesita convertirse en
locus de efectos universalizadores, necesita articularse al interior de un sistema de demandas, si no corre el riesgo
de circunscribirse al nivel local, a una vida corta, a situaciones especificas y contingentes, a ser
carne de soluciones administrativas. El mismo sistema acepta (o por lo menos tolera) experiencias
de "gobierno en pequena escala" o cualquier tipo de comunidad que no reconoce otro limite que
ella misma. Lo que constituye un anatema, lo que el sistema no puede digerir es la experiencia que
intenta constituirse en una instancia o "momento" de un cambio mas amplio. El capital, como
totalidad organica, se caracteriza por su poder restaurador, si las experiencias locales, que tienden a
superar las presuposiciones materiales del sistema de capital, no transfieren sus aspiraciones a un
conjunto mas amplio se caen. Las relaciones sociales capitalistas no son precisamente las mas
adecuadas para el desarrollo espontaneo de la horizontalidad y la autonomia.
22
Paradójicamente este "empirismo" convive en el seno de la izquierda con el elitismo del formalismo teórico y las jergas eruditas.
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El bloque de poder impone su propia dinamica, una dinamica micro-racional empresarial. Un
proyecto popular debe contraponer una dinamica macro-racional social que subordine a la primera
y garantice la implementacion de una democracia genuina, sin aspectos formales fetichizados.
Muchas de las propuestas presentadas en los ultimos anos como elixires magicos, eluden todo tipo
de planteo en torno a los horizontes estrategicos y solo ofrecen lineamientos generales para la
constitucion de grupos de presion. De este modo, podemos llegar a obtener miles de victorias de
detalle a las que, empero, les corresponderan derrotas a gran escala. La particularizacion nos parece
la apuesta a una forma de despolitizacion en un momento en el que necesitamos metas colectivas.
La apuesta por la constitucion de microsujetos en una coyuntura en que se requieren proyectos
transmediatos. Ademas, notamos que la particularizacion es la estrategia de algunos grupos
ultrasectarios, "antiapostolicos" y doctrinariamente intransigentes a los que no les importa ganar la
batalla de la opinion publica, y hasta parecen disfrutar horrorizandola con sus acciones y sus
declaraciones, porque en realidad no piensan ni construyen en perspectiva contrahegemonica.
La cuestion de la opinion publica en el marco de la construccion de un nuevo sistema hegemonico,
popular y democratico no nos parece un tema menor en el actual contexto. Por supuesto, no
estamos utilizando este concepto en el sentido liberal tradicional, nos remitimos a aquello que
puede ser compartido por un conjunto amplio y expresado-comunicad o a traves del lenguaje, pero
que esta expuesto tanto a la tergiversacion a traves de la exageracion de aspectos irrelevantes como
al silencio y la mentira. Relacionamos el concepto de opinion publica con la necesidad de evitar el
aislamiento de las experiencias organizativas y las acciones colectivas del campo popular. Los
sectores dominantes han sido historicamente eficaces en su estrategia de aislamiento y
fragmentacion de este campo; y hay que reconocer que muchas veces el propio campo popular les
facilito la tarea. .Si las practicas que el campo popular desarrolla parten de reivindicaciones
legitimas y de valores universalmente aceptados, por que negarnos a favorecer la interpretacion de
nuestras acciones como una oportunidad para que amplios sectores sociales presionen por
demandas propias?
Otra de las limitaciones politicas y hasta epistemologicas de los discursos a los que hacemos
referencia es que, por lo general, terminan en elaboraciones carentes de cierre que reivindican la
incertidumbre. La normatividad se diluye. Los cuestionamientos a la concepcion estatalista y
burocratica de la revolucion han llevado, en algunos casos, a la exaltacion de los procesos
incompletos, sin fines claros. Es decir, partiendo de una critica a las "desviaciones objetivistas" se
cae en algo que, en ultima instancia, es muy similar.
No hay revoluciones impulsadas por una conciencia de clase previa o por reivindicaciones con
significado social estrictamente revolucionario. Un sistema, un orden determinado de cosas, puede
caer y ser reemplazado por otro superador por las presiones de las acciones sociales especificas
(que pueden ser parciales, reivindicativas, "reformistas") a las que un contexto particular puede dar
implicancias revolucionarias. Pero para que esto sea factible, para que exista ese contexto, resulta
imprescindible la unidad de las fuerzas populares, de sus organizaciones y una voluntad de
universalizar las luchas "locales".
