domingo, 11 de abril de 2010

LENIN, EL QUE HACER Y EL PARTIDO DE CLASE.



---------- Mensaje reenviado ----------
De: Luis Miguel <luismiguel1952@yahoo.es>
Fecha: 10 de abril de 2010 18:54
Asunto: Rv: [foro_centenario] LENIN, EL QUE HACER Y EL PARTIDO DE CLASE. [Archivos adjuntos 3]
Para: LUIS ANAMARIA <luismiguel1952@gmail.com>




--- El sáb, 10/4/10, Charles Jaime Lastra Domÿffffednguez <jaild2@yahoo.com> escribió:

De: Charles Jaime Lastra Domÿffffednguez <jaild2@yahoo.com>
Asunto: [foro_centenario] LENIN, EL QUE HACER Y EL PARTIDO DE CLASE. [Archivos adjuntos 3]
Para: foro_centenario@yahoogroups.com, "Generación Resurgimiento" <generacion_resurgimiento@yahoogrupos.com.mx>, "comite_pro_80_aniversario_creacion_heroi" <comite_pro_80_aniversario_creacion_heroica_de_jcm@yahoogroups.com>, UNIVERSIDAD_SOCIALISTA_JOSE_CARLOS_MARIATEGUI@yahoogroups.com
Fecha: sábado, 10 de abril, 2010 17:15

 
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Lenin, el "¿Qué hacer?" y el Partido de clase

10 de abril del 2010.

Charles Jaime Lastra Domínguez

 

B

ajo el título "LENIN, MARIÁTEGUI Y EL PARTIDO DE MASAS", el compañero Gustavo Pérez Hinojosa escribió un artículo donde intenta refutar –sin lograrlo–  la tesis marxista-leninista acerca del partido de clase. Y ha escogido rechazar una justa afirmación del compañero Eduardo Ibarra para consumar dicho intento. De tal manera, que se muestra amparado en Lenin para refutar y desmentir a Ibarra. Este "amparo" lo ha creído encontrar en el prologo escrito por Lenin a la recopilación "En 12 años" que proyectaba incluir una selección de escritos suyos, entre los cuales apareció el "¿Qué hacer?". El referido prologo lleva por fecha setiembre de 1907 y el ¿Qué hacer? fue publicado en los comienzos de 1902. Esta relación de las fechas es un dato que no debemos obviar.

            El prologo a la recopilación "En 12 años" es poco conocido. Por ello, en su oportunidad se ha dado a conocer, previo a este artículo, pero, además, va adjunto al presente, lo mismo que adjunto el artículo de Gustavo Pérez. De esta manera, el lector estará lo suficientemente informado, y verá si efectivamente Lenin "ampara" a Gustavo Pérez o, en cambio, confirma la justa tesis de Eduardo Ibarra.

            En un subtítulo bastante sugestivo (Qué no hacer con el "¿Qué hacer?") Gustavo se muestra partidario de "la necesaria "desacralizació n" de la teoría del Partido de Cuadros, magistralmente resumida por V.I.I.Lenin en el "¿Qué Hacer?", la misma que desde hace mucho viene siendo mal interpretada [se refiere a Eduardo Ibarra] como "concepción leninista del partido proletario" de "valor universal" que "está vigente" como teoría del Partido proletario aplicable a toda circunstancia histórica-concreta. Esta pésima herencia, producto de nuestra histórica insuficiente asimilación del socialismo revolucionario tras la muerte de Mariátegui, nos hizo olvidar que en dicha obra Lenin no se planteó como tarea un concepto suprahistórico de Partido o modelo para cualquier país y cualquier momento, que no se trataba de una forma organizativa general surgida de un manual de sociología con pretensiones de universalidad y eternidad. Que era estrictamente ¿Qué hacer?… frente a la autocracia zarista de 1902, la más feroz y atrasada de la Europa de entonces. ¿Cómo adecuar la táctica a las circunstancias imperantes y construir un instrumento político adecuado para luchar contra dicha autocracia?"(Los subrayados son míos)

