Discurso leído durante la histórica Marcha sobre Washington
Estoy orgulloso de reunirme con ustedes hoy, en la que será ante la historia la mayor manifestación por la libertad en la historia de nuestro país.
Hace cien años, un gran estadounidense, cuya simbólica sombra nos cobija hoy, firmó la Proclama de la emancipación. Este trascendental decreto significó como un gran rayo de luz y de esperanza para millones de esclavos negros, chamuscados en las llamas de una marchita injusticia. Llegó como un precioso amanecer al final de una larga noche de cautiverio. Pero, cien años después, el negro aún no es libre; cien años después, la vida del negro es aún tristemente lacerada por las esposas de la segregación y las cadenas de la discriminación; cien años después, el negro vive en una isla solitaria en medio de un inmenso océano de prosperidad material; cien años después, el negro todavía languidece en las esquinas de la sociedad estadounidense y se encuentra desterrado en su propia tierra.Por eso, hoy hemos venido aquí a dramatizar una condición vergonzosa. En cierto sentido, hemos venido a la capital de nuestro país, a cobrar un cheque. Cuando los arquitectos de nuestra república escribieron las magníficas palabras de la Constitución y de la Declaración de Independencia, firmaron un pagaré del que todo estadounidense habría de ser heredero. Este documento era la promesa de que a todos los hombres, les serían garantizados los inalienables derechos a la vida, la libertad y la búsqueda de la felicidad.Es obvio hoy en día, que Estados Unidos ha incumplido ese pagaré en lo que concierne a sus ciudadanos negros. En lugar de honrar esta sagrada obligación, Estados Unidos ha dado a los negros un cheque sin fondos; un cheque que ha sido devuelto con el sello de "fondos insuficientes". Pero nos rehusamos a creer que el Banco de la Justicia haya quebrado. Rehusamos creer que no haya suficientes fondos en las grandes bóvedas de la oportunidad de este país. Por eso hemos venido a cobrar este cheque; el cheque que nos colmará de las riquezas de la libertad y de la seguridad de justicia.También hemos venido a este lugar sagrado, para recordar a Estados Unidos de América la urgencia impetuosa del ahora. Este no es el momento de tener el lujo de enfriarse o de tomar tranquilizantes de gradualismo. Ahora es el momento de hacer realidad las promesas de democracia. Ahora es el momento de salir del oscuro y desolado valle de la segregación hacia el camino soleado de la justicia racial. Ahora es el momento de hacer de la justicia una realidad para todos los hijos de Dios. Ahora es el momento de sacar a nuestro país de las arenas movedizas de la injusticia racial hacia la roca sólida de la hermandad.Sería fatal para la nación pasar por alto la urgencia del momento y no darle la importancia a la decisión de los negros. Este verano, ardiente por el legítimo descontento de los negros, no pasará hasta que no haya un otoño vigorizante de libertad e igualdad.1963 no es un fin, sino el principio. Y quienes tenían la esperanza de que los negros necesitaban desahogarse y ya se sentirá contentos, tendrán un rudo despertar si el país retorna a lo mismo de siempre. No habrá ni descanso ni tranquilidad en Estados Unidos hasta que a los negros se les garanticen sus derechos de ciudadanía. Los remolinos de la rebelión continuarán sacudiendo los cimientos de nuestra nación hasta que surja el esplendoroso día de la justicia.Pero hay algo que debo decir a mi gente que aguarda en el cálido umbral que conduce al palacio de la justicia. Debemos evitar cometer actos injustos en el proceso de obtener el lugar que por derecho nos corresponde. No busquemos satisfacer nuestra sed de libertad bebiendo de la copa de la amargura y el odio. Debemos conducir para siempre nuestra lucha por el camino elevado de la dignidad y la disciplina. No debemos permitir que nuestra protesta creativa degenere en violencia física. Una y otra vez debemos elevarnos a las majestuosas alturas donde se encuentre la fuerza física con la fuerza del alma. La maravillosa nueva militancia que ha envuelto a la comunidad negra, no debe conducirnos a la desconfianza de toda la gente blanca, porque muchos de nuestros hermanos blancos, como lo evidencia su presencia aquí hoy, han llegado a comprender que su destino está unido al nuestro y su libertad está inextricablemente ligada a la nuestra. No podemos caminar solos. Y al hablar, debemos hacer la promesa de marchar siempre hacia adelante. No podemos volver atrás.Hay quienes preguntan a los partidarios de los derechos civiles, "¿Cuándo quedarán satisfechos?"Nunca podremos quedar satisfechos mientras nuestros cuerpos, fatigados de tanto viajar, no puedan alojarse en los moteles de las carreteras y en los hoteles de las ciudades. No podremos quedar satisfechos, mientras los negros sólo podamos trasladarnos de un gueto pequeño a un gueto más grande. Nunca podremos quedar satisfechos, mientras un negro de Misisipí no pueda votar y un negro de Nueva York considere que no hay por qué votar. No, no; no estamos satisfechos y no quedaremos satisfechos hasta que "la justicia ruede como el agua y la rectitud como una poderosa corriente".Sé que algunos de ustedes han venido hasta aquí debido a grandes pruebas y tribulaciones. Algunos han llegado recién salidos de angostas celdas. Algunos de ustedes han llegado de sitios donde en su búsqueda de la libertad, han sido golpeados por las tormentas de la persecución y derribados por los vientos de la brutalidad policíaca. Ustedes son los veteranos del sufrimiento creativo. Continúen trabajando con la convicción de que el sufrimiento que no es merecido, es emancipador.Regresen a Misisipí, regresen a Alabama, regresen a Georgia, regresen a Louisiana, regresen a los barrios bajos y a los guetos de nuestras ciudades del Norte, sabiendo que de alguna manera esta situación puede y será cambiada. No nos revolquemos en el valle de la desesperanza.Hoy les digo a ustedes, amigos míos, que a pesar de las dificultades del momento, yo aún tengo un sueño. Es un sueño profundamente arraigado en el sueño "americano".Sueño que un día esta nación se levantará y vivirá el verdadero significado de su credo: "Afirmamos que estas verdades son evidentes: que todos los hombres son creados iguales".Sueño que un día, en las rojas colinas de Georgia, los hijos de los antiguos esclavos y los hijos de los antiguos dueños de esclavos, se puedan sentar juntos a la mesa de la hermandad.Sueño que un día, incluso el estado de Misisipí, un estado que se sofoca con el calor de la injusticia y de la opresión, se convertirá en un oasis de libertad y justicia.Sueño que mis cuatro hijos vivirán un día en un país en el cual no serán juzgados por el color de su piel, sino por los rasgos de su personalidad.¡Hoy tengo un sueño!Sueño que un día, el estado de Alabama cuyo gobernador escupe frases de interposición entre las razas y anulación de los negros, se convierta en un sitio donde los niños y niñas negras, puedan unir sus manos con las de los niños y niñas blancas y caminar unidos, como hermanos y hermanas.¡Hoy tengo un sueño!Sueño que algún día los valles serán cumbres, y las colinas y montañas serán llanos, los sitios más escarpados serán nivelados y los torcidos serán enderezados, y la gloria de Dios será revelada, y se unirá todo el género humano.Esta es nuestra esperanza. Esta es la fe con la cual regreso al Sur. Con esta fe podremos esculpir de la montaña de la desesperanza una piedra de esperanza. Con esta fe podremos trasformar el sonido discordante de nuestra nación, en una hermosa sinfonía de fraternidad. Con esta fe podremos trabajar juntos, rezar juntos, luchar juntos, ir a la cárcel juntos, defender la libertad juntos, sabiendo que algún día seremos libres.Ese será el día cuando todos los hijos de Dios podrán cantar el himno con un nuevo significado, "Mi país es tuyo. Dulce tierra de libertad, a tí te canto. Tierra de libertad donde mis antesecores murieron, tierra orgullo de los peregrinos, de cada costado de la montaña, que repique la libertad". Y si Estados Unidos ha de ser grande, esto tendrá que hacerse realidad.Por eso, ¡que repique la libertad desde la cúspide de los montes prodigiosos de Nueva Hampshire! ¡Que repique la libertad desde las poderosas montañas de Nueva York! ¡Que repique la libertad desde las alturas de las Alleghenies de Pensilvania! ¡Que repique la libertad desde las Rocosas cubiertas de nieve en Colorado! ¡Que repique la libertad desde las sinuosas pendientes de California! Pero no sólo eso: ! ¡Que repique la libertad desde la Montaña de Piedra de Georgia! ¡Que repique la libertad desde la Montaña Lookout de Tennesse! ¡Que repique la libertad desde cada pequeña colina y montaña de Misisipí! "De cada costado de la montaña, que repique la libertad".Cuando repique la libertad y la dejemos repicar en cada aldea y en cada caserío, en cada estado y en cada ciudad, podremos acelerar la llegada del día cuando todos los hijos de Dios, negros y blancos, judíos y cristianos, protestantes y católicos, puedan unir sus manos y cantar las palabras del viejo espiritual negro: "¡Libres al fin! ¡Libres al fin! Gracias a Dios omnipotente, ¡somos libres al fin!"Washington,
DC28 de agosto de 1963
jueves, 28 de agosto de 2008
Martin Luther King 28 de agosto de 1963
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DISCRIMINACION RACIAL
GREMIO DE ESCRITORES DEL PERU: SOLIDARIDAD CON EL POETA RODOLFO YBARRA
Inscrito en los Registros Públicos N° 12036041
¡SOLIDARIDAD CON EL POETA RODOLFO YBARRA!
El Consejo Directivo Nacional del Gremio de Escritores del Perú rechaza con firmeza las acusaciones vertidas por los señores Gustavo Faverón e Iván Tahys contra el poeta Rodolfo Ybarra, pretendiendo identificarlo como adherente a posiciones “terroristas” y “senderistas”, y expresa su respaldo y solidaridad al compañero Ybarra.
La táctica es, siempre, la misma: ante la incapacidad para sostener un debate de ideas sobre un hecho cultural de interés público, como es la publicación de La generación del 50. Un mundo dividido, del escritor Miguel Gutiérrez, se esgrime el adjetivo para desacreditar un juicio.
Sin embargo, el asunto es más un hecho político que literario y forma parte de la abierta campaña de persecución contra los intelectuales, escritores y artistas que asumen una posición de crítica y acción práctica ante las tropelías antipopulares del Estado, el Gobierno aprista y sus defensores.
El ataque a Rodolfo Ybarra no es el primero ni será el último contra los intelectuales identificados con el pueblo. Sólo por citar un caso, hace sólo unas semanas los internos ganadores del Concurso de Cuento “Arte y Esperanza” organizado por Solidaridad Humana y Dignidad, fueron impedidos de presentarse en la Feria Internacional del Libro, en el Jockey Plaza.
El Gremio de Escritores del Perú reitera su solidaridad con el compañero Rodolfo Ybarra y con todos los escritores, artistas e intelectuales que a lo largo y ancho del país son víctimas del atropello y prepotencia de los poderosos. Del mismo modo, llama a los escritores y artistas a unir esfuerzos en la formación de un organismo de defensa y solidaridad que haga frente al abuso y la represión.
Lima, 26 de agosto de 2008
CDN del Gremio de Escritores del Perú
¡SOLIDARIDAD CON EL POETA RODOLFO YBARRA!
El Consejo Directivo Nacional del Gremio de Escritores del Perú rechaza con firmeza las acusaciones vertidas por los señores Gustavo Faverón e Iván Tahys contra el poeta Rodolfo Ybarra, pretendiendo identificarlo como adherente a posiciones “terroristas” y “senderistas”, y expresa su respaldo y solidaridad al compañero Ybarra.
La táctica es, siempre, la misma: ante la incapacidad para sostener un debate de ideas sobre un hecho cultural de interés público, como es la publicación de La generación del 50. Un mundo dividido, del escritor Miguel Gutiérrez, se esgrime el adjetivo para desacreditar un juicio.
Sin embargo, el asunto es más un hecho político que literario y forma parte de la abierta campaña de persecución contra los intelectuales, escritores y artistas que asumen una posición de crítica y acción práctica ante las tropelías antipopulares del Estado, el Gobierno aprista y sus defensores.
El ataque a Rodolfo Ybarra no es el primero ni será el último contra los intelectuales identificados con el pueblo. Sólo por citar un caso, hace sólo unas semanas los internos ganadores del Concurso de Cuento “Arte y Esperanza” organizado por Solidaridad Humana y Dignidad, fueron impedidos de presentarse en la Feria Internacional del Libro, en el Jockey Plaza.
El Gremio de Escritores del Perú reitera su solidaridad con el compañero Rodolfo Ybarra y con todos los escritores, artistas e intelectuales que a lo largo y ancho del país son víctimas del atropello y prepotencia de los poderosos. Del mismo modo, llama a los escritores y artistas a unir esfuerzos en la formación de un organismo de defensa y solidaridad que haga frente al abuso y la represión.
Lima, 26 de agosto de 2008
CDN del Gremio de Escritores del Perú
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SOLIDARIDAD POPULAR Y GREMIAL
miércoles, 27 de agosto de 2008
EL MENTIROSO Y EL ESCRIBIDOR / Teoría y Práctica literarias de Mario Vargas Llosa
AUTOR JULIO CARMONA
FONDO EDITORIAL PEDAGÓGICO SAN MARCOS.
Mario Vargas Llosa, como pocos escritores, suele concitar muchas y muy variadas reacciones. De coincidencia o de rechazo. De elogio o de insulto airado. El mentiroso y el escribidor. Teoría y practica literarias de Mario Vargas Llosa. Contiene un análisis detallado de la labor teórica - critica de este escritor ( el mentiroso) y de su practica artística -narrativa ( el escribidor) como se anuncia en el titulo. Su autor Julio Carmona, se ha propuesto demostrar en este estudio que las concepciones estéticas y las obras del realismo sino del naturalismo. Pero antes pasa revista a varios tópicos de marco teórico del narrador ( con relación a la creación artística y la realidad) fundamenta sus discrepancias con rigor y entusiasmo polémico.
FONDO EDITORIAL PEDAGÓGICO SAN MARCOS.
Mario Vargas Llosa, como pocos escritores, suele concitar muchas y muy variadas reacciones. De coincidencia o de rechazo. De elogio o de insulto airado. El mentiroso y el escribidor. Teoría y practica literarias de Mario Vargas Llosa. Contiene un análisis detallado de la labor teórica - critica de este escritor ( el mentiroso) y de su practica artística -narrativa ( el escribidor) como se anuncia en el titulo. Su autor Julio Carmona, se ha propuesto demostrar en este estudio que las concepciones estéticas y las obras del realismo sino del naturalismo. Pero antes pasa revista a varios tópicos de marco teórico del narrador ( con relación a la creación artística y la realidad) fundamenta sus discrepancias con rigor y entusiasmo polémico.
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temas de arte y cultura
Charles Bettelheim :LAS LUCHAS DE CLASES EN LA URSS[1]
PREFACIO
(II PARTE)
Enero de 1974.
1. El predominio de la problemática de las fuerzas productivas
Para responder a esta cuestión no hay que olvidar qué la problemática de las fuerzas productivas -uno de los aspectos de la problemática "economista"- está indisolublemente ligada de forma histórica no solamente al movimiento obrero europeo entre los años 1880 y 1914, sino también, aunque bajo una forma modificada, a la historia de la Revolución rusa (a partir de finales de los años veinte en particular), cuando se hizo el primer intento por construir el socialismo. El prestigio que este intento ha revestido para la gran mayoría de los que, con razón, ven en el capitalismo el sistema "perfecto" de la explotación del hombre por el hombre (sistema que ha producido ya dos guerras mundiales e innumerables guerras de menor envergadura) debería influenciar, en cierto modo necesariamente, a la problemática teórica ligada a esta tentativa.
Pero esta respuesta no lo es más que a medias, pues cabe aún preguntar por qué se ha anudado ese lazo histórico entre el primer intento de construcción del socialismo y las tesis centrales de la problemática que discutimos.
A este segundo aspecto del problema me limitaré, en esta introducción, a avanzar algunos elementos de respuesta. A lo largo del presente volumen (y de los sucesivos) iré desarrollando esos elementos (en la medida que lo exija el análisis de las transforma-ciones en la formación social soviética).
a) Cese de la lucha contra el "economismo" en el partido bolchevique
Un primer elemento de respuesta remite a la propia ideología del partido bolchevi-que. Esta, en efecto, y a despecho de las profundas transformaciones sufridas bajo el efecto mismo le su acción revolucionaria y de la lucha ideológica librada por Lenin contra el "economismo", se encontraba lejos aún de haberse liberado de las concepciones "economistas" en el momento en que -con la desaparición de Lenin- el combate contra el "economismo" deja de caracterizar la lucha ideológica en el seno de este partido.
No sobra recordar que el término "economismo" fue empleado por Lenin para caracterizar críticamente una concepción del "marxismo" que trataba de reducir este último al rango de una simple "teoría económica" desde la que interpretar el conjunto de las transformaciones sociales.
Tal concepción puede revestir diversas formas; cuando no está sistematizada, su papel no puede ser más que relativamente secundario y no debe hablarse entonces más que de "tendencia hacia el economismo".
Al definir el desarrollo de las fuerzas productivas como motor de la historia, uno de los principales efectos del "economismo" consiste en hacer aparecer la lucha política de clases como producto directo e inmediato de las contradicciones económicas Contradicciones que se supone deben "engendrar" por sí mismas las transformaciones sociales y, "llegado el momento". las luchas revolucionarias. La clase obrera, en consecuencia, parece espontáneamente impulsada hacia la revolución (siendo innecesaria entonces la tarea de construir un partido proletario); La misma problemática tiende a negar que otras clases explotadas y oprimidas, distintas del proletariado, puedan luchar por el socialismo [2].
El "economismo" -a otro nivel analítico- viene caracterizado por el hecho de tender a identificar las fuerzas productivas con los medios materiales de producción. negando con ello el hecho de que la principal fuerza productiva está constituida por los propios productores. En consecuencia, el "economisrno" atribuye un papel preeminente a la acumulación de nuevos medios de producción y a los conocimientos técnicos y no a la iniciativa de los trabajadores en la tarea de construir el socialismo.
El "economismo" puede presentar formas diversas y aun contradictorias. Según varíe la coyuntura de la lucha de clases, puede aparecer como "derechista" o "izquierdista" (en realidad es siempre "derechista-izquierd ista"). En el partido bolchevique. el "economismo" ha alimentado algunas posturas de las oposiciones de 1918 y de los años 1920-1925, incluidas las oposiciones sindicales cuyo carácter derechista era particularmente visible [3].
Entre los efectos de "derecha e izquierda" del "economismo" en el seno del partido, hay que mencionar igualmente las posiciones de Bujarin, Trotski y Preobrayenski durante el "comunismo de guerra". Estas posiciones pretendían el "paso directo al comunismo" mediante un recurso generalizado a la acción del Estado para imponer la militarizació n del trabajo; la disciplina jerárquica y la requisa y distribución de los productos agrícolas, acción definida como "autodisciplina proletaria". Esta concepción partía de la identificació n abstracta de1 Estadó.soviético con.un "Estado obrero".
Esta forma de "economismo" presupone que la dirección centralizada de la economía es la "esencia" del "comunismo". Su carácter "derechista" reside en que somete a los trabajadores a los aparatos coercitivos, pareciendo oponerse a un "economismo de izquierda" que, al menos implícitamente, afirma que la unidad de la clase obrera y la de ésta con las otras clases trabajadoras pueden producirse "espontáneamente" a causa de la "convergencia" de intereses de todos los trabajadores. En realidad, ambas corrientes niegan el papel decisivo de la lucha ideológica y política de clases y la necesidad -para la justa conducción de esta lucha- de un partido rnarxista-leninista guiado por una línea política correcta. La primera concepción tiende a sustituir la dirección política e ideológica del proletariado por la coerción estatal [4] ; la segunda da la prioridad a la acción de las organizaciones sindicales. Corno podrá comprobarse más adelante, estas dos "interpretaciones del marxismo" llevaron a que algunos bolcheviques preconizasen, al final del "comunismo de guerra", la "estatización de los sindicatos" y otros la "sindicalizació n del Estado".
Si consideramos necesario insistir aquí tan largamente sobre el "economismo", no es sólo porque éste haya desempeñado un papel creciente en las secciones europeas de. la III Internacional, sino también porque su existencia, bajo una u otra forma, plantea continuamente nuevos problemas al movimiento obrero. Sería ilusorio creer que el marxismo y los partidos marxistas pueden desembarazarse de él "total y definitivamente", siendo, como es, la forma que adopta la ideología burguesa en el seno del marxismo. Esta ideología está enraizada en el terreno de las relaciones sociales burguesas. que no pueden desaparecer más que con la desaparición de las clases.
La lucha contra el "econornisrno" forma parte necesariamente de la vida del marxismo. Más aún, es la forma principal que reviste en su seno la lucha ideológica de clase. Marx y Lenin han librado esta lucha en sus propios escritos.
La actividad de Lenin permitió que el partido bolchevique se desembarazase de las formas más simplistas del "economismo". Sin embargo, las tendencias hacia éste continuaron siendo muy fuertes en su seno. Por ello Lenín tropezó a menudo con muchas dificultades para hacer que prevaleciese su orientación. Y la misma razón explica que el "economismo" haya marcado tan profundamente la forma en que se aplicó La NEP y explica la concepción de la colectivizació n y La industrializació n que ha prevalecido en la Unión Soviética. TaI concepción, en efecto, confería un papel privilegiado a la acumulación y trataba la técnica como Si se encontrase "por encima" de las clases.
Lo dicho hasta ahora no permite comprender más que parcialmente el lazo histórico existente entre el primer intento de construcción del socialismo y el "economismo". Para comprenderlo más a fondo es preciso desarrollar otras dos series de observaciones: La primera de estas series se refiere a las bases sociales del "economismo"; la segunda a la adopción explícita de un conjunto de tesis "economistas" en el curso de la aplicación de los planes quinquenales.
b) Las bases sociales del "economismo"
Recordemos, sin entrar en un debate que no cabe aquí, que el "economismo" es un producto de la lucha de clases en el seno del marxismo. No tener esto en cuenta significa caer en el idealismo, considerar que las "ideas" se desarrollan por sí solas y ejercen una acción histórica independiente de las contradicciones sociales. Conviene recordar, en primer lugar, que en su forma original el "economismo" surgió en la II Internacional, concretamente en el partido socialdemócrata alemán. Su forma "derechista" estaba vinculada a la existencia en el seno de este partido de un poderoso aparato político y sindical integrado en los aparatos del Estado alemán, Los dirigentes de tan poderoso aparato pudieron ilusionarse con la creencia de que un crecimiento continuado de su actividad organizadora y reivindicativa llegaría a crear las condiciones para el derrocamiento del capitalismo. Y se aferraron tanto más a esta idea cuanto que así consolidaban sus posiciones en el seno del movimiento obrero alemán, sin tener que correr. aparentemente, los riesgos inherentes a una acción revolucionaria. Así pudo ir tomando consistencia paulatinamente una ideología burguesa encubierta por algunas formulaciones de apariencia "marxista". La influencia de esta ideología en el conjunto del movimiento obrero alemán fue considerable, en la medida en que la acción del aparato. político y sindical de que estaba dotado este movimiento y el poderío del imperialismo alemán permitieron a algunas capas de la clase obrera el mejoramiento de sus condiciones de existencia. En la Rusia zarista, a la inversa, no se daban las condiciones para. El desarrollo de un movimiento obrero legal; por ello, el "economismo" de los mencheviques no encontró eco en la clase obrera rusa, con excepción de algunas categorías relativamente "privilegiadas", como la de los ferroviarios.
