domingo, 21 de febrero de 2016

PRONUNCIAMIENTO DEL CEDIS (corregido)


    CENTRO DE ESTUDIOS DEMOCRACIA, INDEPENENCIA Y SOBERANIA

               ¡HAY QUE AISLAR Y DERROTAR A LA MAFIA!

Si nos peguntáramos cuál es el principal deber de los peruanos, la tarea de honor en la hora presente, podríamos circunscribirlo a una sola formulación: Aislar y derrotar a la Mafia que busca auparse nuevamente en el Poder usando como instrumento la contienda electoral del 10 de abril.

Pero no podemos limitarnos a considerar esa exigencia como la única que guía nuestro derrotero. Vivimos una etapa crucial, en América Latina, cuando las fuerzas del Imperio se dan maña para dar traste con los procesos liberadores que marcan el tiempo en nuestro continente.

NUESTRA AMERICA EN LA LINEA DE MIRA DEL IMPERIO

El deber de los peruanos, entonces, es mayor. Tenemos que actuar no solamente como ciudadanos de un país corroído por una oligarquía envilecida y en derrota; sino también como habitantes de un continente en ebullición en el que se libra una dura lucha entre las fuerzas del progreso que pretenden afirmar la Democracia, la Independencia y la Soberanía de los Estados, y las camarillas tradicionales que, a la sombra de los monopolios buscan perpetuar el modelo de dominación capitalista en nuestro continente.

Esta no es una batalla nueva. Las más recientes expresiones de la agresividad del Imperio, las tuvimos en tres países de la región. Honduras, donde fuera derrocado Manuel Zelaya, Paraguay en el que cayera abatido el Presidente Fernando Lugo; y Guatemala, martirizado país de Centroamérica donde, finalmente, logró afirmarse un régimen parasitario al servicio de Washington.

Las maniobras golpistas, urdidas a espaldas de las masas y en contra de sus intereses, alcanzaron otra dimensión en Argentina el año pasado, cuando las fuerzas más reaccionarias, nucleadas alrededor de Mauricio Macri, lograron ganar los comicios nacionales en el País del Plata.  Aunque fue una victoria muy apretada la que obtuvieron los segmentos más conservadores, resultó ciertamente grave el hecho que hubieran podido dividir a las fuerzas progresistas y dar paso a la derrota del pueblo.   

Pocos días después, fuerzas similares, aún más envilecidas, lograron ganar una mayoría eventual en la Asamblea Nacional, órgano legislativo de la Venezuela Bolivariana. Hoy ellas, envalentonadas, buscan derrocar al Presidente Constitucional de Venezuela, Nicolás Maduro Moros, para hacerse definitivamente del Poder, haciendo uso de una verdadera "operación tenaza" en la que pretenden involucrar a otros gobiernos de la región.

Para sus acciones, el fascismo alude a una supuesta "democracia en peligro", pero es él  realmente, quien pone en peligro la precaria estabilidad democrática de nuestros países.  No sólo porque los métodos que usa -como puede demostrarse en el caso venezolano— son abiertamente antidemocráticos; sino también porque no podrán abatir a los pueblos haciendo uso de un proceso democrático "normal". Habrán de recurrir a la fuerza para doblegar la resistencia de las masas, y tendrán que volver a los métodos más crueles de las dictaduras del pasado para restaurar sus privilegios.

Pero los propósitos que persiguen los monopolios y sus sirvientes en la región, no se ciñen a las fronteras de uno u otro país. Ellos,  aspiran a restaurar el dominio continental del Imperio para doblegar la resistencia de las poblaciones y someter, uno a uno, a todos los países.

Eso explica el que se aliente una campaña de intrigas y calumnias contra Evo Morales, su pueblo y su gobierno, que tendrá un significativo referendo este 21 de febrero.  En él, el pueblo boliviano expresará su respaldo a una clara orientación política anti imperialista y patriótica, que lograra revertir la secular crisis que abatía al Estado Altiplánico.

