martes, 26 de julio de 2016

Fwd: ANTE EL GOBIERNO DE PPK Y EL FUJIMORISMO LUCHEMOS POR LA UNIDAD POPULAR Y PATRIÓTICA, MS




ANTE EL GOBIERNO DE PPK Y EL FUJIMORISMO
LUCHEMOS POR LA UNIDAD POPULAR Y PATRIÓTICA
La elección de PPK como Presidente de la República fue una de las mayores sorpresas de las elecciones generales. Fue posible porque en medio del caos y las incertidumbres provocadas por las irregularidades, la exclusión de candidatos, la profundización de la crisis política del país, el colapso del nacionalismo gobernante y las evidencias del peligroso avance del fujimorismo, emergió con fuerza un amplio movimiento antifujimorista, en el que participaron los sectores democráticos, sensatos de todas las clases sociales.
LA LUCHA DEMOCRÁTICA CONTRA EL FUJIMORISMO Y EL TRIUNFO DE PPK
                
El surgimiento y desarrollo del movimiento democrático liderado por jóvenes, mujeres y trabajadores de vanguardia organizados en la Coordinadora Keiko No Va, fue el factor decisivo que impidió la victoria del fujimorismo y posibilitó el triunfo de PPK en la segunda vuelta.
Desde el inicio de la lucha electoral la burguesía tradicional estuvo más identificada ideológica y moralmente con PPK; sin embargo, por razones políticas, sus núcleos dirigentes apoyaron principalmente al fujimorismo. Esta conducta la mantuvieron sobre todo durante la primera vuelta; en la segunda se produjeron algunos cambios, el más significativo fue que el grupo mediático de El Comercio, de alguna manera, se colocó en contra del fujimorismo. Estas fisuras en las capas dominantes -aprovechada con audacia por los organizadores de la campaña Keiko No Va- contribuyeron de manera muy importante en el desenlace final de las elecciones.
En un ambiente partidario en el cual primaba la desorganización -y hasta la desorientación- los burgueses tradicionales tuvieron un papel gravitante en la conducción del Partido de Kuczynski, pero, contrariamente a las apariencias, los que desempeñaron el rol más activo fueron los burgueses emergentes, que provenían de sectores independientes, de los núcleos vinculados al vicepresidente Martín Vizcarra y en particular del partido Perú Posible, hoy en desgracia. Fueron estos últimos, acompañados por algunos núcleos juveniles, los que le permitieron a PPK tener ciertas bases sociales en los sectores populares y le dieron entusiasmo a una campaña carente de multitudes y de grandes ilusiones. Sin embargo, al día siguiente de las elecciones esos sectores sociales fueron relegados y los operadores, de todo tipo, de la burguesía tradicional terminaron por inundar los espacios del desorganizado Partido Peruanos por el Kambio.
Mientras los medios de comunicación se encargaban de presionar para que PPK se olvide de sus aliados ocasionales de la segunda vuelta y establezca un rápido entendimiento con el fujimorismo, los viejos partidos liberales, el PPC y el Apra -que habían apoyado directa o indirectamente a Keiko- se acercaron rápidamente al ganador, ofreciéndose como "consejeros" o "bisagras". 
AP, que había participado en la lucha antifujimorista apoyando a PPK -ignorando los llamados de su candidato Alfredo Bernachea que en la práctica promovió el apoyo al fujimorismo- en los días posteriores al 5 de junio, señaló que no tenían ninguna intención de asumir responsabilidades de gobierno.
El FA, que gracias al apoyo de casi todas las fuerzas de izquierda e importantes sectores descontentos con el estatus quo neoliberal, se convirtió en la segunda fuerza parlamentaria -en última instancia también como un subproducto del movimiento de masas antifujimorista- por su parte visitó a PPK superando sus iniciales dudas, pero cerró toda posibilidad de una participación directa o indirecta en el nuevo gabinete ministerial.
Diferenciándose de esas conductas políticas, la Coordinadora Keiko No Va intentó llevar la lucha más allá de los marcos y planes de PPK. Conjuntamente con las organizaciones sociales promovió el diálogo, planteó de manera pública la necesidad que se elabore un programa básico -una agenda de consensos, con la finalidad de implementar reformas mínimas- y llamó al conjunto de las fuerzas democráticas a asumir responsabilidades de gobierno directas o indirectas para garantizar la materialización de ese programa mínimo y el cumplimiento de los compromisos asumidos por PPK durante la campaña electoral. Los jóvenes y los trabajadores de vanguardia, valorando debidamente el mandato político de la segunda vuelta e inspirados en la potente lucha democrática de masas, intentaron aprovechar las circunstancias excepcionales que habían creado los resultados finales de las elecciones.
