martes, 22 de mayo de 2018

Fwd: JOSÉ CARLOS MARIATEGUI Y EL BICENTENARIO DE MARX

---------- Mensaje enviado ----------
De: gustavo Esìnoza Montesinos <gespinozam1941@gmail.com>
Fecha: 22 de mayo de 2018, 09:35
Asunto: JOSÉ CARLOS MARIATEGUI Y EL BICENTENARIO DE MARX
Para: América Latina Rebelión <america.rebelion@gmail.com>, gustavo Esìnoza Montesinos <gespinozam1941@gmail.com>


JOSE CARLOS MARIATEGUI Y EL BICENTENARIO DE MARX
 Por Gustavo Espinoza M.
 Probablemente en todos los países del mundo se recuerde el 2018 como el Año del Bi Centenario de Carlos Marx. El Titán de Tréveris, en efecto, nació un 5 de mayo de 1818; pero  éste año en el mundo,  no se le recordará sólo por su día de nacimiento, sino también por su año, por su vida infinita y por su obra incontrastable.
 MARX DEJÓ UN LEGADO PARA TODOS
 Es bien conocido el hecho que Marx no pudo –como quiso siempre- .vivir en Europa. Estuvo en  su etapa juvenil, en Alemania, Francia y  Bélgica pero fue expulsado del viejo continente y obligado a vivir en Londres, en la capital del Imperio Británico desde donde lideró una obra que los gobernantes de tierra firme consideraron contraria a sus más augustos intereses.
 "El Moro". Como también se le llamara, supo encontrar en las islas británica un clima de paz que le permitió pensar, escribir y trabajar para legar a la humanidad un ejemplo imperecedero de lo que es capaz una vida cuando se entrega, sin aspaviento alguno, a los verdaderos intereses de los pueblos. Esa vida, sin embargo, no estuvo exenta de penurias infinitas, de penalidades diversas y de miseria constante. Marx -que podría haberse ganado la vida burguesamente- dio su vida por la causa del proletariado.
 Los que han hablado de Marx antes y ahora, coinciden en asegurar que fue un hombre completo: periodista, filósofo, abogado, economista, político, pensador, revolucionario; pero, por encima de todo, un hombre de cultura. Su formación académica le permitió conocer la historia de sus antepasados, y por eso supo de la vida del esclavo Terencio, que alcanzó su libertad después de muchos años de crueles sufrimientos. Pero conoció también el mundo griego y el romano: la historia de la humanidad en su más prístina trasparencia.
 No fue casual que escogiera a Espartaco -.el esclavo que se alzó contra el Imperio- cuando se trató de elegir al hombre que admiraba. De monumental cultura, Marx aspiró el pasado, lo recreó con vigor y esperanza, y lo proyectó hacia el futuro para preservar –como el Titán Prometeo- el destino de los hombres.  
 Mucho se ha escrito ya –y mucho más se escribirá-  pretendiendo dibujar en el escenario de nuestro tiempo la imagen de este hombre que, sabio como pocos;  fue modesto como nadie, y nunca quiso vincular su nombre al legado que dejara para la posteridad.
 Los peruanos que han hablado de él, lo han hecho con soltura y fluidez. Pero ninguno ha dejado de vincular su herencia con la de  José Carlos Mariátegui, el primer marxista de América. Y es que, para nosotros, ambas figuras se complementan, y se proyectan como un solo haz para alumbrar la conciencia de millones en todo el continente. Es útil evocarlos ahora, cuando en los próximos días,  recordaremos los 124 años del nacimiento del Amauta, ocurrido el 14 de junio de 1894
 COINCIDENCIAS EN LA HISTORIA
 Marx y Mariátegui tuvieron elementos de extrema afinidad. Por eso, en un estudio titulado "Confluencias en la historia", me permití  asegurar que volver a Marx y a Mariátegui era –como decía Goethe- abrir un libro de siete sellos. Pero no porque sus vidas pertenezcan al pasado, sino porque reflejan un mundo ya vivido, que retorna en nuestro tiempo al escenario de nuestras luchas,  y asoma como un vigoroso reto para los hombres de hoy y de mañana.
 Pero los peruanos advertimos que Marx y Mariátegui tuvieron coincidencias  básicas  que los perfilaron en la historia a partir de un sesgo imborrable: los dos arribaron al dominio del socialismo científico y lo convirtieron en una concepción del mundo y de la vida, en teoría y en doctrina, pero también en guía para la acción.
 Los dos, fueron consecuentemente internacionalistas. Nunca juzgaron los hechos de un país desconectados del escenario mayor, ni de los acontecimientos de su tiempo. Ambos tuvieron una concepción mundial de la política,  y nunca se dejaron encerrar entre los estrechos límites trazados a partir de fronteras creadas artificialmente por los hombres.
 Los dos se definieron de manera categórica y radical ante el tema de la Revolución Social como un paso ineluctable para alimentar el progreso y el desarrollo de los pueblos. Alentaron –es verdad- la lucha por las reformas en el marco de la sociedad capitalista, pero subrayaron que ellas tenían siempre un límite; y que para acabar con la opresión capitalista y el trabajo asalariado, no bastaban; que era necesario un cambio radical y violento de la estructura de dominación vigente.
 "La Revolución no sólo es necesaria –dijo Marx en "La Ideología Alemana"  porque la clase dominante ni puede ser derrotada de otro modo, sino también porque únicamente por medio de una revolución logrará  la clase que derriba, salir del cieno en que está hundida y volverse capaz de fundir la sociedad sobre nuevas bases". Y Mariátegui siguió escrupulosamente el mismo derrotero
 El Amauta sostuvo, en su momento: "Una Revolución no es un Golpe de Estado, no es una insurrección, no es una de aquellas cosas que aquí llamamos Revolución.  Una Revolución no se cumple sino en muchos años. Y con frecuencia tiene periodos alternativos  de predominio de las fuerzas revolucionarias y de predominio de las fuerzas contrarrevolucionarias… La idea de la Revolución es lo que ha salvado al proletariado del rebajamiento".
 Y un cuarto elemento en común fue la identificación de ambos con la lucha social. Marx jamás se desligó del combate de los trabajadores. Y siempre saludó con entusiasmo los avances de la clase obrera en materia de unidad, organización, conciencia y lucha. Y esos pasos guiaron  también el sendero de Mariátegui, que se empeñó siempre en seguir el rastro de la clase obrera en cada una de sus acciones.