En el propio partido bolchevique fueron tos dirigentes sindicales los que, en diversas ocasiones, resultaron ser los principales portadores de un "economismo de derecha". Tras la Revolución de Octubre, el desarrollo de una capa de administradores y funcionarios de la economía, del plan, de las finanzas, etc., favoreció el avance de nuevas formas de "economismo". Como veremos, estas formas nuevas revistieron una fisonomía de derecha o de "izquierda", Según la coyuntura de la lucha de clases y las características de las capas obreras susceptibles de proporcionarles una base social.
El "economismo" desarrollado así en el partido comunista de la Unión Soviética encontró eco, a su vez, en las secciones de la Internacional Comunista de los paises en que el movimiento obrero pudo revestir formas de desarrollo análogas a las del movimiento obrero alemán antes de la primera guerra mundial.
c) La readopción explícita de tesis "economistas" durante la aplicación de los planes quinquenales
La readopción explícita de las tesis "economistas" expresada de manera particularmente sistemática en los textos anteriormente citados debe ser examinada en dos aspectos: como resultado de una profunda evolución de la sociedad rusa y del partido bolchevique y corno resultado de la nueva autoridad que adquieren esas tesis por el hecho de ser enunciadas por Stalin.
Evidentemente, el aspecto decisivo es el primero. Fueron las numerosas transformaciones de la Rusia Soviética y del partido bolchevique entre octubre de 1917 y comienzos de 1929 las que -al principio sólo implícitamente en la práctica- permitieron el afianzamiento de concepciones que identificaban la construcción del socialismo con el más rápido desarrollo de las fuerzas productivas [5] , en primer lugar de la industria, aunque fuese en detrimento de la alianza de la clase obrera con el campesinado.
De hecho, las tesis "economistas", bajo la forma en que triunfaron a partir de los finales de los años veinte, no fueron atacadas en sus fundamentos por ninguna de las diversas corrientes "oposicionales". Lo que tales corrientes ponían en entredicho no era más que una u otra medida concreta o uno u otro conjunto de medidas concretas, políticas o administrativas, pero la orientación general que las generaba quedaba fundamentalmente incólume. Incluso las objeciones planteadas por Bujarin contra una industrializació n que, a su manera de ver, era realizada con ritmos demasiado acelerados, tendían exclusivamente a poner en guardia contra los efectos económicos, a largo plazo negativos, de un esfuerzo industrial que él consideraba excesivo. Su argumentación se basaba esencialmente en la afirmación de que un menos esfuerzo inicial permitiría alcanzar antes un tipo de industrializació n análogo al pretendido por los planes quinquenales. Bujarin no ponía en duda que este tipo de industrializació n correspondía a las exigencias de la construcción del socialismo (aunque si rechazaba que la colectivizació n llevada a cabo a partir de 1929 permitiese realmente la edificación de relaciones socialistas en el campo).
Si es verdad que las concepciones "economistas" que triunfan con la aplicación de los primeros planes quinquenales corresponden a las tendencias profundas del partido bolchevique, no menos verdad es, como ya se ha indicado anteriormente, que la adopción explícita por Stalin de las tesis "economistas" anteriormente indicadas conceden a estas tesis un peso excepcional debido a la autoridad ÷igualmente excepcional÷ que se concedía a sus intervenciones. Surge aquí, en consecuencia, uno de los aspectos de lo que ha llegado a llamarse "la cuestión Stalin".
Para abordar este tema (que no podrá ser examinado verdaderamente más que en el segundo tomo de esta obra, en relación con el análisis de conjunto del período 1924-1953), hay que recordar, ante todo, cuán diferentes eran en el seno del partido las posiciones de Lenin y Stalin ante los problemas de la lucha ideológica.
Como regla, Lenin concedió siempre una importancia prioritaria a esta lucha, no dudando nunca en ir "contra la corriente", hasta el punto de haberse encontrado en minoría más de una vez en el seno del Comité Central (incluso en problemas esenciales). Lo cual, dicho sea de paso, indica lo erróneo que es presentar al partido bolchevique como un partido "leninista". Más adelante tendremos ocasión de ocuparnos de nuevo de este aspecto.
Stalin concebía su papel dirigente de otra manera. En los problemas esenciales su norma fue ÷sobre todo hasta 1934÷ expresar las tendencias profundas del partido, siendo así su portavoz. A este respecto, los ataques polémicos contra Stalin atribuyéndole haber "impuesto" al partido, por su "personalidad", concepciones extrañas al mismo no tienen fundamento. En realidad designan otra cosa: la perseverancia de Stalin y su rigor inflexible en la aplicación de medidas basadas en concepciones que eran tanto suyas como de la casi totalidad del partido, incluida la mayoría de los que se oponían a una u otra medida concreta.
Por otra parte, la transformació n de este partido es constante: las fuerzas sociales que actúan masivamente en este terreno no son las mismas en 1934 o en 1952. Estos cambios, a su vez, están ligados a las transformaciones de la propia sociedad soviética.
El segundo aspecto, sin embargo, sobre el que habrá que volver, es el peso suplementario dado por Stalin a las tendencias profundas del partido, que contribuye a reforzar de forma decisiva al hacerse su portavoz. Tal es el caso en particular de las concepciones "economistas", que prevalecen a partir de 1929.
El peso suplementario que Stalin confiere a las tesis que él apoya procede de su propia autoridad, que no está asociada ante todo ÷como algunos gusta imaginar÷ al hecho de que Stalin fuese secretario general del partido bolchevique (pues a su vez hay que explicar este hecho sin recurrir a anécdotas sobre la "personalidad" de Stalin que, aun cuando son reales, no explican nada en realidad). Su autoridad proviene de algo que la casi totalidad del partido, desde comienzos de los años treinta, consideró como un doble mérito excepcional de Stalin: no haberse desviado de la idea de construir el socialismo en la URSS y haber concebido una política que, según el partido, conduciría a ese resultado.
Cuando, tras la muerte de Lenin, los otros dirigentes bolcheviques estaban dispuestos a aceptar la continuación de la NEP ÷que no hubiera sido sino una evolución hacia un capitalismo privado÷ o a poner en marcha algunas medidas de industrializació n que se negaban a inscribir en una perspectiva socialista, Stalin, actualizando una tesis leninista [6], reafirmó la posibilidad de emprender la construcción del socialismo en la URSS sin hacer depender esta tarea de la victoria de la revolución proletaria en Europa o en el resto del mundo.
Al adoptar esta posición, y al perfilar después una política conducente a extraer las consecuencias lógicas, Stalin se proponía devolver la confianza a la clase obrera soviética; asignaba al partido bolchevique otro objetivo que el de tratar de mantenerse en el poder a la espera de tiempos más favorables; contribuía así a poner en marcha un proceso de transformació n de una envergadura gigantesca, proceso que debería crear las condiciones necesarias para defender la independencia de la URSS y agravar las contradicciones del campo imperialista. Lo cual permitió a la Unión Soviética aportar una contribución decisiva a la derrota del hitlerismo. La política de industrializació n mantenía enhiesta la bandera de la Revolución de Octubre, la confianza de los pueblos en la victoria de sus luchas y ayudaba así, objetivamente, al éxito de la Revolución china en Asia.
Al proclamar la posibilidad de que la Unión Soviética avanzase hacia el socialismo, Stalin ÷contrariamente a las afirmaciones de Trotski÷ aparecía como el continuador de Lenin, del que numerosos textos, y más particularmente los últimos, afirmaban esta posibilidad. Aquí hay que ver una de las fuentes de autoridad de Stalin, autoridad que se propagó a las tesis afirmadas por él. En realidad, la inmensa autoridad de que gozaba Stalin, sobre todo tras el triunfo de la segunda guerra mundial, no se debió sólo a la defensa de las tesis mencionadas, sino a la abnegación y al valor del pueblo soviético. El trabajo y el heroísmo de este pueblo fue lo que permitió levantar la industria de la URSS y derrotar a los ejércitos hitlerianos. Stalin, no obstante, fue el que dirigió tales esfuerzos y luchas asignándoles objetivos justos.
Cierto, la vida ha mostrado que en lo concerniente a la vía a seguir y a las medidas concretas a tomar para alcanzar el objetivo fijado, Stalin ha cometido graves errores, pero la naturaleza exacta de los mismos no era inmediatamente visible [7]. Más aún: en la situación en que se encontraba la Unión Soviética a finales de los años veinte ÷y en la situación en que se encontraba el partido bolchevique en su conjunto÷ eran históricamente inevitables.
El hecho de que se cometieran tales errores (y de que entrañaran graves consecuencias políticas, principalmente en lo relativo a la ciega represión que no sólo se ensañó con los enemigos del socialismo, sino contra las masas populares y contra auténticos militantes revolucionarios, no tocando, en cambio, a auténticos enemigos) ha constituido una lección ejemplar para el proletariado mundial. Se ha puesto de manifiesto finalmente que ciertas formas de combatir al capitalismo eran ilusorias y no hacían más que reforzar a la burguesía en el seno de los aparatos políticos y económicos. Las lecciones extraídas por Lenin de la experiencia análoga ÷aunque limitada÷ del "comunismo de guerra", se han visto de esta manera confirmadas.
Por el momento, no obstante, el hecho de que la Unión Soviética hubiera realizado en pocos años transformaciones de tal amplitud ÷que han conducido a extirpar formas de producción pre-capitalistas y a eliminar el capitalismo privado÷ confirió una autoridad sin precedentes al conjunto de las tesis defendidas por el partido bolchevique y formuladas por Stalin. Tales éxitos robustecieron la "evidencia" de que estas tesis gozaban ya ante los ojos de la inmensa mayoría del movimiento revolucionario, no sólo en la Unión Soviética, sino en Europa y en otras partes.
d) El "economismo" en los movimientos obreros y comunistas de Europa
Interviene aquí otro elemento que explica el papel que, fuera de la Unión Soviética, desempeñó el "economismo" en la manera como se concebía la construcción del socialismo. Es el siguiente: el "economismo" contra el que luchó Lenin dentro del partido bolchevique, era infinitamente más actuante y vivo en las secciones europeas de la III Internacional. En Europa ÷y más concretamente en Europa occidental, Alemania y Francia en primer lugar÷ el "economismo" tenía detrás una larga historia, que se confunde en gran medida con la historia de los partidos socialdemócratas europeos, sobre todo a partir del momento en que Europa entró en su fase imperialista. No habiendo sido combatido el "economismo" en el resto de Europa con la misma intensidad con que lo fue en Rusia, es comprensible que el movimiento obrero revolucionario europeo se encontrase muy predispuesto a percibir como "evidencias" las tesis "economistas" del PCUS.
En la actualidad, la problemática "económica" de la construcción del socialismo ha quedado sensiblemente quebrantada (al menos en la forma que revistió desde finales de los años veinte) por dos razones al menos:
La primera es exterior a la URSS. Está constituida por la Revolución china. Lo sucedido en China testimonia, en efecto, que el "bajo nivel de desarrollo de las fuerzas productivas" no es un obstáculo a la transformació n socialista de las relaciones sociales y que tampoco obliga "necesariamente" a pasar por formas de acumulación primitiva, por la agravación de las desigualdades sociales, etcétera.
El ejemplo de China demuestra que no es necesario (y que, en realidad, es peligroso) pretender construir "primero" las bases materiales de la sociedad socialista, remitiendo a más tarde la transformació n de las relaciones sociales, que serían así puestas en armonía con fuerzas productivas más elevadas.
Este ejemplo muestra que la transformació n socialista de la superestructura debe acompañar al desarrollo de las fuerzas productivas, y que tal transformació n condiciona el carácter efectivamente socialista del desarrollo económico. Muestra, igualmente, que cuando las transformaciones socialistas se llevan a cabo de esta manera, la industrializació n no exige ÷contrariamente a lo ocurrido en la Unión Soviética÷ la imposición de un tributo al campesinado (imposición que constituye una seria amenaza para la alianza obrera y campesina).
La segunda razón que ha quebrantado fuertemente la problemática "econimista" de la construcción del socialismo consiste en la misma desaparición de los "hechos" de los cuales extraían su "evidencia" las tesis "economistas".
Mientras la Unión Soviética, en efecto, fue económicamente débil, disponiendo sólo de una industria mediocre, aquello que en las relaciones políticas y económicas reinantes en ese país ofrecía viva contradicción con lo que Marx, Engels y Lenin habían dicho sobre el socialismo, el "economismo" podía atribuirlo a esa debilidad económica de la URSS. Las concepciones "economistas" alimentaban la esperanza que una vez superada la debilidad económica de la URSS desaparecerían las limitaciones impuestas a la libertad de expresión de las masas populares, se reducirían las desigualdades distributivas, desaparecerían los múltiples privilegios de una minoría de cuadros y técnicos y cesaría la represión ejercida contra amplias capas de la población. De esta manera, los "rasgos" negativos de la sociedad soviética podían verse como el "precio" que era necesario pagar para construir las "bases materiales" del socialismo, como fenómenos "transitorios" que debían desaparecer por sí mismos cuando ese objetivo fuera alcanzado total o aproximadamente. Los "hechos" parecían, por tanto, "justificar" la problemática "economista" y hacer "inútil" un análisis de la realidad soviética en términos de lucha de clases susceptible de revelar el ascenso de una burguesía de Estado [8] que se instalaba en los puestos de mando y montaba los aparatos necesarios para su dominación.
En la actualidad, la situación ha cambiado totalmente. Aunque la Unión Soviética siga atravesando grandes dificultades económicas [9] ÷que justamente habrá que explicar÷, la Unión Soviética se ha convertido desde hace ya tiempo en la segunda potencia industrial del mundo y la primera de Europa; son numerosos los dominios de la ciencia y de la técnica en los que ocupa un puesto de vanguardia. La Unión soviética se encuentra rodeada, además, de estados europeos estrechamente vinculados a ella cuyo potencial económico está lejos de ser desdeñable. Ahora bien, los fenómenos que el "economismo" pretendía explicar por el "estado atrasado de la URSS" y que debían por tanto tener un carácter "transitorio", lejos de desaparecer, se mantienen y desarrollan. Los privilegios ayer nacientes y considerados "impuestos" por las condiciones del momento, por las exigencias de la acumulación, forman parte hoy oficialmente dl sistema de relaciones sociales en cuyo interior se pretende "construir las bases materiales del comunismo". Ni hablar, para el PCUS, de atentar contra tal estado de cosas, sino, al contrario, de reforzarlo. Ni hablar de permitir que los trabajadores trabajadores soviéticos controlen colectivamente el empleo de los medios de producción, la utilización de la producción corriente, o la actividad del PCUS y de sus miembros. Las fábricas están administradas por directores que no tienen con "sus" obreros más que relaciones de mando y que sólo responden ante sus superiores. Las empresas agrícolas tienen una gerencia de tipo similar. De manera general, los productores directos no tienen derecho a la palabra o, más bien, no se les concede más que cuando se les pide ritualmente la aprobación de decisiones o "proposiciones" elaboradas al margen suyo, en las "esferas superiores" del Estado y del partido.
Las normas de gestión de las empresas soviéticas [10] parecen cada vez más un calco de la vigente en los países capitalistas "avanzados", siendo numerosos los "managers" soviéticos que se forman en las escuelas de gestión (los "busines schools") de los Estados Unidos y del Japón. Lo que estaba llamado a alumbrar relaciones sociales cada vez más socialistas, ha engendardo relaciones esencialmente capitalistas, hasta el punto de que bajo la cobertura de los "planes económicos" son las leyes de la acumulación capitalista ÷del beneficio, en consecuencia÷ las que determinan el empleo de los medios de producción.
Los productores continúan siendo asalariados que trabajan para la valorización de los medios de producción, los cuales funcionan como un capital colectivo administrado por una burguesía de Estado. Esta burguesía ÷como cualquier clase capitalista÷ constituye el cuerpo de los "funcionarios del capital", según la expresión empleada por Marx para caracterizar a la clase capitalista. El partido en el poder se limita a proponer a los trabajadores soviéticos la reproducción indefinida de estas relaciones sociales. Es prácticamente, el partido de los "funcionarios del capital", y como tal actúa tanto en el plano interno como en el internacional.
Por tanto, para el que quiera ver las cosas como son, la vida misma se ha encargado de desmentir las esperanzas relativas a la consolidación (y, con mayor razón, la extensión) de los logros de la revolución proletaria en la Unión Soviética. Actualmente hay que intentar comprender la razón de que esas esperanzas se hayan frustrado, a fin de captar en qué se ha convertido la URSS y a través de qué transformaciones. Estos son los dos objetivos perseguidos por esta obra. Y esto por varias razones.
2. Necesidad de determinar las relaciones sociales actualmente dominantes en la URSS y las condiciones de su constitución.
La primera consiste en que son muchos aún los que no quieren ver las cosas tal como son; los que siguen identificando Unión Soviética y socialismo. Esto hipoteca gravemente las luchas de la clase obrera, sobre todo en los países industrializados. Para los trabajadores de estos países, en efecto ÷incluso para los más combativos, incluso para los más convencidos de la necesidad de acabar con el capitalismo÷, la situación de los trabajadores soviéticos no se presenta como envidiable, y existe por tanto el temor de que la alternativa al capitalismo que se les propone ÷a través del ejemplo de la Unión Soviética÷ lo sea realmente. Por eso los dirigentes de los partidos comunistas occidentales que persisten en ver en la Unión Soviética "la patria del socialismo" se esfuerzan, al mismo tiempo, en asegurar a los trabajadores de su país que el "socialismo" que ellos proponen construir será "diferente" al de la URSS. La explicación sobre el "cómo" y el "porqué" de esta diferencia son casi inexistentes (en el mejor de los casos pertenece a la pseudo "psicología de los pueblos" del género: "los franceses y los rusos son diferentes"), sin relación alguna con un análisis político. No pueden convencer, por tanto, más que a los que quieren ser convencidos. Para los otros la ecuación "URSS=socialismo" tiene un efecto negativo, de repudio [11].
La segunda razón por la cual por la cual es de mayor importancia comprender por qué la Unión Soviética se ha convertido en lo que es hoy, y encontrar la explicación al margen de lo que es tan sólo el aspecto "ruso" de la historia soviética [12], consiste en que ese "por qué" está en estrecha relación con el "marxismo oficial" de los partidos "comunistas" que identifican al socialismo con la Unión Soviética, "marxismo" gravemente lastrado con el legado "economista" de la II Internacional.
Uno de los aspectos esenciales de la lucha ideológica por el socialismo ha sido siempre la lucha contra el "economismo" (de derecha o de "izquierda"). Pues bien, precisamente al analizar las razones por las que la Unión Soviética ha llegado a lo que es hoy ÷un Estado capitalista de tipo particular÷, se observa claramente la ayuda que el "economismo" ha aportado a las fuerzas sociales burguesas que laboraban por esta evolución, puesto que el "economismo" ha desorientado a los militantes revolucionarios y ha desarmado ideológicamente a los trabajadores soviéticos.
El análisis de las transformaciones sufridas por la Unión Soviética y de las luchas a partir de las cuales se han efectuado esas transformaciones es, por consiguiente, un análisis de máxima actualidad. Lo que está en juego en el desarrollo de tales luchas son precisamente las concepciones que siguen dominando masivamente al movimiento obrero de los países industrializados (concepción que, en su forma "invertida" ÷es decir, bajo diversas especies de "izquierdismo"÷ está igualmente presente en los movimientos revolucionarios de los países escasamente industrializados) . Analizar lo más concretamente posible, a través de la extraordinaria experiencia de la Unión Soviética, los errores a los que conduce esa concepción constituye una "lección por la vía negativa" para que los que quieren luchar por el socialismo se desembaracen de tales concepciones
El análisis de lo que ha ocurrido y ocurre en la Unión Soviética reviste especial importancia para los militantes y simpatizantes de los partidos revisionistas. Estos, en efecto, se encuentran "paralizados" ideológicamente en su capacidad de comprender el pasado de la Unión Soviética y, por eso mismo, su presente. Una manifestación de esta "parálisis" es su recurso a las fórmulas vacías sobre el "culto a la personalidad" o a la actitud consistente en adoptar ciertas distancias con respecto a la Unión Soviética, al mismo tiempo que se multiplican las proclamas de fidelidad a la "patria del socialismo".
Tales fórmulas y actitudes testimonian una crisis ideológica más profunda de lo que puede parecer, susceptible de ser el preludio de una reflexión que ponga finalmente en entredicho las prácticas reformistas y revisionistas. Esa reflexión debe ser alimentada precisamente por un esfuerzo de comprensión del pasado y presente de la Unión Soviética. De no ser así, estamos condenados a permanecer encerrados en esquemas que oscurecen la historia real. Es visible que los dirigentes revisionistas temen desencadenar tal tipo de reflexión. De ahí las fórmulas mágicas sobre el antisovietismo con que es acogido todo intento de reflexión crítica sobre la historia concreta de la URSS. Semejantes fórmulas no tienen más función que la de intentar prohibir a militantes y simpatizantes de los partidos revisionistas plantearse cuestiones esenciales, cuestiones que permitirían a las luchas proletarias y populares desembocar en vías diferentes a la triada: reformismo electoral, luchas sindicales pretendidamente independientes de toda organización política y espontaneísmo.
Este análisis de la realidad soviética, de su pasado y de su presente, no es, evidentemente, más que uno de los elementos que pueden favorecer una clarificación ideológica y por tanto ayudar al movimiento obrero ÷y, más particularmente, al "marxismo" esclerotizado predominante hoy en una gran parte del mundo÷ a salir del círculo en que hasta hoy parece estar encerrado.
Pero existen, afortunadamente, otros elementos.
Uno de ellos reside en la agravación de la crisis del propio capitalismo, tanto en el plano económico (donde ha adoptado, en primer lugar, la forma de una crisis monetaria internacional de gran amplitud), como en el plano ideológico (crisis más claramente reflejada en el rechazo por importantes fracciones de la población de los países industrializados y en especial de la juventud obrera, de la mujer y del estudiantado de las formas anteriores de sujeción a las que les somete el capitalismo) y en el plano político (con el empuje de las luchas nacionales y revolucionarias de numerosos países escasamente industrializados) .
