miércoles, 5 de marzo de 2014

Fwd: CAT. MARX..VIERNES 7 MARZO...SINATBAN..



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From: g perezhinojosa <gperezhinojosa@gmail.com>
Date: 2014-03-04 8:39 GMT-05:00
Subject: CAT. MARX..VIERNES 7 MARZO...SINATBAN..
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Luis Anamaría http://socialismoperuanoamauta.blogspot.com/
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lunes, 3 de marzo de 2014

Fwd: [TacnaComunitaria] EL SOCIALISMO HOY: SÍ ES POSIBLE - EL ABISMO ENTRE RICOS Y POBRES NUNCA HABÍA SIDO TAN GRANDE



---------- Mensaje reenviado ----------
De: Blogger <no-reply@blogger.com>
Fecha: 27 de febrero de 2014, 11:04
Asunto: [TacnaComunitaria] EL SOCIALISMO HOY: SÍ ES POSIBLE - EL ABISMO ENTRE RICOS Y POBRES NUNCA HABÍA SIDO TAN GRANDE
Para: luismiguel1952@gmail.com


EL SOCIALISMO HOY: !!SÍ ES POSIBLE¡¡

Si una revolución tuviera lugar en una sociedad burguesa desarrollada, entonces lo que se supone, y lo que de hecho ocurriría a continuación, sería antes que nada una abundancia material, una abundancia de bienes, una abundancia de medios de producción y una abundancia relativa, o incluso absoluta, de capacidades humanas, de herramientas, de habilidades, de experiencia, de recursos, una abundancia de cultura. La coerción y la restricción serían innecesarias y la existencia del mismo Estado dejaría de ser obligatoria o necesaria. La abundancia de recursos se sostiene en la abundancia de civilización y la abundancia de civilización en la abundancia de recursos. El comportamiento civilizado modela la conducta individual, haciendo que ésta se someta a los patrones de la actividad colectiva.

Si la revolución tiene lugar en sociedades subdesarrolladas, como ha ocurrido hasta ahora, el factor básico, decisivo y determinante al que tenemos que enfrentarnos es la escasez general: escasez de medios de producción, de medios de consumo, de capacidades, de habilidades, de escuelas, escasez de civilización y de cultura.[1] Y mientras exista escasez existirá falta de libertad, desigualdad, coerción cultural e intelectual, escasez por todas partes y sólo superabundancia del factor humano con un deseo infinito de salir del atraso y la miseria. La experiencia revolucionaria en la escasez señala el camino recorrido, sus limitaciones, encrucijadas y peligros; debe crear las condiciones para una vida civilizada moderna pero, al crear estas condiciones incuba el germen de la involución en la economía y la política. La posibilidad revolucionaria en la abundancia es el sueño del comunismo internacional.

La historia del socialismo es la historia de las singularidades humanas (Comuna de París, Revolución Bolchevique, Revolución China, Revolución Cubana, etc.) pero también es la historia de las parodias, los plagios, las imitaciones, las copias, que siempre han llevado a los fracasos. Algunos sostienen que la clase obrera tiene en su haber innumerables batallas pérdidas. Sin embargo, el tiempo y la experiencia acumulada no han sido en vano. Reforma o  revolución es la encrucijada de la humanidad. 

Desde que Marx y Engels iniciaron su gestión política ha pasado casi dos siglos. En los mil ochocientos la experiencia de la Comuna de París fue el punto más alto de la generación de los fundadores. En los mil novecientos, los soviets en la URSS y las comunas en China, constituyen las batallas más relevantes en la lucha por el socialismo. El siglo XXI, contra todo pronóstico, será el siglo de la batalla definitiva.

En efecto, ha sido totalmente necesario que los monopolios terminen por barrer las fronteras nacionales, para que la lucha de nuestro tiempo se generalice, para que la inmoralidad contenida en el sistema económico se “viera llevada a su ápice por el intento de negarla.”[2] Hace 163 años Marx observó, más allá de su tiempo, las condiciones básicas para esa batalla decisiva: “Con esta enajenación sólo puede acabarse partiendo de dos premisas prácticas. Para que se convierta en un poder insoportable, es decir, en un poder contra el que hay que sublevarse, es necesario que engendre a una masa de la humanidad como absolutamente desposeída y, a la par con ello, en contradicción con un mundo existente de riquezas y de cultura, lo que supone en ambos casos, un gran incremento de la fuerza productiva, un alto grado de su desarrollo; y, de otra parte, este desarrollo de las fuerzas productivas constituye una premisa práctica absolutamente necesaria, porque sin ella sólo se generaría la escasez…"[3] Cabe alguna duda. Hoy es pan de cada día: los mercados globales, la opulencia y miseria, un alto grado de desarrollo tecnológico, etc. etc.

Y la marcha de esos magníficos miserables, en un mundo deslumbrado por el lujo y la riqueza, pone a la orden del día el fantasma del Manifiesto.

Tacna, 27 de febrero 2014
Edgar Bolaños Marín


[1] Isaac Deutscher, El marxismo de nuestro tiempo, Ediciones Era, 1972, Pág. 19-20
[2] F. Engels, Esbozo de crítica de la Economía política, fines 1843 y enero de 1844, Escritos económicos varios, Edit. Grijalbo, S.A., México, 1962, Pág. 5.
[3] Karl Marx, La ideología Alemana, Versión electrónica.





EL ABISMO ENTRE RICOS Y POBRES NUNCA HABÍA SIDO TAN GRANDE  

Solidaire
27-02-2014
Traducido del francés para Rebelión por Beatriz Morales Bastos


El mundo nunca ha producido tanta riqueza como ahora. Si esta riqueza estuviera repartida de manera igual entre todos y en todo el mundo, una familia con tres hijos dispondría de unos ingresos de 2.870 euros al mes y de un patrimonio (ahorros, valor de la vivienda…) de 125.000 euros (1)

Nos referimos a todos los habitantes del planeta: africanos, asiáticos, europeos, estadounidenses, etc. 2.870 euros al mes y un patrimonio de 125.000 euros es algo sorprendentemente alto. En efecto, no es suficiente para vivir de forma lujosa, pero sí lo es para que todos los seres humanos dispongan de una vivienda confortable, de electricidad, de agua potable y de instalaciones sanitarias, y además con métodos ecológicos.