 Sus escritos referidos al movimiento obrero, su ligazón con la lucha de los trabajadores, su aporte ideológico y político al movimiento obrero y su voluntad por fundar y forjar la Central Única de los Trabajadores Peruanos –la CGTP- así lo acreditan
 Además de estas coincidencias que podríamos considerar cardinales, Marx y Mariátegui fueron –ambos- periodistas. Trabajaron las tareas de la prensa con la más alta responsabilidad. Editaron publicaciones y escribieron innumerables artículos orientados a forjar conciencia en los lectores. Los dos fueron, también,  dirigentes políticos  que creyeron fervorosamente en la necesidad de forjar un Partido del Proletariado que luche por llevar al Poder a esa clase y forjar una sociedad de nuevo tipo.
 Mariátegui alcanzó a publicar en vida dos de sus libros más  importantes: "La Escena Contemporánea" y  los "7 Ensayos de Interpretación de la Realidad Peruana"; pero dejo listo para ser publicado otro,  de excepcional importancia: "Defensa del Marxismo", una polémica con el socialista belga Henri De Mann.
 Este libro debió ser impreso en vida del Amauta, pero las dificultades materiales del periodo, no lo permitieron. Salió a luz en Chile en 1934, pero en nuestro país fue considerado "subversivo" hasta finales de los años 60 del siglo pasado. El, señala  sin duda, un derrotero ideológico de muy alto nivel;  y precisamente por eso, un núcleo de estudiosos del Amauta lo re editaron ahora, con motivo del Bi Centenario, y lo presentaron el 4 de mayo en la ciudad de Huamanga, la capital del martirizado departamento de Ayacucho.
 HOMENAJE COMPARTIDO
 Por estos, y otros muchos elementos compartidos, no debiera sorprender  a nadie que los peruanos hayan puesto especial énfasis en la relación ideológica y política registrada entre Marx y Mariátegui, en la celebración del Bi Centenario del autor de "El Capital".
 A la afinidad de ambos se debió por cierto el hecho que el evento central del Bi Centenario haya sido precisamente un Simposio dedicado a estudiar a Mariátegui a la luz de las ideas de Marx. Y que en él, se haya registrado la intervención de 18 expositores que en seis mesas consecutivas, abordaron el tema los días 4 y 5 de mayo.
 En realidad, el evento se instaló el jueves 3 de mayo en el edificio Juan Santos Atahualpa, del Congreso de la República, gracias al patrocinio del parlamentario de Nuevo Perú, Alberto Quintanilla Chacón.   En esa circunstancia, el escritor Eduardo Gonzales Viaña, el Presidente del Comité Peruano del  Bi Centenario, Gustavo Espinoza y dos destacadas personalidades del mundo intelectual, Víctor Mayorga y Gustavo Pérez Hinojosa, sellaron valiosas opiniones.
 Ellas fueron complementadas, y en buena medida compartidas, en los días sucesivos por Dorothea Ortmann, Humberto Ñaupas, Raimundo Prado, Vicente Otta, Francisco Chaparro, Arturo Ayala, Nelson Manrique, Katherine Sarmiento, José Luis Ayala, Luis Gárate, Ricardo Portocarrero, Héctor Béjar y Eduardo Arroyo.
 Las tareas del  Simposio se desarrollaron en  la Casa Museo José Carlos Mariátegui y contaron con una nutrida y calificada concurrencia.
 Los congresistas Alberto Quintanilla, en el acto inaugural; y Manuel Dammert, en el evento de clausura, abordaron con particular relevancia los temas del debate.
 Se trató, ciertamente, de un debate amplio; pluralista y muy democrático, en el que se abordaron los temas de una manera responsable y seria. Las intervenciones aportaron elementos de reflexión que pusieron en alto el nivel ideológico y  académico de los expositores. Aunque se registraron diferencias de opinión en algunos aspectos puntuales, es claro que nadie soslayó la trascendencia de la obra de Carlos Marx, ni desconoció en absoluto, el papel de Mariátegui en su expresión peruana del socialismo.
 El fin del Simposio estuvo marcado por un emotivo acto celebrado en la explanada situada ante el monumento a José Carlos Mariátegui, en la séptima cuadra de la avenida 28 de Julio. Allí fue colocada una pequeña ofrenda floral destinada a resaltar los apreciables vínculos existentes entre el fundador del Socialismo Científico, y el Primer Marxista de América
 Es  bueno remarcar el hecho que estas intervenciones –virtualmente todas- ayudaron a refrescar el pensamiento de los expositores y aludir al concierto continental, hoy que en nuestra América  se libra duras luchas contra el Poder Imperial.
 El proceso emancipador latinoamericano, la defensa de Cuba, el derrotero de la Revolución Bolivariana de Venezuela, la artificial crisis desatada contra la Nicaragua Sandinista, la ofensiva reaccionaria contra el proceso boliviano liderado por Evo Morales; y, en general, la ofensiva yanqui contra los pueblos de América Latina, colocan a todos ante nuevos retos y grandes tareas.
 En forma paralela se registraron en el Perú otros eventos también significativos: las organizaciones comunistas existentes en el Perú –el Partido Comunista Peruano y el Partido Comunista del Perú "Patria Roja"- celebraron una velada en la sede de Miro Quesada 360. Allí, Flor de María González –la Secretaria del PCP- y Alberto Moreno, Presidente del PC del P. expusieron opiniones centrales referidas a Marx y a Mariàtegui.
 Y en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos –en la Ciudad Universitaria- bajo el patrocinio colectivo de la Federación Universitaria y de núcleos juveniles que funcionan en las Facultades de Ciencias Sociales, Letras, Derecho y Economía; así como diversos docentes universitarios, abordaron los mismos temas ante un numeroso auditorio estudiantil.
 Pero como se ha dicho, a Marx el 2018 no hay que recordarlo un día, ni un mes. Hay que tenerlo presente siempre y honrar su memoria con una práctica política coherente y consecuente.  
 Los homenajes a Marx y a Mariátegui continuarán en las próximas semanas y meses en distintos lugares del país; sin lugar a dudas con el mismo espíritu,  en el empeño por retomar banderas de clase y enarbolar los pendones del proletariado en un mundo particularmente sugerente, como el que hoy vivimos.
 En el Perú, como en América y en el mundo, la huella de Marx señala el camino por el que transitan nuevas generaciones de luchadores en procura de construir lo que demandara Mariátegui: Un Perú Nuevo, dentro de un Mundo Nuevo.
 (*) Presidente del Comité Peruano del Bi Centenario de Marx