Otro de los elementos de renovación de las luchas populares y de su orientación estriba en las lecciones positivas que ÷frente al fracaso soviético÷ pueden extraerse de la construcción del socialismo en China. En este país, la vida ÷esto es, la lucha de las masas, guiadas por un auténtico partido marxista-leninista÷ ha mostrado cómo era posible resolver los problemas planteados por la transformació n socialista de las relaciones sociales. De esta manera, el marxismo-leninismo se ha revigorizado al haber conseguido clarificar una serie de problemas que sólo la práctica social podía resolver. Esta experiencia, según se ha señalado ya, facilita igualmente la tarea de comprender la naturaleza de las transformaciones sucedidas en la Unión Soviética.
De forma más precisa puede decirse que al rechazar la problemática "economista" es posible comprender mejor lo que hoy es la Unión Soviética como resultado de un proceso de lucha de clases, de un proceso que el partido bolchevique ha dominado mal, que incluso ha dominado cada vez peor, al no ser capaz de unificar las fuerzas populares y de encontrar en cada momento la línea correcta de demarcación entre las fuerzas susceptibles de apoyar la revolución proletaria, las inevitablemente hostiles y las que era posible neutralizar. En la lucha de clases desarrollada en Rusia y en la Unión Soviética, el proletariado ha sufrido derrotas muy graves, pero la lucha del proletariado y del campesinado prosigue y conducirá necesariamente a los trabajadores de las Repúblicas Soviéticas ÷a través de peripecias y de plazos sobre los cuales es inútil especular÷ a restaurar su poder y reemprender la construcción del socialismo.
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[1] Reproducido en el "Arma del Pueblo", nº 1 de la 2ª etapa, de Julio de 1987. (volver)
[2] Vemos que el término de "economismo" es utilizado aquí no para designar una de las formas particulares que esta concepción ha revestido (por ejemplo, la que Lenin ha combatido a principios del siglo) sino el conjunto de las formas que puede tomar. (volver)
[3] Las oposiciones sindicales reivindicaban la autonomía de las organizaciones sindicales (a las que se les supone defender los intereses fundamentales de la clase obrera) respecto al partido bolchevique. Semejante autonomía puede conducir a privilegiar las reivindicaciones económicas de la clase obrera, y por lo tanto a oponerla a las otras clases cuyo apoyo es necesario a la progresión de la revolución proletaria. Ello puede obstaculizar el papel dirigente del proletariado, el cual implica que el proletariado esté dispuesto a sacrificar algunos de sus intereses inmediatos a los de la revolución. La tendencia a privilegiar las reivindicaciones inmediatas, e incluso intereses categoriales o sectoriales, es inherente a las concepciones sindicalistas o "autogestionarias". Esta tendencia estaba presente precisamente en el programa de la mayoría de las oposiciones de "izquierda" en el seno del partido bolchevique de 1921 a 1928. (volver)
[4] Es la que, por ejemplo, condujo a Preobrayenski a considerar que una vez "establecida" la dictadura del proletariado, el partido era inútil, pudiendo ser desempeñado su papel por el aparato del Estado. (Cf. P. Broué, Le Parti bolchevique, Editions de Minuit, París, 1963, p. 129) (volver)
[5] Esta identificació n ha sido confundida a menudo con la tesis afirmada por Lenin en el seno de coyunturas bien determinadas (por ejemplo, al final del "comunismo de guerra"), según la cual en ciertos momentos, la tarea de restablecer rápidamente la producción agrícola e industrial y los intercambios entre ciudades y campo debía ser considerada como prioritaria. (volver)
[6] Esta reafirmación de la tesis leninista sobre la posibilidad de construir el socialismo en la URSS ha contribuido incontestablemente a dotar a Stalin ÷en el partido y fuera del partido÷ de un prestigio superior al de cualquier otro miembro de la dirección del partido (por razones, digamos de paso, que no siempre están ligadas a la defensa de los intereses del proletariado, como lo muestra el "apoyo" que la fracción nacionalista de la burguesía rusa representada por los Smienoviejovtsi aportó a la política preconizada por Stalin). Esta posición aparece de la manera más explícita en el artículo de Stalin, publicado en Pravda del 20 de diciembre de 1924, bajo el título: "Octubre y la teoría del camarada Trotski sobre la revolución permanente". Stalin rompía así con la posición mucho más vacilante que unos meses atrás defendía aún, especialmente en Pravda del 30 de abril de 1924. (volver)
[7] Se trata aquí de los errores cometidos por Stalin a finales de los años veinte y durante los años treinta. Hoy puede verse que esos errores se ligan a un cierto número de posiciones políticas y teóricas generales que habían conducido a Stalin a oponerse a Lenin sobre problemas esenciales, como el de las relaciones de la República Soviética de Rusia con los pueblos no rusos (ver, por ejemplo, infra, pp. 384 ss.). El que Stalin haya mantenido sus posiciones frente a las críticas de Lenin hay que ponerlo también en relación con el lugar ocupado por Stalin en el partido bolchevique. En virtud de este lugar, de su función de Secretario General, Stalin sufría la presión del aparato del partido, así como la del aparato del Estado, y tendía, en consecuencia, a adoptar las medidas más inmediatamente "eficaces", incluso cuando el análisis teórico podía mostrar que esa "eficacia" inmediata comportaba graves riesgos para el porvenir (como hubiera sido el caso en la hipótesis de que Lenin no hubiera logrado imponerse en lo concerniente al mantenimiento del monopolio de Estado sobre el comercio exterior, cf. infra, pp. 381 ss.). (volver)
[8] El concepto de " burguesía de Estado" (o de burguesía burocrática de Estado) no puede ser desarrollado aquí. Digamos simplemente que designa los agentes de reproducción social distintos a los productores inmediatos, que ÷en razón del sistema de relaciones sociales existente y de las prácticas sociales inmediatas÷ tienen la disposición efectiva de los medios de producción y de los productos que pertenecen formalmente al Estado. La base económica de la existencia de esta burguesía está constituida por las formas de división y de unidad del proceso de reproducción (cf. Ch. Bettelheim, Révolution culturelle et Organisation industrielle en Chine, op. Cit., p. 12); su lugar real en el proceso depende de la lucha de clases que permite (o prohibe) a la burguesía de Estado y a sus representantes ocupar ciertas posiciones en los aparatos de Estado y, eventualmente, transformar la naturaleza de clase del Estado. Los representantes de la burguesía de Estado no son necesariamente sus "agentes conscientes"; son tales porque no pueden rebasar intelectualmente los límites que esta clase "no rebasa en la vida", hasta el punto de que "son empujados teóricamente a los mismos problemas y a las mismas soluciones" a los que los miembros de esta clase "son impulsados prácticamente por su interés material y su situación social". Tal es, en efecto, según la observación de Marx, "la relación que existe entre los representantes políticos y literarios de una clase y la clase que representan". (Cf. K. Marx, El 18 Brumario de Luis Bonaparte) (volver)
[9] Estas dificultades son ilustradas por la búsqueda a la que se entregan los dirigentes soviéticos para obtener de los Estados Unidos, del Japón, de Alemania Federal, etc., capitales, ayuda técnica y productos de alimentación. La política de "cooperación" con los imperialistas occidentales, preconizada por los dirigentes soviéticos, es otra forma de esta misma búsqueda. Se trata de puntos sobre los que volveremos a ocuparnos, en el tercer volumen de esta obra, del revisionismo soviético. (volver)
[10] La gestión de las empresas soviéticas reposa sobre dos principios esenciales: la dirección por un director único responsable ante instancias superiores y la "autonomía financiera" que oriente a la empresa a la búsqueda de un beneficio. Cuando estos dos principios han sido introducidos en 1918 y 1921, Lenin había subrayado que correspondían a una "retirada" provisional, impuesta por las circunstancias de la época y que su aplicación introducía relaciones capitalistas en el sector del Estado. Hablando de la "autonomía financiera" acordada a las empresas del Estado, Lenin indica que coloca a estas empresas, en gran medida, sobre "bases comerciales capitalistas" (cf. Lenin, OC, t. 42, p. 396, de la edición francesa). Desde 1965, la autonomía financiera de las empresas y la búsqueda de la rentabilidad han sido considerablemente desarrolladas. (volver)
[11] Los dirigentes soviéticos tratan, evidentemente, de preservar su política y las realidades de su país de toda crítica transformando esa ecuación y enunciándola así: antisovietismo (leáse: análisis de la realidad soviética o de los efectos de la política internacional de la URSS) = anticomunismo. (volver)
[12] Estas observaciones no significan que la sociedad soviética no lleve las marcas de la sociedad zarista de la que salió. En la medida en que la obra revolucionaria no ha sido profundizada, una serie de relaciones sociales características de la antigua Rusia no ha sido destruida. De ahí las sorprendentes semejanzas entre la Rusia de hoy y la "Santa Rusia". (volver) __._,_.___
(II PARTE)
Enero de 1974.
1. El predominio de la problemática de las fuerzas productivas
Para responder a esta cuestión no hay que olvidar qué la problemática de las fuerzas productivas -uno de los aspectos de la problemática "economista"- está indisolublemente ligada de forma histórica no solamente al movimiento obrero europeo entre los años 1880 y 1914, sino también, aunque bajo una forma modificada, a la historia de la Revolución rusa (a partir de finales de los años veinte en particular), cuando se hizo el primer intento por construir el socialismo. El prestigio que este intento ha revestido para la gran mayoría de los que, con razón, ven en el capitalismo el sistema "perfecto" de la explotación del hombre por el hombre (sistema que ha producido ya dos guerras mundiales e innumerables guerras de menor envergadura) debería influenciar, en cierto modo necesariamente, a la problemática teórica ligada a esta tentativa.
Pero esta respuesta no lo es más que a medias, pues cabe aún preguntar por qué se ha anudado ese lazo histórico entre el primer intento de construcción del socialismo y las tesis centrales de la problemática que discutimos.
A este segundo aspecto del problema me limitaré, en esta introducción, a avanzar algunos elementos de respuesta. A lo largo del presente volumen (y de los sucesivos) iré desarrollando esos elementos (en la medida que lo exija el análisis de las transforma-ciones en la formación social soviética).
a) Cese de la lucha contra el "economismo" en el partido bolchevique
Un primer elemento de respuesta remite a la propia ideología del partido bolchevi-que. Esta, en efecto, y a despecho de las profundas transformaciones sufridas bajo el efecto mismo le su acción revolucionaria y de la lucha ideológica librada por Lenin contra el "economismo", se encontraba lejos aún de haberse liberado de las concepciones "economistas" en el momento en que -con la desaparición de Lenin- el combate contra el "economismo" deja de caracterizar la lucha ideológica en el seno de este partido.
No sobra recordar que el término "economismo" fue empleado por Lenin para caracterizar críticamente una concepción del "marxismo" que trataba de reducir este último al rango de una simple "teoría económica" desde la que interpretar el conjunto de las transformaciones sociales.
Tal concepción puede revestir diversas formas; cuando no está sistematizada, su papel no puede ser más que relativamente secundario y no debe hablarse entonces más que de "tendencia hacia el economismo".
Al definir el desarrollo de las fuerzas productivas como motor de la historia, uno de los principales efectos del "economismo" consiste en hacer aparecer la lucha política de clases como producto directo e inmediato de las contradicciones económicas Contradicciones que se supone deben "engendrar" por sí mismas las transformaciones sociales y, "llegado el momento". las luchas revolucionarias. La clase obrera, en consecuencia, parece espontáneamente impulsada hacia la revolución (siendo innecesaria entonces la tarea de construir un partido proletario); La misma problemática tiende a negar que otras clases explotadas y oprimidas, distintas del proletariado, puedan luchar por el socialismo [2].
El "economismo" -a otro nivel analítico- viene caracterizado por el hecho de tender a identificar las fuerzas productivas con los medios materiales de producción. negando con ello el hecho de que la principal fuerza productiva está constituida por los propios productores. En consecuencia, el "economisrno" atribuye un papel preeminente a la acumulación de nuevos medios de producción y a los conocimientos técnicos y no a la iniciativa de los trabajadores en la tarea de construir el socialismo.
El "economismo" puede presentar formas diversas y aun contradictorias. Según varíe la coyuntura de la lucha de clases, puede aparecer como "derechista" o "izquierdista" (en realidad es siempre "derechista-izquierd ista"). En el partido bolchevique. el "economismo" ha alimentado algunas posturas de las oposiciones de 1918 y de los años 1920-1925, incluidas las oposiciones sindicales cuyo carácter derechista era particularmente visible [3].
Entre los efectos de "derecha e izquierda" del "economismo" en el seno del partido, hay que mencionar igualmente las posiciones de Bujarin, Trotski y Preobrayenski durante el "comunismo de guerra". Estas posiciones pretendían el "paso directo al comunismo" mediante un recurso generalizado a la acción del Estado para imponer la militarizació n del trabajo; la disciplina jerárquica y la requisa y distribución de los productos agrícolas, acción definida como "autodisciplina proletaria". Esta concepción partía de la identificació n abstracta de1 Estadó.soviético con.un "Estado obrero".
Esta forma de "economismo" presupone que la dirección centralizada de la economía es la "esencia" del "comunismo". Su carácter "derechista" reside en que somete a los trabajadores a los aparatos coercitivos, pareciendo oponerse a un "economismo de izquierda" que, al menos implícitamente, afirma que la unidad de la clase obrera y la de ésta con las otras clases trabajadoras pueden producirse "espontáneamente" a causa de la "convergencia" de intereses de todos los trabajadores. En realidad, ambas corrientes niegan el papel decisivo de la lucha ideológica y política de clases y la necesidad -para la justa conducción de esta lucha- de un partido rnarxista-leninista guiado por una línea política correcta. La primera concepción tiende a sustituir la dirección política e ideológica del proletariado por la coerción estatal [4] ; la segunda da la prioridad a la acción de las organizaciones sindicales. Corno podrá comprobarse más adelante, estas dos "interpretaciones del marxismo" llevaron a que algunos bolcheviques preconizasen, al final del "comunismo de guerra", la "estatización de los sindicatos" y otros la "sindicalizació n del Estado".
Si consideramos necesario insistir aquí tan largamente sobre el "economismo", no es sólo porque éste haya desempeñado un papel creciente en las secciones europeas de. la III Internacional, sino también porque su existencia, bajo una u otra forma, plantea continuamente nuevos problemas al movimiento obrero. Sería ilusorio creer que el marxismo y los partidos marxistas pueden desembarazarse de él "total y definitivamente", siendo, como es, la forma que adopta la ideología burguesa en el seno del marxismo. Esta ideología está enraizada en el terreno de las relaciones sociales burguesas. que no pueden desaparecer más que con la desaparición de las clases.
La lucha contra el "econornisrno" forma parte necesariamente de la vida del marxismo. Más aún, es la forma principal que reviste en su seno la lucha ideológica de clase. Marx y Lenin han librado esta lucha en sus propios escritos.
La actividad de Lenin permitió que el partido bolchevique se desembarazase de las formas más simplistas del "economismo". Sin embargo, las tendencias hacia éste continuaron siendo muy fuertes en su seno. Por ello Lenín tropezó a menudo con muchas dificultades para hacer que prevaleciese su orientación. Y la misma razón explica que el "economismo" haya marcado tan profundamente la forma en que se aplicó La NEP y explica la concepción de la colectivizació n y La industrializació n que ha prevalecido en la Unión Soviética. TaI concepción, en efecto, confería un papel privilegiado a la acumulación y trataba la técnica como Si se encontrase "por encima" de las clases.
Lo dicho hasta ahora no permite comprender más que parcialmente el lazo histórico existente entre el primer intento de construcción del socialismo y el "economismo". Para comprenderlo más a fondo es preciso desarrollar otras dos series de observaciones: La primera de estas series se refiere a las bases sociales del "economismo"; la segunda a la adopción explícita de un conjunto de tesis "economistas" en el curso de la aplicación de los planes quinquenales.
b) Las bases sociales del "economismo"
Recordemos, sin entrar en un debate que no cabe aquí, que el "economismo" es un producto de la lucha de clases en el seno del marxismo. No tener esto en cuenta significa caer en el idealismo, considerar que las "ideas" se desarrollan por sí solas y ejercen una acción histórica independiente de las contradicciones sociales. Conviene recordar, en primer lugar, que en su forma original el "economismo" surgió en la II Internacional, concretamente en el partido socialdemócrata alemán. Su forma "derechista" estaba vinculada a la existencia en el seno de este partido de un poderoso aparato político y sindical integrado en los aparatos del Estado alemán, Los dirigentes de tan poderoso aparato pudieron ilusionarse con la creencia de que un crecimiento continuado de su actividad organizadora y reivindicativa llegaría a crear las condiciones para el derrocamiento del capitalismo. Y se aferraron tanto más a esta idea cuanto que así consolidaban sus posiciones en el seno del movimiento obrero alemán, sin tener que correr. aparentemente, los riesgos inherentes a una acción revolucionaria. Así pudo ir tomando consistencia paulatinamente una ideología burguesa encubierta por algunas formulaciones de apariencia "marxista". La influencia de esta ideología en el conjunto del movimiento obrero alemán fue considerable, en la medida en que la acción del aparato. político y sindical de que estaba dotado este movimiento y el poderío del imperialismo alemán permitieron a algunas capas de la clase obrera el mejoramiento de sus condiciones de existencia. En la Rusia zarista, a la inversa, no se daban las condiciones para. El desarrollo de un movimiento obrero legal; por ello, el "economismo" de los mencheviques no encontró eco en la clase obrera rusa, con excepción de algunas categorías relativamente "privilegiadas", como la de los ferroviarios.
En el propio partido bolchevique fueron tos dirigentes sindicales los que, en diversas ocasiones, resultaron ser los principales portadores de un "economismo de derecha". Tras la Revolución de Octubre, el desarrollo de una capa de administradores y funcionarios de la economía, del plan, de las finanzas, etc., favoreció el avance de nuevas formas de "economismo". Como veremos, estas formas nuevas revistieron una fisonomía de derecha o de "izquierda", Según la coyuntura de la lucha de clases y las características de las capas obreras susceptibles de proporcionarles una base social.
El "economismo" desarrollado así en el partido comunista de la Unión Soviética encontró eco, a su vez, en las secciones de la Internacional Comunista de los paises en que el movimiento obrero pudo revestir formas de desarrollo análogas a las del movimiento obrero alemán antes de la primera guerra mundial.
c) La readopción explícita de tesis "economistas" durante la aplicación de los planes quinquenales
La readopción explícita de las tesis "economistas" expresada de manera particularmente sistemática en los textos anteriormente citados debe ser examinada en dos aspectos: como resultado de una profunda evolución de la sociedad rusa y del partido bolchevique y corno resultado de la nueva autoridad que adquieren esas tesis por el hecho de ser enunciadas por Stalin.
Evidentemente, el aspecto decisivo es el primero. Fueron las numerosas transformaciones de la Rusia Soviética y del partido bolchevique entre octubre de 1917 y comienzos de 1929 las que -al principio sólo implícitamente en la práctica- permitieron el afianzamiento de concepciones que identificaban la construcción del socialismo con el más rápido desarrollo de las fuerzas productivas [5] , en primer lugar de la industria, aunque fuese en detrimento de la alianza de la clase obrera con el campesinado.
De hecho, las tesis "economistas", bajo la forma en que triunfaron a partir de los finales de los años veinte, no fueron atacadas en sus fundamentos por ninguna de las diversas corrientes "oposicionales". Lo que tales corrientes ponían en entredicho no era más que una u otra medida concreta o uno u otro conjunto de medidas concretas, políticas o administrativas, pero la orientación general que las generaba quedaba fundamentalmente incólume. Incluso las objeciones planteadas por Bujarin contra una industrializació n que, a su manera de ver, era realizada con ritmos demasiado acelerados, tendían exclusivamente a poner en guardia contra los efectos económicos, a largo plazo negativos, de un esfuerzo industrial que él consideraba excesivo. Su argumentación se basaba esencialmente en la afirmación de que un menos esfuerzo inicial permitiría alcanzar antes un tipo de industrializació n análogo al pretendido por los planes quinquenales. Bujarin no ponía en duda que este tipo de industrializació n correspondía a las exigencias de la construcción del socialismo (aunque si rechazaba que la colectivizació n llevada a cabo a partir de 1929 permitiese realmente la edificación de relaciones socialistas en el campo).
Si es verdad que las concepciones "economistas" que triunfan con la aplicación de los primeros planes quinquenales corresponden a las tendencias profundas del partido bolchevique, no menos verdad es, como ya se ha indicado anteriormente, que la adopción explícita por Stalin de las tesis "economistas" anteriormente indicadas conceden a estas tesis un peso excepcional debido a la autoridad ÷igualmente excepcional÷ que se concedía a sus intervenciones. Surge aquí, en consecuencia, uno de los aspectos de lo que ha llegado a llamarse "la cuestión Stalin".
Para abordar este tema (que no podrá ser examinado verdaderamente más que en el segundo tomo de esta obra, en relación con el análisis de conjunto del período 1924-1953), hay que recordar, ante todo, cuán diferentes eran en el seno del partido las posiciones de Lenin y Stalin ante los problemas de la lucha ideológica.
Como regla, Lenin concedió siempre una importancia prioritaria a esta lucha, no dudando nunca en ir "contra la corriente", hasta el punto de haberse encontrado en minoría más de una vez en el seno del Comité Central (incluso en problemas esenciales). Lo cual, dicho sea de paso, indica lo erróneo que es presentar al partido bolchevique como un partido "leninista". Más adelante tendremos ocasión de ocuparnos de nuevo de este aspecto.
Stalin concebía su papel dirigente de otra manera. En los problemas esenciales su norma fue ÷sobre todo hasta 1934÷ expresar las tendencias profundas del partido, siendo así su portavoz. A este respecto, los ataques polémicos contra Stalin atribuyéndole haber "impuesto" al partido, por su "personalidad", concepciones extrañas al mismo no tienen fundamento. En realidad designan otra cosa: la perseverancia de Stalin y su rigor inflexible en la aplicación de medidas basadas en concepciones que eran tanto suyas como de la casi totalidad del partido, incluida la mayoría de los que se oponían a una u otra medida concreta.
Por otra parte, la transformació n de este partido es constante: las fuerzas sociales que actúan masivamente en este terreno no son las mismas en 1934 o en 1952. Estos cambios, a su vez, están ligados a las transformaciones de la propia sociedad soviética.
El segundo aspecto, sin embargo, sobre el que habrá que volver, es el peso suplementario dado por Stalin a las tendencias profundas del partido, que contribuye a reforzar de forma decisiva al hacerse su portavoz. Tal es el caso en particular de las concepciones "economistas", que prevalecen a partir de 1929.
El peso suplementario que Stalin confiere a las tesis que él apoya procede de su propia autoridad, que no está asociada ante todo ÷como algunos gusta imaginar÷ al hecho de que Stalin fuese secretario general del partido bolchevique (pues a su vez hay que explicar este hecho sin recurrir a anécdotas sobre la "personalidad" de Stalin que, aun cuando son reales, no explican nada en realidad). Su autoridad proviene de algo que la casi totalidad del partido, desde comienzos de los años treinta, consideró como un doble mérito excepcional de Stalin: no haberse desviado de la idea de construir el socialismo en la URSS y haber concebido una política que, según el partido, conduciría a ese resultado.
