martes, 14 de febrero de 2017

Fwd: Tricontinental : los pueblos del tercer mundo al asalto del cielo (14.2.17) Ref 101495


---------- Mensaje reenviado ----------
De: Investig'Action - Michel Collon <no-reply@investigaction.org>
Fecha: 14 de febrero de 2017, 10:45
Asunto: Tricontinental : los pueblos del tercer mundo al asalto del cielo (14.2.17) Ref 101495
Para: luismiguel1952@gmail.com


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Tricontinental : los pueblos del tercer mundo
al asalto del cielo    


Alex Anfruns & Raffaele Morgantini

Enero de 1966, La Habana: Los pueblos y dirigentes políticos revolucionarios del Tercer Mundo se reúnen en la llamada Conferencia Tricontinental, organizada por Ernesto Che Guevara, Fidel Castro, Ho Chi Min, Amílcar Cabral y Mehdi Ben Barka. Desde la conferencia de los no-alineados en Bandoung en 1955, los movimientos de liberación nacional proliferaron sin conseguir la creación de un frente común internacionalista y anti-imperialista. La conferencia de La Habana apuntaba en aquel entonces a rebasar aquella carencia sobrepasando las diferencias ideológicas uniendo a todos los pueblos y a todos los movimientos en lucha. ¿Cuál ha sido el legado que nos ha dejado la Tricontinental y por qué volver a hablar de ella hoy en día? El periódico de Nuestra América ha entrevistado a Said Bouamama, autor del libro "La Tricontinental: Los pueblos del Tercer Mundo al asalto del cielo", con el fin de profundizar sobre los elementos clave de aquel acontecimiento histórico.

 
 
 
 
 
 
 


Fwd: Perspectivas 2017 (Documento N° 03)


---------- Mensaje reenviado ----------
De: miguel aragon <perunuevo2020@yahoo.com.mx>
Fecha: 14 de febrero de 2017, 11:40
Asunto: Perspectivas 2017 (Documento N° 03)
Para: Yahoogroups <foro_centenario@yahoogroups.com>, Yahoogroups <valetodo@yahoogroups.com>, Yahoogroups <historiadelperu@yahoogroups.com>, Peru-cuba <amistad-peru-cuba@yahoogroups.com>


Perspectivas 2017 (03)
 
Perspectivas mixtas para América Latina en 2017
Actualizado a las 19/12/2016 - 16:07, Pueblo en Línea

América Latina mira con escepticismo pero también con esperanza al año 2017, tras un duro 2016 marcado por los cambios de Gobierno que se han producido en varios países de la región, la insatisfacción popular que hay en otros y la incertidumbre que se vive en Venezuela y Cuba.
La habitual alegría y buena esperanza de los latinoamericanos debe ayudar a sacar adelante una región que no vive su mejor momento económico.
La mejor prueba son los datos más recientes de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), que situaron la tasa de desempleo en América Latina y el Caribe en el 8,1 por ciento este año, la tasa más alta desde la década pasada, debido a la contracción que viven países como Brasil, Argentina o Venezuela.
En su gran mayoría, los países de América Latina y el Caribe aprovecharon la coyuntura externa favorable de precios de las materias primas y de las altas tasas de crecimiento de algunas de las principales economías del mundo, en particular de China, durante más de una década.
Ello, aunado a los bajos costos de endeudamiento por la abundante liquidez en los mercados internacionales de capital, les permitió tener un largo periodo de crecimiento económico, bajos niveles de inflación, reducción de la deuda pública, y mejoras en el ámbito social.
En los últimos años, aproximadamente a partir del 2013, la fuerte demanda de materias primas que propició una ola de inversión y un aumento del nivel de ingresos, cambió de dirección.
El entorno económico mundial se transformó con la caída de los precios de las materias primas, los avances significativos de recuperación de la economía de Estados Unidos y la desaceleración del crecimiento económico de China.
Estos factores externos, sumados a un encarecimiento del financiamiento externo y a unas perspectivas de menor entrada de capitales, contribuyen ahora a un menor dinamismo de las economías latinoamericanas, por lo que precisan desarrollar otras fuentes internas para impulsar el crecimiento económico.
La desaceleración económica ha provocado el descontentamiento de la población y ha supuesto cambios de gobierno en la región, que parece haber abandonado las políticas de izquierda progresista que dominaron América Latina en la última década para dar un paso hacia políticas más conservadoras y austeras.
Es el caso de Brasil y Argentina, donde Michel Temer y Mauricio Macri llegaron al poder, el primero tras la polémica destitución de Dilma Rousseff a manos del Congreso este año, y el segundo tras poner fin al gobierno del matrimonio Kirchner en Argentina.
En Brasil, Temer busca implantar un duro ajuste económico y fiscal para sacar adelante a la mayor economía de América Latina, que vive la peor recesión de su historia.
Para ello, el Gobierno ha aprobado un polémico decreto que limita el gasto público durante los próximos 20 años, intenta modificar el actual sistema de pensiones, aumentando la edad de jubilación hasta los 65 años, y recortando gastos para sanear las debilitadas cuentas públicas del país.
Temer, sin embargo, tiene que hacer frente además a las denuncias por corrupción que pesan sobre él y su gobierno, todas alrededor de la gigantesca trama de corruptelas en Petrobras y que han dejado su imagen bajo mínimos entre la sociedad. Al mismo tiempo, solo con la recuperación económica, el nuevo gobierno logrará la estabilidad.
En Argentina, el Gobierno Macri pide más tiempo para intentar sacar al país de la crisis. La "luna de miel" con la población, tras el primer año de mandato, ha terminado y se exigen ahora los resultados de las promesas electorales con las que ganó las elecciones.
Se espera que en 2017, la inflación empiece a bajar, el peso se estabilice con el dólar y las ayudas al campo y al sector empresarial empiecen a hacer efecto, con lo que Argentina saldría también de la recesión económica que vive.
En Paraguay, la gran incógnita es saber si el presidente Horacio Cartes logrará finalmente que se apruebe la modificación de la Constitución para que se permita a los mandatarios poder ser reelegidos.
En Uruguay, Tabaré Vázquez buscará frenar finalmente la inflación, mientras que en Chile, Michelle Bachelet intentará recuperar su índice de aprobación, tras un año marcado por los constantes escándalos que han debilitado su Gobierno y dado alas a la oposición.
2017 debe ser el año en que Pedro Pablo Kuczynski se afiance en la presidencia peruana, tras haber ganado en 2016 unas elecciones muy reñidas ante Keiko Fujimori.
Quien ya está afianzado es Evo Morales, que pese a sus habituales polémicas, ha logrado grandes logros en Bolivia, con mejoras económicas y sociales que ayudaron a millones de personas a salir de la extrema pobreza.
En Venezuela, una de las grandes incógnitas para este nuevo año es si continuará en su cargo el presidente Nicolás Maduro, cuyo gobierno enfrenta la creciente presión para celebrar un referendo revocatorio, tal y como pide la oposición, el aumento de la extrema pobreza y la habitual falta de alimentos y productos.
Otra de las incógnitas es el rumbo que tomará Cuba tras la muerte de Fidel Castro y la llegada al poder de Donald Trump en Estados Unidos. El líder republicano ya avisó de que no es favorable a un acercamiento con el régimen cubano, algo por lo que sí ha trabajado el presidente saliente, Barack Obama, dibujando un panorama de apertura en la isla caribeña.
El efecto de las políticas de Trump planea sobre toda América Central, con la amenaza de expulsar a miles de inmigrantes ilegales y de construir un muro en la frontera con México, algo que le ha valido duras críticas de toda la comunidad internacional.
En Colombia, el avance de las negociaciones para la paz con las FARC, tras el sorprendente 'No' de la población, debe seguir marcando la pauta política y social de un país que ha logrado una gran estabilidad económica en los últimos años y que busca ahora consolidar la paz.
Por último, en Ecuador, Rafael Correa pondrá fin a 9 años en la Presidencia en las elecciones previstas para febrero, marcadas por la aprobación de la polémica ley que permite la reelección.
Correa deja un país dividido entre sus partidarios y sus detractores, y con una economía que, tras años de bonanza, se ha visto afectada este año por la fuerte caída de las inversiones y del consumo y que según las previsiones registrará una contracción del 2 por ciento este año.
Bajo esta situación bastante negativa en el año 2016, los países también están buscando nuevos caminos. En noviembre, se celebró la cumbre del Foro de Cooperación Económica de Asia-Pacífico, cuando algunos países del continente analizan su cooperación con socios de la otra parte del océano Pacífico.
A finales de noviembre, China lanzó la nueva edición del Libro Blanco sobre la Política de China hacia América Latina y el Caribe, en el que subrayó la importancia de mantener intercambios y cooperación con esta región.
Argemiro Procopio, profesor de Relaciones Internacionales de la Universidad de Brasilia, considera que China lanza ese documento en un momento extremadamente oportuno. "Es algo que pocos países europeos hicieron. China tomó la delantera y es un hecho simbólico, porque América Latina está muy vinculada históricamente a Europa y a EEUU", recordó.
"China tiene una gran población que consume mucho más que antes, y Argentina y Brasil son grandes productores de soya, trigo y carne. La producción de petróleo de Venezuela, Brasil y México ayudará su dependencia del petróleo tradicional de Oriente Medio y Rusia".
"Por otra parte, América Latina necesita inversiones chinas para el mejoramiento de su infraestructura y tecnología, que son esenciales para el desarrollo económico. Así que el acercamiento de América Latina y Asia es de beneficio mutuo, y podría ser un camino para salir de la actual crisis", dijo.
 