Libre de virus. www.avast.com


sábado, 19 de mayo de 2018

Fwd: ESTE ES EL APRA


---------- Mensaje reenviado ----------
De: José Félix <josfeldam@gmail.com>
Fecha: 18 de mayo de 2018, 21:51
Asunto: ESTE ES EL APRA
Para:




El 17 de mayo, en su facebook, el Ing. Miguel Aragón, hace el siguiente comentario:
"Cada cierto tiempo se forman movimientos políticos que caen en la desesperación, y promueven acciones políticas violentistas. Acciones que, en última instancia, benefician a los grupos de poder, porque sirven de pretexto para reprimir las justas luchas reivindicativas del pueblo trabajador.

Así, en las décadas de 1930 y 1940, el Partido Nacionalista Libertador (APRA), acaudillado por Haya de la Torre, desató numerosas acciones terroristas (en mayor cantidad y más graves, que las acciones de SL en la década de 1980).

Los apristas asesinaron a un presidente (Miguel Sánchez Cerro), asesinaron a los dueños del diario El Comercio (esposos Miro Quesada), a los dueños del diario La Prensa. También tomaron por asalto la ciudad de Trujillo, incluidos los cuarteles militares, asesinando a varias decenas de oficiales del ejército, lo cual fue respondido con la masacre del pueblo trujillano, donde murieron varios miles de pobladores bombardeados por la aviación. También impulsaron insurrecciones en Huaraz y Ayacucho, y una larga lista de asesinatos individuales de policías.

El año 1950 el Ministerio de Gobierno (ministerio del Interior) publicó un folleto titulado APRA= TERROR. Ahí aparece un listado de las acciones terroristas de los apristas, incluye los nombres y fotografías de más de cien apristas acusados de terrorismo. Entre ellos Haya de la Torre, Armando Villanueva, Fernando León de Vivero, y muchos otros conocidos políticos.

Si ellos fueron acusados de terroristas, e incluso algunos pasaron largos años en la cárcel (como por ejemplo, Armando Villanueva, que hasta la década de 1980 se "vanagloriaba" de ser el preso político que había estado más años preso, 14 años), también debieron de "recortarle sus derechos políticos de por vida" y prohibirles ejercer cargos públicos.

Pero la historia posterior ha sido diferente. La clase dominante posteriormente los premió, por sus acciones provocadoras.

Haya de la Torre postuló varias veces a la presidencia, no logró su cometido, pero si llegó a ser Presidente de la Asamblea Constituyente del año 1978.

Armando Villanueva varias fue elegido congresista, presidente del congreso, e incluso ministro de estado. Algo parecido ocurrió con Fernando León de Vivero, luis Felipe de Las Casas, y muchos otros de los acusados de terrorismo de los años 30 y 40.

Si los actuales congresistas pretenden recortarle sus derechos políticos y laborales, a una persona que ya cumplió su condena, y se supone que ya "pago su deuda con la sociedad", y está ´"superada", entonces deberían comenzar por limpiar el congreso de todas las memorias, fotografías y bustos en homenaje a los terroristas apristas, que alguna vez ejercieron cargos directivos en el congreso".

ESTE ES EL APRA, ¿QUÉ LES PARECE?


Lo descrito en el breve comentario del Ing. Miguel Aragón, es muy cierto. La mejor manera de constatarlo es revisando las páginas de la historia que testimonian estos suceso acaecidos en la década del 30 del siglo anterior, donde a los Apristas se les tipificaban de terroristas. Precisamente el Presidente Sánchez Cerro fue asesinado el 30 de abril de 1933 y "no cumplió su período constitucional pues murió a manos de un militante del partido aprista, organización a la que había proscrito por sus actividades subversivas"

(https://es.wikipedia.org/wiki/Luis_Miguel_Sánchez_Cerro).

 

Los folletos, periódicos (La Tribuna) y revistas de esos años, se publicaban y se difundían clandestinamente. Existe un folleto con la estrella del Apra que reproduce las cartas desde la prisión de Víctor Raúl Haya de La Torre. En la década del 60 aún se vendían revistas pasadas con la fotografía en la caratula de Armando Villanueva del Campo con barba poblada y sindicado como terrorista. Este es el Apra, ¿qué les parece?.

Para mayor información, ingrese a:   https://goo.gl/qoXTCP
Escribe: César Vásquez Bazán

 

https://cavb.blogspot.com/2008/04/apra-es-organizacin-terrorista-agp.html


Ir a la fuente para encontrar la verdad.

José Félix D.
18/05/2018

jueves, 17 de mayo de 2018

Fwd: Testimonio-crónica JAVIER HERAUD: AÚN ES TIEMPO DE RECUPERAR LA PRIMAVERA


---------- Mensaje reenviado ----------
De: Colectivo Perú Integral <cperuintegral@gmail.com>
Fecha: 17 de mayo de 2018, 7:11
Asunto: Testimonio-crónica JAVIER HERAUD: AÚN ES TIEMPO DE RECUPERAR LA PRIMAVERA
Para:


Testimonio-crónica

 

JAVIER HERAUD:

 

AÚN ES TIEMPO DE RECUPERAR LA PRIMAVERA

 

"Recuerda que tú nos hiciste honrados y reclamar la justicia" J.H.