La consulta electoral del domingo en el Estado Plurinacional de Bolivia, es clave para la región. Permitirá saber si finalmente los pueblos rechazan las maniobras sediciosas en marcha, o si la escalada avanza aún más en la región abriendo paso a una recuperación transitoria de las fuerzas más reaccionarias de nuestro  continente.

Es indicativo que ellas hoy dirijan su puntería contra Rafael Correa, el exitoso mandatario de la Revolución Ciudadana del Ecuador, que acosen a Dilma Roussef en Brasil, que alienten una campaña de desprestigio contra Michelle Bachelet, en Chile, que afilen su puntería contra el gobierno Sandinista de Nicaragua con miras a los comicios de noviembre; pero que, sobre todo, centren toda su capacidad operativa en el Perú a menos de dos meses de las elecciones programadas para el próximo 10 de abril. 

La consolidación de Cuba, en buena medida reinsertada en el concierto internacional y con un prestigio creciente por sus aportes a la paz mundial y regional, y a la unidad de las fuerzas más avanzadas incluso en el campo religioso; la afirmación de un proceso de paz en Colombia; los éxitos del gobierno salvadoreño liderado por el Farabundo Martí para la Liberación Nacional; y el optimismo de las masas que en cada territorio de nuestro continente asestan duros golpes a las fuerzas antinacionales; permite mirar –sin embargo-  con optimismo el porvenir y renovar las fuerzas llamadas a vencer en esta contienda.

EN EL PERU LA BATALLA SE PLANTEA EN TODOS LOS FRENTES

En nuestro país, la batalla de abril toma formas electorales. Pero se plantea en todos los frentes y asoma como un verdadero reto para las fuerzas realmente democráticas y progresistas.

Dijimos desde un inicio que la estrategia de la reacción consistía en manipular un escenario disperso y confuso, en el cual, sin embargo, se afirmaran dos corrientes definidas: el Fujimorismo, y el cogollo alanista del APRA, como "oferta" al pueblo… Lo que se busca obsesivamente es que ambas expresiones de una misma Mafia, arriben a la segunda vuelta en abril y disputen, entre sí,  una penosa contienda el 5 de junio.

Como es de dominio público, tanto Keiko Fujimori como Alan García, están comprometidos en graves delitos contra el país. Pero ambos, han eludido sistemáticamente la acción de la justicia, gozando hoy de la más absoluta impunidad. Contra ellos y sus acuerdos y alianzas políticas, se han formulado graves acusaciones que sin embargo, no han motivado la más mínima reacción de las autoridades electorales quienes, más bien, les han brindado todas las garantías posibles.

En cambio, contra otras candidaturas sí se ha extremado la formalidad y se ha buscado desacreditarlas o, incluso, inhabilitarlas para los comicios nacionales.

César Acuña, el candidato de "Alianza para  el Progreso" tiene severas acusaciones, varias de ellas, de larga data. Pero ninguna le fue planteada antes. La tormenta que se  desencadenó contra él, tuvo un punto de partida.  Se inició cuando propuso el establecimiento de una política de control de precios, como una manera de proteger el bolsillo de los pobres. Inmediatamente llovieron todos los cargos, fundados o infundados, pero claramente lapidarios: plagiador, embustero, tramposo, demagogo, improvisado; le dijeron a partir de entonces logrando  que perdiera puntos en la estima ciudadana.

Algo muy parecido ocurrió en el caso de Julio Guzmán. Corrió sólo un buen tiempo y nadie le hizo caso. Ni siquiera fue tomado en cuenta por la "prensa grande", pero fue creciendo merced a las "redes sociales" y a ciertos "colectivos juveniles" que lo miraron con cierto nivel de simpatía. Aún así, lo ignoraron.

Esa conducta dio un giro claro cuando de pronto, una encuesta de intención de votos le adjudicó el segundo lugar en el estimado electoral. Y descargó toda su agresividad cuando un sondeo similar señaló que era el único que podía  derrotar a Keiko Fujimori en segunda ronda. Le dio a él 41% de los votos contra 42% de la candidata de la Mafia. Eso, basto para que le hicieran pasible de una descarga fulminante que terminó por invalidar su candidatura.

