jueves, 1 de septiembre de 2016

CARTA DE RENUNCIA DE MARTIN GUERRA Y JUAN DIEGO MOTTA A PUEBLO UNIDO )

NOTA DEL BLOG . APRECIADOS COMPAÑEROS  NO PUEDEN TENER MAS CAPACIDAD DE SÍNTESIS, PIENSEN EN LOS LECTORES.
UN SALUDO CORDIAL 
TODAS LAS SANGRES POR EL SOCIALISMO SIEMPRE SERÁ NUESTRA CONSIGNA
Balance de tres lustros de vida política conjunta y renuncia al llamado Partido Pueblo Unido
Lima, 10 de agosto de 2016
Para Abel Rojas (Leo), con la firme promesa de continuar en la lucha hasta la victoria final:
“Tranquilo espera. Llegaremos más lejos que cuanto tú quisiste y soñaste”(i).
Por sus frutos los conoceréis.
Mateo 7:20
Los partidos mueren cuando no siguen el curso de la historia.
Jean-Paul Sartre
1. El Movimiento José María Arguedas. Breve balance desde su fundación el 30 de diciembre de 2001 hasta la relación con el llamado Partido Pueblo Unido
Nos conocimos el año 2001, en plena efervescencia posfujimorista, cuando los jóvenes que habían luchado en las calles y plazas de todo el país, los últimos años, veían con dolor cómo el sectarismo y el dogmatismo destruían los proyectos de unidad que se habían generado a raíz de las luchas contra la dictadura. Un sector de nosotros venía de las luchas sociales; otro, del movimiento estudiantil radicalizado.
Lo primero que nos planteamos fue no repetir los viejos errores de nuestra izquierda. Considerábamos obvio que cometeríamos nuestros propios traspiés, pero debíamos hacer un esfuerzo máximo por estudiar la realidad del país, entender el desarrollo de la economía a nivel mundial y observar y diagnosticar el gran cambio que estaba sufriendo el movimiento popular en el continente, luego del triunfo electoral del Movimiento Quinta República en Venezuela en 1998, para que estos no nos alejaran del objetivo estratégico.
Creíamos que nuestra izquierda había tenido dos grandes comportamientos errados: el dogmatismo, que había llevado casi a todos los sectores a no reflexionar por propia cabeza sino a repetir postulados de otros procesos, sin pensar el Perú desde su contexto e historia. Esa tara, había conducido a ignorar el gran aporte de Mariátegui y Arguedas sobre nuestras propias condiciones para construir el socialismo y no comprender que el denominado socialismo científico debía muchísimo a las formas prácticas de vida social de nuestros pueblos originarios(ii). El otro error fue el sectarismo, que condujo a la creencia de que cada organización aislada podía llevar a cabo las grandes transformaciones que el país requería.
Dispuestos a colaborar con subsanar esto, creamos el Taller de Estudios José María Arguedas a inicios del año 2001, que se erigió sobre lo que había sido el Círculo de Estudios Marxistas, creado el año anterior. El 30 de diciembre de 2001 se fundaba el Movimiento José María Arguedas con la pretensión de participar en la revolución peruana reivindicando el aporte de nuestros pueblos originarios y de la clase obrera descendiente de estos.
Entre el 2003 y el 2004 realizamos una serie de encuentros internos de largas horas de aprendizaje, debate y organización para confeccionar dos textos fundamentales en nuestra organización: los Principios Programáticos y los Estatutos. A esa serie de reuniones se la denominó Primera Conferencia. Es bueno señalar que nuestras reuniones eran ordenadas, se daban debates fuertes, enconadas disputas políticas, pero respetuosas. Cuando alguien tomaba la palabra se le otorgaba un tiempo, nadie podía charlar o fumar mientras los debates se daban. El pararse en plena reunión era autorizado por el director de debate y se concedía si era un asunto urgente. Iniciada la reunión, cuyos tiempos eran previstos con anticipación, nadie podía incorporarse fuera de tiempo. Y las polémicas internas tenían un nivel teórico importante. Se preparaban textos para los encuentros, que leíamos y discutíamos luego de un estudio previo, en un sano ambiente de entusiasmo y alegría.
Entre 2001 y 2005, además de otras tareas organizativas y de propaganda y agitación, preparamos un ambicioso programa de mesas de discusión, teóricas y políticas que contribuyera a realizar un diagnóstico minucioso de nuestra realidad (para superar el dogmatismo) y que contemplara entre sus expositores a representantes de todas, sino la mayoría de tendencias de nuestra izquierda. A partir de diciembre de 2005, y coincidente con nuestro cuarto aniversario como organización, este plan se inició. Durante dos años consecutivos se llevó a cabo, llegando a realizarse cien mesas de discusión, las cuales sirvieron para formar a nuestra militancia, a nosotros mismos como dirigentes, y a todos cuantos acudieran a estas sesiones. Podemos decir con orgullo que estuvieron presentes casi la totalidad de las organizaciones que se reconocen de izquierda en el país, incluyendo en ese amplio espectro a comunistas, socialistas, anarquistas, posmarxistas, libertarios, nacionalistas y demócratas. Esas mesas de discusión continúan esperando su publicación; fue un trabajo titánico y contribuyó además al rescate de la Casa Museo José Carlos Mariátegui, como lugar de debate político. El 18 de abril del año 2006, homenajeamos al luchador social cusqueño de, en ese entonces, 103 años de edad, Sergio Caller; acto político cultural al que asistieron más de 400 personas.
Los siguientes años trabamos una relación política estrecha con el Gremio de Escritores del Perú, animado entre otros grandes luchadores y trabajadores de la cultura de todo el país por el poeta Jorge Luis Roncal, con el Círculo de Autocapacitación “Amauta” de Huaycán, conducido por el maestro de obra y estudioso autodidacta del marxismo, Charles Jaime Lastra Domínguez, con quien luego contribuiríamos a forjar la Universidad Socialista del Perú José Carlos Mariátegui, fundada por el profesor Gil Castro y dirigida luego por Guillermo Yucra, y con el Bloque Popular Amazónico, organización de izquierda socialista de Iquitos, liderada por el profesor y escritor Martín Reátegui, que estaba empeñada en lo mismo que nosotros, concurrir a la reivindicación de los pueblos indígenas desde el socialismo.
Tanto el GEP como el Círculo de Autocapacitación nos ayudaron a llevar el aporte socialista a los círculos intelectuales y artísticos y a organizaciones vecinales de diversas zonas de Lima y del Perú.
Pero nuestras mesas de discusión no estaban solas, nos relacionamos también con el Foro Centenario, coordinado por Omar Meneses; el Foro Participativo, organizado por Domingo Suárez Soria, ambos espacios de debate, así como con espacios para la organización de protestas, como la Coordinadora Popular Primero de Mayo, participando en la creación del breve pero combativo Comité Promotor del Frente Único.
A partir del año 2004 y hasta el 2010 acostumbramos conmemorar nuestro aniversario como organización en un acto político cultural que celebrara al mismo tiempo el natalicio de Arguedas, el 18 de enero de cada año, o días cercanos. Todas estas presentaciones públicas fueron de gran éxito(iii).
En el plano internacional, el Movimiento José María Arguedas visitó Chile, Argentina, Bolivia, Brasil, Uruguay, Ecuador, Colombia, Venezuela, Panamá y México, a través de diversas modalidades, por cuenta propia, para conocer procesos y participar crítica y constructivamente en ellos, por invitación de los partidos en el gobierno, por invitación de los partidos hermanos –casi todos en el gobierno–, o por invitaciones individuales realizadas a nuestros dirigentes en calidad de expositores o asesores. Organizaciones como el Partido Socialista Unido de Venezuela-PSUV o el Movimiento Al Socialismo-MAS de Bolivia, reconocían al Movimiento José María Arguedas como organización hermana. Y, justamente con los últimos mencionados y otros más, se impulsó –como miembros fundadores– a crear la REUNA (Red por la Unidad de Nuestra América) que durante el 2007 y 2008 contribuyó muchísimo al intercambio político juvenil en el continente.
2. La integración con el llamado Partido Pueblo Unido. Del acto de homenaje a Luis de la Puente Uceda del 28 de octubre de 2005 al 29 de abril de 2012, día de la fusión oficial.
Desde octubre del año 2005, cuando fuimos invitados a tomar la palabra por los 40 años de la caída en combate de Luis de la Puente Uceda y sus camaradas, a un acto en homenaje(iv) organizado por el, en ese entonces, Movimiento Democrático Pueblo Unido (MDPU) (v), empezó el paciente rodeo de la dirección de esta organización para con los que, en aquella ocasión, animábamos el Movimiento José María Arguedas.
Esta invitación al homenaje a De la Puente fue en amable respuesta a la invitación que hiciéramos a uno de sus dirigentes a nuestras mesas de discusión tiempo atrás. Se dieron algunas reuniones y en todas rechazamos nuestra adhesión al proyecto que llevaban adelante, principalmente por diferencias de concepción del proceso revolucionario, aunque en realidad solo conocíamos textos públicos, pero no documentos internos; aún no sabíamos el grado no de eclecticismo sino de desorden que tenían y tienen para entender la realidad social y política. Sí nos había causado extrañeza detectar en los llamados “Cuadernos” que editaban no solo una confusa profusión de terminologías posmodernas que convivían con conceptos clásicos del marxismo en contradicción permanente y que eran colocadas sin darse cuenta de ello, lo que nos hizo pensar que tal vez algún militante encargado se había entregado a la feliz pero irresponsable tarea del “copia y pega”. Esa observancia robusteció nuestra negativa.
Las conversaciones se reanudaron, hasta que a finales de 2007 se estrechan un poco más y en un acto político interno de recepción de nueva militancia, invitamos a dar unas palabras a uno de sus dirigentes. Por cierto, no fue el único orador; estuvieron presentes dos más: un dirigente del Bloque Popular Amazónico, organización hermana nuestra de mucho tiempo y largas jornadas, así como también un antiguo y consecuente dirigente de la extinta Izquierda Unida.
Respetábamos a los compañeros del Movimiento Democrático Pueblo Unido, porque observantes como habíamos estado de toda la tradición anterior a nosotros en la izquierda, veíamos que no habían incurrido en actos de corrupción, ni de traición al socialismo, ni de convivencia con el enemigo de clase. Nos enteramos alguna vez de una acusación de malversación de becas, pero ante nuestra interrogante supieron explicar bien el asunto. Decidimos creerles.
Este nuevo ciclo de conversaciones se rompió abruptamente cuando nos enteramos de que habían admitido en su organización a un grupo cuyo dirigente era un compañero conflictivo y divisionista de larga trayectoria en este estilo de trabajo y que además de eso y con tal de contar a este grupo con ellos (ojo con este antecedente), habían dado la espalda a uno de sus dirigentes juveniles que había sido agraviado y agredido físicamente por el recién ingresante. Este compañero joven había realizado un gran trabajo en la Coordinadora Juvenil de Izquierda y junto a él y otros dirigentes jóvenes de diversas organizaciones se dieron interesantes batallas contra el segundo y corrupto gobierno de García. Nos pareció desleal e incorrecto y no quisimos embarcarnos en una aventura oportunista. La relación entre PPU y este nuevo grupo no tardó en naufragar y de forma estrepitosa.
Ocurrió algo similar cuando se unieron al Bloque Popular de Roger Nájar guiados por aspiraciones electorales, todo se derrumbaría al poco tiempo. Sus alianzas no surgían del acercamiento teórico o del trabajo práctico, sino de las ansias de aumentar militancia, tal como descubriríamos después que la entendían ellos, desordenada, muy inorgánica. Imaginamos que para los defensores de la llamada “renovación semántica de la izquierda”, este caos no es un problema, por el contrario, ayuda porque complejiza, frasecitas tan de moda en los pretendidos posmarxistas nativos.
