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domingo, 7 de noviembre de 2010

Rv: [foro_centenario] "La defensa del marxismo de Mariátegui" por Wolfgang Frtiz Haug



--- El sáb, 6/11/10, Gustavo Pérez Hinojosa <gperezhinojosa@gmail.com> escribió:
 
La defensa del marxismo de Mariátegui   Wolfgang Fritz Haug   
El capitalismo ha dejado de coincidir con el proceso.
JCM
I.
Entre las obras de José Carlos Mariátegui la que más se opone al mainstream de finales del siglo veinte es la que lleva por titulo Defensa del marxismo (1930). Ya que hoy en día otra vez se necesitan consideraciones intempestivas como remedio contra el espíritu de la época embriagado del "triunfo del capitalismo", sería bueno de volver la mirada a esta obra. Pero el marxismo de Mariátegui no se opone tan sólo al espíritu de la época actual o solamente al espíritu burgués. Jürgen Mothes ha indagado cómo en el proceso de estalinización de la Internacional comunista, Mariátegui ha sido borrado del marxismo (1994, 32 ss.). Al final esto sólo significaba que él no era estalinista.
Pero el juego se repitió del lado invertido en una perspectiva "útil" por parte de liberales sociales y nacionales. Para poder honrar a Mariátegui creyeron que tenían que dejar de lado su marxismo como una equivocación. En un texto de promoción académica (Habilitationsschrift) de los años 80 se declara que Mariátegui desarrollaría su originalidad "en oposición a [...] los pensamientos marxistas" (Maihold 1988, 98). El autor pasa por alto de que Mariátegui hace esto en divergencia pero dentro del marxismo. Él menciona sin duda de que Mariátegui participó (194) en el congreso de Livorno (1921) pero omite de que tuviera conocimiento del Ordine Nuovo dirigido por Gramsci y borra de esa manera la afinidad gramsciana de Mariátegui, que también le era sospechosa al Marxismo-leninismo.3
Luego de haber sido quitado de en medio de esta manera del marxismo, el "primer marxista de América" (cf. Melis 1967), será unívocamente definido en una combinación de motivo típica de las "élites latinoamericanas": al mismo tiempo estar por la modernidad y parcialmente en contra de ella. En estas circunstancias él respalda "el aprovechamiento de la herencia incaica para una cualidad propia indoamericana" en el proceso de un "giro hacia la nación" y en la perspectiva de un sondeo de las oportunidades para un "desarrollo sostenido del Perú bajo condiciones de dependencia" (Maihold 1988, 490 s.). Esta formula tiene que formar la clave que nos proporcione el acceso tanto a Mariátegui como a Haya de la Torre.
Una mirada hacia atrás sin prejuicios no ve de ninguna manera a un nacionalista. La nación se articula desde abajo y contra el racismo, de manera "marxista". El proyecto de formación de la nación peruana de Mariátegui contiene una revolución social y antirracista.
II.
Si se indaga sobre la "defensa del marxismo" por Mariátegui se encuentra según el caso con dos clases de defensa. La primera, explícita, se compone por los artículos reunidos bajo este título; la segunda, implícita, representa su obra práctica y teórica completa. Ésta presenta las pruebas por aquella. En este segundo sentido vemos a Mariátegui llevar la defensa del marxismo contra debilidades inherentes del mismo, tanto contra la esclerosis de un universalismo vacío como contra un evolucionismo economicista. El marxismo de Mariátegui (cf. Prado Redondez 1982) es un pensamiento interviniente concreto, no es un museo. Los ideólogos estalinistas reaccionaron a esto interpretándolo fuera del marxismo. Los reproches se parecían a aquellas dirigidas contra Gramsci. ¿No había Mariátegui asimilado a Sorel y a Croce?
A pesar de las condiciones tan diferentes de sus países se puede reconocer la misma situación histórica y actualidad publicística que abordan, Mariátegui en su Defensa y Gramsci en sus Cuadernos de la cárcel. Ambos tienen a menudo los mismos puntos de referencia. Sus textos se acotan entre sí. Si es así que en parte se trata de idéntico material con que los autores elaboran, la forma de hacerlo, pero, difiere en mucho. Los artículos de Mariátegui se pueden formalmente comparar con los del Ordine Nuovo de Gramsci; tienen carácter periodístico y representan intervenciones de formación de opinión. Los apuntes en los Cuadernos de la cárcel de Gramsci son más fragmentarios y llevan antes de todo el carácter de informes de material de trabajo conceptual experimental. De la misma manera que los Cuadernos de la cárcel de Gramsci precisamente en su fragmentariedad producen incomparablemente un efecto más duradero que sus propios artículos anteriores, así también en comparación con los trabajos periodísticos de Mariátegui.
No es ninguna casualidad que el editor francés de los Siete ensayos (Mariátegui 1986), y temprano investigador mariateguiano (1967, 1972, 1973), es el mismo Robert Paris que también ha editado en francés los Cuadernos de la cárcel de Gramsci. La reflexión de Mariátegui como la de Gramsci fue en primer lugar provocada por las catástrofes que representaron para el movimiento obrero internacional la primera guerra mundial y el advenimiento al poder del fascismo. Como también del polo opuesto, que en la revolución rusa representó, apareciendo de manera fulminante, la posibilidad de una alternativa, en lo cual Mariátegui sobre todo tiene presente la revolución mexicana que llegó a triunfar el mismo año de 1917.
Pero lo que en nuestra mirada restrospectiva (cf. por ejemplo Toti 1962) les acerca a Gramsci y a Mariátegui de manera sorprendente no es en primer lugar su raigambre en los movimientos obreros de sus países, sino en su desaparición prematura; en Gramsci en la forma paradójica que su pensamiento político pudo desarrollarse de manera independiente en el aislamiento de la prisión fascista, mientras que afuera la polarización del fascismo y estalinismo absorbía las fuerzas o las ponía fuera de juego. El pensamiento de ambos representa otro potencial de desarrollo del marxismo que el que tomó forma en la Tercera internacional. En el curso del nuevo descubrimiento del "marxismo antidogmático de los años 20 y 30" (Sylvers 1981, 19) aparece de nuevo.
III.
Los distintos capítulos que componen la Defensa del marxismo de Mariátegui, y que llevan por subtítulo Polémica Revolucionaria, fueron escritos, según los editores (hijos de Mariátegui), entre julio de 1928 y junio de 1929. Mariátegui había planeado una segunda sección: "Teoría y práctica de la reacción", pero que él mismo no llegó a ensamblar. - ¿Qué tiempos eran aquellos en los que se escribieron estos textos reunidos bajo este título? ¿En qué situación intervinieron?
Se trata de los últimos "años de estabilización capitalista" (111) antes de la crisis económica mundial. El revolucionarismo juvenil de los años de posguerra había pasado. "[D]espués que las ametralladoras de Noske restablecieron en Alemania el poder de la burguesía, el mesianismo de la 'nueva generación' empezó a calmarse" (113). En Italia el régimen fascista intensificaba en aquel entonces la dictadura. El 8 de noviembre de 1926 había sido apresado Gramsci; el 4 de junio de 1928 fue condenado a 20 años, 4 meses y 5 días de prisión. El texto de Mariátegui tiene conocimiento de este destino del "equipo de intelectuales del Ordine Nuovo de Turín" y nombra los nombres de Gramsci y Terracini.5 En enero de 1929 Gramsci obtiene el permiso de escribir en la celda; los primeros párrafos de sus Cuadernos de la cárcel, que según Valentino Gerratana "no han sido escritos antes de junio-julio de 1929" (cf. Gefängnishefte, vol. 1, A9) y los últimos artículos de Defensa del marxismo de Mariátegui caen en el mismo espacio de tiempo. Este era el tiempo en el que la Internacional comunista abandonó la táctica del Frente único.
La Defensa de Mariátegui podría caracterizarse, de igual manera que las notas de Gramsci, medidos frente a los movimientos de derecha e izquierda imperantes, como unas consideraciones intempestivas, si es que se tiene presente con Nietzsche que el espíritu de la época nunca está conforme cuando se lo ignora. Los Cuadernos de la cárcel de Gramsci muestran en efecto como un marxista trasciende los límites impuestos por los marxismos de la Segunda y la Tercera internacional. La situación actual ha cambiado sin duda de manera fundamental en más de un aspecto. En aquel entonces se centraban las luchas de manera muy diferente, y Mariátegui podía todavía creer, a pesar de todas las preocupaciones, en la "creación positiva de la U.R.S.S." (116). El estalinismo se encontraba todavía en estado latente. La Union Soviética proclamaba "el principio de la coexistencia legítima de Estados de economía socialista con los Estados de economía capitalista" y se mostraba con esta propuesta "más liberal que los Estados formalmente liberales", lo que lleva a Mariátegui al comentario de que la función progresista del liberalismo habría pasado en aquel momento histórico al socialismo (77).
IV.
El título principal Defensa muestra que la situación está determinada por ataques al marxismo, renuncias a su letra, crisis de la misma. Uno de aquellos que hasta declararon la caída del marxismo y que era lo que pretendía provocar, era Hendryk de Man (1885-1953), hoy sólo recordado por especialistas. De marxista se transformó en aquel entonces al antimarxismo hasta llegar al fascismo. En 1926 se publicó en Alemania un libro suyo bajo el título de Zur Psychologie des Sozialismus, "Sobre la psicología del socialismo". En castellano existía de él: Más allá del Marxismo, o como se hubiera dicho en los 90s: posmarxismo. Gramsci se ocupó en su celda de la edición italiana Il superamento del marxismo , "la superación del marxismo". - de Man trabajó como profesor en la Universidad de Fráncfort del Meno de manera temporal y en la "Akademie der Arbeit", Academia del trabajo. Él echa una mirada retrospectiva al proceso de transformación - y Mariátegui lo observa al hacer esto -, en cuyo curso la zanja que lo separa de los "correligionarios marxistas" que se han dirigido hacia el bolchevismo, se ha vuelto cada vez más abismal.
El libro de de Man experimenta por el momento, como Mariátegui registra, una resonancia parecida al de La decadencia de Occidente de Spengler. Ya no se trata aquí como en el caso de Bernstein sólo de la revisión sino de la, veinticinco años más tarde, liquidación del marxismo. Claro que de Man no es de ninguna manera el primero que anuncia el fin del marxismo. Ya Charles Andler había pronosticado en 1897, como Mariátegui recuerda, la "disolución" del marxismo, y Masaryk pregonó en 1898 la crisis del marxismo.
