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lunes, 13 de febrero de 2017
Entrevista a Juan Cristobal ( Lima Gris)
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JUAN CRISTOBAL
jueves, 6 de octubre de 2016
JUAN CRISTOBAL final, memorias
MEMORIAS: DESEO FINAL. Dos deseos:
-De joven me agradaba tener amigos, conversar, ir a fiestas y que me conocieran, ahora anhelo que me olviden. No me interesa leer, hablar por teléfono, mandar cartas, escribir por internet (a no ser a seres parecidos a mi pasado), ver películas, revisar revistas. Me agrada ver el techo de mi casa, el cielo grisáceo de la tarde, oscuro de la noche, el horizonte inalcanzable del infinito y aburrirme tranquilamente en todos los minutos. Gozo con mi aburrimiento, porque sé que es inevitable, con mi soledad y mi silencio. Saber que mi historia se me ha perdido (hasta los seres más extraños y anónimos tienen papeles que hablan de su vida o de su presencia en esta vida). Que mi pasado y presente son inexistentes, y que el futuro es algo raro y desconocido. ¿Seré un impostor cargado de mentiras? ¿O alguien que cree que la oscuridad (es decir, el olvido) es la única felicidad primaria, original y consecuente de los seres cuando están cerca de su muerte?
-Cuando tenga que dejar este mundo –ojalá no sea cargado de dolores, ni produciendo una carga infernal de pesares a mi familia- me encantaría que sea en medio de un júbilo familiar, con algunos amigos mirando las retamas. Que se escuche los boleros de Pedrito Otiniano, y la salsa de Lavoe, y quien desee cantarlos que los cante, a viva voz si fuese posible, que se tomen las cervezas que se crean necesarias (y las innecesarias también), y que mi ataúd y paredes estén envueltos con banderas rojas con la hoz y el martillo y la figura del Che Guevara como emblema fundamental en este acontecer inevitable. Al final, desearía ser incinerado y que mis cenizas no sean guardadas, sino arrojadas a un parque o al mar que decida mi familia, pero en medio de un canto único: la Internacional Comunista. Creo que no es mucho pedir, es simplemente un agradecimiento a la existencia y a los seres y sueños que me rodearon, como un sueño rodea las mañanas.
-Cuando tenga que dejar este mundo –ojalá no sea cargado de dolores, ni produciendo una carga infernal de pesares a mi familia- me encantaría que sea en medio de un júbilo familiar, con algunos amigos mirando las retamas. Que se escuche los boleros de Pedrito Otiniano, y la salsa de Lavoe, y quien desee cantarlos que los cante, a viva voz si fuese posible, que se tomen las cervezas que se crean necesarias (y las innecesarias también), y que mi ataúd y paredes estén envueltos con banderas rojas con la hoz y el martillo y la figura del Che Guevara como emblema fundamental en este acontecer inevitable. Al final, desearía ser incinerado y que mis cenizas no sean guardadas, sino arrojadas a un parque o al mar que decida mi familia, pero en medio de un canto único: la Internacional Comunista. Creo que no es mucho pedir, es simplemente un agradecimiento a la existencia y a los seres y sueños que me rodearon, como un sueño rodea las mañanas.
juan cristóbal: teléfono 461-2550. celular: 989-852-137
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la esperanza nos espera al pie de un abismo (benedetti)
y cuando soy feliz, veo bailar alondras en el viento.
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MEMORIAS DE JUAN CRISTOBAL
miércoles, 21 de septiembre de 2016
JUAN CRISTOBAL . MEMORIAS; DESENCUENTROS CON INTELECTUALES Y POLITICOS MIGUEL GUTIERREZl
MEMORIAS: DESENCUENTROS CON INTELECTUALES Y POLITICOS PERUANOS: MIGUEL GUTIERREZ
El 28 /6/07 le envíe una carta pública a Miguel Gutiérrez a propósito de una entrevista y declaración que había hecho el 16 de junio y que salió publicada en el diario "Perú21". Con Miguel me unía por esos momentos una buena amistad, pues nos llamábamos de vez en cuando. Yo fui muy amigo de su primera esposa, Vilma, que lamentablemente falleció en uno de los atentados que hizo el asesino de Fujimori contra los penales. En la carta que le dirijo públicamente le digo: "Creo que hubiese sido mejor que precisaras en esa entrevista que te hizo el diario Perú21 el 16 de junio los siguientes puntos: a) si sigues siendo marxista, b) tu cambio respecto a la apreciación de la obra literaria (esta tiene que ver con lo que decía en su libro "La generación del 50: una generación dividida", y la que tenía en esos momentos:JC), c) la incompatibilidad –para ti-entre socialismo y novela, pues todo lo que afirmas es falso por lo siguiente: ser marxista es creer en la lucha de clases y en la conquista del poder (Miguel, en la entrevista decía, entre otras cosas, que era solamente alcanzar "la justicia social"), y eso para ti está lejano. Tu respuesta podría ser suscrita por monseñor Bambarén. Toda obra literaria no sólo puede o debe ser enfatizada desde la dimensión del placer, como señalas, sino también desde la óptica de su contexto social y del mensaje que desarrolla. Obviamente, debe tener una carga estética valorativamente importante, tanto en sus ideas como en sus lenguaje y técnica que desarrolla.. La incompatibilidad entre socialismo y novela para ti es comprensible, después de lo anteriormente esbozado, porque ya estás en "la otra orilla" del pensamiento marxista, aquel que defendías desde el grupo Narración y en tu ensayo sobre la generación del 50" Hasta aquí la carta. Como pueden constatar dicha carta tiene su sustento en la primera edición del libro de ensayos al que cito de Miguel y después en su segunda edición, donde en el prólogo las ideas son totalmente diferentes. Después de esta carta Miguel no me volvió a hablar. No nos volvimos a dirigir la palabra.
El 28 /6/07 le envíe una carta pública a Miguel Gutiérrez a propósito de una entrevista y declaración que había hecho el 16 de junio y que salió publicada en el diario "Perú21". Con Miguel me unía por esos momentos una buena amistad, pues nos llamábamos de vez en cuando. Yo fui muy amigo de su primera esposa, Vilma, que lamentablemente falleció en uno de los atentados que hizo el asesino de Fujimori contra los penales. En la carta que le dirijo públicamente le digo: "Creo que hubiese sido mejor que precisaras en esa entrevista que te hizo el diario Perú21 el 16 de junio los siguientes puntos: a) si sigues siendo marxista, b) tu cambio respecto a la apreciación de la obra literaria (esta tiene que ver con lo que decía en su libro "La generación del 50: una generación dividida", y la que tenía en esos momentos:JC), c) la incompatibilidad –para ti-entre socialismo y novela, pues todo lo que afirmas es falso por lo siguiente: ser marxista es creer en la lucha de clases y en la conquista del poder (Miguel, en la entrevista decía, entre otras cosas, que era solamente alcanzar "la justicia social"), y eso para ti está lejano. Tu respuesta podría ser suscrita por monseñor Bambarén. Toda obra literaria no sólo puede o debe ser enfatizada desde la dimensión del placer, como señalas, sino también desde la óptica de su contexto social y del mensaje que desarrolla. Obviamente, debe tener una carga estética valorativamente importante, tanto en sus ideas como en sus lenguaje y técnica que desarrolla.. La incompatibilidad entre socialismo y novela para ti es comprensible, después de lo anteriormente esbozado, porque ya estás en "la otra orilla" del pensamiento marxista, aquel que defendías desde el grupo Narración y en tu ensayo sobre la generación del 50" Hasta aquí la carta. Como pueden constatar dicha carta tiene su sustento en la primera edición del libro de ensayos al que cito de Miguel y después en su segunda edición, donde en el prólogo las ideas son totalmente diferentes. Después de esta carta Miguel no me volvió a hablar. No nos volvimos a dirigir la palabra.