Una de nuestras más fuertes críticas a sus variados y contradictorios postulados, que hacían que el llamado Partido Pueblo Unido pareciera más un frente que un partido, era enfilada hacia la tendencia liderada por quienes laboraban y dirigían diversas ONG y que habían trabajado en cargos de confianza en el gobierno peruano, habiendo adoptado su discurso tecnocrático. Esta tendencia estaba totalmente imbuida en el discurso ideológico del EZLN, permeado a su vez de la autodenominada tendencia posmarxista. En su ideario, priorizan la potencia de la semántica sobre el trabajo desde la realidad. Reducen su participación política a eternas reflexiones sobre los procesos sociales, planteando preguntas como ejercicio, que no está mal, pero sin respuesta alguna.
Cuando se dio la “Cumbre de los Pueblos” en la Universidad Nacional de Ingeniería, nuestra organización realizó tres días seguidos de conversatorios, los días 14, 15 y 16 de mayo de 2008. Para la segunda fecha invitamos como uno de los expositores a uno de los dirigentes principales del llamado Partido Pueblo Unido, para el acto titulado “Bolívar y Mariátegui: Libertadores de Nuestra América”. Fuimos la única organización que mantuvo tres días consecutivos el local de la ACUNI lleno en plena cumbre. Y para cada fecha invitamos a diferentes expositores.
Meses después, un sector crítico a las posturas intelectualoides de quienes no tenían ningún trabajo de base –y, por cierto, siguen sin tenerlo– nos invitó a escribir un artículo sobre aquel debate, a modo de ayudarlos en las discusiones internas del ese entonces UDP. Escribimos el texto que fue publicado en setiembre de 2008 en las páginas 4, 5 y 6 del órgano de prensa UDP (Unidad del Pueblo) (vi).
Como se ve, no redujimos nuestra crítica hacia quienes pretendían fusionarse con nosotros, tan solo con artículos, también en el trabajo conjunto, en unidad y crítica como queda demostrado.
A inicios de 2012, luego de poco más de tres años, se reanudaron las conversaciones. La dirección de PPU mostró una autocrítica por las situaciones mencionadas y nosotros propusimos una serie de reuniones y debates para ir puliendo la posibilidad de un trabajo conjunto, puesto que sí existían puntos de unidad: el no arriar las banderas del socialismo, la defensa de la ética –por lo menos hasta ese momento declarada–, el de no descartar todas las formas de lucha de nuestro pueblo, ni el objetivo estratégico. Entre marzo y abril se concretó la unidad. Sabíamos nosotros que se trataba de la alianza de dos fuerzas pequeñas en cuanto a cantidad, aunque detectamos que se nos intentó vender la idea de que contaban con presencia activa en todo el Perú, lo cual sabíamos no era cierto por nuestros viajes de trabajo político por el interior del país, en especial por la excepcional gira que realizamos en alianza con el Gremio de Escritores del Perú (GEP) y la Universidad Socialista del Perú José Carlos Mariátegui (USPJCM) en 2011, con motivo del Centenario de José María Arguedas que nos llevó a casi todas las regiones(vii). Estábamos enterados de su presencia minoritaria pero significativa en algunos sectores. Siempre creímos que la cantidad no es tan importante, sin dejar de serlo, sino en especial la calidad, el nivel de entrega, la conciencia de clase del militante, su ética revolucionaria. Y pensábamos también que el trabajo nuestro es de largo aliento, pero disculpamos esta necesidad de mostrarse más atractivos como una forma de lograr la unidad. Por cierto, no dejamos de criticar esto. Ignoramos aquella vez, aun antes de integrarnos, si nuestros aportes críticos llegaron a las bases.
(Continuará...)
Notas al pie:
(i) Abel Rojas, nombre de combate del militante Leónidas Arrieta La Torre, camarada, maestro y amigo, lamentablemente fallecido en la ciudad de Lima, el día 09 de agosto de este año. Su ejemplo es aliciente para la victoria.
(ii) Producto de estos estudios y reflexiones surgieron varios textos, algunos de ellos de masiva difusión pública: “La política revolucionaria de José Carlos Mariátegui y su contribución a la crítica socialista” (páginas 15-80), “Prólogo a las 7 ensayos de interpretación de la realidad peruana y otros escritos” (páginas 11-30), “Prólogo a Ideología y política y otros escritos” (páginas 15-46), estos tres primeros escritos fueron publicados bajo la editorial “El perro y la rana” de la República Bolivariana de Venezuela, entre los años 2010 y 2011; “Perder de vista a la vida”, publicado en 2012 en la revista del Centro de Extensión Universitaria y Proyección Social de la UNMSM, “Illaric” (páginas 169-199), organizada por el sociólogo Guillermo Yucra Moreno.
(iii) Todo lo realizado por el Movimiento José María Arguedas se puede leer en los discursos dados por su dirección en cada acto público de aniversario cuyas reseñas están en las ediciones del órgano de prensa del MovJMA, “En Marcha”.
(iv) El acto político en mención se denominó: “La gesta del MIR: 40 años después” y fue realizado en el Auditorio del Sindicato Unitario de Trabajadores de Telefónica del Perú S.A. (SUTTP), en Lima, el 28 de octubre de 2005. De nuestra participación se editó el discurso: “Tomemos el ejemplo de la vocación revolucionaria del Comandante Luis de la Puente Uceda: maestro y vigía de la Revolución”, en donde queda demostrado que éramos delapuentistas de vieja data y no como se ha insistido y se continúa insistiendo desde ciertos activistas del llamado Partido Pueblo Unido: que habíamos adherido a la acción y obra de De la Puente por oportunismo o por cooptación. No fue así, las fechas y los actos lo demuestran.
(v) Uno de los nombres que utilizó Pueblo Unido en los varios cambios de denominación que efectuaban de acuerdo a la coyuntura política y electoral, fueron luego UDP, haciendo un guiño a la UDP del pasado, pero sin su brillo, y después otra vez PPU, luego Bloque Popular y otra vez PPU, etc.
(vi) El escrito denominado “¿Construir el poder o tomarlo?” fue redactado durante una estancia en la República Bolivariana de Venezuela y fue publicado en este país por diversos medios de prensa (Ver:http://www.argenpress.info/…/venezuela-construir-el-poder-o…). La edición que hizo UDP fue solo de extractos. El texto completo sirvió de base para el ensayo polémico “El nuevo revisionismo” (2012), el cual fue usado para los debates internos ya integrados en el llamado Partido Pueblo Unido. En el mismo se demuestra cómo estos “nuevos postulados” no son en realidad tan “nuevos” pues transportan en su crítica al leninismo, en especial viejísimas ideas de Karl Kautsky, Víctor Raúl Haya de la Torre y Fausto Reinaga.
(vii) Esta serie de homenajes a Arguedas se concretó en 70 conferencias sobre la vida, obra y legado de José María Arguedas a lo largo de un año, siendo la primera en Caracas-Venezuela, el 20 de enero y la última en Lurín, el 30 de diciembre.


Carta de renuncia de Martín Guerra y Juan Diego Motta al denominado partido Pueblo Unido, tercera y última parte. A manera de balance e "invitación a la vida heroica":
TODAS LAS SANGRES POR EL SOCIALISMO SIEMPRE SERÁ NUESTRA CONSIGNA
Balance de tres lustros de vida política conjunta y renuncia al llamado Partido Pueblo Unido
Lima, 10 de agosto de 2016
Para Abel Rojas (Leo), con la firme promesa de continuar en la lucha hasta la victoria final:
“Tranquilo espera. Llegaremos más lejos que cuanto tú quisiste y soñaste” .
Por sus frutos los conoceréis.
Mateo 7:20
Los partidos mueren cuando no siguen el curso de la historia.
Jean-Paul Sartre
(...)
5. Nuestro aporte en Pueblo Unido y el carácter de nuestra renuncia
Nuestro trabajo en el llamado Partido Pueblo Unido fue siempre franco, claro, directo y consecuente. Tuvimos mil errores, probablemente. Pero trabajamos con lealtad. Una de las tareas más importantes que cayó en nuestras manos fue la de prensa, si bien es cierto que el periódico “Pueblo Unido” vio un solo número, utilizamos todos los medios para difundir las ideas y acciones del partido. A pesar de que el Facebook partidario fue bloqueado hasta en dos oportunidades, volvimos rápidamente a abrir otra cuenta. Aprovechamos todos los espacios que se podían para la tarea de difusión, por ejemplo, a través de los números de la revista frentista de la Universidad Socialista del Perú José Carlos Mariátegui, “Pizarra Socialista”, entre otros medios de prensa. Todo artículo publicado en el país o en el extranjero figuraba como escrito por un militante del Partido Pueblo Unido, y no solo publicamos textos nuestros ─es necesario aclararlo─, también de otros miembros de la organización, a pesar de las discrepancias. No hacíamos ni haremos aquello que hacen los “opinólogos” y un grueso sector de la prensa progresista, comportarnos como la prensa de la derecha: no investigar sino actuar por consigna. Y eso nos trae el recuerdo del debate que se suscitó cuando el Secretario General objetó la contratapa del periódico “Pueblo Unido”, dijo que “habíamos desperdiciado una página a todo color en crítica de libros”, debiendo colocar una fotografía grande de quienes éramos reconocidos como dirigentes públicos del Partido. Luego, ¿quiénes eran los electoreros? Además de la pobreza de criterios. Para un militante del socialismo la crítica de publicaciones no solo significa perfilar las ideas a través del filo polémico que todo socialista debe tener frente a las ideas diversas, sino también actuar unitariamente tomando en consideración lo escrito por organizaciones de izquierda y opinando al respecto.
Como aliados del Gremio de Escritores del Perú, el Partido como tal nunca asumió las tareas compartidas de esta relación, todo recayó en los antiguos integrantes de nuestra exorganización, el Movimiento José María Arguedas. Como integrantes de la Universidad Socialista del Perú José Carlos Mariátegui, de igual forma. Cuando el Fondo Editorial de la USPJCM logró la segunda edición latinoamericana, primera peruana, de la colección de las obras cardinales de Mariátegui en cinco tomos, el Partido no asumió su difusión y venta, tal como fue el acuerdo. Nuevamente todo recayó en nosotros.
¿Conspiramos desde el interior contra el Partido? Nunca. Las compañeras y compañeros que convocamos a sumarse desde el año 2012 lo saben, los que aceptaron y los que no aceptaron. La base de Ica por ejemplo, en donde, como ya dijimos, PPU no existía hasta nuestro trabajo en la zona; nuestra organización hermana en Iquitos, así como los compañeros en Arequipa, Puno, etc., saben que nuestra invitación fue siempre sincera. Los más golpeados fueron los compañeros de Ica, quienes se sumaron al Partido gracias a nuestro trabajo directo, solo para después ser abandonados, peor que eso, boicoteados por la dirección. ¡Qué pésima forma de hacer política y qué negativa manera de tratar a los cuadros!
Sin ánimo de revanchismo o de vanidad hay que señalar aquello que nos dicen las bases y los amigos y aliados al conocer todo esto: “Pero si los líderes visibles de Pueblo Unido son ustedes”, es cierto.
En el llamado Partido Pueblo Unido, las banderas que se usan actualmente, la calidad del color para los símbolos, la estética de los íconos, la estrella amarilla, etc. fueron propuestas y diseñadas por un compañero que ingresó junto a nosotros y que venía del Movimiento José María Arguedas; las principales tesis políticas e intervenciones públicas fueron redactadas por nosotros. Para que quede claro, ¿quiénes abrieron y difundieron las cuentas del Partido en las redes sociales?, ¿quiénes diseñaron la papelería del mismo y lideraron la redacción de las principales proclamas, artículos y textos para el debate durante el período 2012-2016?, ¿quiénes dirigieron acertadamente el trabajo frentista?, ¿quiénes llevaron el nombre de la organización a las reuniones que con organizaciones hermanas del continente se daban fuera del país? Por último, ¿quiénes se expusieron a los medios de la derecha y fueron atacados una y otra vez sin recibir ninguna declaración de solidaridad de sus propios compañeros de Partido? Pues nosotros. Ese trabajo real, transparentado en el imaginario popular en el plano de lo simbólico, será difícil de superar por los sepultureros ideológicos del llamado Partido Pueblo Unido, luego de nuestro alejamiento.
