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martes, 13 de septiembre de 2011

JUAN CARLOS LAZARO :LA POESÍA DE ROSINA VALCÁRCEL


 
DESPUÉS DEL CAOS, EL AMOR
Rosina Valcárcel y la poesía escrita por mujeres en el Perú*



Por Juan Carlos Lázaro

Los poemas que integran Naturaleza viva (1), de Rosina Valcárcel, fueron escritos a lo largo de la última década, a manera de quien hilvana un diario personal, forma como muchos poetas escriben sus poemas y sus libros, es decir registrando en versos el impacto de las experiencias de cada día, incluidas las emociones, los sueños, las fantasías. De ahí su alto componente de cotidianidad, con personajes y escenarios propios del entorno personal de la autora. A manera de anécdota puedo referir que conforme surgían estos poemas, Rosina me los alcanzaba mediante el correo electrónico o directamente, en unas hojitas que ella misma caligrafiaba y a las cuales adornaba con dibujos, lemas o dedicatorias, hasta configurar unos objetos muy simpáticos y divertidos, muchos de los cuales conservo todavía. El propósito era que luego ambos comentáramos estos poemas como un ejercicio mutuo de reflexión sobre el arte de la poesía. En este ejercicio fui observando el notable giro y esplendor que adquiría su trabajo con las palabras, inaugurando una nueva etapa en su proceso creativo.

Ahora bien, a propósito de la publicación de Naturaleza Viva cabe preguntarse: ¿qué lugar ocupa la obra de Rosina Valcárcel en el curso de la poesía escrita por mujeres en el Perú?

En el primer momento de la literatura peruana en tanto experiencia autónoma, con identidad propia -que corresponde a la etapa del modernismo-, no aparecen nombres de mujeres. En este momento los nombres paradigmáticos son los de Manuel González Prada, José Santos Chocano, José María Eguren, Abraham Valdelomar, entre otros. Solo hay nombres de varones. Así se cierra el siglo XIX y se inaugura el nuevo siglo. La mujer hace su ingreso en la poesía peruana con Magda Portal, en los años 20, en el cuadro de la Generación del Centenario, a la cual también pertenece César Vallejo. En su hermoso y revelador ensayo sobre "El proceso de la literatura", Mariátegui incluye a Magda Portal como un valor-signo de la literatura peruana. "Con su advenimiento le ha nacido al Perú su primera poetisa", dice. Y añade que hasta entonces el Perú sólo había tenido mujeres de letras, de las cuales una que otra con temperamento artístico o más específicamente literario, "pero no propiamente una poetisa". Sin embargo, la de Magda, en aquel tiempo, será una voz casi solitaria. Años después surgirá también Catalina Recavarren, aunque sin la contundencia ni el brillo de la primera.

En los años 30 -años de oscurantismo, de persecución política y dictaduras militares en el Perú- aparecen solo dos poetas mujeres: Esther M. Allison y Nelly Fonseca Recavarren. El de Nelly es un caso muy especial. Es una mujer postrada en una silla de ruedas que escribe poemas de amor a una adolescente y que los firma con el nombre de un hombre: Carlos Alberto Fonseca. Sin reclamarse una militante del socialismo, también escribirá poesía de protesta social, de identificación con la clase trabajadora y de enérgica crítica al sistema capitalista.

En los años 40 no sucede nada o sucede muy poco en el campo de la creación poética, lo que indica el clima de represión social que se vivía en el Perú. Pero en la década del 50, sin duda la más fecunda literariamente del siglo XX, surgirán nuevos nombres de poetas mujeres como Rosa Cerna Guardia, Sarina Helfgott, Lola Thorne, Cecilia Bustamante, Julia Ferrer y Blanca Varela. Esta última, que con el tiempo adquirirá enorme relevancia, publica su primer libro, Ese puerto existe, en México, con prólogo de Octavio Paz, en el último año de la década, o sea en 1959.

Estas voces de mujeres se afirmarán en los años 60 con nuevos títulos de poesía, en tanto surgen otras poetas como Yolanda Wesphalen, Carmen Luz Bejarano, Elvira Ordóñez y Gladys Basagoitia, entre las más notables.