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MIGUEL GUTIERREZ
miércoles, 1 de junio de 2016
JUAN CRISTOBAL . LLAMADO A LOS TRABAJADORES DE LA CULTURA DEL PAÍS
LLAMADO A LOS TRABAJADORES DE LA CULTURA DEL PAÍS / juan cristóbal
El movimiento político fujimorista representa (y representó) para el país no sólo corrupción, falsedad, mentiras e ignominias, significa y significó también muerte, humillación, explotación, desapariciones, abuso contra los seres más desprotegidos de nuestro pueblo. Pero representó y representa algo más profundo y execrable: la quiebra, el rompimiento de nuestra espiritualidad cultural, es decir, la ruptura más procaz y desvergonzada con nuestro pasado, con nuestra memoria histórica y política, con nuestro SER cultural.
El movimiento político fujimorista representa (y representó) para el país no sólo corrupción, falsedad, mentiras e ignominias, significa y significó también muerte, humillación, explotación, desapariciones, abuso contra los seres más desprotegidos de nuestro pueblo. Pero representó y representa algo más profundo y execrable: la quiebra, el rompimiento de nuestra espiritualidad cultural, es decir, la ruptura más procaz y desvergonzada con nuestro pasado, con nuestra memoria histórica y política, con nuestro SER cultural.
Por eso los TRABAJADORES DE LA CULTURA, desde la trinchera en que se encuentren, deben impedir que un movimiento de la naturaleza que mencionamos llegue o pueda llegar a gobernarnos y convertirnos en el latrocinio o burdel que pretenden con la historia que representan.
Los Trabajadores de la Cultura del País no debemos estar al margen de este tipo de actitudes y denuncias, porque no solamente son justas e importantes, trascendentes para nuestro desarrollo cultural, en el más amplio sentido de la palabra, sino porque también significan que deseamos un nuevo horizonte para nuestro país y ciudadanos, ya que somos parte de ese horizonte. Un horizonte donde el corazón y la solidaridad humanas sean el acorazado de nuestro pensamiento. Para no permitir que gavillas delincuenciales se vuelvan apoderarse del país y llevárselo a las cuevas más monstruosas del abismo de la nada y hacer un vacío con nuestra realidad. Porque el fujimorismo es ello: un salto al abismo y el vacío más pernicioso de la nada.
El compromiso de los Trabajadores de la Cultura del País no sólo debe pasar por una Marcha(que es también importante), sino debe continuar por los caminos que merecemos como seres humanos, ya que también luchamos por objetivos fundamentales, solidarios y equitativos de la Nación. La unidad no sólo debe pasar por los caminos sociales y políticos, como ejes separados o coadyuvantes, sino también debe transitar por lo cultural, ya que lo cultural atraviesa todas las áreas de nuestra sociedad, conciencia y realidad, pues ella refleja de manera innegable la diversidad social y cultural que representamos: “Todas las sangres”, como decía Arguedas.
Haberse comprometido con la marcha de ayer (31 de junio) debe ser una lección permanente de consecuencia para comprometernos, día a día, con el futuro de nuestro país. Este debe ser nuestro compromiso totalmente irreductible y realizable. Que, parafraseando una frase célebre, podemos repetir, “la historia, si no hacemos lo que nos toca, también nos juzgará”
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JUAN CRISTOBAL
sábado, 30 de enero de 2016
JULIO NELSON : JUAN CRISTOBAL Y SU ANTOLOGIA
JUAN CRISTOBAL Y SU ANTOLOGIA
Por Julio Nelson
(27/1/2016)
Por Julio Nelson
(27/1/2016)
Cuando Juan Cristobal irrumpió con sus versos en los ámbitos de la poesía peruana, alla por los años sesenta, hubo una conmoción por la novedad y la calidad de sus poemas. Si en la narrativa se habla de lo real maravilloso, pues lo real maravilloso impregnaba los poemas de Juan Cristobal. Esto es, imagenes de gran fuerza lirica que en su conjunto revelaban un núcleo real. Como en los oleos de Paul Cezanne, pinceladas de tonos fuertes y aparentemente desarticuladas pero que en su conjunto forman una imagen esplendida. En el caso de Juan Cristobal, el conjunto de versos, transmiten intenso amor por los seres queridos, nostalgia por la desaparición de parientes o amigos del alma, desazón por las penurias e injusticias que padecen las mayorías, esperanza en la conquista de un mundo mejor. Todo ello expuesto en imágenes de deslumbrante belleza.
Conforme avanzaba en edad y publicaba nuevos versos, Juan Cristobal ha ido decantando su escritura, para entregarnos, como en el caso de Paul Eluard, imágenes más cerca del sentir consciente. Y este es un fenómeno indefectible en los buenos poetas surrealistas. Los nobles sentimientos que habitan los poemas de Juan Cristobal nos tocan, asi, más de cerca, pero siempre con la misma calidad que distinguen a sus pomas de los primeros tiempos.
La antologia que Juan Cristobal nos presenta esta noche, bajo el titulo de Memorias de un desaparecido, es una sabia selección de los versos intensos y profundos de uno de las mayores voces de la generación del sesenta.
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JUAN CRISTOBAL
miércoles, 1 de febrero de 2012
JUAN CRISTOBAL : CHACHO EN EL HORIZONTE
Se cumplen diez años de la desaparición de Cesáreo “Chacho” Martínez, poeta nacido en en 1945 y desaparecido un 27 de enero, a mitad de la mañana, y parece que fuese ayer cuando conversábamos en la esquina del parque Fraternidad, en San Miguelito, donde vivió un buen tiempo, cerca de mi casa, donde me contaba que a los 19 años terminó sus estudios secundarios y que llegó a Lima en 1964, pensando que en las calles también crecían naranjas y palomas.
