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miércoles, 10 de noviembre de 2010

Encuentran fósiles humanos 100.000 años en cueva Zhiren China



---------- Mensaje reenviado ----------
De: Elías du Halde <anthropologicalsigth@gmail.com>
Fecha: 9 de noviembre de 2010 04:06
Asunto: Encuentran fósiles humanos 100.000 años en cueva Zhiren China
Para:






Dialéctica 2ªépoca Nº82 MMX-XI-IX
debido a la escasez  de material teórico





Archaeo News

Several views of a human jawbone and molars found in a Chinese cave.
Diagram  Institute of Vertebrate Paleontology and Paleoanthropology, Chinese Academy of Sciences



.
El descubrimiento de los primeros fósiles de humanos modernos en Zhirendong (la cueva Zhiren), al sur de China



Un ser humano mandíbula fósil descubierto en el sur de China está alterando las nociones convencionales de cuando nuestros antepasados emigraron deÁfrica.
La mandíbula, encontrada por los paleontólogos en la Cueva Zhiren China en 2007, luce una moderna función claramente: una barbilla prominente. Sin embargo, el hueso es innegable 60 mil años más antiguo que el más antiguo junto Homo sapiens sigue siendo en China, dicen los científicos.
De hecho, en alrededor de cien mil años, el fósil de China es "el más antiguo humanos modernos fuera de África", dijo el coautor del estudio, Erik Trinkaus.
Con la esperanza de pruebas de ADN
Hasta ahora, la evidencia genética en gran medida compatible con el calendario tradicional de los "fuera de África" la teoría. Pero el recién descrito mandíbula China presenta un fuerte desafío, dijo el antropólogo Cristóbal Baede la Universidad de Hawai, que no se asoció con el hallazgo.
"De hecho, tienen fechas de sólidos y las pruebas de, básicamente, un ser humano moderno", dijo.
Sin embargo, la mandíbula y molares tres fueron los únicos restos humanos recuperados de la cueva de China, y la mandíbula es "dentro del rango" de la barbilla de Neandertal, así como los de los humanos modernos, agregó paleoantropólogo John Hawks , de la Universidad de Wisconsin, Madison.


Un equipo internacional de investigadores, entre ellos un profesor de antropología física en la Universidad Washington en St. Louis, ha descubierto fósiles humanos  en el sur de China, que notoriamente cambia la percepción de los antropólogos de la aparición de los humanos modernos en el este del Viejo Mundo. 

Trinkaus
La investigación, basada en el Instituto de Paleontología de Vertebrados y Paleoantropología de Pekín, fue publicada 25 de octubre en la edición en línea temprana de losprocedimientos de la Academia Nacional de Ciencias.
El descubrimiento de los primeros fósiles de humanos modernos se queda en el Zhirendong (Zhiren Cueva) en el sur de China, que son al menos 100.000 años, proporciona la evidencia más temprana de la aparición de los humanos modernos en Asia Oriental, por lo menos 60.000 años más que los humanos modernos anteriormente conocido en la región.
"Estos fósiles están ayudando a redefinir nuestra percepción de la aparición del hombre moderno en el este de Eurasia, y en todo el Viejo Mundo en general más", dice Eric Trinkaus, PhD, María Tileston Hemenway Profesor en Artes y las Ciencias y profesor de antropología física.
Los fósiles Zhirendong tienen una mezcla de características modernas y arcaicas, que contrasta con anteriores los humanos modernos en el este de África y sudoeste de Asia, lo que indica un cierto grado de continuidad de la población humana en Asia, con la aparición de los humanos modernos.
Los humanos Zhirendong indican que la propagación de la biología humana moderna a largo precedido de las innovaciones culturales y tecnológicas del Paleolítico Superior y que los primeros humanos modernos co-existe desde hace muchas decenas de miles de seres humanos con fines de arcaicas más al norte y al oeste a través de Eurasia.Jawbones of an early human found in China.








