domingo, 14 de agosto de 2016

RICARDO MELGAR BAO Otra lectura es necesaria acerca de la La herencia feudal y el "país de violadores" ( MIGUEL ARAGON)


---------- Mensaje reenviado ----------
De: Ricardo Melgar <melgarr@gmail.com>
Fecha: 14 de agosto de 2016, 8:32
Asunto: Otra lectura es necesaria acerca de la La herencia feudal y el "país de violadores"
Para:


Apreciado Miguel: 
Plenamente de acuerdo en que esa simplista visión maniquea acerca la imaginaria «contradicción entre mujeres "buenas" y hombres "malos"» es insolvente de explicar la violencia sexual contra las mujeres, pero también la perversa y extendida pederastía. La novedad del capitalismo tardío es la violencia contra los ancianos que contraría los viejos cánones patriarcales de la historia de las sociedades clasistas y sus modos de producción. Tómese de manera asociada la violencia contra las mujeres, sexual o no, la que se aplica a los menores de edad, sexual o no, y las que se infringen a los ancianos dentro de los espacios familiares y públicos y tendremos así, un cuadro problemático a estudiar y a discutir. Faltaría agregar la violencia racista tan vinculada al colonialismo, viejo y nuevo. 

Es prudente y necesario ver el caso peruano en el contexto mundial. Lo particular y lo general suelen iluminar los problemas con mayor hondura. Sugiero releer el libro de Federico Engels, El origen de la familia.... y nos sorprenderemos de los alcances de su propuesta, la cual potenciará con mejores elementos la nuestra. Véase lo que dice Marx en el primer tomo de El Capital sobre lo que representa el capitalismo para las mujeres y los niños en el trabajo y la esfera familiar, la cual sienta una premisa para derivar la cuestión de la violencia que nos ocupa. 

No basta aludir al modo de producción feudal para encontrar la explicación del problema. Es necesario situar históricamente los lastres de la civilización patriarcal en el que los modos de producción cumplen un papel. La categoría de civilización no es novedad para el marxismo, tampoco, su carácter patriarcal. La civilización capitalista fue la negación de las previas, sin quebrar o renunciar a todos sus legados. Si observamos datos duros del presente en sociedades que viven el capitalismo avanzado, veremos que patriarcalismo y violencia sexual persisten y preocupan. Van las estadísticas en los Estados Unidos elaboradas por su Departamento de Justicia:https://www.nsopw.gov/es/Education/FactsStatistics?AspxAutoDetectCookieSupport=1
En España las violaciones a mujeres estimadas, son de una cada siete horas.  http://www.elmundo.es/yodona/2014/10/04/542d7f39268e3e44378b4588.html

En Suecia hay un reporte de la BBC de Londres que precisa el peso específico que tiene: 
"el número de violaciones denunciadas en Suecia prácticamente se ha triplicado en los últimos siete años. En 2003, alrededor de 2.200 delitos fueron denunciados a la policía, mientras que en 2010 fueron casi 6.000."  La explicación policial y estadística no es convincente, nos recuerda el modo equívoco de ubicar el problema al margen del patriarcalismo contemporáneo de la civilización capitalista. 
La ONU habla en general: "considera las estadísticas oficiales según el número de condenas por violación por cada 100.000 habitantes y, de hecho, con ese criterio, Suecia tiene el mayor número de condenas por habitante en Europa, después de Rusia. En 2010, hubo 3,7 condenas por cada 100.000 habitantes."


Por último, para una salida en torno a la mujer, gravitan los escritos de Mariátegui, independientemente de que no traten específicamente este problema. 