 

         La década del '60 se bautiza con un suceso cultural de gran significación: El viaje de Javier Heraud, poemario que alcanza el primer lugar, conjuntamente con Poemas bajo tierra de César Calvo en el concurso El Poeta Joven del Perú, convocado por la revista Cuadernos Trimestrales de Poesía de Trujillo. En 1961 escribe Estación reunida. En 1963, con el seudónimo del El Leñador, obtiene póstumamente el primer premio de poesía en los Juegos Florales convocados por la Federación Universitaria de San Marcos. El jurados lo integraron Javier Sologuren, Washington Delgado, Gustavo Valcárcel, Edgardo Perez Luna y Arturo Corcuera.

         ¿Quién es este bardo joven que encandila con su poesía de versos breves y abundantes verbos? Sin saberlo, con delectación de artista, Javier moldea un estilo que trata de acercarse al ambiente de la época. Sus vocablos fértiles denotan eso y, cuando intuye la miseria, la imposibilidad del lenguaje para aprehender tanta vida, el poeta exclama:

         Ah embarcación tonta / y muerta / nada pude hacer contigo / sólo destruirte para siempre.

         ¡Qué cercano a Rimbaud!, quien –joven como él-, descubrió la ambigua omnipotencia del lenguaje. Sin embargo, Javier consciente de su historicidad, habitante de una "nación en formación" va más allá erigiéndose pregonero de la solidaridad humana.. Por ello "su viaje" culmina en el reencuentro del hombre con su tierra y el resto de los humanos.

         Miraflorino, nace a las tres de la mañana del 19 de enero de 1942. Su infancia –ese enorme caudal subjetivo que todos sobrellevamos- transita en el seno de una familia de clase media, esmerada en educarlo dentro de una concepción del mundo que parecía quieta y eterna. No crece infeliz ni desconfiado. Más bien con la seguridad que dispensan una cultura y ambiente armoniosos. Javier en la adolescencia era realmente un muchacho citadino. La evocación de su hermana Cecilia, muestra una relación familiar estable y tierna:

         «Solíamos oír música en el viejo radio de tubos de los años '40. En él compartíamos las radionovelas que escuchábamos a escondidas de nuestro padre o las increíbles aventuras de Poncho Negro ("el invencible caballero / con su fuerte brazo y noble corazón, / corre el mundo destruyendo justiciero, / la codicia, la maldad y la traición")... Gustábamos de la música de la época y pasábamos horas entrenando pasos de rock. Me parece ver a Javier imitando, en medio de la sala de la casa, a Elvis Presley o haciéndome pasar en ambicioso paso entre sus enormes piernas abiertas. Escuchábamos a Bill Halley y sus cometas o a Javier Pérez Prado y sus mambos (decían que la iglesia excomulgaba a quienes lo bailaban).... ».

         Tuve la suerte de ver a Javier en tres ocasiones, dos en San Eugenio muy temprano, platicando con mis padres alrededor de una tacita de café, ahí sólo pude saludarle a lo lejos; no imaginé que estuvieran hablando de política. Luego el 9 de abril de 1962, en Santa Beatríz, cuando mi prima Moza Rospigliosi, cumplió 18 años y César Calvo la cortejaba. Asistieron el autor de Ausencias y retardos; Paco Bendezú, Hernán Cortéz, Tomás Escajadillo, Javier Heraud y esta alumna, uniformada. Saboreamos un lonche limeño y una breve conversa. yo me senté a su lado, él me preguntó si me gustaban las fiestas; no sé por qué se me ocurrió decirle que no; quizá como gesto adolescente. Javier sonriente y cómplice me confesó que a él tampoco le agradaban mucho. Por cierto exageró.

         También se palpa una intuitiva adhesión y respeto por los derechos humanos:

         "Recuerda que tú nos hiciste honrados y reclamar la justicia" le escribía a su padre desde Cuba.          Este marco de cariño familiar atraviesa la poesía de Javier, y no es ajeno a su inclinación por la gesta guerrillera. En su última misiva anota: "Me voy a la guerra por amor, por amor a mi padre y sus durezas, por amor a mi madre y su ternura, por amor a mi patria ..."

         Esa sensibilidad natural de Javier, cultivada en el colegio y en su hogar, enervaría en él esas antenas invisibles que tienen los poetas para otear la vida, y le advertían que "afuera", en el mundo, algo se estaba derrumbando. Con la huella de siglos de explotación y oprobio los comuneros de los Andes empezaron a exigir el derecho a la tierra. La red de dominación rigurosamente estratificada –que partía desde los grandes intereses internacionales y llegaba hasta el último indio a través de los hacendados y la burguesía nativa- empezaba a mostrar evidentes signos de agotamiento. Mientras, Javier escribía: "No derrumben mi vieja casa ...". Pero los acontecimientos estaban cargados de violencia. Desde el destierro, por la dictadura de Odría, "los poetas del pueblo", en su nueva filiación marxista (antes aprista) admiten ya, como Schopenhauer, que la historia se revela en toda su dignidad cuando el hombre ha hecho que estalle en su corazón la voluntad de poder. Pero estos escritores, fuertemente influidos aún por Vallejo, habían madurado demasiado para recurrir a la acción (excepción de los exiliados o perseguidos) y para tocar, con ella, el universo: exigían tan sólo devorarlo entero y crudo con los ojos de la poesía.

         Javier estudiaba Literatura en la Universidad Católica. Su hermana Cecilia anota: "recibía presiones en casa para que estudiara Derecho.. Al principio acepta, se matricula en la Facultad de Derecho de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos y comienza a frecuentar la casona del Parque Universitario. Amplía su círculo de amigos poetas con los que empieza a compartir una serie de actividades. Conoce ahí a Arturo Corcuera, César Calvo, Mario Razzeto, Reynaldo Naranjo, Pedro Gori, Rodolfo Hinostroza, Marco Olivera Alcántara".