Chacho, me pareció un ser permanentemente lanzado al infinito, por eso vivirá por siempre en el horizonte de nuestras vidas. Y motivos y razones no le faltan. Un hombre que vivió explosivamente y que murió de la misma manera, pensando, tal vez, en las cinco y múltiples esperanzas que tiene esta vida para entregarnos a ella a pesar de sus oscuridades y desgracias. Alguien que nació en Arequipa, en Cotahuasi, mirando los cóndores del Colca, y que fue y es a esa tierra lo que el viento es a la naturaleza y a la cultura de nuestra patria. Que le impacientaba las injusticias contra los más pobres y humillados de su patria, que apoyaba con su propia vida los paros y las huelgas de los trabajadores del país (y no de una manera coyuntural), que era un digno inmigrante y no un simple emergente (como lo demuestra su conmovedor y desgarrante libro “El sordo cantar de Lima”, tan poco comentado y que hoy debería ser una lectura obligatoria para los partidos o militantes de izquierda, que conocen tan poco este sector), que estaba atento a los latidos de la realidad y de la vida cotidiana y de sus amigos, alguien que cuando miraba de costado y se sonreía con una cierta carga de ironía era un peligro inminente, pues podía explotar volcánicamente para rebatir los argumentos que no consideraba dignos del adversario, alguien que no era un cantor, pero que cuando se le encendía el cielo de sus ojos y las nostalgias de los recuerdos nos podía entregar las melodías más tiernas y amorosas de alguna canción andina, no se puede olvidar tan fácilmente, porque su poesía y su vida no se callan.
Nuestra amistad duró años, tuvimos muchas jornadas de lucha y de contradicciones (jamás de alejamientos), de lecturas de poemas, de hablarnos sobre nuestros proyectos literarios y personales, de nuestros amores escondidos y muchas veces rechazados, de beber eternamente algunas cervezas en el día o en la noche, en el mar o en algún pueblo joven o en alguna esquina clandestina o casi innombrable con las fieras más terribles del planeta, no puede desaparecer, así porque así, del sentimiento de nuestros días, del calor de nuestra memoria, de la realidad de nuestras entrañas. más aún, cuando alguna vez convenimos, después de una pequeña pero intensa duración, que morir era vivir más tiempo y mejor, a pesar del tiempo invisible de la desaparición. Era, tal vez por eso, que en la presencia inaugural de un Año Nuevo, a las 5 y media de la mañana, como diría el angelical García Lorca, en presencia de Hernán Alvarado y de un árbol frondoso y lleno de años arrugados, nos dimos un beso de amigos y la gente que nos vió (siempre tan mal pensada) creyó que estábamos actuando para una película norteamericana, cuando solamente era una escena para “Pasaron las grullas”.
Como no recordar, antes de su partida, que presentó una antología mía y que me dio a leer su último libro (que nos costó tanto publicarlo por las tantas absurdidades de la burocracia del ministerio de educación y de algún otro organismo fantasmal), que, lastimosamente, los críticos o reseñadores culturales tampoco lo han comentado, que lo han ignorado de la manera más innoble posible no sabiendo lo que se pierden y lo que hacen perder a los lectores. Cómo olvidar las parodias que hacía del tío “frejolito” y de los líderes de la izquierda cuando no querían llegar a la toma del poder y cambiaban, en cada acto electoral, un nombre de la consigna central. Como recordamos, la consigna central de la Izquierda Unida en su primer momento era “Por el camino de Mariátegui, Luis de la Puente Uceda y Guillermo Lobatón”, para al final quedarse sólo con el nombre del Amauta.
De Chacho se podrían contar innumerables anécdotas e historias, porque fue un hombre lleno de vida y de amistades, por ejemplo con el inolvidable Paco Bendezú, cuando viendo alguna película en el cine o en la TV o algún hecho de la vida callejera, hacían frases poéticas o irónicas que el otro terminaba y empezaba, para que el otro volviera a terminar y empezar. Como olvidar su amistad entrañable con Juan Ojeda, el mejor poeta del 60 para acá y para allá, con Alfredo Portal, el temible bucanero navegando permanentemente por los muelles de Lima con su querido Volks Wagen, con Rosina Válcarcel, la cual recibía infaltables llamadas cuando su recuerdo le llegaba con las estrellas de la noche, con Patricia del Valle, la del andar y hablar pausado como tratando que jamás termine el día y una de sus musas predilectas, con Walter Tinta, el geólogo de nombre imborrable. Como dejar de mencionar a su hijo, Agustín, a quien amaba como sólo un hombre parado en el corazón del horizonte puede amar al que lo va a proseguir, de alguna u otra manera, en este paraje duro de la existencia.
En fin, también podríamos hablar de los fantasmas, de las dudas, interrogantes que le recorrían sus recuerdos y la piel maltratada de su patria, materia prima de su ardorosa poesía, pero eso será para un próximo homenaje, cuando el otoño, el glorioso otoño de siempre, nos haya hecho pisar el palito herrumbroso de sus días y estemos en el sinfín del paraíso de la buena o mala suerte, pero con generosas amistades, y no importa si con desenfrenadas y celestiales compañías
Chacho, me pareció un ser permanentemente lanzado al infinito, por eso vivirá por siempre en el horizonte de nuestras vidas. Y motivos y razones no le faltan. Un hombre que vivió explosivamente y que murió de la misma manera, pensando, tal vez, en las cinco y múltiples esperanzas que tiene esta vida para entregarnos a ella a pesar de sus oscuridades y desgracias. Alguien que nació en Arequipa, en Cotahuasi, mirando los cóndores del Colca, y que fue y es a esa tierra lo que el viento es a la naturaleza y a la cultura de nuestra patria. Que le impacientaba las injusticias contra los más pobres y humillados de su patria, que apoyaba con su propia vida los paros y las huelgas de los trabajadores del país (y no de una manera coyuntural), que era un digno inmigrante y no un simple emergente (como lo demuestra su conmovedor y desgarrante libro “El sordo cantar de Lima”, tan poco comentado y que hoy debería ser una lectura obligatoria para los partidos o militantes de izquierda, que conocen tan poco este sector), que estaba atento a los latidos de la realidad y de la vida cotidiana y de sus amigos, alguien que cuando miraba de costado y se sonreía con una cierta carga de ironía era un peligro inminente, pues podía explotar volcánicamente para rebatir los argumentos que no consideraba dignos del adversario, alguien que no era un cantor, pero que cuando se le encendía el cielo de sus ojos y las nostalgias de los recuerdos nos podía entregar las melodías más tiernas y amorosas de alguna canción andina, no se puede olvidar tan fácilmente, porque su poesía y su vida no se callan.
Nuestra amistad duró años, tuvimos muchas jornadas de lucha y de contradicciones (jamás de alejamientos), de lecturas de poemas, de hablarnos sobre nuestros proyectos literarios y personales, de nuestros amores escondidos y muchas veces rechazados, de beber eternamente algunas cervezas en el día o en la noche, en el mar o en algún pueblo joven o en alguna esquina clandestina o casi innombrable con las fieras más terribles del planeta, no puede desaparecer, así porque así, del sentimiento de nuestros días, del calor de nuestra memoria, de la realidad de nuestras entrañas. más aún, cuando alguna vez convenimos, después de una pequeña pero intensa duración, que morir era vivir más tiempo y mejor, a pesar del tiempo invisible de la desaparición. Era, tal vez por eso, que en la presencia inaugural de un Año Nuevo, a las 5 y media de la mañana, como diría el angelical García Lorca, en presencia de Hernán Alvarado y de un árbol frondoso y lleno de años arrugados, nos dimos un beso de amigos y la gente que nos vió (siempre tan mal pensada) creyó que estábamos actuando para una película norteamericana, cuando solamente era una escena para “Pasaron las grullas”.
