sábado, 27 de febrero de 2016

DAVID AGUINAGA CARRION : Frente único con Verónika contra el fujimorismo


SIN LA OBLIGACIÓN DE  COMULGAR CON LA HOSTIA DE LA IZQUIERDA "RENOVADORA"

FRENTE ÚNICO CON VERÓNIKA CONTRA EL FUJIMORISMO


Escrito por David Aguinaga Carrión
22-02-2016.



Urgente necesidad y deber del frente único con el partido FA contra el fujimorismo

Hace ya más de un mes, nuestra organización, el Movimiento por el Socialismo (MS) -que publica "Voz Socialista"- ha expresado públicamente su apoyo, crítico pero resuelto, a la fórmula electoral del partido Frente Amplio, encabezada por su candidata a la presidencia, Verónika Mendoza. Y, hasta donde tengo información, también otras organizaciones de las izquierdas, que no han conseguido participar directamente en la contienda electoral, han tomado similar decisión.

La nuestra es una resolución independiente, de conciencia, sin ninguna solicitud ni coordinación con el FA, y menos por negociación de prebendas. Por lo demás, materializaciones de este tipo de apoyo ya se viene plasmando en varios lugares del país; por ejemplo, aquella nutrida y exitosa jornada electoral de amplio frente único alrededor de la candidata del FA a la presidencia de la República, realizada hace varios días en el distrito limeño de San Martín de Porres. No es casual por ello que, ante la pregunta radial de Nicolás Lúcar sobre la participación de las izquierdas en la campaña, la propia Verónika espontáneamente haya  reconocido este ascendente respaldo de frente único, que va más allá del partido FA: "La izquierda se está sumando",  contestó literalmente Verónika Mendoza.

Asumimos esta posición en la presente coyuntura a pesar de toda la ceguera y el sectarismo que impidieron la constitución de una amplia alianza del conjunto de las fuerzas democráticas, socialistas, patrióticas y progresistas de las izquierdas -en lo que el FA tiene una importante responsabilidad- que podría haber  permitido enfrentar unidos en un solo frente la contraofensiva de la derecha y ultra derecha en las presentes elecciones presidenciales y parlamentarias, pugnando con más posibilidades por conquistar un gobierno progresista, contra las fuerzas conservadoras y reaccionarias neoliberales. Lo hacemos porque, pese aquellos errores y problemas, el FA es de los partidos más progresistas en la presente contienda electoral que está dominada por las fuerzas políticas de derecha y ultraderecha, tanto clásicas como emergentes, alimentadas e impulsadas por la gran burguesía tradicional y las transnacionales y reforzadas por la nueva burguesía emergente, cada vez más conservadora y hasta reaccionaria en determinadas circunstancias y en alguno de sus segmentos.

Frente a esta realidad, no se nos ocurre poner mezquinamente por delante coyunturales intereses de grupo y entendibles pero a fin de cuentas ridículos resentimientos, que conducen siempre a dejar en último lugar los grandes intereses del pueblo y la Patria. A la ceguera y el sectarismo, de ninguna manera respondemos con más ceguera y sectarismo. Sin dejar de ejercer el derecho y el deber de analizar y criticar los errores políticos y las posturas ideológicas contrarias al socialismo en el FA y en otras organizaciones de izquierda, al mismo tiempo de revisar autocríticamente nuestros propios errores, hoy en día, no obstante, lo prioritario es convocar a las distintas fuerzas populares, democráticas y progresistas para organizarnos y movilizarnos, desde ayer, no solo para reabrir un espacio político formal para algún partido de izquierda, sino, ante todo, para enfrentar el serio peligro de un período político gubernamental muy difícil y adverso, luchando hasta el último minuto por impedir el triunfo ultra derechista y ultra reaccionario de Keiko Fujimori, y destacando al interior de este esfuerzo una más amplia e intensa convocatoria a los sectores progresistas del país a cerrar filas en las presentes elecciones en torno a la candidatura de Verónika Mendoza del FA y a votar por sus candidatos al Congreso que hayan demostrado su cercanía y apoyo a los trabajadores y la juventud progresista.