Georges Sorel en cambio, como les interesa a Gramsci y a Mariátegui, representa de inmediato la vuelta revolucionaria hacia Marx de la superficialidad evolucionista y del amansamiento parlamentario del marxismo. Él asimila también la filosofía que viene después de Marx. Sorel se manifiesta contra el positivismo y el racionalismo. Argumentos contra ambos encuentra él en Bergson y los pragmatistas, cuyas ideas las refunda, acentuando el papel histórico de la violencia contra el socialismo de derecho de los socialdemócratas y contra las ilusiones democráticas del derecho al voto universal. "La teoría de los mitos revolucionarios, que aplica al movimiento socialista la experiencia de los movimientos religiosos, establece las bases de una filosofía de la revolución, profundamente impregnada de realismo psicológico y sociológico" (21).
"Realismo" no tiene que entenderse sin embargo, que se suponga un homunculus politicus racionalista, sino que los seres humanos sean aceptados con sus instintos y pasiones, sus miedos y esperanzas. De emociones semejantes había sido sacudido el racionalismo seco y la socialdemocracia había sido arrastrada a la guerra en 1914. Mientras que en la situación revolucionaria después de la primera guerra mundial, los mejores de la nueva generación, "los mejores espíritus, las mejores mentes" (114 s.), se vuelcan hacia la revolución, ve Mariátegui en cambio actuando a la generación de anteguerra, de los Ebert, Kautsky, Bauer, Renner etc., como saboteadores de la revolución (115). El mayor efecto de su socialdemocratismo le parece a él, sin diferenciar mejor, la resistencia contra una revolución exigida por las masas. Ahora bien, cuando de Man en contra de semejante marxismo fundido propaga por un nuevo espiritualismo, que lleva hacia la "derecha", usa Mariátegui a Sorel como a un anti-de-Man, que inyecta nuevas energías a la izquierda.
Pero Mariátegui se da cuenta también que en la recepción de Sorel se encuentran posiciones contrarias. Él anota: "Las reflexiones sobre la Violencia [de Sorel] parecen haber influido decisivamente en la formación mental de dos caudillos tan antagónicos como Lenin y Mussolini." (21) Lenin le parece a Mariátegui como el más enérgico renovador del marxismo. Su juicio del marxismo de Kautsky, pero, va más allá de la crítica de Lenin y recuerda en algo a Lukács: Él hace una distinción tajante entre lo que está vivo y lo que está muerto en el marxismo contemporáneo y critica, "...que se quiera llamar marxismo a algo que había dejado de serlo casi desde su origen". El "rector efectivo" de la socialdemocracia alemana, al cual de Man se sentía tan ligado, "no fue Marx, sino Lassalle". Las "refutaciones" actuales de de Man tienen por consiguiente muy poco que ver con el "marxismo activo, viviente, de hoy" (23); lo que de Man cree matar, ha muerto en realidad hace ya tiempo.
V.
Una antípoda de Sorel es Croce. Como aquél cumple éste para Gramsci y para Mariátegui una función importante. Sin exagerar se puede decir que la apropiación crítica de Croce nos proporciona una clave para entender tanto a Mariátegui como a Gramsci. A los detractores a la moda del pensamiento marxista les recuerda Mariátegui como los neoidealistas Croce y Gentile se han dedicado a aquel pensamiento. Éstos han comprendido: "La dialéctica trascendental de Kant preludia, en la historia del pensamiento moderno, la dialéctica marxista." (39)
Mariátegui practica un sabio trato con Croce, tomando para sí las ideas recibidas de Antonio Labriola por éste:
Marx [...] no se propuso nunca la elaboración de un sistema filosófico de interpretación histórica, destinado a servir de instrumento a la actuación de su idea política y revolucionaria. Su obra, en parte, es filosofía, porque este género de especulaciones no se reduce a los sistemas propiamente dichos, en los cuales, como advierte Benedetto Croce - para quien es filosofía todo pensamiento que tenga carácter filosófico - no se encuentra a veces sino su exterioridad. La concepción materialista de Marx nace, dialécticamente, como antítesis de la concepción idealista de Hegel. (40)
Esta relación no estaba clara para Croce. Él considera natural que el autoconocimiento siempre tiene lugar por medio de la rebelión contra el primer amor en la filosofía. Por medio de esta reducción a la psicología juvenil quita él la substancia de la crítica de Marx a Hegel.
Ahora bien, del mismo modo que para Gramsci y anteriormente para Labriola, el materialismo histórico no es para Mariátegui, ni una filosofía de la historia ni un materialismo filosófico (y eo ipso metafísico). Marx ha creado un "método de interpretación histórica de la sociedad actual".8 Croce ha confirmado esto refutando a Stammler, según él Marx no habría aspirado a crear una filosofía de la historia sino una "concepción histórica determinada por las condiciones presentes de la sociedad y del modo como ésta ha llegado a ellas". (40)
La actualidad de este método de investigación se mide para Mariátegui de acuerdo a la actualidad en su referencia al mundo real específico: "La crítica marxista estudia concretamente la sociedad capitalista. Mientras el capitalismo no haya trasmontado definitivamente, el canon de Marx sigue siendo válido." (40 s.) La lucha política mantiene viva esa crítica.
VI.
El rechazo de Mariátegui contra un marxismo epigonal que se agota en la interpretación de Marx es tajante. "[H]ay que desistir de consultar, como si fueran las memorias de una pitonisa, los nutridos volúmenes de crítica y teoría en que expuso [Marx] su método de interpretación" (75). Lenin, Trotsky y Rosa Luxemburg son ejemplos de actualizaciones creativas según Mariátegui. Contra el intento de hacer de los grandes nombres banderas partidarias de la división y exclusión, como los comunistas en especial irían a llevar hasta la autodestrucción, está Mariátegui inmunizado.
Se puede ser de la opinión, que las reflexiones de Mariátegui sobre Teoría y práctica de la reacción podrían ser más actuales en la época de la globalización neoliberal del capitalismo que su disputa con refutaciones a Marx olvidadas hace ya mucho tiempo. Su defensa más fuerte del marxismo es su arremetida marxista contra el liberalismo económico de su tiempo. "Aquellas fases del proceso económico que Marx no previó [...] no afectan mínimamente los fundamentos de la economía marxista; exactamente como los hechos, mucho más graves y profundos, que han rectificado en el último siglo la práctica del capitalismo, forzándolo a preferir según los casos el proteccionismo al libre cambio y el intervencionismo a la libre concurrencia, no destruyen los fundamentos de la economía liberal, en cuanto son las bases teóricas del orden capitalista." (75) Son también válidas con ciertas modificaciones en la actual "época de estadización mundial de servicios y empresas" (ibid.).
En vista de este diagnóstico de la época que conceptúa al mercado como metáfora para la marcha autónoma de una economía heredada, advierte Mariátegui a los liberales, con Sorel y Croce, de despachar sin más al marxismo como utopía. Su propio terreno, la economía liberal, dice Mariátegui con Sorel, representa "uno de los mejores ejemplos de utopías que se pueda citar": Se había imaginado una sociedad en la que bajo ley de completa competencia libre, todo se reduciría a relaciones de cambio; "se reconoce hoy que esta sociedad ideal sería tan difícil de realizar como la de Platón" (Sorel, cit. 76). Con la misma advertencia hacia el reproche barato de utopismo por parte de los liberales en contra del marxismo, aduce Mariátegui al líder de los liberales, Croce: Éste tampoco tendría un mejor entendimiento cuando los liberales tachan de utopistas a los marxistas; con mayor derecho sería al contrario.
VII.
Mariátegui cita ampliamente el manifiesto revisionista de Croce, Materialismo storico ed economia marxistica, del que también se ocupa Gramsci una y otra vez en sus Cuadernos de la cárcel, usándolo contra las tergiversaciones posteriores en la posición de Croce. El que Mariátegui concuerde con Gramsci (del que sin duda no tiene ninguna noticia certera a estas alturas) en la apropiación crítica y modificación de los temas croceanos, muestra la dirección común en el afán en la que ambos se encuentran inmersos en contra de la corriente del marxismo-leninismo que se está formando. Mientras que en éste el comunismo de guerra ha dejado secuelas imborrables, ejerciendo lo político como estado de excepción permanente y bajo el signo de la primacía de la violencia, conjuntamente con una reducción economística del marxismo, dirige Mariátegui (al igual que Gramsci) su interés, sin dejar de lado el papel de la violencia, a la cultura y a la política de lo cultural. Este aspecto de la obra mariateguiana ha hecho que Antonio Melis, anteponga la cercanía de Walter Benjamin con Mariátegui a la "afinidad" con Gramsci, y esto a causa del interés en la industria cultural, en general en la "organización material de la cultura" (Melis 1981, 138).
Mariátegui se da cuenta de que la violencia es incompetente para la apropiación de la cultura. Pero la cultura es una de las fuentes más importantes del poder, enseña él en las Universidades Populares en octubre de 1923: "La burguesía es fuerte y opresora, no sólo porque detenta el capital sino también porque detenta la cultura. La cultura es uno de sus principales, uno de sus sustantivos instrumentos de dominio. [...] La cultura es el mejor gendarme del viejo régimen." La burguesía no se deja quitar el instrumento de dominio cultural a la manera soviética. "El capital es expropiable violentamente. La cultura, no." (1975, 23) Esto está pensado enteramente a la manera gramsciana y además es compatible con las ideas de Karl Korsch. De forma análoga tiene que verse a Mariátegui en su lucha por la hegemonía cultural. La palabra hegemonía no tiene mucha importancia para él, pero el concepto de hegemonía en los hechos juega un papel central. No se entendería de otra manera su concepción del intelectual que él mismo practica.
La Defensa muestra sólo una mínima parte de la lucha de Mariátegui por elementos de lo cultural. Los elementos particulares pueden haber llegado a ser históricos. Pero la desenvoltura y la referencia a problemas concretos con la que Mariátegui profesa el marxismo como apropiación crítica, y como un pensamiento que interviene en las ideas de su tiempo, es actual. Lo que le ayuda en esto, al igual que a Gramsci, es una epistemología de la praxis siguiendo a Labriola, que de nuevo como Gramsci, es en parte mediada por Croce. Ésta se limita también, al igual que Marx y Engels en La ideología alemana (cf. MEW 3, 27), en ver a la teoría del materialismo histórico como a una guía de investigación. A aquellos que proclaman la muerte del marxismo, les dice Mariátegui allí, después de haberles sustraído sus pocas fuerzas: Lo que vosotros habéis tomado como marxismo, ya estaba muerto. El nuevo marxismo vive donde vosotros no lo esperabais.