Por lo tanto, hay suficiente para que todo el mundo pueda tener una vida más que decente. Sin embargo, un ser humano de cada tres en el mundo no dispone de un dispositivo sanitario básico y uno de cada cuatro no tiene acceso a la electricidad. Uno de cada siete vive en un barrio de chabolas, uno de cada ocho tiene hambre y uno de cada nueve no tiene acceso al agua potable (2). Dicho de otra manera: con un reparto igual de la riqueza todo el mundo dispondría de 23 dólares al día. Y, sin embargo, 2.400 millones de personas tienen que vivir con menos de 2 dólares al día y 1.200 millones con menos de 1,25 dólares (3). 

Por consiguiente, el problema no es que no haya suficiente riqueza, sino que la riqueza está repartida de forma escandalosamente desigual. Actualmente 85 personas poseen la misma cantidad que 3.600 millones de personas juntas (4). El 1% más rico posee la mitad de toda la riqueza del mundo, mientras que el 70% más pobre posee el 3% de esta. Cada uno de los más ricos posee una fortuna media de 1,6 millones de dólares, esto es, 700 veces más que la mayor parte de la población mundial (5). 

La exorbitante cantidad de 32.000.000 millones de dólares están al abrigo de los paraísos fiscales(6). Esta cifra es 130 veces más de lo que se necesita anualmente para alcanzar los objetivos de desarrollo del milenio (ODM) de las Naciones Unidas y erradicar la pobreza más grave del mundo. Nunca había sido tan grande y tan sangrante como en estos momentos el contraste entre lo que la economía mundial tiene para ofrecer y lo que proporciona en efecto para responder a las necesidades básicas. 

Próspera Bélgica


En Bélgica, donde vivo, el ingreso medio disponible para una familia con dos hijos es de 8.000 euros al mes y el patrimonio medio de esta familia es nada menos que de 800.000 euros (7). Unas cifras que también parecen soprendentemente altas pero, de nuevo, se trata de cifras medias que ocultan un reparto extremadamente desigual. 

Por una parte, un 1% de los belgas más ricos posee 40 veces más que el belga medio. Las diez familias más ricas de nuestro país disponen juntas de un patrimonio de 42.000 millones de euros, aproximadamente la misma cantidad que los dos millones de belgas más pobres. El patrimonio de las familias De Spoelberch, De Mévius y Vandamme corresponde exactamente al presupuesto total de la seguridad social de 2012 (8).

Por otra parte, un belga de cada cinco corre peligro de caer en la pobreza o en la exclusión social (9). Una familia con ingresos bajos de cada cinco tiene que aplazar la atención sanitaria por motivos financieros (10). No es en absoluto raro que haya personas que tengan que trabajar a un ritmo inhumano por apenas 1.300 euros al mes. Dada la enorme prosperidad de la riqueza de nuestro país, esto es inaceptable. 

El abismo entre ricos y pobres en Bélgica nunca había sido tan grande y sigue aumentando. En los últimos veinte años los ingresos del 30% de personas más pobres han descendido un 10%, mientras que el porcentaje más rico ha visto aumentar sus ingresos un 30% (11). Durante este periodo se ha duplicado la cantidad de personas pobres (12). Esto es la consecuencia de dos elementos: primero, los subsidios y los salarios se han congelado o han aumentado menos despacio que la prosperidad; segundo, el capital se sigue beneficiando de ventajas fiscales. En los últimos treinta años la parte asalariada en el PNB (la riqueza nacional) ha descendido del 67 al 62%, mientras que la parte del capital casi se ha duplicado ya que ha pasado del 6 al 10% (13).

La crisis no es para todo el mundo 


El gran malvado aquí es la crisis. En el capitalismo una crisis equivale a una enorme limpieza brutal y caótica de la economía. Inevitablemente lo pagan los trabajadores y las personas más débiles de la sociedad. En otras palabras, una crisis económica es un medio excelente para organizar una transferencia del trabajo al capital, de los pobres a los ricos. Las reducciones de salarios en la década de 1980 son un buen ejemplo de ello. Si hoy los salarios constituyeran una parte tan grande del PIB como en 1981, cada trabajador granaría unos 950 euros más al mes (14).

El crack financiero de 2008 es la repetición del mismo fenómeno. Solo en Europa han desaparecido cuatro millones de empleos a causa de la crisis (15). En el mundo se ha empujado a 64 millones de personas a la pobreza extrema (16). El abismo entre pobres y ricos ha aumentado en casi todos los países europeos y es particularmente fuerte en Irlanda y España (17). Europa cuenta actualmente con 120 millones de pobres y de 100 a 150 millones de personas viven sobre el filo de la navaja ¡Hablamos, por lo tanto, del 43 al 53% de la población! Además, ya no basta con tener un empleo. En Europa una persona que trabaja de cada diez vive actualmente por debajo del umbral de pobreza (18).

La política económica llevada a cabo desde 2008 ha causado verdaderos estragos, sobre todo en los países periféricos. Los ingresos medios tampoco se libran. En Italia el poder adquisitivo ha descendido un 12%, en España y Gran Bretaña (!), un 22%, y en Grecia, un 33% (19). En Portugal los salarios han descendido un 12% (20), en Grecia los salarios de los funcionarios se han desplomado un 35% (21). El 31% de los griegos vive hoy por debajo del umbral de pobreza y un 27% corre peligro de caer en esa situación (22). En España la pobreza podría llegar al 40% de aquí a 2022 (23).

También en Bélgica sigue aumentando la pobreza. Hoy en día en este país próspero 24.000 personas necesitan la ayuda alimentaria de Cruz Roja (24). El ritmo de este aumento ha sido menos rápido que en los países periféricos porque hemos estado 541 días sin gobierno y durante este periodo no se han podido decidir recortes. En segundo lugar, en nuestro país los sindicatos son más fuertes que en la mayoría de los países vecinos.