Así discurre Gustavo, en su creencia que hace una interpretació n correcta del pensamiento de Lenin. Por eso, enseguida agrega: "Fue el propio Lenin el primero en hacer esta precisión, señalando en el Prólogo a la recopilación "En doce años", de 1907, que: "El error principal de los que hoy polemizan con "¿Qué hacer?" consiste en que desligan por completo esta obra de una situación histórica determinada, de un periodo concreto del desarrollo de nuestro Partido que ha pasado hace mucho"…, añadiendo:

"En un país autocrático en general, en las condiciones que fueron creadas por toda la historia del movimiento revolucionario ruso en particular, el Partido Obrero Socialista no podía desarrollarse de otro modo que sobre la base de los círculos. Los círculos, es decir las agrupaciones de muy reducido número de personas, agrupaciones estrechas, cerradas y casi siempre basadas en la amistad personal, fueron una etapa necesaria en el desarrollo del socialismo y del movimiento obrero en Rusia. A medida que crecía este movimiento, se planteó la tarea de agrupar los círculos, de crear un sólido vínculo entre ellos y de establecer la continuidad. No se podía cumplir esta tarea sin crear una fuerte base de operaciones "inaccesibles" a la autocracia".

¡Pobre Eduardo Ibarra, según este razonamiento de Gustavo Pérez, ha sido pulverizado por Lenin! Una pulverización que solo existe en la fantasía de Gustavo, ya que la justa afirmación de Ibarra permanece intacta, apenas revelemos el fondo de la errada interpretació n que hace Pérez del balance hecho por Lenin, precisamente de esos 12 años de lucha del bolchevismo, y cuando revelemos también esa "pésima herencia" de tergiversar el pensamiento leninista porque se quiere encajarlo dentro del oportunismo, ya sea consciente o ya sea inconscientemente.

Gustavo Pérez toma tres frases de una extensa cita de Ibarra, que son a su vez la justa afirmación de que la "concepción leninista del partido proletario" tiene "valor universal" y que "está vigente". Y contra esto se pronuncia y pretende negarlo "amparándose" en Lenin. Nosotros traemos la cita entera para evitar el confusionismo al que nos lleva Gustavo Pérez Hinojosa. Nos dice Ibarra, polemizando con Ramón García, en torno al partido fundado por Mariátegui:

"Mariátegui solucionó el problema del Partido de un modo distinto a como se imagina [Ramón] García. Esto ya ha quedado claro. Pero la afirmación de que el problema implicado en la relación teoría-práctica es uno que "enfrenta el proletariado desde hace más de un siglo", encierra, ni más ni menos, la peregrina idea de que un partido doctrinariamente heterogéneo es la solución de este problema y, por tanto, la completa negación de la concepción leninista del partido proletario, sustentada en el ¿Qué hacer? (libro que existe "desde hace más de un siglo"). Como es de conocimiento general, en este libro Lenin dio solución a tres problemas fundamentales, a saber: 1) la relación entre la espontaneidad de las masas y la conciencia comunista; 2) entre la política tradeunionista y la política comunista, y 3) entre los métodos artesanos de trabajo y la organización revolucionaria. De este modo el jefe de la revolución rusa proporcionó al proletariado internacional la concepción del partido de clase como un partido doctrinariamente homogéneo y, por tanto, como un partido-dirigente, como un partido-vanguardia. Esta concepción leninista del partido proletario tiene un valor universal. Y está vigente, no obstante la sibilina pretensión de negarla."

 

¿Cuál es la "concepción leninista del partido proletario"? La respuesta es clara, neta y definida: "un partido doctrinariamente homogéneo y, por tanto, (…) un partido-dirigente, (…) un partido-vanguardia". Esta es la teoría que Lenin desarrolla y defiende en el ¿Qué hacer?, escrito a comienzos de 1902. Y cinco años más adelante, la vuelve a defender contra los oportunistas de derecha que polemizaron con Iskra en 1900 respecto a construir un partido de vanguardia, y que en coro se lanzaron, también, contra el libro ¿Qué hacer?

