Mostrando las entradas con la etiqueta CESAR HILDEBRANDT. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta CESAR HILDEBRANDT. Mostrar todas las entradas

viernes, 22 de diciembre de 2017

HILDEBRANDT . SEGUNDO DEBUT

:



LECTURAS INTERESANTES Nº 799
LIMA PERU          22 DICIEMBRE 2017
SEGUNDO DEBUT
César Hildebrandt
Tomado de "HILDEBRANDT EN SUS TRECE N° 378, 22DIC17N p.4
"Vaca mi estómago,
VACA MI YEYUNO..."
(César Vallejo)
N
o te la creas, presi­dente. Te has salva­do porque el fujimorismo se partió. Y porque un sector del país se sintió asqueado con tanto Salaverry, con tanta Vilcatoma, con tanto Salazar y con tantísima Luz Salgado.
Te ha vuelto a salvar la ola indignada que te subió a la pre­sidencia cuando parecía inmi­nente que la primera dama de la dictadura iba a enlodar Palacio de Gobierno. ¿Lo recuerdas?
Recuérdalo, presidente. A esa ira ciudadana, republicana, democrática, le vuelves a deber la vida.
Pero esta vez no la traiciones. No le cierres la puerta. Y no te sigas rodeando de imbéciles políticos y negociantes egoístas que lo único que quieren es se­guir enriqueciéndose.
No le hagas caso a Mercedes Aráoz, que ha vuelto a dar pena haciendo el papel de aprofujimorista que tan bien sabe hacer.
No le creas a Aráoz, presiden­te. Ni mucho menos a Luna, ese traidor que es peón fujimorista. Y muchísimo menos a quienes te dejaron solo cuando más solo estabas.
Tú mentiste, presidente. Men­tiste varias veces. Y eso no es fal­ta de prolijidad. Eso es mentir con descaro para protegerte.
Pero la gente ha decidido que prefiere a un mentiroso que a una banda de pasado vergon­zante y presente matón ocupan­do todos los espacios del poder.
Te ha vuelto a salvar la gente que la señora Aráoz desprecia y que la "mancha blanca" engaña hace dos siglos.
¿Habrás aprendido la lección?
Estás advertido. El pue­blo te ha dado una se­gunda chance. Y lo ha hecho porque, más allá de tus mentiras, vio lo que se podía venir ante un triun­fo de los Mulder, los Torres y los Arana.
Te ha vuelto a salvar el mie­do que produce el mototaxi con escape libre, el terror cívico que infunde la señora Fujimori y sus rencores inoxidables, sus aires de imaginaria grandeza. Y te ha vuelto a salvar la consejería de los pocos leales que te dijeron que había que negociar con el kenjismo, hoy sí una corriente formal que amenaza el monolitismo fujimorista. Y si te has comprometido con indultar a Alberto Fujimori a cambio de los diez votos que se abstu­vieron, te vas a ver en un gran problema pero vas a tener que cumplir con tu palabra. Ese fue consejo nuestro hace meses, ¿recuerdas?
Extraordinario: Bienvenido Ramírez y Kenji Fujimori festejan
el NO a la vacancia. 79 votos a favor, 21 abstenciones -entre
 ellas 10 del fujimorismo albertista- y 19 en contra. Derrota
 histórica para el mototaxi "omnipotente".

 Ahora si sabemos con quiénes nos metíamos.
La gente quiere a un presidente que gobier­ne, que encarne con energía los fueros de la Constitución. Y que se enfrente a la maquinaria fuji­morista con el coraje que no has tenido hasta ahora. No se trata de pelear por gusto con Fuerza Popular. Se trata de que acates el triunfo que la calle te dio y que dejes de ser el manoseado crónico de la señora Keiko.
No más concesiones. No más Aráoz mendigando entendi­mientos mientras "negocia" el voto de confianza. A luchar, presidente, como si la demo­cracia te importara. Como si la separación de poderes te desve­lara. Como si el Perú fuese mu­cho, muchísimo más que el país donde Gerardo Sepúlveda ve­nía a levantar plata para "sus" proyectos (que también eran los tuyos).
Este es el segundo debut, pre­sidente. La última oportunidad. No la desaproveches. No la des­pilfarres. Limpia tu gabinete de tanto Olaechea sin vergüenza. Y no lo olvides: sigues siendo presidente porque el ruido ma­ravilloso de la calle llegó hasta el Congreso y cambió, a última hora, una tendencia que pare­cía irreversible.
Cambia, presidente. No te de­jes secuestrar otra vez. No nos decepciones por segunda vez.
El Perú ha amanecido dife­rente. Entiende el mensaje. ▒