martes, 7 de febrero de 2017

Luzberta Fuentes : Remembranzas de los años 70. Hilda la mejor amiga

Remembranzas de los años 70: Hilda la mejor amiga

Luz Bertha Fuentes

Conocí a  Hilda  en Marzo de 1972  ella trabajaba en la GUE (Gran Unidad  Escolar) Túpac Amaru ubicada  en  Barrios Altos y donde  por feliz coincidencia de la vida  fui nombrada  al mismo colegio ambas   como profesoras de secundaria Hilda en la especialidad de Literatura y Lengua y yo en la especialidad de Filosofía y Religión.

Recuerdo que ella  siempre tenía a  la mano un libro  que devoraba con fruición en las horas  libres.  Ella era  una mujer  especial  nuestra conexión fue inmediata, mágica  y empática nos volvimos inseparables, la sentía   una hermana del alma.

Coincidíamos también en nuestra rebeldía. Me encantaba su franqueza y sencillez, como su agudeza y   visión crítica de la sociedad.  Poseía  una gran sensibilidad, era generosa,   fiel,  de una impecabilidad absoluta,  nunca admitió  la doble moral Hilda  fue sobre todo  coherente con sus  principios hasta su último suspiro.
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Hilda  me  recogía en su VW algunas veces o nos regresábamos  juntas del trabajo  compartíamos lecturas,  música, teatro, cine forum, conciertos en esos  años nos visitaron  Mercedes Sosa, Atahualpa  Yupanqui,  entre  otros.

Me contagió el amor y respeto  por las obras de José María Arguedas, la poesía de Vallejo y sobre todo los escritos de  José Carlos  Mariátegui y en especial los escritos  acerca de la mujer y   la de   Flora Tristán que  tanto le apasionaba.

Ella fue la primera  que se percató de la presencia de un nuevo  profesor que  llegó al colegio y me comentó “es con el único que se  puede  conversar algo interesante”. Ese profesor se llamaba Jorge Pérez Ruibal con el me casé después. Él era aficionado a las antigüedades y visitaba Tacora con bastante frecuencia. Salíamos con Hilda a ver y comprar cosas para nuestras futuras casas. Un día el papá de Hilda nos ampayó en la cochera de su casa tratando de pasar inadvertidas   con un pie de máquina de coser antigua y comentó con una sonrisa cómplice “como los pajaritos trayendo plumas para su nuevo nido eh?”.

Hilda maestra inspiradora.

Hilda viajó por primera vez fuera del Perú a la Argentina en el verano de 1970, a un intercambio magisterial según me cuenta  su  compañero, amigo entrañable y amado esposo   Ricardo Melgar Bao.  Había salido a la venta el disco mujeres Argentinas”. Hilda se entusiasmó con el canto rebelde de   dicho disco tanto así que   trasmitió a sus alumnos algunas canciones como la de Juana  Azurduy  fue todo  un símbolo. Una de las mejores voces del salón donde Hilda era tutora cantó esta canción para una celebración en el patio principal.

Juana Azurduy flor del alto Perú 
No hay otro capitán más valiente que tu 

Oigo tu voz más allá de Jujuy 
Y tu galope audaz Doña Juana Azurduy 

Me enamora la patria en agaz 
Desvelada recorro su faz 
El español, no pasara 
Con mujeres tendrá que pelear 

Juana Azurduy flor del alto Perú 
No hay otro capitán más valiente que tu 

 Truena el cañón, préstame tu fusil 
Que la revolución viene oliendo a jazmín 

Tierra del sol en el alto Perú 
El eco nombra aún a Túpac Amaru 

Tierra en armas que se hace mujer 
Amazona de la libertad 
Quiero formar en tu escuadrón 

Y al clarín de tu voz atacar 
Juana Azurduy flor del alto Perú 
No hay otro capitán más valiente que tú. 

Nos marcó mucho una de las primeras obras “Oye “del grupo teatral “Cuatro tablas” que  a la vez era una canción  muy  motivadora y rebelde la que se convirtió en el himno  de toda  la  secundaria

En el colegio los alumnos querían, respetaban y admiraban a Hilda.  Era una excelente maestra motivaba a los chicos de mil formas creativas. Hilda  aprovechaba  cada oportunidad ofreciendo a los alumnos  los mejores textos y  lecturas  para despertar en ellos la  igualdad de géneros, la situación de injusticia y por ende la solidaridad con los más oprimidos.

Juntas, convocamos un concurso de periódicos murales en la secundaria por las Fiestas Patrias cuyo tema era “Mi Patria el Perú.”

 Fueron días intensos de trabajo con los grupos y los chicos sacaron lo mejor de cada uno y fueron muy sorprendentes los resultados .La clase ganadora   presentó el capitalismo en el Perú en un mural gigante que ocupaba toda la pared, realmente bien documentado y con una presentación impecable.

.Nuestro colegio no era una entidad democrática los alumnos eran hijos del personal subalterno de la policía. La disciplina era vertical pese a todo  eso  pudimos organizar con Hilda   un periódico mural en  homenaje a Mao cuando falleció. Y denunciar la dictadura de Pinochet cuando tomó el poder por la fuerza.

Hilda y el Movimiento femenino de los 70

A mediados de la década del ’70 Simone de Beauvoir expresaba que cuando escribió “El Segundo Sexo” creía que el progreso del socialismo estaba íntimamente ligado con el progreso del movimiento de liberación femenina. Pero, señalaba que se encontraba equivocada pues en los países socialistas los hombres y las mujeres tampoco estaban en igualdad de condiciones. Agregaba Simone de Beauvoir su plena identificación con los postulados de la liberación de la mujer. Asimismo señalaba: “Yo estoy plenamente identificada con los postulados de la liberación de la mujer. Hay dos cosas contra las que lucho; una es el capitalismo y la otra es la actitud patriarcal existente en nuestras sociedades. Y lamentablemente, estoy segura de que aun destruyendo al capitalismo, no podremos desplazar esas actitudes patriarcales”
Para los setenta, el desafío del feminismo consistía en construir una identidad colectiva entre las mujeres y legitimar esa identidad en cuanto actor político en el escenario público. La feministas querían llevar al centro del debate sobre democracia e igualdad las relaciones sociales entre hombres y mujeres, introduciendo el sexo en cuanto una dimensión de poder. Organizacionalmente, no había filiaciones formales como en los partidos. Desde una perspectiva personal, existía una profunda revolución interna, que se tornaba difícil de nombrar.

