sábado, 11 de abril de 2015

Fwd: 11 de abril. Día del Arqueólogo Peruano. Los cinco soles de la identidad. / Esta vez Capulí abarca también Huamachuco en su peregrinación anual. / Próximas actividades de Capulí.


---------- Mensaje reenviado ----------
De: <dsanchezlihon@aol.com>
Fecha: 11 de abril de 2015, 8:30
Asunto: 11 de abril. Día del Arqueólogo Peruano. Los cinco soles de la identidad. / Esta vez Capulí abarca también Huamachuco en su peregrinación anual. / Próximas actividades de Capulí.
Para:









 
 
 
 
   
CAPULÍ, VALLEJO Y SU TIERRA

Construcción y forja de la utopía andina


2015 AÑO

DE LA DEFENSA DE LA VIDA

Y DEL PLANETA TIERRA


ABRIL, MES DE LA PALABRA,

LA CREATIVIDAD LITERARIA E

INMORTALIDAD DE CÉSAR VALLEJO


CAPULÍ ES

PODER CHUCO


*****


ESTA VEZ CAPULÍ ABARCA TAMBIÉN

 A LA CIUDAD DE HUAMACHUCO

EN SU PERIPLO Y PEREGRINACIÓN ANUAL


Desde el presente año 2015, en la versión 16 de la peregrinación anual que de manera continua desarrolla Capulí, Vallejo y su Tierra, sin haber fallado un solo año desde su fundación, se alcanza a diseñar la versión cabal y definitiva de este Encuentro Internacional, al abarcar a la ciudad de Huamachuco en este periplo, en correspondencia a la travesía vital de César Vallejo en el Perú.

Configurado así es tal como si fuera un viaje de retorno del poeta mismo a su tierra natal, partiendo desde Lima, en donde inauguramos el certamen y sesionamos el día 19 de mayo; en Trujillo el 20 del mismo mes; en Huamachuco el día 21; para finalmente arribar a Santiago de Chuco el día 22 y permanecer en esta ciudad, realizando actividades académicas, artísticas y culturales hasta el día domingo 24 de mayo del año en curso.

Siendo así, Capulí, Vallejo y su Tierra adquiere de este modo su forma completa e íntegra, pues tiene ahora todos los hitos en la vida y obra del poeta César Vallejo en el Perú: Lima, Trujillo, Huamachuco y Santiago de Chuco, tendiendo así un eje anímico, espiritual, vital en un peregrinaje simbólico del retorno a la identidad del poeta universal.

Ha costado mucho llegar a esta fórmula totalizadora, y que permanecerá así para siempre; considerando sobre todo que el nuestro es un movimiento cultural sostenido en base al voluntariado generoso de sus participantes, que no recibe fondos de ninguna institución pública ni privada, ni cuota alguna para intervenir en el desarrollo de sus múltiples actividades. De allí que ¡ponle tu aliento, tu alma, tu coraje! ¡Y defiéndelo!

El programa en la legendaria ciudad de Huamachuco se realiza en coordinación con la Asociación de Escritores y Artistas de la Provincia de Sánchez Carrión, presidida por Jaime Vega Negreiros  e integrada por el escritor miembro de Capulí, Vallejo y su Tierra Luis Flores Prado.


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PRÓXIMAS ACTIVIDADES

DE CAPULÍ, VALLEJO Y SU TIERRA


MARTES 14 DE ABRIL. 7 PM.


PESENTACIÓN

DEL LIBRO DE POEMAS


DE JUNCO Y CAPULÍ

DE

DIANA CHÁVEZ


PANEL DE PRESENTACIÓN:


ISABEL ARAUCO LÓPEZ

PEDRO ARRIOLA RUIZ

JOSÉ CRUZADO GAMBOA


PARTICIPACIÓN MUSICAL

DÚO VALLEJO


CONDUCCIÓN:

MANUEL RUIZ PAREDES


CASA DE LA LITERATURA PERUANA

ANTIGUA ESTACIÓN DESAMPARADOS

A UNA CUADRA DE LA PLAZA MAYOR

LIMA, PERÚ


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MIÉRCOLES 15 DE ABRIL


CON EL INSTITUTO DE ESTUDIOS

VALLEJIANOS DE TRUJILLO


CONMEMORACIÓN

DEL TRÁNSITO DE CÉSAR VALLEJO

A LA INMORTALIDAD


CONFERENCIA


DANILO SÁNCHEZ LIHÓN


"EL EVANGELIO VALLEJO"


MIÉRCOLES 15 DE ABRIL. 7.30 PM.