         Y viene el deslumbramiento: la revolución cubana y con ella Fidel, Camilo, el Che. Una necesidad de cambio estalla en el espíritu de Javier y sus coetáneos se sienten en medio de un huracán que los empuja cada vez con más fuerza, más allá de sus voluntades. Por ello sus recitales trascienden el acto poético y se cristalizan en actos políticos. Un compañero de combate, Pedro Morote, revive:

         "Los jóvenes poetas junto con la dirigencia del FER sanmarquino, estaban a la vanguardia de las movilizaciones obreras y estudiantiles de aquellos agitados años de las postrimerías del segundo gobierno de Manuel Prado. Quien esto escribe, recuerda aún a los poetas, entre ellos a Heraud, Corcuera y Calvo, enfrentados a golpes en el atrio de la iglesia de San Francisco".

         Heraud con una lucidez privilegiada, (era realmente brillante, había ingresado a la Universidad Católica a los dieciséis años y con el primer puesto) explora estilo y temas literarios propios. ¿No es acaso el río la necesidad de afianzar el movimiento, de crecer, la búsqueda de las nuevas aguas líricas que desemboquen en el canto luminoso? La soledad y los pasajes fantasmales de Machado, tan caros a Javier, darían paso a una fiesta de palabras en la que "los árboles cantan con su corazón de pájaro". Es ahí, por la faz del optimismo que entiende que escribir no es alejarse de la vida para contemplar desde un mundo en reposo las escenas platónicas y el arquetipo de la belleza, ni dejarse penetrar por las palabras desconocidas –como espadas- que nos cercan por detrás, sino es ejercer un oficio, como bellamente lo señalan estos versos de su Arte Poética:

         (...) Pero conforme pasa el tiempo / y los años se filtran entre las sienes, / la poesía se va haciendo / trabajo de alfarero, / arcilla que se cuece entre las manos / arcilla que moldean fuegos rápidos ...

         ¿Se es lo que se hace? ¿Uno mismo se puede hacer en esta sociedad donde el trabajo está enajenado? ¿Qué hacer, qué finalidad elegir hoy?, ¿Y cómo hacerlo, con qué instrumentos? ¿Cuáles son las relaciones del fin y los medios en una sociedad basada en dominación y violencia? Estas preguntas, sartreanas por esencia, hallan en Javier la única respuesta posible: el compromiso ...

         Y la poesía es / un relámpago maravilloso, / una lluvia de palabras silenciosas, / un bosque de latidos y esperanzas, / el canto de los pueblos oprimidos, / el nuevo canto de los pueblos liberados ...

         A propósito Héctor Béjar, compañero de armas de Javier, da este testimonio:

         "Yo creo que Javier es un caso extraordinario en el que la poesía y la revolución se entrecruzan con una fuerza inédita en nuestra historia Javier siguió escribiendo incluso en la guerrilla (...) Es evidente que también su poesía, acusa una evolución que desgraciadamente no es muy conocida porque gran número de sus poemas se perdieron con su muerte. Pero, creo que él, aunque sea difícil decir esto, y siempre es tan riesgoso decir lo que ha podido pensar –de alguien que ha muerto–, había decidido ser sobre todo un combatiente, un revolucionario. Esa era su actitud (...)"

         Paralelamente, Julio Dagnino sostiene: "De La Habana a Bolivia habíamos viajado por diferentes rutas para lograr nuestra finalidad de entrar armados al país. Con Javier Heraud me vi nuevamente en La Paz. Nos cruzamos sin dirigirnos la palabra pues viajábamos clandestinos. Cuando surcábamos el río Chapare, en Cochabamba, nos volvimos a ver; a propósito de un círculo que se organizó con él, Héctor Béjar, Abraham Lama ("Junco") y yo.. En las orillas del río, entre otros puntos, tratamos sobre el realismo socialista y la presencia canónica de Joyce y Proust. En ese debate Javier, que era muchos años menor que nosotros, destacó. La forma de plantear el problema y el desarrollo no esquemático que le dio al papel de la literatura en el proceso de la revolución socialista fue convincente en el círculo que se caracterizaba por su posición crítica a los sesgos que entonces iba tomando el realismo socialista.

         Escuchemos, la "Explicación" de Javier:

         Antes hablé del río y las montañas, / canté al otoño, al invierno, / maldije al verano y a sus ritos. / Hablé, paseé, pisé otras tierras, / dije paz en Moscú, en plazas, / en calles y puentes. / Hoy hago otra cosa / (...) Un día conocí a Cuba / conocí su relámpago de furor (...) Y recordé mi triste patria, mi pueblo amordazado, / sus tristes niños (...) Triste Perú, dijimos, aún es tiempo, de recuperar la primavera ... Se acabarán, dijimos, las fiestas / palaciegas para los menos / y las mesas sin comida / y con hambre.

         Cuando treinta balas dum-dum lo atraviesan, entre pájaros y árboles, Javier hace estallar en mil pedazos la torre de cristal en la que hubieran deseado seguir refugiados muchos intelectuales. La época exigía no sólo lugar al incendio con la palabra. Por ello Javier Heraud se constituye en una respuesta ideológica, cultural y política frente a la inoperancia del desarrollismo y al fracaso de la burguesía nacional.

         En la carta dirigida a Arturo Corcuera, desde París, le comenta su lectura de Marx y Lenin y su asombro: él era ya, antes de revisarlos, "marxista, leninista". Javier nos permite entender no sólo el rol de la violencia revolucionaria, sino el significado de la década del sesenta en la historia peruana contemporánea y en la historia general de nuestro país. Desde su trinchera, él nos muestra, lo que a tientas sospechábamos: en el Perú, también la poesía –ese bastión inaccesible de la imaginación-, nunca había sido pura. El más puro de todos, Eguren, estaba lleno de mundo. Su cercanía a Mariátegui influyó en ello. Y están también Melgar, Oquendo, Vallejo.