Esta "estrategia de la particularizacion" esta en consonancia con la actitud asumida por Perry
Anderson, quien ante la certeza de la "derrota historica" del marxismo por un lado, y la vocacion de
no ser comparsa del neoliberalismo por el otro, encuentra una salida elegante (e inoperante) en
apoyar cualquier reforma local o parcial, pero negando de antemano cualquier proyeccion basada
en la confianza, en una potencialidad con capacidad de alterar el sistema en su conjunto y que
cuestiona su misma naturaleza.
Como afirma Mabel Thwaites Rey: "aun si se intentan construir, de manera consciente, los ideales
anticapitalistas en las practicas cotidianas, existen problemas muy basicos que condicionan desde el
origen la posibilidad misma de materializarlos. Hay muchas experiencias concretas alimentadas por
los ideales libertarios de autonomia, horizontalidad y democracia directa. Es plausible y alentador
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que haya grupos que decidan asumir en sus acciones presentes tales principios e ideales. Pero la
cuestion subsistente sigue siendo su extension, replicabilidad y, por ende, viabilidad, como opcion
politica y no como eleccion individual o colectiva en pequena escala o aislada" (2004:18).
El "socialismo en un solo barrio" termina naufragando al apoyarse en una concepcion atomizada e
ingenua del poder. Concibe su propia construccion mientras se desarrolla en forma aislada y
autocontenida, ignorante de los contextos mas generales (la hegemonia burguesa nacional o el
orden mundial capitalista, por ejemplo) y de las otras construcciones populares. Separa las
experiencias de base, creativas, potencialmente desalienantes, de sus condiciones objetivas,
generalizando una parcialidad y extrapolando lo cotidiano a la totalidad social. Este socialismo de
laboratorio, experimento y vitrina, alimenta la autocomplacencia y cierto narcisismo abonado por
los observadores externos. Nutre un conjunto de idealizaciones.
Al respecto, resulta esclarecedor el contrapunto entre Francisco Ferrara, autor del libro (interesante
y valioso, por cierto)
Más allá del corte de rutas. La lucha por una nueva subjetividad y Mariano Pacheco, militante del MTD Anibal Veron en Frente Popular Dario Santillan, abocado
recientemente a la tarea de escribir la historia de la propia organizacion. Ferrara, analizando la
experiencia desarrollada en un barrio del Gran Buenos Aires por un sector de la corriente autonoma
del movimiento piquetero afirma que: "en el espacio donde transcurre su vida se hallan todos los
aspectos de su interes. Su trabajo esta alli, su familia, sus companeros, su asamblea, sus asambleas,
sus ruedas de mate, sus talleres de reflexion, su comedor colectivo, todo se integra a lo largo del dia
proporcionando ocasiones para multiples entrecruzamientos y despliegues. Podria decirse que este
piquetero no esta meramente alli, sino que se halla habitando su espacio cotidiano" (Ferrara,
2003:119-120) .
Pacheco, en torno a esta realidad, o a otra que puede ser identica, propone una mirada distinta:
"Excluidos de un trabajo, del colegio, de la Universidad, de los espacios geograficos centrales
(donde, por ejemplo, se desarrollan las principales actividades sociales, politicas y culturales), los
piqueteros se ven 'obligados' a desarrollar sus actividades en un determinado medio (periferico)
territorial: el barrio; o mas precisamente, la pequena parcela de barrio en donde el Movimiento ha
desplegado sus centros de reunion, de trabajo... Asi, cada vez mas, el piquetero se repliega social y
territorialmente, encerrandose en una especie de
gheto. Solo va a la metropoli a manifestarse, transitando por ciertos lugares siempre como un negado, un excluido, como alguien que no deberia
estar alli. Cuando viaja en subte, lo hace en una 'formacion especial' (denominacion dada por la
empresa
Metropolitano a los coches que transportan desocupados manifestantes) , evitando de este modo que comparta un espacio comun con el resto de los pasajeros, con los 'ciudadanos' . Cuando
entra a un bar, lo hace unicamente para ir al bano (y siempre en caso de toparse con un comerciante
o un mozo solidario, que no se espante del 'aluvion zoologico'). Cuando pasa por un cine o un
teatro, observa desde afuera. En fin, ni siquiera cobra su plan en un banco como el resto de las
personas que reciben subsidios del Estado. Desde el verano de 2002, los planes Jefas y Jefes de
Hogar se pagan en la canchas de futbol de cada distrito [...]" (Pacheco, 2005).