En el colmo de la inmadurez, ya no política siquiera, sino hasta psicológica, han retirado de sus documentos la mención a Micaela Bastidas y a José María Arguedas ─recuerden los lectores, fue un logro nuestro en la “III Convención” de 2012─, solo mencionan a Túpac Amaru, Mariátegui y De la Puente, con especial énfasis a este último. Los acuciosos lectores vayan a ver los últimos documentos públicos del llamado Partido Pueblo Unido, antes de que luego de leer esto, los vuelvan a colocar. ¡Y no es broma, así actúan!
Lo importante en este punto es señalar que la aceptación del pensamiento de Arguedas fue solo por oportunismo, para ganar militantes. ¿Y la adhesión a Micaela? Pues de igual forma. Recordamos que en varias oportunidades varias compañeras denunciaron la manera poco respetuosa cómo se dirigía a ellas un compañero de San Marcos, y fueron ignoradas. Solo cuando este sujeto se apartó del Partido, se le criticó pues supuestamente había hurtado material de la universidad, cayendo en comportamiento poco ético. ¡Pero no les parecía poco ético incomodar a las compañeras con sus coqueteos exagerados rayanos con el acoso!
Como ya señalamos antes, nunca se nos convocó para indicarnos sus críticas o reproches, nunca se nos participó de un proceso disciplinario y jamás se nos informó de nuestra expulsión. Solo difundieron y difunden la misma, en abierta contradicción con su supuesta tradición de no expulsar a nadie, demostrando incluso ser muy pobres tácticos pues casi la totalidad de los jóvenes y algunos mayores nos han manifestado su voluntad de renunciar, sin que nosotros lo hayamos pedido, en muestra de indignación y solidaridad, es decir de consecuencia y honestidad revolucionarias.
Nota aparte merece la relación con el Frente Amplio. Fuimos elegidos en su Primer Congreso como miembros de su Comité Permanente, no por cuoteo o alguna actitud arribista, sino como consecuencia de trabajo político real, desde las bases. Y asumimos esto como una tarea urgente y seria. Los miembros del sector mirista presentaron en marzo a otros miembros del llamado Partido Pueblo Unido para reemplazarnos en las sesiones del Comité Permanente. No quisimos trasladar al Frente Amplio en plena etapa electoral estas discrepancias, pues pensábamos harían más daño que bien en el proceso que se estaba viviendo. No solo nos expulsaban en secreto, sino que nos suplantaban en los cargos al interior del Frente Amplio, aludiendo que “como ya no pertenecíamos a PPU no podíamos representarlo”.
Falsedades y manipulaciones. Decidimos entonces, por todo lo expuesto y porque nos apoyaba la justicia, declarar públicamente nuestra renuncia irrevocable al llamado Partido Pueblo Unido. Pero decidimos también hacerlo luego de las elecciones y de la asunción de mando del nuevo gobierno, en el mismo tenor de no enturbiar ningún proceso nacional.
Queremos que quede bien en claro que el carácter de nuestra renuncia responde a nuestra afiliación socialista, marxista-leninista, profundamente mariateguista, arguediana y feminista; que impide comulguemos con formas tan criollas de hacer política, con las viejas prácticas del centrismo oportunista. Seguimos sustentando con firmeza la validez de la perspectiva de la dictadura del proletariado, aquel momento en donde los humildes, los productores de la riqueza gobiernen sobre todos, por lo que obviamente estudiamos y nos orientamos por la dinámica de la lucha de clases. Mientras las reivindicaciones defendidas por Marx, Lenin, Mao, Mariátegui y el Che no hayan sido resueltas en favor de las mayorías, ningún posmarxismo tendrá cabida en nuestro análisis, y no haremos ninguna concesión a quienes nos explotan, nos humillan y nos reprimen.
Un Partido revolucionario se construye desde las bases, con democracia interna y con estudio. No con pretendidos caudillos que dirigen desde supuestos cielos o desde las sombras, ni repitiendo frases acuñadas por otros en contextos ajenos, creando verdaderos rompecabezas ideológicos que agraden a todos, con tal de obtener una parcela de poder.
6. Todas las sangres por el socialismo, siempre será nuestra consigna
Queremos manifestar nuestro agradecimiento a todas las personas que creyeron en nuestra apuesta por la transformación del país, decirles que todo el esfuerzo que hicieron a pesar de que no resultamos electos no fue en vano, la nuestra era una apuesta consciente por la agitación y difusión de las ideas socialistas y eso se logró en gran medida. Ahora tenemos varios núcleos de activistas ganados que no están contentos con los resultados y con la situación del país, y junto a nuestro liderazgo trabajaremos arduamente por el cambio.
Queremos también señalar que tanto en las elecciones primarias, como en las complementarias y las generales, no nos equivocamos al hablar de socialismo. El creer que no es el momento, que la gente se va a asustar, es renunciar a nuestra capacidad de convencer, de explicar, de seducir y, sobre todo, es negar al pueblo la capacidad de asimilar y comprender el futuro que se puede construir bajo las banderas del socialismo. Es subestimarnos como pueblo. Recordemos que obtuvimos más votos en provincias que en Lima, ¿no es este un indicador de que los pueblos del Perú ven con mayor claridad y sin prejuicios el tema del socialismo? También es un indicador de que debemos lograr ese convencimiento para los limeños. Hacia eso nos dirigimos.
Nuestros propios “compañeros” de Partido nos tildaron de electoreros, desleales, inorgánicos y entristas. Veamos.
¿Fuimos o somos electoreros? No, pues está demostrado que al contrario de los demás miembros del llamado Partido Pueblo Unido no rehuimos hablar de socialismo como se nos quiso imponer. Tampoco buscamos apoyar a quien fuera por oscuros intereses, ni exigimos un número con más posibilidades en la lista congresal al Frente Amplio, pese a quedar en tercer lugar en las primarias, como sí lo hizo un precandidato a quien le sextuplicamos la votación. Pensamos en ese momento, y lo seguimos haciendo, que el respeto por las elecciones ciudadanas era el primer peldaño para democratizar a la izquierda en el país. Por ello no aceptamos el cuoteo, y aceptamos siempre el lugar que nos tocó.
¿Fuimos desleales? No. Nuestra lealtad primero que nada está con el proletariado, los trabajadores y los campesinos y los sectores vulnerables de nuestro país y del mundo. Del mismo modo nuestra lealtad está con la concepción marxista leninista de la lucha política. Nuestra lealtad a las mujeres y hombres que lucharon por un mundo mejor. Nuestra lealtad con Bastidas y Tristán, con Condorcanqui y Arguedas, con De la Puente y Mariátegui. Nuestra lealtad con Chávez. Somos leales a la causa de los pueblos. Los partidos, colectivos y movimientos son instrumentos de lucha, si traicionan los altos ideales de la revolución y del socialismo no sirven para nada. Pero hay cosas que puntualizar más allá de esta declaración de fe.
¿Incurrimos en traición partidaria? ¿Fuimos nosotros quiénes aparecimos dando conferencias como miembros de otra organización? No. Otros compañeros del Partido sí lo hicieron.
¿Promovimos la negativa al voto por otros candidatos de nuestra organización? No. Otros compañeros del Partido sí lo hicieron contra nosotros.
¿Agraviamos en privado o en público a miembros de la organización? No. Otros compañeros del Partido sí lo hicieron. Los desleales fueron otros, nosotros no.
¿Somos inorgánicos? Esta acusación en realidad provoca risa, pues fuimos nosotros quienes criticamos siempre el liberalismo en las reuniones, las decisiones al caballazo, la pretendida omnipotencia del Secretario General ─cuyas acciones expresan la voluntad de otro como bien se ha entendido al leer este relato─, la existencia de militantes fantasmagóricos, entre otras características del profundo diversionismo ideológico en el que se halla el llamado Partido Pueblo Unido.
¿Somos vanidosos? ¿Por qué? ¿Por saber reconocer nuestras potencialidades y también nuestras limitaciones, así como reconocer las de los demás? ¿Lo somos por estudiar a conciencia? No lo somos, pero sí quienes acusan de esto tienen una gran dosis de resentimiento. Y los revolucionarios no podemos ser resentidos.
¿Fuimos entristas? Sostienen quienes nos adversan que durante estos más de cuatro años hemos mantenido vivo el Movimiento José María Arguedas al interior del llamado Partido Pueblo Unido. ¿Con qué intención? Seguramente con la intención de “apoderarnos de su trabajo político”. Entonces, ¿por qué ligamos a nuestros aliados en la Amazonía con el Partido?, ¿por qué continuamos con nuestro trabajo internacional bajo el rótulo de PPU?, ¿por qué abrimos bases en Arequipa, Puno, Cajamarca e Ica bajo esa denominación y no ocultamos a los nuevos integrantes? ¡Vaya que somos unos entristas bastante torpes! Ahora muchos compañeros indignados por el trato que hemos recibido y que no merecíamos, se nos acercan y nos preguntan: ¿Y por qué no relanzan el Movimiento José María Arguedas? Nosotros entendemos cuánto aprecio suscitó esa vieja organización y el aporte fundamental que dejó como herencia en la juventud de izquierda y en el pueblo en general, pero ya pertenece al pasado desde el año 2012. No somos entristas. Más bien son entristas quienes han tratado de penetrar a diversas organizaciones del Frente Amplio y casi han conseguido crear un Estado Mayor del mismo, con la perversa intención de hacer del Frente un Partido. Y el llamado Partido Pueblo Unido ha seguido este juego. ¿Pensarán en relanzar el MIR bajo nueva denominación una vez más? ¿Hay tal vez un viejo exguerrillero soñando con ser la versión peruana del reformista irredimible Pepe Mujica? Veremos con el tiempo.
Dijeron también que nos hacíamos conocidos gracias al Partido. Nada más falso, en realidad fue al revés. Aprovechamos para agradecer a las hermanas y hermanos de Nuestra América que nos apoyaron con su estímulo y opiniones, en especial a los compañeros de Argentina, Chile, Honduras, Puerto Rico y Venezuela, quienes enviaron mensajes de adhesión a nuestras candidaturas en escritos, audios y videos. Dirigentes estudiantiles elegidos, activistas y dirigentes de partidos políticos importantes y combativos. Con ellos venimos trabajando hace más de una década.
Hemos descubierto que no es cierto que el diablo sepa más por viejo que por diablo, es al revés, el diablo sabe más por ser diablo, aunque algunos pretendan serlo y no pasen de ser maquilladores del sistema y se mueran por colarse entre los reformistas para ver si algún pedazo del pastel les toca. Prefieren a un exguerrillero, como Mujica, que lo único que ha hecho estos últimos años es disparar semántica, que a un ex chofer de metro, que está enfrentando directamente al imperialismo y no hace acuerdos con agencias de penetración yanqui como USAID por ejemplo ─sí la misma relacionada con el NDI─, a través de la Agencia Uruguaya de Cooperación Internacional (AUCI), ni solicita su ingreso como observador a la Alianza del Pacífico creada por Alan García para desestabilizar el ALBA y el MERCOSUR.