Cuando, tras la muerte de Lenin, los otros dirigentes bolcheviques estaban dispuestos a aceptar la continuación de la NEP ÷que no hubiera sido sino una evolución hacia un capitalismo privado÷ o a poner en marcha algunas medidas de industrializació n que se negaban a inscribir en una perspectiva socialista, Stalin, actualizando una tesis leninista [6], reafirmó la posibilidad de emprender la construcción del socialismo en la URSS sin hacer depender esta tarea de la victoria de la revolución proletaria en Europa o en el resto del mundo.
Al adoptar esta posición, y al perfilar después una política conducente a extraer las consecuencias lógicas, Stalin se proponía devolver la confianza a la clase obrera soviética; asignaba al partido bolchevique otro objetivo que el de tratar de mantenerse en el poder a la espera de tiempos más favorables; contribuía así a poner en marcha un proceso de transformació n de una envergadura gigantesca, proceso que debería crear las condiciones necesarias para defender la independencia de la URSS y agravar las contradicciones del campo imperialista. Lo cual permitió a la Unión Soviética aportar una contribución decisiva a la derrota del hitlerismo. La política de industrializació n mantenía enhiesta la bandera de la Revolución de Octubre, la confianza de los pueblos en la victoria de sus luchas y ayudaba así, objetivamente, al éxito de la Revolución china en Asia.
Al proclamar la posibilidad de que la Unión Soviética avanzase hacia el socialismo, Stalin ÷contrariamente a las afirmaciones de Trotski÷ aparecía como el continuador de Lenin, del que numerosos textos, y más particularmente los últimos, afirmaban esta posibilidad. Aquí hay que ver una de las fuentes de autoridad de Stalin, autoridad que se propagó a las tesis afirmadas por él. En realidad, la inmensa autoridad de que gozaba Stalin, sobre todo tras el triunfo de la segunda guerra mundial, no se debió sólo a la defensa de las tesis mencionadas, sino a la abnegación y al valor del pueblo soviético. El trabajo y el heroísmo de este pueblo fue lo que permitió levantar la industria de la URSS y derrotar a los ejércitos hitlerianos. Stalin, no obstante, fue el que dirigió tales esfuerzos y luchas asignándoles objetivos justos.
Cierto, la vida ha mostrado que en lo concerniente a la vía a seguir y a las medidas concretas a tomar para alcanzar el objetivo fijado, Stalin ha cometido graves errores, pero la naturaleza exacta de los mismos no era inmediatamente visible [7]. Más aún: en la situación en que se encontraba la Unión Soviética a finales de los años veinte ÷y en la situación en que se encontraba el partido bolchevique en su conjunto÷ eran históricamente inevitables.
El hecho de que se cometieran tales errores (y de que entrañaran graves consecuencias políticas, principalmente en lo relativo a la ciega represión que no sólo se ensañó con los enemigos del socialismo, sino contra las masas populares y contra auténticos militantes revolucionarios, no tocando, en cambio, a auténticos enemigos) ha constituido una lección ejemplar para el proletariado mundial. Se ha puesto de manifiesto finalmente que ciertas formas de combatir al capitalismo eran ilusorias y no hacían más que reforzar a la burguesía en el seno de los aparatos políticos y económicos. Las lecciones extraídas por Lenin de la experiencia análoga ÷aunque limitada÷ del "comunismo de guerra", se han visto de esta manera confirmadas.
Por el momento, no obstante, el hecho de que la Unión Soviética hubiera realizado en pocos años transformaciones de tal amplitud ÷que han conducido a extirpar formas de producción pre-capitalistas y a eliminar el capitalismo privado÷ confirió una autoridad sin precedentes al conjunto de las tesis defendidas por el partido bolchevique y formuladas por Stalin. Tales éxitos robustecieron la "evidencia" de que estas tesis gozaban ya ante los ojos de la inmensa mayoría del movimiento revolucionario, no sólo en la Unión Soviética, sino en Europa y en otras partes.
d) El "economismo" en los movimientos obreros y comunistas de Europa
Interviene aquí otro elemento que explica el papel que, fuera de la Unión Soviética, desempeñó el "economismo" en la manera como se concebía la construcción del socialismo. Es el siguiente: el "economismo" contra el que luchó Lenin dentro del partido bolchevique, era infinitamente más actuante y vivo en las secciones europeas de la III Internacional. En Europa ÷y más concretamente en Europa occidental, Alemania y Francia en primer lugar÷ el "economismo" tenía detrás una larga historia, que se confunde en gran medida con la historia de los partidos socialdemócratas europeos, sobre todo a partir del momento en que Europa entró en su fase imperialista. No habiendo sido combatido el "economismo" en el resto de Europa con la misma intensidad con que lo fue en Rusia, es comprensible que el movimiento obrero revolucionario europeo se encontrase muy predispuesto a percibir como "evidencias" las tesis "economistas" del PCUS.
En la actualidad, la problemática "económica" de la construcción del socialismo ha quedado sensiblemente quebrantada (al menos en la forma que revistió desde finales de los años veinte) por dos razones al menos:
La primera es exterior a la URSS. Está constituida por la Revolución china. Lo sucedido en China testimonia, en efecto, que el "bajo nivel de desarrollo de las fuerzas productivas" no es un obstáculo a la transformació n socialista de las relaciones sociales y que tampoco obliga "necesariamente" a pasar por formas de acumulación primitiva, por la agravación de las desigualdades sociales, etcétera.
El ejemplo de China demuestra que no es necesario (y que, en realidad, es peligroso) pretender construir "primero" las bases materiales de la sociedad socialista, remitiendo a más tarde la transformació n de las relaciones sociales, que serían así puestas en armonía con fuerzas productivas más elevadas.
Este ejemplo muestra que la transformació n socialista de la superestructura debe acompañar al desarrollo de las fuerzas productivas, y que tal transformació n condiciona el carácter efectivamente socialista del desarrollo económico. Muestra, igualmente, que cuando las transformaciones socialistas se llevan a cabo de esta manera, la industrializació n no exige ÷contrariamente a lo ocurrido en la Unión Soviética÷ la imposición de un tributo al campesinado (imposición que constituye una seria amenaza para la alianza obrera y campesina).
La segunda razón que ha quebrantado fuertemente la problemática "econimista" de la construcción del socialismo consiste en la misma desaparición de los "hechos" de los cuales extraían su "evidencia" las tesis "economistas".
Mientras la Unión Soviética, en efecto, fue económicamente débil, disponiendo sólo de una industria mediocre, aquello que en las relaciones políticas y económicas reinantes en ese país ofrecía viva contradicción con lo que Marx, Engels y Lenin habían dicho sobre el socialismo, el "economismo" podía atribuirlo a esa debilidad económica de la URSS. Las concepciones "economistas" alimentaban la esperanza que una vez superada la debilidad económica de la URSS desaparecerían las limitaciones impuestas a la libertad de expresión de las masas populares, se reducirían las desigualdades distributivas, desaparecerían los múltiples privilegios de una minoría de cuadros y técnicos y cesaría la represión ejercida contra amplias capas de la población. De esta manera, los "rasgos" negativos de la sociedad soviética podían verse como el "precio" que era necesario pagar para construir las "bases materiales" del socialismo, como fenómenos "transitorios" que debían desaparecer por sí mismos cuando ese objetivo fuera alcanzado total o aproximadamente. Los "hechos" parecían, por tanto, "justificar" la problemática "economista" y hacer "inútil" un análisis de la realidad soviética en términos de lucha de clases susceptible de revelar el ascenso de una burguesía de Estado [8] que se instalaba en los puestos de mando y montaba los aparatos necesarios para su dominación.
En la actualidad, la situación ha cambiado totalmente. Aunque la Unión Soviética siga atravesando grandes dificultades económicas [9] ÷que justamente habrá que explicar÷, la Unión Soviética se ha convertido desde hace ya tiempo en la segunda potencia industrial del mundo y la primera de Europa; son numerosos los dominios de la ciencia y de la técnica en los que ocupa un puesto de vanguardia. La Unión soviética se encuentra rodeada, además, de estados europeos estrechamente vinculados a ella cuyo potencial económico está lejos de ser desdeñable. Ahora bien, los fenómenos que el "economismo" pretendía explicar por el "estado atrasado de la URSS" y que debían por tanto tener un carácter "transitorio", lejos de desaparecer, se mantienen y desarrollan. Los privilegios ayer nacientes y considerados "impuestos" por las condiciones del momento, por las exigencias de la acumulación, forman parte hoy oficialmente dl sistema de relaciones sociales en cuyo interior se pretende "construir las bases materiales del comunismo". Ni hablar, para el PCUS, de atentar contra tal estado de cosas, sino, al contrario, de reforzarlo. Ni hablar de permitir que los trabajadores trabajadores soviéticos controlen colectivamente el empleo de los medios de producción, la utilización de la producción corriente, o la actividad del PCUS y de sus miembros. Las fábricas están administradas por directores que no tienen con "sus" obreros más que relaciones de mando y que sólo responden ante sus superiores. Las empresas agrícolas tienen una gerencia de tipo similar. De manera general, los productores directos no tienen derecho a la palabra o, más bien, no se les concede más que cuando se les pide ritualmente la aprobación de decisiones o "proposiciones" elaboradas al margen suyo, en las "esferas superiores" del Estado y del partido.
Las normas de gestión de las empresas soviéticas [10] parecen cada vez más un calco de la vigente en los países capitalistas "avanzados", siendo numerosos los "managers" soviéticos que se forman en las escuelas de gestión (los "busines schools") de los Estados Unidos y del Japón. Lo que estaba llamado a alumbrar relaciones sociales cada vez más socialistas, ha engendardo relaciones esencialmente capitalistas, hasta el punto de que bajo la cobertura de los "planes económicos" son las leyes de la acumulación capitalista ÷del beneficio, en consecuencia÷ las que determinan el empleo de los medios de producción.
Los productores continúan siendo asalariados que trabajan para la valorización de los medios de producción, los cuales funcionan como un capital colectivo administrado por una burguesía de Estado. Esta burguesía ÷como cualquier clase capitalista÷ constituye el cuerpo de los "funcionarios del capital", según la expresión empleada por Marx para caracterizar a la clase capitalista. El partido en el poder se limita a proponer a los trabajadores soviéticos la reproducción indefinida de estas relaciones sociales. Es prácticamente, el partido de los "funcionarios del capital", y como tal actúa tanto en el plano interno como en el internacional.
Por tanto, para el que quiera ver las cosas como son, la vida misma se ha encargado de desmentir las esperanzas relativas a la consolidación (y, con mayor razón, la extensión) de los logros de la revolución proletaria en la Unión Soviética. Actualmente hay que intentar comprender la razón de que esas esperanzas se hayan frustrado, a fin de captar en qué se ha convertido la URSS y a través de qué transformaciones. Estos son los dos objetivos perseguidos por esta obra. Y esto por varias razones.
2. Necesidad de determinar las relaciones sociales actualmente dominantes en la URSS y las condiciones de su constitución.
La primera consiste en que son muchos aún los que no quieren ver las cosas tal como son; los que siguen identificando Unión Soviética y socialismo. Esto hipoteca gravemente las luchas de la clase obrera, sobre todo en los países industrializados. Para los trabajadores de estos países, en efecto ÷incluso para los más combativos, incluso para los más convencidos de la necesidad de acabar con el capitalismo÷, la situación de los trabajadores soviéticos no se presenta como envidiable, y existe por tanto el temor de que la alternativa al capitalismo que se les propone ÷a través del ejemplo de la Unión Soviética÷ lo sea realmente. Por eso los dirigentes de los partidos comunistas occidentales que persisten en ver en la Unión Soviética "la patria del socialismo" se esfuerzan, al mismo tiempo, en asegurar a los trabajadores de su país que el "socialismo" que ellos proponen construir será "diferente" al de la URSS. La explicación sobre el "cómo" y el "porqué" de esta diferencia son casi inexistentes (en el mejor de los casos pertenece a la pseudo "psicología de los pueblos" del género: "los franceses y los rusos son diferentes"), sin relación alguna con un análisis político. No pueden convencer, por tanto, más que a los que quieren ser convencidos. Para los otros la ecuación "URSS=socialismo" tiene un efecto negativo, de repudio [11].
La segunda razón por la cual por la cual es de mayor importancia comprender por qué la Unión Soviética se ha convertido en lo que es hoy, y encontrar la explicación al margen de lo que es tan sólo el aspecto "ruso" de la historia soviética [12], consiste en que ese "por qué" está en estrecha relación con el "marxismo oficial" de los partidos "comunistas" que identifican al socialismo con la Unión Soviética, "marxismo" gravemente lastrado con el legado "economista" de la II Internacional.
Uno de los aspectos esenciales de la lucha ideológica por el socialismo ha sido siempre la lucha contra el "economismo" (de derecha o de "izquierda"). Pues bien, precisamente al analizar las razones por las que la Unión Soviética ha llegado a lo que es hoy ÷un Estado capitalista de tipo particular÷, se observa claramente la ayuda que el "economismo" ha aportado a las fuerzas sociales burguesas que laboraban por esta evolución, puesto que el "economismo" ha desorientado a los militantes revolucionarios y ha desarmado ideológicamente a los trabajadores soviéticos.
El análisis de las transformaciones sufridas por la Unión Soviética y de las luchas a partir de las cuales se han efectuado esas transformaciones es, por consiguiente, un análisis de máxima actualidad. Lo que está en juego en el desarrollo de tales luchas son precisamente las concepciones que siguen dominando masivamente al movimiento obrero de los países industrializados (concepción que, en su forma "invertida" ÷es decir, bajo diversas especies de "izquierdismo"÷ está igualmente presente en los movimientos revolucionarios de los países escasamente industrializados) . Analizar lo más concretamente posible, a través de la extraordinaria experiencia de la Unión Soviética, los errores a los que conduce esa concepción constituye una "lección por la vía negativa" para que los que quieren luchar por el socialismo se desembaracen de tales concepciones
El análisis de lo que ha ocurrido y ocurre en la Unión Soviética reviste especial importancia para los militantes y simpatizantes de los partidos revisionistas. Estos, en efecto, se encuentran "paralizados" ideológicamente en su capacidad de comprender el pasado de la Unión Soviética y, por eso mismo, su presente. Una manifestación de esta "parálisis" es su recurso a las fórmulas vacías sobre el "culto a la personalidad" o a la actitud consistente en adoptar ciertas distancias con respecto a la Unión Soviética, al mismo tiempo que se multiplican las proclamas de fidelidad a la "patria del socialismo".
Tales fórmulas y actitudes testimonian una crisis ideológica más profunda de lo que puede parecer, susceptible de ser el preludio de una reflexión que ponga finalmente en entredicho las prácticas reformistas y revisionistas. Esa reflexión debe ser alimentada precisamente por un esfuerzo de comprensión del pasado y presente de la Unión Soviética. De no ser así, estamos condenados a permanecer encerrados en esquemas que oscurecen la historia real. Es visible que los dirigentes revisionistas temen desencadenar tal tipo de reflexión. De ahí las fórmulas mágicas sobre el antisovietismo con que es acogido todo intento de reflexión crítica sobre la historia concreta de la URSS. Semejantes fórmulas no tienen más función que la de intentar prohibir a militantes y simpatizantes de los partidos revisionistas plantearse cuestiones esenciales, cuestiones que permitirían a las luchas proletarias y populares desembocar en vías diferentes a la triada: reformismo electoral, luchas sindicales pretendidamente independientes de toda organización política y espontaneísmo.
Este análisis de la realidad soviética, de su pasado y de su presente, no es, evidentemente, más que uno de los elementos que pueden favorecer una clarificación ideológica y por tanto ayudar al movimiento obrero ÷y, más particularmente, al "marxismo" esclerotizado predominante hoy en una gran parte del mundo÷ a salir del círculo en que hasta hoy parece estar encerrado.
Pero existen, afortunadamente, otros elementos.
Uno de ellos reside en la agravación de la crisis del propio capitalismo, tanto en el plano económico (donde ha adoptado, en primer lugar, la forma de una crisis monetaria internacional de gran amplitud), como en el plano ideológico (crisis más claramente reflejada en el rechazo por importantes fracciones de la población de los países industrializados y en especial de la juventud obrera, de la mujer y del estudiantado de las formas anteriores de sujeción a las que les somete el capitalismo) y en el plano político (con el empuje de las luchas nacionales y revolucionarias de numerosos países escasamente industrializados) .
Otro de los elementos de renovación de las luchas populares y de su orientación estriba en las lecciones positivas que ÷frente al fracaso soviético÷ pueden extraerse de la construcción del socialismo en China. En este país, la vida ÷esto es, la lucha de las masas, guiadas por un auténtico partido marxista-leninista÷ ha mostrado cómo era posible resolver los problemas planteados por la transformació n socialista de las relaciones sociales. De esta manera, el marxismo-leninismo se ha revigorizado al haber conseguido clarificar una serie de problemas que sólo la práctica social podía resolver. Esta experiencia, según se ha señalado ya, facilita igualmente la tarea de comprender la naturaleza de las transformaciones sucedidas en la Unión Soviética.
De forma más precisa puede decirse que al rechazar la problemática "economista" es posible comprender mejor lo que hoy es la Unión Soviética como resultado de un proceso de lucha de clases, de un proceso que el partido bolchevique ha dominado mal, que incluso ha dominado cada vez peor, al no ser capaz de unificar las fuerzas populares y de encontrar en cada momento la línea correcta de demarcación entre las fuerzas susceptibles de apoyar la revolución proletaria, las inevitablemente hostiles y las que era posible neutralizar. En la lucha de clases desarrollada en Rusia y en la Unión Soviética, el proletariado ha sufrido derrotas muy graves, pero la lucha del proletariado y del campesinado prosigue y conducirá necesariamente a los trabajadores de las Repúblicas Soviéticas ÷a través de peripecias y de plazos sobre los cuales es inútil especular÷ a restaurar su poder y reemprender la construcción del socialismo.
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[1] Reproducido en el "Arma del Pueblo", nº 1 de la 2ª etapa, de Julio de 1987. (volver)
[2] Vemos que el término de "economismo" es utilizado aquí no para designar una de las formas particulares que esta concepción ha revestido (por ejemplo, la que Lenin ha combatido a principios del siglo) sino el conjunto de las formas que puede tomar. (volver)
[3] Las oposiciones sindicales reivindicaban la autonomía de las organizaciones sindicales (a las que se les supone defender los intereses fundamentales de la clase obrera) respecto al partido bolchevique. Semejante autonomía puede conducir a privilegiar las reivindicaciones económicas de la clase obrera, y por lo tanto a oponerla a las otras clases cuyo apoyo es necesario a la progresión de la revolución proletaria. Ello puede obstaculizar el papel dirigente del proletariado, el cual implica que el proletariado esté dispuesto a sacrificar algunos de sus intereses inmediatos a los de la revolución. La tendencia a privilegiar las reivindicaciones inmediatas, e incluso intereses categoriales o sectoriales, es inherente a las concepciones sindicalistas o "autogestionarias". Esta tendencia estaba presente precisamente en el programa de la mayoría de las oposiciones de "izquierda" en el seno del partido bolchevique de 1921 a 1928. (volver)
[4] Es la que, por ejemplo, condujo a Preobrayenski a considerar que una vez "establecida" la dictadura del proletariado, el partido era inútil, pudiendo ser desempeñado su papel por el aparato del Estado. (Cf. P. Broué, Le Parti bolchevique, Editions de Minuit, París, 1963, p. 129) (volver)
[5] Esta identificació n ha sido confundida a menudo con la tesis afirmada por Lenin en el seno de coyunturas bien determinadas (por ejemplo, al final del "comunismo de guerra"), según la cual en ciertos momentos, la tarea de restablecer rápidamente la producción agrícola e industrial y los intercambios entre ciudades y campo debía ser considerada como prioritaria. (volver)
[6] Esta reafirmación de la tesis leninista sobre la posibilidad de construir el socialismo en la URSS ha contribuido incontestablemente a dotar a Stalin ÷en el partido y fuera del partido÷ de un prestigio superior al de cualquier otro miembro de la dirección del partido (por razones, digamos de paso, que no siempre están ligadas a la defensa de los intereses del proletariado, como lo muestra el "apoyo" que la fracción nacionalista de la burguesía rusa representada por los Smienoviejovtsi aportó a la política preconizada por Stalin). Esta posición aparece de la manera más explícita en el artículo de Stalin, publicado en Pravda del 20 de diciembre de 1924, bajo el título: "Octubre y la teoría del camarada Trotski sobre la revolución permanente". Stalin rompía así con la posición mucho más vacilante que unos meses atrás defendía aún, especialmente en Pravda del 30 de abril de 1924. (volver)
[7] Se trata aquí de los errores cometidos por Stalin a finales de los años veinte y durante los años treinta. Hoy puede verse que esos errores se ligan a un cierto número de posiciones políticas y teóricas generales que habían conducido a Stalin a oponerse a Lenin sobre problemas esenciales, como el de las relaciones de la República Soviética de Rusia con los pueblos no rusos (ver, por ejemplo, infra, pp. 384 ss.). El que Stalin haya mantenido sus posiciones frente a las críticas de Lenin hay que ponerlo también en relación con el lugar ocupado por Stalin en el partido bolchevique. En virtud de este lugar, de su función de Secretario General, Stalin sufría la presión del aparato del partido, así como la del aparato del Estado, y tendía, en consecuencia, a adoptar las medidas más inmediatamente "eficaces", incluso cuando el análisis teórico podía mostrar que esa "eficacia" inmediata comportaba graves riesgos para el porvenir (como hubiera sido el caso en la hipótesis de que Lenin no hubiera logrado imponerse en lo concerniente al mantenimiento del monopolio de Estado sobre el comercio exterior, cf. infra, pp. 381 ss.). (volver)
[8] El concepto de " burguesía de Estado" (o de burguesía burocrática de Estado) no puede ser desarrollado aquí. Digamos simplemente que designa los agentes de reproducción social distintos a los productores inmediatos, que ÷en razón del sistema de relaciones sociales existente y de las prácticas sociales inmediatas÷ tienen la disposición efectiva de los medios de producción y de los productos que pertenecen formalmente al Estado. La base económica de la existencia de esta burguesía está constituida por las formas de división y de unidad del proceso de reproducción (cf. Ch. Bettelheim, Révolution culturelle et Organisation industrielle en Chine, op. Cit., p. 12); su lugar real en el proceso depende de la lucha de clases que permite (o prohibe) a la burguesía de Estado y a sus representantes ocupar ciertas posiciones en los aparatos de Estado y, eventualmente, transformar la naturaleza de clase del Estado. Los representantes de la burguesía de Estado no son necesariamente sus "agentes conscientes"; son tales porque no pueden rebasar intelectualmente los límites que esta clase "no rebasa en la vida", hasta el punto de que "son empujados teóricamente a los mismos problemas y a las mismas soluciones" a los que los miembros de esta clase "son impulsados prácticamente por su interés material y su situación social". Tal es, en efecto, según la observación de Marx, "la relación que existe entre los representantes políticos y literarios de una clase y la clase que representan". (Cf. K. Marx, El 18 Brumario de Luis Bonaparte) (volver)
[9] Estas dificultades son ilustradas por la búsqueda a la que se entregan los dirigentes soviéticos para obtener de los Estados Unidos, del Japón, de Alemania Federal, etc., capitales, ayuda técnica y productos de alimentación. La política de "cooperación" con los imperialistas occidentales, preconizada por los dirigentes soviéticos, es otra forma de esta misma búsqueda. Se trata de puntos sobre los que volveremos a ocuparnos, en el tercer volumen de esta obra, del revisionismo soviético. (volver)
[10] La gestión de las empresas soviéticas reposa sobre dos principios esenciales: la dirección por un director único responsable ante instancias superiores y la "autonomía financiera" que oriente a la empresa a la búsqueda de un beneficio. Cuando estos dos principios han sido introducidos en 1918 y 1921, Lenin había subrayado que correspondían a una "retirada" provisional, impuesta por las circunstancias de la época y que su aplicación introducía relaciones capitalistas en el sector del Estado. Hablando de la "autonomía financiera" acordada a las empresas del Estado, Lenin indica que coloca a estas empresas, en gran medida, sobre "bases comerciales capitalistas" (cf. Lenin, OC, t. 42, p. 396, de la edición francesa). Desde 1965, la autonomía financiera de las empresas y la búsqueda de la rentabilidad han sido considerablemente desarrolladas. (volver)
[11] Los dirigentes soviéticos tratan, evidentemente, de preservar su política y las realidades de su país de toda crítica transformando esa ecuación y enunciándola así: antisovietismo (leáse: análisis de la realidad soviética o de los efectos de la política internacional de la URSS) = anticomunismo. (volver)
[12] Estas observaciones no significan que la sociedad soviética no lleve las marcas de la sociedad zarista de la que salió. En la medida en que la obra revolucionaria no ha sido profundizada, una serie de relaciones sociales características de la antigua Rusia no ha sido destruida. De ahí las sorprendentes semejanzas entre la Rusia de hoy y la "Santa Rusia". (volver) __._,_.___
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TEORIA SOBRE EL SOCIALISMO
martes, 26 de agosto de 2008
Guillermo Giacosa; Petróleo y racismo en Bolivia
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La edición digital del diario Clarín, de Buenos Aires, publica una foto en la que puede apreciarse un jeep rojo con una enorme cruz svástica, la misma que nos recuerda a Hitler y que fue el símbolo bárbaro de decenas de millones de muertes en las décadas del treinta y del cuarenta. Ese es el símbolo que ha elegido la Unión Juvenil Cruceñista de Bolivia, activa y beligerantemente opuesta al presidente Evo Morales. Son los mismos que atacaron con palos a un grupo de indígenas que marchaba pacíficamente a Santa Cruz apoyando la recuperación de los hidrocarburos. ¡Otra vez el petróleo creando escenarios de muerte! ¿No les resulta, al menos sugestivo, a los auténticos liberales que esto ocurra?