En la primera vuelta, PPK sólo había logrado el 20.01%, mientras el fujimorismo alcanzó el 39.86% consiguiendo ganar la mayoría absoluta en el Congreso de la República. La gran burguesía, consciente de sus intereses, presionó todos los días para que se produzca algún tipo de compromiso o alianza entre PPK y el fujimorismo. Mientras los que estuvieron a la vanguardia de la lucha antifujimorista, exploraron y lucharon por un nuevo compromiso de PPK con el conjunto de las fuerzas democráticas, sobre la base de un programa consensuado, que respondiera al espíritu de la victoria del 5 de junio. Esta táctica no prosperó. Queda planteada la necesidad de la evaluación de esta táctica, así como de toda la línea de conducta del conjunto de las fuerzas progresistas.
EL DESENLACE DE LA LUCHA DEMOCRÁTICA
Por la naturaleza de PPK, un hombre vinculado históricamente al gran capital nacional y extranjero, por la fuerza que tiene la gran burguesía tradicional en la sociedad peruana, por la circunstancia histórica y política de que la burguesía emergente llegó a esta coyuntura electoral muy desprestigiada y desorganizada, así como por las evidentes debilidades materiales y espirituales de las fuerzas democráticas y populares, finalmente se impuso el camino de la gran burguesía tradicional. Se nombró un gabinete a su medida, de acuerdo a sus intereses y a sus planes.
Después de las movilizaciones y los shows mediáticos realizados durante la campaña, los problemas del poder terminaron por definirse en los espacios y ambientes cerrados, dominados por los grandes capitalistas. Se nombró el gabinete Fernando Zavala. No cabe duda que se hizo en consulta con los grandes capitalistas y, seguramente, también deben haber tomado muy en cuenta las opiniones de los altos mandos de las FFAA.

Luego de unas elecciones con sorpresas de todo tipo, se asoma un escenario en el cual la gran burguesía tradicional tiene más poder que en los últimos cinco años como resultado directo de la crisis política del país, de la crisis de la burguesía emergente, expresada concentradamente en el colapso del nacionalismo, y de las debilidades, aún profundas, de los trabajadores. Pero este poder es precario desde el punto de vista histórico y político.
Como es sabido, el gobierno de PPK no tiene vínculos históricos con el pueblo y, como se ha visto durante la campaña y en los días posteriores, sus alianzas con la burguesía emergente son frágiles; y esto ante todo por la responsabilidad de los burgueses tradicionales y su política elitista. El gabinete Zavala expresa muy elocuentemente la naturaleza de PPK y de la burguesía tradicional. Desde el punto de vista técnico, como lo denominan, "es de primer nivel", pero nada de ello quita que el poder que ejercerá, histórica y políticamente, será precario.
NATURALEZA DEL PRIMER GABINETE DE PPK
PPK eligió como Primer Ministro a Fernando Zavala, hombre de su entera confianza, tecnócrata que fue alto funcionario desde los tiempos del fujimorismo- en los años 90 desempeñó el cargo de gerente general de Indecopi-, fue viceministro y ministro de Economía durante el gobierno de Toledo y, hasta hace pocos días, fue presidente ejecutivo de Backus y Johnston
Los que lo acompañarán tienen un perfil similar, en su mayoría son personajes vinculados al mundo empresarial, a sus instituciones académicas o a las instituciones internacionales. Por ejemplo, el que será Ministro de Economía, Alfredo Thorne Vetter, es un intelectual y técnico que entre sus experiencias destacan sus responsabilidades en el Banco Mundial y en el JP Morgan. Con formación y experiencias similares figura Jaime Saavedra Chanduví quien continuará como Ministro de Educación o José Manuel Hernández Calderón quien desempeñará el cargo de Ministro de Agricultura, él proviene de la Universidad Agraria y ha cumplido responsabilidades a nivel de las Naciones Unidas.

Revelando arrogancia y provocación política, nombran en el Ministerio de Trabajo a Alfonso Grados Carraro, quien ha sido vicepresidente de operaciones de Interbank y gerente de recursos humanos de Backus y Johnston, y en el Ministerio de Inclusión, a una neoliberal a ultranza como Cayetana Aljovin Gazzani.
Casi todos los nombrados políticamente están ubicados a la derecha, son casi convictos y confesos neoliberales. Algunos de ellos han militado en su juventud en la izquierda, como Alfredo Thorne Vetter, Carlos Basonmbrìo Iglesias -quien asumirá el difícil cargo de Ministro del Interior- y Jorge Nieto Montesinos -quien será Ministro de Cultura-. Ninguno de los ministros está vinculado a la izquierda. En cambio, ha sido nombrada Ana María Romero quien fue Ministra durante el gobierno de Toledo y Marisol Pérez Tello parlamentaria muy conocida del PPC.