Como no recordar, antes de su partida, que presentó una antología mía y que me dio a leer su último libro (que nos costó tanto publicarlo por las tantas absurdidades de la burocracia del ministerio de educación y de algún otro organismo fantasmal), que, lastimosamente, los críticos o reseñadores culturales tampoco lo han comentado, que lo han ignorado de la manera más innoble posible no sabiendo lo que se pierden y lo que hacen perder a los lectores. Cómo olvidar las parodias que hacía del tío “frejolito” y de los líderes de la izquierda cuando no querían llegar a la toma del poder y cambiaban, en cada acto electoral, un nombre de la consigna central. Como recordamos, la consigna central de la Izquierda Unida en su primer momento era “Por el camino de Mariátegui, Luis de la Puente Uceda y Guillermo Lobatón”, para al final quedarse sólo con el nombre del Amauta.
De Chacho se podrían contar innumerables anécdotas e historias, porque fue un hombre lleno de vida y de amistades, por ejemplo con el inolvidable Paco Bendezú, cuando viendo alguna película en el cine o en la TV o algún hecho de la vida callejera, hacían frases poéticas o irónicas que el otro terminaba y empezaba, para que el otro volviera a terminar y empezar. Como olvidar su amistad entrañable con Juan Ojeda, el mejor poeta del 60 para acá y para allá, con Alfredo Portal, el temible bucanero navegando permanentemente por los muelles de Lima con su querido Volks Wagen, con Rosina Válcarcel, la cual recibía infaltables llamadas cuando su recuerdo le llegaba con las estrellas de la noche, con Patricia del Valle, la del andar y hablar pausado como tratando que jamás termine el día y una de sus musas predilectas, con Walter Tinta, el geólogo de nombre imborrable. Como dejar de mencionar a su hijo, Agustín, a quien amaba como sólo un hombre parado en el corazón del horizonte puede amar al que lo va a proseguir, de alguna u otra manera, en este paraje duro de la existencia.
En fin, también podríamos hablar de los fantasmas, de las dudas, interrogantes que le recorrían sus recuerdos y la piel maltratada de su patria, materia prima de su ardorosa poesía, pero eso será para un próximo homenaje, cuando el otoño, el glorioso otoño de siempre, nos haya hecho pisar el palito herrumbroso de sus días y estemos en el sinfín del paraíso de la buena o mala suerte, pero con generosas amistades, y no importa si con desenfrenadas y celestiales compañías
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HOMENAJE A CESÁREO MARTINEZ,
JUAN CRISTOBAL
jueves, 20 de octubre de 2011
JUAN CRISTOBAL : PROPUESTA A UN PROYECTO CULTURAL
PROPUESTA A UN PROYECTO CULTURAL
por juan cristóbal
Dadas las circunstancias
actuales del país y del mundo en general, es indispensable que en todo análisis
o visión política para el cambio de un país, se incorporen, aparte de los aspectos
económicos, sociales y educativos, los aspectos culturales, como forma de Proyecto Cultural. Que es lo que
estamos haciendo, dejándolo en consideración para su discusión, ampliación,
modificación, críticas, etc.
En este Proyecto hemos tenido en cuenta, para su elaboración, dos
cuestiones que nos parecen sustanciales: a) la tradición histórica de nuestras
bases culturales, y b) la propuesta que realizamos para la actual situación.
Pues ambas, aunque algunas ópticas lo nieguen, se encuentras íntimamente
relacionadas-
Obviamente, para llegar a
conseguir resultados favorables, es necesario tener en cuenta con qué ideología
vamos a trabajar, qué métodos y
herramientas sociales debemos utilizar, sin dejar de puntualizar –lo que
dependerá de cada momento específico- algunas consideraciones fundamentales en
este tipo de percepción y perspectiva:
a)
propuesta y
discusión del proyecto cultural con todas las organizaciones de base, su aprobación y praxis cultural
b)
cuota de poder
para las organizaciones culturales,
niveles de decisión
c)
tipo de cultura a
desarrollar dentro de una perspectiva estratégica y coyuntural
d)
tipo de relación cultural
con los países de la región y a nivel internacional
Todo lo cual debe ser
entendido considerando la naturaleza y la historia del país, sus clases y
estratos sociales, sus diversas organizaciones étnicas y sociales
Pasaremos a continuación a
desarrollar la PROPUESTA DEL PROYECTO
CULTURAL.
Queremos dejar en claro que,
como escritores que somos, cuando nos referimos a nuestra matriz, la
literatura, también debe entenderse que nos estamos refiriendo a la cultura en
general.
MARCO REFERENCIAL DE NUESTRA CULTURA
A) A nivel històrico
Desde la Conquista, pasando por la Colonia, la Repùblica, hasta el dia
de hoy, nos han expropiado la palabra. Pasò a convertirse en herramienta
dominadora de los dominadores. Y como dice Manuel Scorza, la palabra es poder.
Y la expropiación significò y significa que nos manipularon y deformaron el
pasado, y lo siguen haciendo hasta el presente. Por lo tanto, hay que recuperar
la palabra, la memoria y el pensamiento para no seguir siendo “esclavos
felices”, puesto que la palabra, como lo reafirma Scorza, es la ùnica que puede
corroer la estructura del poder capitalista, porque recuperìamos nuestro ser,
que fue una exterminaciòn profunda incluso peor que el pillaje material, ya que
por esa vìa todo lo borraban. Asimismo, la palabra nos ayuda a imaginar el
futuro, porque para llegar a èl se necesita imaginarlo. Es cierto, que hubo
resistencia y la hay, (Arguedas es el paradigma) pero necesitamos reconocer y
memorizar el pasado para pasar a la ofensiva.
B).A nivel ideològico
Reconocer que el escritor
trabaja en la superestructura ideològica, eso no significa que no pueda apoyar
o militar en las causas populares, lo cual es una decisión totalmente personal
y jamàs debe ser impuesta o reglamentada. La realidad es màs importante que
cualquier arte realista. Y, como afirma Petras, estudiar su historia, realidad
y cultura es importante. (¿Cuàntas horas dedicamos a esto? ¿Cuàntas a comprometerse
con su realidad?).
Por otro lado, hay que
desarrollar una literatura que cuestione el sistema y busque el desarrollo de
lo popular y nacional, para construir nuestra identidad nacional. Tambièn sin
ningún tipo de recetas, cada quien desde su punto de vista y desarrollo y
sensibilidad personal.