A pesar de este esfuerzo de las poetas por sentar presencia en el cada vez más rico panorama de la poesía peruana, en los estudios y sobre todo en las antologías de esos años casi no se registran sus voces, sino que apenas se cita ocasionalmente a una u otra de ellas, generalmente a Cecilia Bustamante o a Blanca Varela. Esta tan limitada consideración tiene más de gesto, de saludo a la bandera que de verdadero reconocimiento. Puede resultar muy duro decirlo, porque va en desmedro de los autores de esas antologías, pero lo cierto es que se produjo un caso de discriminación poética por no hablar de ceguera crítica. Entre 50 ó más poetas varones, solo se considera a una mujer. No se puede decir que se les dejó de lado por falta de calidad o nivel literario. La recuperación de sus obras, realizada mucho tiempo después por el investigador y poeta colombiano Alfredo Ocampo Zamorano (2), indicará claramente que su nivel poético, además de original, iba parejo al de muchos de sus colegas varones.

Sin embargo, en los años 70 se produce el punto de quiebre. En este periodo la poesía escrita por mujeres irrumpe en la poesía peruana con enorme vehemencia y con múltiples voces. Pero lo más importante es que inaugura un nuevo discurso. Si hasta entonces su poesía se había caracterizado en su mayor parte por su lirismo intimista, existencial, desgarrado por la experiencia de la soledad, en los 70 tendrá como objeto principal su propio cuerpo, su sexualidad. Ese cuerpo negado, atado y sometido por una sociedad machista, autoritaria, de falsos valores morales y religiosos solo consagrados por la hipocresía política y social, empieza a revelarse, a decir su verdad, a liberarse. El paradigma de este periodo es María Emilia Cornejo, la autora de ese poema emblemático que empieza diciendo "Soy la muchacha mala de la historia". Desde entonces la poesía escrita por mujeres en el Perú cumplirá un papel protagónico en nuestro proceso literario y será el acontecimiento poético peruano más importante al cierre del siglo XX.

Rosina Valcárcel es una figura de primera línea en el proceso de la poesía escrita por mujeres en el Perú. Se inició en la poesía muy temprano y lo hizo con un poemario de fina emoción lírica titulado Sendas del bosque, de 1966, cuando aún no llegaba a los 20 años. En estos versos es evidente la influencia de Javier Heraud -del Heraud de El río y de Estación reunida-, cuyo lirismo entretejía sus metáforas inspiradas por los elementos de la naturaleza y los enigmas del paso del tiempo. Por esta época integra el grupo Piélago que surge en las aulas de la universidad de San Marcos. Sigue estudios de antropología animada por José María Arguedas y, en el fragor de las luchas estudiantiles y el ejercicio poético, lanza la revista Kachkanirajmi, la primera tribuna o el primer muestrario de lo que sería después la Generación del 70. Precisamente esta generación -la del 70, atrabiliaria y rebelde- le ofrecerá el clima adecuado para su labor de poeta identificada con la protesta social y la causa del socialismo.

Después de una larga etapa de poesía militante, registrada en títulos como Una mujer canta en medio del caos oLoca como las aves, con el nuevo siglo Rosina hará un alto en el camino para realizar el balance necesario de su experiencia de vida. Naturaleza viva, el título que nos convoca a la celebración esta noche, es la primera entrega de esta etapa. Apreciado como conjunto, el libro sintetiza la tradición poética representada por las mujeres anteriores a su generación y la nueva vertiente que aparece en los años 70. Es poesía amorosa, pero del amor de los sentidos, como la de Cavafis. El título es un homenaje a Frida Kahlo, la amante irrestrictamente libre, a quien ni un cuerpo quebrado, mutilado y postrado le impidió entregarse al frenesí del amor carnal. Por esto la naturaleza viva es ella misma, la mujer que vive para sus amantes y por sus amantes, aún los que partieron o se perdieron en el camino y a quienes dedica el réquiem del adiós con la tierna nostalgia de un alma grande. Formalmente, no obstante el tono coloquial de algunos de sus poemas, Naturaleza viva es en muchos momentos poesía esencial, es decir, poesía despojada de toda retórica, cifrada en versos concisos, exactos, de gran musicalidad. Sus recursos metafóricos logran sorprendente resultados. No voy a transcribir aquí ninguno de sus poemas, pero sí citaré al azar algunas de sus metáforas para corroborar mi apreciación:

"Los amores desaparecen en el cielo"; "Dejo agonizar mis manos de azufre sobre esta ciudad"; "Mi poeta con ojos de jaguar dormido / ya no aguarda más mi llegada"; "El amor se gasta entre timbales"; "La tarde abre su puerta / mientras tocas saxofón sin calcular una palabra"; "La tarde azafrán y no gris"; "Tus pasos de humo me confunden"; "La lluvia tibia posee las manos pardas / y el corazón desnudo es una navaja"…

