martes, 23 de septiembre de 2008

RAVINES: EL ‘HUEVO DE COLON’ DE LA REFUTACION A MARX

La Conferencia del señor Haya sobre Filosofía del Aprismo y los artículos publicados sobre este mismo tema, constituyen el más grueso contrabando de ignorancia de que tengamos noticia en América Latina.-
Desde el número 3 de VANGUARDIA venimos publicado artículos de refutación a Haya de la Torre.



Hoy enfocamos el punto que el señor Haya y su gente estiman como el “huevo de Colón” del refutamiento; como “la paloma” del castillo de fuegos de artificio, como una verdadera “bomba atómica”.

El señor Haya de la Torre en su empeño de refutar a Marx, y de asumir, -como dice, sin ruborizarse, Antenor Orrego- “la rectoría Espiritual del Continente”, convocó a sus oyentes al Teatro Municipal, para revelar, en ambiente propicio, su más precioso y resonante descubrimiento.

El gran refutador del Marxismo nos trae una bomba atómica, fabricada –según Antenor Orrego- en los laboratorios de Incahuasi, por el Gran Alquimista Uia-pacushka.

Antenor trata de embaucarnos. La bomba atómica no es producto de Incahuasi. Fue lanzada hace muchos años en el libro “Guía de la Familia” de C.E.M. Joad, cuya versión castellana fue editada por Losada de Buenos Aires, en 1940. En la página 431 del mencionado libro y en la 1932 está delineada y establecida la “pérdida del motorcito de la Historia”, el cese de la Lucha de Clases y, en consecuencia, la caída espectacular y abocinada del marxismo en el absurdo filosófico, en el desastre lógico.
El señor Haya no es el inventor del argumento. Lo ha copiado de C.E.M. Joad; la bomba atómica no es un producto de Incahuasi; el gran Alquimista Uia-Pacushka es sólo un copista, un imitador, un repetidor de calcos y moldes europeos. Ni siquiera tiene el mérito de la originalidad.

El señor Haya ha afirmado que Marx dice que el motor de la Historia es la Lucha de Clases. Exactamente lo mismo que afirma Joad. Y que Marx traza la perspectiva del desarrollo histórico y prevé que la humanidad futura estará constituida por una sociedad sin clases. Luego –concluye el señor Haya, coincidiendo exactamente con C.E.M.Joad- si se acaba el motor de la Historia, que es la Lucha de Clases, ¿cómo podrá marchar la Historia sin motor? ¿Qué hará el Marxismo , el materialismo histórico y el Materialismo Dialéctico el día que se haya perdido el motorcito de la historia? He aquí el argumento contundente de la refutación.

La gente que no ha leído nunca el libro de Joad y su inepto párrafo de las páginas 431 y 32, recibe como una novedad el argumento del señor Haya. Y no habrá quien no quede impresionado ante este descubrimiento genial, que confunde y pone en éxtasis de anacoreta a Antenor, ante este argumento sencillo, pulverizante y digno de facilitar el salto a “la Rectoría espiritual de América”.
Como a Víctor Raúl le fracasó aquella aspiración de ostentar el título de Maestro de la Juventud, quiere hacerse otorgar otro más académico, el de la “Rectoría” que le concede el señor Orrego, por la invención de la Bomba Atómica.
Por nuestra parte, desarmemos la bomba atómica y veremos que no se trata ni siquiera de aquellos burdos “camotes” que sirvieron para sembrar el terror en tiempos menos democráticos o nada democráticos”.
Marx dice, al abrir su célebre “Manifiesto Comunista”, que “La Historia de la Humanidad es la Historia de la Lucha de Clases”.
En efecto, en toda la época abarcada por Marx en su Manifiesto, la Lucha de Clases es un hecho histórico, irrefutable y concreto. En nuestros días lo sigue siendo. Pero, esto no significa que así será, sin cambio, por los siglos de los siglos, ni que así fue desde el principio, es decir, desde la parición del hombre sobre la tierra.