El papel del escritor comprometido
con su pueblo (sea cual fuese su ideología) incide, en forma importante, en la formación y
desarrollo de la conciencia, por lo tanto, en la subjetividad de las luchas
populares. Y si tiene acceso a los grandes medios de comunicación, mejor,
porque aparecen como modelos de comportamiento, lìderes de opinión, y con sus
ideas pueden ayudar a socavar la hegemonìa depredadora burguesa y capitalista.
Esta formación de la conciencia
es clave, porque puede ligar el descontento con las luchas sociales, es decir,
contra la clase dominante. La ambigüedad de muchos intelectuales que se dicen
progresistas o de izquierda se debe a esto.
C) A nivel estètico
El capitalismo convierte todo
en mercancía, incluso el conocimiento, ya que todo lo ha parcelado. Para hacer
frente a ello, Roberto Miro Quesada, dijo, “hay que aprehender la realidad en
su totalidad”.
La obra de arte refleja un
momento determinado de la historia, pero no refleja tanto a una clase, como la
situación de esa clase en ese momento determinado (sus conflictos,
contrariedades con otras clases, etc). De allì su pasividad y sus tensiones al
mismo tiempo. Una precisiòn: no hay que considerar a las clases como homogèneas,
sino son encuentros de clase que son cambiantes y movedizas, ya que cambian con
el tiempo y pueden ser en algún momento fuertes y en otros dèbiles. Para Marx,
por ejemplo, cuando un escritor trasciende su clase puede reflejar y revelar
acertadamente la naturaleza de su sociedad y las relaciones sociales. (“He
conocido màs de la burguesìa francesa y sus miserias leyendo a Balzac y no a
sus historiadore”). Y Lenin, respecto a Tolstoi: “Con su mano derecha construyò
una prèdica religiosa embrutecedora del pueblo y con la izquierda las pieza màs
profundas respecto del zarismo y su perversidad”. Luckacs creìa que el escritor
nunca trasciende su clase, sòlo la refleja.
Toda crìtica (marxista o no) tambièn debe ser totalizadora, no debe moverse
sòlo en una direcciòn. Por ejemplo, del texto a la ideología. Lo que debe
tratar es unir todos los niveles: la conciencia del escritor, las ideas, las
relaciones sociales, las productivas, etc. Igualmente el consumo, la
distribución. El que la literatura sea una parte de la superestructura no la
hace un simple reflejo de la base econòmica. El arte y la literatura tambièn
comprometen los niveles de la conciencia del hombre y son (estos niveles) la
materia prima de su producción literaria. Por esta misma vìa podemos derivar que
el desarrollo material y el arte no es una situación lineal. Grandes
desarrollos materiales no producen grandes obras de arte. EEUU, Europa en la
actualidad no la hacen y si las Amèricas mestizas.
De donde derivamos que la
literatura es un mundo tan sensible y misterioso que tiene sus propias leyes y
no puede haber ningún tipo de aseveración mecànica para producirla o juzgarla.
Puede ser influenciada, pero no determinada. Hay ejemplos universales de autores
de obras valiosos como Conrad, Elliot, Pound, Borges, Vargas Llosa aunque de
ideologìa reaccionaria. No todo es blanco o negro en el campo de la literatura.
D) Sobre el problema de la
cultura
A partir de la Segunda Guerra Mundial se han
planteado diversas explicaciones para entender a la Amèrica Latina y
sus cambios sociales, pero ninguna ha diagnosticado el desarrollo y los cambios
en la cultura y sus diversas crisis respectivas, producto de las econòmicas.
La cultura ha estado tambièn
sometida al saqueo de los centros imperiales, que, a partir del gran desarrollo
tecnològico puede elaborar e incrustar nuevos datos perniciosos en las formas
pragmàticas de la cultura.
Si el intercambio desigual
empobrece a las economìas del Tercer Mundo, el mismo intercambio empobrece màs
a la cultura, y es màs dañino, pues el deterioro econòmico puede ser
recuperado, pero el deterioro cultural no, pues puede ser definitivo, favorable
a la dependencia cultural, que es màs honda y sutil que la econòmica, pues crea
cadenas de sometimiento de valores y patrones de conducta ideològicos que
marcan a generaciones enteras.
No es tampoco un secreto que
la austeridad fiscal corta los presupuestos de educación, salud y cultura, por
lo que se producen graves erosiones en diversos campos de la cultura:
actividades, subvenciones, tareas de investigación, etc. Y esta erosión permite
la penetración de elementos culturales diseñados y originados en los centros de
poder.
Todo esto permite, por otro
lado, el aumento de la prostituciòn, la drogadicción, el alcoholismo, la
violencia callejera, la delicuencia, en un medio cada vez mayor sin valores,
descohesionado, sin dignidad y sin ningùn medio de subsistencia.
Ello significa, que mantener,
recrear y desarrollar la cultura en nuestro paìs es una labor muy costosa. Y si
a esto se le añade el acelerado deterioro del nivel de vida, seràn menos las
posibilidades.
Por todo esto, hablar de
cultura y no hablar de economía no es posible, es una farsa y una mentira.
Tener una posición frente a la deuda externa, frente al intercambio desigual, es
levantar las banderas de una postura cultural de avanzada, pues es pedir el
cambio del sistema explotador.
E) A nivel
polìtico-literario
En AL y en el paìs hay
diversas clases sociales con sus respectivas subdivisiones. Hay tambièn muchas
etnias culturales. Estas expresiones sociales se expresan en la literatura, es
decir, en el campo ideològico, por lo tanto en la forma de expresar los
mensajes y la palabra. En tèrminos generales, podemos decir que es la disputa
de dos grandes cosmovisiones, producto de la lucha de clases: la del
individualismo, la del fracaso, la del mantenimiento del sistema, y otra, la
del cambio, la de la rebeldìa, la del combate, la de la solidaridad, la de los
actos colectivos, la de la subversión del sistema. Si tuvièsemos que graficar
estas cosmovisiones con nombres propios, dirìamos que Vargas Llosa pertenece a
la primera y Cesar Vallejo, José Carlos Mariátegui y Josè Marìa Arguedas a la
segunda.
Muchos intelectuales, antiguos
y modernos, de izquierda, populares o no, legitimizan la cultura y literatura
burguesa, es decir, su dominio hegemònico, su prestigio y legitimidad. Y eso lo
hacen a travès de las acciones siguientes (como dice Petras):
Mediante
su “congelamiento” frente al sistema, manteniendo perfil bajo,
convirtièndose en apoyo del sistema. / No cuestionando el sistema, o hacerlo
sòlo a travès de las palabras en el cafè o en el bar. O a travès de las ONG, a
esta izquierda ligada a estos organismos se le conoce con la denominación de
“izquierda caviar”./ Poner poco esfuerzo para la labor creativa a favor de las
luchas populares./ Escribir sin ninguna perspectiva de cambio o denuncia
social. / Avalar el arribismo mediante su propio comportamiento o el de los
otros./ Entregarse a las distorsiones y desviaciones ideològicas. / Entregarse
totalmente al enemigo.