No recuerdo bien si fue Ramón Gómez de la Serna o Jorge Luis Borges quien enseñó que la medida de un poema lo da de la calidad de sus metáforas. Si esa es la medida, y considerando las maravillosas metáforas con las que están escritos estos poemas, creo que no nos queda sino reconocer que con Naturaleza viva Rosina Valcárcel nos entrega un libro de alta poesía. (Fin)















NOTAS
*Palabras de presentación de Naturaleza viva, libro de poemas de Rosina Valcárcel, en acto realizado en el auditorio del Instituto Raúl Porras Barrenechea, en Lima, el 7 de setiembre de 2011.
(1) Rosina Valcárcel, Naturaleza viva. Lima, 2011.
(2) Alfredo Ocampo Zamorano, Akray paikuna: quince poetas mayores del Perú. Lima, 2005.




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Publicado por Ediciones Sol & Niebla para LIBRERIA PORTATIL el 9/12/2011 12:05:00 PM


viernes, 11 de marzo de 2011

JUAN CARLOS LAZARO : EL SUEÑO Y EL VIAJE, SOLO Y HONDO COMO UN TALLO


La poesía –dice Juan Carlos Lázaro- está hecha de sueños y obsesiones, de aquello que nos fascina y nos perturba, del orto y el tramonto de nuestros días. Vivir es morir. Y la poesía es vida y muerte a la vez. Por esto la ejerce como un ritual mágico, secreto, y entiende que sólo en ella el Hombre es absolutamente libre. “La poesía es un ejercicio de libertad”, es su lema.

Juan Carlos Lázaro, cuya voz emerge del Perú misterioso y mágico de los incas, ha publicado a la fecha cuatro libros de poesía: Gris amanece la urbe del hambre (1987), La casa y la hojarasca (2001), Entre la sombra y el fuego (2008) y la retrospectiva Andanzas, travesías y naufragios (2009, en colaboración con Héctor Rosas Padilla). En Lima dirige la revista literaria Sol & Niebla y el sello editorial del mismo nombre.

El sueño y el viaje





Te he soñado mientras viajaba:

eras la estrella azul

sobre los puentes de la noche,

esa música de arpa

en la oscuridad de los follajes,

el himno del agua

entre las piedras.

Te he soñado en la proa

de las travesías de extramares,

sujeto al pétalo imantado de una rosa,

convertido en ola incesante

y ávida de naufragios,

desesperado de ti

-¡desesperado!-

como Ícaro con sus alas en llamas

precipitándose a tierra.

Te he soñado entre los folios

de las historias nunca registradas,

en un cuarto oscuro

poblado de astros remotos y graves,

debajo de las hojas de los álamos,

encima de la piel de la niebla,

aun sobre las nubes más altas

a donde solo pueden asomarse

las hélices de los helicópteros

y los parasoles desprendidos

de las azoteas.

El tren se detiene.

Soy el último pasajero.

Prosigo a pie sobre los rieles.

Te he soñado mientras viajaba

prófugo y sin equipaje

a la región ilimitada del deseo.





Solo y hondo como un tallo



1.

Y no he conocido otra muerte

que este sueño en el fondo del agua,

ni otra máscara que mi propio rostro

vuelto hacia los muros de cal.

Este es el puente de los adioses.

Estos, los muros de la ciudad.

Y yo, obrero ferroviario de pie en el andén,

con la visera apuntando hacia el Oriente,

circundada la cabeza de mariposas

y a punto de repetir una vez más

mis aforismos sobre los rieles.



2.

Los astros son azules y cuelgan

del borde del techo de las casas.

El invierno vendrá después

con sus meditaciones sombrías

acerca del fin de la Historia.

Pero entre la ceniza y el humo

la ciudad revela su verdadero rostro:

columnas y arcos enmudecidos,

sol y niebla a mitad de la calle

y una niña de cabellos dorados

que corre –loca- detrás de un aro.¬



3.

Porque hay veces en que una sombra

abandona su cuerpo, y es el cuerpo

el que busca y sigue a la sombra;

porque hay veces en que el tañido

abandona su campana, y es la campana

la que busca y sigue al tañido.

¡Oh incógnita del corazón y los días!