CASA DE LA EMANCIPACIÓN

BANCO CONTINENTAL DE TRUJILLO


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11 DE ABRIL

FECHA DEL NATALICIO

DE JULIO C. TELLO



DÍA DEL

ARQUEÓLOGO

PERUANO



FOLIOS

DE LA

UTOPÍA


LOS CINCO

SOLES DE LA

IDENTIDAD



Danilo Sánchez Lihón



1. Un sol

esplendente


– ¡Soy indio! –Exclamaba el sabio y eminente arqueólogo, antropólogo, historiador, geógrafo, etnólogo, lingüista y dibujante Julio C. Tello, al inicio de sus clases en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, en la Universidad Católica, en el Congreso de la República o donde fuera que disertara.

¿Por qué lo decía? ¿Por autoafirmación? ¿Por orgullo? ¿Por mecanismo de defensa? O, ¿por qué?

Muchos lo tomaron como una extravagancia innecesaria, pues bastaba con mirarlo para saber inmediatamente que nadie más típico que él para ser identificado con lo que en el Perú entendemos como el prototipo de lo que es ser ¡un indio!

La única rareza es que él era una eminencia, un sol esplendente en el firmamento de la ciencia y las humanidades, un cerebro que se hizo admirar en Harvard y Cambridge, donde obtuvo sus doctorados.

Le rindieron honores y pleitesía en Berlín donde sustentó ponencias. Se sacaron el sombrero ante él en Roma en donde desarrolló conferencias deslumbrantes sobre las culturas aborígenes del Perú.

 

2. Más

aún

 

Por algo desde niño le decían "Sharuco" que quiere decir "arrollador"; uno de los pocos hombres a quienes de manera natural se lo identifica como "El sabio Julio C. Tello".

Era cetrino, bajo de estatura y grueso de tórax. De rostro apiñado como un puño hecho de nuestras rocas y montañas; de nariz y pómulos salientes, frente amplia y prominente, ojos apretados y escondidos, como si salieran desde el fondo de una pirca de piedras.

Su pelo era duro y lacio como la cabuya de las pencas de nuestra serranía. Su vestir común y corriente, hasta se podría calificar como desaliñado en su indumentaria, como cabe en quien se siente estar en las alturas y habiendo superado ya toda apariencia.

Acentuaba las eses al hablar y su tono era dulce, quebrado y garrapatiento, como es en todo quechua-hablante, y más aún en quien afirmaba que pensaba en quechua y, para hablar, se traducía así mismo después de formular sus ideas en el idioma de los civilizadores incaicos: el Runa Sini.

Este hecho se notaba más cuando intervenía en la Cámara de Diputados donde no dejó de ser campechano. Y cuantas veces pudo profirió, igual que al iniciar sus clases en las aulas universitarias, aquella su exclamación y grito de guerra:

– ¡Soy indio!


3. Medalla

de Oro


Fundó el Museo de Arqueología y Antropología, en donde pidió que al morir fuera enterrado. Y este deseo fue acatado como una ley. Se le concedió ese insólito privilegio que a nadie se le otorga, salvo a los excelsos o muy eminentes y venerables, luego de morir el 3 de junio del año 1947.

Desposó a una mujer bellísima, leal y fervorosa de su obra, de nacionalidad inglesa, llamada Olive Mabel Cheesman, identificada totalmente con su trabajo, y a quien conoció en Bradford, cuando estudiaba en Cambridge.

Por sus descubrimientos de las Necrópolis de Paracas, en 1925, y la exposición de los fardos funerarios de esa cultura, que conmocionaron al mundo, tuvo reconocimientos no solo en los niveles de la educación, la ciencia y la cultura sino de la ciudadanía y de la opinión pública en general, como también del cariño y el civismo candoroso a nivel provincial.