                                                              LA IMAGEN ARTISTICA
                                          LA IMAGEN, CATEGORIA CARDINAL DE LA ESTETICA

                                                                         Avner Zis              



Una tesis fundamental de la Estética materialista dialéctica e histórico dice que el arte es una reproducción de la realidad a través de imágenes. Aunque la definición del arte como  pensamiento  en imágenes no agota la  especificidad de la creación artística, dicha definición, adentrándose en la esencia del arte, revela su principal peculiaridad y llega hasta su propio fondo. La solución del importantísimo problema del lugar y el papel del arte en la vida  de la sociedad guarda relación en medida considerable, con el estudio de la  naturaleza de la imagen artística y con la elucidación  de sus propiedades más esenciales. La base filosófica de la teoría de la imagen artística radica en  la teoría materialista dialéctico e histórico del conocimiento. Al investigar la esencia de la imagen artística, tomamos como punto de partida la teoría del reflejo, que considera la conciencia humana en su conjunto como una imagen de la realidad circundante, como un cuadro subjetivo. La teoría  materialista dialéctico e histórico del reflejo, a la vez que descubre las leyes de toda la esfera de la conciencia humana en su conjunto, fundamenta las leyes específicas de la reproducción artística de la realidad.
Según sabemos, la teoría del conocimiento del materialista dialéctico e histórico utiliza el concepto "imagen" en un amplio sentido gnoseológico. Para la teoría del reflejo, la imagen equivale a una copia, a algo por el estilo de una fotografía espiritual de la  realidad. Sin embargo, la interpretación filosófica de la imagen no equivale a su comprensión estética. Según sabemos, la teoría del conocimiento del materialismo dialéctico e histórico utiliza el concepto "imagen" en un amplio  sentido gnoseológico. Para la teoría del reflejo, la imagen equivale a una copia, a algo por el estilo de una fotografía espiritual de la  realidad. Cuando un filósofo utiliza el concepto "imagen", lo considera, ante todo, como un reflejo psíquico  del mundo que nos circunda. Desde el punto de vista gnoseológico, son imágenes las manisfestaciones, cualesquiera que sean, de la  vida psíquica: las sensaciones, las percepciones, las representaciones, etcétera, y como las imágenes artísticas también son una forma determinada de representación de la realidad, la definición "cuadro subjetivo del mundo objetivo" conserva todo su  valor  para caracterizarlas filosóficamente. 

Mas esta solución no tiene otro significado que el de tesis inicial para la teoría de la imagen artística, mientras que el contenido del concepto "imagen" se corresponde al filosófico como lo específico a lo universal. En un sentido más estricto, la imagen artística a otras categorías de  la conciencia, el concepto, el juicio, etcétera, sino, por  el contrario, a poner de manifiesto lo que la distingue de  ellas. Tampoco es lícito identificar la imagen artística con lo que se entiende por "imagen", en un sentido más amplio, en el lenguaje habitual ni con ciertos detalles y procedimientos del sistema de  imágenes del arte, con sus medios de representatividad y expresividad. Entre los diversos recursos del arte, ocupa un lugar muy especial la metáfora, a menudo denominada también imagen. No obstante, la  metáfora y la imagen artística no son idénticas: aquélla  representa un tropo poético, un tipo de alegoría o de expresión figurada en el  sentido más amplio de la palabra, pero no la propia imagen. Es muy corriente el empleo del concepto "imagen" en una acepción restringida. La imagen se interpreta a menudo como una  expresión figurada, que contiene un sentido traslaticio. Así,  las combinaciones vervales o expresiones figuradas más  corrientes (por ejemplo, "sale el sol", o "ha caído una estrella") contienen, indudablemente, un elemento icástico, y en un verso como "No hay en mi alma ni una sola cana", nos hallamos ante una representación icástica acabada. Y, no obstante, todos estos  ejemplos de expresiones por imágenes son más limitados que la  imagen artística. Desde el punto de vista terminológico, es también importante  establecer una distinción  entre conceptos como "imagen" y  "representación". La imagen  es un cuadro ideal del mundo  objetivo, un cuadro artístico de la realidad, cuadro que vive en la  conciencia del artista y que es percibido por el lector, por el espectador o por el oyente.  La representación constituye la  objetivación del pensamiento artístico, su materialización: es la realización  de la imagen con el material del arte y condiciona la  posibilidad de su percepción sensorial.