En estas cosas sueño mientras viajo,

apartándome de a pocos de este mundo,

cada vez más solo y hondo

como un tallo.





martes, 8 de julio de 2008

[TERRA ÌGNEA] RESPUESTA A "CARTA ABIERTA DE JORGE PIMENTEL"/ POR JUAN CARLOS ...

Debate del recuerdo



De joven iconoclasta a vieja beata
(Comentarios a una "Carta abierta")
Armando:
La amnesia de Pimentel es preocupante, o está jugando al viejo truco de que no hay peor ciego que el que no quiere ver. Acabo de leer su "carta abierta" que me llega mediante un "reenvío" y me sorprende la suma de falsedades y tergiversación que la atraviesan. Recién entiendo su encono contra el artículo que he publicado en Sol & Niebla N* 4 ("Juan Ramírez Ruíz, el utopista") y deduzco que si algo exaspera a Pimentel es que se subraye con detalles y minuciosidad cada uno de los actos con los que Juan refrendó su adhesión a los principios que inspiraron la fundación de Hora Zero, y que aquel y los otros echaron por la borda.

Existen documentos y declaraciones de Juan Ramírez Ruíz sobre su controversia con la gente de Hora Zero, pero Pimentel dice que eso nunca existió, que no pasó nada, que todo es un invento de los enemigos y de las fuerzas montesinistas. ¿Te imaginas? Miente, quiere tapar el sol con un dedo, y cree que todo lo resuelve con eso de que él y Hora Zero son víctimas bajo persecución del sistema. Después de 38 años, cuando lo dijo por primera vez, sigue con la misma paranoia, la misma cantaleta y la misma pataleta.

Lo que sí resulta indignante es la forma en que denigra la memoria de Juan Ramírez Ruíz llamando "viudas negras" a los amigos que han decidido conmemorar su primer año de fallecimiento con diferentes homenajes. Procede igual que su sosías, el que a sólo unas semanas de la muerte de Juan vociferaba que "nadie en Hora Zero le debe nada a Juan Ramírez Ruíz". Ahora, sin embargo, anuncian que lo incluirán en una antología horazerista. ¡Vaya favor que le hacen al padre de la criatura!
Y eso que dice Pimentel del mal ejemplo que representa para la juventud la vida de Juan Ramírez Ruíz, ya es de Ripley. El joven iconoclasta de los 70 terminó como una vieja beata, con mantilla, misal y agua bendita. ¡Al carajo! En buena hora que haya desistido de la entrevista con Sol &; Niebla.

Juan Carlos Lázaro

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Carta abierta del poeta Jorge Pimentel, a los amigos de Hora ZeroHace unos días, el movimiento Hora Zero fue objeto de uno de los más alevosos y viles ataques de los últimos años, que intentó en vano crear un paralelismo excluyente entre la obra horazeriana de Juan Ramírez Ruiz y el movimiento.

Mi amistad personal con Juan y la de Juan con los poetas de Hora Zero se mantuvo invariable por más de cuatro décadas, hasta los meses finales de su última permanencia en Lima. Prueba de ello es su autorización para incluir poemas suyos en la última antología sobre Hora Zero, editada en Venezuela en el 2000 ("Hora Zero, la última vanguardia latinoamericana de poesía").

Al fallecer Juan, sus amigos de Hora Zero –antes que nadie- le rindieron un homenaje que fue filmado por nuestro amigo, el poeta Fernando Obregón. Los vídeos han sido visto por miles de personas y reproducidos en decenas de webs y blogs de todo el mundo.

Con Juan compartimos muchas cosas bellas, coincidimos y discrepamos. Una de nuestras coincidencias fue el repudio que nos provocaban las "viudas literarias" que siempre aparecían tras la muerte de un escritor. Seguramente, él estará sintiendo lo mismo al ver la repentina aparición de dos viudas negras que han empezado a lucrar con su memoria, pero además lanzando ataques contra el movimiento que él ayudó a crear.

Es patético además, que estas personas quieran desmerecer la obra genial de un poeta como Juan Ramírez Ruiz, como si el bar hubiese sido el motor de su creación, y es igualmente lamentable que quieran enlodar a un movimiento de inobjetable trascendencia literaria como Hora Zero.

Pero lo más cruel es el mensaje venenoso de ambas viudas a los poetas jóvenes: "si quieren ser poetas autodestrúyanse". Y ocultan que Juan escribió "El júbilo", uno de los mejores cantos a la vida de la literatura peruana.