De allí que el Concejo Municipal de Nazca, jurisdicción favorecida por sus descubrimientos, acordó otorgarle Medalla de Oro, Diploma de Honor y una Resolución en que se le reconocía como Hijo Adoptivo y Predilecto de esa cálida, devota y agradecida ciudad costera, siendo que él había nacido en Huarochirí entre los contrafuertes andinos ceñudos y amenazantes, pero al final protectores y compasivos.


4. En la esquina

de la plaza


La decisión del Concejo se le hizo saber a través de un oficio laudatorio, gesticulante y pleno de obsecuente respeto. Y se coordinó directamente con él la fecha en que viajaría a Nazca para participar de la ceremonia solemne en que se le impondría tales distinciones y títulos honoríficos.

Así Nazca quería expresar públicamente, mediante una ceremonia cívica apoteósica el merecido homenaje y tributo a quien hizo del desierto de Paracas un lugar de atracción mundial en lo que concierne a turismo cultural.

En Paracas se pueden apreciar los más extraordinarios fardos funerarios, apenas abiertos en las tumbas, constituyendo los vestigios arqueológicos más admirados de este lado del océano Pacífico. Y Paracas es entonces por ese motivo un lugar muy concurrido.

Para cumplir con la ceremonia y el acto programado el sabio tomó un ómnibus y llegó temprano a esa ciudad, a la vez fresca y añeja, transparente y vetusta, inocente y rancia.

En la esquina de la plaza de armas se detuvo al divisar a un emolientero. Y se le antojó tomarse un combinado de linaza con cola de caballo, boldo y cebada.


5. Soy

de Huarochirí


Estando allí, de pie y ya servido su vaso que sujetaba con las dos manos, soplándolo con sus labios en arco y amoratados, se acerca uno de los señorones del lugar, que era alto, blanco y de ojos verdeazulados, quien se queda mirándolo de arriba para abajo y le dice:

– ¡Oye indio! Ya que estás aquí desocupado, necesito que me traigas mi caballo de mi hacienda.

– ¿Qué, señor? –contestó don Julio, suspendiendo la delectación de su compuesto, y pasándose la mano por la comisura de los labios.

– Vas a ir y hablas con el mayordomo que se llama Joaquín. Te voy a dar una nota donde le ordeno que envíe contigo ya ensillado mi caballo, pero te vienes caminando, ¡cuidado de montarte! ¡Anda pronto!, que tengo que salir en la tarde para Acarí.

– ¿Y dónde es su hacienda, señor?

– ¿Y de dónde eres tú, indio, que no conoces cuál es mi hacienda? ¿No sabes quién soy?

– Discúlpeme señor. Es que yo no soy de aquí. Yo soy de Huarochirí.


6. ¿Qué?

¿A mí?


– ¡Ya veo que no eres de aquí, por eso no sabes quién soy! –Le dijo de modo indulgente–. Pero bueno, averigua bien el camino a Cantayo, y has lo que te mando. No te doy mi dirección porque no sabes leer, pero preguntas a este emolientero dónde vivo yo y así llegas

– Y, ¿a qué hora estaré de regreso con su caballo?

– De aquí a Cantayo te echará una hora de camino. A las once ya estarás de regreso.

– Entonces, ¡no puedo, señor!

– ¿Qué, indio? ¿Cómo te atreves a desobedecerme? Te voy a pagar dos soles para tu coca.

–  No, no puedo, señor.

– ¿Cómo? –Le dijo mirándole, sin poder entender tal desacato. Pero sobreponiéndose transó compasivo:

– Tres soles te voy a dar, indio. Mira que nunca he pagado ese precio.

– No puedo. No me alcanza el tiempo, señor.

– ¿Qué? ¿A mí, vas a desobedecerme? –Se veía que luchaba consigo mismo. Y ya en el colmo del perdón y la clemencia propuso–. ¡Te voy a dar cinco soles, indio, porque estoy apurado!

 

7. Se fue

bufando


– No puedo.

– ¿Sabes qué es cinco soles, miserable? ¡Con cinco soles puedes comer todo el día!

– Pero tengo qué hacer.

– Y, ¿qué tienes que hacer, indio?, –le preguntó lleno de curiosidad e insolencia, mirándolo otra vez de arriba para abajo.

– Tengo que asistir a una reunión.