Hilda se conectó con el movimiento feminista  que lideraba Cristina  Portocarrero  artista plástica, como también  Ana María Portugal, crítica de arte y cultura, llegarían a ser activas participantes del discurso feminista durante el Período  llamado de la Revaloración de acuerdo a estos puntos: “a) reconocía la existencia de discriminación a las mujeres, b) consideraba que ello era una expresión cultural, social y no provenía de un orden divino o de la naturaleza, c) trabajaba para transformar el orden patriarcal en uno con igualdad entre mujeres y hombres .

El 7 de abril de 1973 se produjo un evento singular, un mitin liderado por un grupo de mujeres valientes, asertivas y contestatarias que enarbolaron propuestas contra los moldes estereotipados que impedían el libre desarrollo de las mujeres. El hotel Sheraton –lugar en el cual se llevaba a cabo el concurso Señorita Verano 1973, fue el punto de concentración del mitin feminista.
Se podía leer en las pancartas de las manifestantes expresiones como: “Déjennos ser flacas, gordas, feas”, “Mujer no te dejes humillar, niégate a los concursos”, “No más concursos de belleza”, “¡Convéncete!, tu personalidad es más que tu belleza”…
Cristina Portocarrero refería que "los concursos de belleza significan: dominación, explotación, racismo, prostitución, alienación e indignidad de la persona humana (...) La persona humana vale estrictamente en su integridad espiritual y física y lo que caracteriza a lo humano es la capacidad de hacer depender lo físico de lo moral y la única y absoluta condición existencial: la dignidad humana" (Concursos de belleza 1973)

Nueva movilización de Mujeres   por el día de la madre (1974)
La movilización fue seguida de un evento de concientización en el Teatro La Cabaña. Sobre este evento señalaba Portocarrero: “Fue un evento de cuestionamiento y reflexión sobre la realidad. Nada de poesía barata ni cuentos sobre los sufrimientos de la Madre” (“Liberación en marcha”, 1974).
“No queremos flores queremos derechos, las mujeres piden guarderías infantiles con atención médica y pequeñas maternidades en distritos populares, instalación de centros gratuitos no confesionales de información sobre anticonceptivos; seguro social familiar intensivo a los llamados "hijos ilegítimos”, decía, en el marco de la movilización por el Día de la Madre, Cristina Portocarrero.
 • Necesidad que el Seguro Social “En cuanto al sistema part-time de "Scala", y seguramente de otros establecimientos comerciales, se trata de un trabajo de tres horas y media que es remunerado por hora de trabajo. El empleado puede ser cambiado de tienda y horario de acuerdo a las necesidades de la empresa. Bajo este sistema, trabajan muchísimas mujeres. Existe un promedio oscilante de 500 a 800 trabajadores sometidos a estas condiciones de trabajo (...) Hace poco han despedido a 170 empleados, la mayoría mujeres. Este despido se debió, a que estaba surgiendo un frente de lucha contra el part-time”.
·        Convocado por Acción para la Liberación de la Mujer Peruana (Alimuper) en mayo de 1975, "Por un Día de la Madre Diferente", fue un mitin feminista frente al Monumento de Micaela Bastidas, en él participaron mujeres de los clubes de madres de Mirones Alto, El Ermitaño y 15 de Enero (Viva, 1985: 14). La realización de las movilizaciones del movimiento de mujeres por el Día de la Madre, se extendieron de 1974 a 1979. El discurso oficial no fue ajeno a su repercusión e influencia, es así como se produjo la dación de una Directiva de la Dirección de Educación Superior del Ministerio de Educación sobre la Maternidad, y la realización del Encuentro Nacional de la Mujer Madre, ambos, en mayo de 1975.   Esta Directiva normaba y orientaba las acciones de revaloración de la mujer.
La UPMP creada en 1970, organizó en 1972, el Primer Congreso Nacional de Mujeres Peruanas. En octubre de 1974 esta organización realizó el III Seminario Latinoamericano de Mujeres con el tema: "La eliminación de la discriminación de la mujer en el dominio de la educación, la formación técnica profesional y el acceso a diferentes profesiones y ocupaciones” A partir de la convocatoria de la Federación Democrática Internacional de Mujeres (FEDIM) evento preparatorio para el Año Internacional de la Mujer, con la asistencia de 500 mujeres de toda América Latina (“Diez años de movimiento – Perú. Hitos feministas”,).
En 1974 Hilda asistió a la primera asamblea femenina y barrial.
En 1975 la UPMP realizó tres seminarios regionales: Arequipa, Huaraz y Huánuco.
En   1977 Hilda y Ricardo partieron para  México. En 1982 viajé un mes a esa hermosa tierra que los acogió con  tanto afecto  y reconocimiento Hilda y Ricardo me acogieron  en su hogar. Siempre estuvimos conectadas y al tanto de nuestras vidas.
Ella vino a despedirse a su tierra  antes de partir a la eternidad. Sé que ahora sin las limitaciones del cuerpo y la enfermedad su espíritu libre y generoso nos envuelve con el mismo Amor.
   
                                                          

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JOSE FELIZ DAMIAN : HILDA TISOC LINDLEY


---------- Mensaje reenviado ----------
De: José Félix <josfeldam@gmail.com>
Fecha: 6 de febrero de 2017, 18:16
Asunto: HILDA TISOC LINDLEY
Para:


HILDA TÍSOC LINDLEY
Una vida productiva al servicio de la humanidad

A UN MES DE SU PARTIDA

Hilda Tísoc Lindley, una mujer de lucha perseverante, honesta y consecuente con sus principios, nació a la eternidad el 7 de enero del 2017. Ella se fue lúcida como los grandes, "escuchando su canción preferida: Gracias a la vida", filosofando acerca de la muerte y encomendando que se cumpla su deseo al cerrar definitivamente sus ojos, esos dos luceros que le dieron tanto, distinguiendo el negro del blanco, avizorando en el cielo su fondo estrellado y, sobre todo, distinguiendo en las multitudes al hombre que amó toda su vida.  Para el pueblo y para las nuevas generaciones,  queda su trabajo productivo como semilla que germinará y engrandecerá toda acción de lucha por un mundo mejor, por un Perú nuevo en el mundo nuevo, por la que luchó y entrego lo mejor de su vida.
En reconocimiento a su invalorable contribución en la larga lucha por el cambio social, se adjunta una breve Semblanza de la c. Hilda Tísoc Lindley, la misma que resume su trabajo productivo tanto en Lima-Perú como  en México.
Cordiales saludos
José Félix D.
060217


Hilda Tisoc Lindley ( A un mes de su sensible fallecimiento)

HILDA TÍSOC LINDLEY
Una vida productiva al servicio de la humanidad
 (1947 – 2017)
                         
“La vida es lucha, es combate.
Agoniza quien vive luchando
contra la vida y contra la misma muerte”
Miguel de Unamuno


La lucha ha sido el motor en todo proceso del desarrollo histórico de la sociedad humana.  En los diversos sistemas sociales que se han sucedido hasta la actualidad, todo cambio social ha sido consecuencia de un largo proceso de luchas antagónicas entre las clases sociales (dominantes y dominadas). Vale decir, por una parte la clase minoritaria que detenta el poder y que funciona como una pentarquía orgánica de control constituido por el Ejercito permanente, policía, burocracia, clero y magistratura, que tienen como norte mantener el viejo orden social al servicio de la clase dominante; y, por otra parte, las clases populares que luchan perseverantemente por sus más sentidas reivindicaciones, promoviendo el cambio social, con programa reivindicativo y prospectivo orientado al progreso y a la prosperidad del pueblo. He ahí la polarización de las clases sociales en lucha constante hasta nuestros días. Hilda Tísoc Lindley, mujer de lucha consecuente y honesta, se orientó resueltamente por el Camino de Mariátegui, estudiando, investigando, organizando y luchando con el pueblo, con fe y esperanza por un nuevo orden social, por un mundo nuevo.