Así, como no debemos separar el arte de la ciencia y de otras  formas del conocimiento de la vida, tampoco cabe contraponer de manera absoluta el pensamiento por imágenes a cualquier otra forma de la conciencia humana. La posibilidad misma de que  surja el reflejo icástico guarda estrecha relación con la facultad  de la conciencia humana de juzgar el todo basándose en la parte, de penetrar en lo general por medio de lo individual de hallar leyes generales en fenómenos concretos. Esta facultad del pensamiento creador se basa en que, en la propia vida, todo lo general entra, de uno u otro modo, en lo individual y todo lo individual encierra una partícula de lo general. Dado que la imagen artística constituye una forma especial del reflejo de la realidad, su  formación y su esencia están subordinadas a las leyes generales del conocimiento. Pero, al mismo tiempo, son profundamente específicas. Y aquí hemos  de  volver a la teoría del reflejo.  Decía Lenin que el conocimiento del mundo objetivo por el hombre iba de la contemplación viva al pensamiento abstracto, y de éste a la práctica, tesis que es válida para el conocimiento científico teórico y para la captación artística de la realidad. Pero, a diferencia del conocimiento científico teórico, durante el  cual la cognición de la verdad se verifica como de por sí, a través de diversos peldaños, y las generalizaciones  resultan carentes de la "substancia sensorial", en la imagen artística aparecen indisolublemente unidos los rasgos del conocimiento inherentes a la contemplación viva y  al pensamiento abstracto. La imagen artística se distingue de las categorías del pensamiento científico, concepto, juicio, deducción, por su viva espontaneidad. Al mismo tiempo se diferencian esencialmente de  las categorías de la contemplación viva, sensación, percepción, representación, porque refleja directamente los hechos de la vida y, además, lleva en sí  una generalización específica de  fenómenos vitales, en cuya esencia penetra, revelando su profundo sentido interno. Aunque la imagen, en el arte, contiene rasgos de la observación empírica y de la abstracción, no es una  combinación mecánica de una y otra. Más, precisamente debido a que en el pensamiento artístico se manifiestan de manera específica el análisis, la síntesis y la abstracción, dicha imagen  adquiere el significado de la generalización artística.

Tenemos, pues, que en la imagen artística se combinan tanto los rasgos de la contemplación viva como los del pensamiento abstracto, pero su esencia no coincide con ninguno de estos grados de conocimiento. La imagen artística es una característica intergral y acabada de un fenómeno vital, relacionada con la  idea  artística de la obra y presentada en una forma sensorial concreta, estéticamente significativa, en la teoría del arte se entiende por imagen no sólo la forma específica del reflejo de la vida, sino además el contenido concreto del  propio reflejo: el  cuadro de la vida recreado por el artista, el carácter que éste  evoca, el personaje de la obra o incluso toda la obra  en su conjunto, etcétera. En este caso puede darse el nombre de imagen al protagonista de una  producción artística (Grigori Mélejov en  El Don apacible, de M. Shólojov, o Robert Jordan en Por  quién  doblan las campanas, de E. Hemingway) o al papel encarnado por un actor en  escena (por ejemplo, la imagen de Otelo, creada por el celebre actor italiano Salvini); en este sentido se puede hablar, asimismo, de la imagen de la feminidad en las  Madonas de Botticelli, y de la imagen de la destrucción de la vida y de la barbarie facista  en Guernica, de Picasso. La tarea de la ciencia  estética no consiste en investigar el contenido concreto de cada imagen en el sentido que acabamos de indicar, sino en descubrir la esencia de la imagen como forma de la generalización artística de los fenómenos de la vida. Decimos "integral y acabada". Más, por supuesto, a la vez tenemos en cuenta que en el arte  clásico (por ejemplo, el esclavo que despierta, de Miguel Angel), y tanto más en el moderno, hay multitud de obras  cuyas imágenes no  aparecen, en su expresión inmediata, acabadas y rematadas. Algunos estetas incluso suelen considerar el problema de lo inacabado (non finito) como signo especial de contemporaneidad  en el arte. ciertamente, el arte a menudo propone al lector o al espectador que él mismo encuentre la explicación y que esboce en su propia imaginación un cuadro más intergral. Así se explica que  incluso las imágenes del arte no acabadas, es decir, las obras del tipo non finito, representen estéticamente cuadros intergrales de la  vida. La cuestión está tan sólo en los medios con que tales  cuadros han sido expresados y en la medida en que  la imagen, como tal  cuadro, necesita la cooperación creadora del receptor.