Para los super-ricos la crisis ha sido, en todo caso, una bendición. Nunca antes había habido tantos super-ricos (fortunas de más de 22 millones de euros) en el mundo. En Europa se han unido a la lista 4.500 personas, en Bélgica, 60 (25). Los “individuos muy ricos” (high-net-worth individual, con unos medios de inversión de más de un millón de dólares) han visto aumentar su riqueza al menos un 41% desde 2008 (26). A todas luces, la crisis no es para todos. 

Una cuestión de civilización


Este abismo es un auténtico escándalo. Para el economista de reputación internacional Jeffrey Sachs, una redistribución fundamental de la riqueza es una cuestión de “civilización” (27). Pero también hay razones sociales, económicas e incluso políticas para emprender la lucha contra este abismo. En primer lugar, la desigualdad en un país provoca una serie de efectos nefastos. Acorta la vida de las personas, las hace más desgraciadas, aumenta la criminalidad, la cantidad de embarazos adolescentes y de adicciones a la droga, y estimula el consumo excesivo (28).

Económicamente, una gran desigualdad empeora la crisis puesto que los bajos ingresos significan menor poder adquisitivo, lo cual es nefasto para el consumo global y, por consiguiente, para las inversiones. 

Hay un fuerte paralelismo entre nuestra época y la Gran Depresión de la década de 1930. Entre 1920 y 1928 el grupo del 5% de los más ricos aumentó del 24 al 33%. Un año después se produjo la explosión. En 1983 este grupo era el 22% y en 2008, el 33%, esto es, precisamente el nivel del año anterior al crack (29). Por el mismo motivo los recortes no son una buena idea. Aumentan el abismo y, por lo tanto, aumentan y empeoran la crisis. Aunque puede que este sea precisamente el objetivo (30).

Por último, un abismo demasiado grande entre ricos y pobres también genera un peligro político, más disimulado. La desigualdad económica cada vez mayor y el descenso de los ingresos bajos y medios suscita el descontento y la agitación en un amplio sector de la población. Según The Economist, al menos en 65 países existe una posibilidad entre alta y muy alta de agitación y de revuelta, comparable a las de la Primavera Árabe (31). Por lo tanto, no es sorprendente que en Davos la elite de los políticos, lo mismo que el presidente Obama y el director del FMI, empiecen a preocuparse verdaderamente (32).

Todavía no se han dado cuenta de que en este caso no se trata de un exceso o de un desbordamiento, sino de un error del sistema o de un defecto de construcción. Ya es hora de algo nuevo. 

Anexo 1: Prioridades del capitalismo mundial (33)

Anexo 2: Un mundo de diferencia: China y Cuba 

A nivel mundial estos últimos veinte años asistimos a una fuerte disminución de la pobreza extrema (1,25 dólares). Sin embargo, en gran parte se ha debido a los esfuerzos de China en este aspecto (34). Semejante disminución generalizada de la pobreza, como es el caso de China, no tenía precedentes en la historia del mundo. En todo caso, esta disminución de la pobreza es consecuencia sobre todo de un fuerte aumento de los salarios. Por el momento el sueldo se duplica cada seis años (35). Por lo tanto, no es de extrañar que la cantidad de ingresos medios en China haya aumentado mucho. En veinte años al menos 800 millones de chinos han pasado a la categoría de “ingresos medios” (2-13 dólares). Esto equivale aproximadamente a toda la población del África negra y es casi cuatro veces más que la de India (36). El Índice de Desarrollo Humano (IDH) mide el progreso social de un país. En los últimos treinta años, el aumento del IDG de China ha sido el más alto de todo el mundo y tres veces superior a la media mundial (37).


En Cuba los ingresos por habitante son seis veces más bajos que en los países ricos. En efecto, el país padece el bloqueo más largo de la historia mundial. A pesar de ello, la atención sanitaria de Cuba es de las mejores del mundo. En Cuba nadie tiene que posponer una operación o el cuidado dental por falta de dinero. Ahí son gratuitos los cuidados médicos, las prótesis y otras intervenciones por las que tenemos que pagar en nuestros países. El país también tiene uno de los mejores resultados del mundo en la enseñanza. El porcentaje de adultos cubanos que hacen estudios superiores es el segundo más alto del mundo: el 95% (38). Esta cifra se debe al hecho de que la enseñanza, incluida la universidad, es completamente gratuita. En Cuba la capacidad adquisitiva no desempeña papel alguno a la hora hacer o no estudios (superiores). Globalmente, como país pobre, Cuba obtiene un índice de desarrollo social (HDI) comparable a Bélgica e incluso mejor que el de Gran Bretaña (39).



Notas [no aparecen en la versión francesa, las ha proporcionado el autor para su versión en castellano, N. de la t.]:
(1) El cálculo de ingresos de una familia media se basa en la hipótesis probable de que los ingresos de los hogares disponibles se elevan al 70% del PIB. En este caso, se utiliza aquí el Producto Bruto del Mundo (83.200.000 de dólares de PPA en 2012). 
En algunos países es más del 70%, en otros menos. Así pues, para una familia media es 3.440 dólares de PPA. Esta cifra tiene en cuenta las diferencias de precio entre los países para los mismos productos o servicios, y expresa el poder adquisitivo real. Hemos convertido esta cifra en euros según el método de cálculo del Banco Mundial.http://en.wikipedia.org/wiki/List_of_countries_by_GDP_(PPP) http://stats.oecd.org/Index.aspx?datasetcode=SNA_TABLE4
El cálculo del patrimonio se basa en un informe reciente de Crédit Suisse. Según este informe, el patrimonio total del mundo (Household wealth) se eleva a 240.800.000 millones de dólares. Crédit Suisse, Global Wealth Report 2013, Zurich 2013, https://publications.credit-suisse.com/tasks/render/file/?fileID=BCDB1364-A105-0560-1332EC9100FF5C83 p. 5.
