Por todo esto, y haciendo el balance, hemos constatado que la vieja consigna del Movimiento José María Arguedas es más vigente que nunca: ¡Todas las sangres por el socialismo!, socialismo cuyos objetivos, están presentes en las ansias de todos los sectores marginados y explotados, de aquellos que piensan que este modelo económico no va más, en los 1 190 079 de peruanos y peruanos que no votaron ni por Kuczynski ni por Fujimori, casi el 6,5% del total de los electores, en el 20% de los que sencillamente no votaron. Y en el 8%, principalmente provinciano, que creyó en nosotros y apostó por la consigna socialista en las elecciones ciudadanas del Frente Amplio. Invitamos a los dirigentes populares, a las bases honestas y consecuentes y a todas las ciudadanas y ciudadanos que se respeten y que quieran constituir una verdadera opción político-partidaria de transformación, a luchar junto a nosotros por una Patria nueva, bella, libre y socialista.
Este documento sale hoy, un 10 de agosto, día del 226 aniversario del natalicio de Mariano Melgar, poeta insurgente de provincia, eternamente joven; como un homenaje y una reivindicación a los jóvenes y los provincianos, los sectores más ignorados por la derecha, por la izquierda oficial y por un sector de la nueva izquierda que pretende ser moderna negando la realidad y pensando por el pueblo, reemplazando organización popular por estrategia publicitaria, discurso revolucionario por fraseología poetizada y lucha antisistema por convivencia con los poderes fácticos.
Estamos seguros de que pronto se lograrán victorias desde la izquierda, pero eso sí, el turno será esta vez en el Perú, de una auténtica izquierda, de una IZQUIERDA SOCIALISTA.
Martín Guerra/Diego Motta
En representación de las compañeras y los compañeros renunciantes


Carta de renuncia de Martín Guerra y Juan Diego Motta al denominado partido Pueblo Unido (segunda parte). Agradecemos los saludos y mensajes públicos de los compañeros de Cusco, Ica, Loreto, Arequipa, Apurimac, Cajamarca y Lima (provincias y distritos). Agradecemos también el interés y dudas planteadas por distintas bases en conversaciones privadas. La práctica será el criterio de verdad. Pronto buenas nuevas.
3. Nuestro trabajo al interior del llamado Partido Pueblo Unido. El desorden como regla y los bruscos cambios de opinión sin debate. La cuestión electoral. Desde mayo de 2012 hasta el 19 de julio de 2015
El 1 de mayo del año 2012, el llamado Partido Pueblo Unido sacó un volante para la manifestación por el día de los trabajadores; en él, en un aparte titulado “Exitosa III Convención” dice:
“Anunciamos a nuestro pueblo, a las organizaciones políticas y populares que en la III Convención Nacional realizado (sic) el 28 y 29 de abril, hemos ratificado nuestra línea política, junto al pueblo, por la soberanía, nuestra cultura e identidad plurinacional y pluricultural, por construir el poder popular hacia la liberación y transformación de nuestra Patria de todas las sangres: El Socialismo Peruano.
Además, como Partido Pueblo Unido, buscamos construir una representación unitaria que aglutine y defienda los intereses de las grandes mayorías: los pobres y los excluidos, trabajadores de la ciudad y del campo, profesionales, artistas, intelectuales, pequeños y medianos empresarios, sectores democráticos y patriotas.
Por ello, el MOVIMIENTO JOSÉ MARÍA ARGUEDAS SE FUSIONA COMO PUEBLO UNIDO, dando así, un paso en la Unidad de los Socialistas.
¡Viva la Unidad de los Socialistas!”
De más está decir que habríamos preferido que se colocara en lugar de “junto al pueblo”, “desde el pueblo”, y que no se hiciera mención a aquello de “identidad plurinacional y pluricultural”, conceptos a nuestro parecer aún en debate, pero pensamos en aquel entonces que esas pequeñas diferencias se podrían desarrollar en franca discusión y estudio, desde nuestras organizaciones de base, como siempre lo habíamos hecho, hacia afuera y hacia adentro de nuestra exorganización.
Lo que sí sorprendió fue el cómo concebían a la organización partidaria, la veían en realidad como una organización pluriclasista, pues podemos entender aquello de “pequeños y medianos empresarios”, pero ¿qué significaba en realidad lo de “sectores democráticos y patriotas”? El Partido puede y debe manifestarse en alianza con todos esos sectores marginados por el Estado burgués, pero no puede pretender una “representación unitaria” de todos ellos. Allí estaba la madre del cordero, la concepción de partido tipo frente, de raigambre aprista. Pensamos podríamos llegar a una conclusión luego del debate. Se dieron muchos debates en realidad, pero se soslayaban las diferencias. La costumbre era la siguiente: al final del debate, el Secretario General decía lo que él creía queríamos escuchar y allí acababa, a pesar de nuestras réplicas. Los documentos de resumen o amalgamaban posturas encontradas e irreconciliables por concepción o volvían a fojas cero. Aquello fue desgastando nuestra paciencia, aunque decidimos no contribuir más a la fragmentación de la izquierda y darle tiempo al tiempo.
Pero no nos adelantemos, veamos cómo se llevó a cabo aquella “III Convención” en la cual el “Movimiento José María Arguedas se fusiona como Pueblo Unido”.
Para formalizar nuestra “fusión” fuimos invitados a esa “III Convención”. El segundo día, el 29 de abril de 2012, estallaron tres posiciones totalmente antagónicas sobre construcción partidaria y lucha revolucionaria. La primera de esas líneas, conformada por quienes venían de la Izquierda Unida defendía ardorosamente la necesaria participación en las alianzas de izquierda que se promovían desde los partidos tradicionales de la izquierda en el país (viii) y ponía como reto importante las elecciones municipales y regionales próximas; para este sector lo más significativo era conformar un partido preparado exclusivamente para las elecciones más que una organización revolucionaria. Meses después comprobaríamos cómo estos dirigentes trataban a sus militantes más jóvenes, estos eran utilizados como operadores y no tenían participación en la toma de decisiones. Cuando alguno de ellos había intentado ser dirección, se le opacaba. Luchamos contra eso desde el inicio, pues muchos de esos jóvenes eran promesas importantes, además de ser lo justo.
La segunda línea ponía en tela de juicio la lucha de clases, la dictadura del proletariado y el partido de clase; hablaban de sociedad de redes, del fenómeno de las comunicaciones, de la horizontalidad, del aporte del psicoanálisis, de la experiencia zapatista, entre otros temas aparentemente nuevos pero que en realidad no lo eran. En la práctica aspiraban a una construcción partidaria laxa en donde en apariencia “todos fueran dirigentes”, porque “había que radicalizar la democracia”, pero en la práctica, por ese democratismo o falsa democracia, terminaba mandando el más experimentado o, como dice el dicho popular, el más vivo. Con el tiempo descubrimos que este sector, el que más hablaba, el que más alzaba la voz, estaba conformado por dos compañeros de la organización: uno de ellos, sin ningún trabajo de bases, y el otro, literalmente, había convertido su trabajo sindical en su feudo personal. No obstante, solía colocar muchos adjetivos ultraizquierdistas a sus intervenciones. Pura boca, nada de trabajo real para la organización.
La tercera línea hablaba de socialismo, de democracia popular, de poder popular. En la práctica eran los que sustentaban el trabajo real de la organización en provincias y era la línea hegemónica. Había otros grupos menores, algunos de ellos con presencia en ciertos sectores del sur de Lima, que sustentaban que el agente revolucionario actual estaba constituido por el mediano empresario. Y así por el estilo, había en realidad de todo. Decidimos asumir con optimismo la tarea de dar el debate interno y rescatar las tesis fundamentales del socialismo y de José Carlos Mariátegui y corregir aquello de endiosar a Luis de la Puente Uceda cuando él mismo había adherido a Mariátegui y sus tesis. Flaco favor le hacían los activistas del llamado Partido Pueblo Unido al colocarlo por encima del Amauta en la construcción simbólica del imaginario popular.
El punto culminante de la “III Convención” fue cuando se habló de socialismo y de las tareas partidarias. Representantes de la primera línea a voz en cuello dijeron que esa organización no era la llamada Pueblo Unido, sino que era el MIR. Quedamos atónitos. En realidad, sabíamos que reivindicaban el pasado mirista de algunos, pero no que Pueblo Unido era un nombre de cobertura. Y cuando se propuso ─condición nuestra─ que se añadiera a José María Arguedas y a Micaela Bastidas dentro de los símbolos partidarios, tildaron a Arguedas desde burgués por suicida, hasta de ser “un simple investigador social”. Debían mantener únicamente a Túpac Amaru, De la Puente y al Che Guevara como parte de sus símbolos. Además de que debía retomarse el nombre del MIR. Creemos que un nombre no es solo palabras, sino lo que entraña política y programáticamente. Dijimos que de ser así nos retirábamos de la “III Convención” y que mejor no se desarrollara la fusión hasta que aclararan su extrema divergencia y notable eclecticismo. Recordemos que lo peor del eclecticismo en una organización no es mantener en su ideario posiciones contradictorias, pues eso es superable, sino hacerlo a propósito para conservar falsamente unido un grupo, eso es oportunismo.
El Secretario General tomó la palabra y sostuvo que PPU no era el MIR y que dejaran de lado su emoción por el pasado que aquello ya estaba zanjado hace tiempo y que debíamos priorizar la unidad. Fue, en apariencia, la posición de la mayoría, en especial de los más jóvenes y de los compañeros de provincias. Nos quedamos entonces y fuimos elegidos miembros de la Dirección Nacional al final del encuentro.
Habíamos decidido dar la batalla por superar los problemas descritos y así lo hicimos. Debemos señalar que en el Movimiento José María Arguedas hubo una posición minoritaria que no estuvo de acuerdo con la unidad, pero se sumó con decisión y coraje al proceso aunque con reservas.
Entre los años 2012 y 2013 se hizo un buen trabajo político. Se crearon y fortalecieron las bases territoriales. Continuaron los viajes a nivel internacional y nacional para orientar y reorientar el trabajo, así como aprender y nutrirnos con experiencias diversas. Empero, el 2014 empezamos a recibir informes del Secretario General que manifestaba opiniones nuevas a las que habíamos decidido orgánicamente, cada vez que iba a visitar a un amigo al cual le era imposible asistir a reuniones fuera de su residencia. Empezamos a creer que se recibían órdenes de afuera o tal vez de un “adentro” que no conocíamos. Así lo manifestamos entonces, no una sino varias veces, y siempre se nos respondió que estábamos equivocados. Hoy, este amigo es quien hace y deshace al interior del llamado Partido Pueblo Unido y alrededor del cual se escogieron algunas precandidaturas al Congreso de la República de gente ajena a la organización, solo por lazos de amistad o confianza política y sin ninguna democracia interna, como demostraremos más adelante. Por supuesto, todo esto envuelto en una fraseología democratizante y radicaloide.
Una cosa que disgustaba a muchos era la forma de llevar las reuniones. Eran un caos. Acostumbrados como estábamos por nuestra formación política inicial, nos sorprendía que en plena reunión se dieran charlas marginales, varias a la vez, interrumpieran sin pedir permiso, fumaran, y para hacerlo algunos compañeros se paraban y se aproximaban a las ventanas y allí conversaban como si estuvieran eximidos del orden y el respeto hacia los demás. ¡Cuánto extrañábamos esa nuestra formación política original! En los cuatro años que pasamos al interior del llamado Partido Pueblo Unido fuimos testigos del desorden orgánico en los debates, de las formas despectivas para tratar y en especial de la irrespetuosa práctica de fumar mientras se discutía.