 

La razón de este hecho la encontramos en el prologo a la recopilación "En 12 años". Lenin señala: "El folleto ¿Qué hacer? expone sistemáticamente las causas de la divergencia y el carácter de la táctica y de actividad orgánica iskrista". De esto tomemos en cuenta los tres elementos componentes del ¿Qué hacer?:

a)      Causas de la divergencia: El oportunismo de derecha reduce la lucha del proletariado a la sola lucha económica, por ello, en Rusia, los bolcheviques le tipificaron de "economismo" o el culto a la espontaneidad de las masas.

b)      Carácter de la táctica: El oportunismo de derecha lleva la lucha dentro del marco de la política burguesa; es decir, una lucha hasta donde lo consiente la burguesía, sin proponerse verdaderamente un nuevo orden social, destruyendo el orden injusto, cruel y criminal. Por eso, en Rusia, los bolcheviques le tipificaron como política o táctica tradeunionista.

c)      Carácter de organización:  El oportunismo de derecha construye una organización partidaria heterogénea, basado en que todo huelguista es miembro del partido, así como todo intelectual que simpatice con el programa del partido también puede ser considerado militante.

 

El resumen hecho por Eduardo Ibarra encaja perfectamente con las razones expuestas por Lenin. Fácil es comprobarlo si escudriñamos las citas de ambos que arriba hemos colocado.

 

Para mayor ilustración, repasemos otro pasaje del prologo en referencia, escrito por Lenin:

 

"¿Qué hacer? es el compendio de la táctica y de la política iskrista de los años 1901 y 1902 en materia de organización. Un "compendio", ni más ni menos. Quien se tome el trabajo de ver Iskra de 1901 y 1902, indudablemente se convencerá de ello. Y quien juzgue este compendio sin conocer la lucha de Iskra contra el "economismo", a la sazón predominante, y sin comprender esta lucha, no hará sino lanzar palabras al viento".

 

Error de no comprender la lucha contra el "economismo". En este "error" incurre el compañero Gustavo Pérez, el mismo "error principal" que Lenin citica en su prologo a los que "polemizan" con el ¿Qué hacer?, como lo sabe Gustavo, pues él mismo ha escogido esa cita para colocarla en su artículo, pretendiendo refutar a Ibarra y negar la teoría leninista acerca del partido de clase. Pero olvido Gustavo señalar quiénes eran los que polemizaban en Rusia con el folleto ¿Qué hacer? Lenin lo dice directamente: "Recuerdan a menudo el folleto ¿Qué hacer? los actuales adversarios de los bolcheviques, los mencheviques, así como los escritores del campo liberal burgués".  Dicho en un lenguaje general: se oponen y critican el ¿Qué hacer? el oportunismo de derecha y las corrientes burguesas. Tenemos que guardarnos de no caer en esta desviación y pasarse al lado de la burguesía.

 

En general, toda forma de organización implica una forma de lucha. En este caso, la lucha por dotar al proletariado y pueblo ruso de una vanguardia, de su destacamento dirigente, de su partido de clase, requería la forja de una organización de revolucionarios profesionales, cuadros dedicados íntegramente, exclusiva y absolutamente a las tareas del partido. Lenin utilizó el dicho de un científico, que en la antigüedad había inventado la palanca, "dadme un punto en el universo y os moveré el mundo", para decir parafraseándolo "dadme una organización de revolucionarios y os transformaré Rusia". Y eso es lo que se propuso construir, lo hizo y transformó su país.

 