Esta lectura puede parecer aguafiestas. Al provenir de un protagonista directo, perturba. En
realidad, es profunda y es certera porque atiende a los condicionamientos y no hace de la
necesidad, virtud. Se aleja de las contradicciones, la casuistica y el coyunturalismo tipico de
algunos militantes autonomistas. Sin dejar de destacar la importancia innegable de la construccion
de subjetividades y territorialidades alternativas a las del capital y de formas basadas en la
solidaridad frente a un capitalismo que, como decia Maximo Gorki, induce al individualismo
zoologico, recuerda que por si solas no alteran las condiciones de opresion ni la caricaturizacion de
la ciudadania (reforzando el caracter abstracto de la ciudadania impuesto por el sistema).
Asimismo, el "socialismo en un solo barrio", puede verse como una forma de falsa conciencia. Una
forma que sirve para que las clases subalternas no logren discernir su exacta condicion y para que
acepten pasivamente la dominacion, su exclusion de la vida publica y su incompletud. Se favorece
de esta manera un proceso de autoinhibicion de las capacidades populares que solo pueden
desarrollarse con la actividad publica.
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Otra vertiente que abona la estrategia de la particularizacion se basa en el temor a que una lucha,
una construccion con potencialidad transformadora, sea absorbida, integrada por la logica de
reproduccion del capital. Estos riesgos, efectivamente, existen siempre y hay que asumirlos (y
generar los mecanismos para anularlos o atemperarlos) porque la alternativa suele ser la paralisis y
el aislamiento social y politico. No podemos contrarrestar las dimensiones del capital huyendo de
ellas, ocultandonos, asumiendo la estrategia del anacoreta para evitar los conflictos. No se puede
jugar a las escondidas con el capital.
Resuenan cada vez mas los planteos que conciben un espacio-tiempo separado, de "laboratorio",
para las organizaciones populares, escindido e independizado del resto de la sociedad. Planteos
que se corresponden a unas concepciones estrechas de la autonomia, cercana a las comunas
medievales que Piotr Kropotkin supo idealizar, y de la democracia aldeana directa. Aqui cabe tener
en cuenta las condiciones de la democracia "pura" que planteaba Max Weber: 1) un territorio y un
numero de participantes limitados; 2) escasa diferenciacion social y economica entre los
participantes; 3) niveles homogeneos de informacion, "suficiente instruccion y practica" de los
participantes "en la determinacion objetiva de los medios y fines apropiados"; 4) tareas de gestion y
administracion sencillas y fijas (Weber, 1984, segunda parte, cap. VIII). En estas concepciones,
precisamente, se sostiene una critica ingenua al Estado que propone una especie de retorno a lo que
algunos sociologos y antropologos funcionalistas denominaban "sociedades inferiores" o "sociedad
simples", caracterizadas por sus instituciones multifuncionales (sin la especializacion tipica de las
sociedades "modernas") y por lo rudimentario de su gobierno o por la ausencia lisa y llana del
mismo.
Las utopias –reaccionarias– del retorno a las sociedades simples, y a otras formas perimidas, pasan
por el alto el caracter complejo de nuestras sociedades. La idea de democracia de Juan Jacobo
Rousseau, o el conjunto de inspiraciones habilitadas por la Comuna de Paris de 1871, se basaron en
un modelo comunal de democracia, en la nocion de que las masas, en ambitos acotados, resuelven
el problema del poder (y ellas mismas son practicamente las unicas fuentes del poder). Este tipo
ideal de democracia basada en relaciones de cercania, en la homogeneidad del colectivo y en el
conocimiento mutuo (ideal de gobierno de unidades minimas y homogeneas) hoy tiende a resurgir.
En America Latina la construccion de espacios miticos en mapas simbolicos se baso muchas veces
en experiencias concretas, como Palmares, en Recife (Brasil), simbolo de la libertad de los
oprimidos, espacio de utopias. Estos espacios fueron reconocidos como antecedentes de la guerrilla
latinoamericana de los 60 y los 70, por sus afinidades con la idea de "zona liberada", espacio en el
que las organizaciones revolucionarias construian la nueva sociedad. La diferencia, de todos
modos, radica en el caracter de fuerza propagandistica permanente, generalmente asignado a la
zona liberada, cuyo objetivo principal era avanzar en la liberacion de otras zonas, destacandose el
afan universalizador de estas organizaciones.