Hay que señalar que aun antes de integrarnos al llamado Partido Pueblo Unido, habíamos cofundado en Cajamarca la Asamblea Nacional de los Pueblos del Perú y del Tawantinsuyu, los días 30 y 31 de marzo de 2012. Integramos el grupo que redactó su primer Manifiesto y que participó en los debates que decidieron el nombre y plataforma inicial de lucha. A partir de esa fecha luchamos contra la tendencia al interior de PPU que quería ver a la ANPPT como una extensión del Partido, lo cual a todas vistas era un grave error. La ANPPT no pertenecía a ningún partido, había surgido para unificar las luchas sociales en todo el país, ante el vacío que generaba en los sectores más radicalizados la inoperancia de las burocracias sindicales. En las siguientes acciones de la ANPPT (ix), participamos casi en solitario como dirección del Partido, tarea que recayó en Diego Motta, a pesar de que en muchas ocasiones hicimos las llamadas de atención respectivas por el abandono de la ANPPT en la mayoría de regiones ─en especial en Lima─, salvo en Lambayeque y en Cajamarca.
A mediados del año 2013 otro debate interno se inició. Esta vez sobre nuestra participación electoral. Sabíamos que los años 2005 y 2010, el llamado Partido Pueblo Unido, había tratado de acercarse al candidato Ollanta Humala y había pugnado por ser parte importante de la Coordinadora Político Social sin lograr ni lo uno ni lo otro. Luego, defraudados por sus pésimos resultados, habían decidido no manifestar opinión pública frente a la lucha electoral contra el continuismo de la corrupción en las justas municipales de Lima en 2010, resolución que nos pareció errada y surgida de un exceso de subjetivismo. Por ese pasado alrededor de lo electoral, nos pareció extraño que menospreciaran y hasta se negaran a participar en las elecciones generales del 2016. A nosotros, como parte de la dirección, nos parecía que la agitación de las ideas del socialismo en esas elecciones sería una gran oportunidad, en especial teniendo en cuenta los reveses que estaban sufriendo el populismo y el desarrollismo en América Latina, situación que era menospreciada por el Secretario General, para quien la solidez del bloque antiimperialista en América Latina era incuestionable, a pesar de que advertíamos una y otra vez desde 2011 la amenaza del retorno o profundización del conservadurismo neoliberal. Así era el llamado Partido Pueblo Unido, un día reformista, otro, súper revolucionario.
La balanza se inclinó relativamente a nuestro favor a inicios de junio de 2013, gracias a la tendencia que sí aspiraba a participar en elecciones, pero no por difundir el socialismo, lo cual decían que era un error, pues “la población veía con malos ojos la palabra socialismo y era mejor tener un discurso amplio y democrático”. Si bien es cierto nuestra postura de participar en las elecciones había resultado triunfante, tuvimos que explicar que esos no eran los móviles correctos. No es que estuviera mal ganar las elecciones, lo incorrecto era usar un discurso falso o impostado para hacerlo, era no tener en cuenta al pueblo y subestimar su capacidad de asumir y defender el programa proletario.
Uno de los momentos más rocambolescos al interior del llamado Partido Pueblo Unido fue cuando un miembro del Partido a quien conocíamos desde hacía algunos años acudió a una charla en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos y fue presentado como miembro del MPP, una de las organizaciones que hoy fusionada con otras integra el Movimiento Sembrar. En reunión de dirección le consultamos esto al Secretario General quien dijo que hablaría con el compañero que era miembro al mismo tiempo de dos organizaciones, las cuales por cierto tenían serias polémicas en la UNMSM por concepciones diferentes del proceso político. ¿Cómo podía ser del MPP y de PPU al mismo tiempo?
Al cabo de unos días preguntamos cómo iba la investigación. La respuesta fue increíble: el compañero se había retractado “tomando unas chelas” y para corregir lo que había hecho se le había nombrado responsable político en Huancavelica, para “sancionarlo” con más tarea. Ese era su antiguo método, el compadrazgo. ¿Quién lo nombró? ¿Acaso todos los demás no fuimos elegidos en la “III Convención” del llamado Partido Pueblo Unido? Pues lo nombró el omnipotente Secretario General. Disculpen que nos adelantemos un par de años pues la información que daremos a continuación bien lo merece. El “responsable político de Huancavelica” no hizo jamás ningún trabajo, lo cual se puede corroborar buscando los resultados del Partido en las elecciones primarias: Ni un voto, nada. ¿Y qué hizo nuestro omnipotente Secretario General? Pues, anunció en la reunión de balance de las elecciones primarias del Frente Amplio que detallaremos más adelante, que había sido depuesto de su responsabilidad en Huancavelica. Sí, así como lo leen, se presentó en público como miembro de una organización que no era la suya, fue premiado con una responsabilidad política regional, no cumplió con sus tareas y fue premiado nuevamente relevándolo del cargo y con ello protegiéndolo de la crítica del balance colectivo. ¡Qué poder el del compañero! Así se vive la organicidad en el llamado Partido Pueblo Unido.
Pero sigamos. El día 21 de junio de 2013, asistimos a la presentación del Frente Amplio de Izquierda en el Hotel Riviera y entregamos a sus líderes, así como al público asistente, el documento redactado por nosotros y denominado “Saludo y felicitación al Frente Amplio de Izquierda-FAI (x)”, lo hicimos a nombre de la Dirección Nacional del Partido Pueblo Unido. En el texto, además de saludar el espacio recién creado, advertíamos que debía mantenerse la amplitud del Frente, ampliándola lo más posible hacia la izquierda y las organizaciones sociales, de lo contrario se romperían. Ese documento dio en el blanco. Los siete partidos integrantes no ampliaron la base del Frente y terminó desarticulándose. El detonante fue la candidatura de Susana Villarán a la reelección a mediados del año 2014 como “candidata natural” y sin democracia interna, la mayor parte de los partidos integrantes del FAI se fueron detrás de ella en su alianza con Perú Posible, quedando Tierra y Libertad en solitario.
Antes de la explosión ya referida del FAI, habíamos acudido los cuatro miembros por Lima del CEN de PPU a entrevistarnos con dirigentes de Tierra y Libertad para solicitar la inclusión en el Frente. Nos pidieron alejarnos de la ANPPT para ello. Les preocupaba nuestra relación política con Wilfredo Saavedra, uno de los máximos dirigentes de esta. Nuestra respuesta fue negativa. No dejaríamos de activar en la ANPPT. Y hay que señalar que esa negativa fue nuestra respuesta, no la del CEN en pleno, que dudó y guardó silencio en esos momentos. Las cosas quedaron allí.
Luego del fin del Frente Amplio de Izquierda, volvimos a tener una reunión con Tierra y Libertad, esta vez más cordial, en donde fuimos nosotros quienes propusimos la idea de relanzar el Frente Amplio, esta vez con nuevos miembros y en especial con organizaciones sociales, gremiales y culturales de nuestro pueblo. Se establecieron una serie de acuerdos. Por aquella época lo mismo había ocurrido con otras organizaciones y el Frente Amplio empezó a caminar. Internamente se acordó que seríamos nosotros los responsables de lo relativo al Frente Amplio y de sus reuniones de coordinación. Entre broma y broma, se nos decía que debíamos ser nosotros “por ser electoreros”, los demás no irían a esas reuniones porque “les aburría lo electorero y preferían dedicarse a temas verdaderamente revolucionarios”. Ese era el nivel con el que enfrentaban la necesidad de agitación socialista bajo las elecciones burguesas.
El Frente Amplio empezó a caminar con buen pie, no exento de problemas y debates internos y zancadillas externas, incluso atravesó un momento en que todos estaban en contra del novísimo espacio, pero caminó a pie firme y creció rápidamente y casi en silencio, petardeado y silenciado ya no por la derecha y su prensa, sino incluso por la izquierda tradicional.
En base al esforzado trabajo de decenas de activistas de todo el país, el Frente Amplio arribó a su Primer Congreso los días 18 y 19 de julio de 2015. Allí, fruto de nuestra indesmayable labor de organización y difusión del socialismo, fuimos elegidos por alrededor de 400 delegados en voto universal y secreto para formar parte del Comité Permanente del Frente Amplio. Hay que recalcar que ser parte del CP del FA fue tanto por decisión orgánica de las bases del Partido como del reconocimiento que las bases frenteamplistas en general otorgaban a nuestro trabajo.
También en este Primer Congreso se presentaron las precandidaturas presidenciales del Frente. Las bases de nuestro partido habían decidido que PPU postulara a Martín Guerra. Y así se hizo. Hay que señalar esto, pues luego se ha negado, diciendo que no se consultó con las bases. Citamos parte de un mensaje titulado “Pueblo Unido y el Congreso del Frente Amplio”, del día martes 07 de julio de 2015, enviado por el Secretario General a la militancia, en donde este reconoce la decisión de las bases: “(…) Tenemos como Partido un candidato que es el c. Martín. Candidatura que debemos defender férreamente para las elecciones primarias internas (…) Basta ya de trabajar para que otros se encumbren a costa de nuestro trabajo. A partir de ahora serán nuestros cuadros quienes asuman protagonismo público en los espacios sociales y políticos”.
Queda demostrado entonces, por mano del mismo Secretario General, el carácter de la elección de la precandidatura presidencial. Ese mensaje a la militancia no fue objetado por nadie.
4. Fuera las máscaras. Las palabras se desarman de la boca para afuera y se esconden cuchillos hacia adentro. Los desleales acusan de deslealtad. De julio de 2015 a julio de 2016
a. Las elecciones primarias. Nos pusimos manos a la obra. La mayor parte del presupuesto para propaganda, en cuanto a volantes, banderolas, afiches, pines, llaveros, adhesivos; así como la adquisición de pasajes para las visitas a provincias fue en un 90% cubierto por el propio candidato y el aporte de los militantes jóvenes, así como por compañeras y compañeros solidarios que acudieron a nuestras actividades económicas. El 10% restante fue parte de una cuota que se aprobó en dirección y que generó agrias disputas con una serie de compañeros del Partido, que decían que “para la revolución todo, pero no para el electorerismo”. Eso dijeron. Hasta aquí podría parecer que se resistían a caer en las garras del electorerismo y defendían principios, aunque sea de manera errada. Nada más falso, con el tiempo descubriríamos que el sector crítico o por lo menos resistente a nuestra candidatura tenía su propia opción electoral, ajena a la decisión mayoritaria del Partido.
Debido a nuestros magros recursos, Martín Guerra, el precandidato presidencial, solo pudo visitar además de Lima, nueve regiones en persona: Piura, Lambayeque, Cajamarca, La Libertad, Ica, Arequipa, Apurímac, Cusco y Loreto. Diego Motta, actuando como personero legal acudió a Ica, Arequipa, Puno y Tacna. Las demás regiones no las pudimos cubrir. La televisión en Lima jamás nos entrevistó, tampoco ningún periódico limeño. No ocurrió igual en provincias en donde sí accedimos a algunos medios. En el colmo, “Diario Uno” entrevistó a los otros seis precandidatos pero jamás al nuestro (xi). A pesar de eso, logramos el tercer lugar de las elecciones primarias con la añadidura de que fuimos los únicos que hablamos directamente de socialismo y de antiimperialismo. Sabíamos desde siempre que esa era nuestra principal tarea: difundir y organizar en torno al socialismo. Al final, nuestra votación significaría el 8% de la votación general. Un 8% del total de votos válidos, pero hablando de socialismo, reivindicando la validez de la lucha de clases y la necesidad de un nuevo Estado, y sin ningún apoyo de los medios de comunicación y no nos referimos a los de la derecha, sino incluso a los medios progresistas.