Lenin, en su referido prologo lo dice explícitamente: "Es de lamentar que muchos juzguen a nuestro partido desde fuera, sin conocimiento de causa, sin ver que ahora la idea de la organización de revolucionarios profesionales ha alcanzado ya una victoria completa". ¡Sin conocimiento de causa! Eso es precisamente lo que Gustavo Pérez ha obviado en su intento de negar el partido de clase, que él lo confunde y reduce a "partido de cuadros", pues en la segunda cita de Lenin por él escogida para colocarla en su artículo, el líder ruso se refiere a la organización de círculos secretos, conspirativos y de un reducido número de militantes, que existían en toda Rusia, sin la debida articulación entre ellos y que no lograban una conducción efectiva y decisiva entre las masas, principalmente el proletariado y campesinado pobre, porque estaban bastante influenciados por la desviación del "izquierdismo" que propugnaba el complot contra el zar, desarrollando el terrorismo político, y, a su vez, no tenían capacidad de desplazar a las tendencias del "economismo" que predominantemente tenían el control de la conducción del proletariado y del pueblo ruso. Esta era la situación de fines del siglo XIX y comienzos del siglo XX en la Rusia zarista autocrática. Fundado el Partido Obrero Socialdemócrata de Rusia en 1898 no resolvió el fondo del problema. Por ello, en el extranjero, Lenin creó "una fuerte base de operaciones "inaccesibles" a la autocracia", mediante el periódico revolucionario "Iskra". Desde allí combatió el "economismo" y las ideas burguesas y buscó que resolver el nivel de organización de círculos cerrados, desarticulados entre sí y desligados de las masas en una organización bajo un sistema único de círculos revolucionarios, unidos por la ideología socialdemócrata, por una teoría de vanguardia y un programa revolucionario; organización partidaria que, obviamente correspondía a las condiciones concretas de la lucha política en la Rusia de ese momento. Solo así, en esas condiciones concretas de la lucha política y social, el POSDR podría erigirse en el partido de clase (doctrinariamente homogéneo) que cumpla su función de dirigente político y vanguardia organizada del proletariado y pueblo ruso.

 

Lenin, en esas condiciones no se opuso a la existencia de los círculos, sino que combatió contra el "espíritu de círculo" que ya se ha referido más arriba. Esto por la situación particular de la autocracia zarista y por el desarrollo particular de la experiencia de lucha revolucionaria del pueblo ruso. Pero en modo alguno se puede sostener, como lo hace el compañero Gustavo Pérez, que el partido que propuso Lenin, como instrumento dirigente de la revolución, sea el "partido de cuadros", en el reducido concepto de que un partido así se basa en el "espíritu de círculo". Y mucho menos, todavía, se puede aceptar que Lenin, luego del folleto "¿Qué hacer?", propuso un partido doctrinariamente heterogéneo, que no fuera un partido de clase.

 

Lamentablemente, el compañero Gustavo Pérez Hinojosa ha caído en el error de lanzar palabras al viento respecto de la posición de Lenin acerca del partido de clase. Y esa actitud, ya reiterativa, de mal interpretar el leninismo tiene relación con esa actitud teórica de rechazar el marxismo-leninismo en general y el marxismo-leninismo de Mariátegui en particular. Se conoce su comportamiento de reconocer el leninismo y negar el marxismo-leninismo. Y esta actitud no es sino una actitud oportunista de derecha, pues ya vemos a donde conlleva. Y el problema no es fácil y simple, pues el prestigio de la persona permite contagiar ese oportunismo, muy especialmente, a la nueva generación. El aprecio y respeto a la calidad personal del compañero Gustavo –que yo le tengo, por cierto– no me inhibe de señalar su errónea posición en diversos aspectos de la doctrina marxista, como en este caso, acerca del partido de clase. Y, sobre todo, por ese aprecio y respeto que le tengo, lo invito a abandonar ese camino hacia el oportunismo de derecha.

 

Cualquiera que lea el Prologo a la recopilación "En 12 años", verá que Lenin no abandona los principios de un partido de clase, del partido de revolucionarios profesionales, de un partido de cuadros profundamente enraizado a las masas, con la capacidad de influenciar sobre ellas y de conducirlas eficazmente en la realización de sus ideales de clase. El folleto "¿Qué hacer?" representa eso, precisamente, como bien lo ha resumido Eduardo Ibarra, en su polémica con Ramón García. Claro está que en ¿Qué hacer? Lenin defiende la concepción marxista del partido de clase en las condiciones de la autocracia zarista y dado el desarrollo particular del movimiento revolucionario ruso.