         El gesto de Heraud, asumido con responsabilidad y que expresa una adhesión al mito revolucionario de la época, da un valor histórico a su bella existencia. Lo convierte en el paradigma de la generación del '60. El mérito de Javier es que siendo fruto de su tiempo, trastrueca su historicidad, influyendo y proyectándose en el continente. Elevando la escritura, creando canales de expresión inéditos en nuestra literatura, superando el divorcio entre lo puro y lo social, aperturando la reinserción progresiva del lenguaje en la historia social. Los límites del lenguaje fueron revisados por él en el monte. Y aunque Javier cayera, su mensaje, signado por la fe y la esperanza, ha convulsionado a todos sus contemporáneos.

 

         Notita

 

         Javier Heraud Pérez. Nace en Miraflores, Lima, el 19 de enero de 1942. Y, en Madre de Dios, el día 15 de mayo de1963 fue asesinado. Partió, nuestro poeta, soñador, guerrillero, un joven de genio fuerte, pícaro y que escribía como los dioses.

         Desde niño mostró un gran interés por el estudio, lo que se reflejó en el ámbito académico, al ocupar el segundo puesto de su promoción en el colegio Markham. y el primer puesto de ingreso en la Facultad de Letras de la PUCP en 1958. En 1960, aún siendo menor de edad, publica El río, poemario donde hizo gala de su talento para la composición literaria.

Autora: ROSINA VALCÁRCEL CARNERO

Texto editado en Perú e Italia

15 de mayo 2018 18:22

 

 

 

 

COLECTIVO PERÚ INTEGRAL

 

17 de mayo 2018



viernes, 4 de mayo de 2018

Fwd: Marxismo como Humanismo (2-3) EL MARXISMO COMO HUMANISMO


---------- Mensaje reenviado ----------
De: Colectivo Perú Integral <cperuintegral@gmail.com>
Fecha: 4 de mayo de 2018, 7:20
Asunto: Marxismo como Humanismo (2-3) EL MARXISMO COMO HUMANISMO
Para:


Marxismo como Humanismo (2-3)

 

EL MARXISMO COMO HUMANISMO

 

            (En 1983) A 100 años del fallecimiento de Marx (14 de marzo) y a 165 años de su nacimiento (5 de mayo), se puede hacer un balance recordatorio de la vigencia de su pensamiento y actualidad de su doctrina, de su teoría.

            La exacerbación de la lucha política ha nublado desde un comienzo la esencia vital del marxismo. Y más todavía si la construcción del socialismo no logra ciertamente los resultados previstos por su principal orientador. Por eso el marxismo viene siendo cuestionado como una utopía más, como una quimera irrealizable, como un horizonte que "por más que nos acerquemos a él jamás lo alcanzaremos"

            Es menester, entonces, analizar esta esencia vital.

            El marxismo tiene tres partes integrantes, internamente relacionadas y de consecuencias lógicas entre sí. El socialismo es relativo a la economía tanto como la economía es relativa a la filosofía. Y si se analiza la obra de Marx desde estos tres aspectos se puede apreciar nítidamente el porqué de estas relaciones y consecuencias.

            Las tres partes integrantes son otras tantas rupturas. En filosofía es una ruptura con la filosofía de Hegel. En economía es una ruptura con la economía de Ricardo. En socialismo es una ruptura con el socialismo de Saint Simon. Esta triple ruptura es histórica y es universal. Por eso Marx señala que con el sistema capitalista "termina, pues, la prehistoria de la sociedad humana" (Contribución a la Crítica de la Economía Política, Prólogo)

            No es casual que el marxismo haya comenzado con la ruptura filosófica. Con Hegel el pensamiento filosófico llegó a su más alta cumbre. Por vía del idealismo nadie ha podido agregar una coma siquiera a la idea dialéctica. Por eso se le conoce como filosofía clásica. Con Hegel la teoría del desarrollo llega a su cumbre dialéctica, pero el análisis de las contradicciones parte de que ese motor está en el Demiurgo, otra manera de denominar a Dios. De allí que Hegel sostenga que es la conciencia la alienada y no el hombre mismo. Es decir, la dialéctica estaba de cabeza.

            Marx da el paso trascendental para la humanidad. Señala que no es la conciencia la que determina el ser social sino al contrario, que es el ser social el que determina la conciencia social. Así puso la dialéctica de pie, y con ello comenzó a poner de pie todo el pensar milenario de la humanidad, abriendo un inmenso campo a la investigación. Esto a veces no se toma en cuenta o se minimiza.

            Así, con Hegel termina el idealismo y con Marx comienza el materialismo, la materia dialéctica.

            Termina la filosofía especulativa, la filosofía tal cual se la entiende tradicionalmente. De ella sólo quedan la ontología, la gnoseología y la lógica dialéctica. Sus otras ramas, como la fenomenología, pasan a ser piezas del Museo del Pensamiento, e igual sus profesores, discípulos y propugnadores.

            Por eso también se desarrolla un primer capítulo de la obra de Marx constituido por los Manuscritos Parisinos (1844), Tesis sobre Feuerbach (1845) y Miseria de la Filosofía (1847)

            Planteada la tesis de que la alienación no radica en la conciencia sino en el ser, toca pasar a demostrarla. Y Marx desarrolla su monumental análisis de las formaciones económicas.

            Con Ricardo el pensamiento económico llega a su más alta cumbre. Por vía del idealismo nadie ha podido agregar una coma siquiera a la idea económica. Por eso se le conoce como economía clásica. Con Ricardo la teoría del desarrollo llega a su cumbre económica, pero la teoría del trabajo como base de todo valor no puede descubrir la esencia del doble valor, del valor de uso y del valor de cambio de toda mercancía.

