domingo, 14 de febrero de 2016

SIERRA MONTENEGRO, TORIBIO

Sierra Montenegro, Toribio. Obrero Gráfico, propagandista y organizador sindical. «Era de regular estatura y tez blanca», así lo describió su compañero Julio Portocarrero. Participó en la fundación del colectivo libertario «Luz y Amor» en el Puerto de El Callao el año de 1911 al lado de Emilio Costilla Larrea y Héctor Merel. Portocarrero refrenda la amistad que hubo entre Sierra y su compañero Costilla, pero deja dudas razonables cuando afirma que: «No le daba importancia al movimientos sindical», toda vez que no se explicaría los cargos para los que fue elegido durante los movimientos obreros adheridos a las tácticas de  la llamada «acción directa» auspiciadas tanto por las corrientes anarcosindicalistas como por las sindicalistas revolucionarias.
Secretario General de la Federación Gráfica del Perú. Su vinculación con el  grupo libertario «Luchadores por la Libertad» era ya visible el año de 1914. Su colaboración periodística intitulada «Impresiones»  y publicada en La Protesta versó acerca de las condiciones de trabajo en la hacienda «El Naranjal» en Lima. Le siguieron otros artículos de su autoría publicados en el mismo medio periodístico, que fue el más importante vocero anarquista de su tiempo. Para entonces, ya era un conocido líder obrero; lo evidencia su participación como orador de fondo en el Teatro Mazzi con motivo de la conmemoración del 1º de mayo de 1914 y en el homenaje a Francisco Ferrer Guardia, organizado por la Unificación Obrera Textil Vitarte, el 17 de octubre, y en el homenaje a los mártires de Chicago, en noviembre del mismo año. Más de una crónica sindical menciona sus dotes de orador y polemista.
En 1915, viaja a Huacho en calidad de propagandista y organizador sindical. En 1917, se integra al grupo ácrata «Luz y Amor». En 1918 publicó su relato pedagógico libertario intitulado «Lógica de la impiedad», una crítica a las concepciones socialdarwinistas muy difundidas por esos años. Participa como dirigente intergremial durante la huelga por la jornada de las 8 horas. El 12 de enero de 1919, es elegido Secretario de Actas del Comité de Huelga. Participa al lado de Octavio Cárdenas y Manuel Zerpa de la iniciativa de editar El Obrero Gráfico a partir de octubre como vocero de la  Federación Gráfica del Perú. En octubre los dueños de imprenta desconocieron a la Federación Gráfica del Perú y su pliego de reclamos. El periódico Prensa Unida responsabilizó a Sierra como el principal fabricante de sindicatos y huelgas. Replicó desde las páginas del Obrero Gráfico a sus acusadores: «En cuanto que soy promotor de huelgas eso es una mentira, las huelgas no las promuevo yo, sino el hambre, la necesidad imperiosa del ser humano que quiere y debe vivir como un hombre civilizado. En cuanto a que soy propagandista del sindicalismo, esto es verdad, porque comprendo que por medio de esta organización el obrero podrá conseguir su mejoramiento económico y su elevación moral y clasista. No solo soy propagandista del sindicalismo, sino de ideales más avanzados de mejoramiento de reforma social.»
Hacia 1921se distancia del anarcosindicalismo. Publica el artículo «La Política» en Armonía Social  núm. 6 de febrero del mismo año, en donde asume la política obrera, en base a la experiencia de la revolución rusa frente a los ataques del anarquismo y anarcosindicalismo. Adhiere a la «política maximalista» que cree diferente y opuesta a la «política burguesa». Cofundador de la Sociedad Editora Obrera «Claridad».
En 1926 ocupó el cargo de Secretario General de la Federación Gráfica del Perú y participó en la campaña pro-abolición de la ley de conscripción vial, por lo que fue detenido al lado de Amador Larrea a fines de marzo. Fue enviado, en octubre del mismo año, a la isla San Lorenzo y liberado por presión sindical. En 1927, concurrió al II Congreso Obrero Local, organizado por la FOL, en calidad de representante de la Sociedad Editora Obrera «Claridad». A mediados de junio fue detenido y deportado a Panamá, por su supuesta participación en un «complot comunista». En 1931 participó como candidato a una diputación por El Callao integrándose a la Célula Parlamentaria Aprista. En 1932 participó en la lucha política regional en el norte del país, pero al igual que Enrique Ávila se opacaron en dicho proceso al decir del historiador Jorge Basadre. Durante la sesión del 19 de septiembre cerró filas con la izquierda parlamentaria a favor de la abolición de la pena de muerte, al lado de: Alberto Arca Parró, Luciano Castillo, Hildebrando Castro Pozo,  Saturnino Vara Cadillo y Luis Velasco Aragón. En 1933, en sociedad con Enrique Ávila sustentaron una moción en la Cámara de Diputados a favor de la elevación a garantía constitucional del derecho de asociación: «…para que el Estado garantice y apoye a las Federaciones y Estatutos de Empleados, Obreros, Campesinos y Profesionales, siempre que tengan por finalidad su reivindicación económica y la defensa de sus derechos, y a todas las Sociedades de Previsión Social, Cajas de Ahorro, Montes de Piedad y Cooperativas de Consumo.» Recogieron sus inquietudes y demandas los artículos 44 y 45, del Capítulo I dedicado a las Garantías Nacionales y Sociales de la Constitución aprobada el 29 de marzo de 1933. 
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