Mechain en Peru21




--




  GUILLERMO VASQUEZ CUENTAS    http://punoculturaydesarrollo.blogspot.com

miércoles, 28 de diciembre de 2011

CÉSAR HILDEBRANDT: LO BUENO, LO MALO Y LO DE SIEMPRE



Por César Hildebrandt

26 de diciembre, 2011.- Lo mejor del año fue la resistencia de Cajamarca. Lo peor fue el golpe de Estado blanco gracias al cual los perdedores de las elecciones volvieron a ganarlas, demostrando que el Perú no es sólo un país que padece del más gracioso narcisismo sino también un disco rayado, una obstinación de la quietud, un homenaje a sus tradiciones. Ollanta Humala llegó al poder montado en una ola de cólera provincial y ciudadana. Ahora se olvidó dé la cólera y monta el alazán que Pardo sometía con gracia, que Leguía veía correr en Santa Beatriz. Ese caballo único y eterno de nuestra historia circular tiene orejeras y una sola dirección: a la derecha y al galope, Gran Chaparral, Bonanza pura.

Al señor Humala debería producirle reflejos nauseosos el hecho de que Alan García, ese Caco, lo esté elogiando de un modo tan arrebatado. Pero el señor Humala se está acostumbrando a todo y la proximidad afectiva de García no lo espanta. Es que una cosa es con guitarra y otra es con cojón. Y mister Húmala ha preferido la guitarra y cantará a dúo con García (ya verán) algún valse de Los embajadores criollos. Que para eso están los arreglos y de eso se trata la política que se aprende en Palacio: arte de ciénagas, trasvase de sanguaza, cáncer y sida a la vez.

Y como la política peruana es esa rata protagónica, entonces vendrá el indulto y tendremos a dos Cacos, dados al homicidio en sus ratos libres, a García y Fujimori, plenamente regresados y vigentes. ¿Para qué fuimos república? ¿Por qué la hipocresía? ¿Por qué no llamarnos lo que somos? ¿O es que no somos, acaso, un califato, un chiste malo de velorio, la Disneylandia de las apariencias? Porque si la democracia consiste en que te roben el voto y en que el que prometió cambios aparezca como el garante de la conservación, entonces me declaro no-demócrata estepario. ¡Váyanse al carajo con su carpa!

Y viene el Caco mayor, el García, y nos da lecciones de optimismo. Claro, es un hombre feliz: ha robado como pocos, ha matado como muchos, ha podrido capítulos enteros de la historia reciente, y ahora se ha asegurado una nueva impunidad. Disfrazado de viejo magistral, habla de “la continuidad” que ahora Humala representa. Y el presidente de la República no se aparta ni se tapa la nariz. Agradece con su silencio. Pisa el charco. Se suma a la legión de salpicados.

Hace lo mismo que hizo su bancada cuando, esta semana que pasó, se adhirió a la ley propuesta por Javier Bedoya de Vivanco, el hermanito de Luis Bedoya de Vivanco, aquel que recibió 25.000 dólares de Vladimiro Montesinos. Javiercito es el hermano brutón del esfumado Luisito y ambos son vástagos de don Luis Bedoya Reyes, el hombre que fundó un partido en una suite del Hotel Crillón y con plata de Luis Banchero Rossi, el pesquero asesinado. Para que el círculo termine de cerrarse, recordemos que Humala condecoró y elogió hace poco a don Luis Bedoya Reyes, que, aparte de ser el padre profético de Luis y Javier, fue abogado de Cementos Lima y de cien empresas más que lo bancaron durante todos estos años (porque el sueño de la derecha más rapaz fue que Bedoya, que leía estrictamente “Condorito”, gobernase el Perú subido a un Caterpillar).

La llamada “ley mordaza” es un auténtico peligro. Más allá del uso que hayan podido darle algunos periodistas miserables al chuponeo, lo cierto es que entregarle a un juez churrupaco o a un fiscal venal la calificación de qué cosa es de interés público es un paso de gigante hacia la censura.

¿Se imaginan a Blanca Nélida Colán o a Miguel Aljovín dictaminando sobre esa materia? ¿O al mismo y actualísimo doctor José Peláez Bardales calificando su propio audio, ese en el que hablaba con Mario Vélez, socio de Alberto Químper, sobre cómo favorecer a Julio Vera Abad?

Que la prensa grande no haya hecho escándalo sobre esta materia dice mucho sobre la situación actual. Parte de esa prensa está tan sucia, tan hundida en diversos intereses que nada tienen que ver con la libertad de expresión, que no extraña que apenas proteste por la ley aprobada en el Congreso de Abugattás. Total, pensarán los capitanes de algunos periódicos y televisiones, quizá con esta ley me libre de que algún enemigo saque los audios que nos registraron recibiendo órdenes, intercambiando beneficios, pidiendo favores, canjeando mudeces.

¿Se imaginan qué llamadas debe haber por allí entre los directivos de El Comercio y las gerencias de Canal 4, ahora que han terminado de botar a Laura Puertas para hacer de Cuarto Poder el magazine soñado, el entretenimiento capón, el cojudeo?, ¡La caja boba terminó en caja chica!

Alan García desacreditó la elocuencia y ahora difama al optimismo. Ollanta Humala debería nombrarlo su asesor.