 

Un partido de clase no pierde su condición de tal por cuestiones de táctica. Es un partido de clase porque estratégicamente tiene que cumplir su rol de vanguardia y de destacamento dirigente del proletariado revolucionario, y con ese rol, tiene por misión conducir a las amplias masas hacia ese derrotero. No se puede soslayar que el proletariado, como clase, jamás podrá emanciparse si, al mismo tiempo, no conduce la emancipación de toda la sociedad. En ese sentido, Lenin comprendió bien que el partido de clase es el dirigente político, el líder emancipador del pueblo ruso. Y con esta experiencia desarrolló la teoría marxista del partido. Lo fundamental en  la teoría marxista-leninista del partido de clase es lo que sintetizará Mariátegui al arribar a esa importante conclusión de que el partido es doctrinariamente homogéneo. Basa su unidad en una línea ideológica-teó rica-política- orgánica. No puede, por ejemplo, tener dos o más líneas como base de unidad. Y es esta posición lo que le permite vencer la influencia de líneas erróneas que se expresan en su seno producto de la repercusión de la lucha de clases.

 

En el prologo a la recopilación "En 12 años", Lenin hace un balance de la actividad comunista de su partido, y sus conclusiones son diferentes a las que nos pretende convencer Gustavo Pérez. Lenin señala: "Iskra luchó por la creación de una organización de revolucionarios profesionales, luchó con particular energía en 1901 y 1902, dio al traste con el "economismo", entonces predominante, creo definitivamente esta organización en 1903, la mantuvo a pesar de la escisión posterior de los iskristas, a pesar de la gran convulsión en la época de la tempestad y del embate, la mantuvo durante toda la revolución rusa, la defendió y la preservó desde 1901-1902 hasta 1907."

 

¡Sí, hasta 1907! Fecha en que Lenin escribe el referido prologo. No es como nos intenta hacer creer Gustavo, que el folleto ¿Qué hacer? solo es válido para ese momento: "Que era estrictamente ¿Qué hacer?… frente a la autocracia zarista de 1902, la más feroz y atrasada de la Europa de entonces. ¿Cómo adecuar la táctica a las circunstancias imperantes y construir un instrumento político adecuado para luchar contra dicha autocracia?". Gustavo razona así porque no descubre lo universal en lo particular, se deja llevar por lo concreto, lo contingente, sin darse cuenta que cualquier "partecita" de la lucha de clases encierra la totalidad. Ver el árbol y no percatarse que existe el bosque, negar el bosque ante la verdad concreta de que el árbol esta frente a nosotros. Esta es la base del error al que cae Gustavo que razona porque hay autocracia es válido el partido de clase, el partido de cuadros; y cuando la autocracia está débil o ya no existe, entonces cabe el partido de masas.

 

Más hay un detalle en el referido Prologo que Gustavo no se ha percatado. Lenin resalta que, aún es esos momentos de peligrosidad del régimen autocrático, el partido de clase forjado por él "fue el que más informó a la opinión pública acerca de su situación interna", fue el que "utilizó antes que los demás partidos el destello temporal de libertad para hacer efectivo el régimen democrático ideal de organización abierta, con elección de cargos y con representació n en los congresos según el número de miembros organizados del Partido".

 

¡Revise bien, estimado Gustavo! Las formas tácticas de lucha y de organización no cambian la naturaleza y el carácter estratégico del partido de clase. No jale a Mariátegui en su auxilio para contraponerlo a Lenin. Efectivamente, en 1918 el Amauta señaló que los partidos no son eternos y que debían responder "a una necesidad o una aspiración transitoria como todas las necesidades y aspiraciones" dados en la lucha de clases. Pero esta afirmación no anula el concepto de partido de clase. En 1928, Mariátegui escribió: ""El Partido Socialista del Perú es la vanguardia del proletariado, la fuerza política que asume la tarea de su orientación y dirección en la lucha por la realización de sus ideales de clase." (Punto 8º del Programa del PSP. Ideología y Política. COC JCM, t. 13 pág. 162)

 

¡¿Se dará cuenta compañero Gustavo?! Mariátegui es leninista, a lo marxista-leninista, no a lo simplemente "marxista". Pero, la conclusión que nos propone mi estimado compañero Gustavo, son un CONTRABANDO en toda ley. Debiera fijarse mejor lo que escribe: "Es decir que las condiciones concretas actuales del Perú requerían no de un Partido de clase sino de uno basado en las masas obreras y campesinas." (Subrayado por mí). ¿Se contrapone el concepto de partido de clase al concepto de que ese mismo partido esté BASADO en las masas obreras y campesinas? Mariátegui jamás opinó así. Gustavo lo sabe bien, pues él mismo cita el numeral 3º del "Acta de constitución del Partido Socialista del Perú":

 

"3.- La lucha política exige la creación de un partido de clase, en cuya formación y orientación se esforzará tenazmente por hacer prevalecer sus puntos de vista revolucionarios clasistas. De acuerdo con las condiciones concretas actuales del Perú, el Comité concurrirá a la constitución de un Partido Socialista, basado en las masas obreras y campesinas organizadas"(Subrayados por mí).