El socialismo había quedado tercero en las elecciones primarias, no obstante, el precandidato a la presidencia de la República Luis Alberto Salgado, hizo todo lo que pudo para a través del “miente, miente que algo queda” lograr cierta cobertura de los medios que atendieron las elecciones primarias para pretender hacerse mediáticamente con el tercer lugar, pues en sus sueños de opio ansiaba la candidatura a la segunda vicepresidencia de la República por el Frente Amplio. Frente a estas pretensiones publicamos un pronunciamiento (xii) esclareciendo los hechos. Sin embargo, y a pesar de que este documento fue público, algunos “opinólogos” de izquierda proclamaron en sus escritos a Salgado como ocupante del tercer lugar. Preferían reconocer a un aprista que falsamente se hacía con ese espacio, que a los socialistas. Entre estos estaban Eduardo González Viaña, Carlos León Moya y Nelson Manrique, en especial este último que en su columna del diario “La República”, edición del 13 de octubre escribió: “Aunque el triunfo de Verónika Mendoza ha solucionado el tema de fondo, existe una disputa entre los partidos coleros por el tercer lugar, lo que prolonga el proceso con impugnaciones que no van a modificar el resultado final, pues Mendoza lleva una ventaja de unas seis veces al líder del pelotón de los pequeños”. De acuerdo con este importante historiador, no importaba zanjar el tema del tercer lugar, ni mucho menos que se respetaran los votos de los que creímos en las elecciones primarias, pues esto no modificaría el resultado final. ¡Brillante análisis! Este “analista político” e historiador, despreciaba así la verdad histórica de un proceso tan novísimo como el de las elecciones primarias. No fue el único, al Frente Amplio tampoco le interesó aclarar el hecho. Además, tampoco es cierto que el primer lugar llevara “una ventaja de unas seis veces al líder del pelotón de los pequeños”. El primer lugar obtuvo casi un 43% del total de votos válidos, y nosotros un 8%; es decir, que la ventaja que nos llevaba como “líder del pelotón de los pequeños” era de cuatro veces, no de seis. Este breve párrafo de Manrique contribuye a entender cuán colonial es un grueso sector de nuestra izquierda, que se orienta no por la opinión de sus bases y la discusión de puntos de vista sino por lo que indiquen los “opinólogos” y también como el pensamiento colonial está presente en estos. Llenan cientos de páginas hablando sobre los sectores marginados, las minorías y su importancia, pero a la primera que varias de esas minorías logran una buena participación, se les tilda de “coleros”, de “pelotón de los pequeños”, etc. Eso es aceptable en la historiografía derechista, en el comentario político de un Aldo Mariátegui, pero en un historiador y analista izquierdista es inaceptable. Es, si leen bien, un discurso derechista, despectivo y electorero, pues solo importan las cifras y no el movimiento social. A estos “opinólogos” tampoco les importó el asunto de la presencia del NDI, un organismo ligado a la Central de Inteligencia de los Estados Unidos, en el resguardo de los votos en las elecciones primarias. Nuevamente fuimos los únicos en reclamar, de manera pública y por escrito (xiii), pero nuestros sesudos analistas nacionales de izquierda no dijeron nada. Solo “Diario Uno” mencionó, a través de la columna de César Lévano, nuestra denuncia (xiv). Hay que reconocer que el periódico “Exitosa” (xv) nos permitió un descargo, convirtiéndose en el único medio de comunicación que se refirió a las mentiras de Salgado, en su edición del sábado 10 de octubre de 2015. Dejémoslo ahí.
¿Qué ocurría mientras tanto con el sector discrepante a nuestra precandidatura presidencial al interior de PPU? Pues, mientras hacíamos con mucho esfuerzo nuestro trabajo proselitista, fue enviada una carta de forma inorgánica a varios miembros del llamado Partido Pueblo Unido en donde se exigía al compañero Martín Guerra una serie de respuestas por interrogantes jaladas de los cabellos, entre otros insultos a nivel personal. No pensamos en responder, pero tuvimos que hacerlo duramente (17 de agosto de 2015), pues observamos que, entre los correos a quienes se había enviado la misiva, figuraban tres ciudadanos que no eran miembros de la organización. Y eso nos preocupó por razones de seguridad y políticas. Respondimos también para que los desconocidos, a quienes les había llegado el primer mensaje, conocieran la verdad de las cosas. Luego hicimos la denuncia al interior del Partido y a la dirección. No se le dio importancia. Fuimos criticados nosotros por responder. Enfrascados en la campaña como estábamos tuvimos que postergar el debate. La respuesta a nuestra réplica no tardó en llegar (30 de agosto de 2015), esta vez no solo dirigida a los mismos de antes, sino que fue difundida en las redes sociales, en esta nueva carta, se nos acusa de hacer entrismo y provocar el fraccionamiento, ¡ojo!, es agosto, y especifica el autor de la carta que se abstendrá de apoyar nuestra candidatura. En un momento del texto se señala que el compañero Martín Guerra “de salir electo congresista…”, cuando en agosto estábamos en plena campaña de las primarias, y participábamos para la candidatura presidencial y no para una lista congresal.
Hay que señalar que ni la carta ni la respuesta fueron nunca enviadas al compañero Martín Guerra, solo se enteró por terceras personas. Ese es el nivel moral de los atacantes. Es más como ya dijimos, ambos documentos fueron enviados a ciudadanos que no eran miembros del Partido, entre ellos Alberto Gálvez Olaechea.
No obstante, para evitar un debate público en los términos bochornosos en que los planteaba la carta, como miembros de la Dirección Nacional hicimos nuestro reclamo. Se acordó crear una Comisión de Disciplina para el caso y otros temas relacionados, pues luego de declarar en la carta que no se haría campaña por nuestra candidatura, se pasó del dicho al hecho. Una compañera de la organización que en Villa el Salvador y en otras zonas del sur venía coordinando tareas para nuestra candidatura partidaria, así como otras compañeras y compañeros, empezaron a ser hostigados, no solo vía redes sociales (provocaciones que nunca fueron respondidas) sino directamente, desconociéndolos públicamente como militantes de la organización y acusándolos de un sinnúmero de falsedades, solo para favorecer a otro sector del Frente. Esta Comisión acudió una vez al sur y actuó como el personaje de El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha de Miguel de Cervantes, cuando su encuentro con el niño Andrés en el cuarto capítulo. El Quijote encuentra que un hombre está azotando al niño Andrés pues le ha perdido unas ovejas. El Quijote hace “amistar” al abusivo con su víctima y le hace prometer lo que no va a cumplir y luego se va. Obviamente, el hombre siguió golpeando al niño. De igual manera ocurrió con la mencionada Comisión, solo que lo que en el Quijote era ingenuo idealismo de parte del personaje y perspicaz sátira por parte de Cervantes, en la Comisión era una expresión del muy acendrado liberalismo del laissez faire, laissez passer (xvi).
Viendo la esterilidad de las funciones de la Comisión, hicimos el reclamo en un encuentro de la Dirección Nacional en Lima. El responsable de Áncash reafirmó que no era la primera vez que el autor de la carta, un viejo activista, hacía cosas similares en contra de compañeros, pues tenía esa vieja también, costumbre de incordiar y causar problemas, por lo que se sentía aliviado de ya no tenerlo en su región.
Pronto empezaron los ataques por Facebook, ya no solo de ese activista, sino de algunos más, todos antiguos. Nos descalificaban, decían abiertamente que debía votarse por otra opción en las primarias, etc. Nosotros, y que quede bien claro, jamás caímos en la respuesta pública frente a problemas internos, a pesar de que muchos compañeros de la organización y de otros sectores de izquierda nos hacían comentarios y nos lo pedían, no lo hicimos. Y no solo por el respeto a lo orgánico sino por un tema de ética. Acudimos entonces a la Dirección Nacional –de la cual éramos parte─ y se decidió crear una Comisión para llamar al orden al compañero que inició todo, pues también estaba creando problemas entre los activistas del Frente Amplio al sur de Lima, en especial maltratando a una compañera del propio Partido. Más allá de crear una Comisión, lo cual nos parecía una solución burocrática a un problema político, nosotros planteamos que era necesario tener un encuentro interno para debatir y solucionar, pues opinábamos que existían varias líneas políticas, algunas de ellas organizadas al interior. Se nos respondió que no, que había una sola línea y que en todo caso ese encuentro sería luego del 28 de julio de 2016. ¡Era en ese momento octubre de 2015!
La Comisión funcionó tarde, mal y nunca. El activista que inició esos viles y desleales ataques siguió haciéndolo, los otros tres que se le sumaron también lo hacían en las redes sociales esporádicamente, y en las bases distritales, siempre que estaban solos. Llegaron a decir públicamente en una reunión de un FA distrital de Lima sur que “habíamos depuesto nuestra candidatura a favor de otra”. Jamás llegaríamos a ese nivel de acomodo, ni tendríamos la conciencia tranquila si nos viéramos beneficiados de ello. Nuestra ética es distinta. Nos enterábamos también que estos desleales compañeros sostenían reuniones con otra organización para ofrecerles apoyo en su precandidatura, y supimos de esto por la propia actitud ética de algunos miembros de estos espacios que sorprendidos nos lo comentaban. Esperamos que estas viles acciones no hayan sido toleradas por la dirección de esta organización. ¡Qué triste ejemplo sería para sus bases!
En nuestros viajes de campaña ya mencionados descubrimos más de una vez, por boca de nuestras bases, que nuestros responsables habían trabajado por otra precandidatura y esto indignaba y confundía a las bases. Confirmamos que había un Partido dentro de otro.
También se criticaba nuestra campaña por el socialismo, diciendo que no era el momento, que eso nos “alejaba”. Nos preguntábamos entonces: ¿de quiénes nos distanciaba el discurso socialista? Comprobamos que del pueblo más contestatario no. En nuestros viajes por el sur, en trabajos de base verdaderos y no cacareados veíamos que un grueso sector del pueblo trabajador y campesino del sur se mostraba sólidamente contestatario y reivindicaba la lucha contra el sistema que nos explota y nos roba. Entonces comprendimos que la preocupación del sector que petardeaba desde dentro nuestra campaña era el que nos distanciáramos de los compañeros posmarxistas, poscapitalistas y posmodernos, muchos de ellos activistas del Frente Amplio. Es decir, los “socialistas” tenían temor de “distanciarse” de los “no socialistas”, a pesar de la adhesión de un importante sector de la población de provincias. En primer lugar, siempre pensamos que hay que preferir al pueblo que lucha que a las organizaciones y, en segundo lugar, si la discrepancia es honesta y directa no tiene por qué distanciar. Teníamos presente aquello que decía Alberto Flores Galindo: “Discrepar es otra manera de aproximarnos”. Pero para ello hace falta sinceridad.
Las críticas a las proclamas socialistas las entendíamos bien de la derecha y del posmarxismo, pero no de los militantes y dirigentes de una organización pretendidamente socialista.
En el colmo de la estolidez y el prejuicio, incluso se llegó a criticar en una reunión de balance la apariencia étnica de nuestro candidato, su forma de vestir y su discurso radical. Frente a ese hecho un sector de las bases de provincias protestó. Significaba retroceder al resentimiento y a la ignorancia política sobre lo más elemental. ¿Lucha de razas o lucha de clases? Allí se notó la pobreza política y mental de ciertos personajes.
El balance de las elecciones primarias que se hizo en el llamado Partido Pueblo Unido arrojó, a pesar de nuestra posición discordante, varias falacias como conclusiones, de las cuales resaltaremos tres de ellas, a través de las cuales los lectores verán la estrechez de los argumentos y lo tendencioso de estos.