(12) Hace veinte años este porcentaje fluctuaba entre el 6% y el 7%. Hoy el porcentaje ha ascendido hasta en 15%.http://www.forum.vierdewereldsyndicaat.org/index.php?topic=1171.0;wap2















(17) En estos dos países el coeficiente de Gini ha aumentado 6 y 6,6 puntos respectivamente. En Bélgica aumentó un punto. http://im.ft-static.com/content/images/bdd220f8-6c0a-11e3-a216-00144feabdc0.img?width=687&height=1333&title=&desc






























(27) Sachs J., The Price of Civilization. Reawakening American Virtue and Prosperity, Nueva York, 2011, p. 231.



(28) Wilkinson R. & Pickett K, The Spirit Level. Why Greater Equality Makes Societies Stronger, Nueva York 2009, p. 20.















(33) El coste anual de la educación, la sanidad y la erradicación de la pobreza extrema se eleva a 180.000 millones de dólares. Para erradicar el hambre se necesitan 30.000 millones de dólares y para establecer agua potable para todo el mundo también se necesitan 30.000 millones de dólares. 




Publicidad y marketing: calculado según Human Development Report 1998, Nueva York 1998, p. 63;http://www.metrics2.com/blog/2006/06/26/us_marketing_spending_exceeded_1_trillion_in_2005.html



(34) UNDP, Human Development Report 2013, p. 96;http://data.worldbank.org/indicator/SI.POV.DDAY 






(36) The Economist, 14 de febrero de 2009, Special report: Middle classes, pp. 4 y 9; http://data.worldbank.org/indicator/SI.POV.2DAY



(37) UNDP, Human Development Report 2013, pp. 149-151. 



(38) UNDP, Human Development Report 2013, p. 5. 



(39) UNDP, Human Development Report 2013, pp. 144-7.

Fuente: http://www.solidaire.org/index.php?id=1340&tx_ttnews[tt_news]=38086&cHash=5d76f688dea2692530a4f5e5e260257b





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Publicado por Blogger para TacnaComunitaria el 2/27/2014 11:04:00 a. m.



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Fwd: [TacnaComunitaria] !! SOCIALISMO HOY ¡¡



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De: Blogger <no-reply@blogger.com>
Fecha: 2 de marzo de 2014, 8:29
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Para: luismiguel1952@gmail.com



!! SOCIALISMO HOY ¡¡

Véase la información proporcionada por Marc Vandepitte en una investigación publicada en el blog TacnaComunitaria (http://tacnacomunitaria.blogspot.com/2014/02/el-socialismo-hoy-si-es-posible-el.html). Información que revela de una parte el carácter irracional, anti humano, del capitalismo que ha creado tanta riqueza en tan pocas manos. Y, de otra parte, la posibilidad de acabar de una vez por todas con el hambre y miseria en el planeta. Hoy si es posible el socialismo. Hoy si es posible una jornada laboral de 4 horas. Hoy si es posible un salario digno para todos los trabajadores del mundo. Hoy si es posible el hombre humanamente humano. A condición de que la dictadura de la burguesía sea desarticulada, destruida, desde sus raíces y sustituida por una democracia que efectivamente haga realidad el apotegma: mandar obedeciendo.

Un fragmento del trabajo de Vandepitte, El abismo entre ricos y pobres nunca había sido tan grande, es suficiente. Sin embargo quien desee leer completo el mencionado estudio véalo en el siguiente enlace: http://tacnacomunitaria.blogspot.com/2014/02/el-socialismo-hoy-si-es-posible-el.html

El mundo nunca ha producido tanta riqueza como ahora. Si esta riqueza estuviera repartida de manera igual entre todos y en todo el mundo, una familia con tres hijos dispondría de unos ingresos de 2.870 euros al mes y de un patrimonio (ahorros, valor de la vivienda…) de 125.000 euros. 
                                                   Marc Vandepitte

Tacna, 01 Marzo 2014
Edgar Bolaños Marín

EL SOCIALISMO HOY: !!SÍ ES POSIBLE¡¡

Si una revolución tuviera lugar en una sociedad burguesa desarrollada, entonces lo que se supone, y lo que de hecho ocurriría a continuación, sería antes que nada una abundancia material, una abundancia de bienes, una abundancia de medios de producción y una abundancia relativa, o incluso absoluta, de capacidades humanas, de herramientas, de habilidades, de experiencia, de recursos, una abundancia de cultura. La coerción y la restricción serían innecesarias y la existencia del mismo Estado dejaría de ser obligatoria o necesaria. La abundancia de recursos se sostiene en la abundancia de civilización y la abundancia de civilización en la abundancia de recursos. El comportamiento civilizado modela la conducta individual, haciendo que ésta se someta a los patrones de la actividad colectiva.

Si la revolución tiene lugar en sociedades subdesarrolladas, como ha ocurrido hasta ahora, el factor básico, decisivo y determinante al que tenemos que enfrentarnos es la escasez general: escasez de medios de producción, de medios de consumo, de capacidades, de habilidades, de escuelas, escasez de civilización y de cultura.[1] Y mientras exista escasez existirá falta de libertad, desigualdad, coerción cultural e intelectual, escasez por todas partes y sólo superabundancia del factor humano con un deseo infinito de salir del atraso y la miseria. La experiencia revolucionaria en la escasez señala el camino recorrido, sus limitaciones, encrucijadas y peligros; debe crear las condiciones para una vida civilizada moderna pero, al crear estas condiciones incuba el germen de la involución en la economía y la política. La posibilidad revolucionaria en la abundancia es el sueño del comunismo internacional.

La historia del socialismo es la historia de las singularidades humanas (Comuna de París, Revolución Bolchevique, Revolución China, Revolución Cubana, etc.) pero también es la historia de las parodias, los plagios, las imitaciones, las copias, que siempre han llevado a los fracasos. Algunos sostienen que la clase obrera tiene en su haber innumerables batallas pérdidas. Sin embargo, el tiempo y la experiencia acumulada no han sido en vano. Reforma o  revolución es la encrucijada de la humanidad. 