En fin, se trata de implementar un nuevo concepto de la politica diferente, directo y practico, de
articular la liberacion politica con la social, regresando la politica al ambito social (una politica de
la "inmanencia"), aunque no subordinandola al mismo. Hay que partir de las experiencias y las
condiciones de vida concretas, vivir en el presente los valores de la sociedad proyectada,
apuntalando las practicas a las que se les insinue el mundo nuevo en las entranas, aunque
trascendiendo las barreras particularistas. Cualquier cambio de magnitud requiere de un sujeto
social fuerte, experimentado, con amplios recursos de movilizacion, con apoyos variopintos,
incluso con mediaciones, aunque se corra el riesgo de las mediaciones marginales. Hay que estar a
la altura de las ilusiones que inspiran las practicas populares y no marchar al futuro con los ojos
vendados.
Muchos de los planteos mas originales difundidos en los ultimos tiempos, profundamente radicales
en sus formulaciones y en los horizontes propuestos, logran que cualquier militante honesto del
campo popular se sienta equivocado, profundizando asi el sentimiento de impotencia y de orfandad
en la que viene desarrollando su busqueda. Estamos de acuerdo en que hay que cambiar las formas
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de cambiar, pero las formas alternativas cuando se formulan con claridad, cosa que sucede poco a
veces son desconcertantes. Por ejemplo, el movimiento estudiantil y los docentes han luchado y
luchan en defensa de la universidad publica, comprometida con el pueblo y sus luchas, etc. Esta
nos parece una lucha irrenunciable. Debemos reconocer que nunca se nos ocurrio cuestionar, en
aras de una supuesta radicalidad, la existencia misma de la Universidad. La "autoformacion
comunitaria" (no estatal) no nos parece una buena alternativa. Los trabajadores desocupados por su
parte, han reivindicado el derecho al trabajo, a la salud y a la educacion, etc. y han presionado
sobre el Estado para obtener planes de empleo. No todos se han planteado el problema de la
alienacion, o de la futura explotacion de la que serian victimas en caso de acceder al trabajo
"genuino", solo algunos sectores han cuestionado los limites de la division estructural y jerarquica
del trabajo y la dependencia del capital; tampoco han elaborado una vision del Estado que los haya
llevado a desecharlo como instancia susceptible de interceder en su favor, o de alterarlo en sus
roles.
El cambio social exige un proceso de transformaciones, extenso, complejo, contradictorio. De
seguro abrigara un sinnumero de formas contingentes que pueden sobrevenir corrupcion o
insurreccion. Trostsky decia que: "Las tareas del nuevo regimen son tan complejas que no se
podran resolver mas que por la competencia entre diferentes metodos de construccion economica y
politica, mas que por largas 'discusiones' , mas que por la lucha sistematica, lucha no solo del
mundo socialista con el capitalista sino tambien lucha de diversas corrientes y tendencias al interior
del socialismo [...]" (Trotsky, 1975:170).
La obra de Meszaros es, en los ultimos tiempos, una referencia obligada para nosotros. Sus textos
nos parecen de una fecundidad poco comun, pero no estamos de acuerdo con el cuando afirma que:
"[...] lo inmediato puede ser propiamente perseguido solo si es concebido como lo
inmediato estratégico
(italicas del original), definido por su inseparabilidad de lo estratégico a largo plazo (italicas del original) y orientado por la primacia total de esto ultimo. En otras palabras, esos
progresos parciales pueden ser adoptados solamente como objetivos inmediatos viables que no
pueden ser revertidos, y por lo tanto son capaces de adquirir un caracter verdaderamente
acumulativo. Aquellos que podrian objetar que eso es 'maximalismo' deberian abrir los ojos ante el
hecho de que el peor tipo de maximalismo es en realidad la vana persecucion de las 'demandas
minimas' irrealizables –solamente compatibles temporal y tacticamente dados los limites
estructurales del capital".
23 No nos parece muy productiva la polaridad entre lo estrategico (inmediato y a largo plazo) y la
"demanda minima", invariablemente asimilable por el capital. Si bien las practicas que son
inmediatamente estrategicas (y por lo tanto son estrategicas a largo plazo) son cualitativamente
diferentes por sus perspectivas, la "demanda minima", aunque compatible circunstancialmente con
la logica del capital, puede contribuir a un proceso de autoconciencia y, a partir del desarrollo de
una experiencia concreta (nocion fundamental) , a romper con esa logica. En relacion a esta
cuestion decia Pannekoek: "A primera vista puede parecer que se trata simplemente de poner fin a
las aberraciones, de hacer soportable el capitalismo y a la vez perpetuarlo cosa de la que los
reformistas burgueses estan convencidos pero no obstante, la lucha no tarda en demostrar que esas
'aberraciones' forman la esencia del capitalismo y que para combatirlas hay que luchar contra el
sistema en su conjunto" (Bricianer, 1975:70).