Ahora bien: ¿es la imagen artística la única forma de reflejar la vida en el arte? ¿No puede éste operar también con conceptos lógicos e incluso, en cierto modo, sustituir las imágenes por  conceptos? En pro de semejante criterio suelen aducirse, sobre todo, tres argumentos: 1) nuestro época se caracteriza por la  síntesis del arte y de la ciencia; la ciencia se vale de imágenes, y el arte de conceptos; 2) argüir contra la utilización directa de los  conceptos en el arte implica privar al artista de la posibilidad de  pensar; 3) por último, se puede citar  gran número de obras en las  que nos encontramos directamente con conceptos y no sólo con imágenes. Sin embargo, tales argumentos no nos parecen consistentes. En primer lugar, la síntesis de la ciencia y del arte no conduce ni mucho menos a que ni una ni el otro pierda su peculiaridad. La aproximación de la ciencia y el arte se produce en virtud de su contenido cognoscitivo, nunca por  disolución de una  forma de pensamiento en la otra. Verdad es que el  científico recurre con frecuencia a las imágenes para ilustrar sus pensamientos y exponerlos en forma más accesible o emocional,  pero ello no presupone la suplantación de los conceptos por imágenes, suplantación que evidenciaría la debilidad del científico, su insuficiente capacidad para el pensamiento abstracto. Por otra parte, en algunas artes, como, por ejemplo, en la literatura, las imágenes pueden distanciares por su precisión conceptual o incluir conceptos como elementos o detalles de que tales  imágenes se componen. Más no por ello los conceptos poseen, dentro del arte, una existencia autónoma. No pueden suplantar las imágenes, y si tiene lugar tal suplantación, siempre será una prueba del poco talento del artista o de su fracaso. En segundo lugar, lo específico del arte no radica, ni mucho menos, en estar privado de pensamiento. En el arte, lo más  interesante y trascendental es el pensamiento creador del artista. Este piensa siempre, pero el suyo es un pensamiento peculiar, no conceptual, sino de naturaleza icástica. Naturalmente, el artista piensa también por medio de conceptos, pero el fruto del proceso de su creación siempre será la imagen. Por último, en tercer lugar, las obras en que la icastidad cede su puesto a los medios conceptuales del reflejo de la vida son mediocres, artísticamente débiles. "Si el artista se ve obligado a formular la idea de su obra en fórmulas abstractas , escribía el eminente  psicólogo soviético S.L. Rubinstéin (1889-1960), de suerte  que el contenido ideológico de la obra  artística se manifieste a la vez que sus imágenes, sin obtener dentro de ellas una expresión adecuada y suficientemente brillante, la obra pierde su índole artística." La mezcla de las imágenes y de los conceptos  conduce frecuentemente a lai lustratividad y a la retórica, a la debilitación de la resonancia ideológico emocional de la obra. El arte reproduce siempre  la realidad en imágenes y sólo en imágenes.

Llevaba razón Belinski: "A quien no éste dotado de fantasía creadora capaz de convertir las ideas en imágenes, de pensar, de razonar y de sentir en imágenes, no le ayudarán hacerse poeta ni la inteligencia, ni el sentimiento, ni la fuerza de sus convicciones y creencias, ni la riqueza de un contenido razonablemente histórico y contemporáneo".



Elías du Halde
director
 www.dialectica2epoca.cybersite.nu
dialectica2epoca@gmail.com
Dialéctica 2ªépoca a futuro saldrá mensualmente






--
Luis Anamaría http://socialismoperuanoamauta.blogspot.com/
http://centenariogeorgettevallejo.blogspot.com/
http://socialismoperuano.blog.terra.com.pe/
cel 993754274

lunes, 13 de septiembre de 2010

Stephen Hawking: Dios no creó el Universo

CIENCIA POPULAR
"Saber para prever, prever para actuar".
http://www.nodo50.org/ciencia_popular/