Desde que Marx y Engels iniciaron su gestión política ha pasado casi dos siglos. En los mil ochocientos la experiencia de la Comuna de París fue el punto más alto de la generación de los fundadores. En los mil novecientos, los soviets en la URSS y las comunas en China, constituyen las batallas más relevantes en la lucha por el socialismo. El siglo XXI, contra todo pronóstico, será el siglo de la batalla definitiva.

En efecto, ha sido totalmente necesario que los monopolios terminen por barrer las fronteras nacionales, para que la lucha de nuestro tiempo se generalice, para que la inmoralidad contenida en el sistema económico se “viera llevada a su ápice por el intento de negarla.”[2] Hace 163 años Marx observó, más allá de su tiempo, las condiciones básicas para esa batalla decisiva: “Con esta enajenación sólo puede acabarse partiendo de dos premisas prácticas. Para que se convierta en un poder insoportable, es decir, en un poder contra el que hay que sublevarse, es necesario que engendre a una masa de la humanidad como absolutamente desposeída y, a la par con ello, en contradicción con un mundo existente de riquezas y de cultura, lo que supone en ambos casos, un gran incremento de la fuerza productiva, un alto grado de su desarrollo; y, de otra parte, este desarrollo de las fuerzas productivas constituye una premisa práctica absolutamente necesaria, porque sin ella sólo se generaría la escasez…"[3] Cabe alguna duda. Hoy es pan de cada día: los mercados globales, la opulencia y miseria, un alto grado de desarrollo tecnológico, etc. etc.

Y la marcha de esos magníficos miserables, en un mundo deslumbrado por el lujo y la riqueza, pone a la orden del día el fantasma del Manifiesto.

Tacna, 27 de febrero 2014
Edgar Bolaños Marín



[1] Isaac Deutscher, El marxismo de nuestro tiempo, Ediciones Era, 1972, Pág. 19-20
[2] F. Engels, Esbozo de crítica de la Economía política, fines 1843 y enero de 1844, Escritos económicos varios, Edit. Grijalbo, S.A., México, 1962, Pág. 5.

[3] Karl Marx, La ideología Alemana, Versión electrónica.


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Publicado por Blogger para TacnaComunitaria el 3/02/2014 08:29:00 a. m.



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domingo, 23 de febrero de 2014