Por eso este modesto servidor ha pedido, como regalo de las navidades en las que no cree, un Perú de lego y cartón piedra donde los presidentes no hagan de mandaderos y los mineros no hagan de ministros y las promesas no sean basura y del cielo no llueva pichi que se crea maná. Que Papá Noel se apiade y me lo mande, por favor.

—-
Fuente: Publicado en el semanario Hildebrandt en sus trece, viernes 23 de diciembre de 2011, Año 2 Núm. 87.

sábado, 10 de diciembre de 2011

Humala se quito la mascara.- Escribe Cesar Hildebrandt,


Escribe César Hildebrandt
PUBLICADO EN HILDEBRANDT EN SUS TRECE

Las decepciones son mayores cuando las esperanzas son más intensas.

A pesar de que la segunda vuelta obligaba a Ollanta Humala a la moderación y a la búsqueda de consensos, era obvio que quienes votaron por él conservaron la expectativa de que un gobierno suyo iba a traer algunos cambios cualitativos. De eso se trataba, precisamente, la pelea política y moral con Keiko Fujimori.

Esa esperanza de cambios ha terminado.

En un proceso semejante a la progeria, esa enfermedad que envejece a los niños a la velocidad del infortunio, Humala se ha resignado a gerentear el Perú.

El poder económico ha hecho con él lo que logró hacer con casi todos: ensillarlos, adobarlos, engullirlos. Al empresario salitrero Billinghurst no lo pudieron convertir en sirviente y por eso le dieron un golpe de Estado. Al general Velasco no lo pudieron asustar y por eso lo han convertido en el demonio temido al que hay que seguir aporreando desde sus medios de comunicación.

Todos los demás entraron al redil.

Humala acaba de hacerlo a paso redoblado.

La declaratoria del estado de emergencia cuando se estaba a punto de llegar a un acuerdo no sólo dejó mal parado a Salomón Lerner sino que fue un mensaje hacia el futuro: los acuerdos son peligrosos cuando uno no está dispuesto a cumplirlos, mejor es militarizar "las ciudades alzadas".

Cajamarca no es una villa levantisca. Cajamarca está harta de esa minería avariciosa que todo lo enmugra con sus ácidos, sus humos ponzoñosos, su dinástica mierda.

Cajamarca no está contra la minería que respeta y concede. Está en contra de ese antro aurífero, colonialmente prepotente, llamado Yanacocha.

Ahora Cajamarca es una ciudad tomada "por las fuerzas del orden".

¿De qué orden?

Del orden tal como lo entiende la derecha pre-Gutenberg peruana. Es decir, palo y bala si es necesario con tal de que nadie se oponga a nuestro destino de vendedores de rocas molidas. Y palo y bala para los que osen enfrentarse a 200 años de desprecio.

Humala es nuestro nuevo Zelig. Habla como Sánchez Cerro, actúa como Alan García, decide como lo hubiera hecho Luis Bedoya.

Ya ni siquiera disimula, lo cual, en efecto, es un mérito. Caída la máscara del reformador, apagadas las luces del centrista, Humala marcha a paso ligero a ser el albacea del modelo que aquí impuso una banda de delincuentes cuyo cabecilla tiene una sentencia de 25 años por delitos de lesa humanidad.

Que Humala se prepare para otros Cajamarcas. Si cree que va a intimidar actuando como un matón que ordena detener durante diez horas, sin mandato judicial alguno, a dirigentes que salían de una cita en el Congreso, se equivoca.

Si cree que invirtiendo 500 millones de soles en infraestructura (mientras congela, irregularmente, las finanzas del gobierno regional)  va a comprar a Cajamarca, se equivoca dos veces.

Y si cree que los aplausos de la derecha y su plebe amaestrada suponen un veredicto popular, se equivoca tres veces.

Saldrá este fin de semana una encuesta que dirá su popularidad ha aumentado, señor Humala. No se la crea. Detrás de esas cifras está la verdad. La rabia polvorienta de los pueblos que se sienten fuera de toda inclusión política no la miden las encuestas, que a Fujimori también le sonreían.

No les crea, señor Humala, a los incondicionales que le dicen que usted ha recuperado la autoridad. Eso le decía El Comercio a Sánchez Cerro cuando mandaba bombardear Trujillo, y a Odría, cuando mandaba matar a Negreiros.

La historia del Perú está plagada de ovaciones siniestras venidas desde los palcos. Los éxitos "del orden" siempre serán provisorios cuando la meta no es hacer justicia sino durar, congraciarse con los inversionistas mineros, ser plausible para los de siempre.

Era justo borrar a Conga de la cartera de proyectos mineros. No sólo porque es incompatible con la agricultura y la conservación de recursos hídricos de la zona sino porque su Estudio de Impacto Ambiental era, como lo demostró el ex viceministro José de Echave, maliciosamente incompleto. Y porque, además, Conga es hija de Yanacocha, una empresa que ha hecho todo lo posible para que los cajamarquinos la odien y teman.