Con las intenciones de establecer niveles de continuidad entre la política del actual gobierno y el entrante se ha elegido a Jaime Saavedra y, según algunos medios periodísticos, también la designación de Cosme Gonzáles Fernández en el Ministerio de Defensa responde a esa misma lógica.
De todos los nombrados también destaca el papel que cumplirá Martín Vizcarra Cornejo al frente del Ministerio de Transporte y Comunicaciones, que como ya ha declarado él y el mismo Kuczynski, se encargará de impulsar los grandes proyectos de infraestructura; por lo tanto inevitablemente estará en el centro de las expectativas de todos los beneficiarios, así como de las tensiones sociales.
La composición de este gabinete, presentado como técnico, no podrá resolver los grandes problemas del país, porque está estrechamente vinculado a la gran burguesía, capa social que no tiene una visión de desarrollo progresista de país. Desde el punto de vista político, no responde a la naturaleza de la lucha democrática, realizada en la segunda vuelta, que hizo posible la victoria de PPK.
Ahora, PPK pretende aproximarse al fujimorismo con la esperanza de contar con su aval en el Parlamento. Con esta finalidad intenta borrar las huellas que dejó en la lucha antifujimorista de la segunda vuelta. Pero hasta el momento, los fujimoristas se mantienen distantes. Ni la ronda de conversaciones iniciadas por Fernando Zavala ha modificado dicha conducta. Es evidente que están presionando con el tema de la liberación de Alberto Fujjimori, aunque lo nieguen públicamente.
Como una adelanto del tipo de oposición que pueden practicar los fujimoristas, han concentrado sus críticas principalmente contra Basombrío, demócrata liberal y convencido defensor del sistema imperante, pero identificado con la lucha por la defensa de la democracia, y podría decirse que siempre estuvo en contra del fujimorismo. (Además, revelando su reaccionarismo y su gran frustración por la derrota, los fujimoristas desarrollan una campaña, basada en mentiras, en contra de los líderes del colectivo Keiko No Va, pretendiendo vincularlos a Sendero o al MRTA, hacen lo mismo contra Verónika Mendoza del Frente Amplio). Y con el cinismo que los caracteriza, los fujimoristas ya iniciaron una campaña contra el gobierno entrante, presentándolo como el gobierno de los empresarios -como si el gobierno de Fujimori no hubiese estado al servicio de los grandes capitalistas- y se autodefinen como la "oposición popular". No será pues fácil para el gobierno de PPK su relación con los fujimoristas.
Por el contario, en estos últimos días, es probable que líderes del gobierno entrante estén gratamente sorprendidos con la actitud del Frente Amplio que, mostrando aparentemente una actitud dialogante con Fernando Zavala, ha declarado que puede llegar a determinados consensos. Por su parte, los de AP han asumido una posición similar, han declarado que estarían dispuestos a colaborar desde el Parlamento. Tomando en cuenta la lucha democrática realizada y los intereses generales del país, esos diálogos son necesarios. Enhorabuena. Sólo cabría preguntarse: ¿por qué no se impulsó el diálogo, por qué no se buscaron los consensos antes que PPK nombrará su gabinete? ¿Por qué se le dejó el escenario libre a los operadores de los grandes capitalistas?.
LA LUCHA POR LA UNIDAD POPULAR PATRIÓTICA
Ahora estamos en otro momento, en un escenario diferente, aunque no esté todo definido. Debemos prepararnos para enfrentar la nueva ofensiva neoliberal que impulsa la gran burguesía. La tarea más importante del presente es impulsar y organizar la unidad popular patriótica que desarrolle la oposición popular contra el gobierno de PPK y continué luchando contra el fujimorismo.
Frente al gobierno de la gran burguesía tradicional -en la que también, de un modo totalmente subordinado, tiene un nivel de participación la burguesía emergente- y al fujimorismo ultrareaccionario que pretende ejercer con arrogancia y soberbia el poder que tiene en el Parlamento, debemos impulsar un bloque popular sólido sobre la base de la unidad de todas las organizaciones sociales de la ciudad y el campo, en el que deben participar todos los partidos y tendencias de izquierda, los que están dentro del Frente Amplio y fuera de él, así como otras organizaciones políticas progresistas que se identifiquen con esta nueva lucha.
Apoyándonos en todos los espacios conquistados, las fuerzas populares y progresistas debemos seguir luchando por las reformas, a pesar de los evidentes virajes hacia la derecha realizados en el país. El pueblo no puede esperar pasivamente cinco años para conquistar determinados progresos materiales y espirituales, debemos luchar por conseguirlos ahora. Esta lucha seguirá siendo la base para continuar luchando contra las amenazas y la ofensiva de las fuerzas más reaccionarias, como la del fujimorismo y de otras tendencias similares.