Un cálido abrazo, Ricardo 



El 14 de agosto de 2016, 1:04, miguel aragon <perunuevo2020@yahoo.com.mx> escribió:
LA HERENCIA FEUDAL Y EL "PAÍS DE VIOLADORES"
(05 de agosto de 2016)
Por Miguel Aragón
     Vayamos al fondo del problema.
     La mayoría de  analistas y comentaristas superficiales pretenden  reducir el problema de la violencia contra las mujeres, a una contradicción entre mujeres "buenas" y hombres "malos".
    Por mi parte, considero que la raíz de estas persistentes agresiones  contra las mujeres, y también contra los niños, se encuentra en el pesado lastre de la HERENCIA FEUDAL que todavía subsiste en el país.
    No obstante los ciento cincuenta años de mediocre desarrollo capitalista, que ha modificado ligeramente   las relaciones económicas al introducir el trabajo asalariado,  la herencia feudal todavía subsiste en el país, tanto en las relaciones culturales y religiosas, como en las relaciones políticas y militares.
    Desde los inicios de la época republicana, en el agro feudalizado  tanto el patrón, como sus hijos, caporales y capataces, estaban acostumbrados a violar impúnemente a todas las mujeres de la servidumbre, y.... "nadie les decía nada".
   Esa práctica  era lo más "habitual" y "normal", aceptado y consentido por las capas altas de la  sociedad y por todas las instituciones gubernamentales.
    De manera similar, en los pequeños poblados, e incluso en las ciudades, los jueces, policías, militares, sacerdotes, y otras autoridades pueblerinas, se comportaban igual que los gamonales: las violaciones no eran la excepción, sino que eran lo habitual y consentido por la mayoría.
    En la actualidad, esas costumbres y hábitos del pasado todavía se mantienen en el país, tiñendo gran parte de las relaciones familiares en todas las capas de la sociedad.
    Me parece que  nuestro análisis, y nuestra crítica, deberían comenzar por ahí. En primer lugar, tenemos el deber de  denunciar y combatir el carácter precario tanto de la  actual democracia feudal burguesa, como  de la cultura, la política y la justicia  feudal burguesas todavía imperantes en el país.
    Para que la lucha tenga resultados efectivos, para que no se quede en una simple movilización "feminista", debemos apuntar contra las cúpulas del sistema judicial, de las jerarquías militares y religiosas,  del sistema educativo y de los medios de comunicación, que encubren todo tipo de abusos contra las mujeres.     
   Los personajes y funcionarios públicos  son los más notorios y principales promotores de la agresión física y sicológica contra las mujeres en el país. El presidente Alberto Fujimori, durante su periodo gubernamental, agredió brutalmente a su esposa Susana  Higuchi. Por su parte el  presidente Alejandro Toledo fue denunciado por no reconocer a la niña Zarai,  su hija tenida en relaciones extramatrimoniales; recién aceptó su responsabilidad  cuando fue amenazado de tener que realizarse una prueba ADN de paternidad. El siguiente presidente, Alan García ofendió moralmente a su esposa Pilar Nores, al obligarla a estar presente en un acto público, cuando él presentaba a un hijo concebido en relaciones extramatrimoniales, aparte de tener varias denuncias de  militantes de su organización política, por haber violado a algunas de sus hijas. El laureado novelista Mario Vargas Llosa en los últimos años viene ofendiendo moralmente a su esposa Patricia, al lucirse por todo el mundo con su nueva pareja.
  Gran parte del vulgo equívocamente razona de la siguiente manera:
Si un presidente puede agredir físicamente a su esposa: "Yo, ¿por qué no puedo hacerlo?"         
Si otro presidente no reconoce la paternidad de sus hijos: "Yo, ¿por qué no puedo hacerlo?"
Si un tercer presidente agrede moralmente a su esposa: "Yo, ¿por qué no puedo hacerlo?"  
    El cardenal Cipriani es un conocido encubridor de las agresiones sexuales que se cometen en varias congregaciones religiosas católicas, y fue encubridor de las esterilizaciones forzadas de miles de mujeres durante la década de 1990. Varios congresistas de diversas tendencias políticas, como el aparentemente "decente"  Díaz Dioses, o el "bullanguero" Becerril, entre otros,  han sido denunciados por sus esposas o convivientes, por no cumplir con sus obligaciones de manuntención  económica de sus hijos. Así como estos, otros  gobernantes y personajes notorios de la iglesia, la cultura y la política  oficial, sirven para encubrir todo tipo de agresiones morales y físicas contra las mujeres. Todos ellos están descalificados moralmente para pronunciarse  sobre las agresiones contra  las mujeres. 
  Si una mujer agredida reclama en la dependencia policial y en el juzgado por la agresión recibida, los funcionarios policiales y judiciales, menosprecian sus denuncias y encubren a los agresores.
   Por eso,  debemos de subrayar que la movilización del 13 de agosto es parte de la amplia lucha democrática del pueblo peruano contra  los pilares del actual estado feudal burgués, contra sus instituciones, sus personajes representativos y su decrépita cultura.     



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Dr.Ricardo Melgar Bao
melgarr@gmail.com
Área de Antropología Social
Delegación Morelos del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH)
Matamoros 14, Colonia Acapatzingo, Cuernavaca, Morelos, México.62440.
Teléfax (0052 777) 312 31 08

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