RAGARRO EDITA TEMAS SOBRE EL CONFLICTO MARITIMO CON CHILE

Un Tema de Actualidad UNO CHILE VS PERÚ… Y EL GANADOR ES…


El año 2014 se inaugura con la espera de un nuevo fallo de la Corte Internacional de Justicia de La Haya que dirimirá un diferendo fronterizo sobre territorio marítimo entre Perú y Chile. La Corte ha fijado para el próximo lunes 27 de enero la fecha en que dictará su decisión acerca del litigio en el que ambos países han presentado sus alegatos.
La mayoría de los conflictos limítrofes en América Latina han tenido su origen en un mapa del continente delineado por un sistema que creó instancias políticas a las que se les adjudicó mayor o menor relevancia en la estructura colonial acorde su riqueza y al peso de sus aportes a la metrópoli. Los monarcas europeos se atribuyeron la potestad de establecer límites en territorios desconocidos, con linderos disimiles en los que instauraron órganos de gobierno sin considerar otros factores que no fueran su viabilidad para el control político en función de aportar riquezas a las realezas. Manifiestas diferencias de puntos de vista en el manejo de sus intereses comerciales llevaron a que las colonias portuguesas se independizaran como un solo y gran Estado nacional que dio origen a Brasil, mientras que las españolas se fracturaron llevando al nacimiento de un variado abanico de nuevas naciones, de heterogéneas dimensiones geográficas, población y potencial económico.
Las oligarquías triunfantes al finalizar la guerra de independencia pudieron usufructuar de las nuevas condiciones políticas al apoderarse de los Estados nacionales para ponerlos al servicio de sus intereses particulares en detrimento de los pueblos y del ideal integracionista que persiguieron los padres fundadores de nuestras naciones. Aquel ideal que llevó a ciudadanos de Venezuela, Nueva Granada, Quito, Perú y Charcas, del Río de la Plata y Chile a luchar indistintamente por la independencia sin importar a que bandera servían y cuál territorio estaban liberando fue abandonado en la medida del tiempo y el avance del siglo XIX hacia el futuro.
Comenzaron a primar intereses comerciales de grupos criollos que se aliaron con el gran capital, sobre todo con el británico, para iniciar la explotación y expoliación de los recursos naturales que en gran dimensión se descubrían en las entrañas de la tierra, los campos y los mares de nuestra región.
Ese fue el marco para nuevos conflictos, que ahora (pleno siglo XIX) tenían un carácter intraoligárquico. Vale decir que el apoderamiento y uso que las élites hicieron del Estado, transformaron vía educación y cultura el interés particular de estas clases, en interés nacional creando un falso concepto de Patria que llevó incluso a los sectores más humildes de la población a olvidar que el origen de su situación de exclusión no estaba fuera de las fronteras nacionales sino en el propio país. Así, eran llamadas a filas, jóvenes humildes que en guerras fratricidas morían en defensa de intereses exclusivos y de potencias extranjeras, bajo el disfraz de defensa de la Patria. Finalmente, olvidaban o no sabían que el Libertador Simón Bolívar nos había legado la idea suprema de que “para nosotros, la Patria es la América”
Este es el origen de algunos conflictos limítrofes que aún perduran en el tiempo, entre ellos el que motiva estas líneas y que ha conducido una vez más a que las élites chilenas y peruanas convoquen a un supuesto interés nacional para lograr una presumida unidad que en realidad beneficia intereses particulares de ambos países.
En este caso, ya en 1835 Perú sufría contratiempos internos entre diversas facciones de la minoría selecta que había surgido victoriosa de la Independencia. El presidente boliviano Andrés Santa Cruz participó directamente a favor de uno de los grupos en disputa con resultado adecuado a sus intereses. Esta situación devino en la creación de la Confederación Peruano-Boliviana que despertó de inmediato la suspicacia del gobierno chileno toda vez que dicha alianza tendía a cuestionar la hegemonía de Chile en el Pacífico sur, territorio de grandes riquezas y muy activo en el comercio marítimo, considerando que distaban muchos años para la apertura del canal de Panamá.
En 1837 se produjo -después de incursiones en ambos lados de la frontera- una intervención militar chilena en Perú que fue derrotada por el ejército confederado al mando de Santa Cruz. Sin embargo, en un segundo momento de esta fase del conflicto las fuerzas bolivianas fueron vencidas por el ejército chileno en 1839 y la Confederación Peruano-Boliviana fue disuelta. Chile emergió victorioso de esta guerra. Sin embargo, el virus de la desconfianza y el resentimiento había permeado muy fuertemente y para siempre las profundidades del sentimiento “patriótico” de cada país.
En 1879, los intereses capitalistas europeos fueron causa de primer orden de una nueva guerra entre los mismos actores. En Chile fundamentalmente, pero también en Bolivia y Perú se habían descubierto importantes yacimientos de salitre. Este mineral era esencial para la elaboración de pólvora, lo que le llevó a transformarse en material estratégico desde el punto de vista de los intereses bélicos de las potencias. Empresas británicas azuzaron en secreto las rivalidades latentes y los intereses comerciales particulares de las burguesías mineras, todo lo cual complotó para generar un conflicto entre los tres países. Aunque en 1874 parecía que se habían creado condiciones para un acuerdo favorable a todas las partes, prevaleció –una vez más- el interés de grupos que privilegiaron el conflicto a favor de la búsqueda de maximizar sus ganancias en la zona, lo cual llevó nuevamente a la confrontación bélica que -con más fuerza aún- fue introducida en el imaginario popular como de objetivos nacionales, identitarios y libertarios. Lo cierto es que el usufructo de la minería condujo en los tres países a situaciones de explotación extrema de los trabajadores y a la sustracción indiscriminada de la riqueza nacional a favor de una minoría.
Por segunda vez, Chile triunfó en este conflicto. Como resultado del mismo y negociaciones posteriores que se extendieron hasta 1929, Bolivia perdió la provincia de Antofagasta y con ello su costa en el Pacífico y Perú la provincia de Tarapacá hasta Arica. Chile se consolidó como la primera potencia del Pacífico a costa de la expoliación de territorio boliviano y peruano. Sin embargo, los grandes ganadores fueron los intereses capitalistas británicos que se apoderaron de toda la riqueza mineral del territorio obtenido por Chile.
Hoy asistimos a consecuencias aún no resueltas de ese conflicto: una delimitación marítima de los nuevos linderos nacionales. Los puntos de vista a favor que cada país esgrime son sustentados en argumentos que seguramente tienen justa validez. La verdad histórica no necesariamente tiene relación con la verdad jurídica. Es la difícil tarea que tendrán que dirimir los magistrados de la Corte, pero ellos no son historiadores, son jueces. Los que acuden a ese tribunal saben que el dictamen puede ser a favor o en contra, pero también saben que en el sistema internacional, más allá de toda sentencia que tenga validez jurídica en el marco del derecho internacional, es el poderío de una nación respecto de otra la que conduce al acatamiento o no del fallo. Así fue cuando la Corte Internacional de Justicia dictaminó a favor de Nicaragua contra Estados Unidos de 1986 y el más reciente, también a favor de Nicaragua en contra de Colombia el año pasado. Ni uno ni otro han acatado la sentencia. Todo el mundo sabe que en la