– ¿Qué? ¿Te estás burlando de mí, insolente? Agradece que no haya traído mi rebenque que te fueteo en este mismo instante. Agradece que no seas de aquí indio bruto. Pero sí te puedo hacer meter en un calabozo. –Y miró a todo lado para ver si había un policía. Pero no lo había.

Y lo miró con desprecio.

– ¡Por eso el Perú anda atrasado, carajo! –Masculló al final– ¡Es por culpa de estos indios que ya no obedecen!

Y se fue bufando.


8. El toldo

rojiblanco


El más asustado y que temblaba de miedo era el emolientero quien al principio se había encogido y después, temeroso como si estuviera lloviendo lava hirviente, se fue a parar temblando a la esquina de enfrente porque vio que ya iba a pegarle.

El hombre blanco se fue.

Y don Julio, sin decir nada, terminó de sorber calmadamente su emoliente. Únicamente se entrecerraron más sus ojos, hasta ser unas lucecitas inhallables en el abismo de los dos cuencos en que se revolvían sus pupilas.

A esa hora ya pasaban los estudiantes con sus uniformes de gala, las bandas escolares, las escoltas, los brigadieres algunos con bastones y estandartes para el desfile en honor al sabio Julio C. Tello.


A las 9 de la mañana empezaron a escucharse las bandas de músicos que iban detrás de las autoridades e invitados en traje de etiqueta a la ceremonia solemne que iba a llevarse a cabo en el Salón Consistorial del Municipio, que lucía todos sus emblemas, banderas y guirnaldas.

Y afuera estaba el toldo rojiblanco con las sillas encintadas. Y puestas las escarapelas a lo largo y alto de los parantes y travesaños para el desfile escolar y de las instituciones públicas y privadas de la localidad.


9. Mente

brillante


A las 9.30 las escoltas de alumnos de los principales colegios con sus bandas de guerra ya estaban emplazadas y listas para el desfile frente a la tribuna oficial alzada ante el Municipio Provincial. ¡Se homenajeaba a la Gloria de la Arqueología Peruana y erudito en tantas otras materias científicas!

Don Julio arrellanado en el sillón central de la mesa de honor escuchó los discursos que se leían como si fueran parte de la etopeya de un personaje al cual él conocía lejanamente, pero que no era él mismo.

Se destacaron sus méritos de surgir desde un hogar campesino y humilde elevándose a las cimas de la realización científica mundial.

Se refería que se graduó de médico cirujano.


Que junto al eximio escritor de las Tradiciones Peruanas, don Ricardo Palma, viajaron a Inglaterra en el mismo barco.

Que con mente brillante y dotes de investigador consumado, contrapuso a la tesis inmigracionista de Max Uhle la tesis autoctonista del origen del hombre de América.

 

10. Casi

se cae


Que construyó una explicación coherente de la civilización incaica y también de las culturas anteriores a los Incas.

Que no solo entendió y dio a conocer en ambos casos las bases de su organización social y económica sino de su cosmovisión del mundo.

Que hay una arqueología nacional y americana antes de Julio C. Tello y otra después de él.

Luego fue anunciada la imposición de la Medalla de Oro y se convocó al Alcalde Honorario de la ciudad, quien avanzó y don Julio tuvo que pasar adelante, arrimándose entre la mesa y las sillas de las autoridades para salir al estrado en donde ya esperaba don Rafael de la Borda, hacendado de horca y cuchillo de todo el litoral de Nazca.

Era el señor del caballo, quien si hubiera tenido su rebenque colgado al cinto, como lo dijo muy claro, hubiera fueteado en plena plaza al sabio de Harvard y Cambridge, por no traerle su acémila desde su hacienda en Cantayo.

Don Rafael casi se cae de espaldas del susto y sobresalto cuando reconoció al hombrecito a quien había insultado por la mañana.


11. Esos

cinco soles


Sintió vértigo y desmayo y se lo vio trastrabillar. Pero a ello acudió la mirada condescendiente de Don Julio, que lo repuso:

– ¡Calma! ¡Calma!

Pasado el peligro, para circunstancias como esta don Julio sabía pronunciar esas palabras y poner un rostro jocundo.