Igualmente, nos parece falso el dilema entre la democracia consejista y la democracia
parlamentaria que hoy tiende a reeditarse bajo diversas formas. Lo cierto es que ni una ni la otra,
desde el punto de vista institucional, solucionan los problemas de la relacion entre el Estado y la
sociedad. Asimismo, es falsa la contradiccion entre el gradualismo y el "gran salto". El socialismo
es impensable fuera del marco de una dialectica que involucra continuidades y rupturas, que
combina los cambios graduales con los saltos, con infinidad de quiebres y no con uno solo y
espectacular. De hecho, de haber un solo quiebre posible, habria una sola tarea. En este sentido
23
Ver: Mészáros, Istvan, "Prólogo". En: Rauber, Isabel, Movimientos sociales y representació n política, Buenos Aires, CTA, 2003, p. 9.
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cabe reivindicar toda lucha por extender los espacios publicos, todo proceso que impulse la
desmercantilizacion , la participacion y el control desde abajo. El socialismo, como
consecuencia última
de la lucha de clases nos exige distinguir entre el objetivo final y los objetivos inmediatos. Puede que el objetivo inmediato principal consista en incrementar el poder social de las clases
subalternas (poder popular). Ahora bien, el objetivo final difiere del simple agregado de reformas
(y aqui cabe releer la cita de Pannekoek que introduce este capitulo). En esta linea cabe pensar en
la necesaria complementariedad de las funciones de las organizaciones del campo popular: el
fortalecimiento de la situacion de los sectores populares en el seno de la sociedad burguesa y del
sistema capitalista, la creacion de poder propio y las formas posibles para abolir el capitalismo.
La posicion que se deriva de esta contraposicion lleva a plantear la posibilidad de que se alcancen
posiciones que no se pueden revertir y que se acumulan. Esto nos parece un grave error. Podemos y
debemos aspirar a garantizar el mayor grado de solidez de las organizaciones populares, pero no
podemos pensar en esos terminos. Esta posicion lleva a la negacion de toda practica definida de
antemano como alejada de objetivos inmediatos estrategicos (irreversibles y acumulativos) :
idealiza al instituir la nocion de irreversibilidad y plantea una posibilidad acumulativa en terminos
antihistoricos; favorece el sectarismo; deja de lado los tiempos de las distintas experiencias,
etcetera.
Si bien no todas las practicas populares se encaminan estrategicamente desde el vamos hacia una
ruptura con la logica del capital, su propio desarrollo y algunas intervenciones pueden conducirlas
hacia ese horizonte. El rol del sindicalismo durante muchos anos fue el eje central de este debate.
Ante la evidencia de que los sindicatos no eran las herramientas mas adecuadas para abolir el
capitalismo, por compartir con este un mismo plano, algunos militantes minimizaron el papel de los
sindicatos. En la actualidad, deberiamos tener en cuenta otros espacios centrados en logicas
reivindicativas, ademas de los sindicatos, a los que tambien se les niega capacidad de
transformacion revolucionaria y cuyas contribuciones al desarrollo de la solidaridad, la
organizacion y la conciencia de las clases subalternas no se reconoce. Curiosamente, muchos de los
que nos plantean una praxis siempre al limite terminan considerando el tradicional gesto infantil de
negarse a tomar la sopa como un acto de rebelion ("instituyente" ).
.Somos complices en la reproduccion del poder? .Con que fundamentos medianamente sensatos se
nos puede acusar de compartir paradigmas hegemonicos y de aceptar los "limites impuestos"? A
veces, nos parece que algunos juegan el rol del visionario y del reformador social adelantado a su
tiempo y nos miran desde las alturas con cierta pena por nuestra vulgar materialidad. Nosotros
seguimos pensando que la realidad se cambia desde "dentro de ella misma" en un proceso de
acumulacion
24 largo y no desde un lugar ideal, que el cambio deviene del interior mismo de las relaciones fetichizadas. La revolucion nunca es una condicion ideal, sino imperfecta y
contradictoria. Como la felicidad, se construye siempre con materiales deficientes. Por otra parte,
como afirmaba Raymond Williams inspirandose en Gramsci, la creacion de una hegemonia
alternativa requiere de la conexion practica de diversas formas de lucha, "incluso de las formas que
no resultan facilmente reconocibles y que no son fundamentalmente 'politicas' o 'economicas'
[...]" (Williams, 1980:132).
