martes, 12 de marzo de 2013

MAYNOR FREYRE : CHAVEZ HOY, TODO O NADA ( 1999)


Leer este artículo nos permite saber cómo recibió Hugo Chávez su país  al asumir la Presidencia de la república de Venezuela
Chávez hoy, todo o nada
*Por primera vez en su historia los venezolanos participan en un referéndum
Aparentemente solo se trata de votar por el SÍ o por el NO para elegir una Asamblea  Constituyente. Pero en el fondo decidirán si el Congreso de la República es clausurado y defenestrada la Corte Suprema de Justicia.
Por Maynor Freyre, desde Caracas (publicado el 25 de abril de 1999 en Lima)
Al parecer, por las observaciones hechas por este corresponsal que permaneció tres semanas en Caracas,  anteladamente se puede fijar el resultado de un SÍ para las propuestas del presidente Hugo Chávez, el comandante del Ejército Venezolano que arriesgó un frustrado go9lpe de Estado hace siete años. Chávez, hoy presidente en ejercicio, se ha convertido en el esperanzado Mesías esperado por los venezolanos, luego de resistir 40 años de alternancia entre los Adecos y el Copei –sucedáneos equivalentes al Apra y la Democracia Cristiana peruanos--, partidos ambos acusados de la peor corrupción en la historia del manejo del poder.
En realidad el pueblo venezolano sabe que las riquezas arrancadas a su suelo en forma de oro negro beneficiaron los bolsillos de los dueños del poder, sea edificando obras faraónicas como la red vial que se puede apreciar cuando uno cruza Caracas o los Estados Vargas y Miranda. Lo mismo puede decirse de los serpentines que se extienden entre las vecinas ciudades de Maracay y       Barquisimeto, entre rascacielos impresionantes y barrios selectos, con caserones de lujo indescriptible.
En tanto los ranchos pululan por las faldas de los cerros y verdes montañas, en medio de la precariedad y el abandono, hediendo por los desagües y basurales que corren a través de sus calles, paralelas a las sofisticadas vías que hemos descrito.
CHÁVEZ EN LA CALLE
Hugo Chávez es un hombre carismático, que sabe utilizar esa cualidad y por ello sale a mezclarse con el pueblo día a día para comerse un cambur (plátano) pelándolo con sus propias manos y recibido de las manos de un ambulante cualquiera,
Estos ambulantes, regados por doquier, aquí los caraqueños los llaman buhoneros. Se les encuentra ya instalados en el viejo centro de la ciudad, como incursionando en el bulevar Sabana Grande. Antes tan vistoso y hoy venido a menos por sus “bricheras” a la caza de turistas; o los escaperos a la pesca de carteras de damas desprevenidas.
La pobreza ha tocado las puertas de la otrora reina del oro negro, con golpes brincos y rotundos, Y el precio del petróleo ha caído de 30 dólares el barril a casi 9, el consumo de los productos de la canasta básica ha subido en un 35%, mientras que el dólar se elevaba en tres semanas de 570 bolívares a 590 por cada dólar.
La pobreza extrema se manifiesta en 50 mil personas viviendo en Caracas en plena calle, durmiendo a la intemperie; otras 20 mil se instalaron sencillamente en las playas del litoral en el Estado Vargas, y otras tantas en Maracay y Valencia. De allí han brotado las invasiones, una tras otra, y el presidente Chávez las afronta con promesas de casas futuras, con traslados inmediatos a espacios donde los antiguos vecinos rechazarán a los trasladados, pero que cambian sus alterados ímpetus al prometerles el Gobierno el agua y el desagüe, o estabilizar el suministro de luz eléctrica hasta hoy robada a los servicios de electricidad.
Mientras tanto la delincuencia hace de las suyas por doquier. Y todos los demás, pudientes y menos pudientes, viven protegidos por rejas, cerraduras cifradas y cuanto medio de seguridad tengan a su alcance. Los servicios comunales son carísimos, la comida sube y sube y, salvo el trasporte público, todo lo demás está por las nubes. Una llamada telefónica de 8 minutos me costó 14 dólares. Un taxi que en Lima cuesta 5 soles, acá te cobra el equivalente a 17 soles por el mismo recorrido.
Hugo Chávez tiene al temido periodista Alfredo Peña como Secretario (ministro) de la Presidencia y a otro hombre de prensa, José Vicente Rangel, en el cargo de Canciller. Rangel proviene de las filas del Movimiento al Socialismo (MAS).
El Senado es presidido por Luis Alfonso Dávila, un hombre cuyo libro de cabecera es Mein Kampf de Adolfo Hitler. El presidente Chávez guarda distancia con Dávila y se ha rodeado de gente de izquierda.
Enrique Capriles Radonsky preside la Cámara de Diputados con aparente asepsia, pero no puede ocultar el padrinazgo de Carlos Andrés Pérez. Es en este Congreso donde le rebotaron a Chávez la ley habilitante solicitada, decisión que lo sacó de sus casillas. Fu el momento en que dejó su apego por los filósofos de la Revolución Francesa, a los que citaba con asiduidad, para volver a ponerse la boina de comando y amenazó con el cierre del Parlamento.
Aconsejado por Peña y Rangel amainó su cólera, volvió a la sonrisa popular y prometió no hacer nada por la fuerza –que poco le costaba, dijo--, y se propuso esperar a la Constituyente, para que, amparada por el referéndum diera el batacazo final, llevándose de paso a la Corte Suprema de Justicia, que con argucias ha ido dilatando el referéndum y la aprobación de la ley habilitante, instrumento este último imprescindible para dictar las medidas económicas urgentes que permitan detener las crisis económica supe grave.
SEGURO HABRÁ AJUSTÓN
La televisión, la plaza pública, el redondel popular y hasta las canchas de béisbol –el más popular de los deportes en Venezuela—han tenido a Chávez en campaña por el SÍ. Sus prosélitos llegaron a rodear el Capitolio pidiendo el inmediato cierre del Congreso, por supuesto sin sufrir la mínima represión policial. Hoy los venezolanos votan por este cierre y por un Poder Judicial descabezado. ¿Hasta cuándo? No se sabe.
El Departamento de Estado  de los Estados Unidos ha advertido que quiere todo en democracia. El FMI aclara que espera el referéndum para después hablar con el presidente Hugo Chávez. Las duras reformas se vienen de todos modos, incluyendo la reducción del aparato estatal a una mínima expresión, lo cual conllevará la supresión de de cientos de miles de puestos en la frondosa burocracia.
Ya el Congreso despidió cerca de 3 mil “parásitos”. Se det5ectó la cobranza del seguro social por parte de 30 mil fallecidos (¿Las almas muertas de Gogol?). De haber paquetazo, lo habrá. Y muy grande., Ese pueblo venezolano, harto de los 4º años de corrupción, deberá decidir luego de las drásticas medidas., si prosigue apoyando s su Mesías Hugo9 Chávez. Claro que alternativa inmediata, decididamente no hay.






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