Ahora usted repite a Alan García con eso de que el suelo es privado pero el subsuelo es del Estado. Es argumento tan indigno, intelectualmente tan mísero, que debería avergonzar a quien lo esgrima.

Vayamos al absurdo: ¿y si mañana unos exploradores chinos o canadienses descubren, en las proximidades de Machu Picchu, un millón de toneladas de oro y varios trillones de metros cúbicos de gas? ¿Nos deshacemos de la zona de amortiguamiento de Machu Picchu? ¿Ponemos en peligro esa maravilla? No, ¿verdad?

Machu Picchu, al fin y al cabo, es el testimonio de una civilización que tuvo una relación amistosa con el medio ambiente. ¿Y por qué el pasado, por más majestuoso que sea, puede resultar más respetable que límpidos presentes de una región que vive hace siglos de producir cosas fragantes que se comen?

Para llegar al subsuelo hay que perforar los suelos,  abatir las propiedades, cambiar los paisajes, matar aguas. Decirle a Cajamarca que el suelo es suyo pero el subsuelo es "nuestro", es decirle que el suelo no suyo y que está expuesto a la voracidad minera y a la complicidad del Estado con los poderes fácticos.

Somos una república unitaria, pero no somos una dictadura unitarista. Somos un país, no un cuartel. Y usted prometió (tengo las grabaciones respectivas) aguas y lagunas conservadas para Cajamarca, un nuevo país para los que han esperado tanto, cambios y reformas en los contratos de inversión que, tomando como base el interés público, así lo requirieran.

Presidente Humala: no crea que es usted muy original. Tiene usted una ascendencia histórica abundante, aquí y en América Latina.

Y a usted, que ahora profesa tan auténtica amistad por Chile, le contaré brevemente la historia de Gabriel González Videla, un probable clon suyo que gobernó a nuestro amable vecino del sur.

González Videla llegó al poder en Chile en 1946. Logró eso porque contó con el apoyo de un frente popular que incluía al poderoso Partido Comunista de Chile. Y obtuvo el respaldo de ese frente, que incluía al Partido Radical, porque prometió un Chile nuevo y más justo.

Pues bien, la presión de los conservadores, las amenazas de Washington (un diálogo con Truman fue decisivo), la falsedad o endeblez de sus convicciones empujaron a González Videla a reprimir salvajemente las huelgas de mineros que reclamaban mejores salarios y a quienes él, precisamente, había prometido nuevas perspectivas y trato más digno. De inmediato, dictó la famosa Ley de Defensa Permanente de la Democracia, declaró al Partido Comunista ilegal, censuró las publicaciones de izquierda y convocó a conservadores y liberales a integrar un gabinete que se llamó "de concentración nacional". Pablo Neruda, que en ese entonces era senador por el Partido Comunista, fue perseguido, vivió durante meses en la clandestinidad y, al final, penosamente, por tierra, pudo salir en secreto de Chile.

En su Canto General, Neruda escribió estas líneas bajo el título "González Videla":

"…En Chile no preguntan, los puños hacia el viento,
 los ojos en las minas se dirigen a un punto,
a un vicioso traidor que con ellos lloraba,
cuando pidió sus votos para trepar al trono...

A mi pueblo arrancó su esperanza, sonriendo,
la vendió en las tinieblas a su mejor postor,

y en vez de casas frescas y libertad, lo hirieron,
lo apalearon en la garganta de la mina,
le dictaron salario detrás de una cureña,
mientras una tertulia gobernaba bailando
con dientes afilados de caimanes nocturnos".

En el Perú no tenemos, fatalmente, a un Neruda. Pero quizá hemos empezado a tener a un González Videla.

Alguien que pierde los ideales, un gobierno que abandona su esencia, un horizonte de bala y pragmatismo, la política hecha medición de PBI y aplauso de las agencias de calificación de riesgo, ¿qué son, qué galaxia de sentido forman? El fenómeno tiene un nombre: es la derrota de la inteligencia y el triunfo de la administración.

__._,_.___

__,_._,___


domingo, 7 de agosto de 2011

César Hildebrandt: La ópera de muchos centavos


---------- Mensaje reenviado ----------
De: Julio Carmona <dedunp@gmail.com>
Fecha: 7 de agosto de 2011 09:56
Asunto: César Hildebrandt: La ópera de muchos centavos
Para:



"2011: AÑO DEL PRIMER CENTENARIO DE VIDA DEL AMAUTA JOSÉ MARÍA ARGUEDAS" 
         
     
  Leer y Difundir  

La ópera de muchos centavos


 
César Hildebrandt

Una minera de la familia Sánchez Paredes aparece patrocinando el espectáculo operístico con el que quiso despedirse Alan García mientras un análisis de las cuentas que Agustín Mantilla se atribuyó sigue dando pistas de lo más interesantes
El doctor Alan García ama la ópera. Y se diría que la ópera ama al doctor García. Abusivamente, podría decirse que el doctor García tiene mucho de operístico. Allí están, para demostrarlo, sus gestos pronunciados, su andar escénico, su sonora teatralidad.