Sobre esto último, consideramos muy importante que las izquierdas y la vanguardia popular luchemos por lograr hoy, a través del FA, una bancada de izquierda, defensora de los campesinos y de las minorías marginadas, y amiga de los trabajadores y la juventud popular. No queda otra. Algunos temen que ello podría consolidar las actitudes soberbias y sectarias al interior del FA, dirigidas particularmente hacia las demás fuerzas de las izquierdas. Es una posibilidad. Pero no olvidemos que la presión de la lucha de clases, es decir de las agresiones de las insaciables burguesías y la resistencia y reivindicación de los pueblos, obligará a cada quien a definir y transparentar su correspondiente posición ante las masas, destacándose también quienes se identifiquen con las mayorías y con una real política de frente único de las fuerzas progresistas.

Pero no confundamos los temas

Mas, una cosa son los llamados, aunque sea en los últimos momentos, a la unidad de todas las izquierdas para desarrollar una más amplia campaña electoral que impida una derrota abrumadora de las izquierdas y del pueblo, en cabeza del FA,  tácito reconocimiento de la necesidad y la urgencia del frente único de las izquierdas y progresistas en el proceso electoral, y otra muy distinta, y contradictoria con aquel llamado, es meter de contrabando la idea de que este partido (el FA) o algunos de sus líderes, expresan a la izquierda moderna y superada frente a otra supuestamente conservadora, con "ataduras al pasado", refiriéndose en bloque a todas las organizaciones de las izquierdas que no lograron participar directamente en el proceso electoral. La idea implícita es: como ustedes representan el pasado y los dirigentes del FA el presente y futuro de la izquierda, reivindíquense entonces cumpliendo una de sus últimas acciones progresistas apoyando a Vero en la campaña electoral.

No lo decimos de balde. La difusión sobre una "izquierda moderna" y otra "dinosaurio" tiene ya bastante tiempo. Una de las primeras campañas sostenidas en este sentido proviene de los propios voceros y medios de la derecha mundial y nativa, tanto de la abiertamente reaccionaria como de la "progre". Recordemos la propaganda de Armando Villanueva del Campo, líder del APRA, lanzando loas a lo que él llamaba la "izquierda responsable" y condenando a la "izquierda irresponsable". Ello se ha incrementado y diversificado en los últimos tiempos. Ver, por ejemplo "¿Una nueva izquierda?", de Steven Levitsky, del 07-06-2015, en "La República". Pero la idea básica es la misma, desechar el socialismo.

Estas ideas han circulado -en verdad muy superficialmente- por aulas, patios y cafés universitarios; revistas, eventos partidarios, correos, blogs y faces en el país. Pero no ha dejado de sorprender su reaparición hace poco, el 13-02-2016, para un amplio auditorio, sobre todo progresista, a través de una portada del diario UNO: "AVANZA LA IZQUIERDA MODERNA… sin ataduras al pasado…" y de su editorial (no rubricado por César Lévano) que entre otras ideas señaló: "El impacto ha sido tal (la exitosa entrevista de Verónica ante Aldo M y compañía) que no pocas voces se han alzado para actualizar el clamor de unidad de las izquierdas, esta vez en torno a la candidatura de Verónika Mendoza, como representante de la renovación que, sin abandono de los principios y aprendiendo de los errores y los aciertos de los viejos luchadores, abre paso a una izquierda moderna y lucida." (Subrayados y negritas del autor).

Por supuesto que cada medio de comunicación es libre de expresar sus  opciones y preferencias no solo políticas de frente único, sino también adhesión o simpatías ideológico partidarias. Así mismo, reconocemos y valoramos que el diario UNO y su director César Lévano, como extensión de su cotidiano apoyo a las luchas populares y progresistas, desarrolle en la presente campaña electoral un importante respaldo político a la candidatura de Verónika Mendoza contra la derecha y la extrema derecha. Pero, tiene que quedar también completamente claro que una cosa es la necesidad, la urgencia y el deber popular de todas las izquierdas en la presente coyuntura de apoyar la candidatura de Verónika Mendoza y otra muy distinta mezclarla con presiones ideológicas, pretendiendo que se asuma, sin mayor sustento ni debate, pretendidas cualidades ideológicas, programáticas y biológico-generacionales superiores a las de los otros movimientos de las izquierdas y al conjunto de la vanguardia popular, a los que tácitamente se les extiende certificado de defunción. Soberbia, elitismo y sectarismo hasta el último momento.