En el proceso de preparación política y gestión generacional, Hilda se mantuvo firme y muy segura, asimilando, defendiendo y desarrollando sus nobles ideales. De allí que vivió intensamente, sin transgredir los principios de la moralidad socialista hasta el final de su vida. Es un ejemplo de alta moral de productores que las nuevas generaciones de luchadores por el socialismo proletario, sabrán valorarlo y enarbolarlo, en toda acción social conducente a la conquista de un Perú nuevo en el mundo nuevo.

En las filas del magisterio nacional, bajo la orientación del Frente Clasista Magisterial (FCM), constituido afines de la década del 60 de acuerdo a los fundamentos de la Internacional de Trabajadores de la Enseñanza (ITE-Sección peruana), se fueron difundiendo los principios del Sindicalismo Clasista y la necesidad de la unificación del magisterio en su conjunto. Es en el VI Congreso Nacional del Sindicato Nacional de Profesores de Educación Primaria (SINPEP), realizado en enero de 1970, que se toma la histórica decisión de iniciar con el proceso de reconstitución en la vida sindical del magisterio nacional. Para el efecto se constituye el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Enseñanza del Perú (SINTEP) que “comprende a los maestros de todos los niveles de la enseñanza, teniendo en cuenta que el patrón es uno, la doctrina una, y la organización como materialización de esa doctrina, también una”. Al maestro Germán Caro Ríos se le elige Secretario General del Comité Nacional de Reconstitución del SINTEP, organización que posteriormente dará paso al SUTEP. 

En setiembre de 1971, se desarrolló una Huelga nacional del Magisterio Peruano, aun dividido por niveles.  Lamentablemente, la traición de algunos dirigentes de la FENEP, hizo fracasar la Huelga y los dirigentes que no se doblegaron, fueron deportados a España.  El 19 de octubre del mismo año, fallece el maestro Germán Caro Ríos a consecuencia de un derrame biliar y el análisis de la referida huelga, por parte del maestro, se quedó en el epígrafe.  Sus colegas que lo visitaron en el hospital, han afirmado que don Germán Caro se mantuvo lúcido hasta el final. En una de sus conversaciones llegó a precisar: “que ironía del destino. Toda mi vida me he pasado luchando y voy a morir de amarillo”. Testimonio que quedo grabado en la mente de sus continuadores.

Los antecedentes sistematizados de las luchas del magisterio peruano, fueron un gran estímulo para el desarrollo del talento clasista de la c. Hilda Tísoc Lindley y la de su generación. En las reuniones programadas y realizadas en diferentes locales escolares de Lima Metropolitana, a través del debate alturado se fueron desarrollando las ideas del sindicalismo clasista, comprendiendo a cabalidad los Principios, Lema y Emblema, aportes históricos de los dirigentes del FCM y que fueron el sustento teórico y práctico en la constitución del SUTEP. Toda información teórica se complementaba con la acción práctica. Lo asimilado se tenía que difundir en cada SUTE Base de los diferentes sectores sindicales de Lima, donde se tenía influencia. Las ideas clasistas contribuyeron al fortalecimiento del espíritu de lucha de los maestros, lo que fue demostrado con posterioridad en las heroicas luchas frontales del magisterio organizado contra la patronal.

En el trabajo de organización y consolidación de los SUTE Base, cómo no recordar a la c. Hilda Tísoc en el esplendor de su vida, muy alegre, proactiva, optimista, solidaria, juvenil y fecunda, llegando puntual con el Volkswagen guerrero para cumplir una larga jornada de vida sindical, visitando las diferentes escuelas del segundo sector de Lima que comprendía desde la Av. Grau, Jr. Washington, Río Rímac y Ancieta Alta, detrás del Cementerio El Ángel. Específicamente el Cercado de Lima, Barrios Altos, la Huerta Perdida y Santoyo, constituía nuestra zona de trabajo sindical. De acuerdo a la planificación, se visitaban los colegios propiciándose reuniones de maestros para charlas informativas y para la difusión de la prensa sindical. La capacidad convincente de la c. Hilda, movilizándose con rapidez, facilitó el ingreso a colegios impenetrables regentadas por religiosas y Directores pro patronales.

Esta labor metódica de educación sindical clasista, dio sus frutos. Los maestros comprendieron los principios del sindicalismo clasista, fortaleciéndose espiritualmente y organizándose en sindicato. En el proceso, el SUTE 2do. Sector Lima, se consolidó y cumplió un rol protagónico en las heroicas jornadas de luchas del magisterio peruano.

Complementariamente a la labor sindical, Hilda Tísoc dedicó tiempo a estimular a las nuevas generaciones de combatientes. Específicamente al grupo juvenil de teatro Rikchariy que en el primer quinquenio del 70 presentaba la obra “el sueño de un Campesino”, escenificándose en diversos centros educativos del SUTE 2do. Sector de Lima. 

En la segunda mitad de la década del 70, la c. Hilda Tísoc y familia viajaron a México pensando retornar pronto. Llevaba un permiso oficial, sin goce de haber que la exentaba de sus tareas docentes, con la finalidad de cursar una maestría en Estudios Latinoamericanos en la UNAM. La dictadura de Morales Bermúdez, siete meses más tarde, atendiendo una recomendación del FMI de dar baja a quince mil trabajadores al servicio del estado, la despidió, al igual que a su compañero de vida, recortando sus posibilidades de retorno. Participó, desde México, muy activamente en la campaña de solidaridad con la huelga del SUTEP y contra la dictadura militar, recorriendo las escuelas normales, visitando las bases del Frente Magisterial Independiente, las universidades públicas y los locales de las comunidades del exilio. Participó, estando embarazada de su primer hijo, en la masiva movilización del magisterio mexicano frente a la Embajada del Perú. Los intentos de retorno se frustraron por falta de trabajo en tiempos de crisis.

Radicada en México, trabajó como correctora de galeras en la imprenta editorial jurídica Cárdenas, luego como docente en el Colegio Francés Hidalgo, y temporalmente en el Archivo de la Palabra. Allí se familiarizó con el registro de historias de vida y de testimonios del exilio republicano español. Por su cuenta, y en compañía de Napoleón Conde Gaxiola, entrevistó a veteranos y figuras prominentes de la izquierda mexicana, todavía inéditas. Dejó también, las cintas magnetofónicas que registran el testimonio de Leo Zuckermann Mauss, destacadísimo dirigente cominternista alemán, quien luchó contra el nazismo dentro y fuera de Alemania y artífice de la construcción de los Frentes Populares en Europa y primer vicepresidente de la República Democrática Alemana. Al lado de su esposo y compañero, entrevistó al escritor Juan de la Cabada, sobre la estancia de Julio Antonio Mella en México, la cual fue publicada. Fue en la tierra de Emiliano Zapata donde nacieron sus dos hijos, Emiliano y Dahil, quienes dieron sentido creador a su existencia productiva.

