miércoles, 19 de marzo de 2014

RICARDO MELGAR : CARTA A LA EDICIÓN ARGENTINA DEL LIBRO HAYA DE LA TORRE Y JULIO ANTONIO MELLA EN MÉXICO. EL EXILIO Y SUS QUERELLAS 1928"

Un saludo a todos los concurrentes a esta presentación del  libro: Haya de la Torre y Julio Antonio Mella en México. El exilio y sus querellas, 1928 y a sus editores del Centro Cultural de la Cooperación. A Daniel Omar de Lucía y Hernán Camarero, exigentes por su condición de lectores y comentaristas de probado filo crítico. A Adriana Oger, amiga y lectora de esta carta que busca atenuar mi ausencia. Resentiré no poder escuchar las intervenciones sobre mi más reciente obra.
Los que me conocen, saben o intuyen lo que los acervos  porteños, sus librerías y las conversaciones con mis amigos y compañeros argentinos, han enriquecido mi mirada, mis escritos y mi experiencia de vida durante la última década. Este libro tiene algo que ver con ello. Pocas veces reparamos en que la presentación de un libro ha devenido en un ritual intelectual aceptado, en nuestras ciudades latinoamericanas. Mirado desde la perspectiva del autor de la obra, dicho ritual le permite ingresar en un terreno muy especial ya que, por un lado, se ve motivado a compartir cosas no dichas en ella y, por el otro, a escuchar revelaciones de aspectos que no supo ver en su propia escritura, provenientes de sus comentaristas o de espontáneos críticos emergidos del público asistente. Ojalá que el Centro Cultural Cooperación tenga a bien aplicar un registro sonoro y compartirlo conmigo vía un mp3.
El momento de edición de este libro es oportuno. Está cercanamente vinculado a la realización de varios eventos conmemorativos en  Cuba y América Latina con motivo del centenario del natalicio de Mella y el 85 aniversario de su luctuosa desaparición en México a manos de los esbirros al servicio de Machado, el dictador cubano. Lo anterior incidirá en las expectativas que ha suscitado esta obra, la cual ha adquirido deudas intelectuales con colegas cubanos como Ricardo Hernández Otero, Ana Cairo, Caridad Masson y Susana Montero.
Esta edición que hoy nos convoca es, por dos razones, una edición más cuidada que la mexicana, salida de imprenta un mes antes. Advertí la necesidad de incorporar algunos enlaces de nuestros protagonistas con sus pares argentinos o con los peruanos que vivieron su exilio en Buenos Aires entre 1924 y 1928. El tiempo apremiaba para la edición argentina y apliqué agregados mínimos  y necesarios en atención a los lectores de este país, sin desviar la concentración de mis esfuerzos en develar la compleja urdimbre del escenario mexicano, lugar de reencuentro y nueva lid entre Haya de la Torre, figura mayor del populismo latinoamericano de esos años y el comunista cubano Julio Antonio Mella.
La veta argentina telegráficamente enunciada en el libro, merece un nuevo esfuerzo de investigación. Sin embargo, Leandro Sessa y Martín Bergel, dos jóvenes historiadores argentinos han dado los primeros pasos al respecto, sin agotar su espectro. Mis alusiones al caso argentino, entre socialistas y apristas, pertenece al tejido de relaciones políticas realmente existente, aquel que borró las fronteras nacionales con México, Perú y la Nicaragua de Sandino.
¿Qué pretendíamos con esta obra? Nos animaba el propósito de replantear el curso tanto de la historiografía militante como de la académica en torno a la ruptura de Haya de la Torre con Julio Antonio Mella, quienes habían cultivado fraternal y combativa amistad entre fines de 1923 y enero de 1927. Considerábamos que retomar los ejes de su probado antagonismo ideológico político expresado entre febrero de 1927 y  mediados de 1928, no daría mucho. La exégesis de los textos clásicos de la contienda nos brindarían algunos detalles, pero nada sustantivo a lo ya aportado y conocido. Frente a ello, nuestra estrategia nos llevó a surcar por