Entregarse
al enemigo, que se puede producir de diversas maneras:
-Alquilàndose (estar bien con
dios y con el diablo).
-En soledad (preferencia por
no salir de casa o sólo leer libros)
-En angustia permanente (no
encontrar salidas, ignorar las luchas del pueblo).
-Los pesimistas (recordar
siempre las derrotas històricas y acomodarse en el sistema).
Angel Rama, en su polèmica con
Vargas Llosa, decìa: “Hay que cuidarse del lenguaje teològico y de los tèrminos
adecuados para la realidad històrica. El lenguaje teològico reedifica la tesis
idealista del orìgen irracional –sino divino, al menos demonìaco- de la obra
literaria, y no como trabajo humano y social. Hay que cuestionar los parámetros
estèticos europeos con que se interpreta nuestra realidad. Hay que saber
teorizar sobre la obra y sus resonancias y no ser sòlo creadores. Es una manera
de manifestar responsabilidad porque nos debemos a una comunidad. Cuestionar a
los que creen que la literatura no puede ser abordada críticamente igual que
otras producciones textuales (como una teoría filosòfica, una revista de tiras
còmicas, un manual de zoología, un reportaje periodìstico, etc.)…Por lo tanto,
hay que definir lo americano, lo peruano, en las diversas producciones culturales.
El escritor es un productor de discursos que canaliza los valores de su cultura
y no un disidente permanente. Su obra es una manifestación social y no una obra
individualista, El mestizaje no es tanto el derivado biológicamente de varias
etnias, sino el que es curtido en el contexto del nuevo continente y que
produce un discurso y un lenguaje que expresa esa nueva manera de estar en el
mundo, de actuar como un ser que crea nuevas relaciones en su entorno y nuevos
productos culturales…Hay que admitir la racionalizaciòn de los temas y
producciones culturales, incluyendo a la propia literatura. Este es el camino
de la modernidad”.
Y respecto a la libertad de
creación y a que el escritor es un disidente permanente, Mario Benedetti
afirma: “El escritor no puede ser siempre un buitre (como dice Vargas Llosa).
Lucha porque se establezca un règimen de justician social. Una vez logrado
èste, ya no es cuestión de seguir siendo un buitre, porque la justicia social
ya no serà carroña, sino campo feraz. Serà un crìtico permanente, pero dentro
del campo de lo conseguido. Por otro lado, el escritor, por su sola condiciòn,
no goza de ninguna inmunidad, de ningún derecho sacrosanto. En la lucha social
su derecho debe ser ganado como el de cualquier combatiente, o sea, corriendo
su riesgo, comprometiendo su destino”. Y màs adelante dice: “La libertad existe
a partir de nuestra dependencia. ¿Podemos frente a esta malversación, caer en
la trampa de la objetividad? ¿Objetividad para què y para quièn? ¿Podemos ser
objetivos mientras el enemigo prohibe, encarcela, confisca, castiga,
desaparece, porque se exige una información veraz y dar una opinión
verdadera?”. A lo cual podemos agregar lo que Chomsky sostiene: “En un paìs de
mentiras y mentirosos, decir la verdad es un acto revolucionario. Es falso que
hay que hablarle con la verdad al poder, porque ya la conoce y la oculta, A
quien hay que hablarle con la verdad es al pueblo, a quien el poder oprime”.
Y en cuanto al dilema creaciòn
literaria y militancia revolucionaria, es màs teòrica que pràctica (al decir de
Juan Gelman, poeta argentino), ya que hay infinidad de casos en que las dos
conductas han coincido perfectamente. En el Perù: Melgar, Vallejo, Carlos
Oquendo de Amat, Xavier Abril, Mario Floriàn, los Poetas del Pueblo en los 50,
Romualdo, Rose, Gustavo Valcárcel, Sebastián Salazar Bondy, el Grupo Primero de
Mayo, Javier Heraud, Edgardo Tello, Jovaldo, Edith Lagos, etc. Y a nivel
internacional, sòlo citaremos un caso: el Che Guevara. Porque, finalmente, todo
es un problema de prioridades.
PROBLEMAS A RESOLVER
Habrán infinidad de problemas
a resolver, pero eso sólo podrá realizarse en el trayecto del mismo proceso,
con sus contradicciones, conflictos o dudas, pero la única solución será
siempre la realidad misma y su práctica real.
Sin embargo, vamos a esbozar
algunos problemas que se nos pueden presentar de manera inmediata:
¿Cómo entender la
cultura: la culta y la popular?
¿Qué relación hay
entre cultura nacional y popular?
¿hay posibilidad en el país de desarrollar o
entender una cultura nacional? ¿una cultura popular como nacional, partiendo de
su diversidad cultural?
¿Qué relación hay
entre cultura y lucha ideológica, como conflicto entre las elaboraciones de las
distintas clases sociales? ¿Cómo entiende cultura cada clase social?
¿Qué relación hay
entre cultura e identidad?
ALGUNAS RESPUESTAS
En este punto solamente tratamos de deslindar o visualizar algunos
campos teóricos, que ya se encuentran en el campo de las polémicas, para su
comprensión y posterior discusión y aportes individuales y colectivos.
Lo nacional en
literatura (o en la cultura culta y popular). Mariátegui planteaba
dos formulaciones: a) que la literatura (o la cultura) peruana era no
orgánicamente nacional, b) que la literatura (o cultura) peruana era un
proceso: colonial, cosmopolita, nacional.
Antes de JCM la literatura se entendía como
unitaria, pues si no hay unidad –se decía- no hay literatura nacional. (Riva
Agüero: “lo que no es hispánico no es nacional”. Esto valía también para la
Nación, Lo indígena era “lo exótico”.
Pero no sólo era marginar lo indio, sino también borrar lo popular, para
quedarse sólo con lo español).Todo se redujo a saber si somos una cultura
nacional o no, o sea una unidad cultural. Y eso era un planteamiento indebido,
pues se sabía que en la realidad lo que existía era lo contrario:
multiplicidad, diversidad, contradicciones.
Luego viene un segundo momento de Riva Agüero, la primera
ola nacional, que habla del mestizaje, que trata de invalidar la categoría de lo
hispánico. Otros lo trabajan como un elemento de conciliación, y eso no es
verdadero. Pero en el mestizaje hay que distinguir dos cosas: a) el mestizaje
real y b) la ideología del mestizaje. La idea de mestizaje no es uniforme. Para
el caso literario podemos mencionar hasta tres acepciones: José Gálvez afirmaba
que la cultura peruana y nuestra literatura tenía que ser mestiza para ser
genuina, y él consideraba que este mestizaje estaba constituido por una base
hispánica y algunos ingredientes indígenas, es decir, un mestizaje
desbalanceado y desarmónico. Federico More emplea el mismo concepto, pero lo
opuesto, una base indígena y algunos componentes hispánicos, y la base tenía
que ser la base quechua o aymara. More representa el indigenismo puneño y Gálvez
el criollismo limeño. Hubo un tal Deustua que decía era absurdo pensar que el
indio podía ser algo más que una máquina. Lo que hay que rescatar es que tanto
More como Gálvez insisten en ver la nacionalidad, concretamente la literatura,
como una unidad. Pero tal vez la expresión más extrema de esta tesis sea la de
Luis Alberto Sánchez. En su polémica con JCM propugnaba el “peruanismo
totalista”, que era una pura abstracción, según la cual la síntesis del
mestizaje sería de un 50% hispánico y el otro 50% indígena. De esta forma
reforzaba la idea de unidad. Una unidad irreal.