Bibliografía
de Man, Hendryk, Zur Psychologie des Sozialismus, Jena 1926.
Gramsci, Antonio, Gefängnishefte [Cuadernos de la cárcel] edición crítica a partir de la edición italiana a cargo de Valentino Gerratana, editada por Klaus Bochmann, Wolfgang Fritz Haug & Peter Jehle, 9 vols., Hamburg 1991-1999.
Kossok, Manfred, "Neue Mariáteguiliteratur in Peru", Zeitschrift für Geschichtswissenschaft, n 4, Berlin/RDA 1982, 348-50.
Maihold, Günther, José Carlos Mariátegui: Nationales Projekt und Indio-Problem. Zur Entwicklung der indigenistischen Bewegung in Peru, Frankfurt a.M. 1988.
Mariátegui, José Carlos, Defensa del marxismo. Polémica revolucionaria, Obras completas, vol. 5, Lima 1974.
---, Fascismo sudamericano. Los intelectuales y la revolución, y otros artículos inéditos, Lima 1975.
---, Siete ensayos de interpretación de la realidad peruana, Obras completas, vol. 2, Lima 1986.
Marx, Karl & Friedrich Engels, Werke, vol. 3, Berlin/RDA 1958ss. (cit. MEW)
Melis, Antonio, "J. C. Mariátegui primo marxista d'America", Critica Marxista, año 5, n 2, 1967, 132-57.
---, "La lucha en el frente cultural", en: Podestá et al. (eds.), Mariátegui en Italia, Lima 1981.
Mothes, Jürgen, "J. C. Mariátegui (1894-1930) und der 'Mariáteguismus'", ms. 1994.
Paris, Robert, "Mariátegui e Gobetti", en: Centro Studi Piero Gobetti (ed.), Quaderno 12, Turin 1967, 2-13.
---, "La formazione ideologica di J. C. Mariátegui", en: S. Sechi, ed., Dipendenza e sottosviluppo in America Latina, Turin 1972, 371-408.
--- et al., El marxismo latinoamericano de Mariátegui, Buenos Aires 1973.
Podestá, Bruno, Giovanni Casetta, Antonio Melis, Robert Paris, Malcolm Sylvers (eds.), Mariátegui en Italia, Lima 1981.
Prado Redondez, R., El marxismo de Mariátegui, Lima 1982.
Sylvers, Malcolm, "J. C. Mariátegui e l'Italia: la formazione di un rivoluzionario peruviano", Movimento operaio e socialista, año 21, no 1-2, 1975, 57-119. (castellano en: Podestá et al. 1981)
Toti, G., "Mariátegui, il Gramsci americano", La Situazione, no 25-26, 1962, 46-49.
Notas
1. Traducido del alemán por José F. Pacheco. [Revisado por La Haine] Publicado por primera vez en J. Morales Saravia (ed.), José Carlos Mariátegui: Gedenktagung zum 100. Geburtstag im Ibero-Amerikanischen Institut Preußischer Kulturbesitz am 10. November 1994 in Berlin, Fráncfort d.M. 1997. Reproducido más tarde en W.F. Haug, Dreizehn Versuche marxistisches Denken zu erneuern, Berlin 2001.
2. Las indicaciones de páginas en el texto se remiten a esta obra.
3. El mismo Manfred Kossok tiene que limitarse: "Tampoco faltan intentos más flexibles de construir una contradicción, por medio de comparaciones atinadas entre Antonio Gramsci y Mariátegui (que en la investigación seria tienen enteramente su lugar), entre el uso intelectual y el uso práctico del marxismo por el partido de la clase obrera." (1982)
4. "En este sentido, el interés por Mariátegui no es diferente del mostrado por Lukács, Korsch y Gramsci." (Sylvers 1981, 19)
5. "El equipo de intelectuales del Ordine Nuevo de Turín, asumió la empresa de dar vida en Italia al Partido Comunista, iniciando el trabajo político que debía costar, bajo el fascismo, a Gramsci, Terracini, ect., la condena a veinte o veinticinco años de prisión" (115).
6. Cf. Antonio Gramsci, Gefängnishefte, por ej. cuaderno 8, 167, incluido otra vez en cuaderno 11, 66; cf. además los comentarios correspondientes.
7. Sobre Spengler cf. la entrevista estratégicamente interviniente con Mariátegui de mayo de 1923 en Claridad sobre la restauración en Europa, "El Ocaso de la civilización Europea", en: ibid. 1975, 17.
8. "Marx no tenía por qué crear más que un método de interpretación histórica de la sociedad actual." (40)
9. Las Universidades Populares (Octubre 1923), en: 1975, 29.
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Actividad reciente:
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    jueves, 9 de septiembre de 2010

    GUSTAVO PEREZ: ¡ PERO MAS PERUANOS QUE BOLSHEVIQUIS O MAOISTAS !

    Acerca de la Revolución Socialista
    de Mariátegui y la del compañero
    Eduardo Ibarra I:


    ¡ PERO MAS PERUANOS QUE BOLSHEVIQUIS O MAOISTAS !

    Un análisis gramático del artículo “Radiografía de un confusionista” que nos dedica el compañero Eduardo Ibarra llevaría a constatar que este contiene aproximadamente un 80% de calificativos y epítetos personales y un 20% de argumentación teórica. Esto es parte del viejo estilo polémico de los 70¨ que debemos superar, por ello, como dije en otro lugar, prefiero aprovechar otro de los importantes temas discutidos en su último artículo, para contrastar nuestras diferencias frente al movimiento socialista peruano.

    El carácter de la Revolución Peruana es un punto diferencial no solo entre Mariátegui y la Internacional Comunista sino aún entre éste y Haya de La Torre, Izquierda Unida y Sendero luminoso, que el compañero Eduardo Ibarra aborda en su artículo que comento.

    No ha trascendido mucho, pues casi ningún texto lo señala, la obvia diferencia entre la Revolución para América Latina, planteada por el VI Congreso de la Internacional Comunista (la misma que centralmente debía luchar contra el feudalismo y las formas precapitalistas de explotación y por el desarrollo consecuente de la revolución agraria por un lado, y contra el imperialismo extranjero y por la independencia nacional, por el otro), reflejada en la I Conferencia Comunista latinoamericana, de Buenos Aires, de Junio de 1929, cuya transición a la dictadura del proletariado era posible, por regla general, solamente a través de una serie de etapas preparatorias, como resultado de todo un periodo de transformación de la revolución democrático-burguesa en revolución socialista, y la planteada por Mariátegui, que era la Revolución Socialista.