En entrevistas y notas realizadas a algunos militantes de la corriente autonoma del movimiento
piquetero se puede percibir el rostro de la perversion: desde un ensayo significativo, pero que no
deja de ser la encarnacion del desamparo, desde los horizontes exagerados de una parcialidad
modesta (por ejemplo, una panaderia autogestionada) se lapidan en forma despiadada e insolente
todas las experiencias revolucionarias, la Revolucion Francesa, Rusa, China, Cubana, etc. El
autonomismo extremo, en pos de la preservacion de una supuesta pureza, se desentiende de las
24
Cuando hablamos de acumulación, no lo hacemos en términos cuantitativos (sumar militantes o
recursos), sino que nos referimos a la acumulación de saberes, de las mejores tradiciones, de
experiencias de lucha. Esta acumulación implica socializar ese bagaje, garantizar las continuidades de
una tradición que el poder siempre corta, abisma, niega.
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luchas libradas por organizaciones de la izquierda tradicional o de otros espacios del campo
popular, cuando no las repudia directamente
25; suele ser mas intransigente con otras experiencias del campo popular que con el verdadero enemigo (que se le desdibuja).
Ademas, nos sigue preocupando el problema de la comunicabilidad, la extension y la permanencia
de las luchas y, si bien reconocemos como positiva la nueva "intensidad" alcanzada por estas,
creemos que la primera trilogia sigue siendo clave.
Por otro lado, consideramos inviable para el campo popular una propuesta basada en la "subversion
permanente". Entre el cuestionamiento a la legitimidad de los limites y la sumision a los mismos
existen regiones que ofrecen posibilidades criticas como la reversion o la perversion, que por
supuesto abren el camino de la subversion. Podemos reconocer infinidad de practicas que sin
"llegar al limite" cuestionan al capitalismo y permiten que los sujetos se liberen del fetichismo y la
cosificacion. Podemos tomar un ejemplo historico. A pesar de lo que muchos marxistas sostienen,
las concesiones hechas al trabajo y arrancadas al capital en el contexto del Estado Benefactor, si
bien no alteraron sustancialmente las relaciones de fuerza, tampoco favorecieron automaticamente
las tendencias reformistas. Las instituciones benefactoras, por un lado, pueden concebirse como
parte de un dispositivo de cooptacion que produce efectos fetichizadores, pero, por el otro, como
resultado de una larga lucha de las clases subalternas a nivel mundial (que incluye la experiencia de
los Estados socialistas) . Si bien ese tipo de "conquista" puede terminar legitimando al capital, la
experiencia historica demuestra que tambien puede ser un escalon para nuevas demandas y para la
ampliacion del campo de exigencia.
Los que si tuvieron en claro los alcances de estas concesiones fueron los ideologos del sistema
capitalista que, a comienzos de los 70, comenzaron a plantear el problema de la gobernabilidad
como resultado del incremento de las demandas economicas y la ampliacion de la democracia por
parte de las clases subalternas.
Resulta necesario diferenciar y jerarquizar las distintas acciones del campo popular y tener en
cuenta que aquellas que le preocupan al sistema son las "contrarreivindicaci ones organizadas de la
legitimidad". Es decir, cuando una organizacion no gubernamental reivindica su derecho a
gobernar o cuando desorganiza la legitimidad vigente, que es diferente a la perdida de legitimidad.
Estamos convencidos que estas contrarreivindicaci ones aportan mas a un proceso de liberacion
social que, por ejemplo, las "mutaciones corporales" o los "exodos antropologicos".
Imitando al subcomandante Marcos, muchos companeros y companeras se autodefinen como
"rebeldes" y le rehuyen a la categoria de "revolucionario". La rebeldia es reconocida como
horizonte y la revolucion incluso ha llegado a ser desestimada o concebida como momento
subordinado de la revuelta. La rebelion "etica" contra el capitalismo adquiere prioridad y se
concibe siempre contrapuesta a toda intencion estrategica. Tambien la pobreza fue asumida como
horizonte por Marcos. Al momento de conformarse las Juntas del Buen Gobierno dijo que los
zapatistas habian optado por ser pobres. Pero, resulta que el sufrimiento no "acumula" y tampoco
integra. Esta concepcion lirica de la pobreza puede hallarse en un sector del activismo del
movimiento piquetero, proveniente de los sectores medios, que tiende a considerar que la
preocupacion por la belleza implica una caida en la frivolidad. No es igual el caso del MST de
Brasil, que propone superar la pobreza y su inherente fealdad e impulsa acciones de
"embellecimiento" . Fieles a Dostoievsky, creen que "la belleza salvara al mundo".