He extraído un texto, de uno de estos muchachos, que me parece significativo: “Esos cerdos altiplanicos no les gusta la democracia, les gusta la tirania y la destruccion del opositor... justicia comunitaria la justicia del tirano ante el uso de la razón y la democracia las leyes superan al mono!!! y hacerlas respetar enaltecen al hombreeeeee! digno soberano y respetuosos de su toerra amadaa” (sic).
Estos mismos tipos, que profesan una ideología nazi, llaman dictador al presidente boliviano. No es difícil imaginar el caos de sangre y destrucción que bañaría a Bolivia de ser gobernada por estos energúmenos que todavía creen en la superioridad de la 'raza’ blanca. El entrecomillado vale porque es imperioso hacer conciencia que las 'razas’ no existen en el interior de la especie humana. Solo existe lo que llamamos la especie humana y, en su interior, una variedad de colores y fenotipos que no revelan ninguna diferencia sustancial en cuanto a capacidad e inteligencia para resolver los problemas que enfrentan. Un ejemplo basta para que entendamos que esta historieta de las razas solo ha servido para justificar la esclavitud, el colonialismo y mil formas diferentes de expoliación de los seres humanos. Si mañana uno de estos blanquísimos nazis de la rica Santa Cruz de Bolivia padeciera una enfermedad que requiriera de un trasplante de médula, es posible que al joven de la svástica no le sirva la médula de ninguno de los blancos que le rodean y sí le pueda salvar la vida la médula de un indígena de la puna, de la más pura tradición étnica aimara, o la médula de un africano de color negro azulado perteneciente a la etnia de los bantúes. Hay centenares de casos registrados que confirman lo que afirmo y que, si estamos dispuestos a derrotar los prejuicios que entorpecen nuestra razón, demuestran claramente que las diferencias de color entre los seres humanos son solo un accidente que obedeció, en su origen, al sitio de nacimiento.
Hasta hoy, todo indica que el origen de la especie humana se sitúa en el África Ecuatorial, sitio donde el Sol cae verticalmente y obliga al organismo a protegerse tras el manto de una piel oscura. A medida que ascendemos en el mapa, vemos que las pieles se van aclarando hasta llegar a ser casi transparentes en la península escandinava y en otras regiones boreales similares.
El racismo es una expresión de inferioridad mental.
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La edición digital del diario Clarín, de Buenos Aires, publica una foto en la que puede apreciarse un jeep rojo con una enorme cruz svástica, la misma que nos recuerda a Hitler y que fue el símbolo bárbaro de decenas de millones de muertes en las décadas del treinta y del cuarenta. Ese es el símbolo que ha elegido la Unión Juvenil Cruceñista de Bolivia, activa y beligerantemente opuesta al presidente Evo Morales. Son los mismos que atacaron con palos a un grupo de indígenas que marchaba pacíficamente a Santa Cruz apoyando la recuperación de los hidrocarburos. ¡Otra vez el petróleo creando escenarios de muerte! ¿No les resulta, al menos sugestivo, a los auténticos liberales que esto ocurra?
He extraído un texto, de uno de estos muchachos, que me parece significativo: “Esos cerdos altiplanicos no les gusta la democracia, les gusta la tirania y la destruccion del opositor... justicia comunitaria la justicia del tirano ante el uso de la razón y la democracia las leyes superan al mono!!! y hacerlas respetar enaltecen al hombreeeeee! digno soberano y respetuosos de su toerra amadaa” (sic).
Estos mismos tipos, que profesan una ideología nazi, llaman dictador al presidente boliviano. No es difícil imaginar el caos de sangre y destrucción que bañaría a Bolivia de ser gobernada por estos energúmenos que todavía creen en la superioridad de la 'raza’ blanca. El entrecomillado vale porque es imperioso hacer conciencia que las 'razas’ no existen en el interior de la especie humana. Solo existe lo que llamamos la especie humana y, en su interior, una variedad de colores y fenotipos que no revelan ninguna diferencia sustancial en cuanto a capacidad e inteligencia para resolver los problemas que enfrentan. Un ejemplo basta para que entendamos que esta historieta de las razas solo ha servido para justificar la esclavitud, el colonialismo y mil formas diferentes de expoliación de los seres humanos. Si mañana uno de estos blanquísimos nazis de la rica Santa Cruz de Bolivia padeciera una enfermedad que requiriera de un trasplante de médula, es posible que al joven de la svástica no le sirva la médula de ninguno de los blancos que le rodean y sí le pueda salvar la vida la médula de un indígena de la puna, de la más pura tradición étnica aimara, o la médula de un africano de color negro azulado perteneciente a la etnia de los bantúes. Hay centenares de casos registrados que confirman lo que afirmo y que, si estamos dispuestos a derrotar los prejuicios que entorpecen nuestra razón, demuestran claramente que las diferencias de color entre los seres humanos son solo un accidente que obedeció, en su origen, al sitio de nacimiento.
Hasta hoy, todo indica que el origen de la especie humana se sitúa en el África Ecuatorial, sitio donde el Sol cae verticalmente y obliga al organismo a protegerse tras el manto de una piel oscura. A medida que ascendemos en el mapa, vemos que las pieles se van aclarando hasta llegar a ser casi transparentes en la península escandinava y en otras regiones boreales similares.
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TEMAS DE ACTUALIDAD
El verdadero Camilo
PUBLICAMOS ESTE ARTICULO DESDE COLOMBIA, CON ANIMO DE DEBATE NO NECESARIAMENTE COINCIDIMOS CON SUS APRECIACIONES.
SOCIALISMO PERUANO AMAUTA.
“Queremos presentar al verdadero Camilo, al luchador social, rescatándolo de las difamaciones y manipulaciones a las que se le ha sometido, pero no para idealizarlo.
Tampoco es nuestra intención convocar a la reedición de su plataforma y del Frente Unido, pero sí a revivir el espíritu del Camilo de su tiempo, dilucidando lo que tiene validez, y distinguiendo lo esencial de lo coyuntural de los años sesenta ‑que dependía de las circunstancias históricas de Colombia‑ y valorando la apremiante actualidad de su testimonio profético que sigue vigente.
“No dejemos que se degenere la imagen de Camilo al acrecentar la violencia y al aumentar el número de muertos colombianos, usando su nombre como bandera, escribió con anticipación a los hechos, su hermano Fernando, añadiendo: 'Creo que se debe continuar la lucha por el mejoramiento de nuestro pueblo, como única base para la supervivencia de nuestro país”.
Francois Houtart
Profesor emérito de la Universidad de Lovaina,
doctor Honoris Causa de la Universidad Nacional de Colombia
Proemio
BASES PREVIAS
A los 30 años de ascenso a la gloria de Camilo. (De Cristo a Marx, de Marx a Weber, de Weber a Nietzsche, de Nietzsche a Parsons, de Parsons a Marcusse: itinerario cultural).
Su vivencia, su maestría, su rebeldía con causa.
Nació en Bogotá, el 3 de febrero de 1929; murió en Patio‑Cemento, el 15 de febrero de 1966 (36 años, apenas).
"La necesaria utopía"[1]: título del ensayo en que reiteré la tesis del humanismo social que, en verdad, se desprende del estudio de la obra científica, con la trascendencia socio‑política de Camilo Torres Restrepo (en especial, como investigador, como docente y con dolor y amor de patria. No profeta, sino profundo sociólogo).
Es la época de los años sesenta, que se inician con la fundación de la Facultad de Sociología de la Universidad Nacional de Colombia; cofundadores, bajo la dirección de Orlando Fals Borda, los profesores Camilo Torres Restrepo, Virginia Gutiérrez de Pineda, Miguel Fornaguera, Eduardo Umaña Luna, Tomás Ducay, Carlos Escalante Angulo, Roberto Pineda Giraldo, y otros ilustres docentes como Andrew Pearse... Entidad que, con profundo respeto al pluralismo, hizo posible la inolvidable aventura intelectual de tal época.
Desde 1951 comienza nuestra ayuda a las causas dignas en la difusión catedrática y en el ejercicio penal (consejos de guerra verbales y audiencias públicas). Primera cátedra ‑siendo titular el autor de este proemio‑ de Derechos Humanos en Colombia; influencias políticas de los maestros Gerardo Molina, Diego Montaña Cuéllar, Estanislao Zuleta, etc.; amistad y diálogo continuo con Camilo Torres Restrepo. Influjo de la Declaración Universal de los Derechos de los Pueblos (Argel, 4 de agosto de 1976).
Principios y valores, hoy menospreciados por los neopragmáticos ausentes del fervor por la lucha por los pobres y miserables del mundo; sin acción para el cambio de estructuras y la restauración moral de la República, bases de los programas teóricos y la acción sincera de servicio (simbolizados –históricamente en las vidas y sacrificios de Jorge Eliécer Gaitán y Camilo Torres Restrepo).
Sea éste un recuerdo de Camilo, de su sinceridad, de su sabiduría, de su entrega sin condiciones a las clases populares, de su muerte, de su memoria...
HUMANISMO SOCIAL
La tesis del humanismo social planteó la teoría política que he venido proponiendo desde hace algún tiempo (especialmente en mis obras inmediatamente anteriores como La tramoya colombiana, El derecho y El menor de edad). Trato simplemente de dar aporte mesurado para la lucha contra el desorden ideológico y la anarquía política que operan ‑que dominan‑ con el disfraz del neoliberalismo y la globalización con su ideología (que habla de la muerte de las ideologías) en su conjunto de ideas dependientes de las nuevas imposiciones internacionales y sus relaciones con el mundo en desarrollo o sea "el conjunto de ideas dependientes del estado histórico de la sociedad” [2].
Siguiendo a Mannheim... "La utopía tiene una función movilizadora y la ideología una función denunciadora", situación que no siempre que se da con suficiente claridad, debido a que "entre la realidad y la ideología hay un desplazamiento a las posiciones de clase" [3]
Con rigor mental, hago mía la sentencia de Hannan Arendt: "El poder surge de la capacidad que tienen los hombres no solamente para actuar o hacer cosas, sino también para concertarse con los demás y actuar de acuerdo con ellos" [4]
El acuerdo con los demás, para que
En el seno del mundo contemporáneo se da una gran confusión derivada de la crisis misma de los proyectos asociados a la denominación de izquierda (particularmente a los autodenominados países del socialismo realmente existentes) que ha llevado a algunos a decretar la muerte del marxismo en la medida en que, deliberadamente, confunden las contribuciones del materialismo histórico y sus aportes teóricos e investigativos con socialismos (como el fracaso de la inexistente U.R.S.S.). Algunos más avanzados, aprovechando la confusión señalada, tienden a señalar que son las ideologías que reivindican las bondades del mercado como convalidador general y asignador de recursos (más comúnmente designados como neoliberales, y quienes hoy día dizque son considerados como de izquierda) [5]
Con inquietante malicia se ha querido situar al Marx pensador en las redes de un Marx politiquero. Se busca desconocer que " ... su exposición científica y fundamentación del materialismo histórico es la aportación científica más considerable que debemos a Carlos Marx; representa para las ciencias de la historia lo que la teoría de Darwin para las ciencias de la naturaleza" [6]
Grave confusión de la obra del científico con las triquiñuelas de los epígonos dogmáticos que desfiguraron el pensamiento del maestro con sus burdas expresiones. Marx no se puede vincular al totalitarismo.
En dialéctica síntesis, Darío Botero Uribe [7] deduce: "En Kant, la libertad está referida a la ética; en Hegel, a la razón; en Marx, a la historia. En Kant, hay un abismo entre pensamiento y acción; en Hegel, pensamiento y voluntad son una sola cosa, pero se queda en un plano ideal; en Marx teoría y práctica son una unidad, con una vocación, la Historia. Por esta razón, para Marx, no hay en rigor hombres libres en sociedades opresoras, sino hombres libres en sociedades regidas por relaciones sociales libres".
Por algunos se recalca la crisis del socialismo en un país que, como el nuestro, nunca ha sido gobernado por ningún socialismo. ¡Qué mala fe!
Se asevera la tesis "... la democracia burguesa nació como democracia, bandera radical de la izquierda decimonónica", según Boaventura de Sousa. ¿Por qué esta tendencia a establecer aparente identidad entre la mal llamada democracia burguesa y el ideal socialista del materialismo histórico? ¿Será acaso nueva versión de la maniobra ‑que desenmascaraba Marx‑ de la hipocresía de la burguesía decimonónica?
Por ejemplo:
Una determinada categoría de patronos se reservaba también esta vez, como todas, una serie de privilegios señoriales sobre los niños proletarios.
Aludimos a los fabricantes de seda. En 1833 habían vociferado amenazadoramente que si se les arrebataba la libertad de hacer trabajar a los niños de cualquier edad durante diez horas diarias cerrarían sus fábricas. Alegaban que se les era imposible adquirir cualquier cantidad suficiente de niños mayores de trece años. Gracias a esto, arrancaron el ansiado privilegio. Luego de una investigación ulterior, resultó que el pretexto que se alegaba era una mentira descarada, lo cual no impidió que estos patronos se pasaran diez años estrujando seda de unos miles de niños pequeños a quienes habían de poner encima de una silla para que pudiesen ejecutar su trabajo [8]
Un caso como éste, repetido por millones en el proceso de producción fabril, en la Inglaterra del siglo XIX, ¿podría servir de referencia para identificar la democracia burguesa de entonces con las aspiraciones sensatas del padre científico del socialismo materialista?
EL MARXISMO NO ES UN DOGMA
Sobre el proceso dialéctico de estudio de la sociedad, explica didácticamente Maurice Duverger:
Karl Marx afirma, más claramente todavía, la unidad de la ciencia social. La sociología marxista se basa en la estrecha interdependencia de todos los fenómenos sociales: según ella, ninguno de los fenómenos puede ser válidamente analizado con exclusión de los demás. No hay duda que el carácter fundamental atribuido a que los fenómenos económicos constituyen la base mientras que los demás hechos se sitúan en la superestructura parece permitir el desarrollo aislado de la economía política. Pero las superestructuras obran sobre la base, de forma que los hechos económicos sufren profundamente la influencia de los demás elementos de la realidad social, en su movimiento dialéctico, en su perpetuo devenir, fuera del cual ello no existe. La integración total de la historia en la psicología es un principio del marxismo [9]
Hay que tratar los valores derivados del mundo que nos circunda, y que influyen en la clase social que nos correspondió; es decir, las influencias del medio social (aun de nuestros genotipos), siendo los sistemas de ideas representaciones sociales a más de los sistemas de actitudes comportamientos sociales (conjunto de hábitos, costumbres y tendencias).
Los primeros, colmando las conciencias colectivas y, por ende, las individuales, las experiencias reales, exteriorizadas en conceptos sobre nuestra existencia, nuestra vigencia, nuestra pequeña ‑o grande‑ historia. Es la política, es la antropología, es la sociología, es la estética.
Es la expresión de los apetitos, de los deseos de las nostalgias, de las esperanzas, de las razones y de las sinrazones, de Eros y Tanatos...
Ideas -represensentaciones sociales‑: ideologías que se forman y superviven de la clase social en que se sumerja el “ego” ... Es la "mentira piadosa" de la ideología de la clase dominante ... Ahora, al comenzar el siglo XXI, es la ideología internacional de la globalización.
MINORIAS SELECTAS
Según algunas de las proposiciones de Karl Mannheim, el dominio ideológico en la sociedad liberal da lugar a la renovación perpetua de “elites”, con especial dinámica y proceso:
1. El número creciente de las minorías selectas y la consiguiente disminución de su poder.
2. La destrucción del exclusivismo de este grupo de minorías selectas.
3. El cambio de la composición interna de las minorías selectas [10]. Afirma Mannheim líneas adelante: "En la esfera de la cultura, la ‑selección positiva, la verdadera fuerza de contención que existe en toda sociedad, domina los impulsos antisociales y primitivos, pero en selección negativa lo único que hace es destruir los refinamientos que tanto ha tardado en adquirir" [11]
Es la tesis de las "minorías selectas", del dominio de la "inteligencia”, pero hay que ser cautos. Mannheim aconseja: "Las instituciones sociales, como las medicinas, pueden estar compuestas de ingredientes distintos en proporciones distintas, y el porvenir nos proporcionará detalles exactos, siempre que estemos dispuestos a observar la sociedad de la misma manera analítica con que estamos acostumbrados a observar los fenómenos de la naturaleza" [12]
Y cínicamente afirma: “A las masas no se les debe permitir la crítica de las ideas sociales, antes de que éstas no hayan sido elaboradas en forma variable, para no poner en peligro la 'ideología' que da soporte psíquico a la dominación de un grupo humano, o alianza de varios sobre las clases dominadas". Es la política ‑no bien disimulada‑ de las elites. Se destaca, entonces, toda la importancia socioeconómica de la planificación cultural, de la regimentación de la educación, de la información de una juiciosa sociedad alienada...
En la entrevista para la televisión (BBC de Londres), comentaba Herbert Marcusse:
Ha cambiado la conciencia de la población dependiente. Es extraordinariamente asombrosa la medida en que la estructura de la clase dominante puede manipular, manejar y controlar, no sólo la conciencia sino también el subconsciente del individuo. Ésta fue la razón por la que mis amigos de la escuela de Frankfort consideraron a la psicología como una de las principales ramas que tenía que integrarse a la teoría marxista; en manera alguna para sustituirla, sino para formar parte de ella [13]
En lugar de decretar el fin de la historia y el fin de las ideologías, cabría inquirir: ¿Quién ‑o quiénes‑ están haciendo la historia, y con el uso, o abuso, de qué tipo de ideologías? ¿Por qué se busca ocultar la historia y, en consecuencia, el contenido ideológico? Detrás del aparente pragmatismo, ¿Qué ideología impera? ¿Para qué? ¿Quiénes son los beneficiarios? ¿Quiénes son sus humildes y obsecuentes servidores?
ÉTICA Y DIGNIDAD
Desde mediados de la década de los cincuenta (cuando asumí la práctica investigativa y docente, en el área de las Ciencias Humanas), he reiterado los principios democráticos, con base en la ética y en la dignidad.
Expresé:
Entiendo la lección diaria como testimonio directo de la propia vida, sencilla y ajena a canonjía alguna. Por ello, la razón para proponer en pro del humanismo social
Los problemas de Colombia cada día (y cada noche, también) se aumentan, con particularidad desde abajo, desde el lumpen‑proletario hacia el proletariado, siguiendo con la pauperización económica de las clases baja‑alta y media‑baja... Hacia arriba, el universo de gentes de conciencias difusas (en busca de ascensos), o de conciencias rudas en su realidad de titulares de los medios de producción y, ahora, en el dominio de la más alta técnica y el refinado bagaje científico (carentes de contenidos éticos; asustando en la profundidad de sus conciencias: frías, yertas, rapaces ... ).
La Constitución en 1991 acogió los mandatos de la Declaración de los Derechos Humanos, y también algunos principios de la Declaración Universal de los Derechos de los Pueblos, abriendo horizontes al desarrollo armónico de los dos documentos, caso en el cual el marco de referencia sería el de la Declaración de los Derechos de los Pueblos y, en su interior, la Declaración de los Derechos Humanos, es decir, la propuesta del humanismo social [14]
Resulta oportuno el comentario inicial de la obra del profesor Jesús Suárez: “Así como la Declaración de los Derechos de la Asamblea General de las Naciones Unidas en 1948 estuvo presidida de las más diversas formas de violación y de desconocimiento de los derechos de la persona humana, la Constitución colombiana de 1991 también registra el fenómeno, guardadas las proporciones de espacio y de tiempo y de contexto histórico distinto de las situaciones"[15].