Stephen Hawking: Dios no creó el Universo
BBC World, 02/09/10

Uno de los físicos más eminentes del mundo, Stephen Hawking, dice haber
cambiado de parecer con respecto a la creación del Universo y ahora afirma
que Dios no tuvo nada que ver en ello.
En el pasado, Hawking expresó que la idea de un creador divino no era
incompatible con el entendimiento científico del cosmos.
Pero en su libro más reciente, "El gran diseño", sostiene que las nuevas
teorías dejan en claro que el fenómeno conocido como el Big Bang (la
explosión que dio origen al Universo) fue una consecuencia inevitable de
las leyes de la física.
"No es necesario invocar a Dios para encender la mecha y darle inicio al
Universo", concluye el científico.
En su anterior libro de 1988, el popular "Una breve historia del tiempo",
Hawking pareció aceptar la mano de Dios en la creación del cosmos.
"Si pudiéramos descubrir una teoría completa, sería el máximo triunfo de
la razón humana, porque entonces conoceríamos la mente de Dios", escribió
entonces.
Sin embargo, en su última obra, el físico más famoso del Reino Unido
disputa la creencia de Isaac Newton, quien afirmó que el Universo debió
haber sido diseñado por Dios y no pudo haber surgido del caos.
De la nada
Hawking identifica el descubrimiento, en 1992, de un planeta en órbita
alrededor de una estrella diferente a nuestro Sol como la primera grieta
en la teoría divina.
"Eso hace que las coincidencias de nuestras condiciones planetarias -un
único Sol, la combinación de la distancia entre el Sol y la Tierra y la
masa solar- sean mucho menos excepcionales y mucho menos convincentes como
evidencia de que la Tierra fue cuidadosamente diseñada sólo para
satisfacer a los seres humanos", sostiene.
El científico explica que es por la ley de la gravedad que el Universo
puede crearse de la nada.
"La creación espontánea es la razón por la que hay algo en lugar de nada,
el porqué de la existencia del Universo, el porqué de nuestra existencia".
El coautor del libro es el físico estadounidense Leonard Mlodinow y saldrá
a a la venta el 9 de septiembre.
La publicación de "El gran diseño" ocurrirá una semana antes de que el
papa Benedicto XVI visite el Reino Unido.

http://www.nodo50.org/ciencia_popular/

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Los líderes religiosos británicos critican a Hawking
El astrofísico afirma en su último libro que dios no creó el universo,
algo que ha hecho reaccionar a católicos, protestantes,
musulmanes y judíos
Agencia EFE, 03/09/10

Londres.- La respuesta de la comunidad religiosa a las afirmaciones del
astrofísico Stephen Hawking de que dios no creó el universo, no se han
hecho esperar. Desde Reino Unido, tanto católicos, protestantes, judíos y
musulmanes han lanzado críticas al científico.
El arzobispo de Canterbury, Rowan Williams, en declaraciones al diario
británico The Times, dijo "creer en Dios no consiste en como taponar un
agujero y explicar cómo unas cosas se relacionan con otras en el Universo,
sino que es la creencia de que hay un agente inteligente y vivo de cuya
actividad depende en última instancia todo lo que existe", declaró el
líder anglicano
"La física por sí sola no resolverá la cuestión de por qué existe algo en
lugar de nada", agregó Williams.
El rabino jefe, Jonathan Sacks, señala en un artículo publicado hoy por el
mismo diario que "la ciencia trata de explicar y la religión, de
interpretar. A la Biblia sencillamente no le interesa cómo se creó el
Universo".
"La ciencia desarticula las cosas para ver cómo funcionan. La religión las
junta para ver qué significan. Son dos empresas intelectuales distintas.
Incluso ocupan diferentes hemisferios del cerebro", señala Sacks.
Golpe de gracia
El biólogo y ateo militante Richard Dawkins, autor del libro 'El Espejismo
de Dios', declaró a The Times que "el darwinismo expulsó a Dios de la
biología, pero en la física persistió la incertidumbre. Ahora, sin
embargo, Hawking le ha asestado el golpe de gracia".
Por el contrario, para el astrofísico y teólogo David Wilkinson, "el Dios
en el que creen los cristianos es un Dios íntimamente involucrado en todo
el momento de la historia del universo y no sólo en sus comienzos".
A su vez, el presidente de la Sociedad Internacional de la Ciencia y la
Religión, George Ellis, rechaza el argumento expuesto por Hawking en su
libro en el sentido de que la filosofía no tiene ya sentido al haber sido
suplantada por la ciencia.
"La filosofía no está muerta. Todo punto de vista está imbuido de
filosofía. ¿Por qué la misma ciencia merece la pena? La respuesta es
filosófica y emocional. La ciencia no puede responder a la pregunta sobre
sí misma", explica Ellis.