    LA REVOLUCIÓN “PERUANA” DE MA-KIA-TE-JI
    El compañero Eduardo Ibarra señala en “Radiografía de un confusionista”, que :
    “2. Mariátegui consideró que la revolución peruana es una revolución socialista con dos etapas” y citando su propio ensayo “Mao y Mariátegui”, 07/10/02, continúa :
    …“pues, por un lado, el socialismo, efectivamente, supone, antecede, abarca la revolución democrática, y supone, antecede y abarca la revolución democrática, porque la dirección del proletariado en esta revolución es el factor que garantiza su transformación en revolución socialista proletaria”.
    …“Cuando decimos “revolución de nueva democracia”, indicamos la primera etapa de dicha revolución y su perspectiva histórica. Y cuando decimos “revolución socialista”, indicamos su segunda etapa con prescindencia absoluta de la primera. Pero si dijéramos que la revolución peruana es una “revolución socialista con dos etapas”, estaríamos denominándola teniendo en cuenta precisamente su proceso general”…” sin menoscabo de la diferencia entre su etapa democrática y su etapa proletaria”.
    Y añade :
    “Pero Pérez borra de un plumazo el entrelazamiento de las dos etapas de la revolución peruana: “el carácter Socialista y no Nacional Democrática (solo antiimperialista y antifeudal) que éste [Mariátegui] diese (sic) a la Revolución Peruana”. De este modo tergiversa la teoría mariateguiana acerca del carácter socialista con dos etapas de nuestra revolución”.

    Debo reconocer hasta aquí, que el compañero Eduardo Ibarra esboza con bastante didáctica la mejor conclusión a la que el movimiento socialista peruano llegó sobre la Revolución Socialista de Mariátegui, bajo la profunda influencia que ejerció sobre este movimiento el “maoísmo” (entendido como la copia y aplicación mecánica de la estrategia de la Revolución China a nuestra realidad concreta). Pruebas al canto.

    Tal y como señalamos líneas arriba, el compañero Eduardo Ibarra basa el desarrollo de este tema en su propio ensayo “Mao y Mariátegui”, 07/10/02, en el cual trata de “la relación entre el pensamiento de Mao y el pensamiento de Mariátegui”…”pero solo en el marco de la teoría maoísta de la revolución china y la teoría mariateguiana de la revolución peruana,”…

    De entrada el compañero Ibarra nos regala una cita cuya utilización, en el presente caso, resulta reveladora. Se trata de un fragmento del “Informe en el II Congreso de toda Rusia de las Organizaciones Comunistas de los Pueblos de Oriente”, 22 de noviembre 1919, de V.I.Lenin:

    …”apoyándoos en la teoría y la práctica comunes a todos los comunistas, debéis saber aplicar esa teoría y esa práctica, adaptándoos a condiciones específicas que no se dan en los países europeos; a condiciones en las que la masa fundamental la constituye el campesinado, y la tarea a resolver no es la lucha contra el capitalismo, sino contra las supervivencias del medioevo”.

    ¡Ojo que Lenin se refiere a los pueblos de Oriente!.

    A continuación nos señala que “En el parangón” (NOTA MIA : el paralelo entre Mao y Mariátegui, que es el objeto del ensayo de Ibarra a que nos referimos), “hay que señalar que el proceso de la revolución china pasó victoriosamente por su etapa de nueva democracia y por su etapa socialista”…

    Mas adelante cita algunos párrafos de Mao y de Mariategui sobre la predominancia del modo capitalista de producción en las condiciones de semicolonialidad y semifeudalidad de sus respectivos países, y añade:

    “Estas observaciones dan cuenta de la coincidencia entre Mariátegui y Mao en punto a la concepción de la revolución, concepción que sirve de base para la estrategia revolucionaria en el Perú y que sirvió de base para la estrategia revolucionaria en China”.

    Para precisar esta estrategia Eduardo Ibarra explicita :

    “Mao utilizó el término “nueva democracia” por primera vez en diciembre de 1937, y con él expresó el concepto de “revolución antiimperialista y antifeudal de las grandes masas populares bajo la dirección del proletariado”(OE, t.2, p.339). De acuerdo a Mao, esta revolución, en la medida en que, por su contenido social, es una revolución democrático-burguesa, desbroza “el camino al desarrollo del capitalismo” (ibídem, p.358); sin embargo, en la medida en que está dirigida por el proletariado, “abre precisamente un camino aún más amplio al desarrollo del socialismo” (ibídem). Así, pues, la revolución de nueva democracia “es la preparación necesaria para la revolución socialista, y la revolución socialista es la dirección inevitable para el desarrollo de la revolución democrática” (ibídem, p.343)”.

    Y apara que no tengamos duda alguna del objetivo de este análisis, Ibarra concluye:

    “La coincidencia entre Mariátegui y Mao es indudable en cuanto al entrelazamiento y a la diferencia entre la revolución democrática y la revolución socialista”.

    Añadiendo más adelante:

    “En la medida en que ni Mao ni Mariátegui fueron, demócratas burgueses sino socialistas proletarios, su lucha por la revolución democrático burguesa era concebida como un paso necesario en su lucha por el socialismo”.

    Por último citando y malinterpretando a Mariátegui en el “Prólogo a Tempestad en loa Andes”, Octubre de 1927 y en “Respuesta al Cuestionario Nº 4 del Seminario de Cultura Peruana”, Revista “La Sierra”, y comparándolo con la tesis de Mao sobre la revolución de nueva democracia, que en tanto revolución democrático-burguesa, desbroza el camino al desarrollo del capitalismo pero que al estar dirigida por el proletariado abre un camino mas amplio al desarrollo del socialismo, concluye que:

    “Esta es una notable coincidencia entre Mariátegui y Mao acerca de las posibilidades históricas vitales todavía del capitalismo en las condiciones del dominio político del proletariado en países de escaso o relativo desarrollo capitalista”.

    En conclusión, la parte IV del artículo “Radiografía de un confusionista”, del 31/07/10 y el ensayo “Mao y Mariátegui”, del 07/10/02, de Eduardo Ibarra, nos revelan en pocas y resumidas cuentas que, su posición sobre el carácter de la Revolución Peruana NO ES PRECISAMENTE LA DE MARIÁTEGUI sino la del VI Congreso de la Internacional Comunista y de la I Conferencia Comunista latinoamericana de Buenos Aires, de Junio de 1929 (remozada con la copia y aplicación “creadora” de la experiencia de la Revolución China a nuestra realidad), so pretexto del parangón entre Mao y Mariátegui, posición compartida con las huestes de Abimael Guzmán, que explica sus afinidades denunciadas en nuestro artículo : “El pez fuera del agua” por su boca muere”, del 08/07/10.


    NI CALCO NI COPIA: LA REVOLUCIÓN SOCIALISTA DE MARIÁTEGUI

    Quizás arrepentido de haber borrado “a chinazo limpio” la especificidad de la Revolución Socialista que enunciará Mariátegui, Eduardo Ibarra añade, en la parte final del Punto VI de su ensayo “Mao y Mariátegui”, del 07/10/02) :

    “El pensamiento de Mao no abarca toda la riqueza de nuestra realidad particular y, por lo tanto, no es aplicable a ella SINO APROXIMADAMENTE.” (Nota: las mayúsculas son mías y no del texto original).

    Después de todo, fue el propio Mariátegui quien se encargó de señalar las diferencias entre nuestro proceso revolucionario y el chino :

    “La colaboración con la burguesía, y aún de muchos elementos feudales, en la lucha anti-imperialista china, se explica por razones de raza, de civilización nacional que entre nosotros no existen”…..”En Indo-América las circunstancias no son las mismas. La aristocracia y la burguesía criollas no se sienten solidarizadas con el pueblo por el lazo de una historia y de una cultura comunes”.

    “En nuestros países el factor clasista es más decisivo, está mas desarrollado. No hay razón para recurrir a vagas fórmulas populistas tras de las cuales no pueden dejar de prosperar tendencias reaccionarias” (“Punto de vista anti-imperialista”).

    Pues bien, el carácter socialista de nuestra Revolución fue claramente establecido por Mariátegui, señalando " La revolución latinoamericana, será nada y más y nada menos que una etapa, una fase de la revolución mundial. Será simple y puramente, la revolución socialista”. ("Aniversario y Balance", Septiembre de 1928).

    Y se reafirma mas tarde, en la parte final de su Tesis enviada a la I Conferencia Comunista latinoamericana, señalando, "somos antiimperialistas porque somos marxistas, porque somos revolucionarios, porque oponemos al capitalismo el socialismo como sistema antagónico, llamado a sucederlo, porque en la lucha contra los imperialistas extranjeros cumplimos nuestros deberes de solidaridad con las masas revolucionarias de Europa " ("Punto de vista antiimperialista", Mayo de 1929).

    Y en la nota "Del autor", que preparó y envió el propio Mariátegui (como información sobre su actividad política, para la serie de conferencias en Buenos Aires que organizará para él, Samuel Glusberg,) éste precisa sobre sí mismo, que " Prepara actualmente un libro sobre política e ideología peruana, que será la exposición de sus puntos de vista sobre la Revolución Socialista en el Perú y la crítica del desenvolvimiento político y social del país, y bajo este aspecto la continuación de la obra cuyos primeros jalones son los 7 Ensayos, "…(en "Ideología y Política", Pág.15); libro cuyos originales supuestamente fueron enviados por Martínez de la Torre a César Falcón, en Madrid, y lamentablemente desaparecieran.