otros mares. Apostamos a recuperar las condiciones materiales y superestructurales de la existencia de nuestros dos personajes,  a través del análisis de la vida cotidiana citadina signada por sus exilios. Acaso los lectores más avisados de este libro puedan descubrir la huella teórica de nuestra formación marxista, más deudora de Henri Lefebre y José Carlos Mariátegui que del propio Walter Benjamin, sin olvidar la señera obra de Carr acerca del socialismo romántico europeo. Lefevbre invitaba a mirar con otros ojos la experiencia de la Comuna de París, a ir más allá de la compresión de sus rasgos más sobresalientes, hurgando en la cotidianidad vivida por los communards. Su señalamiento nos invitó a encarar de otra manera la problemática estudiada, aunque no fuese en sentido estricto homologable a la idea plena de acontecimiento histórico-político, pero sí al basamento cotidiano de su tejido relacional,  de sus valores y sus emociones-fuerza. Mirar, decir, sentir y vivir en la misma ciudad no fue una desviación cargada de trivialidad. Por sus poros se tejían dos formas de la politicidad de las izquierdas latinoamericanas, no las únicas. Lo anterior, nos permitió darle forma al conjunto de mediaciones que preludiaron y atravesaron al  propio proceso de deslinde y lucha antagónica entre nuestros contendientes. El lugar cultural y político de cada mediación compartida por Haya de la Torre y Mella, pero también por sus respectivos compañeros o camaradas, fue tan terrenal y cotidiano como los que fueron modelando sus antagonismos. En general, las figuras concretas de la contradicción son relacionales y marcaron las experiencias ordinarias y extraordinarias de nuestros oponentes en la ciudad de México en el curso de 1928, así como el peso de las huellas de la memoria sobre  acontecimientos previos vividos en otros lugares de encuentro. Reiteramos que nuestra búsqueda de las figuras concretas de la contradicción nos permitieron descubrir y mostrar a nuestros lectores: aproximaciones, convergencias, diferenciaciones, ataques y rupturas entre apristas y comunistas; entre Haya de la Torre y Julio Antonio Mella. La recepción del viraje de la Revolución China mereció algo más que nuestra apretada síntesis, la cual no terminó de dibujar lo que ella representó, a partir de abril de 1927, para los cominternistas, apristas y oposicionistas de izquierda. La tensión escritural entre seguir un norte o hilo conductor, tiene su cuota de arbitrariedad, se dejan cosas porque se atienden otras. Hicimos lo que pudimos y quisimos.
Destacamos la trama de un duelo clandestino sostenido entre ambos personajes, enlazándolo a pesar de sus particularismos a la tradición intelectual de su tiempo que normaba las contiendas de oratoria intelectual y política. En lo general, el presentar la unidad de este proceso histórico-concreto que marcó un momento constitutivo de la historia de las izquierdas latinoamericanas, mostró aristas ocultas, gracias a la tarea de reconstituir los vasos comunicantes entre la vida cotidiana y las redes sociales con los ejes centrales que guiaron a dichos líderes y sus proyectos políticos.   
Al rastrear las condiciones de producción escritural en la ciudad de México de ¿Qué es el ARPA? de Julio Antonio Mella y de El Antiimperialismo y el APRA de Haya de la Torre, recuperamos aspectos no tratados y sustantivos, que desmontaron el mito aprista acerca del libro considerado fundacional. Cuidamos por último, referir señas de personajes, esos cuadros intermedios tan descuidados por nuestros historiadores, pero auténticos dinamizadores y sostenedores de la vida partidaria y de los movimientos sociales de época. Terminaré esta carta siguiendo provocadoramente el sentido profundo de un aforismo nietzcheano que borda su intención y contenido: «Di tu verdad, y rómpete».  


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