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"Dios no fue necesario para crear el universo", afirma Stephen Hawking
Por Iñigo Sáenz de Ugarte
Público.es, 02/09/10

Londres.- Stephen Hawking sostiene que el Big Bang fue una consecuencia
inevitable de las leyes de la física sin ninguna intervención de un ente
sobrenatural
Hubo un tiempo en que Stephen Hawking creía que el avance del pensamiento
humano, gracias a la ciencia, permitiría conocer "la mente de Dios". Con
este singular concepto, se refería a entender el origen del universo. Era
una forma de apaciguar a los creyentes en Dios/Alá/Yahvé u otras deidades.
Los caminos de la religión y de la ciencia no tenían por qué discurrir por
planos diferentes.
Hawkins ha seguido pensando y ha llegado a una conclusión diferente. En su
nuevo libro -El gran diseño-, coescrito con el físico norteamericano
Leonard Mlodinow, el científico británico elimina a Dios de la ecuación:
no necesitamos a Dios para entender la creación del universo. El Big Bang
fue una consecuencia inevitable de las leyes de la física.
"Dado que existe una ley como la de la gravedad, el universo pudo crearse
a sí mismo de la nada, como así ocurrió. La creación espontánea es la
razón de que exista algo, en vez de la nada, de que el universo exista, de
que nosotros existamos. No es necesario invocar a Dios para que encienda
la mecha y ponga el universo en funcionamiento", escribe el físico
británico, de 68 años, en el libro del que ayer The Times publicó un
extracto.

Adiós a Newton.

Newton creía que el sistema solar no podía haber surgido del caos por la
simple intervención de las leyes de la naturaleza. El universo sólo podía
haberse originado por la mano de Dios.
Hawking admite que la coincidencia extraordinaria de una serie de
condiciones que permitieron la propagación de la vida en la Tierra sería
ciertamente inaudita si el nuestro fuera el único sistema solar del
universo. Esa explicación, que ha dado tranquilidad de espíritu a tantos
científicos creyentes, quedó desmentida -escribe Hawking- cuando se
descubrió en 1992 el primer planeta extrasolar, que orbitaba en torno a
una estrella que no era el sol. Desde entonces, han aparecido casi 500.
Malas noticias para los seguidores de Newton.
La esclerosis lateral amiotrófica que sufre desde hace años ha paralizado
su cuerpo, pero su mente no deja de funcionar y sorprender. Hawking es un
científico tan provocador que no deja de explorar incluso terrenos que
otros colegas prefieren reservar a las películas de ciencia-ficción.
Hace sólo unas semanas, advirtió de que la raza humana debería colonizar
el espacio en los próximos dos siglos porque de lo contrario desaparecerá.
El crecimiento de la población y la escasez de recursos naturales no
dejarán otra opción. En un documental en abril, llegó a predecir que un
encuentro con una civilización alienígena no sería recomendable: "Si los
extraterrestres nos visitan, el resultado no sería muy diferente a la
llegada de Colón a América. Y ya sabemos que no fue muy bueno para los
nativos americanos".
Hawking no ha abandonado su costumbre de alternar profundas explicaciones
científicas con golpes de humor. En el nuevo libro, que saldrá a la venta
en Reino Unido el día 9 -una semana antes de la visita del Papa al país-,
comenta que el gran objetivo no es saber sólo cómo se comporta el
universo, sino también por qué. Es decir, el enigma de "la vida, el
universo y todo lo demás", como bien saben los lectores de la novela de
Douglas Adams. Sólo que esta vez, "a diferencia de la respuesta de La guía
del autoestopista galáctico, la nuestra no será 42".
Las bromas se acaban cuando Hawking y Mlodinow hacen un repaso del avance
de la física teórica para llegar a la conclusión de que las teorías M son
"la única candidata" para entender al universo en su conjunto y también la
que Einstein esperaba encontrar. Las teorías M son la última aportación de
la física teórica para convertirse en la teoría que unifique las cuatro
fuerzas, o interacciones, fundamentales de la naturaleza (gravitatoria,
electromagnética, nuclear fuerte y nuclear débil).