Haya no necesariamente gana el que tiene la razón, sino el que contrata mejores abogados capaces de exponer los argumentos con mayor solidez y, –vale decirlo- en algunos casos se impone el fervor y el sentido patrio con que algunos juristas defienden los intereses de su país.
En este caso, se sigue acudiendo a la exacerbación de absurdos odios alimentados interesadamente. Cuando la selección nacional de futbol de Chile fue a jugar a Lima en la eliminatoria mundialista reciente, arrebatados hinchas peruanos estuvieron toda la noche en las afueras del hotel donde se hospedaban los chilenos tocando tambores y emitiendo insoportables sonidos encaminados a alterar el descanso necesario de los futbolistas. Los periódicos limeños lo llamaron la “importante contribución del jugador número 12”. Otros siete equipos sudamericanos fueron a jugar a Lima. En ninguno de esos casos, el jugador número 12 se hizo presente. Mientras los fanáticos peruanos se despojaban de su propio sueño, los representantes de le élite chilena que asistieron al encuentro deportivo, tomaban whisky en un encumbrado salón limeño con sus pares peruanos. Al día siguiente compartieron el palco del estadio. Seguramente, cada cierto tiempo, llamaban telefónicamente desde Lima a su casa en Santiago por la preocupación de haber dejado a sus hijos con una siempre peligrosa “nana peruana”
Ahora, por una parte, el presidente Humala convocaba a quienes según la prensa de Lima son sus “adversarios políticos más férreos” ( los ex mandatarios Alan García y Alejandro Toledo) en pro de una socorrida unidad nacional que no les impide llegar a acuerdos en el Parlamento para favorecer una presencia extranjera que vulnerando las leyes nacionales, avasalla a los trabajadores peruanos y destruye el medio ambiente con su acción indiscriminada contra la naturaleza y los ciudadanos de las comunidades cercanas a los sectores donde se han instalado.
De otra, su par chileno, Sebastián Piñera, citaba al Consejo de Seguridad Nacional, instrumento de la institucionalidad legada del pinochetismo en el cual por mandato constitucional el poder civil se subordina al militar. Haciendo uso del mismo discurso de sus antepasados en el siglo XIX, Piñera, apeló a la unidad nacional para salvaguardar “un mar que es chileno”. Detrás de tal invocación están los intereses (esos si de unidad) entre el gobierno y la oposición bacheletista que no dudaron en ponerse de acuerdo para aprobar una nueva Ley de Pesca a favor de los grandes grupos económicos que lucran con la explotación del mar en detrimento de los pequeños y medianos pescadores que con su labor cotidiana viven y alimentan a sus familias. En este caso, el saliente presidente chileno desearía asegurarle a los usurpadores del mar, los 37.900 km cuadrados ricos en recursos pesqueros que la Corte Internacional de Justicia le otorgará o no el próximo 27 de enero.
Sergio Rodríguez Gelfenstein
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DOS
EL FALLO DE LA HAYA Y LA UNIDAD NACIONAL
El litigio marítimo con Chile que habrá de resolverse en forma definitiva el próximo lunes 27 de enero, cuando el Tribunal Internacional de Justicia de La Haya haga conocer una resolución inapelable y obligatoria, por tanto, para ambas partes; ha servido para diversos efectos.
Por un lado, ha atizado los dolorosos lazos que unen a peruanos y chilenos, hermanados y enfrentados a lo largo de la historia. Evocaciones alusivas a la lucha por la Independencia de ambos países y al papel jugado por chilenos como Bernardo O´Higgins en el Ejercito Libertador Sanmartiniano, por un lado; y remembranzas de los más dramáticos episodios de la Guerra del Pacifico (1879-1883), cuando nuestras poblaciones fueron cruelmente diezmadas por el ejército invasor, por otro; han servido como alimento cotidiano en este contexto concreto en el que se han cantado mensajes de odio y amistad algo más que en otros tiempos.
Más allá de estas convergencias, y diferencias, sin embargo, cabe aludir aquí al hecho que la decisión de la Corte Internacional está inscrita en un escenario concreto, cuando el Perú busca un camino de salida a su más honda crisis; y cuando Chile procura recuperar su identidad diezmada por el régimen fascista de Pinochet y gobiernos posteriores que administraron ese suelo a espaldas de los intereses populares.
En otras palabras, cuando Ollanta Humala esboza tímidos proyectos de cambio sin atreverse siquiera a caminar hacia ellos; y Michelle Bachelet comienza una segunda gestión de gobierno que su país espera sea mejor y más definida que la anterior, cuando vivió maniatada por una constitución heredada de la dictadura; los tambores bélicos no son necesarios. Asoman tan solo como amenazas dolientes contra pueblos hermanados por el atraso y la miseria.
En ambos países, curiosamente, la inminencia del fallo de la Corte ha servido para presentar la imagen de una “unidad nacional” que -todos sabemos- es casi un producto de exportación.
En Chile, en efecto, no habrá “unidad nacional” mientras no se procesen atinados proyectos de reconciliación, que sólo serán viables, si transitan por la ruta de la verdad y la justicia.
Pensar en la “unidad nacional” en el país de Mapocho -la patria de Neruda- en tanto existan desaparecidos y torturados, además de asesinos y torturadores gozando de la mayor impunidad; es no sólo una ingenuidad, sino también una insensatez.
Los seres humanos no están hechos para “poner la otra mejilla”, como aspira el Evangelio, sino para construir un mundo racional en base a principios de convivencia universal.
Algo parecido puede asegurarse con relación al Perú ¿Podemos hablar de olvido y de perdón cuando aún están cerradas y escondidas las tumbas de millares de peruanos vilmente asesinados en los años de la violencia?
Ya sé. Hay “causas superiores”, nos dirán. Sí, pero eso podrán decirlo quienes no sintieron en su propio cuerpo ni en su alma el cincel doloroso de la muerte y la tortura, ejecutada por gentes que hoy gozan de prebendas infinitas sustraídas a las propias poblaciones esquilmadas.
Podrán hacerse muchos discursos en torno a la “unidad nacional indispensable en esta hora”, claro, pero ¿qué nos une a la Mafia anti peruana que robó y masacró impunemente a nuestro pueblo y que se dispone a volver a hacerlo con mayor rencor y frescura aún en el futuro?
¿Qué nos une a Alberto Fujimori o a Alan García, que entregaron al capital extranjero -y también chileno- bienes y recursos nacionales, incluyendo aeropuertos, líneas aéreas, transporte, empresas de servicio y otros? ¿Acaso no sabemos que si ellos volvieran a la gestión gubernativa incurrirían en la misma conducta anti peruana del pasado reciente?
No tiene sentido lacerar heridas generadas por una guerra de antaño entre países vecinos, entre otras razones porque esa guerra fue creada y alimentada por los mismos “grandes intereses” que medraron a costa del Perú y de Chile todo el tiempo.
Y es bueno darse cuenta, en forma definitiva, que los trabajadores peruanos y chilenos tienen entre sí mucho más lazos de amistad y de solidaridad, que nos unen; que vínculos y dependencias con las oligarquías nativas que los explotan.
Objetivamente, por encima de diferencias de otro orden, Luis Emilio Recabarren y José Carlos Mariátegui, al igual que Luis Figueroa o Isidoro Gamarra; podrían darse un abrazo fraterno sin grima y sin rencores.