    Mariátegui incluso, se adelanta a precisar que tareas que son usualmente consideradas como típicamente democrático burguesas tendrán un tratamiento singular en un país como el nuestro, en que un "formal capitalismo ya está establecido, aunque no se ha logrado aún la liquidación de la feudalidad y nuestra incipiente y mediocre burguesía se muestra incapaz de realizarla,"…precisando "El advenimiento político del socialismo no presupone el cumplimiento perfecto y exacto de la etapa económica liberal, según un itinerario universal. Ya he dicho en otra parte que es muy posible que el destino del socialismo en el Perú sea en parte el de realizar, según el ritmo histórico a que se acompase, ciertas tareas teóricamente capitalistas" ("Respuesta al Cuestionario Nº 4 del Seminario de Cultura Peruana", Revista "La Sierra", en "Ideología y Política", Págs.263 a 273).

    Cuando Mariátegui señala en esta cita que “Ya he dicho en otra parte que”.. se refiere a la Presentación a "Tempestad en los andes", de Luis E. Valcárcel, de Octubre de 1927, donde en abierta polémica con sus detractores señala:

    "Mentes poco críticas y profundas pueden suponer que la liquidación de la feudalidad es empresa típica y específicamente liberal y burguesa y que pretender convertirla en función socialista es torcer románticamente las leyes de la historia. Este criterio simplista de teóricos de poco calado, se opone al socialismo sin más argumento que el de que el capitalismo no ha agotado su misión en el Perú. La sorpresa de sus sustentadores será extraordinaria cuando se enteren que la función del socialismo en el gobierno de la nación, según la hora y el compás histórico a que tenga que ajustarse, será en gran parte la de realizar el capitalismo –vale decir las posibilidades históricamente vitales todavía del capitalismo- en el sentido que convenga a los intereses del progreso social" ("La Organización del proletariado", Ediciones "Bandera Roja", 1967, Pág.180).

    Y volverá sobre lo mismo, en el Prefacio a "El Amauta Atusparia" de Ernesto Reyna, de 1930, donde manifiesta:

    "En nuestra América española, semi-feudal aún, la burguesía no ha sabido ni querido cumplir las tareas de la liquidación de la feudalidad. Descendiente próxima de los colonizadores españoles, le ha sido imposible apropiarse de las reivindicaciones de las masas campesinas. Toca al socialismo esta empresa" (“Ideología y Política", Pág.188).

    Culminando : “Solo la acción proletaria puede estimular primero y realizar después las tareas de la revolución democrático-burguesa, que el régimen burgués es incompetente para desarrollar y cumplir” (“Principios programáticos del Partido Socialista”, “Ideología y política”, Págs.160 y 161)

    ¿Qué implica lo señalado por Mariátegui en estas cuatro últimas citas?.

    Pues sencilla y llanamente que habla de una Revolución Socialista, “del socialismo en el gobierno de la nación”, que cumplirá de paso “las tareas de la revolución democrático-burguesa”, incumplidas por la burguesía, y no del necesario desarrollo de una etapa democrático burguesa, de “nueva democracia” o “etapa económica liberal” (como la denomina Mariátegui) bajo dirección proletaria, como parte de una revolución que solamente en su segunda etapa será socialista, propiamente dicha.

    En cuanto a la cita : “Cumplida su etapa democrático-burguesa, la revolución deviene en sus objetivos y en su doctrina revolución proletaria” (“Principios Programáticos del Partido Socialista”, “Ideología y Política”, Pág.162), en concordancia con lo anteriormente expuesto y por su ubicación física al final en el documento en que se exponen los “Principios Programáticos del Partido”, describe el proceso en curso, lo que venía sucediendo en el Perú de 1920, pues, la etapa democrático-burguesa se había cumplido no en la forma revolucionaria que hubiese sido deseable (a este respecto ver V.I.Lenin. “Apreciación del momento”, Abril de 1917”) sino con el desplazamiento de la alianza de la aristocracia terrateniente y el imperialismo inglés, representada por el Civilismo, del Gobierno, por una nueva alianza entre la burguesía industrial, la pequeña burguesía improductiva y el imperialismo yanqui, representada por el Leguiismo (al igual que en Rusia con el ascenso de Kerenski), y en consecuencia ya no cabía mas el planteamiento de esta etapa, correspondiendo a la Revolución Socialista, en su primera fase, el cumplimiento de las tareas democrático-burguesas irresueltas. La etapa a desarrollar ya no es la “Cumplida”…”etapa democrático-burguesa” sino la “revolución proletaria” o socialista.

    LA EXTEMPORÁNEA ETAPA DE “NUEVA DEMOCRACIA”

    Salta la pregunta, ¿pero como y cuando se cumplió dicha etapa democrático-burguesa que determinó que la tarea del momento, planteada por Mariátegui fuese ya la Revolución Socialista?.
    Tal y como anota Miguel Aragón, una ubicación histórica de los trabajos de Mariátegui, evidencian que, a diferencia de Haya de la Torre, éste constató que el ascenso al poder de Augusto B. Leguía, en su segundo periodo, significó el desplazamiento de la oligarquía exportadora, representada por el Civilismo, y su reemplazo por una alianza de intereses, entre la fracción burguesa industrial, la pequeña burguesía improductiva (sectores medios) y el imperialismo yanqui, cuya penetración en nuestra economía, aún desplazando al imperialismo inglés, profundizó nuestra dependencia.
    Se trataba pues ya, de la burguesía en el Poder, en alianza con el imperialismo, y no la aristocracia terrateniente en alianza con éste.
    Al respecto Ernesto Yepez del Castillo señala "Leguía si bien en lo fundamental no alteró la riqueza y privilegio de las clases dominantes, significó en cambio el desplazamiento definitivo de la fracción hegemónica civilista de las instancias más altas del poder político " "Un siglo de desarrollo capitalista" , IEP, Campodónico Ediciones S.A., Pág.283).
    Baltazar Caravedo Molinari coincide: "Todas las fuerzas sociales no vinculadas al sector agrario exportador y terrateniente estuvieron objetivamente entrelazadas en una lucha anticivilista, que Leguía supo utilizar para asumir el poder. Propósito para el que también aprovechó los conflictos entre los capitales norteamericanos e inglés dentro del país. A los primeros les interesaba desplazar del poder a los civilistas, para lograr mejores condiciones políticas. Leguía se convirtió así en el hombre que abrió el camino al capital norteamericano y a la industria nativa" ("Burguesía e industria en el Perú 1933-1945", IEP, 1976, Págs.37 y 38).
    Igualmente Manuel Burga y Alberto Flores Galindo precisan: "La vieja casta civilista fue despojada del poder político manteniendo intactas sus bases económicas". …"Leguía se apoyó en los sectores medios, en los medianos propietarios y más aún desplegó una intensa actividad para romper con la preponderancia de las viejas castas de terratenientes en el campo sin afectar la estructura económica imperante "…y "Sus planes políticos, en los primeros años, estuvieron dirigidos a quitar el poder político a la viejas castas dominantes: oligarquía costeña y gamonalismo andino. Paralelamente desarrolló un ambicioso programa (burocracia, obras públicas e irrigaciones) destinado a crear una clase media adicta y obsecuente. Para lograr esto tuvo que entregar el país a la influencia omnímoda del imperialismo norteamericano" ("Apogeo y Crisis de la República aristocrática", Rikchay Perú, Febrero de 1980, Págs. 133,134 y 140).
    Por su parte, Julio Cotler coincide: …"la burguesía nacional, de la que Leguía era su más lúcido representante, procuraba ampliar, profundizar y centralizar el aparato estatal a fin de lograr la hegemonía política. Con ello, los terratenientes dejarían de significar un obstáculo político a su desarrollo y la burguesía se convertiría en el único interlocutor valedero del capital imperialista con capacidad para negociar su asociación dependiente ", y "el país experimentaba un proceso de transformación social, fundado en la consolidación del capitalismo y la realización de la hegemonía política de la burguesía nativa asociada con el capitalismo imperialista,"…("Clases, Estado y Nación en el Perú", IEP, Julio del 2005, Págs.178 y 210).
    En su momento, Mariátegui, analizando lo que venía aconteciendo en Latinoamérica, constataba :
    “En la América indo-española se cumple gradualmente, un proceso de liquidación de ese régimen oligárquico y feudal que ha frustrado, durante tantos años, el funcionamiento de la democracia formalmente inaugurada por los legisladores de la revolución de la independencia”.
    “En Argentina, verbigracia, la ascensión al poder del Partido Radical canceló el dominio de las viejas oligarquías plutocráticas. En México, la revolución arrojó del gobierno a los latifundistas y a su burocracia. En Chile, la elección de Alessandri, hace cinco años, tuvo también un sentido revolucionario” (“La perspectiva de la política chilena”, Mundial, 13 de Febrero de 1925, en “Temas de nuestra América”, Pág.141).
    “El irigoyenismo representa el capital financiero, la burguesía industrial y urbana y se apoya en la clase media y aún en aquella parte del proletariado a la cual el socialismo no ha conseguido aún imponer su concepción clasista. Es la izquierda del antiguo radicalismo; propugna una política reformista que hace casi inútil el programa socialdemocrático, prolonga el viejo equívoco radical de que en los países donde el capitalismo se encuentra en crecimiento, conserva sus resortes históricos” (“La batalla electoral de la Argentina”, Mundial, 13 de Febrero de 1925, “Temas de nuestra América”, Pág.138).
    Y para nuestro caso particular, continuará señalando comparativamente con los casos de Alessandri e Irigoyen:
    “Nuestro fenómeno alessandrista o irigoyenista se ha producido ya: es el leguiismo. Tiene como corresponde al medio, las limitaciones y las gazmoñerías de un criterio clerical, conservador; no ha tocado al capital, ni siquiera a la vieja aristocracia; ha mantenido todos los prejuicios; pero es, en parte, nuestro motín pequeño-burgués rápidamente usufructuado por el gran capital y, sobre todo, por las finanzas extranjeras” (Carta de José Carlos Mariátegui a Eudosio Ravines, 31 de diciembre de 1928, Correspondencia de Mariátegui, Tomo II, Pág. 490).