Ya repuesto el personaje se inclinó reverente y le rogó suplicante:

– Le pido mil perdones y disculpas doctor por lo sucedido esta mañana. ¡Si hubiera sabido que usted era don Julio C. Tello…! –Alcanzó a musitarle con voz quebrada, contrita al borde del llanto.

Y al inclinarse lo hizo de tal modo, por lo alto que era, que le pareció al público que se arrodillaba.

Le conmovió a don Julio la sincera humillación del hacendado y a modo de superar definitivamente la situación, le dijo:

– Estos compromisos siempre quitan tiempo señor... Porque me hubiera gustado traerle su caballo. Y ganarme esos cinco soles que tanto lo necesito y me hacen falta.


12. De todos

modos


Después empezó su discurso diciendo:

– ¡Soy indio!

Pero esta vez casi le había tocado probar, en la mañana de aquel día, el trago amargo y dulce de la identidad.

Y recibir los fuetazos en la cara, en los hombros y en la espalda, como lo han recibido siglo tras siglo sus hermanos de raza.

Y sin que nadie hubiera podido salvarle, menos el emolientero muerto de pánico.

¡Y no por la agresión a su improvisado cliente, sino por la cólera del señor Rafael de la Borda!

Tampoco hubiera tenido tiempo don Julio de repetir la otra frase que la pronunciaba cada vez que intervenía en el parlamento, cual es:

– ¡Pido la palabra para oponerme!

Y menos hubiera servido aquello de:

– ¡Calma! ¡Calma!

De todos modos le hubieran caído los latigazos en aquella esquina de la plaza aldeana, sin que hubiera ciencia ni sabiduría, ni títulos de Harvard o Cambridge, que pudieran salvarle.



*****


El texto anterior puede ser

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CONVOCATORIA


XVI ENCUENTRO INTERNACIONAL

CAPULÍ, VALLEJO Y SU TIERRA


TELÚRICA DE MAYO, 2015


LIMA:

MARTES 19


TRUJILLO:

MIÉRCOLES 20


HUAMACHUCO

JUEVES 21


SANTIAGO DE CHUCO:

VIERNES 22

SÁBADO 23

Y DOMINGO 24


TODO EN EL MES

DE MAYO, 2015


*****


CONVOCATORIA


A 50 AÑOS DE SU INMOLACIÓN:


HOMENAJE MUNDIAL A

LUIS DE LA PUENTE UCEDA


HÉROE, DEVOTO DEL APÓSTOL,

DIRIGENTE, BUEN CHUCO,

PAISANO, HOMBRE HONESTO


23 AL 25 DE OCTUBRE DEL AÑO 2015, EN

SANTIAGO DE CHUCO, SU TIERRA NATAL


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le rogamos, por favor, hacérnoslo saber
                     
 

 

 
 
 

 



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TESTIMONIO DE MANUEL MARTINEZ : RECUERDO DE ALBERTO FLORES GALINDO, TITO (1949-1990)

Asunto: [TacnaComunitaria] RECUERDO DE ALBERTO FLORES GALINDO, TITO (1949-1990)
Para: luismiguel1952@gmail.com





Manuel Martínez

A principios de los años 80, quien escribe estas líneas conoció al gran historiador peruano Alberto Flores Galindo. No recuerdo la fecha exacta, pero sí que la cita –gestionada por la ahora historiadora Carlota Casalino– se concretó en el Café Roma, en la Plaza San Martín de Lima. Tito –como lo llamaban sus amigos/as– me trató desde el primer momento como si nos conociéramos desde hacía tiempo. No me sorprendí; sabía que era así, muy amable, sencillo y profundo. Él, por entonces, ya era un renombrado profesor, ensayista y periodista, un académico no academicista, un militante no partidarizado de la causa por el socialismo.

Había egresado de la carrera de Historia de la Pontificia Universidad Católica del Perú a los 22 años. Su tesis, calificada como sobresaliente, contenía una exhaustiva investigación sobre el proletariado minero del centro del país: en 1974 fue publicada por esa casa de estudios con el título Los mineros de la Cerro de Pasco 1900-1930 (un intento de caracterización social). Venía también de la Ecole des Hautes Etudes en Sciences Sociales de París, a la que asistió como becario para continuar su formación. Allí amplió su mirada del marxismo, cuestionando la visión determinista y economicista, empapándose de los trabajos de la Escuela de los Annales y estudiando con Romano Ruggiero, Robert Paris, Pierre Vilar y Jean-Pierre Vernant, como lo señala muy bien Osmar Gonzales (Memoria 108, México, febrero de 1998).