"La oposicion a la opresion es consustancial a la existencia de sistemas jerarquicos" (Arrigui,
Hopkins y Wallerstein, 1999:29), pero esta oposicion, si bien es clave, no es suficiente para alterar
estos sistemas. .Cuales son los limites de la rebeldia?: el corto plazo, sus efectos instantaneos, la
discontinuidad. "En realidad, ello ha constituido una gran fuente de poder para los estratos
dominantes del mundo a lo largo de la historia: la no continuidad de la rebelion" (
ibíd.:29). 25
Esta visión de la realidad, un tanto distorsionada, llevó a catalogar a la CTA de "traidora" a la clase obrera.
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Una verdadera revolucion esta obligada a reinventarse constantemente. Pero la rebeldia no se
reinventa. La rebeldia es la afirmacion del yo, de la propia voluntad, una respuesta al poder, a la
explotacion, a la desigualdad, no es una "construccion" . O sea: la rebelion es inherente a las
sociedades opresivas pero no es suficiente para cambiarlas. Si bien es un punto de partida
imprescindible, no puede considerarse como "experimentacion renovada" o como forma de
articular y canalizar las luchas. Bernd Oelgart sostenia que "un sentimiento de rebelion no es un
arma suficiente para hacer la revolucion (cosa ya sabida desde Lenin) ni tampoco una garantia
suficiente contra el peligro de la recuperacion ideologica (cosas que hemos aprendido
recientemente) [...]" (Olegart, 1971:195).
Los hombres y mujeres han desarrollado infinidad de formas de resistencia al poder, de lucha por la
dignidad, y han elucubrado los mundos deseados a lo largo de la historia. Han proyectado "mitos"
y sistemas verdaderos, justos y agradables hacia el futuro: el reino de Dios sobre la tierra, Cucana,
Pomona, Venusverg, El Paraiso de los Pobres, las Montanas de Azucar, Icaria, etc... Pero el
sufrimiento que se rebela (que sin duda es lo mas sublime de la tierra), la resistencia, la lucha por la
dignidad, por la verdad y la belleza, aunque hayan sido la condicion de posibilidad del cambio, por
si mismas no han servido para cambiar al mundo. Hace falta un "plus" y ese plus es lo que debemos
discutir. El hecho de que este "plus" se haya expresado historicamente en itinerarios fallidos,
experiencias reprobables y hasta perversas, no debe llevarnos a negar su necesidad.
Reconocemos la importancia de los "libretos ocultos" y de las "protopoliticas" pero notamos una
tendencia a exagerar sus capacidades. Las protopoliticas son momentos, solo momentos, en el
proceso de formacion de los movimientos colectivos y las ideologias liberadoras. Un movimiento
popular puede fenecer a poco de dar sus primeros pasos si no logra conformar una o varias
organizaciones, una ideologia liberadora y obtener algun grado de visibilidad publica. Queremos
que las nuevas organizaciones populares escapen al destino de los luddistas que algunos
intelectuales ya les asignaron y al que otros las condenan con su influencia perniciosa.
La teoria de la "rebeldia permanente", al igual que algunas expresiones de la tradicion jacobinoleninista,
deja de lado las problematicas referidas al comportamiento "no rebelde" del sujeto de la
rebelion. Con impulsos romanticos, funda la politica en el deber ser, exclusivamente. Lo que
conduce a la negacion de cualquier transaccion con la realidad (en ultima instancia, lleva a negar la
realidad).
El subcomandante Marcos ha sostenido que la revolucion siempre viene de arriba, pero Marcos,
que tanto alumbro y alumbra, en este punto en particular se confunde y confundio a muchos
companeros, lo que viene desde arriba es una revolucion pasiva, una revolucion autentica viene
desde abajo.
Por ultimo, cabe recordar que la gran empresa asumida por los surrealistas, segun Walter
Benjamin
26, fue ganar para la revolucion a las fuerzas de la ebriedad. Seguramente nunca se les hubiera ocurrido, en su genial locura, ganar para la ebriedad a las fuerzas de la revolucion, que es
precisamente lo que algunos estan proponiendo.
26
Benjamín, Walter, Imaginación y Sociedad. Iluminaciones I, Buenos Aires, Taurus, 1999, p. 58. 36 www.lahaine. org
Capítulo 5
La alternativa estatal-nacional
"La liberación nacional y la revolución social
[...] son, en una medida cada vez mayor, el resultado de una elaboración local y nacional, influida en mayor o en menor medida por
factores externos
[...] pero determinada esencialmente y constituida por la realidad histórica de cada pueblo y lleva al triunfo a través de la superación o de la correcta solución de las
contradicciones internas entre las diversas categorías que caracterizan a la realidad."