Ama tanto la ópera el ex presidente que quiso despedir su segundo mandato regalándole a amigos y aficionados "Il trovatore", de Giuseppe Verdi. El debut fue en el Teatro Municipal de lima el 26 de julio y el elenco incluyó a la importante soprano italiana María Pia Piscitelli.
Todo muy bien, todo muy lírico.
Lo único raro es que en el muy bien impreso programa figura, entre otros auspiciadores insospechables, la significativa empresa "Comarsa". Para quienes no lo recuerden, "Comarsa" es la empresa minera de la 1a familia Sánchez Paredes, tan famosa por las investigaciones policiales, judiciales y periodísticas que ha merecido por su presunta vinculación con el narcotráfico.
"Comarsa" es la empresa a la que sirvió, como transportista, "Transportes don Reyna", cuyo gerente general era, a la sazón, el señor José Antonio Nava, hijo de Luis Nava, secretario de la presidencia de la República de Alan García hasta su nombramiento como ministro de la Producción.
Como también se recordará, el doctor García compró en el 2002 una camioneta Nissan Frontier 4x4. La compró nueva y con un descuento espectacular de 11.850 dólares. Pero como el doctor García es impulsivo, un mes después de haber obtenido esa ganga vendió el precioso bien ganando 4.000 dólares en la transacción. Quien le compró la camioneta fue "Atimmsa", persona jurídica vinculada consanguíneamente a los Sánchez Paredes, y quien fue a la notaría a representar a esa empresa fue su gerente general Belisario Estévez. Estévez había sido viceministro de Comercio durante el primer gobierno de Alan García.
De modo que la presencia de "Comarsa" auspiciando la ópera con la que García quiso darle un adiós majestuoso a la presidencia no debería extrañarnos demasiado.
Como tampoco deberíamos sorprendernos al ver los movimientos de las cuentas de Agustín Mantilla, el hombre más próximo y leal a Alan García hasta que saliera a la luz pública el famoso video donde recibía 30.000 dólares de manos de Vladimiro Montesinos.Hemos revisado esos movimientos bancarios de las cuentas de Mantilla y nos hemos quedado estupefactos.
Porque resulta que esa información está plagada de encubrimientos, desinformación deliberada y vacíos contables que sólo podrían explicarse siguiendo la hipótesis de que ese dinero no hubiese pertenecido realmente a Mantilla.
En la cuenta llamada "Dunmore", del Unión Bank of Switzerland (UBS), Mantilla llegó a tener 4'389447.8o dólares. Y, sin embargo, la casi totalidad de sus ingresos son anónimos.
Aquí van algunos ejemplos de cómo es que el UBS protegió el secreto bancario de ese Mantilla probablemente testaferro:
-"Depósito no identificado (20 de febrero de 1991): 919,289.88 dólares".
-"Madurez Depósito a Plazo (20 de mayo de 1991): 770.000 dólares" (ingreso).
-"Operación del banco (ingreso, 4 de junio de 1991): 414.363.61 dólares".
-"Depósitos no identificados (ingreso, sin fecha precisa, año 2000): 258.070.58 dólares".
El objetivo era muy claro: borrar todas las huellas.
Y lo mismo ocurre con la cuenta "Killarney", del "Israel Discount Bank"/ Aquí un par de ejemplos:
-"Operación del banco (ingreso, 6 de enero de 1994): 326.158 dólares".
-"Depósitos no identificados (fecha también sin identificar, aunque se presume que se trate del año 2000): 189.075.13 dólares".
En esta segunda cuenta, el señor Mantilla llegó a tener 1'935,856.60 dólares americanos.
Lo que quiere decir que el seguro servidor de García tenía aproximadamente 6'324.ooo dólares americanos a su nombre. Y, sin embargo, fue a pedirle a Montesinos, ensuciándose vilmente, 30.000 dólares "para la campaña del Apra".
Esta es una prueba documental de lo que una biografía financiera del Apra y de su líder podría ofrecer. Y ahora se comprenderá, mejor que nunca, por qué el doctor García tuvo que apelar a la figura de la prescripción para librarse de la cárcel.
En resumen, la tarea de la comisión que piensa proponer Javier Diez Canseco podría ser extenuante.

http://www.hildebrandtensustrece.com/index.html



--
Luis Anamaría http://socialismoperuanoamauta.blogspot.com/
http://centenariogeorgettevallejo.blogspot.com/
http://socialismoperuano.blog.terra.com.pe/
cel 993754274

sábado, 4 de junio de 2011

DECENCIA CIUDADANA : Hildebrandt recomienda



---------- Mensaje reenviado ----------
De: Julio Carmona <dedunp@gmail.com>
Fecha: 3 de junio de 2011 21:17
Asunto: DECENCIA CIUDADANA : Hildebrandt recomienda
Para:



"2011: AÑO DEL PRIMER CENTENARIO DE VIDA DEL AMAUTA JOSÉ MARÍA ARGUEDAS" 
   Votar por Humala

Por César Hildebrandt

Si yo fuera un canalla, votaría por quien podría encanallar aún más al Perú.
Porque los canallas se juntan y, a diferencia de los menos malos, ejercen afiatados sus maldades, comercian codo a codo, se federan.
El club de los canallas nunca cierra y su padrón es infinito.
Los canallas tienen un proyecto sencillo y pedagógico: ganar dinero a cualquier costo. Y eso implica que los prójimos son el vecindario. Los otros son manchas  en  las fotos,  curvas en la estadística, barritas en los cuadros de consumo. Los prójimos son la patria. Los otros, lo que deben padecerla: aimaras del sur, quechuas del centro, aguarunas y huambisas del oriente, pobres de todas las calaminas, sobrevivientes del adobe, furia sin remedio y muchas veces sin salario.
Un día a este país, que primordialmente redistributivo como todas las "monarquías hidráulicas" (Hugh Thomas dixit), llegaron armaduras y caballos y pólvoras y biblias. Los Habsburgo terminaron con un imperio y extendieron el suyo de un modo tan drástico como el exterminio.
Cuando nos liberamos del mandato español, caímos en el yugo que nos ha sido tan propio: el del caos, el voluntarismo mesiánico y la desinstitucionalización permanente.
Y hemos vivido todos estos largos años de ensayo republicano: oligarquías que jamás cedieron, riquezas magníficas que se despilfarraron, épicas tradiciones, ricos armados de leyes generales, pueblos sentenciados al atraso. Aquí con raras excepciones, no hemos tenido la clase empresarial fundadora y pujante, creadora y magnánima en el éxito que otros países conocieron.
Por eso es que muchas veces no parecemos un país sino una víspera, un proyecto trunco.
Y nadie hizo tanto para que esa dulzona frustración que es mi país siguiera siendo frustración como el señor que el padre de la señora K Fujimori.
Nadie como él hizo con tanto talento y tan eficaz malignidad la tarea de convertirnos en una asociación de hordas y en un lugar donde todo lo que no fuera mentira y crimen resultó perseguido.
Fujimori hizo con prolijidad lo que otros había hecho como aficionados, y tras su paso por el poder quedó un mamarracho de país en el que los jueces debían estar en la cárcel y los militares en la basura y los congresistas en una morgue moral.
La derecha aplaudió esa orgía. La disfrutó decuplicando sus ganancias. La quiso como porque era redundantemente suya: analfabeta, ladrona, eventualmente asesina, sin límites y sin patria. El de Fujimori –no lo olvidemos- fue un gobierno de cachacos corrompidos con una Chávez medio japonés que quiso hacer interminables sus reelecciones. ¡Y acusan a Humala de querer hacer lo que ellos tienen ganas de repetir!
Pero esa derecha, lo que Paniagua y Toledo fue una incomodidad. Lo de García ha sido, en cambio, una grata sorpresa: el heredero de Haya saqueando y permitiendo el saqueo.
Y cuando todo parecía suave como el campo de golf que existe en un poema de Nicolás Guillén, entonces reaparece ese hirsuto comandante que no es quien va a mandar a parar el baile sino quien va a invitar a más gente a la fiesta.
Entonces, se anuncia el apocalipsis: el dinero se irá porque el dinero es un macho viajero que solo se queda donde las putas son dóciles y las tarifas razonables. Y habrá más pobres porque sin inversión no habrá más empleos. Y esto lo dicen en un país donde hay 34 por ciento de pobres y 11 por ciento de pobres extremos (es decir de gente que literalmente se muere de hambre). Y hablan de los derechos corporativos en un país donde la presión tributaria es 20 puntos menos que la de la Unión Europea, donde inventaron y aún conservan, felizmente, el capitalismo con responsabilidad social.
Hace 21 años que el señor Alan García inventó a Fujimori para impedir que las investigaciones prometidas por Mario Vargas Llosa lo condujeran a la cárcel. Hace tres meses, el señor García inventó a PPK para impedir que Alejandro Tole3do reabriera algunos casos que también podrían haber empujado al líder aprista tras las rejas. Ahora está haciendo con la hija lo que hizo con el padre: prestarle todos los apoyos, todas las intercepciones telefónicas, todos los auxilios de la prensa mercenaria y de sus operadores. Su objetivo es uno solo: no acabar en la cárcel por todo lo que ha robado y no ser juzgado por todo lo que ha ordenado matar. Porque al señor García lo persigue un cementerio, un coro de agujereados, una multitud de rendidos en busca de explicaciones. Y lo persigue un imaginario contralor que haga preguntas y pueda conectar fideicomisos y cuentas cifradas.
Millones de jóvenes sin memoria y sin afán de tenerla respaldan, desde la inconsciencia, esta trama. Y el Perú podría elegir pasado mañana a la ex -primera dama de un gobierno que avergonzaría a cualquier civilizado.
Que la socia y usuaria de los robos de un régimen como el de Fujimori haya postulado, es una proeza de distracción ética. Pero que resulte elegida será una imborrable derrota de la dignidad.
Si los canallas se junta y amenazan en banda, pues habrá que decir lo que en esta columna faltaba por decir: votar por Ollanta Humala, con todas las aprehensiones del caso, no será solo un deber sino una excepción de esa limpieza que nos permite seguir llamándonos ciudadanos. 