Entre sus obras selectas está su libro “LA AGONÍA SOCIAL DE FLORA TRISTAN Y EL MOVIMIENTO FEMINISTA”, publicado en 1971 y digitalizado en el 2009.  Para que Hilda publique esta obra, está clara la influencia de Flora Tristán, una mujer de lucha, de pensamiento y actitud revolucionaria y precursora del movimiento feminista que pasó a la historia difundiendo su tesis “Todas las desgracias del mundo provienen del olvido y el desprecio que hasta hoy se ha hecho de los derechos naturales e imprescindibles del ser mujer”. Algo más, en el folleto La Unión Obrera, Flora Tristán enarbola su programa a favor del proletariado. He ahí signos puntuales y motivadores para sistematizar ideas de acuerdo a nuestra realidad. He ahí el valor histórico de la obra de Hilda, como sustento fundamental del feminismo y socialismo en la lucha por el cambio social.

Otra reliquia de la pluma de Hilda Tísoc es sus dos MICRO-ENTREVISTAS a personaje polémicos que radicaban en México. El primero a Carlos Quijano (27 febrero de 1978) y el segundo a Eudocio Ravines (01 de marzo de 1978). Recién, como ella aclara en la presentación, lo publica en 2013, después de 35 años. Como preámbulo a las entrevistas, la autora precisa: “Doy constancia que ambos fueron corteses, pero más parcos de lo que anhelaba. Quijano me respondió con escaso entusiasmo mientras que Ravines lo hizo con explicita desconfianza. Al intelectual uruguayo lo entrevisté en la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM y al político peruano en sus oficinas del periódico El Heraldo”. Cuando ambos intelectuales fallecen en el destierro, la actitud del pueblo se deja sentir. En junio 1984 murió Carlos Quijano y el pueblo sintetizó su mensaje en expresiones como esta: “Enseñó a pensar con claridad”. En enero 1979, Eudocio Rabines falleció atropellado y en el diario El Comercio se publicó una breve nota sin mayor trascendencia. El pueblo lo ignoró, porque desde la muerte de José Carlos Mariátegui defeccionó, organizando su propio partido y terminando su vida al servicio de la reacción. Bien la micro entrevista, motivadora para conocer el rol del factor humano.

En la Biografía y testimonio de Jorge Turner, sobre Juan Pablo Chang Navarro, Hilda Tísoc sistematiza la formación política, militancia y acción heroica de un revolucionario que formó parte del núcleo combatiente del Che Guevara. Fiel a sus principios murió en su ley, luchando como internacionalista por sus nobles ideales. Conjuntamente con el Che y el combatiente boliviano Simón Cuba, fue capturado en la quebrada del Yuro (Bolivia) y “pasado por las armas a mansalva el 8 de octubre de 1967”. Con estos documentos, la autora reivindica la memoria de un digno luchador por el cambio social en la Región de América Latina. Es también autora de varias microbiografías de mujeres peruanas vinculadas a la intelectualidad de izquierda y a los movimientos sociales de la segunda mitad del siglo XIX y primera mitad del siglo XX. Varias de ellas han sido publicadas en el blog https://socialismoperuanoamauta.blogspot.mx. Y de seguro habrá otras obras de valor, aún inéditas, debido a su pasión por la literatura.

Siempre hemos leído en diversas literaturas, manifiestos y también escuchado en actos de masas la consigna, “cuando un revolucionario muere, nunca muere”. En efecto, la muerte tiene distintos significados. Al respecto, el escritor chino Sima Chien decía: “Aunque la muerte llega a todos, puede tener más peso que el monte Taishan o menos que una pluma. Morir por los intereses del pueblo tiene más peso que el monte Taishan; servir a los fascistas y morir por los que explotan y oprimen al pueblo tiene menos peso que una pluma”. Entonces, quienes han luchado toda su vida por la liberación de las fuerzas productivas en función de los intereses del pueblo, el morir es nacer a la eternidad. Sus ideales plasmados en sus obras, seguirán vigentes y serán desarrollados por las nuevas generaciones de combatientes. La c. Hilda Tísoc, llegó para partir de nuevo. Sus obras iluminarán el camino del pueblo, en las largas jornadas de lucha por un nuevo amanecer.

Hilda Tísoc Lindley, luchó dignamente más de un año contra la enfermedad que la aquejaba. Siempre serena, comprendiendo la crítica realidad y compartiendo inquietudes con el ser amado, se fue lúcida como los grandes, filosofando acerca de la muerte y encomendando que se cumpla su deseo al cerrar definitivamente sus ojos, esos dos luceros que le dieron tanto, distinguiendo el negro del blanco, avizorando en el cielo su fondo estrellado y, sobre todo, distinguiendo en las multitudes al hombre que amó toda su vida. Partió el 7 de enero del 2017, “escuchando su canción preferida: Gracias a la vida”. Nos queda su trabajo productivo como semilla que germinará y engrandecerá las luchas de las nuevas generaciones por un mundo mejor, por la que luchó y soñó siempre.

Lima-Perú, 24 enero 2017
José Félix D.

Fuentes:
      
  1. TÍSOC LINDLEY, Hilda. La agonía social de Flora Tristán y el movimiento feminista. Lima, 1971.

  1. TÍSOC LINDLEY, Hilda. “Una Biografía de nuestro tiempo, Juan Pablo Chang Navarro (1930-1967)” (1). México, 2016.

  1. TÍSOC LINDLEY, Hilda. “Juan Pablo Chang Navarro en el testimonio de Jorge Turner.” México, 2016

  1. TRISTÁN, Flora. Biografía.

  1. ZEDONG, Mao. Servir al pueblo, Obras Escogidas. Primera Edición, 1968. Páginas 177-78.

  1. MELGAR BAO, Ricardo. Testimonio de parte acerca la actividad de Hilda en México.

  1. FÉLIX DAMIÁN, José. German Caro Ríos, Vida y Obra. Lima, mayo 2016.











viernes, 3 de febrero de 2017

Fwd: [TacnaComunitaria] «¿POR QUÉ SOCIALISMO?» DE ALBERT EINSTEIN


---------- Mensaje reenviado ----------
De: Blogger <no-reply@blogger.com>
Fecha: 2 de febrero de 2017, 10:26
Asunto: [TacnaComunitaria] «¿POR QUÉ SOCIALISMO?» DE ALBERT EINSTEIN
Para: luismiguel1952@gmail.com






Boltxe / Trinchera

02-02-2017 

El ensayo a continuación forma parte de una antología publicada por las editoriales Boltxe (Euskal Herria) y Trinchera (Venezuela). El libro incluye diversas contribuciones sobre la pregunta "¿Por qué socialismo?" que planteó Albert Einstein en su célebre artículo de 1949, y lleva por título ¿Por qué socialismo? reactivando un debate


¿Por qué optar por el socialismo? Es común alegar que el socialismo será más justo y equitativo que el capitalismo, pero esto no resuelve el problema ya que las personas no siempre se sienten motivadas por la justicia social. Por otra parte hay que considerar cuán exigente y desafiante es el proyecto socialista: ¡el objetivo es cambiar toda la sociedad! En proyectos de tal naturaleza las intenciones y los impulsos operativos no son necesariamente racionales. También está la difícil cuestión de la longevidad de las motivaciones, la cuestión de si el compromiso individual (mientras dure) coincidirá con el de otros que comparten el objetivo socialista durante el tiempo necesario para que el proyecto cuaje. 

Cabe señalar también que, mientras el socialismo fue comprendido como consecuencia necesaria de un desarrollo histórico inexorable, no hubo necesidad de preguntar ¿Por qué socialismo? En el período posterior a la muerte de Karl Marx y hasta la primera mitad del siglo pasado, el socialismo habitualmente se entendió como algo tan inevitable que, para algunos pensadores, podía verse como poco deseable para la humanidad pero sin embargo parte de un futuro ineludible (básicamente la postura del economista austriaco Joseph Schumpeter entre otros) [1].