Señalamientos que, además de gratuitos y sin sustento, son absolutamente innecesarios y contraindicados si lo que se busca es retomar y desarrollar la unidad contingente para fortalecer la campaña electoral del FA o, como reza el mencionado editorial del diario UNO, "para actualizar el clamor de unidad de las izquierdas, esta vez en torno a la candidatura de Verónika Mendoza".

"Dentro del frente único cada cual debe conservar su propia filiación y su propio ideario."

No debe repetirse -esta vez sería comedia- aquella tragedia mediante la cual  Haya de la Torre y la cúpula aprista originaria pretendieron, y en alguna medida consiguieron, seducir o someter a distintos grupos y cc. de izquierdas de los años 20 del siglo pasado a militar en su partido, que definían o encubrían como de frente único, negando al mismo tiempo el derecho a la existencia independiente de los otros partidos de izquierda de aquel período, en particular del naciente Partido Socialista de la clase obrera, impulsado y liderado por J.C. Mariátegui; quien no solamente nunca se negó a las alianzas con otras fuerzas progresistas sino que las impulsó con gran solvencia, amplitud y provecho, pero defendiendo siempre el deber y el derecho a la independencia ideológica, programática y organizativa del partido de la clase obrera, desde sus gérmenes formativos.

Es necesario recordar, además, que fue precisamente en un proceso electoral, el de 1931, que, siguiendo aquella política, la naciente APRA, aprovechando la irrupción de un importante movimiento anti oligárquico de masas, que espontáneamente pugnaba sobre todo por una transformación antifeudal del país, logró impulsar y desarrollar su partido "de frente único"; facilitado también, entre otros factores objetivos y subjetivos, por errores, desviaciones y hasta candideces, por un lado, de activistas de izquierda de aquel tiempo que no atisbaron la entraña y los propósitos liberales anti socialistas de Haya, embarcándose con zapatos y todo en el "frente único-partido", pero también debido a la dirección sectaria, ultraizquierdista de Eudocio Ravines, quien entonces, diciéndose comunista y quizás hasta deseando sinceramente serlo, en realidad era un  demócrata revolucionario desesperado y muy individualista, que empujó al aislamiento al joven movimiento socialista de aquel entonces, para muy pronto agotarse y devenir este personaje en un empedernido derechista, anti socialista.

Derecho a la lucha ideológica sin menoscabo del frente único

Con lo dicho, repetimos, no negamos en absoluto la libertad del partido FA ni de sus promotores ideológicos al interior del diario UNO de opinar y difundir sus posturas ideológicas, sus críticas al resto de las izquierdas y su visión sobre la historia, situación actual y perspectivas de las izquierdas del Perú -y de todo mundo- luchando legítimamente por la hegemonía en el movimiento popular y progresista. Pero la misma libertad, y la misma obligación, tienen las demás formaciones de las izquierdas a reivindicar su historia de lucha, defender sus ideas, desarrollar su labor política, y también de procesar sus correspondientes autocríticas; pugnando sinceramente por el frente único de todos los contingentes de izquierdas y progresistas. En este ejercicio, sobre todo en el terreno de la lucha ideológica y teórica, es necesario que cada una de las  organizaciones y partidos de izquierdas exprese independientemente su respectiva posición sin temores ni conciliacionismos, pero al mismo tiempo, repito, sin menoscabo del frente único de las fuerzas proletarias, populares, progresistas y patrióticas y con el debido respeto a todas las fuerzas en lucha.

Por ello, el Movimiento por el Socialismo (MS), en medio y como parte de su lucha política al lado de la clase obrera y el pueblo y en medio de su participación de frente único en la campaña electoral, apoyando al FA, se ve hoy compelido a desarrollar también la lucha ideológica frente a las presiones "renovadoras"; que no solo se manifiestan a nivel nacional sino que tienen una significativa presencia y peso internacional. Sin dejar de reconocer la condición actual democrática y progresista de las organizaciones que asumen y difunden tales ideas y posturas "renovadoras", incluida el FA, según nuestro punto de vista y experiencia, consideramos que su matriz ideológica y política es el liberalismo, el viejo liberalismo remozado, "renovado", "radicalizado" y, en algunos casos, ecologizado. Ese liberalismo, no negamos, cumplió en la historia una importante labor progresista y hasta revolucionaria, principalmente entre los siglos XVII, XVIII y parte del XIX, contra el feudalismo, desbrozándole ideológica y culturalmente el camino a la burguesía y el capitalismo, y sirviendo, de esta manera histórico concreta, al avance de la humanidad; pero, al mismo tiempo, siempre fue antitético al socialismo, desde que éste surgió como movimiento anticapitalista en general y proletario en particular, a mediados del siglo XIX. Desde entonces, frente al socialismo, que pasó a representar el progreso y la transformación, el liberalismo devino conservador y esencialmente reaccionario. No dejamos de reconocer que, posterior al surgimiento del socialismo, cierto liberalismo ha cumplido y cumple todavía algunas jornadas y tareas progresistas, impulsando o acompañando la consecución de determinadas libertades y reformas; pero lo hace ya de manera muy mediatizada y completamente dentro de los marcos del sistema capitalista y, en última instancia, a su favor; en esencia, para impedir el avance del socialismo. ¿Dónde están entonces los verdaderos "dinosaurios"?