Publicado en  "HILDEBRANDT EN SUS TRECE" Nº 58  3/06/2011





__._,_.___
Actividad reciente:
    .

    __,_._,___





    --
    Luis Anamaría http://socialismoperuanoamauta.blogspot.com/
    http://centenariogeorgettevallejo.blogspot.com/
    http://socialismoperuano.blog.terra.com.pe/
    cel 993754274

    martes, 24 de mayo de 2011

    artículo de C Hildebrandt



    LA VIEJA INDECENCIA
    Por: César Hildebrandt
    El único mérito que puedo concederme en esta vida moteada de algunos éxitos y muchos fracasos, en esta carrera ingrata que me eligió, en este oficio artesanal de tratar de encontrar la verdad que a pocos importa y las mentiras que ya no escandalizan, el único mérito que me concedo, digo, es no haber cedido a la tentación del medio: resígnate, así es el Perú, tolera lo que todos, créeles a los idiotas de la derecha, a los que hacen negocios turbios y a la vez editorializan en relación con "los valores de la democracia" (cuando la verdad es que se zurran en ella y en lo que significa).
    Naces en este país hermoso y complicado y la primera sugerencia que te asalta es la del estoicismo: quédate quieto, tranquilo hermano, así es esta vaina, esto no lo arregla ni el sillau. Y se te puede pasar la vida haciéndote el de la vista gorda, haciéndote el loco y asistiendo con cara de palo a las grandes mecidas.
    –Nada puedes hacer, esas son las reglas– susurra el aire tóxico de Lima.
    –Esto no lo ha cambiado nadie– remacha una sombra, la sombra de lo que pudiste ser.

    Me van a perdonar pero yo jamás creí en eso. Jamás hice el muertito en el mar de los sargazos de las voluntades, quebradas o roídas. ¿Por qué? Porque siempre creí que en el país de las cabezas gachas había que mirar lo más lejos que se pudiera. Porque viendo a las hormigas a uno le dan ganas de volar.
    Porque hay belleza en la rebeldía y una flácida fealdad en el conformismo.

    Porque, en fin, siendo un viejo creyente del agnosticismo siempre he pensado que Jesucristo fue un hombre revoltoso asesinado por el orden imperante. Y que sin la rebeldía de Cáceres habríamos detenido nuestra historia en el mísero Iglesias. Y que sin la rebeldía de De Gaulle los franceses habrían tenido que arrastrarse junto a Petain, ese gran derechista pro nazi.

    Mi generación ha fracasado. Pudimos tener a un refundador del país y construimos a García. Pudimos tener a un inconforme consagrado por las multitudes, a alguien que estuviese más impulsado por el amor que por el odio, pero nos detuvimos en Robespierre y en sus encarnaciones criollas.

    Pudimos tener un país y lo que permitimos fue un mall. Ahora la pelota está en el tejado de los jóvenes. De ellos dependerá que este país cambie de verdad.

    Hace como mil años que vivimos hablando en voz baja, consintiendo.

    Hablamos bajito cuando los incas podían desollarte. Y más bajito cuando los españoles te podían trocear. Y todavía con murmullos cuando fuimos libres de boca para afuera pero súbditos de los sucesivos caudillos que creían que el Estado era un bien raíz y una chacra para los amigotes. Así fuimos haciendo esta gran Aracataca. Macondo hicimos.

    Pensar era –y es– una anomalía. Disentir, una provocación. Rebelarse, una extensión de la locura. En un país dominado por la injusticia hablar de la injusticia te podía costar El Frontón. Y luchar contra ella, la vida.
    Frente a un Túpac Amaru hubo cien Piérolas creando sus propios califatos. Porque el miedo a la libertad no es solo el título de un libro de Fromm. Es la consigna que la derecha le ha impuesto al Perú. Está en su escudo desarmado y en sus genes vendedores mayoristas de su propio país.
    Todos roban –te dicen–. Y eso es casi una invitación a robar. Porque si todos roban, ya nadie roba.
    –Aquí no hay castigos ni recompensas, todo se olvida– te muelen repitiéndolo. Y eso es otra incitación a la impunidad.
    Lo criollo es también esta salsa espesa de quietud egoísta. Las verdaderas tradiciones peruanas no son las de Ricardo Palma: son decir sí y estar en la foto.