Tal vez aquí nos encontramos con la verdadera importancia del artículo «¿Por qué socialismo?» de Albert Einstein [2]. Más que por su contenido que incluye argumentos interesantes –por ejemplo el planteamiento de que solo una economía socialista planificada puede superar la mutilación del individuo que impone el capitalismo–, este breve ensayo de 1949 constituye un hito por adoptar una postura original: la de conceder que el socialismo no es inevitable y debe ser anhelado. Efectivamente, el texto de Einstein reconoce que el socialismo debe ser buscado activamente. 

Sin duda, el interés de Einstein en la cuestión fue el resultado de la crisis general de 1914 a 1945, que sacudió profundamente la fe en el progreso abstracto y en los esquemas de la historia universal. Las lecciones de aquella crisis todavía definen la época actual; el determinismo histórico, fuera de los claustros académicos del marxismo analítico [3], tiene pocos adeptos hoy día. Más aún, la crisis sistémica que comenzó alrededor de 1970 y ha continuado hasta el presente ha sido tan eficaz como la anterior en su pulverización, una vez más, de la fe en el progreso inevitable. Por estas razones, la pregunta por qué socialismo –por qué hay que desear y luchar por el socialismo– permanece tan vigente como lo fue en el momento que Einstein la planteó. 
 
Un rastro textual en Marx 

Por lo general, Karl Marx dejó de lado la pregunta por qué socialismo (qué motiva al individuo o al colectivo a trabajar por la sociedad socialista). Esto se debe en parte a que su obra nace como un esfuerzo por responder «científicamente» a las quimeras del socialismo utópico, cuyos partidarios habían dominado el debate. Otro factor es que Marx no siempre fue ajeno al determinismo de su momento y en ocasiones parecería pensar que el efecto acumulativo de las luchas sindicales y el crecimiento numérico del proletariado serían suficientes para formar un sujeto revolucionario [4]. Aún reconociendo estas dos trabas en Marx, existe sin embargo una cadena de claves literarias en su obra que apunta a la cuestión crucial, «existencial», del empuje subjetivo por el socialismo, las razones para hacer la revolución. 

Marx emplea dos figuras para significar la revolución comunista, el espectro del Manifiesto comunista y el topo del 18 Brumario de Luis Bonaparte, ambas provenientes del Hamlet de Shakespeare. Las referencias son alusiones al primer acto de la obra en el que el fantasma del viejo rey visita las murallas del castillo Elsinor. Cuando el fantasma está sobre la superficie es «espectro» –también «aparición» y «espíritu»–, pero cuando está bajo el escenario lo llaman «topo». Bien dicho, topo viejo. ¿Cómo puedes cavar la tierra tan rápido? ¡Diestro minero! comenta Hamlet cuando el fantasma, en ese momento subterráneo, le pide el juramento. 

Con frecuencia se considera Hamlet como obra constitutiva de la conciencia moderna. La obra cuenta la historia del personaje epónimo que lucha por restaurar el orden perdido, usurpado por su tío Claudio, quien asesinó al viejo rey y padre de Hamlet. Puesto que el aventurero Claudio toma las riendas de su propio destino (como haría otro usurpador shakesperiano, Macbeth) y es un «hombre que labra su propio éxito», se le puede comparar con un burgués. Así, en este drama que data de los inicios del capitalismo europeo, el protagonista lucha contra el nuevo orden burgués, y su inspiración proviene de una figura que es vieja: la figura paterna. Se trata de un viejo topo, un viejo fantasma, una voz del pasado [5]. 

¿Cómo interpretar esta voz shakesperiana del pasado de la que Marx se apropió no solo una vez sino en múltiples ocasiones [6]? Así mismo, ¿por qué tantos textos marxistas, incluyendo textos actuales, emplean las figuras del espectro y del topo para referirse a la promesa del socialismo, con aquel presagiando el posible advenimiento del socialismo y este representando una fuerza revolucionaria que estalla irresistiblemente en el presente? La mejor explicación es que el uso de estos tropos de Shakespeare por Marx y Engels –y más importante, su persistencia en la tradición marxista viva– implica que hoy todavía consideramos que el llamado al socialismo viene del pasado y no de un futuro abstracto, ni se inspira en la necesidad abstracta de progreso. 

Vale la pena señalar que esta forma de interpretar el discurso marxista –con la mirada puesta en el pasado y buscando allá las razones de la revolución socialista– no es nueva. De hecho, es un tema central en la obra, influida por el romanticismo, de Walter Benjamin. Benjamin afirmó crípticamente en su Sobre el concepto de historia (1940) que la revolución no se hará por envidia del futuro, sino más bien por una felicidad que es esencialmente pretérita: la revolución redime las vidas del presente y del pasado. En consonancia con esta obligación de redimir el pasado, Benjamin apunta a la «débil fuerza mesiánica» conferida a las generaciones vivas, a las cuales el pasado tiene derecho de dirigir sus reclamos. Como el propio Hamlet, Benjamin reconoce que las demandas que tiene el pasado sobre el presente «no se satisfacen fácilmente» [7]. 
 
Algo «viejo»: el valor de uso 

Sea cual fuere el papel asignado al pasado y sus mensajeros fantasmales en los textos de Marx, Benjamin y Shakespeare, hay que reconocer que la idea de que el pasado proporciona el impulso para el socialismo es profundamente contraintuitiva. ¿Por qué, desde la modernidad, se insiste que el motivo o el llamado al socialismo proviene de una época anterior? Si el socialismo se va a construir en el futuro, ¿por qué no procede el llamado desde el propio futuro? De hecho, las respuestas a estas preguntas tienen mucho que ver con la construcción de la modernidad capitalista y más específicamente con su calidad fantasmagórica. 

En «El fetichismo de la mercancía y su secreto», sección clave de El Capital, Marx muestra cómo el mundo de las mercancías, con su abstracción del trabajo humano en la forma fetichista de valor, es esencialmente fantasmagórico: en una palabra, es un mundo futurista. El reino «sensorialmente suprasensible» al que Marx se refiere en esta sección de El Capital anticipa el mundo de los centros comerciales de hoy y su incesante presentación de productos y encantos novedosos; este es un mundo que busca excluir la muerte al asumir paradójicamente el rigor mortis de las superficies duras y brillantes de las mercancías. Dada la naturaleza excesivamente moderna y futurista del universo de las mercancías, cualquier ruptura con este ámbito debe provenir de una voz subterránea o de un espacio metafórico que contrasta, por su carácter «viejo» o unheimlich, con la alienación futurista del capitalismo [8]. 

Este espacio metafórico, comparable en cierto modo a la condición espectral del padre de Hamlet, es la esfera del valor de uso en la modernidad capitalista. Como faceta suprimida de la mercancía, el valor de uso se representa a menudo en el arte, en la filosofía e incluso en la política como algo perteneciente a una especie de paraíso perdido [9]. Por ejemplo, en la poesía de Baudelaire y, un poco más adelante, en los cuadros de Paul Gauguin y Henri Matisse, el reencuentro con valores y placeres elementales se proyecta sobre una tierra exótica o más primitiva de «luxe, calme et volupté». En la filosofía, de la misma forma en que los pensadores liberales apelan a la «posición original» y al «estado de naturaleza» para decidir cuestiones fundamentales de justicia social –ubicando el valor transhistórico en un espacio que se imagina primordial–, también Martin Heidegger apela a contextos campesinos arcaicos para evocar un mundo más auténtico (regido por la utilidad) anterior a las pseudoconcreciones del capitalismo [10]. 