En algunos casos, se arguyeron cargos reales: Guzmán es un hombre de derecha, desdeña las ideologías, trabajó en organismos financieros internacionales, cae en contradicciones notables en sus propuestas políticas, expresa simpatías por el gobierno de Israel. Nada de eso realmente les importó en un inicio. Sólo tomó fuerza cuando asomó con una real potencialidad electoral amagando el poder de la Mafia.

Y hoy, ya al margen de la contienda, el diario que expresa su línea –y que es abiertamente "sionista", "La Razón"- insertó en primera plana la foto de Guzmán con una leyenda claramente indicativa: "Cae el farsante", aludiendo al  candidato sancionado por el ente electoral mayor.

No sería en absoluto descabellado -en este manejo torpe de la contienda electoral- que el Poder Judicial disponga "prisión preventiva" contra Daniel Urresti, el candidato del Partido Nacionalista por el juicio que se le sigue   referido a la muerte de Hugo  Bustìos. Ese mismo Poder Judicial, para escarnio de la ley y la justicia, acaba de librar de toda responsabilidad penal a Rómulo León Alegría y los procesados con él por el escándalo de los   "Petro Audios". ¡Así es como funciona la justicia en nuestro país!

La izquierda electoral no logra afirmar un Programa ni una línea de acción. Aunque Verónica Mendoza asoma como la que alcanza mayor cobertura, no proyecta realmente grandes adhesiones y sí muchas reservas. Vladimir Cerrón –el más coherente y claro- "no llega" con su mensaje a las grandes poblaciones y Gregorio Santos se ve severamente restringido por su condición legal. El que se le mantenga en prisión desde hace más de veinte meses y que se le continúe un juicio interminable y sin sentencia, grafica aún más la perversidad de un sistema que merece un claro cuestionamiento. Lamentablemente, los candidatos en general guardan silencio ante este hecho deplorable por cuanto pretenden obtener los votos que, en otro contexto, podrían favorecer a quien está privado de su libertad.

LO QUE LA MAFIA BUSCA

Hay quienes no toman conciencia aún de lo que significa La Mafia en el Poder. Unos creen que su victoria "será útil, porque acelerará las contradicciones  en la sociedad". Otros, aseguran que será "un gobierno derecha más". Y hay terceros que sostienen que "no importa", porque "igual da", ella u otro, porque "todos son lo mismo".

Nada de eso es verdad.  La Mafia en el Poder no es "un gobierno de derecha más". En el pasado, hemos tenido en el Perú muchos gobiernos derecha y a todos los hemos enfrentado. Sabemos cómo luchar contra ellos apoyando nuestra batalla en la voluntad de las masas.

A un gobierno derecha se le combate en las calles, con las huelgas obreras, las movilizaciones de masas, las jornadas estudiantiles, la denuncia y la prensa. Se le aísla y derrota, con voluntad y coraje. Pero con la Mafia, la cosa no es así. La Mafia, intimida a la población, asusta a las masas, pero también las distrae, al mismo tiempo que corrompe a unos dirigentes, y mata a otros. Paraliza al cuerpo social. Lo envilece. Lo hemos visto.

Ahora mismo, con sus declaraciones y acciones, los voceros de la Mafia están dando lecciones de eso. "golpearemos a quienes nos ataquen", dijo el congresista Spadaro, vocero de Keiko.  "No somos mancos" añadió "la chinita de la yuca",  luego  de justificar una lista parlamentaria que registra varios casos de candidatos procesados por diversos delitos, todos los cuales –además- se proclaman "inocentes".

La experiencia de otros  países de la región en los que la Mafia busca recuperar viejos privilegios, confirma la idea que eso, no será posible mediante artificios de corte democrático. Rechazada por los pueblos, la administración mafiosa no tendrá más alternativa que recurrir a prácticas criminales, ejecutando acciones punitivas que luego serán considerados delitos de lesa humanidad. Mientras eso ocurre, ya habrán muerto miles de hombres, mujeres y aún niños, que habrán de pagar la vesania de sus ejecutores. ¡Nada de eso, debemos permitirlo …!