No voy a hablar más sobre este tema. Ni voy a dar ninguna entrevista a publicaciones que ataquen gratuitamente a Hora Zero. Me reservo el derecho de contar la historia del movimiento en un libro que estoy trabajando desde hace algún tiempo.

Pero sí quiero expresar mi solidaridad personal con otro gran amigo mío y hermano, el poeta Tulio Mora, quien ha sido objeto de adjetivos infames y difamantes. Sé que a Tulio le preocupan poco estas cosas, él antes ha sido amenazado por malvados mayores que provienen de sectas terroristas, o de huestes montesinistas. Un adjetivo más de un oscuro personaje, es parte de la anécdota.

El movimiento Hora Zero está más vigente que nunca porque sus poetas y artistas están en plena madurez creativa. Prueba de su vigencia, son el anuncio de dos nuevos libros sobre Hora Zero que se preparan en España para este año y donde están incluidos poemas de nuestro hermano Juan Ramírez Ruiz.

Hora Zero, antes que nada, es un movimiento de poetas verdaderos que aman la vida. Esa fue nuestra ética y la seguirá siendo. Publicar grandes libros y seguir caminando, como decía Juan, llenos de júbilo y alegría.

Jorge Pimentel
Lima, 1 de julio 2008
******
PARA ENTENDER MEJOR ESTE DESENCUENTO
(DOCUMENTOS QUE HAN CIRCULADO POR INTERNET)