En primer lugar, argüían que gracias a las primarias el compañero Martín Guerra se había hecho conocido en provincias. Falso, pues nuestro trabajo desde antes de fusionarnos con el llamado Partido Pueblo Unido había sido en provincias, allí estaba el aporte sólido y contestatario de nuestros aliados de Iquitos, solo por citar un ejemplo, en donde la suma de los votos de las otras seis precandidaturas juntas fue igual ─por una diferencia de cuatro votos─ a la nuestra (xvii). Los votos que obtuvimos, que nos colocaron como la tercera fuerza al interior del Frente Amplio en lo que respecta a las elecciones, eran parte del esfuerzo de los provincianos, tanto de compañeros esforzados del Partido, como de aliados de muchos años de lucha conjunta. Además, esta afirmación de que “nos habíamos hecho conocidos en provincia” encubría la realidad de las cosas respecto a Lima, pues en la capital el llamado Partido Pueblo Unido había hecho poco o casi nada por la candidatura propia. Era la primera vez que un candidato limeño era más reconocido en provincias que en Lima. Eso, además de echar por tierra cualquier razón racista de descalificación del candidato, respondía no solo al discurso desde siempre contestatario, lo cual lo empataba muy bien con la práctica del pueblo antisistema del interior del país, sino también a que, como se verá más adelante, el llamado Partido Pueblo Unido trabajó para otra candidatura, en especial en Lima.
En segundo lugar, se señaló que parte de nuestra derrota en las primarias se debía a que “nuestra correlación de fuerzas al interior del Frente Amplio había sido errada” y que “debimos coordinar más con el grupo de Verónika Mendoza y no tanto con el sector de Marco Arana”. Se deslizaba la idea de que luego se haría tendencia al interior del llamado Partido Pueblo Unido, que quienes éramos encargados de coordinar en el Comité Permanente, por cierto, elegidos en Congreso, habíamos hecho un acuerdo tras bambalinas con el compañero Marco Arana, lo cual no era cierto.
En tercer lugar, se dijo que como estaban las cosas “el Frente Amplio no iba a remontar mucho para las elecciones nacionales”, lo cual creíamos nosotros que era todo lo contrario, que el Frente Amplio podía dar una batalla importante el 10 de abril y obtener grandes resultados.
Cansados como estábamos de esta clase de “acuerdos” resultantes de “balances” que debieron ser más serios y autocríticos, sentimos que el sinsabor se había transformado en hartazgo, pero decidimos hacer todos los intentos por robustecer la organización, priorizando la unidad y planteando los debates con más orden para cuando culminara la batahola electoral en la cual estábamos responsablemente enfrascados.
Por aquella época, se volvió a exigir a la Dirección Nacional sanción o al menos un llamado al orden a quienes boicoteaban el trabajo. El responsable de Lambayeque incluso llegó a pedir que, de no retractarse el activista que lideraba los vituperios contra la representación pública de la organización, se le expulsara de la misma, pues seguía agraviándonos por las redes. Estamos seguros de que tanto los compañeros de Áncash como de Lambayeque no se retraerán de lo aquí señalado por ser compañeros serios y éticos. La respuesta del Secretario General fue: “PUEBLO UNIDO NUNCA EXPULSA A NADIE, SE LE CORRIGE MEDIANTE EL TRABAJO DE BASES, SE LE ENCARGA AL MILITANTE QUE HA INCURRIDO EN ERROR, REALIZAR UN TRABAJO DE BASES PUNTUAL”.
Se acordó entonces un documento público de sanción al ofensor. Para los atentos lectores, de más está decir que no se escribió dicho documento, no se publicó nada y el agraviante continuó con sus ultrajes ya no solo escritos, sino verbales y hasta físicos. En el mitin de campaña presidencial y presentación de candidatos al Congreso de la República del Frente Amplio en San Juan de Miraflores (24 de febrero de 2016), la responsable política del Partido por Lima, una compañera mayor, a quien creíamos ecuánime, intentó quitarle a una compañera joven las banderas del Partido. Del mismo modo, la misma persona arañó a un compañero maestro jubilado, en el alboroto que generó su intención de arrancarle literalmente las astas de las banderas de la organización a un compañero de la juventud.
Sin embargo, se nos achacaba el ser soberbios y petulantes. Quienes nos agredían y ninguneaban una y otra vez, con apoyo de los “opinólogos”, colocaban en nosotros sus propias características.
b. Las elecciones complementarias. Antes de esos mítines, entre noviembre y diciembre, nos preparábamos para las elecciones complementarias del Frente Amplio para seleccionar los candidatos al Congreso de la República. Este proceso se llevó a cabo el 10 de enero de 2016.
Días antes de fin de año, parte del Comité Ejecutivo Nacional del llamado Partido Pueblo Unido se reunió en Lima para definir quiénes serían los candidatos por el Partido en las internas complementarias del Frente Amplio. El Secretario General propuso la mayoría de los nombres a representarnos en algunas regiones. Cuando señalamos que había que corresponder con el apoyo recibido por nuestros compañeros en Iquitos y tomar en consideración su propuesta, de haberla, se nos respondió que en Iquitos teníamos “dos compañeros de la organización” a quienes por cierto no conocíamos ni sabíamos de su existencia. Y cuando propusimos a un compañero por Ica se nos dijo que la candidata por Ica sería una profesora de la Universidad Nacional de Ica, a quien tampoco se le conocía militancia. Creíamos y creemos que nuestros reparos eran justos. No obstante, mientras averiguábamos de quiénes se trataban, su participación quedó en suspenso.
Lo que sí nos sorprendió fue que se negara la participación de un compañero propuesto por nosotros en Ica, pues dicha base era la más reciente, la habíamos levantado con mucho esfuerzo y con gran entrega de compañeros iqueños. Cuando esta base ratificó su acuerdo político con un proceso electoral interno, se cambió de estrategia y “desde las alturas” rompiendo los acuerdos de base se retiró a un compañero miembro del Comité Electoral, intentando boicotear la campaña de los compañeros de Ica solo porque no era del agrado de un sector. Igual nos disgustó que se ignorara a los compañeros de Iquitos, gente combativa y entregada a la causa de los pueblos desde hacía muchos años, que mantenían en alto las banderas del socialismo y que nos habían dado el único triunfo regional como Partido. Esta política no solo demostró sus yerros éticos, si no también políticos, los candidatos más votados por la organización, junto con los de Lima, terminaron siendo justamente los compañeros de Ica e Iquitos.
Posteriormente averiguamos quiénes eran los dos “compañeros del Partido” en Iquitos y descubrimos que uno de ellos estaba acusado, por varias organizaciones indígenas, por traficante de terrenos; y el otro, según informaban diversas organizaciones de izquierda de variadas tendencias, no era de fiar por una serie de actos de deslealtad política y temas económicos no muy claros. Además, se demostró que dichos compañeros habían hecho abierta campaña en las primarias por otra opción. Señalamos que no estábamos de acuerdo con esas candidaturas que llegaban caídas del cielo y propusimos a un compañero aliado de Resistencia Amazónica de Iquitos.
Respecto a Ica, descubrimos que la “compañera del Partido” que se pensaba como candidata integraba otro partido de izquierda, que no era miembro de la alianza Frente Amplio sino del conglomerado Únete. Inmediatamente reclamamos por estas acciones que iban dirigidas a impedir que postularan quienes sí eran miembros del Partido y defendían sus banderas diariamente con trabajo y con dignidad en beneficio de personas que no pertenecían al mismo. O… ¿sí pertenecían? Esta última pregunta no es vana ni es insidiosa, pues mientras discutíamos sobre estos asuntos, se dio una reunión de fin de año a la cual solo se invitó a los que provenían del MIR. Nos enteramos de casualidad. Nos dirigimos al local del Partido (al que por cierto le cambiaron la cerradura para que ya no pudiésemos ingresar, ¡a dos miembros de la Dirección Nacional elegidos en Convención y por las bases!) y encontramos a todo el Partido en Lima y algunos de provincias en los previos a una reunión de fin de año, que se acostumbra hacer desde hacía años, solo que esta vez la organizaron en perfecto secreto frente a nosotros.
Horas antes de la reunión, el c. Martín Guerra realizó una llamada al Secretario General solicitándole proporcionara el teléfono de uno de sus “compañeros del Partido” en Iquitos a lo que respondió diciendo que lo haría al llegar a casa. Pudo decir: “Hay una reunión de camaradería del Partido por fin de año, ¿cómo, no están enterados?”. Pero no lo dijo.
Lo más interesante fue ver que uno de los “compañeros del Partido” de Iquitos estaba en la reunión, sí, el cuestionado por tráfico de terrenos comunitarios. Y un compañero de la organización, a quien hacía poco se le había separado de su responsabilidad política por Huancavelica, sí, ¡el mismo al cual nos referimos anteriormente!, ayudaba al señor postulante a llenar su ficha de inscripción como precandidato por Iquitos del llamado Partido Pueblo Unido. Estaba presente en la reunión también Alberto Gálvez Olaechea, quien por esos días visitaba bases del Frente Amplio en varios distritos de Lima y quien, según nos había informado el mismo Secretario General, promovía la línea política del Movimiento Sembrar.
Para Lima, el criterio que se había manejado desde las bases y desde el sentido común era que, siendo una organización sin recursos, debía priorizarse todas las fuerzas en los dos dirigentes más conocidos y reconocidos del Partido; no obstante, nos enteramos a último momento que se había decidido presentar dos candidatos más, el compañero dirigente sindical Enver León, recientemente adherido a la organización y un desconocido sin actividad militante, Agustín Rojas Guzmán, tanto así que los mencionados fueron inscritos fuera de plazo. Según consta en la carta del 31 de diciembre de 2015, titulada: “Carta a nuestra Dirección de Lima y a la Dirección Nacional”, los estudiantes de San Marcos que militaban en la organización señalaron que era falsa la afirmación del compañero responsable de San Marcos, de que “que la candidatura de Enver León había sido un acuerdo de San Marcos”, pues nunca estuvieron presentes ni fueron convocados a la reunión donde se decidió eso.
Respecto a la candidatura de Agustín Rojas Guzmán, ciudadano que jamás militó en las filas del Partido, por lo menos entre 2012 y 2016, sabemos por denuncias de miembros de diversas organizaciones del Frente Amplio que se hicieron públicas en los trámites de inscripción, que el acta de elección del precandidato fue redactada por un miembro de la Dirección Nacional del llamado Partido Pueblo Unido a título personal, incurriendo en falta al procedimiento. Así como denuncias por su supuesto accionar como funcionario ligado a Castañeda Lossio en una municipalidad. ¿A qué se debió la participación del Sr. Rojas? No lo sabemos, pero el citado Sr. era y sigue siendo un desconocido para nosotros. Tan desconocido era para el Partido el Sr. Rojas que ni el compañero Enver León hizo campaña con él.
La pequeña campaña empezó así de accidentada, dividiendo los esfuerzos entre cuatro candidatos, uno de ellos absolutamente desconocido para los mismos militantes. Durante toda la minicampaña, los mismos que incurrieron en agravios en las cartas descritas líneas atrás, hicieron contracampaña a Martín Guerra y Diego Motta, llamando por las redes a votar “por los verdaderos candidatos de Pueblo Unido”: León y Rojas. El resultado fue obvio, ambos, León y Rojas, no alcanzaron la votación necesaria para lograr un número en la lista congresal del Frente Amplio. ¿Y qué pasó con nuestras candidaturas? Pues quedó verificado, además del reconocimiento de la izquierda limeña a nuestras propuestas, pues resultamos escogidos para la lista congresal, que el resto del Partido no movió un dedo por nuestras candidaturas ya que sacamos un promedio de 20% más de lo que habíamos obtenido en Lima en las primarias. Lo que demostraba a su vez lo que casi teníamos confirmado, que, en aquella ocasión en octubre, tampoco habían hecho nada por nuestra candidatura.
c. Las elecciones nacionales. Las elecciones generales las enfrentamos con el mismo ánimo y con el mismo ahínco que todo el proceso anterior, a pesar de la guerra sucia de la derecha y de la traición en nuestras propias filas. La prensa basura la enfiló contra nuestras candidaturas con la “acusación” de tener vínculos con la Revolución Bolivariana, lo cual nunca hemos negado, pero señalando que nuestra relación con los revolucionarios venezolanos y de cualquier parte del mundo, es de solidaridad y respeto, nunca de sujeción. Varios canales de televisión de señal abierta, así como diversos medios virtuales y escritos se sumaron a estos ataques. Sobresalió por su virulencia y mala entraña, el artículo del diario “Correo” del 27 de marzo, en sus páginas 2 y 3 (xviii). Ninguna muestra de solidaridad surgió desde el Partido hacia nosotros. En el colmo de lo patético, ¡hasta el diario “Correo”, pasquín de la derecha cavernaria, reconocía que éramos miembros del llamado Partido Pueblo Unido, menos el sector mirista!