Recalca Jesús Ramírez Suárez, en 1948:
Las autocracias se formaron en Europa con el estalinismo en la Unión Soviétíca, el fascismo mussoliniano, el nacional‑socialísmo de Hitler y el falangismo de Francisco Franco, por una parte y, por otra, el flagelo de la contienda internacional de 1939‑1945, pusieron de manifiesto una vez más que, cuando se trata del manejo del poder político, el ser humano pierde su racionalidad. Las más bajas pasiones constituyen el tejido de quienes detentan el poder político para sostenerse en el mando, ensanchando pasiones y aprovechándolo a toda costa, sin importar los medios y procedimientos más aberrantes para tal finalidad; en el mismo sentido, los que lo han perdido o pretenden conquistarlo, porque la libido imperandi así lo exige, utilizan también los más variados mecanismos de perversión y astucia para lograr su objetivo [16].
En relación con los antecedentes nuestros, recuerda Ramírez Suárez:
En el Proyecto de Acto Reformatorio de la Constitución que presentó el gobierno del presidente Gaviria a consideración de la Asamblea Constituyente, acerca de la Carta de Derechos se dice: "El problema más grave que tiene Colombia en lo concerniente a su vida civilizada es la constante violación de los derechos humanos y el papel determinante que dicha violación tiene en la proliferación de la violencia por eso, la Carta de los Derechos, merece atención prioritaria" [17].
Anota Ramírez Suárez:
De acuerdo con lo anterior, el constituyente de 1991, corno punto prioritario de su contenido una vez anunciados los principios fundamentales expuestos en el título I, dedica el título II a los derechos, garantías y deberes. Para tal efecto, vierte en los 5 capítulos que lo conforman, toda la literatura jurídica y política que sobre el tema recogen las declaraciones de las Naciones Unidas y de los demás organismos internacionales ... [18].
Sólo faltó el reconocimiento explícito (aunque sí tácito, en parte) de la Declaración Universal de los Derechos de los Pueblos, seguramente por tratarse de documento no oficial (es enunciación de los destacados intelectuales, doctrinantes y juristas de parte de Europa; sin la investidura diplomática de sus respectivos Estados).
Además, la nueva Constitución Política, al reconfirmar los principios de la democracia representativa, abrió los caminos para desarrollar, por las posteriores vías legales, las variadas formas que se adoptaron para una posible democracia participativa.
En consecuencia se expidieron los cánones que explican el posterior planteamiento de la participación social, la planeación y el desarrollo regional, dependientes de las formas y procedimientos que utilizan para su oportuna acción colectiva. Con especialidad, hay que tomar en cuenta para esta temática, el artículo 2o. de la Constitución: "Son fines esenciales del Estado: servir a la comunidad, promover la prosperidad general y garantizar la efectividad de los principios, deberes y derechos consagrados en la Constitución; facilitar la participación de todos en las decisiones que los afectan y en la vida económica y política, administrativa y cultural de la Nación, defender la independencia nacional, mantener la integridad territorial y asegurar la convivencia pacífica y la vigencia de un orden justo".
"Las autoridades de la República están instituidas para proteger a todas las personas en su vida, honra, bienes, creencias, y demás derechos y libertades, y para asegurar el cumplimiento de los derechos sociales del Estado y de los particulares".
¿ES LO ANTERIOR, PARA CUMPLIR LOS DERECHOS HUMANOS?
¿Existe, o no, la infraestructura condicional para la profundización legal en la Declaración de los Derechos de los Pueblos y su función referencial para el verdadero cumplimiento de la Declaración Universal de los Derechos Humanos?
Máxima importancia gana, en la hora actual, en el empleo de las herramientas constitucionales y legales de la democracia, si se considera que la franja abstencionista en la democracia es uno de los fenómenos más inquietantes (precariedad de acceso a las urnas de los electores) para indagación de la sociología política.
Son realmente aleccionadores los comentarios sobre lo oculto en discursos típicos del neoliberalismo:
Es necesario reaccionar contra el carácter esencialmente vulgar del pragmatismo y del oportunismo que gobierna el comportamiento del siglo en su última década. Tras la muerte de las ideologías, decretada por el mercado con su alineación consumista, se quiere prescindir y en todo caso debilitar la herencia del saber y del pensamiento como actividad de civilización. Es una falacia confundir las ideologías con sus extremos de fanatismo y dogmatismo, con la reflexión, el saber y el pensamiento [19].
OBJETIVO DE ESTE ENSAYO
El elector, considerando lo expuesto ‑hasta ahora‑ en este proemio, puede interrogar: ¿Qué se busca al escribir este segundo ensayo sobre Torres Restrepo? Al considerar el contenido se despejará la pregunta básica (época e itinerario del personaje; aciertos del científico, tarea por las causas de los humildes; enemigo de la corruptela; propositor del cambio de las estructuras viciadas. En fin, el luchador socio‑político).
Hay base para relacionarlo ‑Post mortem, a Camilo‑ con la Declaración Universal de los Derechos de los Pueblos, derivada de sus estudios humanísticos. Él ‑Camilo‑ supo intuirla, diez años antes de su proclamación en Argel (1976) por destacados intelectuales europeos. Se colige entonces, que es lógica la persistencia del humanismo social (ideología del Frente Unido), en los valores universales de los pueblos como base del cumplimiento de los derechos del "ego". Con la advertencia de que su pensamiento giró alrededor de la tesis: "El Estado al servicio de la comunidad; no ésta a la disposición del Estado". Por ello el planteamiento de Camilo está ausente de dogmatismos, de enajenaciones, de sumisiones, de abyecciones.
Las partes de este ensayo (más su proemio) tienen unidad conceptual (ego: comunidad, alteridad, eticidad, valores, normas, institucionales, técnicas); policlasismo y pluríétnias en su análisis; búsqueda de soberanía al exterior y de cambio estructural al interior. Combate contra el crimen, contra las masacres; contra los genocidios; contra las desapariciones forzadas involuntarias; contra las injusticias económicas; contra los desniveles sociales; contra las angustias colectivas; contra toda clase de falencias, de pobrezas, de miserias éticas. Y, qué de cosas más, en la esperanza ‑algún día‑ de una Colombia mejor...
Si viviese (como está viviendo en su ejemplo), Camilo podría ser el abanderado actual del pacto social contra la injusticia y en búsqueda de armisticio (ajeno a toda clase de vanidades) y dejando atrás la edad de la ira... Y, de ahí, la filosofía de la paz y su exteriorización (ojalá, pronta) en el escenario mutilado de la patria (como quería que se dijese, don Miguel de Unamuno).
VIGENCIA DE CAMILO
Su lección no ha sido olvidada. Su plataforma del Frente Unido, tampoco. Su humanismo social, por hacerse realidad. Todos los nuevos movimientos de cambio se inspiran en su postulado. Camilo es un ser que desbordó las pequeñas ambiciones, que estuvo por encima de los oportunismos, que se entregó totalmente a su pueblo. Todo está vigente, sin mentirosas fronteras, ni apetitos electoreros. Está en la Patria futura. Eso es todo.
La "guerra del silencio" se ha montado para que se ignore su proposición, su lucha, su sacrificio... Pero, todo en vano... Cada día, cada noche, en cada vereda, en cada barriada, en cada corazón humilde, su presencia se hace necesidad urgente...
Se reconoce su universalidad y su amor de Patria... ¿Por qué se le quiere negar su sitio de honor en la Historia? Lo peligroso (para las castas rectoras) es que su mensaje reviva, que sus partidarios se renueven y crezcan. Que su sueño del cambio de estructuras se convierta en realidad para una nueva sociedad amable, generosa, cordial.
¿Será posible? Su herencia política está yacente. Es necesaria la toma de posiciones...
¡El debate está abierto!
Eduardo Umaña Luna (1931 -2008, Bogota, Colombia)
Junto a Orlando Fals Borda y Camilo Torres dio vida intelectual a la Facultad de Sociología, además fue uno de los gestores del Departamento de Trabajo Social de la Universidad.
Umaña Luna realizó sus estudios en las universidades Nacional de Colombia y Externado de Colombia, recibiendo el título de doctor en Derecho en el año de 1951. Fue catedrático desde 1953 de Sociología General y de Derecho. Investigador, docente y cofundador de la Facultad de Sociología de la Universidad Nacional de Colombia, institución que lo nombró profesor titular y emérito.
Alternó estas actividades con el ejercicio de penalista, especialmente en la defensa de presos políticos bajo el procedimiento de los consejos verbales de guerra, y es autor de varios libros notables sobre estos temas.
En obras ya clásicas como La violencia en Colombia de 1962 (coautoria con orlando Fals Borda y Germán Guzmán Campos) o La Familia en la estructura político- jurídica colombiana de 1973, propuso “una rebelión contra el viejo país”. Luego vinieron los libros escritos entre 1974 y 1982, que giran en torno a su cátedra de Derechos Humanos y que señalan su cercanía al marxismo y al pensamiento liberal.
Entre 1982 y 1991 analizo, a partir de la “Declaración Universal de Derechos Humanos de los Pueblos” y del “nuevo humanismo”, que promulgaba Camilo Torres Restrepo, los aspectos históricos, económicos, políticos y sociológicos de la crisis social colombiana. Desde entonces volvió su mirada a sí mismo para preguntarse por su procedencia y su destino, lo que hizo de la familia el tema central de esa nueva etapa de trabajos como La familia colombiana, una estructura en crisis y La universidad científica en la familia colombiana de 2001
Por su producción, fue distinguido como Jurista Emérito del Colegio de Abogados de Bogota. “Primer Investigador en Colombia” y “Maestro de Maestros” por parte de la Universidad Nacional de Colombia, entre otras menciones. En el año 2000 la Asociación Colombiana para el Avance de la Ciencia le otorgó el Premio al Mérito Científico en la categoría Vida y Obra, y publicó el libro Eduardo Umaña Luna. Un hombre, una vida, un país, al cuidado del periodista Fernando Garavito.
Sus disertaciones magistrales sobre Derechos Humanos y el papel de la universidad pública como centro de debate y de culto a la vida, han dejado una marca indeleble en la academia colombiana.
[1] Eduardo Umaña Luna, "La necesaria utopía", Politeia No. 15, Santafé de Bogotá, Universidad Nacional de Colombia, Facultad de Derecho, Ciencias Políticas y Sociales, octubre de 1994, pp. 13 a 23.
[2] George Thinés y Agnes Lempereur, Diccionario de Ciencias Humanas, Madrid: Ediciones Cátedra, 1975, p. 254.
[3] Ibid., p. 455.
[4] Ibid., p. 104.
[5] Alejo Vargas Velásquez, "La izquierda en Colombia: ¿Qué perspectiva?", Politeia No. 14, Bogotá,
Universidad Nacional de Colombia, Facultad de Derecho, Ciencias Políticas y Sociales, abril de 1994, pp. 115‑116.
[6] Carlos Marx, Franz Merhing, México, D.F.: Editorial Grijalbo, 1967, p. 133.
[7] Darío Botero Uribe, El derecho a la utopía, Santafé de Bogotá, Ecoe Ediciones, 1994, pp. 118 y 119.
[8] Carlos Marx, El Capital, tomo 1, Buenos Aires: Editorial Cartago, SRL, 1965; p. 235.
[9] Métodos de las ciencias sociales, Barcelona: Ariel, 1962, p. 31.
[10] Libertad y planificación social, México, D.F.: Fondo de Cultura Económica, p. 89.
[11] Ibid., p. 100.
[12] Ibid., p. 70.
[13] Los hombres detrás de las ideas, México, D.F.: Fondo de Cultura Económica, 1982;,p. 70.
[14] Eduardo Umaña Luna, "La necesaria utopía", Politeia No. 15, Bogotá, Universidad Nacional de Colombia, octubre de 1994, p. 19
[15] La Constitución colombiana de 1991, Bogotá: Imprenta de la Universidad Nacional de Colombia, p. 37.
[16] Ibid., p. 37.
[17] Ibid., p. 37.
[18] Ibid., p. 38
[19] Ricardo Sánchez Ángel, Perfiles ideológicos en Colombia, Bogotá: Universidad Nacional de Colombia, 1993, p. 12.
http://www.cronicon.net/paginas/camilotorres/Camilo11.doc
Modificado el ( jueves, 29 de mayo de 2008 )
SOCIALISMO PERUANO AMAUTA.
“Queremos presentar al verdadero Camilo, al luchador social, rescatándolo de las difamaciones y manipulaciones a las que se le ha sometido, pero no para idealizarlo.
Tampoco es nuestra intención convocar a la reedición de su plataforma y del Frente Unido, pero sí a revivir el espíritu del Camilo de su tiempo, dilucidando lo que tiene validez, y distinguiendo lo esencial de lo coyuntural de los años sesenta ‑que dependía de las circunstancias históricas de Colombia‑ y valorando la apremiante actualidad de su testimonio profético que sigue vigente.
“No dejemos que se degenere la imagen de Camilo al acrecentar la violencia y al aumentar el número de muertos colombianos, usando su nombre como bandera, escribió con anticipación a los hechos, su hermano Fernando, añadiendo: 'Creo que se debe continuar la lucha por el mejoramiento de nuestro pueblo, como única base para la supervivencia de nuestro país”.
Francois Houtart
Profesor emérito de la Universidad de Lovaina,
doctor Honoris Causa de la Universidad Nacional de Colombia
Proemio
BASES PREVIAS
A los 30 años de ascenso a la gloria de Camilo. (De Cristo a Marx, de Marx a Weber, de Weber a Nietzsche, de Nietzsche a Parsons, de Parsons a Marcusse: itinerario cultural).
Su vivencia, su maestría, su rebeldía con causa.
Nació en Bogotá, el 3 de febrero de 1929; murió en Patio‑Cemento, el 15 de febrero de 1966 (36 años, apenas).
"La necesaria utopía"[1]: título del ensayo en que reiteré la tesis del humanismo social que, en verdad, se desprende del estudio de la obra científica, con la trascendencia socio‑política de Camilo Torres Restrepo (en especial, como investigador, como docente y con dolor y amor de patria. No profeta, sino profundo sociólogo).
Es la época de los años sesenta, que se inician con la fundación de la Facultad de Sociología de la Universidad Nacional de Colombia; cofundadores, bajo la dirección de Orlando Fals Borda, los profesores Camilo Torres Restrepo, Virginia Gutiérrez de Pineda, Miguel Fornaguera, Eduardo Umaña Luna, Tomás Ducay, Carlos Escalante Angulo, Roberto Pineda Giraldo, y otros ilustres docentes como Andrew Pearse... Entidad que, con profundo respeto al pluralismo, hizo posible la inolvidable aventura intelectual de tal época.
Desde 1951 comienza nuestra ayuda a las causas dignas en la difusión catedrática y en el ejercicio penal (consejos de guerra verbales y audiencias públicas). Primera cátedra ‑siendo titular el autor de este proemio‑ de Derechos Humanos en Colombia; influencias políticas de los maestros Gerardo Molina, Diego Montaña Cuéllar, Estanislao Zuleta, etc.; amistad y diálogo continuo con Camilo Torres Restrepo. Influjo de la Declaración Universal de los Derechos de los Pueblos (Argel, 4 de agosto de 1976).
Principios y valores, hoy menospreciados por los neopragmáticos ausentes del fervor por la lucha por los pobres y miserables del mundo; sin acción para el cambio de estructuras y la restauración moral de la República, bases de los programas teóricos y la acción sincera de servicio (simbolizados –históricamente en las vidas y sacrificios de Jorge Eliécer Gaitán y Camilo Torres Restrepo).
Sea éste un recuerdo de Camilo, de su sinceridad, de su sabiduría, de su entrega sin condiciones a las clases populares, de su muerte, de su memoria...
HUMANISMO SOCIAL
La tesis del humanismo social planteó la teoría política que he venido proponiendo desde hace algún tiempo (especialmente en mis obras inmediatamente anteriores como La tramoya colombiana, El derecho y El menor de edad). Trato simplemente de dar aporte mesurado para la lucha contra el desorden ideológico y la anarquía política que operan ‑que dominan‑ con el disfraz del neoliberalismo y la globalización con su ideología (que habla de la muerte de las ideologías) en su conjunto de ideas dependientes de las nuevas imposiciones internacionales y sus relaciones con el mundo en desarrollo o sea "el conjunto de ideas dependientes del estado histórico de la sociedad” [2].
Siguiendo a Mannheim... "La utopía tiene una función movilizadora y la ideología una función denunciadora", situación que no siempre que se da con suficiente claridad, debido a que "entre la realidad y la ideología hay un desplazamiento a las posiciones de clase" [3]
Con rigor mental, hago mía la sentencia de Hannan Arendt: "El poder surge de la capacidad que tienen los hombres no solamente para actuar o hacer cosas, sino también para concertarse con los demás y actuar de acuerdo con ellos" [4]
El acuerdo con los demás, para que
En el seno del mundo contemporáneo se da una gran confusión derivada de la crisis misma de los proyectos asociados a la denominación de izquierda (particularmente a los autodenominados países del socialismo realmente existentes) que ha llevado a algunos a decretar la muerte del marxismo en la medida en que, deliberadamente, confunden las contribuciones del materialismo histórico y sus aportes teóricos e investigativos con socialismos (como el fracaso de la inexistente U.R.S.S.). Algunos más avanzados, aprovechando la confusión señalada, tienden a señalar que son las ideologías que reivindican las bondades del mercado como convalidador general y asignador de recursos (más comúnmente designados como neoliberales, y quienes hoy día dizque son considerados como de izquierda) [5]
Con inquietante malicia se ha querido situar al Marx pensador en las redes de un Marx politiquero. Se busca desconocer que " ... su exposición científica y fundamentación del materialismo histórico es la aportación científica más considerable que debemos a Carlos Marx; representa para las ciencias de la historia lo que la teoría de Darwin para las ciencias de la naturaleza" [6]
Grave confusión de la obra del científico con las triquiñuelas de los epígonos dogmáticos que desfiguraron el pensamiento del maestro con sus burdas expresiones. Marx no se puede vincular al totalitarismo.
En dialéctica síntesis, Darío Botero Uribe [7] deduce: "En Kant, la libertad está referida a la ética; en Hegel, a la razón; en Marx, a la historia. En Kant, hay un abismo entre pensamiento y acción; en Hegel, pensamiento y voluntad son una sola cosa, pero se queda en un plano ideal; en Marx teoría y práctica son una unidad, con una vocación, la Historia. Por esta razón, para Marx, no hay en rigor hombres libres en sociedades opresoras, sino hombres libres en sociedades regidas por relaciones sociales libres".
Por algunos se recalca la crisis del socialismo en un país que, como el nuestro, nunca ha sido gobernado por ningún socialismo. ¡Qué mala fe!
Se asevera la tesis "... la democracia burguesa nació como democracia, bandera radical de la izquierda decimonónica", según Boaventura de Sousa. ¿Por qué esta tendencia a establecer aparente identidad entre la mal llamada democracia burguesa y el ideal socialista del materialismo histórico? ¿Será acaso nueva versión de la maniobra ‑que desenmascaraba Marx‑ de la hipocresía de la burguesía decimonónica?
Por ejemplo:
Una determinada categoría de patronos se reservaba también esta vez, como todas, una serie de privilegios señoriales sobre los niños proletarios.
Aludimos a los fabricantes de seda. En 1833 habían vociferado amenazadoramente que si se les arrebataba la libertad de hacer trabajar a los niños de cualquier edad durante diez horas diarias cerrarían sus fábricas. Alegaban que se les era imposible adquirir cualquier cantidad suficiente de niños mayores de trece años. Gracias a esto, arrancaron el ansiado privilegio. Luego de una investigación ulterior, resultó que el pretexto que se alegaba era una mentira descarada, lo cual no impidió que estos patronos se pasaran diez años estrujando seda de unos miles de niños pequeños a quienes habían de poner encima de una silla para que pudiesen ejecutar su trabajo [8]
Un caso como éste, repetido por millones en el proceso de producción fabril, en la Inglaterra del siglo XIX, ¿podría servir de referencia para identificar la democracia burguesa de entonces con las aspiraciones sensatas del padre científico del socialismo materialista?
EL MARXISMO NO ES UN DOGMA
Sobre el proceso dialéctico de estudio de la sociedad, explica didácticamente Maurice Duverger:
Karl Marx afirma, más claramente todavía, la unidad de la ciencia social. La sociología marxista se basa en la estrecha interdependencia de todos los fenómenos sociales: según ella, ninguno de los fenómenos puede ser válidamente analizado con exclusión de los demás. No hay duda que el carácter fundamental atribuido a que los fenómenos económicos constituyen la base mientras que los demás hechos se sitúan en la superestructura parece permitir el desarrollo aislado de la economía política. Pero las superestructuras obran sobre la base, de forma que los hechos económicos sufren profundamente la influencia de los demás elementos de la realidad social, en su movimiento dialéctico, en su perpetuo devenir, fuera del cual ello no existe. La integración total de la historia en la psicología es un principio del marxismo [9]
Hay que tratar los valores derivados del mundo que nos circunda, y que influyen en la clase social que nos correspondió; es decir, las influencias del medio social (aun de nuestros genotipos), siendo los sistemas de ideas representaciones sociales a más de los sistemas de actitudes comportamientos sociales (conjunto de hábitos, costumbres y tendencias).
Los primeros, colmando las conciencias colectivas y, por ende, las individuales, las experiencias reales, exteriorizadas en conceptos sobre nuestra existencia, nuestra vigencia, nuestra pequeña ‑o grande‑ historia. Es la política, es la antropología, es la sociología, es la estética.
Es la expresión de los apetitos, de los deseos de las nostalgias, de las esperanzas, de las razones y de las sinrazones, de Eros y Tanatos...
Ideas -represensentaciones sociales‑: ideologías que se forman y superviven de la clase social en que se sumerja el “ego” ... Es la "mentira piadosa" de la ideología de la clase dominante ... Ahora, al comenzar el siglo XXI, es la ideología internacional de la globalización.
MINORIAS SELECTAS
Según algunas de las proposiciones de Karl Mannheim, el dominio ideológico en la sociedad liberal da lugar a la renovación perpetua de “elites”, con especial dinámica y proceso:
1. El número creciente de las minorías selectas y la consiguiente disminución de su poder.
2. La destrucción del exclusivismo de este grupo de minorías selectas.
3. El cambio de la composición interna de las minorías selectas [10]. Afirma Mannheim líneas adelante: "En la esfera de la cultura, la ‑selección positiva, la verdadera fuerza de contención que existe en toda sociedad, domina los impulsos antisociales y primitivos, pero en selección negativa lo único que hace es destruir los refinamientos que tanto ha tardado en adquirir" [11]
Es la tesis de las "minorías selectas", del dominio de la "inteligencia”, pero hay que ser cautos. Mannheim aconseja: "Las instituciones sociales, como las medicinas, pueden estar compuestas de ingredientes distintos en proporciones distintas, y el porvenir nos proporcionará detalles exactos, siempre que estemos dispuestos a observar la sociedad de la misma manera analítica con que estamos acostumbrados a observar los fenómenos de la naturaleza" [12]
Y cínicamente afirma: “A las masas no se les debe permitir la crítica de las ideas sociales, antes de que éstas no hayan sido elaboradas en forma variable, para no poner en peligro la 'ideología' que da soporte psíquico a la dominación de un grupo humano, o alianza de varios sobre las clases dominadas". Es la política ‑no bien disimulada‑ de las elites. Se destaca, entonces, toda la importancia socioeconómica de la planificación cultural, de la regimentación de la educación, de la información de una juiciosa sociedad alienada...