    “El proceso leguiista es la expresión política de nuestro proceso de crecimiento capitalista, y si algo se le opone radicalmente, si algo es su antítesis y su negación, es justamente nuestro socialismo, nuestro marxismo, que pugnan por afirmar una política basada en los intereses y en los principios de las masas obreras y campesinas, del proletariado, no de la inestable pequeñaburguesía” (Carta de José Carlos Mariátegui a Moisés Arroyo, 30 de julio de 1929, Correspondencia de Mariátegui, Tomo II, Pág. 610).

    Y finalmente:

    “El leguiísmo no se atreve a tocar la gran propiedad. Pero el movimiento natural del desarrollo capitalista –obras de irrigación, explotación de nuevas minas, etc.- va contra los intereses y privilegios de la feudalidad. Los latifundistas, a medida que crecen las áreas cultivables, que surgen nuevos focos de trabajo, pierden su principal fuerza: la disposición absoluta e incondicional de la mano de obra”. (“Punto de vista anti-imperialista”, en “Ideología y política”, Pág. 93).

    Y añade, ejemplificando lo antes señalado, con el conflicto surgido entre las obras de regadío, efectuadas en Lambayeque, por la Comisión Técnica presidida por el Ingeniero norteamericano Sutton, y la conveniencia de los grandes terratenientes feudales de la zona:

    “La amenaza de que se les arrebate el monopolio de la tierra y el agua, y con él el medio de disponer a su antojo de la población de trabajadores saca de quicio a esta gente y la empuja a una actitud que el gobierno, aunque muy vinculado a muchos de sus elementos, califica de subversiva o anti-gobiernista” ((“Punto de vista anti-imperialista”, en “Ideología y política”, Págs. 93 y 94).

    LA INTERNACIONAL COMUNISTA Y LA REVOLUCIÓN DE MARIÁTEGUI

    La propia Internacional Comunista, a través de V.M. Miroshevski, Asesor del Buró Latinoamericano y funcionario de la Internacional Comunista, imputa a Mariátegui el darle este carácter a la Revolución, indicando en su célebre artículo “El populismo” en el Perú. Papel de Mariátegui en la historia del pensamiento social latinoamericano” (publicado en español en “Dialéctica, La Habana, Volumen I, número 1, mayo-junio de 1942), que:

    “En 1926-1928, Mariátegui propaga las ideas del “socialismo” pequeñoburgués, se convierte en un propagandista de la “revolución campesina socialista”. …”Mariátegui tenía la convicción de que el Perú marcharía hacia la revolución por su propio camino, por un camino “especial””.

    Que “reconociendo que las tarea fundamental de la revolución peruana era la “liquidación de las consecuencias de la conquista española”, Mariátegui adjudicaba a ésta un carácter socialista”.

    Que “La nacionalización de la tierra y su entrega en usufructo permanente a los campesinos comuneros que organizarían en ella la economía socialista es el programa del “mariateguismo””.

    Que “Lo original en el planteo de Mariátegui reside en que, para fundamentar su afirmación del carácter socialista de la revolución inmediata en el Perú apela a argumentos que parten del romanticismo nacionalista, de la idealización del régimen social inca, de la fetichización “populista” de la comunidad campesina”.

    Que…”Mariátegui consideraba posible comenzar la revolución en el Perú directamente con la lucha por la creación del régimen socialista”.

    Y “refutando” tales tesis señalará que: “La tarea inmediata de la revolución en el Perú consiste no en la lucha por la organización de la sociedad socialista, sino en la lucha por el derrocamiento de la dominación de clase de los terratenientes y del yugo imperialista”.

    Que “Las ideas de Mariátegui en su aspecto primario, en el aspecto en que las desarrolló en el periodo precedente a su paso hacia la IC, fueron las ideas del “socialismo” pequeñoburgués, una versión especial de populismo adaptada al Perú”., y

    Añadiendo falazmente que: “Mariátegui reconoció al final de su vida la debilidad de su posición pequeñoburguesa y venciendo la ideología “populista” entró en el camino de la lucha por la hegemonía del proletariado en la revolución democrático burguesa, antifeudal y antiimperialista”.

    Resulta pues evidente que Mariátegui planteaba el carácter Socialista de la Revolución Peruana aún en contradicción con lo planteado por la Internacional Comunista, y así lo reconocían sus críticos y detractores…más francos.

    Gustavo Pérez Hinojosa
    08 de Septiembre del 2010.

    domingo, 17 de mayo de 2009

    Rv: [foro_centenario] Respuesta al compañero Eduardo Ibarra



    --- El dom, 17/5/09, Gustavo Pérez Hinojosa <gperezhinojosa@gmail.com> escribió:

    De: Gustavo Pérez Hinojosa <gperezhinojosa@gmail.com>
    Asunto: [foro_centenario] Respuesta al compañero Eduardo Ibarra
    Para: "Eduardo Ibarra" <ibarraeduar@yahoo.com.ar>, "Santiago" <santiagoibarra05@yahoo.com>, foro_centenario@yahoogroups.com, "Generación Resurgimiento" <generacion_resurgimiento@yahoogrupos.com.mx>, "UNIVERSIDAD SOCIALISTA JOSE CARLOS MARIATEGUI" <uspjcm@gmail.com>, "Cátedra ERNESTO CHE GUEVARA" <catedracheperu@hotmail.com>, "Ramón García Rodríguez" <ragarro2002@gmail.com>, "Manuel Alexis Velàsquez Rangel" <librosunicornioazul@gmail.com>, "Hector Felix" <hectorfd_20@yahoo.es>, "José F" <josfeldam@gmail.com>, "Rebeca Montes Sanchez" <rebecamontes2000@yahoo.es>, "Magno Ortega" <maorq52@hotmail.com>, "ernesto ernesto" <amoryrevolucion@gmail.com>, terukinaichi@yahoo.com, "miguel angel julca babarzy" <migueljulcababarzy@hotmail.com>, "luciano reyes" <luciano0801@hotmail.com>, leonid_7_8_71@hotmail.com, "Jose Montes" <jose_montesfr@yahoo.fr>, "CAMILO VALQUI CACHI" <drccvc@hotmail.com>, "edgar bolaños" <edboma2@yahoo.com>, "anita" <malimba2@yahoo.com>, "ever" <maguinae@yahoo.com>, "guillermo yucra" <aldrus@hotmail.com>, "Martin" <supaimartin@yahoo.es>, "Boris" <efrentron007@hotmail.com>
    Fecha: domingo, 17 mayo, 2009 9:37



    Respuesta al compañero Eduardo Ibarra :

     

     

    EL VIEJO SAURIO SE RESISTE A MORIR

     

     

    Sirvan mis primeras palabras para disculparme con el compañero Eduardo Ibarra y su difusor, compañero Santiago Ibarra, y los pocos lectores que nos sigan, por la demora en responder su artículo: "Gustavo Pérez o la Artería", enviado hace menos de un mes atrás.

     

    Deberé precisar también que no solo fueron las recargadas labores de supervivencia las que retardaron esta respuesta sino también el sano interés en no responder con el hígado y razonar mas la respuesta.

     

    Pues bien, el respetable compañero Eduardo Ibarra atesorando el viejo estilo de las polémicas de los años 70, ha lanzado contra esta humilde una serie de epítetos y adjetivos que por respeto a su imagen en el movimiento socialista peruano, no pienso responder, tratando de entender esta conducta como parte de las viejas tradiciones o "saurios" que debemos desterrar en toda polémica en el seno del movimiento socialista peruano, y para ello nos caen como anillo al dedo, tanto el artículo del compañero Ramón García "¡Mejor calla!" como la Normativa para el correcto tratamiento de las contradicciones en el seno del frente único, elaborada por José Carlos Mariátegui y contenida su artículo "El 1º de Mayo y el Frente Único", que nos ayudarán a debatir nuestras diferencias entre compañeros sin caer en subjetividades.