Engels ha esclarecido muy precisamente esta cuestión. Hay, escribe, “Dos poderes inexorables que han impulsado a la humanidad a través de los tiempos: el hambre y el amor” Y luego, cuando glosa “El Manifiesto Comunista” afirma que se trata de “la Historia Escrita de la Humanidad”. El principio de la Lucha de Clases, en consecuencia, no rige –según Marx y el marxismo- en las sociedades primitivas, en la proto-historia, o en aquella historia incipiente, en la que los hechos están profusamente entremezclados con tradiciones y leyendas, con mitologías y hazañas sobrehumanas..
Allí, impera muy vigorosamente no aún la lucha de clases, sino aquellos dos poderes inexorables: el hambre y el amor.
La Lucha de Clases términa sólo cuando se opera la abolición integral de la propiedad privada, es decir cuando triunfa y se impone el socialismo en la vida de una sociedad dada. Esto implica supresión de las clases, abolición de la lucha entre ellas, creación de la sociedad sin clases. Este es precisamente el tipo de sociedad que se halla ya establecido en la Rusia Soviética.
Allá ya no hay clases; hay sólo categorías sociales, condicionadas por la capacidad de trabajo de cada cual. No obstante, la historia sigue desarrollándose dentro de las orientaciones del marxismo, en concordancia con la Dialéctica Marxista.
Y es que aquello del “Motor de la Historia” es una metáfora, un lindo juego de palabras, que ayuda al señor Haya a tener razón.

Marx ha explicado con amplitud y prolija claridad, la visión del futuro en el desenvolvimiento social. La Historia se desenvuelve bajo el impulso de las contradicciones sociales internas. Estas contradicciones no son eternas , ni invariables, ni idénticas, ni siempre iguales, varían con las épocas, cambian, dan saltos, se transforman en su negación y éstas en su nueva negación. No permanecen ni estáticas ni fijas. Se agudizan y se suavizan; tienen flujos y reflujos; están vivas. Tal es la esencia del Marxismo.
Tratar de inmovilizar las contradicciones sociales en la Lucha de Clases, es sofisticar a Marx, es crear un muñeco para darse el lujo de derribarlo, es mentir con desenfado y con descaro. Y esto es lo que hacen el señor Haya y su gente.
Hay una etapa de la Historia de la Humanidad en que, sin duda alguna, categórica, palmariamente, la Historia de la Humanidad es la Historia de la Lucha de Clases. Esto, desde que existe la Historia escrita hasta nuestros días. Los millones de años antes, no era ésta la contradicción sustantiva. Tan luego como desaparecen las clases en una sociedad dada, la Lucha de Clases deja de ser la contradicción esencial. La sociedad cambia y comienza a obedecer a otras leyes. Los contrarios han sido cambiados, sustituidos en el primer plano, por otros contrarios. Esto es lo que ahora está aconteciendo en Rusia. La sociedad socialista está liquidando los residuos de la herencia del pasado, no solamente en la producción, en las relaciones económicas y sociales, sino además –y esto es muy importante- en la vida y en la conciencia de los hombres.
Del régimen socialista –período de la liquidación total de las clases- en el cual impera el principio básico de “Cada uno rinde según su capacidad, y cada uno recibe según esa capacidad”, la sociedad entrará en la etapa comunista, marchando hacia la abolición del Estado, hacia la liquidación del Poder Político, lo cual será sustituido por un vasto y complejo sistema técnico. En esta nueva etapa imperará el régimen en el cual “cada uno dará según su capacidad y cada uno recibirá según sus necesidades”.
¿Qué lo que moverá la Historia de esta sociedad sin clases? ¡Pobre Historia sin motor, según el señor Haya!, ¡Desventurado Marx, que no tuvo la fineza de talento de pensar que vendría un día, en su carro de nubes, con Chullo, poncho y montera, el Gran Pachacútec, a plantearle la gran objeción, abollarle toda la magistral teoría y congelarle todo el pensamiento genial.
Pero, Marx era mucho más perspicaz, sutil y clarísimo de lo que el señor Haya ha imaginado. Carlos Marx parece que había previsto la objeción del señor Haya. Así nos dice con sencillez, “Cuando ya no existan clases, cuando las contradicciones sociales hayan sido superadas y resueltas, cuando el hombre haya llegado a ser el Hombre Total, dominando su mundo desde la cima del Humanismo Integral, pues la Historia será regida por una viviente y perdurable contradicción”.
¡Ya no será la Lucha de Clases, señor Haya!