En el ámbito político, el proyecto de recuperación de valores históricos e ideales comunes –valores del pasado que subyacen en el presente– se percibe claramente en la lucha abertzale vasca que se lleva a cabo en nombre de un pueblo milenario que mora a ambos lados de los Pirineos. Este proyecto es esencialmente socialista a pesar de estar enmarcado en el rescate de lo que alguna vez existió. Otro ejemplo similar es el proyecto socialista bolivariano que, debido a su dimensión continental, depende de la reactivación de una nación latinoamericana primordial que se halla sepultada bajo la modernidad balcanizada y capitalista del continente [11]. En ambas luchas, que se cuentan entre los esfuerzos más vibrantes por superar el capitalismo y crear un nuevo mundo socialista, el proyecto se construye sobre la redención de lo que hay «detrás» y «antes de» las pseudoconcreciones fetichizadas del capitalismo. 
 
Socialismo como obligación 

Que el llamado al socialismo viene del pasado lo confirma también la forma en la que comúnmente utilizamos los términos y conceptos. Es decir, la mayoría de la izquierda revolucionaria plantea el socialismo no como simple opción, sino comoobligación, y no existen obligaciones con el porvenir excepto en forma figurativa. Una actitud revolucionaria hacia el futuro sería la de preparar el camino y mantener la esperanza: «optimismo del espíritu» (a contrapelo de lo que dijera Gramsci). Por el contrario, el motivo de la lucha socialista se acerca más al cumplimiento de una promesa. Es una promesa hecha al pasado y a las generaciones pretéritas. 

¿Cómo debemos concebir a aquellos del pasado a quienes nos amarra esta obligación? Podemos imaginar un largo cortejo de antepasados –como haría José Martí en un discurso muy propio de 1893– cuyos proyectos están aún por realizarse. Martí evoca al rebelde paraguayo José de Antequera y al líder indígena Túpac Amaru, también rememora a José Antonio Galán y a Juan Francisco Berbeo, ambos comuneros colombianos [12]. Nuestros referentes en las luchas del pasado pueden diferir hoy dependiendo de la situación política concreta. Sin embargo, lo esencial aquí es que cuando tendemos la mano, como lo haría Martí, a las generaciones anteriores, es porque concebimos la humanidad como proyecto

Pasando revista a esta idea constatamos que, si bien se vislumbra el proyecto de la humanidad en el humanismo renacentista, solo se consolida en el siglo XVIII como ideal normativo. El proyecto constituye la base que sostiene tanto la Declaración de los Derechos del Hombre como el esquema de «paz perpetua» que Immanuel Kant imaginó como posible efecto de la creciente adhesión al liberalismo [13]. Un siglo después, Simón Bolívar y el propio Martí tuvieron el mérito de haber luchado por una patria latinoamericana, pero sus luchas siempre estuvieron informadas por la ambición de una patria humana; así vemos que la idea de la humanidad, de un proyecto humano, todavía persiste como sustrato del proyecto de construcción nacional. En el siglo XX, el proyecto de la humanidad apenas se mantuvo a flote en una época turbulenta de guerras mundiales y genocidios, pero sobrevivió cuando menos en la ideología del socialismo real, tanto en su modalidad de «lucha final» como en la forma posterior de «convivencia pacífica». También persistió como horizonte en las luchas anticoloniales y antiracistas. 

En relación con estas generaciones anteriores y su visión de la humanidad como proyecto digno de lucha, nuestra generación ha dado un enorme paso atrás, un paso que expresa una terrible pérdida de ambición y compromiso [14]. Por regla general no hemos retomado sus luchas ni mantenido el ideal humano que les dio horizonte y alcance. Esta es una pérdida tremenda incluso si nuestro abandono, nuestra evasión de responsabilidades, es inconsciente o resultado de la ignorancia. Así, hoy en día se presentan dos opciones para nuestra generación. O persistimos en este estado «caído» o recuperamos los proyectos pretéritos escuchando el pasado y sus legados de lucha. Para hacer esto tenemos que recuperar una visión de la humanidad que rebasa la suma de individuos aislados y verla de nuevo como proyecto con una larga trayectoria de lucha y sacrificio. 

Por supuesto, es importante dejar claro que, en lo que concierne a las luchas clave de nuestro pasado –incluso las que no fueron explícitamente socialistas, como los proyectos de Bolívar, Martí y Martin Luther King, Jr.–, la única forma de mantenerlas vivas hoy y darles una base coherente es el socialismo. En nuestro tiempo, dado el desarrollo de la historia, solo el socialismo puede garantizar una sociedad pacífica, libre de racismo y justa. Por supuesto, esto se debe demostrar. Mas argumentos de peso abundan, como los que se desarrollan en el ensayo del propio Einstein, quien nos muestra que, entre otras cosas, una economía capitalista necesariamente conduce al caos, a la inseguridad laboral y a múltiples formas de injusticia. La conclusión, entonces, es que uno es o un traidor al pasado y a su legado, o elige luchar y asumir el proyecto que representa la continuación de estos esfuerzos anteriores: el proyecto del socialismo. 
 
Un giro cultural (en positivo) 

Esta manera de ver las cosas se ilustra con un giro importante en la producción cultural previo a la última vuelta de siglo. Hasta mediados de los años setenta la tendencia que dominaba la literatura y el cine, sobre todo en la vertiente de la ciencia ficción, era la de representar futuros nuevos y cada vez más avanzados. Esto es lo que se transmitió, a menudo con un toque de escepticismo, en la tradición que se extiende desde Julio Verne y H.G. Wells hasta Isaac Asimov y Arthur C. Clarke. Sin embargo, a mediados de los setenta, esta postura orientada hacia el futuro se agotó, y la ciencia ficción dio un salto sorprendente: volvió su mirada hacia el pasado. 

La película clave en este viraje es La guerra de las galaxias, que se estrenó en 1977 con el memorable texto de apertura: «Hace mucho tiempo en una galaxia muy, muy lejana». Esta sorprendente película de ciencia ficción proclamó relatar acontecimientos sucedidos en el pasado, y tenía una clara deuda con el romanticismo que se evidencia en los caballeros, princesas y magos que poblaron sus escenarios. Sin duda alguna, la película es mediocre en casi todos los sentidos, pero la primera entrega de La guerra de las galaxias marcó un punto de inflexión. Se inició una corriente romántica y nostálgica que sigue siendo dominante en gran parte de la cultura de masas, como demuestra el éxito de las recientes producciones El Señor de los anillos y Juego de tronos

Este viraje hacia el pasado, que tuvo lugar en el cine y en la televisión en la década de los setenta, podría ser (y ha sido) interpretado como un hecho negativo. Es decir, se podría interpretar La guerra de las galaxias como simple evidencia de la degeneración de la actual cultura capitalista y su carencia de ideas (como parecen confirmar la miserable interpretación y los crudos reciclajes cinematográficos de la película). Sin embargo, dada la naturaleza epocal del giro cultural que se evidenció en aquel momento, nos vemos obligados, cuando menos, a tomar en serio la estructura temporal de La guerra de las galaxias. De hecho, la película puso de manifiesto la apreciación esencialmente correcta entre las audiencias populares de que el mito progresista había fracasado y que hoy la fe en un futuro predestinado superior es insostenible. 

Esto es precisamente lo que La guerra de las galaxias, junto con la ciencia ficción romántica que sigue sus pasos, representa. Por un lado, la primera película de la serie, dirigida por George Lucas, reconoció que no hay ninguna garantía de que la humanidad vaya a progresar hacia un ideal luminoso, reconocimiento que también se expresa en las películas casi contemporáneas Blade Runner (1982) y Brazil (1985), con sus escenas distópicas del futuro. Por otro lado, los guionistas y las audiencias de La guerra de las galaxias entendieron que no hay nada que obligue en la visión progresista de la vida: no hay compromiso alguno y por lo tanto no hay aventura. 

