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martes, 11 de octubre de 2016

NELSON MANRIQUE : LA REFORMA AGRARIA Y LA JUSTICIA SOCIAL

En el artículo anterior rebatí el mito vendido por la derecha de que la reforma agraria de junio de 1969 arruinó a un agro próspero, provocando una crisis catastrófica. En realidad esta había empezado dos décadas atrás. La agroexportación, que en 1950 aportaba el 50% de las divisas, en 1968 producía apenas el 16%. En 1956 por cada 100 dólares que ingresaban por exportaciones agropecuarias se gastaba 39 en importar alimentos, pero a partir de 1967 el valor de lo importado superaba lo que ingresaba por agroexportación. La dependencia agroalimentaria se agravó: según cifras del INEI, la población peruana casi se duplicó entre 1950 y 1970; creció de 7.6 a 13.2 millones. Pero la producción agraria creció apenas algo más del 50%.
La crisis del agro era la manifestación de un problema mucho más profundo: el agotamiento histórico de un orden social basado en la propiedad de la tierra, que daba poder económico, prestigio social y control sobre la gente, con su manifestación más repulsiva, la servidumbre. No es casual que todos los proyectos históricos de modernización en América Latina, desde inicios del siglo XX, pusieran la reforma agraria como condición para despegar. Ella figuró en primer lugar en el ideario de José Carlos Mariátegui, en el de V.R Haya de la Torre y en el de las guerrillas que estallaron en junio de 1965.
¿Cuál era la condición del campesinado en vísperas de la Reforma Agraria? Veamos algunos testimonios.
Hugo Blanco, líder de las grandes movilizaciones campesinas de La Convención y Lares, estaba en prisión desde mayo de 1963, amenazado con ser fusilado. Explicando las razones de su rebelión escribió: “El gamonal Alfredo Romainville, entre otras cosas, colgó de un árbol de mango a un campesino desnudo y lo azotó durante todo el día en presencia de sus propias hijas y de los campesinos. A otro campesino que no pudo encontrar el caballo mandado a buscar por el amo, éste lo hizo poner ‘en cuatro patas’, ordenó que le pusieran el aparejo del caballo y que lo cargaran con seis arrobas de café; a continuación le hizo caminar así, con sus manos y sus rodillas, alrededor del patio que servía para secar el café, azotándolo con un fuete ... Hizo encarcelar por ‘comunista’ a la hija que tuvo con una campesina a quien violó. Su hermano no se contentaba con violar él a las campesinas, obligó a un campesino a violar a su tía amenazándolo con un revólver. El hacendado Márquez hacia arrojar al río a los hijos que tenía de las campesinas violadas. El hacendado Bartolomé Paz marcó la nalga de un campesino con el hierro candente en forma del emblema de la hacienda usado para marcar ganado. Otro tanto hizo el hacendado Ángel Miranda ... Dalmiro Casafranca asesinó arrojándolo al río a Erasmo Zúñiga, secretario general del sindicato de su hacienda Aranjuez… Ese ha sido el verdadero ‘medio social’ donde los agitadores fuimos a ‘perturbar el orden’ y ‘predicar violencia’”.
El gran dirigente campesino Saturnino Huillca recordaba la situación del campo cusqueño: “Por eso mi vida es triste. Por lo que he hecho soy culpable, por haber defendido a los campesinos como yo. Haber hablado a favor de los campesinos es un delito para ellos. Por eso me castigaron. En cambio no había castigo para el que robaba. Ni para los criminales. Esos eran bien protegidos. Para los hijos de los gamonales, que violaban a las mujeres y las hijas que trabajaban en las haciendas, no existían cárceles. Ni tampoco para los que quitaban sus vaquitas a los campesinos. Para esos no había castigo. Esos andan libres” (Hugo Neira: Huillca:Habla un campesino peruano, 1974: 96-97).
Huillca marca también a fuego la barbarie de Alfredo Romainville, y este vuelve a ser evocado por José María Arguedas, en una anécdota atroz: “una mujer no le besó las manos al patrón, y el señor Romainville le mandó cortar el brazo, inmediatamente, y es una información de Expreso. De esto no hace sino 3 años”.
Esto lo afirmó Arguedas en el conversatorio en el IEP sobre su novela Todas las sangres, en junio de 1965. Ese mismo mes, Caretas publicó a doble página la fotografía de un gamonal cajamarquino cargado en andas por “sus indios”. El día 9, el MIR y el ELN anunciaron que iniciaban la guerra de guerrillas para realizar una revolución cuya primera reivindicación era la reforma agraria.
No hablamos del siglo XIX sino de mediados de los 60. Faltaban exactamente 4 años para que Velasco Alvarado decretara la ley de reforma agraria.

domingo, 9 de octubre de 2016

Elena Alvarez Phd : La reforma Negativa para el Agro ( La Republica 31/07/16)

Nota : la versión virtual es diferente al documento publicado el 31 de julio del 2016, en la cual la autora señala como inicio del articulo " Me interesa comentar el articulo del señor Manrique" otro párrafo que ya no esta en la versión virtual: 
" Manrique argumenta que la derecha vendió la idea de que la reforma agraria arruinó arruinó la agricultura cuando en realidad la agricultura de exportación y la tradicional estaban en decadencia" otro párrafo que la autora o los editores sacan es, ...puedo decir que "Manrique está esta equivocado".
Es bueno la rectificación,  pero señalar cuales son los cambios en lo escrito apreciada Elena Alvarez. Phd.  