Recuerdo que en aquella cita, además de intercambiar sobre las vicisitudes de la izquierda peruana, compartiendo críticas a la disputa inter-izquierdista que tendría lamentables consecuencias, el tema que más tratamos fue el impacto que había tenido la publicación de La agonía de Mariátegui (la polémica con la Komintern) (Desco, Centro de Estudios y Promoción del Desarrollo, Lima, 1980). Ese libro extraordinario, en el que escudriña con notable rigurosidad el pensamiento del Amauta, y a mi juicio –modestamente– el mejor trabajo que se escribió hasta ahora sobre el derrotero del autor de los 7 Ensayos…, no había caído bien en cierta "ortodoxia marxista". Tito se quejó por ello, señalando que quienes denostaron a Mariátegui desde su temprana muerte, ya sea por su "heterodoxia" o por su singular "interpretación de la realidad peruana", distantes ambas de la inflexible "ortodoxia comunista" de los años 30 del siglo pasado, y que luego, décadas después lo reivindicaron a su manera, pretendían que se borrara de la historia –o a lo sumo que se "matizara"– el enorme desencuentro entre el fundador del socialismo peruano y la Komintern. Sin embargo, sin duda alguna y felizmente, ese desencuentro había desbrozado el camino para pensar-proyectar-concretar una alternativa socialista "indoamericana", con "nuestro propio lenguaje", es decir como creación propia. En La agonía…Tito sostiene que el pensamiento de Mariátegui es el resultado de la confluencia de su descubrimiento del mundo andino y de su propia comprensión del marxismo: una realidad singular en la que perviven por siglos comunidades, tradiciones y utopías, por un lado, y una teoría militante que propone superar la infamia del capitalismo en un sentido socialista, por el otro. En esa confluencia, que invita a la "creación heroica", emerge la tensión-conflicto entre socialismo y nación. Gran aporte y gran legado, pero también enorme desafío para quienes estamos empeñados en construir una alternativa de liberación social.

Volví a reunirme con Tito años después, en el Cusco. Intercambiamos mucho, caminamos por calles y plazas, tomamos innumerables cafés. Pude conocerlo mejor y ratificar su bonhomía. Estaba muy lejos de los pedantes de la academia: era uno de los mayores intelectuales del Perú, de aquella Generación del 68, pero nunca perdió su humildad porque seguía buscando conocer más y más la realidad peruana, en cada rincón, en cada acontecimiento de la lucha de clases. Estaba preocupado por la guerra interna, tratando de explicarse –lejos de cualquier visión liberal o moralista– el crecimiento de la violencia y el porqué de la horadación que producía Sendero Luminoso en la multiforme sociedad peruana. Discutiendo sobre esto, me recomendó la lectura de su libro Aristocracia y Plebe: Lima 1760-1830 (Estructura de clases y sociedad colonial) (Mosca Azul, Lima, 1984), seguramente para enriquecer la mirada de ese presente con algo más que un repaso de sus antecedentes históricos. Sin embargo, claramente, ya estaba empeñado en la que se considera su obra cumbre: Buscando un Inca/Identidad y utopía en los Andes (Instituto de Apoyo Agrario, Lima, 1987). Este libro –premiado por la Casa de las Américas– condensa una pormenorizada investigación sobre la gestación y el recorrido de la "utopía andina" desde la invasión europea del siglo XVI hasta el siglo XX, que –según anota el historiador José Luis Rénique– está "en el trasfondo de los movimientos rurales andinos". Fue criticado desde la propia izquierda, mucho más que La agonía…, ya que la pervivencia de esa "utopía" era cuestionada por una visión "modernista" que prácticamente la disolvía: "el mito del Inkarri"[1] –según sus críticos– había sido desplazado por "el mito del progreso". El debate, iniciado por el antropólogo Carlos Iván Degregori (1945-2011), de la revista El Zorro de Abajo, quedó lamentablemente inconcluso, debido a que Tito quedó postrado por una enfermedad terminal que le quitó la vida en marzo de 1990. No está demás, sin embargo, apelar a los textos intercambiaron ambos autores hacia fines de los años 80. Con posiciones contrapuestas, esos textos siguen aportando al conocimiento de la complejidad del mundo andino, a las vicisitudes de su sometimiento al capitalismo colonial, no sólo desde el punto de vista político-económico sino también desde el ángulo visual cultural y subjetivo.