Regresando tan solo una década encontramos una producción radicalmente diferente, una serie de ciencia ficción que coincidía con la tendencia hasta entonces dominante en su género, la que miraba hacia el futuro. Nos referimos a Star Trek, la serie de culto que se transmitió inicialmente entre 1966 y 1969. Aunque superficialmente similar a La guerra de las galaxias, esta serie televisiva tenía, de hecho, un argumento contrapuesto. Encarnaba una cosmovisión progresista que –en paralelismo estrecho con los ideales positivistas de la Segunda Internacional– predecía una nueva sociedad superior como producto del desarrollo histórico inexorable. Entre otros logros civilizatorios que se representan como faits accomplis en Star Trek nos encontramos con una federación inter-planetaria a la manera del foedus pacificum inter-nacional de Kant. En Star Trek la Ilustración triunfa. 
 
Walter Benjamin versus James Kirk 

Por el contrario, La guerra de las galaxias de Lucas operó en un registro totalmente diferente y su mensaje entra en profunda contradicción con el pensamiento de la Ilustración. Con una exótica mezcolanza que recicla las fórmulas del western y de la leyenda medieval, la narrativa por lo demás débil de la película hollywoodense se sostuvo sobre dos poderosos argumentos: el primero es que hay que luchar por el cambio y el segundo que hay una misión de larga data –un proyecto humano que se remonta muchas generaciones atrás– que la generación actual ha abandonado. La película le transmite a la audiencia –como el propio fantasma shakesperiano que Marx había adoptado para el Manifiesto Comunista– que uno debe elegir entre participar en esta misión heroica (llámese la misión de emancipación o del socialismo) o ser un traidor a ella... 

Esto nos lleva de nuevo a Walter Benjamin y sus tesis sobre la historia. Muchas personas de inclinación académica han luchado con este texto difícil, que resultó ser el último testamento teórico del escritor alemán. Una de las referencias más misteriosas en el texto de Benjamin es la afirmación sobre la presencia de una «débil fuerza mesiánica» en la presente generación (afirmación que hemos mencionado brevemente más arriba). Justo antes de esta extraña frase, el texto menciona el «eco de aquellos que han sido silenciados» en las «voces a las que prestamos nuestros oídos hoy en día», y también alude a la sorprendente idea de una «cita secreta entre las generaciones del pasado y la nuestra» [15]. 

Esta sección de Sobre el concepto de historia de Benjamin es en verdad enigmática. ¿Por qué es la «fuerza mesiánica» en la generación actual considerada «débil»? Y por otra parte, ¿qué variante excéntrica de la historiografía materialista propone Benjamin (puesto que posiciona su texto como una vertiente crítica del materialismo histórico)? Una respuesta completa a estas preguntas está fuera del alcance de este ensayo. Sin embargo, para captar la esencia de esta tesis de Benjamin no es necesario ir más allá de una de las primeras escenas de La guerra de las galaxias, en la que el protagonista se encuentra en el planeta Tatooine con una figura envejecida que es portadora de un mensaje del pasado. Es Obi-Wan Kenobi, pero en su lugar podemos imaginar a Simón Bolívar, Karl Marx o incluso Hugo Chávez. En esta escena de La guerra de las galaxias tenemos una representación dramática de la «cita» de Benjamin entre el pasado y las generaciones presentes. La generación anterior, representada por Obi-Wan, interpela a la generación presente a una aventura diciendo: Hay una misión difícil y de vieja data; debes aprender sobre ella y serle leal.
 
La misión, la lealtad y la aventura... tal vez estos aspectos del proyecto humano son difíciles de expresar de forma convincente fuera de la literatura y del arte, y no encajan fácilmente en el contexto del ensayo teórico. Aún así son esenciales para el socialismo. Hay que comprender que el proyecto del socialismo –una aspiración tanto explícita como implícita en un gran número de generaciones pretéritas– no es una opción sino una obligación. La misión que hemos heredado del pasado, la de alcanzar el socialismo, exige lealtad y valentía si no queremos traicionarla. ¿Esto resulta excesivo? Solo si el gris-sobre-gris del capitalismo hubiera terminado por apoderarse de la imaginación humana podría considerarse excesiva la afirmación. De hecho, el socialismo y su proyecto sería decepcionante si no operase –al menos parte del tiempo– en este registro heroico. 

Notas:

[1] Joseph A. Schumpeter: Capitalismo, socialismo y democracia, Folio, Barcelona, 1996.
[2] Albert Einstein: «Why Socialism?», Monthly Review (mayo 1949).
[3] Gerard A. Cohen: La teoría de la historia de Karl Marx: una defensa, Siglo XXI, Madrid, 1986, pp. 177-182.
[4]  Daniel Bensaïd: La política como arte estratégico , Oveja Roja, Madrid, 2013, p. 34.
[5] El carácter paternal del fantasma se enfatiza doblemente en la lectura de Hamlet que expone Stephen Dedalus en el episodio 9 de Ulises de James Joyce. Dedalus mantiene que Shakespeare, que tenía un hijo llamado «Hamnet», interpretó el papel del fantasma del padre (el espectro) en representaciones contemporáneas de la obra. Es interesante que Macbeth, una obra un poco más tardía, pone la historia del usurpador «burgués» en el centro del argumento.
[6] Otro ejemplo es Karl Marx: Speech at Anniversary of the «People's Paper», 1856 (www.marxists.org/archive/marx/works/1856/04/14.htm).
[7] Walter Benjamin: Tesis sobre la historia y otros fragmentos, edición y traducción de Bolívar Echeverría, Desde Abajo, Bogotá, 2010.
[8] Sigmund Freud: «Lo ominoso», Obras completas, volumen XVII (1917-1919): «De la historia de una neurosis infantil» y otras obras, Amorrortu Editores, Buenos Aires, 1978, pp. 217-225. Siguiendo a Julia Kristeva podemos captar el sentido de la palabra unheimlich, que a menudo se traduce como «ominoso», con la frase «inquietante extrañeza».
[9] Herbert Marcuse: Eros y Civilización, SARPE, Madrid, 1983, p. 33: «Y el pasado sigue imponiendo exigencias sobre el futuro: [el inconsciente] genera el deseo de que el paraíso sea creado otra vez sobre la base de los logros de la civilización... La recherche du temps perdu llega a ser el vehículo de la futura liberación».
[10] Martín Heidegger: «El origen de la obra de arte», Arte y Poesía, Fondo de Cultura Económica, México, 1973. El término «pseudoconcrección» viene de Karel Kosik: Dialéctica de lo concreto. Estudio sobre los problemas del hombre y del mundo, Grijalbo, México, 1967.
[11] Este es el argumento de Jorge Abelardo Ramos en Historia de la Nación Latinoamericana, Continente, Buenos Aires, 2012.
[12] José Martí: «Bolívar» (Discurso en la velada de la Sociedad Literaria Hispanoamericana del 28 de octubre de 1893), Política de Nuestra América, Fondo Cultural del ALBA, La Habana, 2006, p. 145.
[13] Immanuel Kant: Sobre la paz perpetua, Tecnos, Madrid, 1985.
[14] Esta pérdida de compromiso con el proyecto humano la registra Einstein con una anécdota en «¿Por qué socialismo?» sobre el «hombre inteligente y bien dispuesto» que se pregunta por qué hay que estar preocupado por la desaparición de la humanidad.
[15] Walter Benjamin: op. cit., véase la tesis II. 




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Publicado por Blogger para TacnaComunitaria el 2/02/2017 10:26:00 a. m.

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