    ¿Exigir cambios? Eso es –dicen los que cortan el jamón y los idiotas de sus services– de chavistas, rojos, perfeccionistas, amargados y renegones. En el Perú la ira de los pobres se combate con misas o balazos y hay un estoico agazapado en cada futuro, detrás de la maleza de los días. Y cuando estemos lo suficientemente ablandados, vendrá el tiro de gracia. Y cuando venga el tiro de gracia, cuando ya no pienses sino en ti mismo y bailes solo en la loseta ínfima que te asignaron, ese será el día final de tu hechura: serás uno de ellos. Hablarás como ellos, maldecirás como ellos, venderás como ellos. Y, sobre todo, harás lo que ellos: negar al otro y sólo reconocerte entre los tuyos.

    Que los jóvenes aprendan la lección. Nada cambiará si no matamos la resignación.

    Porque la democracia no consiste en votar de vez en cuando. Consiste en ejercer la libertad a cada rato.
    Los esclavos no aman la libertad –esa es una mentira altruista–. Solo los libres pueden amar la libertad y defenderla.
    La mansedumbre no es madurez sino derrota. El aguante es la amnistía crónica. La docilidad es lo que se les exigía a los negros carabalíes embarcados a la fuerza en el puerto de Macao. La libertad no mata. La paciencia es una mentira teologal que contradice a Cristo y que Cipriani aplica en cada hostia. Cristo fue impaciente. La vida es una ráfaga impaciente.

    Los peruanos no nacimos un día en el que Dios estuvo enfermo, como decía Vallejo de sí mismo. Naceremos el día en que sepamos apreciar el vértigo creador de la palabra desacato. El desacato no es el caos. Caos es lo que vendrá cuando las presiones sociales, contenidas por el plomo y la mentira, revienten otra vez.

    Y ahora sería un magnífico desacato, un descomunal acto de rebelión democrática o dejarse engatusar por quienes quieren, en el colmo de la indignidad, que premiemos a la hija de un ladrón y asesino –ladrona ella misma al gozar del dinero robado– con la presidencia de la República.

    Y todo por cerrarle el camino a un señor que quiere cambiar algunas cosas. Solo algunas cosas. Un señor al que la experiencia ha moderado y que se ha comprometido a no hacer experimentos anacrónicos. Pero que sí quiere que las mineras paguen lo que deben, que los impuestos sean más directos, que los viejos estén menos desamparados, que haya menos hambre y que la pobreza rural se atenúe todo lo que se pueda sin desbaratar la economía. Y que quiere también que el gas peruano abastezca primero a los peruanos y que los grandes proyectos de exploración y explotación de la minería y del petróleo se concilien con los intereses nativos y las normas ambientales que no se están cumpliendo.

    La derecha quiere volver a demostrarnos que siempre gana. Presentó cuatro candidatos –cuatro variaciones de la misma melodía: Castañeda, Toledo, PPK y K. Fujimori– y los cuatro perdieron. Ganó un hombre gris que propuso algunos cambios. Y lo peor: sale la primera encuesta pos primera vuelta y el hombre sin demasiados atributos ¡sigue ganando! Y sigue ganando porque Lima, este espanto, no es el Perú. Porque el gobierno de Las Casuarinas está en crisis. Porque el modelo García, una combinación de Caco con Friedman, drena sanguaza.

    Entonces, la derecha propone liquidar, de una vez y para siempre, esta pesadilla que aturde al dólar, baja las acciones, hace chorrear el rímel. Para eso están su tele, su radio, sus periódicos. Y se deciden por lo previsible: la campaña del terror.

    Solo el terror podrá salvarlos. Porque saben que su prontuariada candidata es impresentable aun para 75 por ciento de peruanos.

    Lo único que cabe, entonces, es bombardear al incómodo reformista con todos los B-52 de la calumnia, el rumor, la mugre, la idiotez que los cándidos pueden propagar. El propósito es el homicidio político del hombre que propone algunos cambios. Y los muertos no pueden ganar elecciones.

    Hablan de intromisión extranjera los que quisieran anexarse a los Estados Unidos o al Chile potente que sus tatarabuelos dejaron entrar con su cobardía y su desunión. Denuncian que la libertad de prensa peligra quienes despiden a periodistas que se niegan a sumarse al lodo de la campaña contra Humala. Y advierten que el empleo está amenazado quienes han creado la mayor cantidad imaginable de empleos basura y services explotadoras.

    Y a todo esto le llaman "elecciones democráticas". A ensuciar la inmundicia le llaman "debate". Y no tienen problema alguno bancando a una candidata indecente. Ellos representan la vieja indecencia de las encomiendas, las ladronas leyes de consolidación, el festín del guano. La señora K. Fujimori les cae como anillo al dedo.



    --
    Luis Anamaría http://socialismoperuanoamauta.blogspot.com/
    http://centenariogeorgettevallejo.blogspot.com/
    http://socialismoperuano.blog.terra.com.pe/
    cel 993754274

    PLANETA PERU

    PlanetaPeru: buscador del Perú

    Seguidores

    Archivo del Blog