     

    En ese espíritu debo precisar, y rectificar si es necesario, que mi alusión a un "ataque artero" del compañero Eduardo Ibarra al compañero Miguel Aragón, estaba referida a un tema que, como el dinero supuestamente no devuelto por el compañero Miguel Aragón resultaba no solo lo menos importante en la polémica sostenida entre ambos sino "bajo" por su insignificancia frente a lo debatido.

     

    He preferido por tanto, previa recomendación fraterna al compañero Eduardo Ibarra para que abandone un estilo de redacción sumamente extenuante y de palabras rebuscadas ("artería", "fideismo", etc) que alejan a sus lectores, contestar lo que, evidentemente, constituye el núcleo de su artículo. Esto es, que el supuesto "oportunismo" de Miguel Aragón y el suscrito tiene como principales expresiones :  

     

    "1) negación del marxismo-leninismo como legítima expresión de la teoría proletaria; 2) negación del leninismo como el marxismo de la época del imperialismo y de la revolución proletaria; 3) negación del marxismo-leninismo (o teoría de Marx, Engels, Lenin, Stalin, Mao) como el aspecto general de la Base de Unidad Partidaria; 4) conciliacionismo con el oportunismo en general y el revisionismo en particular y encubrimiento de la restauración capitalista; 5) negación de la cualidad marxista-leninista de Mariátegui; 6) negación de la estrategia política de Mariátegui que considera la toma del poder político como la condición sine qua non de la construcción del socialismo; 7) tergiversació n de las tesis de Mariátegui sobre el nombre del Partido en el Perú de su tiempo; 8) tergiversació n de la concepción mariateguiana del partido del proletariado peruano y promoción de un partido doctrinariamente heterogéneo".

     

    A ello responderé precisando y reafirmando, lo que por mi parte he afirmado en el artículo : "La formación socialista revolucionaria italiana de Mariátegui y la ortodoxia socialista rusa", es decir que :

     

    "Es una constatación práctica, que Mariátegui no se autodenominó "marxista-leninista" y se declaró simplemente "*Marxista convicto y confeso*"…, que tituló solo "*Defensa del marxismo*" a uno de sus mas importantes libros, escrito precisamente en defensa del marxismo revolucionario, y que solo hiciese dos (o 3) alusiones al "*marxismo-leninismo *" en toda su obra, entre ellas las que figuran en el Programa del Partido Socialista del Perú, que el constituyese. **

    * *
    A este respecto, habría que empezar por señalar que la acepción "* marxismo-leninismo*" es usada por primera vez por *Nicolai Bujarin*, en su *Informe sobre el Programa de la Internacional Comunista*, en su calidad de Secretario del Comité Ejecutivo, en el *VI Congreso de la Internacional Comunista *(VI Congreso de la Internacional Comunista, Informes y Discusiones, Cuadernos de Pasado y Presente), realizado entre Junio y Septiembre de 1926.. Es allí precisamente, donde Bujarin señala que los principios fundamentales del Programa son los del "*marxismo-leninismo *", considerando que "*debemos insistir particularmente sobre el hecho de que nosotros nos mantenemos firmemente sobre el terreno del marxismo-leninismo ortodoxo*" (Obra citada. Segunda parte. Informes y discusiones. Cuadernos de Pasado y Presente Nº 67, Pág.148), precisando que la Internacional Comunista era "*heredera de las mejores tradiciones de la II Internacional de antes de la guerra*" (Obra citada, Primera Parte, Tesis, manifiestos y resoluciones. Cuadernos de Pasado y Presente Nº 66, Pág.249).



    Resulta importante tener en cuenta que aún antes de este evento, J.V. Stalin publicara dos textos, que tituló, "Fundamentos del Leninismo" y "Cuestiones del Leninismo" y no del "*marxismo-leninismo *".



    MARIÁTEGUI, GRAMSCI Y "L´ORDINE NUOVO"



    Contra lo usualmente pensado por la mayoría de nosotros, el propio Mariátegui reconoció haber realizado su mejor aprendizaje y haberse asimilado al marxismo, en Europa, principalmente en Italia (La mayoría de nosotros, salvo muy honrosas excepciones, fuimos formados en la imagen de un Mariátegui tributario de la "ortodoxia" oficial socialista o comunista, que no era otra que la visión del socialismo soviético o ruso, visión hegemónica mundial, a partir del papel directriz en la Internacional Comunista, del Partido Comunista de la URSS)..

    A esa Italia, considerada como el país en que la lucha de clases había alcanzado el punto mas alto, tanto en el nivel de la praxis como en el de la elaboración teórica, es donde llega Mariátegui, en su periplo europeo, y donde se forma como revolucionario, socialista marxista, pero no del marxismo en general sino de uno determinado, específico, vinculado a al experiencia italiana. Es a partir de esa Italia que Mariátegui leerá a Marx con el filtro del historicismo italiano, informándose del desarrollo de la Revolución Socialista de Octubre, a través de fuentes e interpretaciones italianas.


    Fueron esos años, de 1919 a 1923, vividos principalmente en Italia, y principalmente bajo la influencia de "L´Ordine Nuovo" (Semanario Socialista turinés, ligado a los Consejos de Fábricas y a la influencia de la Internacional Comunista, que impulsaría el nacimiento del Partido Comunista de Italia), junto a Gramsci, a Terracini y a Gobetti, los determinantes para el desarrollo político y cultural de Mariátegui, pues lo transformaron en un revolucionario maduro y un pensador marxista (recordemos sus "Cartas de Italia").


    En resumen, como ya lo habían insinuado en su momento Estuardo Núñez, Robert Paris y Antonio Melis, su formación ideológica* *es, principalmente socialista revolucionaria italiana, pues allí vivió una revolución en marcha y el deslinde entre "maximalistas" y reformistas en el movimiento socialista. Allí percibió, de manera más directa y analítica, junto a los socialistas italianos, el aliento renovador de Lenin y de la Revolución de Octubre, a través de una lectura del marxismo, que rescató su esencia y espíritu revolucionario, en oposición a la visión fosilizada y positivista de los teóricos y dirigentes oportunistas de la II Internacional.


    Mas recientemente, Fernanda Beigel recogiendo el itinerario italiano de Mariátegui concluirá que no sólo su formación marxista es principalmente italiana, sino que estuvo signada por la experiencia política* *del*"ordinovismo *", precisando que *"Este particular modo de ver y protagonizar el advenimiento del "nuevo orden*" *tuvo una gran influencia en la formación ideológica de Mariátegui. Su convicción "maximalista" se formó en el ambiente italiano de estos años y su conocimiento del comunismo estuvo estrechamente ligado a las posiciones de la fracción ordinovista*" (Fernanda Beigel. "Una mirada sobre otra: el Gramsci que conoció Mariátegui", Pág.45).



    EL DESLINDE CON EL MARXISMO DE LA II INTERNACIONAL

     


    Antonio Gramsci señala que "*El filisteo no ve la salvación fuera de los esquemas preestablecidos, no concibe la historia sino como un organismo natural que atraviesa momentos de desarrollo fijos y previsibles. Si siembras una bellota, puedes estar seguro que no nacerá más que un brote de encina, el cual crece lentamente y no da frutos hasta pasados muchos años. Pero ni la historia es una tierna encina ni bellotas los hombres*" y añade " *La historia no es un cálculo matemático : no existe en ella un sistema métrico decimal, una numeración progresiva de cantidades iguales que permita las cuatro operaciones, las ecuaciones y la extracción de raíces. La cantidad (estructura económica) se convierte en cualidad porque se hace instrumento de acción en manos de los hombres,* ",,,(Antonio Gramsci "Utopía").


    Por su parte Mariátegui describía : "*La filosofía evolucionista, historicista, racionalista, unía en los tiempos pre-bélicos, por encima de las fronteras políticas y sociales, a las dos clases antagónicas. El bienestar material, la potencia física de las urbes habían engendrado un respeto supersticioso por la idea del progreso. La humanidad parecía haber hallado una vía definitiva. Conservadores y revolucionarios aceptaban prácticamente las consecuencias de las tesis evolucionistas*" ("Dos concepciones de la vida", "El alma matinal", Pág.17), y añadía "*Los reformistas resistieron a la Revolución, durante la agitación revolucionaria post-bélica, con razones del mas rudimentario determinismo económico. Razones que, en el fondo, se identificaban con las de la burguesía conservadora, y que denunciaban el carácter absolutamente burgués, y no socialista, de ese determinismo*" ("El determinismo marxista", "Defensa del marxismo", Pág.67).


    Gramsci señalará sobre la Revolución de Octubre que "*Los hechos han provocado la explosión de los esquemas críticos en cuyo marco la Historia de Rusia habría tenido que desarrollarse según los cánones del materialismo histórico", *que los bolcheviques "*no han levantado sobre las obras del maestro" (NOTA MIA : se refiere a Marx)"una exterior doctrina de afirmaciones dogmáticas e indiscutibles. Viven el pensamiento marxista,"…" Y ese pensamiento no sitúa nunca como factor máximo de la historia los hechos económicos en bruto, sino siempre el hombre, la sociedad de los hombres, de los hombres que se reúnen, se comprenden, desarrollan a través de esos contactos (cultura) una voluntad social, colectiva, y entienden los hechos económicos, los juzgan y los adaptan a su voluntad hasta que ésta se convierte en motor de la economía, en plasmadora de la realidad objetiva, la cual vive entonces, se mueve y toma el carácter de materia telúrica en ebullición, canalizable por donde la voluntad lo desee, y como la voluntad lo desee*" Antonio Gramsci. "La Revolución contra "El Capital").