            Marx da el paso trascendental. Y con una aparentemente sencilla interpolación, venta de la fuerza de trabajo en lugar de venta del trabajo, demuestra la raíz económica de la alienación. El análisis económico de la alienación, iniciado en los Manuscritos Económicos, lo desarrolla Marx en Fundamentos de la Crítica de la Economía Política (1859) y El Capital (1867 y 1884-1895-1905)

            El segundo capítulo de la obra de Marx, el análisis económico, es trascendental. Marx descubre que la alienación no es posterior a la propiedad privada sino anterior a ella. Por eso, aunque expresión extrema, el capitalismo es sólo consecuencia de la alienación y no al revés. Aquí también pone al derecho el pensar milenario de la humanidad, porque el origen de la alienación está en el trabajo mismo. La alienación en el trabajo no es sólo del explotado sino también del explotador, del ser humano, del ser social, lo que se acrecienta en el período histórico de la sociedad de clases y se extrema en el capitalismo.

            El animal humano se hizo hombre por el trabajo, proceso magistralmente explicado por Engels (El papel del trabajo en la transformación del mono en hombre, 1876) ¡Pero se deshumaniza en el trabajo! La división del trabajo es la raíz de la alienación. En la división del trabajo el producto se separa del productor como un ser extraño a él. Por eso en su relación con las cosas, con los objetos, el ser humano los humaniza (fetichismo), y en su relación con otros seres los cosifica (alienación, deshumanización)

            Esta alienación está registrada desde la,antigüedad. Los teóricos del esclavismo clasificaron los instrumentos de trabajo en mudos (el arado, p.e.), que emiten sonidos (las bestias) y que emiten palabras (los esclavos) Y el genio español acuñó el conocido dicho: "Poderoso caballero es Don Dinero"

            En el capitalismo la fuerza de trabajo deviene mercancía, sujeta a la ley de la oferta y la demanda como cualquiera otra. Marx extrema el análisis de la mercancía y descubre la diferencia entre el trabajo concreto y el trabajo abstracto, y por ende de dónde surge el valor y la plusvalía. La teoría de la plusvalía, piedra angular de la teoría económica marxista, es también la piedra angular del análisis de la alienación. Con ella demostró que no es el trabajador el que vive del propietario sino al contrario. La dialéctica de pie es diametralmente opuesta a la dialéctica de cabeza.

            En sus célebres Tesis sobre Feuerbach (1845), señala que "los filósofos no han hecho más que interpretar de diversos modos el mundo, pero de lo que se trata es de transformarlo" Por ello, el objetivo de interpretar la realidad, el objetivo de analizar la alienación no puede tener sino un corolario, la lucha por la transformación de la realidad, la lucha por la abolición de la alienación, tanto en su expresión extrema el capitalismo y toda explotación del hombre por el hombre, cuanto en su raíz primigenia la división manufacturera del trabajo.

            La alienación fue la premisa necesaria para el desarrollo de la humanidad. La civilización comienza con la deshumanización, con la explotación del hombre por el hombre. Pero el fin de esta alienación es la premisa consciente para la continuidad del desarrollo, para salir de la prehistoria de la sociedad humana.

            A través de la alienación el hombre cobra conciencia de la alienación. Esto lleva a la lucha por el socialismo, a la lucha consciente por la transformación de la realidad.

            Con Saint Simon el pensamiento social llega a su más alta expresión. Por vía del idealismo nadie ha podido agregar una coma siquiera a la idea socialista. Por eso se le conoce como socialismo clásico o socialismo utópico. Con Saint Simon la teoría del desarrollo llega a su cumbre social, pero la teoría de la justicia social no podía descubrir que el socialismo no es un problema de justicia sino de necesidad, no es un problema de moral sino de economía, de propiedad sobre los medios de producción y, por ende de propiedad sobre el Estado, un problema de qué clase detenta el Poder.

            Marx da el paso trascendental. Y señala que la lucha de clases conduce necesariamente a la expropiación de los expropiadores, a la dictadura del proletariado como premisa para la extinción del Estado y de las clases sociales.

            Marx descubre al proletariado como última clase de la humanidad. Ya en La Sagrada Familia (1844) señala que "Es cierto que la propiedad privada empuja por sí misma, en su movimiento económico, a su propia disolución, pero sólo por medio de un desarrollo independiente de ella, inconsciente, contrario a su voluntad, condicionado por la naturaleza misma de la cosa; sólo cuando engendra al proletariado como proletariado, a la miseria consciente de su miseria espiritual y física, consciente de su deshumanización y, por tanto, como deshumanización que se supera a sí ella misma. El proletariado ejecuta la sentencia que la propiedad privada pronuncia sobre sí misma al crear al proletariado, del mismo modo que ejecuta la sentencia que el trabajo asalariado pronuncia sobre sí  mismo, al crear la riqueza ajena y la miseria propia. Al vencer el proletariado, no se convierte por ello, en modo alguno, en el lado absoluto de la sociedad, pues sólo avanza destruyéndose a sí mismo y a su parte contraria. Y, entonces, habrán desaparecido tanto el proletariado como su antítesis condicionante, la propiedad privada" (Glosa marginal, Crítica nº II)

            Pero proletario no es lo mismo que obrero. Se puede ser proletario sin ser obrero y se puede ser obrero sin ser proletario. Este es el problema de la conciencia social. En el proceso de alienación el hombre no sólo adquiere interés de clase y conciencia de clase sino también adquiere conciencia de su alienación. El marxismo es precisamente esta conciencia de la alienación.

            La conciencia social se expresa entonces como conciencia de clase. Y siendo la clase obrera la última clase, la conciencia de clase del proletariado es la conciencia social del ser social. Así, la alienación social, el concepto más importante del marxismo puede ser mejor aprehendido cuando se interrelaciona con los conceptos de ser social (su antecedente) y de conciencia social (su consecuente)

            Por tanto, la conciencia social del ser social, de la humanidad, no sólo es inherente a los obreros sino a todo ser social que toma conciencia de su deshumanización. El hombre deviene proletario conscientemente, y no espontáneamente por el solo hecho de ser obrero, asalariado.