En la entrevista para la televisión (BBC de Londres), comentaba Herbert Marcusse:
Ha cambiado la conciencia de la población dependiente. Es extraordinariamente asombrosa la medida en que la estructura de la clase dominante puede manipular, manejar y controlar, no sólo la conciencia sino también el subconsciente del individuo. Ésta fue la razón por la que mis amigos de la escuela de Frankfort consideraron a la psicología como una de las principales ramas que tenía que integrarse a la teoría marxista; en manera alguna para sustituirla, sino para formar parte de ella [13]
En lugar de decretar el fin de la historia y el fin de las ideologías, cabría inquirir: ¿Quién ‑o quiénes‑ están haciendo la historia, y con el uso, o abuso, de qué tipo de ideologías? ¿Por qué se busca ocultar la historia y, en consecuencia, el contenido ideológico? Detrás del aparente pragmatismo, ¿Qué ideología impera? ¿Para qué? ¿Quiénes son los beneficiarios? ¿Quiénes son sus humildes y obsecuentes servidores?
ÉTICA Y DIGNIDAD
Desde mediados de la década de los cincuenta (cuando asumí la práctica investigativa y docente, en el área de las Ciencias Humanas), he reiterado los principios democráticos, con base en la ética y en la dignidad.
Expresé:
Entiendo la lección diaria como testimonio directo de la propia vida, sencilla y ajena a canonjía alguna. Por ello, la razón para proponer en pro del humanismo social
Los problemas de Colombia cada día (y cada noche, también) se aumentan, con particularidad desde abajo, desde el lumpen‑proletario hacia el proletariado, siguiendo con la pauperización económica de las clases baja‑alta y media‑baja... Hacia arriba, el universo de gentes de conciencias difusas (en busca de ascensos), o de conciencias rudas en su realidad de titulares de los medios de producción y, ahora, en el dominio de la más alta técnica y el refinado bagaje científico (carentes de contenidos éticos; asustando en la profundidad de sus conciencias: frías, yertas, rapaces ... ).
La Constitución en 1991 acogió los mandatos de la Declaración de los Derechos Humanos, y también algunos principios de la Declaración Universal de los Derechos de los Pueblos, abriendo horizontes al desarrollo armónico de los dos documentos, caso en el cual el marco de referencia sería el de la Declaración de los Derechos de los Pueblos y, en su interior, la Declaración de los Derechos Humanos, es decir, la propuesta del humanismo social [14]
Resulta oportuno el comentario inicial de la obra del profesor Jesús Suárez: “Así como la Declaración de los Derechos de la Asamblea General de las Naciones Unidas en 1948 estuvo presidida de las más diversas formas de violación y de desconocimiento de los derechos de la persona humana, la Constitución colombiana de 1991 también registra el fenómeno, guardadas las proporciones de espacio y de tiempo y de contexto histórico distinto de las situaciones"[15].
Recalca Jesús Ramírez Suárez, en 1948:
Las autocracias se formaron en Europa con el estalinismo en la Unión Soviétíca, el fascismo mussoliniano, el nacional‑socialísmo de Hitler y el falangismo de Francisco Franco, por una parte y, por otra, el flagelo de la contienda internacional de 1939‑1945, pusieron de manifiesto una vez más que, cuando se trata del manejo del poder político, el ser humano pierde su racionalidad. Las más bajas pasiones constituyen el tejido de quienes detentan el poder político para sostenerse en el mando, ensanchando pasiones y aprovechándolo a toda costa, sin importar los medios y procedimientos más aberrantes para tal finalidad; en el mismo sentido, los que lo han perdido o pretenden conquistarlo, porque la libido imperandi así lo exige, utilizan también los más variados mecanismos de perversión y astucia para lograr su objetivo [16].
En relación con los antecedentes nuestros, recuerda Ramírez Suárez:
En el Proyecto de Acto Reformatorio de la Constitución que presentó el gobierno del presidente Gaviria a consideración de la Asamblea Constituyente, acerca de la Carta de Derechos se dice: "El problema más grave que tiene Colombia en lo concerniente a su vida civilizada es la constante violación de los derechos humanos y el papel determinante que dicha violación tiene en la proliferación de la violencia por eso, la Carta de los Derechos, merece atención prioritaria" [17].
Anota Ramírez Suárez:
De acuerdo con lo anterior, el constituyente de 1991, corno punto prioritario de su contenido una vez anunciados los principios fundamentales expuestos en el título I, dedica el título II a los derechos, garantías y deberes. Para tal efecto, vierte en los 5 capítulos que lo conforman, toda la literatura jurídica y política que sobre el tema recogen las declaraciones de las Naciones Unidas y de los demás organismos internacionales ... [18].
Sólo faltó el reconocimiento explícito (aunque sí tácito, en parte) de la Declaración Universal de los Derechos de los Pueblos, seguramente por tratarse de documento no oficial (es enunciación de los destacados intelectuales, doctrinantes y juristas de parte de Europa; sin la investidura diplomática de sus respectivos Estados).
Además, la nueva Constitución Política, al reconfirmar los principios de la democracia representativa, abrió los caminos para desarrollar, por las posteriores vías legales, las variadas formas que se adoptaron para una posible democracia participativa.
En consecuencia se expidieron los cánones que explican el posterior planteamiento de la participación social, la planeación y el desarrollo regional, dependientes de las formas y procedimientos que utilizan para su oportuna acción colectiva. Con especialidad, hay que tomar en cuenta para esta temática, el artículo 2o. de la Constitución: "Son fines esenciales del Estado: servir a la comunidad, promover la prosperidad general y garantizar la efectividad de los principios, deberes y derechos consagrados en la Constitución; facilitar la participación de todos en las decisiones que los afectan y en la vida económica y política, administrativa y cultural de la Nación, defender la independencia nacional, mantener la integridad territorial y asegurar la convivencia pacífica y la vigencia de un orden justo".
"Las autoridades de la República están instituidas para proteger a todas las personas en su vida, honra, bienes, creencias, y demás derechos y libertades, y para asegurar el cumplimiento de los derechos sociales del Estado y de los particulares".
¿ES LO ANTERIOR, PARA CUMPLIR LOS DERECHOS HUMANOS?
¿Existe, o no, la infraestructura condicional para la profundización legal en la Declaración de los Derechos de los Pueblos y su función referencial para el verdadero cumplimiento de la Declaración Universal de los Derechos Humanos?
Máxima importancia gana, en la hora actual, en el empleo de las herramientas constitucionales y legales de la democracia, si se considera que la franja abstencionista en la democracia es uno de los fenómenos más inquietantes (precariedad de acceso a las urnas de los electores) para indagación de la sociología política.
Son realmente aleccionadores los comentarios sobre lo oculto en discursos típicos del neoliberalismo:
Es necesario reaccionar contra el carácter esencialmente vulgar del pragmatismo y del oportunismo que gobierna el comportamiento del siglo en su última década. Tras la muerte de las ideologías, decretada por el mercado con su alineación consumista, se quiere prescindir y en todo caso debilitar la herencia del saber y del pensamiento como actividad de civilización. Es una falacia confundir las ideologías con sus extremos de fanatismo y dogmatismo, con la reflexión, el saber y el pensamiento [19].
OBJETIVO DE ESTE ENSAYO
El elector, considerando lo expuesto ‑hasta ahora‑ en este proemio, puede interrogar: ¿Qué se busca al escribir este segundo ensayo sobre Torres Restrepo? Al considerar el contenido se despejará la pregunta básica (época e itinerario del personaje; aciertos del científico, tarea por las causas de los humildes; enemigo de la corruptela; propositor del cambio de las estructuras viciadas. En fin, el luchador socio‑político).
Hay base para relacionarlo ‑Post mortem, a Camilo‑ con la Declaración Universal de los Derechos de los Pueblos, derivada de sus estudios humanísticos. Él ‑Camilo‑ supo intuirla, diez años antes de su proclamación en Argel (1976) por destacados intelectuales europeos. Se colige entonces, que es lógica la persistencia del humanismo social (ideología del Frente Unido), en los valores universales de los pueblos como base del cumplimiento de los derechos del "ego". Con la advertencia de que su pensamiento giró alrededor de la tesis: "El Estado al servicio de la comunidad; no ésta a la disposición del Estado". Por ello el planteamiento de Camilo está ausente de dogmatismos, de enajenaciones, de sumisiones, de abyecciones.
Las partes de este ensayo (más su proemio) tienen unidad conceptual (ego: comunidad, alteridad, eticidad, valores, normas, institucionales, técnicas); policlasismo y pluríétnias en su análisis; búsqueda de soberanía al exterior y de cambio estructural al interior. Combate contra el crimen, contra las masacres; contra los genocidios; contra las desapariciones forzadas involuntarias; contra las injusticias económicas; contra los desniveles sociales; contra las angustias colectivas; contra toda clase de falencias, de pobrezas, de miserias éticas. Y, qué de cosas más, en la esperanza ‑algún día‑ de una Colombia mejor...
Si viviese (como está viviendo en su ejemplo), Camilo podría ser el abanderado actual del pacto social contra la injusticia y en búsqueda de armisticio (ajeno a toda clase de vanidades) y dejando atrás la edad de la ira... Y, de ahí, la filosofía de la paz y su exteriorización (ojalá, pronta) en el escenario mutilado de la patria (como quería que se dijese, don Miguel de Unamuno).
VIGENCIA DE CAMILO
Su lección no ha sido olvidada. Su plataforma del Frente Unido, tampoco. Su humanismo social, por hacerse realidad. Todos los nuevos movimientos de cambio se inspiran en su postulado. Camilo es un ser que desbordó las pequeñas ambiciones, que estuvo por encima de los oportunismos, que se entregó totalmente a su pueblo. Todo está vigente, sin mentirosas fronteras, ni apetitos electoreros. Está en la Patria futura. Eso es todo.
La "guerra del silencio" se ha montado para que se ignore su proposición, su lucha, su sacrificio... Pero, todo en vano... Cada día, cada noche, en cada vereda, en cada barriada, en cada corazón humilde, su presencia se hace necesidad urgente...
Se reconoce su universalidad y su amor de Patria... ¿Por qué se le quiere negar su sitio de honor en la Historia? Lo peligroso (para las castas rectoras) es que su mensaje reviva, que sus partidarios se renueven y crezcan. Que su sueño del cambio de estructuras se convierta en realidad para una nueva sociedad amable, generosa, cordial.
¿Será posible? Su herencia política está yacente. Es necesaria la toma de posiciones...
¡El debate está abierto!
Eduardo Umaña Luna (1931 -2008, Bogota, Colombia)
Junto a Orlando Fals Borda y Camilo Torres dio vida intelectual a la Facultad de Sociología, además fue uno de los gestores del Departamento de Trabajo Social de la Universidad.
Umaña Luna realizó sus estudios en las universidades Nacional de Colombia y Externado de Colombia, recibiendo el título de doctor en Derecho en el año de 1951. Fue catedrático desde 1953 de Sociología General y de Derecho. Investigador, docente y cofundador de la Facultad de Sociología de la Universidad Nacional de Colombia, institución que lo nombró profesor titular y emérito.
Alternó estas actividades con el ejercicio de penalista, especialmente en la defensa de presos políticos bajo el procedimiento de los consejos verbales de guerra, y es autor de varios libros notables sobre estos temas.
En obras ya clásicas como La violencia en Colombia de 1962 (coautoria con orlando Fals Borda y Germán Guzmán Campos) o La Familia en la estructura político- jurídica colombiana de 1973, propuso “una rebelión contra el viejo país”. Luego vinieron los libros escritos entre 1974 y 1982, que giran en torno a su cátedra de Derechos Humanos y que señalan su cercanía al marxismo y al pensamiento liberal.
Entre 1982 y 1991 analizo, a partir de la “Declaración Universal de Derechos Humanos de los Pueblos” y del “nuevo humanismo”, que promulgaba Camilo Torres Restrepo, los aspectos históricos, económicos, políticos y sociológicos de la crisis social colombiana. Desde entonces volvió su mirada a sí mismo para preguntarse por su procedencia y su destino, lo que hizo de la familia el tema central de esa nueva etapa de trabajos como La familia colombiana, una estructura en crisis y La universidad científica en la familia colombiana de 2001
Por su producción, fue distinguido como Jurista Emérito del Colegio de Abogados de Bogota. “Primer Investigador en Colombia” y “Maestro de Maestros” por parte de la Universidad Nacional de Colombia, entre otras menciones. En el año 2000 la Asociación Colombiana para el Avance de la Ciencia le otorgó el Premio al Mérito Científico en la categoría Vida y Obra, y publicó el libro Eduardo Umaña Luna. Un hombre, una vida, un país, al cuidado del periodista Fernando Garavito.
Sus disertaciones magistrales sobre Derechos Humanos y el papel de la universidad pública como centro de debate y de culto a la vida, han dejado una marca indeleble en la academia colombiana.
[1] Eduardo Umaña Luna, "La necesaria utopía", Politeia No. 15, Santafé de Bogotá, Universidad Nacional de Colombia, Facultad de Derecho, Ciencias Políticas y Sociales, octubre de 1994, pp. 13 a 23.
[2] George Thinés y Agnes Lempereur, Diccionario de Ciencias Humanas, Madrid: Ediciones Cátedra, 1975, p. 254.
[3] Ibid., p. 455.
[4] Ibid., p. 104.
[5] Alejo Vargas Velásquez, "La izquierda en Colombia: ¿Qué perspectiva?", Politeia No. 14, Bogotá,
Universidad Nacional de Colombia, Facultad de Derecho, Ciencias Políticas y Sociales, abril de 1994, pp. 115‑116.
[6] Carlos Marx, Franz Merhing, México, D.F.: Editorial Grijalbo, 1967, p. 133.
[7] Darío Botero Uribe, El derecho a la utopía, Santafé de Bogotá, Ecoe Ediciones, 1994, pp. 118 y 119.
[8] Carlos Marx, El Capital, tomo 1, Buenos Aires: Editorial Cartago, SRL, 1965; p. 235.
[9] Métodos de las ciencias sociales, Barcelona: Ariel, 1962, p. 31.
[10] Libertad y planificación social, México, D.F.: Fondo de Cultura Económica, p. 89.
[11] Ibid., p. 100.
[12] Ibid., p. 70.
[13] Los hombres detrás de las ideas, México, D.F.: Fondo de Cultura Económica, 1982;,p. 70.
[14] Eduardo Umaña Luna, "La necesaria utopía", Politeia No. 15, Bogotá, Universidad Nacional de Colombia, octubre de 1994, p. 19
[15] La Constitución colombiana de 1991, Bogotá: Imprenta de la Universidad Nacional de Colombia, p. 37.
[16] Ibid., p. 37.
[17] Ibid., p. 37.
[18] Ibid., p. 38
[19] Ricardo Sánchez Ángel, Perfiles ideológicos en Colombia, Bogotá: Universidad Nacional de Colombia, 1993, p. 12.
http://www.cronicon.net/paginas/camilotorres/Camilo11.doc
Modificado el ( jueves, 29 de mayo de 2008 )
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TEMAS DE ACTUALIDAD
lunes, 25 de agosto de 2008
Periodismo con literatura
VICTOR HURTADO
La obra de César Lévano enseña que el periodismo y la literatura no son tan distintos ni tan distantes.]
Las entrevistas más breves empiezan con esta pregunta: "¿Tiene usted algo que añadir?". Así ocurre también con la vida. Pasan los años, vuelven a pasar, y el tiempo se inquieta y nos pregunta qué debemos añadir. Algunos responderían: "Nada nuevo: sólo otro día dictado por mis principios". César Lévano pertenece a esa estirpe. Días atrás, el 11 de diciembre, este maestro del periodismo peruano cumplió 81 años.
En su libro La crítica en la edad ateniense, Alfonso Reyes escribió que los antiguos griegos situaban, hacia los 40 años, la plenitud de la creatividad. A su vez, Dante Alighieri anunció que había comenzado a idear su Commedia (que Petrarca apodó Divina) en la mitad del camino de la vida; es decir, a los 35 años pues él creía bíblicamente que los 70 años eran la edad ideal que debía vivir un hombre.
Esos son ejemplos clásicos y, por excepción, erróneos. La edad importa menos que la continua juventud de los principios éticos, y más vale ascender con el apellido Lévano que hundir el de Mariátegui.
Para quienes estamos en la segunda edad y media, Lévano era solamente un nombre sobre una prosa elegante que iluminaba la Caretas de los años 60. "Escribe César Lévano" era el imprimátur del buen gusto y de la inteligencia en entrevistas y semblanzas que entonces suponíamos efímeras y que lo son en un sentido. Casi todos los políticos de esas entrevistas y los personajes de tales semblanzas han vuelto a su nada y son ahora soplos de sombras, pero el estilo de Lévano aún nos habla con la perennidad de un libro.
LA FORMA ES EL FONDO.
En el estilo de César Lévano se revive la paradoja de un soneto de Quevedo: la permanencia de lo "efímero". Quevedo se conmovió ante el fugaz esplendor de Roma, que yace en ruinas; pero, entre ellas, el río Tíber fluye siempre, más antiguo que el latín. Quevedo registró esta ironía: "Sólo el Tíber quedó, cuya corriente / si ciudad la regó, ya sepultura, / la llora con funesto son doliente. / ¡Oh, Roma! En tu grandeza, en tu hermosura, / huyó lo que era firme, y solamente / lo fugitivo permanece y dura".
Así también, deshechos los personajes, siempre quedará la prosa de César Lévano: ligera, sólida y brillante, como pulida en un cristal de tiempo, y en la cual destellan las figuras literarias como flores de plata.
Alguna biografía referirá, mejor que esta página, las virtudes cívicas y éticas de Lévano, probadas en cárceles y pobreza. Aquí dediquemos unas líneas a demostrar cómo su estilo niega la discordia imaginada entre el periodismo y la literatura. No son tan distintos ni tan distantes.
¿Se entienden el periodismo y la literatura? César Lévano ha resuelto esta cuestión haciendo literatura mientras escribe periodismo. El periodismo puede ser tan literario como una novela, un soneto o un ensayo. Al fin, aunque le añadamos deberes éticos y compromisos políticos, la literatura baila sola: es una hermosa desviación del lenguaje.
La literatura ni siquiera está en el género empleado (todos son iguales); por ejemplo, hay novelas que por fuera y por dentro tienen la dignidad literaria de la guía telefónica. (Los griegos carecían del concepto de "literatura"; con esta palabra, lo crearon los latinos.)
Años ha, Abraham Valdelomar compuso un soneto estremecedor, "El hermano ausente en la cena pascual". Recordó en él la ternura de su madre, pero no escribió "la ternura de la mirada de mi madre" ni "la dulzura de su mirada"; esto lo diríamos todos. Valdelomar fue un gran poeta y sublimó su idea: "Hay un sitio vacío en la mesa hacia el cual / mi madre tiende a veces su mirada de miel". Esta mirada es realmente imposible; por esto es literaria, "falsa": porque la literatura es aludir a las cosas reales mediante cosas figuradas, según precisaba Francisco Umbral (Trilogía de Madrid).
A su vez, César Lévano nos informa de que Waldemar Espinoza ha examinado intensamente documentos históricos. Lévano no lo dice así; es artista: no frecuenta tal pobreza; él escribe: "Waldemar Espinoza es un historiador que se internó durante años en la selva virgen de los archivos de España" (Caretas, 14 de junio del 2007, p. 57).
FIGURA ES LITERATURA
. ¿Hay diferencia entre aquel verso de Abraham Valdelomar y la frase periodística de César Lévano? Ninguna; son iguales porque ambas son figuras retóricas (las dos, metáforas). La esencia de la literatura es el lenguaje figurado. Metáforas, símiles, hipérboles, metaplasmos, imprecaciones, ironías, etcétera, son las piezas móviles que levantan la obra literaria. Estas piezas pueden aparecer en cualquier texto; por tanto, cualquier texto puede convertirse en literatura. Valdría considerar este concepto "materialista" de lo literario.
Así, las figuras retóricas o literarias son como objetos físicos. En una página hay epéntesis y tropos como en un ropero hay camisas y corbatas. Una metáfora lo es siempre, esté donde esté; cuando aparezca, durante unos segundos espléndidos, convertirá en literatura cualquier escrito.
Luego, uno analizará las figuras según su propio gusto. Cuando nos parezcan estéticamente buenas, habrá buena literatura; si no nos lo parecen, el escrito será literatura mala o simple. Escribir "el tiempo vuela" es literario, mas, por manido, es pobre. Lo contrario es lo cursi. El cursi es un extremista del estilo: todas sus figuras son exageradas o ridículas, pero son literarias. El cursi es más literario que casi todos los novelistas de moda, y habría que amarlo por mostrarnos en qué etos acaba la falta de control.
A la inversa, César Lévano ha hecho gran literatura en el periodismo porque su talento la crea, inacabable, y porque el papel aguanta todo, hasta la belleza.
Un historiador peruano me confesó cierta vez: "Yo no he pecado más por el temor de que lo supiera Emilio Choy [generoso intelectual ya fallecido]". Esta influencia amistosa y moral ejerce también César Lévano en quienes tiene cerca: los disuade de pecados éticos y estéticos con su doble ejemplo de integridad y buen gusto.
Nacido de estirpe heroica y proletaria; desvalido de riquezas fenicias; víctima temprana de tragedias que hubiesen doblegado a un hombre; estilista de la inteligencia; autodidacto de profesión estudiante; firme en su fe política, erudito y popular, César Lévano ennoblece nuestro país y nuestro tiempo. Con su modestia inmerecida y su prosa serena y esplendente, nos alecciona en la decencia y en el arte. Rindámosle el homenaje de leerlo y el de la gratitud.
La obra de César Lévano enseña que el periodismo y la literatura no son tan distintos ni tan distantes.]
Las entrevistas más breves empiezan con esta pregunta: "¿Tiene usted algo que añadir?". Así ocurre también con la vida. Pasan los años, vuelven a pasar, y el tiempo se inquieta y nos pregunta qué debemos añadir. Algunos responderían: "Nada nuevo: sólo otro día dictado por mis principios". César Lévano pertenece a esa estirpe. Días atrás, el 11 de diciembre, este maestro del periodismo peruano cumplió 81 años.
En su libro La crítica en la edad ateniense, Alfonso Reyes escribió que los antiguos griegos situaban, hacia los 40 años, la plenitud de la creatividad. A su vez, Dante Alighieri anunció que había comenzado a idear su Commedia (que Petrarca apodó Divina) en la mitad del camino de la vida; es decir, a los 35 años pues él creía bíblicamente que los 70 años eran la edad ideal que debía vivir un hombre.