Será la “contradicción entre el Hombre y la Naturaleza. Entre el hombre que avanzará humanizando la Naturaleza, proceso a través de cuyo desarrollo, se “naturará” el Hombre. Esta lucha será la marcha hacia la Naturaleza Humanizada y hacia la Humanidad Naturada. Y esta contradicción durará tantos milenios, cuanto existan frente a frente, el Hombre y la Naturaleza”.
¡Que tal Pachacútec!
El viejo genial había previsto que en este soberbio y magnífico rincón de la tierra, se erguía un día, en gloria y majestad, el hijo del Gran Chimú, para decir cosas sandías. Y antes de morir, el gran filósofo dejo escrita la refutación del refutador.

Del vasto y tenaz empeño que el señor Haya y sus acólitos han puesto en esta “Refutación del Marxismo Congelado” y de la gigantesca zalagarda que han armado sobre el novísimo argumento descubierto por Pachacútec, se desprenden dos conclusiones, bien precisas:
La primera conclusión es que Víctor Raúl, sus consejeros y sus sabios en general, son completamente ignorantes en marxismo. Tan ignorantes o más de lo que demostraron ser en Economía, cuando interpelaron al Minsitro de Agricultura. A la sombra de esta ignorancia que se la imaginan compartida por todo el Perú y hasta por todo el continente, lanzan inepcias como la del “motorcito perdido de la historia”.
Si hubiesen conocido las conclusiones de Marx sobre el proceso social, no habrían caído en el ridículo en el que ahora se ven cogidos.

La segunda conclusión que es dable obtener, es el empeño que ha puesto el señor Haya en presentarse a nuestra Derecha como su salvador. El mismo juego de Adolfo Hitler. Haya pretende meter miedo a la derecha con el comunismo. Lo quiere presentar como un monstruoso peligro potencial. Señala hacia Rusia; asusta a los burgueses timoratos, les muestra los bigotazos de Stalin, el capote de Zhukov, la espada de Koniev y hasta el sable de Budionev, y les grita: ¡Ya vienen…ya se vienen…Aquí, todos a mi, el gran clavo caliente que está predestinado a salvar vuestros capitales, vuestras haciendas, vuestro dinero en los Bancos, vuestras mujeres y vuestras hijas! ¡Venid a mí, Derecha de mi corazón, pues yo no fui siempre sino un resentido, un hijo pródigo, un “enfant terrible” que siente sobre sus adiposidades el peso fiero y terco de la vejez! ¡En vuestro apacible seno se trabaja tan poco y se vive tan bien y se goza tanto…que no vale la pena estar haciéndose el revolucionario!
Si no os entregáis a mí – dice el señor Haya, a la Derecha- los comunistas os cortarán la cabeza. Y hay quienes se palpan el cuello para saber si el cuchillo está todavía lejano.
El señor Haya y el Apra, pasan así de una etapa a otra, más avanzada, de reaccionarismo. Primero, se han empeñado en probar que el aprismo no es marxismo; que nada tienen que ver con él, ni con sus tendencias renovadoras, avanzadas o revolucionarias. Luego, ahora, después de las cenas y los festines ofrecidos por la gran aristocracia; después de los suculentos almuerzos a bordo de los “yacths” de millonarios, el señor Haya trata de demostrar que no sólo no es marxista, sino que además puede salvar a Derecha Peruana del horrendo peligro bolchevique.

El lenguaje, la postura y la maniobra son exactamente los que utilizó Adolfo Hitler en el terreno mundial.

Sólo que Víctor Raúl no es Adolfo, el Perú no es Alemania y las condiciones concretas en que se desenvuelve la vida americana y mundial, no se prestan para que tome contextura el “espectro del comunismo”.
Y éste es otro nuevo fracaso del señor Haya.
En próximo artículo analizaremos la Refutación de Lenin.

oooooooo

1 comentario:

  1. Excelente artículo.
    ¿Cuándo fue escrito y publicado?
    ¿Ha sido tomado de VANGUARDIA?

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