Pero respecto a nuestra relación con la Venezuela bolivariana no quedó todo allí. Desde hace más de una década la derecha nos ha acusado de ser “agentes chavistas”, inclusive de recibir dinero de este país, los llamados “petrodólares”. De la derecha no nos sorprendió, pero sí nos asombró que miembros del llamado Partido Pueblo Unido empezaran, primero a murmurar, luego a lanzar indirectas y después a difundir sobre esta falsedad, sumándose a la tarea de la derecha, la de demoler cualquier candidatura abiertamente socialista. ¡Ninguna campaña tan modesta como la nuestra!
Durante toda la campaña iniciada luego de las elecciones complementarias del 10 de enero y concluida antes del 10 de abril, es decir, por tres meses, además de dedicarnos de lleno a difundir el socialismo en lucha frontal contra la restauración fujimorista y el continuismo neoliberal, y a pesar de la dinámica hegemónica del Frente Amplio que había abandonado su primera y pesimista visión de pensar que solo se podría obtener dos o tres congresistas (octubre de 2015), para pasar a creer que se pasaba a la segunda vuelta de todas maneras (marzo de 2016); teníamos que afrontar la contracampaña del sector mirista del llamado Partido Pueblo Unido, sustentada en una serie de acciones que además de inorgánicas, rezumaban pobreza ética y grandes dosis de oportunismo.
Cuando vieron que sus candidatos León y Rojas no resultaron favorecidos en las complementarias, el sector que había entrampado el trabajo político al sur de Lima, planteó abiertamente a través de las redes sociales que el llamado Partido Pueblo Unido haría campaña por los candidatos Adonay Guerrero Cáceres (número 22) y Juan Aste Daffós (exmiembro del MIR, número 14). Pronto, y sin ninguna explicación coherente, hubo un cambio en esta decisión y se pasó a continuar con el apoyo a Aste Daffós, e incluyendo a Rosario Grados Peña (número 13), dejando de lado a Guerrero Cáceres. Esto se confirmó en un acto público en San Juan de Lurigancho. Curiosa decisión la del llamado Partido Pueblo Unido, apoyar a los candidatos Aste y Grados, ambos miembros del Movimiento Sembrar. Creemos firmemente que la actitud de PPU fue incorrecta, pues el Partido tenía sus propias candidaturas, pero también fue incorrecta la actitud de Aste y Grados que aceptaban este apoyo sin cuestionar la contracampaña a todas luces pública y desleal, desde el llamado Partido Pueblo Unido hacia nosotros. Aste tiene años en política, no sorprende. Causa pena sí la actitud de Grados, bastante joven.
Que quede bien en claro que todos, los 36, éramos candidatos del Frente Amplio y debíamos actuar en unidad y hacer campaña por todos. Así lo hicimos nosotros, allí están las entrevistas y las intervenciones en los actos públicos, cada vez que nos preguntaban por cualquiera de los otros 35, afirmábamos su candidatura. Lo que se critica aquí es la contracampaña, la actitud de desvestir a un santo para vestir otro y el oportunismo.
Fue a mediados de febrero cuando nos dijeron que Alberto Gálvez era ya miembro formal del llamado Partido Pueblo Unido, aun cuando hemos visto que desde antes los correos internos le eran enviados también, no sabemos si con su consentimiento, pero por lo menos sí sabemos que no le molestaban aquellos deslices ─de lo contrario se habría pronunciado─, a menos, claro, que existiera otra organicidad que ignorábamos. Por supuesto nos enteramos de esto no por los otros dirigentes, si no por comentarios marginales, ya que eludían nuestra presencia y no nos convocaban a reunión para no cumplir con el acuerdo de sancionar al compañero que había incurrido en acción difamatoria contra nosotros a través de las redes sociales. Nuestra posición digna y de principios, de que se sancionara a quien inició las difamaciones, nunca replicadas por nosotros, fue la justificación que requerían para fraguar una supuesta expulsión, la cual nunca fue comunicada, mucho menos discutida. Misma decisión que rompía con lo que el Secretario General había declarado alguna vez: “PUEBLO UNIDO NUNCA EXPULSA A NADIE, SE LE CORRIGE MEDIANTE EL TRABAJO DE BASES, SE LE ENCARGA AL MILITANTE QUE HA INCURRIDO EN ERROR, REALIZAR UN TRABAJO DE BASES PUNTUAL”.
Inclusive se deslizó ante las protestas de los jóvenes y de las bases en provincias la muy necia justificación frente a lo que ocurría de que “se van dos nuevos y viene dos históricos”. No vamos a dilucidar aquí qué hace a un político “histórico”, pero ya imaginan nuestros lectores a quiénes se refiere la insulsa afirmación. Parece que confunden histórico con antiguo. ¿Qué es la novedad y que la vejez en política, y más aún, en política revolucionaria? Pensamos que lo nuevo es lo que rompe con lo caduco, en ese sentido, sí, tienen razón, somos nuevos, pues nos levantamos contra las viejas formas de hacer política en cierto sector de la izquierda. Esas lamentables formas de “hacer política” o peor aún de pretender “renovar la política” se hacen mintiendo, demoliendo cuadros, practicando la adulación a los personajes con cierto poder, utilizando a los compañeros, manipulándolos. Todas estas actitudes son manifestaciones del oportunismo. Si quienes practican esto, como ha quedado demostrado, se refieren a que no tenemos experiencia, de más está decir que tienen razón. Esa experiencia no la tenemos, ni la queremos. Nuestra experiencia se nutre de la actividad revolucionaria, entregada y sincera, seguramente llena de defectos, pero de cara al pueblo y desde el pueblo y no a través de la conspiración, el sectarismo y el arribismo. Ya la primera parte de este texto reseña bien quiénes somos en política y nuestros trabajos desde el pueblo organizado y nuestros escritos lo demuestran.
Como la sosa explicación de “se van dos nuevos y viene dos históricos”, no satisfizo a las compañeras y compañeros honestos y consecuentes, se dedicaron a armar mentiras y, según nos enteramos, fuimos acusados en ausencia, de desleales, de hacernos conocidos gracias al partido, de practicar el entrismo y de soberbia.
Uno de los momentos más indignantes fue cuando el Secretario General forzó al responsable por Ica impuesto por él, por encima de la base de Ica integrada mayoritariamente por jóvenes, a renunciar al Comité Electoral, debilitando la posición de nuestro candidato por Ica, Javier Flores Sucapuca. De forma similar se comportaron con nuestros aliados en Iquitos. Luego, intentaron envenenar a las bases de provincias contra nosotros, siguiendo la máxima del inglés Francis Bacon: “Calumniad con audacia, algo siempre quedará”. No obstante, en los viajes que hemos hecho recibimos las quejas de los más jóvenes respecto de las actitudes verticales y mendaces de los dirigentes del sector mirista. Y prefiriendo al gran Aristóteles que decía: “No basta decir solamente la verdad, más conviene mostrar la causa de la falsedad”, explicamos todo esto a manera de descargo público que ahora entregamos por escrito, como siempre hemos acostumbrado a hacer en toda nuestra vida política.
Notas al pie:
(viii) Ojo con esto que cobra plena vigencia en la actualidad del Frente Amplio. ¿Quiénes pugnan desde el interior del FA para que ingrese al mismo toda la izquierda, incluyendo aquella que petardeó al FA desde sus inicios y sin realizar un mea culpa o balance autocrítico? Pues, queridos lectores, no les asombrará descubrir que quienes promueven esto son los mismos de abril de 2012. Y otros más, por cierto.
(ix) La segunda reunión de la ANPPT fue el 9 de junio de 2012; la tercera, los días 12 y 13 de octubre de 2012; la cuarta, el 13 de julio de 2013 y la quinta, el 25 de octubre de 2014. Nuestro trabajo en este espacio generó una serie de textos, siendo uno de ellos: “La Asamblea Nacional de los Pueblos: espacio para generar poder popular en el Perú”, publicado en el libro “Nuestra América y Estados Unidos. Desafíos del Siglo XXI” (Centro Internacional de Información Estratégica y Prospectiva Instituto de Estudios de América, 2013), este escrito fue leído en el Seminario Internacional del mismo nombre, realizado los días 30 y 31 de enero de 2013, en la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad Central del Ecuador en Quito-Ecuador).
(x) En el brevísimo documento se señala que de no ensanchar la base y la dirección del Frente con organizaciones de base y no solo cascarones, este terminaría por quebrarse. La realidad de la fractura producto de no corregir el hegemonismo y el sectarismo se produjo un año después. El texto fue redactado por M. Guerra y D. Motta.
(xi) Nuestro comportamiento con los otros seis precandidatos fue siempre de la mayor consideración a su opción y del mayor compañerismo. Días antes de las elecciones del 4 de octubre publicamos un saludo a todos ellos, titulado: “Carta abierta a mis compañeros precandidatos a la presidencia de la República por el Frente Amplio” (29 de setiembre de 2015), texto firmado por M. Guerra. El texto no obtuvo saludo o respuesta de ninguno de los otros seis precandidatos.
Ver: https://www.facebook.com/permalink.php?story_fbid=1676555789257438&id=1608150026098015
(xii) El texto se denominó “Pronunciamiento sobre el comunicado N.° 12 del CENA-FA respecto a los resultados parciales sobre el conteo de votos de las elecciones ciudadanas del Frente Amplio. Fue redactado por M. Guerra y D. Motta y publicado el 8 de octubre de 2015.
(xiii) Redactado por M. Guerra se difundió el 6 de octubre de 2015, el pronunciamiento “El zorro a cargo del gallinero”, en el cual se criticaba la presencia del NDI-USAID en la custodia de los votos de las elecciones primarias del Frente Amplio. Ver:http://centenariodelsocialismoperuano.blogspot.pe/…/frente-…
(xiv) La columna de C. Lévano se denominó “Amplio frente de suspenso”, fue publicada el 08 de octubre de 2015. Ver:http://diariouno.pe/columna/amplio-frente-de-suspenso/
(xv) https://issuu.com/exitosanoticias/docs/621
(xvi) El laissez faire, laissez passer, “dejar hacer, dejar pasar”, fue la consigna de los fisiócratas para oponerse al control político del mercado por las monarquías feudales contra el naciente mercantilismo. Esa proclama de despolitización del Estado, falsa, por cierto, pues pronto el control feudal iba a ser reemplazado por la aparente “libertad” del mercado bajo la burguesía, se ha convertido en muchos pretendidos partidos de izquierda y aún socialistas, en la consigna silente para “democratizar la política”. Y se transparenta en los llamados a que todos dirijan, todos tengan parte de la verdad, etc., etc. Al final, en medio de este caos, priman coordinaciones secretas y aun ofertas laborales y posibilidades mediáticas, en vez de trabajo orgánico, jerárquico y democrático. Y la autocrítica y la crítica brillan por su ausencia o son meramente declarativas.
(xvii) En Loreto, la cantidad de votos válidos fue de 1188. De los cuales, nuestra candidatura obtuvo 592 votos. Las otras seis precandidaturas, 596.
(xviii) Para leer el artículo completo del diario “Correo”, ver el siguiente link:http://diariocorreo.pe/…/veronika-mendoza-dos-candidatos-d…/

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