El 14 de diciembre de 1989, Tito escribió una carta de despedida que tituló: Reencontremos la dimensión utópica. En ella agradeció el apoyo económico brindado por sus amigos para poder tratarse en Estados Unidos. El Seguro Social del Perú, durante 10 meses, no había habilitado el tratamiento que requería. Él, a pesar de sus limitaciones físicas, logró transmitir sus sentimientos ayudado por su compañera Cecilia Rivera. El título mismo de su carta-testamento es toda una interpelación a la izquierda. Repasó su recorrido:

Aunque muchos de mis amigos ya no piensen como antes, yo, por el contrario, pienso que todavía siguen vigentes los ideales que originaron al socialismo: la justicia, la libertad, los hombres. Sigue vigente la degradación y destrucción a que nos condena el capitalismo, pero también el rechazo a convertirnos en la réplica de un suburbio norteamericano. En otros países el socialismo ha sido debilitado; aquí, como proyecto y realización, podría seguir teniendo futuro, si somos capaces de volverlo a pensar, de imaginar otros contenidos.

E incluyó un mensaje a las nuevas generaciones que tiene enorme vigencia:

No creo que haya que entusiasmar a los jóvenes con lo que ha sido nuestra generación. Todo lo contrario. Tal vez exagero. Pero el pensamiento crítico debe ejercerse sobre nosotros. Creo que algunos jóvenes, de cierta clase media, tienen un excesivo respeto por nosotros. No me excluyo de estas críticas, todo lo contrario. Ha ocurrido sin discutirse, pensarse y menos, interrogarse. Espero que los jóvenes recuperen la capacidad de indignación.

Sus Obras Completas han sido editadas en siete tomos por SUR Casa de Estudios por el Socialismo –que él fundó–. Esta es la remembranza de un amigo y discípulo.




[1] Inkarri sería Túpac Amaru I, martirizado y decapitado en 1572 por orden el virrey Toledo en la Plaza del Cusco, donde se enterró su cabeza. El mito consiste en que su cabeza está viva y que su cuerpo está creciendo para volver y restaurar un nuevo orden. Este mito subyacente habría motivado también el gran apoyo que tuvo la revolución liderada por Túpac Amaru II en 1780.



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Publicado por Blogger para TacnaComunitaria el 4/09/2015 08:55:00 a. m.



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viernes, 10 de abril de 2015

Fwd: Espacio Compartido


---------- Mensaje reenviado ----------
De: Espacio Compartido <noreply+feedproxy@google.com>
Fecha: 10 de abril de 2015, 19:08
Asunto: Espacio Compartido
Para: luismiguel1952@gmail.com


Espacio Compartido


ALIMENTACIÓN RICA Y SANA. CONSIDERACIONES Y CONSEJOS PARTE 10, FINAL / Alfredo Stecher

Posted: 09 Apr 2015 06:23 PM PDT

Lactantes, niños y adolescentes <!--[if !supportLists]-->1.    <!--[endif]-->Es muy importante para la salud del niño evitar una nutrición deficiente de la madre durante el embarazo. <!--[if !supportLists]-->2.    <!--[endif]-->La leche materna es básica para un buen desarrollo de los lactantes; y para su calidad y cantidad es clave una alimentación adecuada de la madre desde antes del

ALIMENTACIÓN RICA Y SANA. CONSIDERACIONES Y CONSEJOS PARTE 9 / Alfredo Stecher

Posted: 09 Apr 2015 06:21 PM PDT

<!--[if !supportLists]-->XVI.      <!--[endif]-->Alergias e intolerancias Natural no es garantía de ser inocuo; alimentos naturales, no contaminados, pueden contener toxinas o antinutrientes; muchos alimentos tienen sustancias que pueden provocar reacciones alérgicas en algunas o muchas personas, y ante muchos alimentos se manifiesta dificultad de digestión o
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