 

Este numeral tiene dos partes. En la primera, claramente está el principio fundamental de la teoría marxista-leninista del Partido (partido de clase, doctrinalmente homogéneo). En la segunda parte, por las condiciones concretas del país, semifeudal y semicolonial, el partido de clase debe estar basado en los obreros y campesinos; es decir, su composición y su vínculo deben ser estas dos clases, principalmente.

 

Y así lo han experimentado las experiencias de construcción del Partido de clase en Rusia, China, Vietnam, Cuba, Perú, etc. En ninguna de ellas se contrapuso la vanguardia a las masas, sino que aplicaron los principios generales conforme sus particularidades.

 

Pero, en la mentalidad de Gustavo Pérez NO SE NECESITA DE UN PARTIDO DE CLASE porque debe estar basado en las masas obreras y campesinas, lo que es una total tergiversació n de Lenin y de Mariátegui.

 

No se puede entender ni comprender a Mariátegui fuera del marxismo-leninismo. Y con los aportes de Mao Tse-tung, podemos decir ahora, que tampoco lo podemos entender y comprender fuera del maoísmo. Obviamente no se puede dejar de reconocer la particularidad del aporte de Mariátegui, la "originalidad" en una serie de aspectos, ya reconocidos por tirios y troyanos. Y mucho menos podemos "imitar", "copiar", "calcar" experiencias revolucionarias positivas, como, asimismo, no podemos dejar de asimilarlas dialécticamente.

 

Mariátegui asimiló dialécticamente el marxismo-leninismo, por eso pudo cumplir bien su jornada de realizar su creación heroica de fundar la teoría del socialismo peruano y hasta indoamericano. De allí esta original propuesta suya de "fundar un partido de masas y de ideas"; es decir, el partido de clase basado en las masas obreras y campesinas. Pero Gustavo cree que Mariátegui tenía como referente el Partido Popular Italiano del cura Sturzo de 1920 y no el Partico Comunista del marxista-leninista Gramsci de 1921. Gustavo cree que Mariátegui anhelaba esa forma de "sólida masa popular" que construyó el Partido Popular Italiano y no del estilo y método de vincularse con las masas del Partido Comunista de Gramsci, que era el estilo y método leninista. Esta es otra manera de tergiversar el pensamiento de Mariátegui, como si hubiese querido construir una "máquina electoral" y no una "máquina de combate". El Partido Popular Italiano fue un partido burgués que aspiraba a ser una "máquina electoral" cuyo fin es sostener el sistema imperante. Y para eso requiere de una muchedumbre que le sostenga en sus campañas y como base social de presión oposicionista. En cambio, el Partido Comunista de Gramsci fue un partido de clase que aspiraba a transformar el orden social de Italia porque tenía una "concepción insurreccional y revolucionaria", más aún en la década del 20 del siglo XX. Y para eso necesitaba de las masas obreras y campesinas organizadas bajo el principio clasista y revolucionario.

 

Mariátegui, por tanto, no habló de un "partido de masas e ideas" oportunista ni revisionista. Habló de un "partido de masas e ideas" revolucionario, leninista. Un Partido puede ser "de ideas" si solo es una vanguardia organizada del proletariado. Mariátegui decía "la fuerza política". ¿Qué política puede ser fuerte si no está organizada? Por ello Stalin, basándose en Lenin, sostuvo innumerables veces que el Partido es un destacamento de vanguardia organizada, que reúne a los mejores hijos del pueblo, bajo la ideología del proletariado. Un Partido puede ser "de masas" si sabe fundirse, enraizarse y vincularse permanentemente con las masas. ¡No que todas las masas entren en el partido y lo revienten de gordura! Stalin al respecto manifestó: "La fuerza del Partido consiste en el hecho de que absorbe a los mejores hombres del proletariado, salidos de todas sus organizaciones de masas. Su misión consiste en unificar la labor de todas las organizaciones de masas del proletariado, sin excepción, y en encaminar sus actos hacia un solo objetivo: la liberación del proletariado."(En torno a los problemas del leninismo. 1926). Como se ve, la posición de clase es fundamental ante la extracción de clase. Por eso, Mariátegui también señaló que una tarea fundamental del Partido Socialista del Perú era la organización de obreros y campesinos con carácter netamente clasista.