En cuanto a la ideología del mestizaje, se postula
que bastaría la realización del mestizaje para que se resolvieran los problemas
culturales del país. Sería una especie de conciliación de clases, como síntesis
no conflictiva, como armonía entre grupos étnicos que también son dependientes
y padecen opresión, es una forma de imaginar la conciliación por encima de los
conflictos reales. Expresa también, esta tesis, una visión oligárquica (Ejm:
Chocano, afirmando su doble ancestro imperial, incaico y español), pero más
claramente expresa la ideología de una burguesía en ascenso, que representa a
otras clases, a las que a su vez subordina para legitimar su poder ante la
oligarquía hispanizante.
No se puede hablar, pues, de cultura o literatura
nacional, ni de nación, si no se afirma una unidad que no existe.
Con JCM cambia radicalmente la reflexión sobre el
problema de lo nacional, incluyendo la literatura nacional peruana. Es el
primero que cuestiona la legitimidad de la categoría de unidad como supuesto
indispensable para pensar los problemas de la nacionalidad. JCM no inventa una
realidad, sino la observa y la explica. Cuando habla de literatura peruana “no
orgánicamente nacional” (funda una forma nueva de entender nuestra literatura)
es porque consideraba que había varias literaturas, otros sistemas literarios,
y todas ellos tenían carácter nacional (la quechua, la aymara, la culta
español) y todas son peruanas y nacionales. De esta forma acepta la
desarticulación de nuestra cultura, y por ende nuestro múltiple rostro social.
Al aceptar la pluralidad nos enriquecemos y además somos fieles a lo que somos.
Para hablar de nacional se requiere aceptar
la unidad. Pero se puede hablar de fenómenos nacionales dentro de la pluralidad.
(El concepto de Nación Cultura Nacional y Unidad
fue creado en España y en otros lugares de Europa, a partir de estados
nacionales que tenían unidad y relaciones homogéneas. Nosotros no tenemos
Nación en ese sentido, por ser plurales. Por lo tanto, el concepto de Nación,
en el caso nuestro, debe replantearse, porque tenemos una peculiaridad
histórica diferente).
El concepto clave de la comprensión de nuestra
literatura (cultura) es el de pluralidad. Porque es reconocer el derecho
de las culturas oprimidas a seguir siendo culturas diferenciadas. A seguir
manteniendo su propia identidad, su derecho a defenderse de la dominación y la
alienación con que se les quiere liquidar o asimilar siempre en inferioridad de
condiciones, dentro de la cultura dominante. Es cierto, la pluralidad puede
crear otros problemas (y de hecho los crea), pero no por eso la vamos a
liquidar, pues es parte importante de nuestra riqueza, pues aunque las culturas
o literaturas no tengan relaciones concretas entre sí, participan de un mismo
curso histórico que es la historia social del Perú. Yo llamaría a esto
“totalidad concreta”, “totalidad histórica”, “totalidad conflictiva”. Se
sobreentiende que el concepto de totalidad no inhibe las contradicciones, al
revés, la totalidad a la que aludimos está hecha de contradicciones, sin ellas
no existiría. El problema es saber cómo estudiamos y comprendemos esta
pluralidad o totalidad, cómo nos escapamos de la tradición occidental para
pensar en nuestra nación como una multiplicidad
La pluralidad de literaturas nacionales fue llevada
a su máxima expresión por Arguedas (“cualquier hombre no embrutecido por el
egoísmo puede vivir en el Perú todas las patrias”, Zorro de arriba y zorro de abajo). Esto nos permite cambiar la
visión de la literatura y cultura peruana. Y Arguedas continúa: “si en el Perú
todos fuéramos iguales, si hubiese unidad, si no hubiera pluralidad, todo eso
sería pura “huevadez humilde”.
Hasta ahora la literatura peruana era escrita en español,
dejando de lado la literatura oral. Al recuperar la pluralidad se la tiene que
pensar como un sistema múltiple, en el cual hay subsistemas, que guardan
relativa independencia entre sí. Nuestra literatura es, pues, la combinación
inestable de varios sistemas cuya combinación tampoco es estable.
Literatura nacional es un proceso en el cual una
literatura que no es nacional llega a ser literatura nacional. Literatura
nacional es una categoría histórica: como desarrollo de un proceso: negación de
lo nacional, pasando por la superación del cosmopolitismo, que es un paso de lo
colonial a lo nacional, que es la superación de ambas.
JCM encuentra lo nacional en dos puntos: a)en
aquello que reproduce y reivindique lo indígena; b) en aquello que reproduzca y
reivindique el contenido popular. JCM asociará siempre lo nacional con lo
popular, porque en última instancia es en lo popular donde se encuentra el
verdadero rostro de lo nacional. Lo nacional es lo popular. En el país lo
popular es preferentemente lo indígena. Lo indígena representa lo popular. Pero
lo nacional no es todo lo peruano. Ahora bien, hay una cultura y una literatura
que aunque se producen en el Perú son profundamente antinacionales porque
representan y ponen en circulación intereses no sólo ajenos sino opuestos a los
verdaderos intereses nacionales. Dentro de lo peruano hay, entonces, elementos
antinacionales (la oligarquía, cierta burguesía). Hay literatura peruana
nacional y antinacional. Y lo nacional se realizaría más plenamente en el socialismo.
Lo más nacional será siempre lo más revolucionario.
TAREAS
Cada región o
espacio social, cada coyuntura, cada tiempo histórico tendrán sus propias y
singulares motivaciones para la expresión artística. Lo importante es que se
tenga conciencia de lo que se está realizando es para el bien colectivo, ya sea
revelando las angustias o desesperanzas del pasado, ya abriendo cauces a nuevos
anhelos y esperanzas.
Las sugerencias que presentamos, para todo artista comprometido con el
horizonte de su pueblo, pueden parecer un orden esquemàtico. Y lo son. Que cada
quien lo acomode como crea necesario y conveniente.. Pues cada óptica cultural,
que funcione en bien de las mayorías, tiene las vertientes que le ofrece su
propia realidad y hay que construirla, respecto a ella, como creación heroica,
y no de manera dogmàtica o totalitariia..
Tambièn pueden leerse como sugerencias para abrir un cambio de opinión,
una polèmica, altruista, importante y respetuosa con los diversos escritores, y
no como la que se desarrollò en el Perù, hace algún tiempos, cuando se hablaba
con el mayor de los simplismos de “andinos” y “criollos”, sin ir al fondo del
problema. Por lo que quedó como una simpleza de bajo vuelo cultural.