            El análisis social de la alienación, iniciado en los Manuscritos y desarrollado en El Capital, lo realiza Marx en el Manifiesto Comunista (1848), La lucha de clases en Francia (1850), El Dieciocho Brumario (1852), Carta a Weydemeyer (1852), La Guerra Civil en Francia (1871) y en Crítica del Programa de Gotha (1875)

            Este análisis de la transformación de la sociedad tiene tres etapas. En el Manifiesto Comunista señala la necesidad de la instauración del Poder; en La Guerra Civil en Francia (La Comuna de París) analiza el problema del Gobierno del Poder; en la Crítica del Programa de Gotha plantea el problema de la extinción del Poder, que es en buena cuenta el problema de la extinción de la alienación.

            El tercer capítulo de la obra de Marx, la transformación de la sociedad, de la realidad, es el que ocasiona más confusión porque es un problema de praxis, de demostración de la teoría.

            El marxismo triunfó teóricamente en 1848 con el Manifiesto Comunista. Triunfó políticamente en 1917 con la Revolución de Octubre. Pero económicamente está aún lejos de la victoria. Su victoria sólo puede darse a nivel mundial. Para ello la humanidad, el socialismo, el proletariado tiene que luchar contra "el sello de la vieja sociedad de cuya entraña procede"

            En el Manifiesto Comunista Marx señala que la lucha del proletariado es internacional, pero que tiene que expresarse en su propia forma nacional. Este es el problema de la relación entre internacionalismo, nacionalismo, revolución y coexistencia. Este es el problema de la dictadura del proletariado, de la dictadura proletaria, del Estado de nuevo tipo.

            En La Guerra Civil en Francia Marx analiza que el Estado proletario tiene que ser un Estado tipo Comuna; no un Estado como aparato burocrático-militar sino un Estado basado en el pueblo en armas y en la simplificación de la administración y de la justicia; un Estado sin ejército permanente ni policía política, sin burocracia política ni partidaria, sin tribunal ni cárceles. Pero todo Estado proletario es hasta el presente un aparato burocrático-militar, lo que representa la principal distorsión del socialismo. Este es el problema de la democracia proletaria.

            El Estado proletario como aparato burocrático-militar tiene su explicación, aunque explicación no es lo mismo que justificación. Ningún país socialista ha dejado de ser hasta ahora un Estado burocrático-militar por dos razones que en verdad son una: el acoso del sistema capitalista, del imperialismo, que no lo pensó dos veces para lanzar una guerra de agresión y de exterminio, y el atraso con que se inicia todo Estado proletario. La única razón es en verdad el atraso. Si en Estados Unidos de América triunfara la revolución, cualquier otro país lo pensaría dos veces antes de pretender la agresión y exterminio.

            En la Crítica del Programa de Gotha Marx señala que todo derecho es derecho de la desigualdad. La fórmula del socialismo "de cada cual según su capacidad, a cada cual según su trabajo" es también un derecho de la desigualdad. Este derecho sólo podrá ser abolido cuando el desarrollo del socialismo acabe con las tres diferencias fundamentales, expresiones de la alienación, entre el trabajo femenino y el trabajo masculino, entre el trabajo agrícola y el trabajo industrial, y entre el trabajo manual y el trabajo intelectual. (No es casual que el marxismo subraye que el grado de emancipación de la mujer expresa el grado de emancipación de la humanidad) Este es el problema de la anarquía como extinción de la clasiarquía (dictadura), y de la acracia como extinción de la democracia. Este es el problema de la extinción de la política, que sólo es un derivado de la sociedad de clases.

            Así, la alienación comienza con la división del trabajo, y se extingue con la extinción de las tres diferencias fundamentales en el trabajo.

            Pero mientras gravite el sello de la vieja sociedad, mientras el Estado proletario sea un aparato burocrático-militar y mientras persistan las diferencias fundamentales en el trabajo, el socialismo sólo será un a realidad precaria.

            El ser humano se habrá humanizado cuando se desligue el trabajo de la paga, cuando trabaje "según su capacidad" y reciba de la sociedad "según su necesidad" Trabajando todos según su capacidad, cada cual debe recibir según su necesidad, y no al revés según su trabajo. Esta es la expresión acabada de la dialéctica puesta de pie, del pensar milenario de la humanidad puesto de pie.

            A esto llegará ineluctablemente la humanidad, tarde o temprano. Pero depende del hombre concreto el que sea más temprano que tarde, porque una cosa es el determinismo (la teoría, lo objetivo) y otra cosa es el volitismo (la praxis, lo subjetivo) Y determinismo y volitismo en unidad e integración son precisamente las coordenadas del desarrollo del marxismo.

            Por eso se puede decir que el marxismo es una Filantropía, un amor al hombre (homo) porque es una Filosofía (Sapiens) Y que con el marxismo es que el hombre inicia verdaderamente su historia, con el marxismo es que el hombre llega verdaderamente a Homo Sapiens.

            Así, Marxismo es Humanismo. He ahí su esencia vital, que ya Marx señalara en el tercero de sus Manuscritos Parisinos (1844): "3. El comunismo, abolición positiva de la propiedad privada (alienación humana de sí ella misma) y por consiguiente, apropiación real de la esencia humana por el hombre y para el hombre; por tanto, retorno total del hombre para sí como hombre social, es decir, humano; retorno consciente y operado con la conservación de toda la riqueza del desarrollo anterior. Este comunismo, como naturalismo consumado = humanismo, como humanismo consumado = naturalismo, es la verdadera solución del antagonismo entre el hombre y la naturaleza, entre el hombre y el hombre, la verdadera solución de la lucha entre existencia y esencia, entre individuo y género. Es el enigma de la historia ya resuelto, y sabe que es esta solución."

            En fin, como balance recordatorio se puede subrayar que "Marx está vivo en la lucha que por la realización del socialismo libran, en el mundo entero, innumerables muchedumbres animadas por su doctrina" (José Carlos Mariátegui, Defensa del Marxismo, IV, 1928)

1) R. García R. 01.03.83

            Nota. Artículo difundido en esa fecha por un periódico local.

                                                                                                                                                                    2) Ragarro 04.05.18

 

 

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4 de mayo 2018



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