Pero esto, que es solo un enunciado de nuestra parte, nosotros tampoco lo podemos hacer pasar de contrabando como una explicación y demostración; tarea que solo podrá ser posible a través de un trabajo paciente y metódico, en medio de la lucha social y política del lado de la clase obra y el pueblo y en polémica con los "renovadores". Es decir, mediante todo el proceso de "unidad y lucha" frente unitaria que exija la historia. Por ello mismo, nosotros tampoco podríamos exigir a todo el mundo el acatamiento de nuestra ideología socialista como condición para la unidad en el frente único y, mucho menos, hacer a sus componentes destempladas exigencias de reconocimiento de pretendida superioridad. Cierto que siempre habrá -y debe haber- la hegemonía de una determinada tendencia o partido en el frente único, pero ¿qué necesidad hay de imponerla y cacarearla? Sin andar pregonándolo, simplemente "Los mejores prevalecen cuando saben ser verdaderamente los mejores", como lo recordaba J.C. Mariátegui.

Por el renacimiento del socialismo

Pero sí tenemos el derecho y el deber de defender explícitamente el socialismo, rescatando las grandes conquistas materiales y los aportes teóricos y espirituales revolucionarios y civilizatorios del socialismo del siglo XX, incluidos por supuesto los desarrollados heroicamente en nuestra Patria bajo la inspiración y orientación de José Carlos Mariátegui. Luchando por desarrollarlos a la luz de los últimas transformaciones científicas, tecnológicas y productivas de fines del siglo pasado e inicios del siglo XXI, así como de los avances y aportes sociales, pilíticos, culturales y artísticos progresistas de las últimas décadas. Particular énfasis y urgencia asume la defensa, conservación y recuperación de la naturaleza y sus delicados equilibrios ecológicas, deteriorados y tan amenazados principalmente por la voracidad capitalista.

Al  mismo tiempo, los socialistas tenemos el imprescindible deber de cumplir explícitamente con el esfuerzo de superar y desechar todo lo agotado, erróneo y degenerado del movimiento revolucionario y socialista del siglo pasado y su sobrevivencia y agonía en la presente centuria. No hay otra manera de contribuir al curso del renacimiento del socialismo y del movimiento obrero, popular, progresista y civilizatorio; de luchar por la paz, la equidad, el mayor desarrollo de los pueblos y salvar la vida en nuestro planeta de la insaciable depredación capitalista. 
Y si a este nuevo gran movimiento renacentista se le adjunta el sinónimo de renovación, bienvenida sea la renovación sin comillas.

Renovación del movimiento socialista y progresista que es también, por supuesto,  biológico generacional, ya que la creciente y activa participación juvenil en las luchas populares no es exclusividad de los "renovadores". Para ser más concretos y específicos, en la ya famosa lucha contra la llamada ley Pulpin, verdadero hito referencial del anuncio del ingreso a una nueva fase de lucha social y política en el Perú, los jóvenes revolucionarios y socialistas tuvieron también una destacada labor y presencia en la génesis, impulso y orientación de aquella victoriosa lucha. Sin embargo, han sido igualmente marginados, no solo de las fórmulas de candidatos de izquierda, para dar preferencia exclusiva a otros de menor protagonismo en aquella génesis, impulso y conducción, sino también sus nombres están desapareciendo en la prensa conocida como progresista cuando analizan o rememoran la lucha anti pulpin.

Pero no pidamos peras al olmo. Así es la lucha. Solo en medio y a través de ésta avanza y avanzará mucho más el renacimiento del movimiento socialista y del conjunto de las fuerzas del progreso y la civilización.

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