1) Todo escritor comprometido con su pueblo debe tener en cuenta su
realidad, el desarrollo de su historia, sus conflictos sociales y culturales. Y
también su coyuntura. En el caso peruano su formación social es de una
“totalidad conflictiva” debido a su desarticulaciòn, como decìa Antonio Cornejo
Polar, pues es plural, plurilingüe y multiètnica, lo que cuestiona seriamente
la aparente legitimidad de “unidad”. Por eso, Josè Carlos Mariàtegui hablaba de
una literatura peruana “no orgánicamente nacional”, ya que consideraba la
existencia de varias culturas y de otros sistemas literarios (quechua, aymara,
español)
2) El concepto clave de nuestra cultura, y por ende de nuestra
literatura, es el de pluralidad,
ya que se debe reconocer que si bien hay
una cultura oficial dentro del sistema capitalista, las diversas culturas oprimidas tienen
tambièn el derecho a ser consideradas
como culturas diferenciadas El concepto
de “totalidad conflictiva” no anula las contradicciones entre ellas, entre la
oficial y las oprimidas y entre las propias oprimidas, sino al contrario, las reaviva y se
retroalimentan, ya que participan del mismo curso històrico. Este concepto de
pluralidad està llevada fielmente en la expresion de Arguedas: “todas las
sangres”.
3) No se debe dejar de reconocer ni menospreciar la literatura oral de
nuestros pueblos. La pluralidad es el reconocimientos de los sistemas mùltiples
en nuestra literatura que guardan relativa independencia entre ellos, aun
cuando sean inestables y no tengan un peso decisivo o importante.
4) Recordar el énfasis marxista: la realidad forma la conciencia y no la
conciencia la realidad.
5) Por lo tanto, el escritor socialista saber cuàl es la materia prima
de su labor intelectual, lo que le permitirà tener una opciòn firme en su
trabajo literario. Es decir, hablamos de una conciencia acumulada anterior a su
labor creativa, producto de su experiencia social y personal, educación,
contorno y condiciòn social, influencias diversas, etc.
6) Reconocer que la lucha de clases no es sòlo social y polìtica.
Tambièn es ètnica, de gènero, literaria y cultural.
7) Que nuestra cultura y literatura encierra básicamente dos vertientes:
la nacional y popular, y la antinacional, que representa intereses ajenos a los
nacionales y populares. Entre estas debemos mencionar la llamada “literatura
light”, que no sòlo trata historias escabrosas y superficiales, sino que su
papel principales es desideologizar y desconcientizar a la población, sin la
profundizaciòn necesaria de sus temas, recordando que todo tema es posible de
ser tratado. La literatura nacional y popular se realizaràn màs plenamente en
el socialismo. Pero hay que tener en cuenta que tambièn en estas literaturas
pueden existir elementos antipopulares y antinacionales, debido a la larga
opresión en que los escritores y el paìs se ha desarrollado.
8) Que la producción de un libro es importante, pero la acciòn tambièn,
y a vece superior. Que es màs trascendente vivir y luchar como escritor, que
ser solamente escritor.
9)Que la confrontación literaria con los de la otra orilla no sòlo se
reduce a la discusión retòrica de los mecanismos, tècnicas y propuestas
literarias, sino al contenido ideològico de la propuesta, a los mensajes, a qué
sectores sociales se representan a las tècnicas y mètodos utilizados, sin dejar
de reconocer la importancia de la calidad literaria de la misma. Esta
confrontación debe ser prioritaria y permanente, utilizando todos los medios
posibles de expresión.
10)Que el escritor no sòlo debe realizar y tener una responsabilidad de
alto nivel estètico frente a su obra, sino tambièn una posición ètica frente a
la realidad en que se desenvuelve y fluye.
11) Por lo tanto no debe hacer distinción entre ciudadano y escritor,
entre polìtica y literatura. Su postura de ciudadano y opinador polìtico o
polìtico no lo desconecta de su posición de escritor, al contrario, lo
responsabiliza.
12) Que frente al desarrollo agresivo y agresor y al empuje cultural e
ideològico del imperialismo norteamericano y las transnacionales, en esta etapa
de globalización salvaje, el escritor debe estudiar y rescatar permanentemente
su cultura ancestral y desarrollar su identidad nacional, y no solamente en
tèrminos ètnicos, sino tambièn de clase. Esta construcciòn de la identidad y su
aceptación dependerà de la correlación de fuerzas en la lucha de clases y en la
confrontación ideològica literaria.
13) Lo nacional no es incompatible con las experiencias culturales y
literarias internacionales. Al contrario, se interconectan y enriquecen. Lo que
sì hay que reparar es que lo nacional se construye en condiciones de
subordinación a la cultura oficial, es decir, que trata de ser liquidada y
marginada ya por el desarrollo de la cultura burguesa, ya por la globalización
de lo nativo y popular. Por lo que es indispensable su enriquecimiento permanente.
14) Que el sistema globalizado manipula y margina a sus escritores
opositores en todos los medios posibles. A pesar de ello, hay que conquistar y
desarrollar todos los espacios que puedan ser ganados.
15) Que la cultura y literatura socialista sòlo puede ser llevada a cabo
en la forja de las luchas populares, cuando se socialice el poder polìtico,
cuando exista una verdadera democracia directa de los trabajadores de la
cultura y del paìs y cuando la solidaridad y respeto por el ser humano y su libertad
creativa y personal pasen del discurso ideològico a la pràctica de la vida
cotidiana.
16) Finalmente, debe tomar en cuenta el papel y la confabulación de las
grandes editoriales y de las instituciones pùblicas o privadas que priorizan el
mercadeo de los escritores. Lo que no significa que sòlo se debe luchar por la
publicaciòn a los escritores de entraña popular, sino tambièn a los escritores
que, apoyando intereses burgueses, hacen buena literatura. .
(Lima, 27 / 7 / 2011)
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PROYECTO CULTURAL
domingo, 31 de julio de 2011
Caliban y la cultura insurgente
----- Mensaje reenviado -----
De: Juan Cristobal <juancristobal2001@yahoo.es>
Para: javier garvich rebatta <garvichjav@yahoo.es>
Enviado: sábado 30 de julio de 2011 14:43
Asunto: Rv: [diaspora-latina] Caliban y la cultura insurgente
De: Juan Cristobal <juancristobal2001@yahoo.es>
Para: javier garvich rebatta <garvichjav@yahoo.es>
Enviado: sábado 30 de julio de 2011 14:43
Asunto: Rv: [diaspora-latina] Caliban y la cultura insurgente
juancristobal2001@yahoo.es
telefono 3684782 / 4612550
La esperanza nos aguarda, pero en un abismo (Benedetti)
--- El vie, 29/7/11, Salvador Tio <salvadorelias@yahoo.com> escribió:
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