 

En el prologo a la recopilación "En 12 años" Lenin dejó esta reflexión histórica (reflexión a la que no ha dado mucha atención Gustavo): "Naturalmente, la condición fundamental de este éxito [de haber logrado forjar el partido de clase doctrinalmente homogéneo y estar estrechamente vinculado a las masas] fue que la clase obrera, cuyos mejores elementos crearon la socialdemocracia, se diferencia en virtud de causas económicas objetivas de todas las demás clases de la sociedad capitalista por su mayor capacidad de organización. Sin esta condición, la organización de revolucionarios profesionales sería un juego, una aventura, un rótulo vacío, y el folleto ¿Qué hacer? subraya reiteradamente que la organización defendida por él tiene sentido sólo en ligazón con la "verdadera clase revolucionaria que se alza espontáneamente a la lucha". Pero la máxima capacidad objetiva del proletariado para unirse como clase se realiza por hombres de carne y hueso y precisamente en determinadas formas orgánicas. En nuestras condiciones históricas, en la Rusia de 1900-1905, ninguna otra organización que no fuese la iskrista hubiese podido crear un tal Partido Obrero Socialdemócrata como el que ha sido creado. Los revolucionarios profesionales han cumplido su cometido en la historia del socialismo proletario ruso." ¡Y como no va a ser cierto lo dicho por Lenin, si él mismo fue uno de esos revolucionarios profesionales que generó el proletariado ruso, un verdadero cuadro, jefe de la revolución Rusa y del proletariado internacional!

 

Por eso, Mariátegui, convencido de los geniales aportes de Lenin, reconoció en este cuadro comunista y revolucionario profesional, ser el restaurador fecundo y enérgico del marxismo. Y que en la revolución Rusa, dirigida por este genial líder del típico Partido de clase, habría que buscar la nueva etapa del marxismo.

 

 

***

 

 

Analizados los argumentos, y los hechos, tanto históricos como actuales, el quien se equivoca no es Eduardo Ibarra, mi buen amigo y compañero de lucha, sino Gustavo Pérez Hinojosa, amigo y compañero de lucha también, pero que por ello mismo, ante el reclamo de la defensa de los principios marxistas-leninista s-maoístas, he tenido que salir, una vez más, a polemizar con su ideas que me parecen erróneas, para advertirle y prevenirle que se guarde del camino oportunista, al cual lo empujan sus actitudes teóricas-políticas de tergiversar a Lenin y a Mariátegui, como se ha mostrado en el presente artículo.

 

¿Y el Partido MINGA (o MINKA al mejor parecer de Gustavo)? Vale reconocer que están en su derecho de proponerlo, y hasta de construirlo. Pero es un camino que no comparto. A estas alturas de la lucha de clases internacional, cualquier nombre no va a resolver el problema de fondo. Ya está todo consumado, cada quien es quien. El éxito dependerá, más que del nombre, de la conducta política (teórica y práctica). Si es justa y correcta, las masas seguirán al Partido de clase, en este caso, al Partido que fundara Mariátegui, con esa base doctrinal y política, que debemos reivindicar, ahora realizando la verdadera reconstitució n del mismo. Y una parte, sensible y fundamental de esta reconstitució n verdadera, es la política de frente único proletario. Ya es hora de que el Partido no vaya por un lado y las masas por otro. La verdadera reconstitució n significará ese ensamble de destinos de la vanguardia y de las masas. Y son hombres de carne y hueso quienes tienen el alto deber de concretarlo.

 

 

10 de abril del 2010.

 

Charles Jaime Lastra Domínguez

 

 

 

  






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