Gorila en la nieblaTulio Mora ruge contra homenaje a Juan Ramírez Ruìz El tardío horazerista Tulio Mora está decidido a emprenderla contra todo aquel que quiera recordar o exaltar la vida del poeta Juan Ramírez Ruìz, fundador de Hora Zero y uno de los personajes fundamentales de la Generación del 70, cuyo primer aniversario de fallecimiento se conmemora en el presente mes de junio precisamente. Esta vez Mora lanza el zarpazo contra la revista Sol & Niebla, cuya más reciente edición (N* 4) rinde homenaje a Juan Ramírez Ruíz en las plumas de Juan Carlos Lázaro, Armando Arteaga, Róger Santiváñez y José Alfredo Delgado Bravo. Pero sus blancos son los dos primeros, contra quienes ensaya un ataque plagado de galimatías, quejas, lamentos, justificaciones e imputaciones que no explican ni aclaran nada. El tema de fondo expuesto desde diferentes perspectivas en dos artículos de Sol & Niebla, referidos a la controversial relación entre Ramírez Ruiz y Hora Zero, queda en pie e invicto, abierto a la polémica y el debate. Por eso, en cuanto vio la luz su última edición, Sol & Niebla invitó al titular de Hora Zero, es decir, al poeta Jorge Pimentel, a tratar el tema mediante una entrevista que él aceptó hidalgamente y que nosotros saludamos en el acto con un apretón de manos. Esa conversación pendiente, de la que puede resultar un documento invalorable, debe publicarse en la próxima edición de nuestra revista. A Mora no tenemos nada que responderle porque no compartimos su estilo ni sus métodos. Después de todo se trata de un personaje de segundo orden en Hora Zero, alguien de la segundilla, y su papel dentro de esa agrupación es irrelevante. El ya cumplió su misión de matón o gorila y punto. Y decimos esto porque para quienes honramos la amistad y la memoria de Juan Ramírez Ruíz resultaría indigno tratar con aquel. Las razones son conocidas por todos y no las reproduciremos aquí porque nos llenan de hondo pesar, de infinita rabia y de vergüenza ajena. Sol & Niebla es una revista de poesía independiente, plural, abierta a todas las tendencias poéticas, incluida la de Hora Zero, a cuyos integrantes respetamos sin declinar nuestra crítica y manteniendo nuestras diferencias. Nuestro único compromiso es con la poesía y con la lucha por la emancipación del espíritu. La miserable labor de zapa de ciertos personajillos a quienes no les gusta nuestra propuesta, no nos desviará de nuestro curso. Tendrán que soportarnos por algún tiempo.
Juan Carlos Lázaro
Director de Sol & Niebla (25. Junio. 2008
RESPUESTA DE HORA ZERO A SOL & NIEBLA*
NUBLADO SOL
Lo que debería ser una buena noticia: la aparición de una nueva revista de poesía ("Sol & Niebla), doblemente aún por los homenajes a Juan Ramírez Ruiz y a Enrique Huaco, un poeta, como escribe Róger Santibáñez, injustamente olvidado, termina siendo una muestra más de vendetta gratuita y mezquina, desmerecedora de la memoria de los poetas citados por la incapacidad (moral, poética, política) de algunos de sus editores, principalmente Armando Arteaga y Juan Carlos Lázaro.No vamos aquí a hacer observaciones respecto a la relación de HZ con Juan Ramírez Ruiz, eso en su momento ya fue ampliamente debatido y aclarado. JRR tomó una opción de vida y en ella se sacrificó. Dejó libros memorables ("Un par de vueltas por la realidad" y "Las armas molidas") que como compañeros de generación, como amigos, como confidentes, en algunos casos, saludamos porque enriquecía los aportes al "poema integral" (este concepto, como se sabe, fue creación suya) que también están plasmados en los libros de Jorge Pimentel, de Carmen Ollé, de Tulio Mora, de Enrique Verástegui, de Jorge Nájar, de Ricardo Oré, de Ángel Garrido, entre otros autores referenciales de HZ y de la más reciente poesía peruana. Esta parece ser la causa de la mezquindad de los editores de Sol & Niebla, acaso porque nunca pudieron salir de la sombra o porque equívocamente creen que el logo de HZ basta para que sus integrantes tengan mejor suerte que ellos con los lectores y la crítica. O acaso porque creen que el logo de HZ se lo robamos a JRR y desde entonces llevó la vida que todos conocimos y lamentamos.Como es evidente que jamás han participado en un movimiento poético de la dimensión histórica de HZ, ignoran que la primera lección que recogimos fue que HZ no era un paraguas ni un escudo para nadie; que la primera obligación de cada integrante era construir una obra importante, trascendente, siguiendo la poética del "poema integral"; que para ingresar al movimiento había que realizar "actos contundentes" (editar revistas en provincia, reunir más poetas, redactar manifiestos, entre otras cosas) y lo más importante: saber que aun cuando HZ era un movimiento vinculado a las masas, su poesía no se vendía a algún grupo político, ya que considerábamos que la poesía bastaba para incitar al cambio de un ser humano, como se leerá, para quien conoce bien su obra, en los apuntes que constituyen el programa del "Poema Integral" que JRR publicara como colofón de su primer libro. Otra condición que nos pusimos fue que no podíamos caer en la provocación de ser víctimas del sistema y teníamos que defendernos colectiva e individualmente para seguir escribiendo. Esto es muy claro cuando en el primer manifiesto, "Palabras urgentes", se expresa que los poetas de hoy no "son locos ni cojudos", en alusión al estereotipo de poeta que este sistema ha vendido y que esta revista torpemente apuntala. Era una obligación sobrevivir para escribir por un hecho objetivo: HZ había cuestionado seriamente a toda la poesía peruana (con las salvedades de Vallejo y muy pocos autores más), las críticas que recayeron sobre los entonces jóvenes fueron muy duras al punto que el aislamiento, la gratuidad y la marginación persisten hasta hoy (Sol & Niebla se ha adherido con este ritual ya clásico de la poesía peruana a partir del año 70). Por eso teníamos que demostrar que nuestra poesía, no nuestros manifiestos, nos iban a dar la razón. Y así ha sido. Pero lo más lamentable de Lázaro y Arteaga es que dejan como mensaje de fondo una falsa conmiseración con JRR que no la tuvieron cuando estuvo en vida, diciéndole a los jóvenes que los verdaderos poetas ("auténticos", dice Arteaga con su habitual confusión e inconsecuencia) viven y mueren tal como JRR. En pocas palabras: todos aquellos que se resistieron a morir como la crueldad del sistema pretende, y esto los incluye a los dos señores, no somos auténticos.Pues bien: lo primero que les preguntaríamos a tales predicadores de una moral ambigua es por qué no practican la vida de JRR para que hablen desde esa autenticidad. El señor Arteaga, por ejemplo, quien no vacila en calificar a los integrantes de HZ de "becarios, burócratas, ayayeros, saltimbanquis", es arquitecto y vive de la financiación internacional que, como se sabe, es asistida por las recomendaciones del Banco Mundial y del Fondo Monetario Internacional. O sea es el típico caviar confuso a veces izquierdoso/casi siempre liberal. El señor Lázaro, que se jacta de troskista, solapa como siempre, no tuvo náuseas ideológicas de trabajar incontables años en diarios del fujimorismo y hasta hace poco en el fuji


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