Por lo demás, no hay, en nuestro tiempo, peligros reales de guerras entre países fronterizos, salvo que sean urdidos artificialmente por el capital financiero y los grandes intereses imperiales, como sucede en el Medio Oriente y regiones aledañas.
Pero si por ventura eso ocurriera, trabajadores peruanos y chilenos podrían, en su mismo suelo, luchar con más éxito contra sus propios opresores y abrir paso a una verdadera y legítima hermandad latinoamericana; que es lo que todos estamos empeñados en forjar, y lo que se afirma día a día con los procesos liberadores, que corren sueltos en nuestro continente..
Los peruanos no debiéramos nunca dejar de leer a Mariátegui ni pensar en sus sabias reflexiones. El Amauta nos dijo en la revista “Variedades” en diciembre de 1928: “El deber de la Inteligencia, sobre todo, es, en Latino-América, más que en ningún otro sector del mundo, el de mantenerse alerta contra toda aventura bélica. Una guerra entre dos países latino-americanos sería una traición al destino y a la misión del Continente. Sólo los intelectuales que se entretienen en plagiar los nacionalismos europeos, pueden mostrarse indiferentes a este deber. Y no es por pacifismo sentimental, ni por abstracto humanitarismo, que nos toca vigilar contra todo peligro bélico. Es por el interés elemental de vivir prevenidos contra la amenaza de la balcanización de nuestra América, en provecho de los Imperialismos que se disputan sordamente sus mercados y sus riquezas”.
No se trata de una frase extraída de contexto, sino de una reflexión lógica derivada de la experiencia política del Amauta, que recoge las lecciones de la Guerra del Pacífico y las proyecta en el escenario continental en ese entonces amagado por el peligro -luego concretado- de la Guerra del Chaco, que trajo dolor y sufrimiento, inútiles, a pueblos hermanos: Bolivia y Paraguay.
Es bueno, entonces, que esperemos el Fallo de La Haya con tranquilidad y sin expresiones del patrioterismo ramplón que algunos alientan. Y que busquemos siempre anudar lazos entre pueblos hermanos porque más allá de las contingencias de hoy, está el porvenir que nos espera, y que será pan y luz para los pueblos
Cambiando de tema. El pasado lunes 20 de enero, el historiador peruano Antonio Zapata publicó un artículo en el diario “La República”, referido a la fundación de Vanguardia Revolucionaria. Quizá por falta de información o exceso de optimismo, afirma algo que no tiene nada que ver con la verdad. Sostiene que en el Congreso refundación de la CGTP - junio de 1968- VR contaba “con el 30% de delegados”.
Es preciso aclarar eso. En ese evento, se registró un clima unitario muy fuerte que permitió que todas las ponencias se aprobaran virtualmente por unanimidad. No hubo votaciones de confrontación. Ocurrió, sin embargo, una cuando la elección del primer Consejo Nacional de la Central.
Era nuestro deseo que esa misma unidad permitiera la integración de una lista de consenso que fuera aprobada por aclamación en el Congreso. Vanguardia Revolucionaria resolvió enfrentar ese criterio y optó por “marcar la diferencia” inscribiendo una lista propia. Eso nos obligó a proponer, en aras de la unidad, que consumada la elección, cada lista tuviera en el nuevo Consejo un número de cupos proporcional a su porcentaje de votos. Y así fue.
Nuestra lista, encabezada por Isidoro Gamarra, obtuvo el 83% de los votos congresales, por lo que alcanzó 15 de los 18 puestos del Consejo Nacional. La lista de VR, liderada por Rolando Riega, logró el 17% de los votos, con derecho a tres puestos. Así se hizo la historia. Que el buen amigo Zapata, la conozca (fin)
Gustavo Espinoza M.
Colectivo de Dirección de Nuestra Bandera http://nuestrabandera.lamula.pe
Gustavo Espinoza Montesinos guesmon_1941@yahoo.com.pe
fecha: 25 de enero de 2014, 9:25
asunto: Rv: PERU. EL FALLO DE LA HAYA Y LA UNIDAD NACIONAL
firmado por: yahoo.com.pe
TRES
            La Corte Internacional de Justicia, Corte de la Haya, ha emitido dos fallos respecto a límites en Nuestra América, el fallo Nicaragua-Colombia (19.11.12): Nicaragua tiene razón en su reclamo. Y ahora el fallo Perú-Chile (27.01.14): Perú tiene parcialmente razón en su reclamo. Pero nuestro país no tenía fronteras con Chile. A raíz de la derrota en la infausta Guerra del Pacífico (1879-1883) Chile se apropió toda la costa boliviana y el sur del país (Arica Tarapacá) Entonces, el otro aspecto del fallo implica que el Perú acepta definitivamente el despojo, el “derecho de vencedor”
            Bien recuerda Sergio Rodríguez Gelfenstein “la creación de la Confederación Peruano-Boliviana”, pocos años después de la Independencia, que fue rechazada por Chile (y también por Argentina), y que para 1879 “los intereses capitalistas europeos fueron causa de primer orden de una nueva guerra entre los mismos actores” La barbarie del ejército agresor fue estrenada en la guerra franco-alemana en 1870 por el ejército de Bismark, lo que impulsó el histórico levantamiento de la Comuna de París, 1871. El ejército prusiano perpetró increíbles crueldades, incluso el “repase” contra soldados heridos y caídos. Pero luego gobierno francés y gobierno alemán se dieron la mano para aplastar la rebelión comunera. Eso mismo hizo el ejército chileno entrenado por los vencedores alemanes, contra el ejército peruano entrenado por el vencido ejército francés. Y, ¿acaso no se coludieron las oligarquías chilena y peruana contra la heroica resistencia del pueblo peruano? Basta recordar al Prado de entonces, presidente que huyó con lo recaudado para armar a última hora el ejército nacional. Y la cruel represión de la Rebelión de Atusparia, 1884, por el gobierno provisional luego de la derrota.
            Bien recuerda Gustavo Espinoza Montesinos los “dolorosos lazos que unen a peruanos y chilenos, hermanados y enfrentados a lo largo de la historia” Y más aún, señala que “por encima de diferencias de otro orden”, Luis Emilio Recabarren, fundador del partido proletario en Chile, y José Carlos Mariátegui, fundador del partido proletario en nuestro país, “podrían darse un abrazo fraterno sin grima y sin rencores”
            En 1929, cuando el acuerdo limítrofe Perú-Chile, se reunieron obreros peruanos y chilenos para abogar por la unidad de los trabajadores. Y JCM abogó por la unión de las repúblicas sudamericanas. Por eso es de actualidad el comentario de JCM acerca del conflicto boliviano-paraguayo, y que muy acertadamente reproduce GEM.
            Si en 1879 estaba detrás de la disputa el extractivismo minero, (salitre para fertilizantes y explosivos), ahora está detrás la disputa por el extractivismo pesquero y petrolero. Décadas atrás no éramos “país minero” sino “país pesquero”. Ahora la rapiña une y enfrenta por igual a oligarcas chilenos y peruanos al servicio de las transnacionales. Pero bien señala la sabiduría popular que lo único permanente es el cambio. Ahora Tenemos UNASUR, y está a la orden del día qué comprender por Socialismo y cómo actuarlo, pasando de la teoría a la práctica.
            La unidad nacional no la hará la oligarquía. En cada país la hará el pueblo trabajador organizado. Por eso está vigente la preparación de la organización del Socialismo Peruano para forjar un Perú Integral.
                                                                    Ragarro
                                                                   28.01.14

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