Esos son ejemplos clásicos y, por excepción, erróneos. La edad importa menos que la continua juventud de los principios éticos, y más vale ascender con el apellido Lévano que hundir el de Mariátegui.
Para quienes estamos en la segunda edad y media, Lévano era solamente un nombre sobre una prosa elegante que iluminaba la Caretas de los años 60. "Escribe César Lévano" era el imprimátur del buen gusto y de la inteligencia en entrevistas y semblanzas que entonces suponíamos efímeras y que lo son en un sentido. Casi todos los políticos de esas entrevistas y los personajes de tales semblanzas han vuelto a su nada y son ahora soplos de sombras, pero el estilo de Lévano aún nos habla con la perennidad de un libro.
LA FORMA ES EL FONDO.
En el estilo de César Lévano se revive la paradoja de un soneto de Quevedo: la permanencia de lo "efímero". Quevedo se conmovió ante el fugaz esplendor de Roma, que yace en ruinas; pero, entre ellas, el río Tíber fluye siempre, más antiguo que el latín. Quevedo registró esta ironía: "Sólo el Tíber quedó, cuya corriente / si ciudad la regó, ya sepultura, / la llora con funesto son doliente. / ¡Oh, Roma! En tu grandeza, en tu hermosura, / huyó lo que era firme, y solamente / lo fugitivo permanece y dura".
Así también, deshechos los personajes, siempre quedará la prosa de César Lévano: ligera, sólida y brillante, como pulida en un cristal de tiempo, y en la cual destellan las figuras literarias como flores de plata.
Alguna biografía referirá, mejor que esta página, las virtudes cívicas y éticas de Lévano, probadas en cárceles y pobreza. Aquí dediquemos unas líneas a demostrar cómo su estilo niega la discordia imaginada entre el periodismo y la literatura. No son tan distintos ni tan distantes.
¿Se entienden el periodismo y la literatura? César Lévano ha resuelto esta cuestión haciendo literatura mientras escribe periodismo. El periodismo puede ser tan literario como una novela, un soneto o un ensayo. Al fin, aunque le añadamos deberes éticos y compromisos políticos, la literatura baila sola: es una hermosa desviación del lenguaje.
La literatura ni siquiera está en el género empleado (todos son iguales); por ejemplo, hay novelas que por fuera y por dentro tienen la dignidad literaria de la guía telefónica. (Los griegos carecían del concepto de "literatura"; con esta palabra, lo crearon los latinos.)
Años ha, Abraham Valdelomar compuso un soneto estremecedor, "El hermano ausente en la cena pascual". Recordó en él la ternura de su madre, pero no escribió "la ternura de la mirada de mi madre" ni "la dulzura de su mirada"; esto lo diríamos todos. Valdelomar fue un gran poeta y sublimó su idea: "Hay un sitio vacío en la mesa hacia el cual / mi madre tiende a veces su mirada de miel". Esta mirada es realmente imposible; por esto es literaria, "falsa": porque la literatura es aludir a las cosas reales mediante cosas figuradas, según precisaba Francisco Umbral (Trilogía de Madrid).
A su vez, César Lévano nos informa de que Waldemar Espinoza ha examinado intensamente documentos históricos. Lévano no lo dice así; es artista: no frecuenta tal pobreza; él escribe: "Waldemar Espinoza es un historiador que se internó durante años en la selva virgen de los archivos de España" (Caretas, 14 de junio del 2007, p. 57).
FIGURA ES LITERATURA
. ¿Hay diferencia entre aquel verso de Abraham Valdelomar y la frase periodística de César Lévano? Ninguna; son iguales porque ambas son figuras retóricas (las dos, metáforas). La esencia de la literatura es el lenguaje figurado. Metáforas, símiles, hipérboles, metaplasmos, imprecaciones, ironías, etcétera, son las piezas móviles que levantan la obra literaria. Estas piezas pueden aparecer en cualquier texto; por tanto, cualquier texto puede convertirse en literatura. Valdría considerar este concepto "materialista" de lo literario.
Así, las figuras retóricas o literarias son como objetos físicos. En una página hay epéntesis y tropos como en un ropero hay camisas y corbatas. Una metáfora lo es siempre, esté donde esté; cuando aparezca, durante unos segundos espléndidos, convertirá en literatura cualquier escrito.
Luego, uno analizará las figuras según su propio gusto. Cuando nos parezcan estéticamente buenas, habrá buena literatura; si no nos lo parecen, el escrito será literatura mala o simple. Escribir "el tiempo vuela" es literario, mas, por manido, es pobre. Lo contrario es lo cursi. El cursi es un extremista del estilo: todas sus figuras son exageradas o ridículas, pero son literarias. El cursi es más literario que casi todos los novelistas de moda, y habría que amarlo por mostrarnos en qué etos acaba la falta de control.
A la inversa, César Lévano ha hecho gran literatura en el periodismo porque su talento la crea, inacabable, y porque el papel aguanta todo, hasta la belleza.
Un historiador peruano me confesó cierta vez: "Yo no he pecado más por el temor de que lo supiera Emilio Choy [generoso intelectual ya fallecido]". Esta influencia amistosa y moral ejerce también César Lévano en quienes tiene cerca: los disuade de pecados éticos y estéticos con su doble ejemplo de integridad y buen gusto.
Nacido de estirpe heroica y proletaria; desvalido de riquezas fenicias; víctima temprana de tragedias que hubiesen doblegado a un hombre; estilista de la inteligencia; autodidacto de profesión estudiante; firme en su fe política, erudito y popular, César Lévano ennoblece nuestro país y nuestro tiempo. Con su modestia inmerecida y su prosa serena y esplendente, nos alecciona en la decencia y en el arte. Rindámosle el homenaje de leerlo y el de la gratitud.
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LUCHAS SOCIALES, NECESIDAD DE PROGRAMA REIVINDICATIVO Y ORGANIZACIÓN NUEVA (01)
(Lunes 25 de agosto de 2008)
Como adjunto a la presente, les reenvío algunos párrafos de mensajes que remití en diferentes días a una amistad, sobre aspectos de las últimas movilizaciones y luchas sociales en el país. Notas escritas al vuelo, con reflexiones rápidas, que contienen puntos específicos, para seguir desarrollando en forma colectiva.
DOCUMENTO Nº 01
Jueves 14 de agosto de 2008:
El día de mañana, (viernes 15 de agosto), se recordará un año del terremoto ocurrido en el Sur del país, con muy graves consecuencias para los pobladores de Pisco. Chincha, Ica, y otras poblaciones cercanas. El régimen aprista, demostrando la incapacidad y el desinterés de la clase dominante para atender las necesidades básicas de la población, durante un año ha tenido en el abandono a los cientos de miles de damnificados, sin aportar nada serio a la voceada "reconstrucció n". Por ese motivo, se están preparando grandes movilizaciones en esos poblados. Como la tendencia actual es de reanimación de las luchas sociales en todo el país, con mayor coordinación en las provincias, posiblemente las movilizaciones del día de mañana sean muy significativas en la lucha por el derecho a una vida digna.
DOCUMENTO Nº 02
Jueves 21 de agosto de 2008
Siguiendo mi último comentario, te informo lo siguiente.
El 10 de julio se realizaron masivas movilizaciones de trabajadores en las más importantes ciudades del país, en parte convocadas por la CGTP , pero real y mayormente organizadas por los frentes municipales y provinciales que se han constituido en la mayoría de ciudades del sur, centro, norte y oriente del país. En las provincias las movilizaciones fueron acompañadas de paro de 24 horas, en Lima solamente fue movilización sin paro, pero bien concurrida. En algunas provincias las movilizaciones alcanzaron altos niveles de combatividad. Un día antes, los diarios publicaron la última encuesta de opinión pública consultada por la Universidad Católica. La pregunta central era ¿Cual es el problema principal del país? A lo cual la respuesta mayoritaria fue "la necesidad de puestos de trabajo", con menor porcentaje vinieron las respuestas del problema de la corrupción, y de la seguridad ciudadana. El resultado de esta encuesta ha sido una manera espontánea de decir que la preocupación principal de la población era "el derecho al trabajo".
El 15 de agosto de realizaron movilizaciones masivas de pobladores en las ciudades afectadas por el sismo del 15 de agosto de 2007, principalmente en Pisco, Chincha, Ica y Huancavelica. Fueron movilizaciones masivas que comenzaron a las 12:00 de la noche del día anterior. La población se movilizó en coordinadoras y frentes, frentes barriales y municipales. Hicieron sentir su voz de protesta, y sus demandas ante el Estado incapaz e indiferente ante las secuelas del sismo. Al día siguiente en el diario "Perú 21" publicaron en primera plana, una fotografía a toda página, de un aspecto de la movilización en Pisco. En lugar preferente se veía a una señora con un cartel que decía con letras grandes "Exigimos Vida Digna con trabajo y respeto,.... ..; Viva Pisco" Una manera espontánea de proponer el “Derecho a una vida Digna”, como debe ser, con trabajo y respeto.
De esas dos grandes movilizaciones masivas, se deduce que la mayoría de la población va tomando conciencia y promoviendo organización. Lo primero se expresa en la demanda del derecho al trabajo y el derecho a una vida digna; y lo segundo en que la población se va organizando en coordinadoras y frentes barriales, municipales y provinciales. Cada vez, destaca más, el papel del municipio en la vida diaria de la población. En la misma medida en que disminuye la importancia de los partidos políticos y el Congreso, cada vez más desprestigiados, va en aumento la importancia del Municipio como centro aglutinador de voluntades y centro representativo de los intereses de la población. Todo lo cual, es un respaldo efectivo a las propuestas del Manifiesto del Poder Cívico (MPC), propuestas que al comienzo, (a mediados de la década de 1980), cayeron en el vacío entre la "gente culta y politizada", pero que ahora, son las masas las que espontáneamente van haciendo suyas las propuestas reivindicativas y la necesidad de organizarse en diversos niveles del frente unido del pueblo.
Casi paralelamente, con la movilización del 15 de agosto, comenzó la gran movilización de las poblaciones del oriente peruano, contra los intentos del régimen de turno de poner en venta las tierras de la selva, afectando principalmente a las comunidades nativas. Día a día, han ido en incremento las movilizaciones combativas, abarcando varios departamentos: Loreto, Amazonas, San Martín, Ucayali, Madre de Dios y norte del Cusco. Las movilizaciones cobraron más fuerza con el bloqueo de carreteras, puertos fluviales, y la toma de las estaciones de bombeo de petróleo y gas, que se han instalado en la selva. De inmediato, el régimen respondió enviando fuerzas represivas para restablecer el suministro de combustibles. La situación todavía continua tensa y ha dividido al régimen. Mientras en el Congreso han decidido postergar las medidas impositivas que originaron la protesta, el Ejecutivo, con el mismo presidente García a la cabeza, ha exigido mantener la medida impositiva "a cualquier precio". Considero que esta lucha tiene para rato. En el oriente peruano se está jugando el destino de varias generaciones de peruanos. El problema no es solo el saqueo del petróleo y el gas, sino las graves consecuencias al medio ambiente, resultado de la deforestación, y el arrojo de residuos químicos en los ríos. Tenemos mucho que aprender de esta lección. El socialismo peruano está retrazado en el análisis de los problemas del oriente peruano.
DOCUMENTO Nº 03
Sábado 23 de agosto de 2008
Continuando con el comentario anterior:
La suspensión de los "Decretos contra la Selva " fue aprobada primero en la comisión respectiva, y luego en el Pleno del Congreso. Los representantes de todos los grupos de oposición, (en todos sus matices, desde fujimoristas- neoliberales, hasta humalistas-populist as), votaron por la suspensión, mientras que los congresistas apristas fueron casi los únicos en defender los decretos mencionados. Esta maniobra, cual "caballo de Troya", ha llevado a suspender las movilizaciones y el paro que estaba abarcando a gran parte del oriente peruano. En estos momentos hay fiesta generalizada en varios poblados del oriente, las lanzas han sido reemplazadas por las “chelas", lo que los está llevando a relajarse, bajar la guardia y desorganizarse. El Presidente todavía tiene la potestad legal de no aprobar la suspensión congresal, y por ahí podría intentar volver a imponer la medida, pero en otras condiciones. El problema no está resuelto, simplemente se ha postergado.
Ayer (viernes 22), el presidente Alan García intentó inaugurar algunas obras menores en Chiclayo, y fue recibido con expresiones de protesta, insultos y arrojo de objetos. Tuvo que retirarse presuroso. En otras condiciones, García hubiera respondido con una bravuconada tan propia de su temperamento, enfrentándose abiertamente con respaldo policial y las hordas apristas a los protestatarios. Su actitud débil, más aparente que real, nos hace pensar que algo están tramando en las alturas del poder político, y necesitan que se exacerben los ánimos de la población.
Un sector de la clase dominante ( a través de los voceros "Correo", "Expreso" y " La Razón ) reclama y exige mano dura contra las protestas, y ponen como ejemplos de "debilidad", el “arequipazo” de junio de 2002 durante el gobierno de Toledo, el “moqueguazo” de julio de 2008 y ahora el “amazonazo” de agosto de 2008. (En los tres casos la población vapuleó a las fuerzas policiales). El gobierno, para poder aplicar “la mano dura”, necesita "pretextos" justificatorios que responsabilicen de las protestas "al terrorismo", y ganarse así a parte de la opinión pública. El gobierno va a continuar provocando, para que ocurran excesos y desmanes por fuera de la acción organizada de los trabajadores. Los grupos “gonzalistas”, dispersos y amansados, ahora ya no le sirven para ese fín. Así que el gobierno intentará promover, nuevamente, a otro grupo radicalizado que sirva para sus planes de provocación. Cada 25 años se sucede ese fenómeno en la historia del Perú. En esta oportuidad, posiblemente los elegidos provengan de algunas de las facciones del movimiento bolivariano, en las cuales activan muchos ex-apristas radicalizados, del tipo Roque Gonzáles, muy propagandizado últimamente. De esa manera, el régimen tendría su propia oposición radicalizada, que la manejaría a su gusto y antojo, como recomendaba Maquiavelo en su libro "El Príncipe", y como hicieron con el gonzalismo y el MRTA en la década de 1980.
Así como "el socialismo peruano está retrazado en el análisis de los problemas del oriente peruano", tenemos que reconocer que también estamos retrazados en estos análisis concretos de la lucha política diaria, análisis en los cuales la táctica se pone en primer plano, y la labor de inteligencia y contrainteligencia es fundamental.
Miguel Aragón
Como adjunto a la presente, les reenvío algunos párrafos de mensajes que remití en diferentes días a una amistad, sobre aspectos de las últimas movilizaciones y luchas sociales en el país. Notas escritas al vuelo, con reflexiones rápidas, que contienen puntos específicos, para seguir desarrollando en forma colectiva.
DOCUMENTO Nº 01
Jueves 14 de agosto de 2008:
El día de mañana, (viernes 15 de agosto), se recordará un año del terremoto ocurrido en el Sur del país, con muy graves consecuencias para los pobladores de Pisco. Chincha, Ica, y otras poblaciones cercanas. El régimen aprista, demostrando la incapacidad y el desinterés de la clase dominante para atender las necesidades básicas de la población, durante un año ha tenido en el abandono a los cientos de miles de damnificados, sin aportar nada serio a la voceada "reconstrucció n". Por ese motivo, se están preparando grandes movilizaciones en esos poblados. Como la tendencia actual es de reanimación de las luchas sociales en todo el país, con mayor coordinación en las provincias, posiblemente las movilizaciones del día de mañana sean muy significativas en la lucha por el derecho a una vida digna.
DOCUMENTO Nº 02
Jueves 21 de agosto de 2008
Siguiendo mi último comentario, te informo lo siguiente.
El 10 de julio se realizaron masivas movilizaciones de trabajadores en las más importantes ciudades del país, en parte convocadas por la CGTP , pero real y mayormente organizadas por los frentes municipales y provinciales que se han constituido en la mayoría de ciudades del sur, centro, norte y oriente del país. En las provincias las movilizaciones fueron acompañadas de paro de 24 horas, en Lima solamente fue movilización sin paro, pero bien concurrida. En algunas provincias las movilizaciones alcanzaron altos niveles de combatividad. Un día antes, los diarios publicaron la última encuesta de opinión pública consultada por la Universidad Católica. La pregunta central era ¿Cual es el problema principal del país? A lo cual la respuesta mayoritaria fue "la necesidad de puestos de trabajo", con menor porcentaje vinieron las respuestas del problema de la corrupción, y de la seguridad ciudadana. El resultado de esta encuesta ha sido una manera espontánea de decir que la preocupación principal de la población era "el derecho al trabajo".
El 15 de agosto de realizaron movilizaciones masivas de pobladores en las ciudades afectadas por el sismo del 15 de agosto de 2007, principalmente en Pisco, Chincha, Ica y Huancavelica. Fueron movilizaciones masivas que comenzaron a las 12:00 de la noche del día anterior. La población se movilizó en coordinadoras y frentes, frentes barriales y municipales. Hicieron sentir su voz de protesta, y sus demandas ante el Estado incapaz e indiferente ante las secuelas del sismo. Al día siguiente en el diario "Perú 21" publicaron en primera plana, una fotografía a toda página, de un aspecto de la movilización en Pisco. En lugar preferente se veía a una señora con un cartel que decía con letras grandes "Exigimos Vida Digna con trabajo y respeto,.... ..; Viva Pisco" Una manera espontánea de proponer el “Derecho a una vida Digna”, como debe ser, con trabajo y respeto.
De esas dos grandes movilizaciones masivas, se deduce que la mayoría de la población va tomando conciencia y promoviendo organización. Lo primero se expresa en la demanda del derecho al trabajo y el derecho a una vida digna; y lo segundo en que la población se va organizando en coordinadoras y frentes barriales, municipales y provinciales. Cada vez, destaca más, el papel del municipio en la vida diaria de la población. En la misma medida en que disminuye la importancia de los partidos políticos y el Congreso, cada vez más desprestigiados, va en aumento la importancia del Municipio como centro aglutinador de voluntades y centro representativo de los intereses de la población. Todo lo cual, es un respaldo efectivo a las propuestas del Manifiesto del Poder Cívico (MPC), propuestas que al comienzo, (a mediados de la década de 1980), cayeron en el vacío entre la "gente culta y politizada", pero que ahora, son las masas las que espontáneamente van haciendo suyas las propuestas reivindicativas y la necesidad de organizarse en diversos niveles del frente unido del pueblo.
Casi paralelamente, con la movilización del 15 de agosto, comenzó la gran movilización de las poblaciones del oriente peruano, contra los intentos del régimen de turno de poner en venta las tierras de la selva, afectando principalmente a las comunidades nativas. Día a día, han ido en incremento las movilizaciones combativas, abarcando varios departamentos: Loreto, Amazonas, San Martín, Ucayali, Madre de Dios y norte del Cusco. Las movilizaciones cobraron más fuerza con el bloqueo de carreteras, puertos fluviales, y la toma de las estaciones de bombeo de petróleo y gas, que se han instalado en la selva. De inmediato, el régimen respondió enviando fuerzas represivas para restablecer el suministro de combustibles. La situación todavía continua tensa y ha dividido al régimen. Mientras en el Congreso han decidido postergar las medidas impositivas que originaron la protesta, el Ejecutivo, con el mismo presidente García a la cabeza, ha exigido mantener la medida impositiva "a cualquier precio". Considero que esta lucha tiene para rato. En el oriente peruano se está jugando el destino de varias generaciones de peruanos. El problema no es solo el saqueo del petróleo y el gas, sino las graves consecuencias al medio ambiente, resultado de la deforestación, y el arrojo de residuos químicos en los ríos. Tenemos mucho que aprender de esta lección. El socialismo peruano está retrazado en el análisis de los problemas del oriente peruano.
DOCUMENTO Nº 03
Sábado 23 de agosto de 2008
Continuando con el comentario anterior:
La suspensión de los "Decretos contra la Selva " fue aprobada primero en la comisión respectiva, y luego en el Pleno del Congreso. Los representantes de todos los grupos de oposición, (en todos sus matices, desde fujimoristas- neoliberales, hasta humalistas-populist as), votaron por la suspensión, mientras que los congresistas apristas fueron casi los únicos en defender los decretos mencionados. Esta maniobra, cual "caballo de Troya", ha llevado a suspender las movilizaciones y el paro que estaba abarcando a gran parte del oriente peruano. En estos momentos hay fiesta generalizada en varios poblados del oriente, las lanzas han sido reemplazadas por las “chelas", lo que los está llevando a relajarse, bajar la guardia y desorganizarse. El Presidente todavía tiene la potestad legal de no aprobar la suspensión congresal, y por ahí podría intentar volver a imponer la medida, pero en otras condiciones. El problema no está resuelto, simplemente se ha postergado.
Ayer (viernes 22), el presidente Alan García intentó inaugurar algunas obras menores en Chiclayo, y fue recibido con expresiones de protesta, insultos y arrojo de objetos. Tuvo que retirarse presuroso. En otras condiciones, García hubiera respondido con una bravuconada tan propia de su temperamento, enfrentándose abiertamente con respaldo policial y las hordas apristas a los protestatarios. Su actitud débil, más aparente que real, nos hace pensar que algo están tramando en las alturas del poder político, y necesitan que se exacerben los ánimos de la población.
Un sector de la clase dominante ( a través de los voceros "Correo", "Expreso" y " La Razón ) reclama y exige mano dura contra las protestas, y ponen como ejemplos de "debilidad", el “arequipazo” de junio de 2002 durante el gobierno de Toledo, el “moqueguazo” de julio de 2008 y ahora el “amazonazo” de agosto de 2008. (En los tres casos la población vapuleó a las fuerzas policiales). El gobierno, para poder aplicar “la mano dura”, necesita "pretextos" justificatorios que responsabilicen de las protestas "al terrorismo", y ganarse así a parte de la opinión pública. El gobierno va a continuar provocando, para que ocurran excesos y desmanes por fuera de la acción organizada de los trabajadores. Los grupos “gonzalistas”, dispersos y amansados, ahora ya no le sirven para ese fín. Así que el gobierno intentará promover, nuevamente, a otro grupo radicalizado que sirva para sus planes de provocación. Cada 25 años se sucede ese fenómeno en la historia del Perú. En esta oportuidad, posiblemente los elegidos provengan de algunas de las facciones del movimiento bolivariano, en las cuales activan muchos ex-apristas radicalizados, del tipo Roque Gonzáles, muy propagandizado últimamente. De esa manera, el régimen tendría su propia oposición radicalizada, que la manejaría a su gusto y antojo, como recomendaba Maquiavelo en su libro "El Príncipe", y como hicieron con el gonzalismo y el MRTA en la década de 1980.
Así como "el socialismo peruano está retrazado en el análisis de los problemas del oriente peruano", tenemos que reconocer que también estamos retrazados en estos análisis concretos de la lucha política diaria, análisis en los cuales la táctica se pone en primer plano, y la labor de inteligencia y contrainteligencia es fundamental.
Miguel Aragón
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