Teoría de cuerdas

Planteada por el físico Edward Witten, tiene su origen en la teoría de
cuerdas, por la que las partículas materiales no son puntos, sino cuerdas
que vibran a una cierta frecuencia. Ambas teorías no han sido demostradas
aún empíricamente pero son el escenario por el que progresan científicos
como Hawking. A fin de cuentas, su mundo es el de la física teórica, con
especial hincapié en la segunda palabra.
La idea es que no existe un solo universo, sino que hay una multiplicidad
de universos, lo que nos devuelve al célebre debate sobre Dios: "Al igual
que Darwin y Wallace explicaron cómo el aparentemente milagroso diseño de
los seres vivos podía surgir sin intervención de un ser supremo, el
concepto de multiverso puede explicar la evolución de las leyes físicas
sin la necesidad de un creador benevolente".
Eureka, dijo ayer el biólogo y apóstol del ateísmo Richard Dawkins.
"Darwin expulsó a Dios de la biología, pero la física aún no lo tenía
claro. Hawking ha administrado ahora [a Dios] el tiro de gracia".
Otros científicos no están tan convencidos. Saben que más allá de las
universidades y los laboratorios, el debate no se centrará en electrones y
protones, sino en las cuestiones vitales que han inspirado al hombre
durante siglos, y que también hicieron posibles las guerras de religión.
"Mi mayor problema con todo esto -ha dicho George Ellis, presidente de la
Sociedad Internacional de Ciencia y Religión- es que se pide a la gente
que elija: ciencia o religión. Y mucha gente dirá 'vale, elijo la
religión', y entonces la perdedora será la ciencia".

Escépticos

Sin necesidad de que los teólogos entren en escena, hay científicos que no
creen en las teorías M como la solución y aún están esperando algún tipo
de comprobación empírica.
"Mucho ruido y pocas nueces", era el título de un artículo en The Times de
Frank Close, profesor de Física Teórica en la Universidad de Oxford, con
el que valoraba los hallazgos de Hawking: "Si el único objetivo [de Dios]
era crearte a ti, a mí y a Stephen Hawking, ¿no era suficiente con un
único sistema solar? No creo que las teorías M aporten nada al debate
sobre Dios, a favor o en contra".
Si los propios científicos que desarrollan las teorías M no se ponen de
acuerdo sobre si es una teoría o una familia de teorías, es poco probable
que los demás mortales puedan tenerlo más claro. Lo que sí tiene Hawking
es una audiencia. Quizá el gran enigma no tenga que ver con la existencia
de Dios, sino con saber cuántas de las nueve millones de personas que
compraron Breve historia del tiempo se atreverán con su nuevo libro.
Una teoría imposible de demostrar
Los físicos aún tienen problemas para definir las teorías M. De hecho ni
se ponen de acuerdo en qué significado darle a esa letra. Aunque no es la
única que lo pretende, busca englobar a las grandes teorías de la física
moderna (la de la relatividad general, la mecánica cuántica o las diversas
variaciones de la teoría de cuerdas)."Es como un dado en el que cada cara
ayuda a explicar la realidad que se está observando", compara el astrónomo
del Instituto de Astrofísica de Andalucía del CSIC Emilio García. Para
Hawking, la fuerza de esta 'madre de todas las teorías' está en que
explica varias de las grandes preguntas que se viene haciendo el hombre.
En el universo existen un conjunto de fuerzas de la naturaleza y
constantes físicas que parecen especialmente diseñadas para que la vida
exista. "Bastaría cambiar la masa del protón o la constante de la gravedad
para que fuera imposible la vida", explica García, lo que invita a creer
en un gran arquitecto. "Aquí, las teorías M y no sólo ellas, otras teorías
que contemplan la idea de multiverso, 'resuelve' el problema, ya que según
dichas teorías no existe un único universo sino muchos, una infinidad de
ellos, cada uno con sus propias constantes de la naturaleza", añade el
astrónomo.
En cuanto al origen de todo, Hawking sostiene que las teorías M permiten
la formación de universos de manera espontánea de la nada. Con esto
sustituye a Dios.
El problema será probarla. Para García, "las teorías están fuera del
alcance de nuestra experimentación".