En ese contexto general, debemos exigir al gobierno de PPK que garantice la mantención de la democracia en el país; debemos seguir presionando, mediante la movilización en las calles, la lucha en las esferas parlamentaria y en los medios de comunicación, para la realización de las reformas mínimas que posibilite el progreso del país y exigir de manera explícita que PPK cumpla los compromisos que asumió durante la campaña.
  
La clave para impulsar la lucha está en la unidad del pueblo, en un bloque popular patriótico, pero al mismo tiempo siempre debemos estar dispuestos a practicar la unidad de acción democrática para luchar contra cualquier intento autoritario o contra cualquier ofensiva ultrareaccionaria como la del fujimorismo.
Como parte de ese proceso general, debemos luchar por un frente de las izquierdas que posibilite la unidad de todos los partidos y tendencias sobre la base de principios y de propuestas programáticas. No es el momento de definir candidaturas para las próximas elecciones generales. Intentar unir a la izquierda sobre esa base fomentará una unidad precaria y artificial, que solo engendrará incertidumbres para el presente y el futuro.
La unidad de toda la izquierda en el FA es una posibilidad. Su conversión en realidad dependerá en primera instancia del debate abierto y franco desarrollado con la voluntad expresa de lograr la unidad de todas las fuerzas progresistas de izquierda. A nivel organizativo, de acuerdo a la realidad que existe en este espacio, es necesario que todos los que deseen participar en el FA respeten los derechos que tiene el partido Tierra y Libertad respecto a su legalidad; así mismo, es necesario considerar los derechos de todos los partidos y tendencias que, pese a los diversos problemas antes de las elecciones, han sido protagonistas y factores decisivos para que el FA conquisté los espacios legales que hoy tiene en el actual régimen político. En la medida que se resuelvan estos problemas de forma, se crearán las condiciones para la solución de los problemas de contenido, de los problemas fundamentales de carácter programático, estratégico y táctico.
LA CRISIS DE LOS PROGRESISMOS Y LA LUCHA POR LA VERDADERA EMANCIPACIÓN
Hoy vivimos en nuestro país tiempos contradictorios, difíciles y complejos, que son parte de los fenómenos que se desarrollan en los países más próximos al nuestro, en América Latina, y en todo el mundo.
Los partidos y movimientos progresistas de América Latina, que hoy se hunden en la crisis y en la bancarrota, se engañaron a sí mismos y engañaron a los pueblos, al considerar que sus gobiernos eran del pueblo y que las sociedades que construían era completamente nuevas. En casi todos los casos, como lo demuestran los hechos, no se instauraron gobiernos populares y no se construyeron sociedades nuevas ni diferentes a las sociedades capitalistas. Lo que existió y se generalizó fueron gobiernos que impulsaron reformas progresistas, unos con más éxitos que otros. Ciertamente, tomándolos en su conjunto, representaron un paso adelante y un progreso, en relación a los años de reacción y de regresión social que se vivió en el pasado, durante las décadas del 80 y 90 del siglo XX.
En el Perú, la crisis y el agotamiento de los progresismos burgueses y pequeñoburgueses de los últimos decenios se vivió antes que maduraran plenamente. El auge, la crisis y el colapso del nacionalismo fue su expresión más concentrada. En última instancia, ello ocurrió porque en el Perú ya se habían desarrollado antes los progresismos que luego proliferaron en otras partes de América Latina. El nacionalismo solo fue la farsa de la repetición. Los que lo dirigieron, en correspondencia a los deseos de los capitalistas o pequeñoburgueses emergentes que representaron, no pretendían realizar ninguna "gran transformación social", sino solo tenían en mente aprovechar la oportunidad para arribar, beneficiarse y enriquecerse, siguiendo caminos lícitos e ilícitos.
En estos nuevos tiempos, muy contradictorios, de avance del reaccionarismo en toda América Latina y el Mundo, pero también de una profundización en todas partes del planeta de la crisis histórico-estructural o crisis general del capitalismo, agudizada por la gravedad por la crisis económica periódica 2007-2009, en nuestra Patria, los socialistas y los trabajadores, basándonos en la prolongada y compleja historia de nuestro país y en las experiencias y fuerzas acumuladas, debemos luchar con extrema paciencia y perseverancia para organizar los factores políticos que hagan posible nuestra verdadera emancipación nacional y nos permitan construir soberanamente una nueva sociedad, una sociedad socialista.
En esa perspectiva, hoy en día es fundamental y decisivo impulsar el análisis, la reflexión y el debate sobre los problemas fundamentales del Perú y el Mundo, abriendo el camino para la refundación del socialismo en el Perú.
Lima, 20 de julio de 2016.
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