LA LUCHA REQUIERE CLARIDA DE OBJETIVOS.

Fraccionada la Izquierda oficial en tres candidaturas presidenciales, a lo que hay que añadir el hecho que en un total de 9 listas parlamentarias se registran candidatos de segmentos democráticos, progresistas y aún revolucionarios; las posibilidades de imponer rumbo propio, asoman francamente inconsistentes.

Hay, ciertamente quienes creen –guiados por un optimismo casi adolescente- que la izquierda "sacará algo", y que por eso  "no hay que dejarse llevar por el pesimismo".

No se requiere ser optimista ni pesimista. Hay que ver las cosas con realismo. Y ser conscientes que  la batalla principal no se libra para que la izquierda tenga dos o tres congresistas; sino para que no se abata sobre el Perú y su pueblo el alud de una mafia sedienta de Poder y de Sangre.

En algunas listas parlamentarias hay algunas propuestas interesantes. Vemos con simpatía el hecho que en el Frente Amplio asomen dos candidatos que merecen apoyo y respaldo ciudadano. Manuel Dammert Egoaguirre e Indira Huilca Flores, con los números 2 y 3, respetivamente, de la lista por Lima. En ellos se mezcla experiencia y juventud, madurez y tenacidad.  Y lamentamos por cierto la ausencia de Sergio Tejada.

Sn formar parte de colectivo partidista alguno podemos con la mayor serenidad recomendarlos, del mismo modo que lo hacemos con Manuel Bautista Casiono, que postula con el número 1  por el Callao en la lista de Democracia Directa; y con Flor de María González, una valerosa luchadora y maestra , número 5 en la lista del FA por Junín.

Queremos, sin embargo advertir que, bajo el pretexto de "renovar la izquierda" y "modernizarla"; se esconden empeños peligrosos. Recientemente, un "analista" norteamericano se ha tomado la libertad de "recomendar" a los peruanos tres accione: 1) Prescindir de los "viejos" en la lucha política confiando solo en los "jóvenes", 2) Acabar con los símbolos históricos y "las consignas" y 3) dejar de lado a "los trabajadores" bajo el pretexto que "la clase obrera ya no existe".

Más allá del inocultable e inaceptable sesgo generacional que subyace en la propuesta, asoma la idea de renunciar a las concepciones revolucionarias y a la política con la idea que ambas "espantan los votos". En otras palabras, se busca una "izquierda" exclusivamente electoral y electorera, que no  tome en sus manos de bandera de los trabajadores y que renuncie al sentimiento y a la conciencia de clase.

De allí a decir que las ideologías no existen, que el marxismo-leninismo es obsoleto, que la lucha de clases "ha caducado" y que el socialismo es "una teoría"; hay una pequeña distancia. Quien cruce ese charco, abandonará las filas de la Revolución y se convertirá en un reformista de viejo cuño. Y  todo eso, …¡en nombre de la "Modernidad"!

CERRAR FILAS CON OBJETIVOS CLAROS

La lucha está planteada entonces también en el plano ideológico y político. No solo hay que enfrentar y batir a la Mafia para impedir que se cumplan sus siniestros designios, sino también defender la concepción del socialismo y la vigencia plena de los ideales revolucionarios. Marx, Lenin y Mariátegui son parte de nuestro irrenunciable acervo.

La quiebra de los colectivos partidistas de la "izquierda oficial", la decrepitud ideológica y política de sus dirigentes oportunistas y desclasados; no debe ser motivo de desaliento, sino mas bien reto para las nuevas generaciones.

Se requiere reconstruir una izquierda de clase, combativa y resuelta, capaz de enfrentar las grandes tareas y los retos de la historia. Y, sobre todo, presta a no dar jamás la espalda a nuestro pueblo.

Lima, febrero del 2016

El Centro de Estudios Democracia, Independencia y Soberanía.



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