Luis Anamaría Chavarría
Blog Socialismo Peruano 

He leído con interés los dos artículos del señor Manrique sobre reforma agraria publicados en La República. Me interesa comentar aquel en el que se pregunta si la reforma agraria destruyó el agro peruano (“¿Destruyó la reforma agraria el agro peruano?” La República, 28/junio/2016). .

Estudio sobre Reforma Agraria en el IEP 1978_1980
Como participante en el Instituto de Estudios Peruanos –IEP- de uno de los estudios más extensos que sobre la reforma agraria se haya hecho en el Perú, puedo decir  que la reforma fue muy negativa para el agro peruano debido a una pobre implementación y a su sesgo pro-urbano. Es decir, fue muy desfavorable para los campesinos y trabajadores del agro en general pues si bien se les dio acceso a tierra, en la práctica, las políticas económicas y el fuerte control estatal les deterioraron sus ingresos.
El gran problema con la reforma agraria de 1969 es que generó muchos problemas en el agro y sumió a la agricultura en una crisis de por lo menos dos décadas.  En este sentido, usando las cifras del trabajo reciente de Bruno Seminario El Desarrollo de La Economía Peruana en la Era Moderna. (Lima: Fondo Editorial de la Universidad del Pacifico 2015) se puede calcular que el PIB agropecuario creció a una tasa anual de 2.8% entre 1900 y 1950, 3.8% entre 1950 y 1970, 0.1% entre 1970 y 1980, 1.8% entre 1980 y 1990, y 4.9% entre 1990 y 2012. El relativo estancamiento del agro sólo existió durante las dos décadas de reforma agraria y la época de terrorismo.
Agricultura abastecía mercado externo y mercado interno (consumo directo, agroindustria y consumo campesino serrano)
Una de las contribuciones del proyecto del IEP fue entender la agricultura de manera desagregada.  Se identificaron diversos mercados dentro de la agricultura para abastecer el mercado interno y el externo. Esto permitió ver más claramente cuál era la dinámica de ese sector. Se distinguió entre mercado externo (o de exportación) que efectivamente estaba decreciendo y mercado interno. En el mercado interno se producía para el consumo urbano directo, para el sector agroindustrial y para el consumo campesino de la sierra (o restringido).  Se vio que la agricultura abastecía fundamentalmente al mercado urbano. El análisis de Manrique pareciera considerar que la agricultura antes de la reforma agraria era solo de exportaciones y mercado tradicional (o restringido).  Sin embargo el sector agropecuario producía ya fundamentalmente para el mercado interno, y esencialmente para el mercado urbano.  Por esto, la política agraria de los militares fue mantener el abastecimiento urbano mediante control de precios y monopolio de la comercialización.
Las Caps y las SAISs
Las empresas que la reforma creó en la costa, las CAPs (o Cooperativas Agrarias de Producción) y las SAISs en la sierra (Sociedades Agrícolas de Interés Social) tuvieron muchos problemas para funcionar en la práctica.  Las CAPs, copiadas del caso cubano y que tampoco funcionaron en ese país, eran organizaciones tan rígidas y complejas que impedían que sus administradores pudieran manejarlas.  Lo mismo sucedió con las SAISs, que eran una combinación de ex hacienda con comunidad campesina.  En algunos casos eran demasiado grandes para poder ser manejables, en otros se juntaron instituciones que fueron rivales o enemigas endémicas durante y después la época de la hacienda.  Es decir, los entes colectivos creados por los militares hubieran requerido, entre otras cosas, un fuerte sentimiento de solidaridad y de confianza entre los miembros, lo que ciertamente no existía ni en las CAPs ni en las SAISs.  En suma, las empresas creadas por la reforma agraria fueron su talón de Aquiles.  Si se hubieran diseñado de otra manera y el Estado hubiera dado prioridad a los campesinos y no al sector urbano, la historia podría haber sido otra.
Control de Precios, monopolio de la comercialización
Por otra parte, las empresas reformadas estuvieron fuertemente controladas por el estado, con lo cual se les pudo extraer sus recursos vía proceso de comercialización y control de precios y así les deterioraron los ingresos. Todo eso está minuciosamente detallado en mi estudio publicado por el IEP en 1983.

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