    Gramsci, concluirá señalando que "*Marx no ha escrito un credillo, no es un Mesías que hubiera dejado una ristra de parábolas cargadas de imperativos categóricos, de normas indiscutibles, absolutas, fuera de las categorías del tiempo y del espacio*".(Antonio Gramsci. "Nuestro Marx").


    Coincidentemente, nuestro Mariátegui señalará que "*El marxismo,"…"es un método fundamentalmente dialéctico. Esto es, un método que se apoya íntegramente en la realidad, en los hechos. No es, como algunos erróneamente suponen, un cuerpo de principios de consecuencias rígidas, iguales para todos los climas históricos y todas las latitudes sociales". *(J.C. Mariátegui. "Mensaje al Congreso Obrero", Enero de 1927).


    Muerto Mariátegui, en 1930, Antonio Gramsci, continuará, desde sus "*Cuadernos de la Cárcel*" el deslinde con lo que, tanto Mariátegui como él, apreciaban como el retorno del trastocamiento teórico oficializado por la II Internacional, superado por Lenin y por la propia materializació n de la Revolución de Octubre, siguiendo el hilo conductor ofrecido por "*Los problemas fundamentales del marxismo*" de Plejanov, de 1908, que constituyó la tentativa más completa de "manualización" filosófica del marxismo, y que volvía a perfilarse tras "el Manual" de Bujarin (denominado "*Teoría del Materialismo histórico*"), permitiéndole "*determinar una serie de divergencias respecto a una interpretació n del marxismo teórico muy difundida en el grupo bolchevique, y destinada a asumir más tarde rasgos cada vez mas notorios con el perfilamiento del "marxismo-leninismo*" (Leonardo Paggi "La teoría general del marxismo en Gramsci". Introducción a "Escritos Políticos", Editorial Siglo XXI, Pág.1), que en su desarrolló implicó el retorno del positivismo como "socialismo científico", que instituyó las nociones de "materialismo histórico" y "materialismo dialéctico", ajenas a Marx, rompiendo la unidad de su concepción de la historia, disociándola entre, un método permanente, eterno o universal, y por lo tanto fuera de la historia, que aparece operando como una suerte de fórmula abstracta que garantizaría un conocimiento "científico", y una teoría histórico-filosó fica de carácter general, que a su vez implicará :

    - El estímulo de la creencia de que la historia de la humanidad, después de pasar por modos de producción determinados, para cualquier sociedad, y dados los efectos de la crisis del capitalismo, conducirá necesariamente a la implantación del Socialismo; y


    - Una concepción mecánica de las relaciones entre "estructura" y "superestructura" como compartimentos separados formalmente en la sociedad analizada, acentuando la importancia del factor económico (estructura) , deduciendo de ella la superestructura (y no como dos momentos que de ninguna manera pueden separarse de la totalidad, donde permanecen unidas a través de determinaciones recíprocas que deben ser examinadas de una manera histórico-concreta) .



    ¿MARXISTA O MARXISTA-LENINISTA?


    Es entonces posible, que la razón de que tanto Gramsci como Mariátegui, dos socialistas revolucionarios, marxistas, formados (aunque con diferente ritmo) en el mismo escenario y la misma época, no se autodenominasen "* marxistas-leninista s*", fuese la enorme desconfianza que les inspiraba (como a parte importante del movimiento socialista europeo), este reconocimiento de "*las mejores tradiciones de la II Internacional*", y el "* marxismo-leninismo*", entendido, precisamente como la recuperación de éstas, lo cual parecía implicar, necesariamente, la recuperación de Kautsky y Plejanov, los principales representantes de una lectura marxista predominante en la II Internacional, fuertemente positivista, economicista, evolucionista y teleológica, dominante durante la segunda parte del Siglo XIX y hasta la I Guerra Mundial, que daba forma a una noción de socialismo pensado como resultado de una evolución natural, como si el desarrollo de las fuerzas productivas, las contradicciones internas del modo de producción capitalista y sus crisis periódicas, provocaran inevitablemente su derrumbe y la instauración del socialismo.


    A este respecto, Joaquín Santana señala que impresiona la coincidencia de ambos en rechazar toda reducción positivista o sociologista del marxismo*. "Efectivamente, tanto el uno como el otro, reaccionan en contra de la lectura cientificista del marxismo, pues ésta introduce un determinismo objetivismo que no deja lugar a la actividad transformadora y consciente del sujeto revolucionario. A su vez, rechazan la identificació n del materialismo histórico como una mera teoría sociológica. Para ellos, la concepción materialista de la historia posee un carácter filosófico con un contenido más general y totalizador*" (Joaquín Santana "Gramsci y Mariátegui", Pág.4).


    Oswaldo Fernández-Díaz añade "*Detrás del impacto de la revolución rusa ambos pensaron en Marx en términos de ruptura, por lo que la dinámica dominante de sus reflexiones es la de superación de una ortodoxia y la duda permanente acerca de la necesidad de reemplazarla. Por la misma razón, toman distancia de lo que era oficial en la esfera marxista antes de la Primera Guerra Mundial, colocándose fuera de la órbita de la Segunda Internacional."(Oswaldo Fernández–Diaz "Gramsci y Mariátegui : frente a la ortodoxia", Pág.135).*

     

    Particularmente, para el caso de Mariátegui, los mismos autores señalan que el voluntarismo mariateguiano tiene un carácter anti-reformista, contrario al marxismo evolucionista y positivista de la Segunda Internacional, y que los elementos religiosos en su pensamiento están relacionados con la necesidad de un fuerte impulso ético, que supere el chato racionalismo del reformismo socialdemócrata, buscando aislar el marxismo del fatalismo socialdemócrata y recuperar su sentido heroico y creador y la centralidad del elemento volitivo. Es por ello que Melis, considera que "*ante la aguda mirada de Mariátegui el triunfo de Lenin y los bolcheviques se presenta como una comprobación de la iniciativa subjetiva en la ruptura revolucionaria, vale decir, como un acontecimiento histórico que representa un franco y efectivo cuestionamiento del marxismo positivista de la Segunda Internacional y su visión fatalista de los procesos sociales* (Carlos Arroyo Reyes, "La parábola mariateguiana de Antonio Melis", Pág.9).



    GRAMSCI Y MARIÁTEGUI SOBRE MARX Y LENIN


    Los "liquidadores" pretenderán que con ésto estoy señalando que tanto Gramsci como Mariátegui fueron contrarios a V. I. Lenin. Nada más falso. Lo cierto es que, a su vez, Gramsci y Mariátegui coincidirán en la valoración de V. I. Lenin y su pensamiento, pero desde Marx.


    Así Gramsci dirá que "*Marx inicia intelectualmente una edad histórica que durará probablemente siglos, esto es, hasta la desaparición de la sociedad política y el advenimiento de la sociedad regulada. Solo entonces su concepción del mundo será superada (concepción de la necesidad superada por la concepción de la libertad)*" (Antonio Gramsci. "El materialismo histórico y la filosofía de Benedetto Croce". Ediciones Nueva Visión, Buenos Aires, Pág.82).


    Mariátegui acotará que "*Mientras el capitalismo no haya trasmontado definitivamente, el canon de Marx sigue siendo válido. El socialismo, o sea la lucha por transformar el orden social de capitalista a colectivistas mantiene viva esa crítica, la continúa, la confirma, la corrige*" (J.C. Mariátegui "La filosofía moderna y el marxismo", Defensa del marxismo, Págs.40 y 41).


    Y ambos ubicarán la relación Marx-Lenin de manera distinta a Bujarin, no dejando que tras esta relación "se cuele" encubierto y "actualizado" el marxismo de la II Internacional :


    "*Trazar un paralelo entre Marx e Ilich para determinar la jerarquía respectiva es torpe y ocioso : ambos expresan dos fases : ciencia-acció n, que son homogéneas y heterogéneas al mismo tiempo*" (Antonio Gramsci. "El materialismo histórico y la filosofía de Benedetto Croce").


    "*Lenin no es un ideólogo sino un realizador. El ideólogo, el creador de una doctrina carece, generalmente, de sagacidad, de perspicacia y de elasticidad para realizarla. Toda doctrina tiene, por eso sus teóricos y sus políticos. Lenin es un político : no es un teórico*" (J.C. Mariátegui "Lenin", Variedades, 22/09/1923, publicado en "Mariátegui y la Revolución de Octubre. Escritos 1917-1930", Pág. 73)"
    .

     

     

    Esto es exactamente lo afirmado por mi en relación a lo aludido por el compañero Eduardo Ibarra, y lo que, en todo caso, espera respuesta, pues evidentemente está relacionado con la malentendida "ortodoxia" "sauriana", de la cual nos cuesta tanto despojarnos y con la cual habíamos reemplazlado el pensamiento de José Carlos Mariátegui

     

    ¡Mariategui ha regresado para quedarse definitivamente entre nosotros!

     

     

    Fraternalmente :

     

    Gustavo Pérez Hinojosa

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