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Stephen Hawking descarta que Dios fuera el creador del Universo
El Periódico, 03/09/10

La ciencia moderna no deja lugar a la existencia de un Dios creador. El
científico británico afirma en su nuevo libro que el 'big bang' surgió de
la nada.
¿El Universo tiene necesidad de un creador? No. Así de tajante se
manifiesta el astrofísico británico Stephen Hawking en su nuevo libro de
divulgación, titulado en inglés The Grand Design y que saldrá a la venta
la próxima semana. Entre otras cuestiones, según unos fragmentos que
avanzó ayer el rotativo The Times, Hawking insiste en que Dios no fue el
creador del Universo, sino que este surgió de la nada, y que el big bang
fue una «consecuencia inevitable» de las leyes de la física.
Hawking, de 68 años, renuncia así a opiniones suyas anteriores. En Una
Breve Historia del Tiempo (1988), por ejemplo, sugería que no había
incompatibilidad entre la existencia de un Dios creador y la comprensión
científica del Universo. «Si llegamos a descubrir una teoría completa,
sería el triunfo definitivo de la razón humana porque entonces
conoceríamos la mente de Dios», propuso entonces.
En su nueva obra, escrita al alimón con el físico estadounidense Leonard
Mlodinow, Hawking sostiene que la moderna ciencia no deja lugar a la
existencia de un Dios creador. Rechaza de esta manera la hipótesis de
Isaac Newton según la cual el Universo no pudo haber surgido del caos
gracias solo a las leyes de la naturaleza.
Según Hawking, el primer golpe asestado a esa teoría fue la observación en
1992 de un planeta que giraba en torno a una estrella distinta de nuestro
Sol. «Eso hace que las condiciones planetarias de nuestro sistema -la
combinación ideal de distancia Tierra-Sol y masa solar- sean mucho menos
singulares y no tan determinantes como prueba de que la Tierra fue
cuidadosamente diseñada (por Dios) para solaz de los humanos», escribe.
Además, según Hawking, es probable que no solo existan otros planetas,
sino también otros universos. Si la intención de Dios era crear al hombre,
prosigue, «esos otros universos serían perfectamente redundantes». El
profesor tampoco excluye la posibilidad de que haya vida en otros
universos.

Teoría unificada

Hawking dice que la física está cerca de elaborar una teoría del todo, un
marco único capaz de explicar las propiedades de la naturaleza. Eso es
algo, recuerda The Times, que buscan los físicos desde Einstein, aunque
hasta ahora ha sido imposible reconciliar la teoría cuántica, que da
cuenta del mundo subatómico, con la de la gravedad, que explica la
interacción de los objetos a escala cósmica. La llamada teoría-M, que
unifica las distintas teorías de las supercuerdas, logrará ese objetivo,
concluye Hawking.

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Cuando el cerebro humano necesitó inventarse a Dios
Recientes experimentos de neurociencia
intentan explicar la fe
Por Miguel Ángel Criado
Público.es, 03/09/10

Los últimos avances en neurociencia atribuyen a una combinación de
sustancia químicas y necesidades fisiológicas la aparición de religión y
la idea de Dios.
El ser humano, a pesar de del proceso cultural, es presa fácil del miedo y
la incertidumbre que le atenazaban hace miles de años. Los pequeños
problemas de la vida diaria y las grandes preguntas provocan estrés
neuronal, induciendo hasta cien cambios diferentes en el cerebro. Para
balancear la carga, surgió la religión.
Como recogen el antropólogo Lionel Tiger y el neurólogo Michael McGuire en
el libro God's brain (El cerebro de Dios), publicado en Estados Unidos la
pasada primavera, la religión tiene un efecto balsámico sobre el cerebro.
Mediante la recopilación de decenas de investigaciones científicas
apoyadas en las modernas técnicas de neuroimagen (resonancia magnética,
tomografía o magnetoencefalografía, los autores cogen fuerza para explicar
la función de la religión. Según explican, la experiencia religiosa libera
neurotransmisores como la serotonina la dopamina y hormonas como la
oxitocina, que dan paz al cerebro, restaurando su equilibrio.
En una serie de experimentos realizados con monos por McGuire, los
científicos pudieron establecer una relación directa entre el estatus
social de cada individuo dentro del clan y el nivel de serotonina, un
neurotransmisor que funciona a modo de recompensa para un cerebro
estresado.
'Fitness' cerebral
En humanos, los más recientes trabajos de neurociencia y religión muestran
cómo la fe en Dios reduce los síntomas de la depresión y favorece el
autocontrol, mientras que la meditación mejora algunas capacidades
mentales.
Los autores reconocen que hay otras formas de conseguir reducir el estrés
neuronal, como hacer deporte o una cena agradable. Pero las otras
actividades sociales no tienen los tres elementos que dan utilidad a la
religión: socialización positiva en comunidad, los rituales y una
creencia, generalmente en la otra vida.

http://www.nodo50.org/ciencia_popular/

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