Amílcar Cabral
"Y lo nacional ¿qué es? Antepuesto a clasista ¿qué es? Es el lenguaje de Rucci, de Taccone,
de los fascios, de los yanquis [...]."
Agustín Tosco
Asi como se ha destacado el papel de los Estados nacionales en la globalizacion neoliberal
insistimos en la posibilidad de un papel de los mismos en sentido contrario (del neoliberalismo) .
Muchos creen que la lucha contra un enemigo global solo puede ser global. Segun Michael Hardt:
"la alternativa al imperio del capital global y sus instituciones solo se encontrara en un nivel
igualmente global, a traves de un movimiento democratico global".
27 Nosotros pensamos que lo nacional juega un papel fundamental en la lucha contra las tendencias de la globalizacion neoliberal
y que la clave antiimperialista posee renovados alcances. Porque existe un ordenamiento
jerarquico, y por ende, desigual a nivel internacional en el que se inscriben los Estados nacionales.
Porque detras de cada corporacion transnacional hay un emplazamiento nacional con estrechos
vinculos estatales. Porque el capitalismo y la matriz temporo-espacial que le es inherente se
caracterizan por una tension entre la universalizacion- homogeneizacion y la particularizacionfr agmentacion.
De hecho, la nacion puede verse como "saldo" de esta tension. Segun Leopoldo
Marmora: "Esta contradiccion entre el caracter universal de la temporalidad capitalista, por un lado,
y la necesaria existencia del capital en forma de muchos capitales individuales, en relacion de
reciproca competencia y por lo tanto refractarios y hostiles entre si, por el otro lado, condiciona la
necesidad del estado nacional-burgues" (Marmora, 1986:107).
Por su parte Istvan Meszaros afirma que: "los antagonismos estructurales entre el capital
transnacional en expansion y los estados nacionales son inseparables de las profunda contradiccion
entre (1) el monopolio y la competencia, (2) la creciente socializacion de la produccion y la
apropiacion discriminatoria de sus productos y (3) la creciente division internacional del trabajo y
la tendencia de las potencias nacionales mas fuertes a la dominacion hegemonica del sistema global
[...]" (Meszaros, 1999:185).
Creemos, ademas, que lo local podria tener perfectamente, y hasta diriamos que en cierta instancia
necesariamente, la dimension del Estado-nacion. Claro que esta afirmacion no debe confundirse
con la negacion de una totalidad mas amplia y condicionante. Es indiscutible el caracter incompleto
(y hasta inviable) del socialismo en marcos nacionales. Pero, ante la imposibilidad de procesos
simultaneos, lo nacional es punto de partida necesario.
Por otra parte, nos parece incorrecto considerar como contradictorias las formas nacionales (o de
"soberania") y no nacionales (o de globalizacion alternativa) para responder a las fuerzas
dominantes de la globalizacion. Sobre todo, porque los cuestionamientos al orden jerarquico y
asimetrico de la globalizacion, realizado por los que asumen la defensa de las formas nacionales, no
se oponen a los planteos de globalizacion "democratica e igualitaria" o "humanista y solidaria". La
forma nacional reconoce que uno de los rasgos salientes de la globalizacion neoliberal ha sido la
acentuacion de las diferencias entre los paises ricos y pobres y la acentuacion de las diferencias en
27
Hardt, Michael: "Soberanía nacional y militancias en red". En: Diario Clarín, Buenos Aires, sábado 22 de marzo de 2002, Suplemento Cultura y Nación, p. 3.
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el marco de los propios paises perifericos, a partir de este diagnostico ha fundamentado estrategias
que le asignan un rol preponderante al Estado-nacional.
Creemos que no tiene demasiado sentido oponer, aunque si se pueden comparar, las distintas
formas de lucha contra la forma de globalizacion impulsada por el capital financiero y los
organismos transnacionales.
Lo cierto es que parece improbable que el capital global (y las fuerzas populares) pueda prescindir
del Estado-nacional. Las empresas capitalistas se vinculan con el sistema mundial a traves de la
mediacion del Estado-nacion. El Estado le asegura al capital global la transferencia del excedente,
determina quien gana y quien pierde y modifica los marcos institucionales. La dominacion sigue
organizandose sobre la base de los Estados nacionales y por eso siguen siendo un espacio de
disputa de proyectos, de significados. En este contexto, cabe reactualizar el debate sobre la
capacidad emancipadora de significantes como "nacion" y "patria" (es decir, sobre la "cuestion
nacional") y no propiciar su negacion abstracta. Vale tener pr